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Full text of "Diario del viage explorador de las corbetas españolas "Descubierta" y "Atrevida," en los años de 1789 á 1794, : llevado por el teniente de navio D. Francisco Javier de Viana, y ofrecido para su publicacion, en su original inédito,"

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^í^^m^. 




DEL 



DE LAS 

CORBETAS ESPAÑOLAS 
''DESCUBIERTA" Y "ATREVIDA/ 

EN LOS AÑOS DE 1789 Á 17^4, 



LLEVADO POR EL TENIENTE DE NAVIO D. FRANCISCO JAVIER DE VIANA, 
Y OFRECIDO PARA SU PUBLICACIÓN, EN SU ORIGINAL INÉDITO, POR 
EL Sr. D. FRANCISCO JAVIER DE VIANA, Y DEMÁS HIJOS DEL AUTOR. 



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gerRito de la victoria, 

imprenta del ejército. 

1849. 




I 

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[% 



BEL 

TENIENTE DE NAVIO 
B. FRÜMOISCO XaVIEE BE VIAMA,- 

TBABAJADO EW EL VÍASE DE LAS CORSETASDES. M. C 

«DESCUBIERTA" Y «ATMVÍDA," 

EN LOS AÑOS 

DÉ 1789, 1790, 1791, 1792 y 1793. 




iVe quiquam Deus abscidit 
Prudens Océano dissociabití 
Térras ; si tamen impía 
Nqii tanQsndBf vates transiliunt vada. 
HORAT. Oo. III, 24; 

Be que sirre que Jápiíer excelso 
Dividiese la tierra con los raares. 
Si penetra á los términos del Mundo 
La loca ambiíion de los mortales. 



^ 



GEMIITO DE LA VlCTORÍA 



1849. 




■J^KBSS^ 



- 3 — - 



W 



Determinación de las Latitudes y Longiludts al occidente del 
Real Observatorio de Cadi^, por las Corbetas deSMt 
Descubierta y Atrevida en lósanos de 1781), 17 JO, l/Jl, 
1792, 1793, y 1794. 

' ' ^ LATITUP. i ¡LONGITUD 



lila de la Ascención 

Isla de Lobos 

Montevideo 

Cabo de San Antonio 

Rio Colorado 

Santa Elena. . . . 

Cabo Blanco . . . . 

Puerto Deseado 

Salrage mayor 

Puerto Egmon • • • 

Cabo de San Juan, en la isla de los Estados . 

Cabo de Hornos. 

Cabo Valdez, lomas meridional y occidental 

de las Islas de Diego Ramírez 

Cabo Pilares 

Tierra de la Madre de Dios. 

Medianía déla Isla de Cbiloe 

Puerto de San Carlos, en dicha Isla 

Isla de la Mocha 

Isla de Santa María 

Puerto de Talcahuano 

Puerto de Valparaíso 

Puerto de Coquimbo 

Punta de Lengua de Vaca 

Medianía déla Isla de Pájaros 

Punta deHuasco, en la costa firme 

Morro de Copíapó. . • • • 

Isla mas á tierra en las de Juan Fernandez 

Isla mas afuera en dichas 

En lasde S.Felíx la de S Arabrocio,su puntaE. 

Id. la de Mésalo mas N 

Islote figura de bergantín • 

Punta al S. de la vigía de Nuestra Señora. . 

Morro Moreno 

Isla baja, su punta N • 

En la de González, su punta N. . . . . • 

Pabellón de Puca 

Arica • • • • 

Isla de los Chorrillos. ? • • • 

Puerto de lio lio • ^ • • 



50 2.^ 30 i 

35 02 4-5 \ 
^k 54. kS I 

36 21 00 i 
39 39 30 1 
44 29 53 
47 27 50 1 
47 49 331 

51 00 00 i 

51 20 50 1 

54 47 00 1 

55 33 00 i 

56 33 00 

52 44 00 
49 46 00 
43 15 20 
41 51 50 

36 42 28 
38 23 10 

37 00 00 
36 42 20 
33 2 20 
30 7 10 
29 34 10 
28 27 45 

27 4 00 
33 38 00 
33 43 00 
26 16 05 

28 14 00 
26 11 50 
25 30 37 
23 16 45 
23 33 47 
23 12 33 
20 57 42 
18 29 50 
18 27 45 
17 36 12 




62 27 00 
69 10 00 

69 48 00 

70 03 40 
67 45 15 
67 02 50 
67 56 30 
67 30 50 
67 20 50 
65 33 45 
65 38 00 
65 30 00 

73 10 30 
64 53 53 

72 ^t7 35 

74 27 25 

73 39 08 
73 52 14 
73 55 10 
64 31 15 
64 24 15 
64 53 15 
64 54 47 
64 09 55 

64 11 45 

65 31 38 
65 04 35 





^iJS^'^^!^ 



}>i íTu (le Níisc.ir 
"^'fo-ro Carretal-- 
Lpt h'iu 

I ISCO 

Ib! I ('<- San Gay 

Lob MObCjüilOS 

Luin 

Islis ííitrrnisa 
l-^l) (](' D. Marlin 

llüvillü 

Is'a do Lo^fco, mas a fuera 
b'ila de pV.ií; 



r„'3) i¡>lar!CO nl.'á 

WiuU Saaía Elena. 
Sajii e Chri '' 

C 

c 
(] 

í-'a í'-Iintiíoso. 

P'Hía C. dül Golfo Dulce. 

iV JO. 

boiisuifile, 

Árapulco. 

Pijnta del Puerto de Singuatanejo. . . . . 

Punta ai O.. dei Puerto de Navidad 

San Blas 

Monle-rey. '. . . 

Cnbo Mendocino. , 

Nukat. 

Ilfulgrave.' . . . . 

Puerto de líuraaEa, en !a Isla de los Ladrones. 

Cabo Espíritu Sanio. . . ; . < 

Tiíanüa ; . . 



^;ñ 



B..J0 doBoünao, 

Maf'cáo. ' 

Samboariga . 

Puerto Jakson, en la Nueva Holanda, esla- 

blffi miento ínglí;?. . . 

M '(iianía do la isla de Vavao. 

¡siade la Ascención. . 



00 9Jt 55 
00 38 43 

2 49 001 

5 33 20 i 

■: 13 10 

7 £9 40 

8 27 00 
8 57 32 

12 34 00 

13 31 7 

16 50 15 ! 93 

17 38 20 1 94 

18 17 20l 98 

21 32 46 i 99 
38 36 10pi5 
40 29 09 iÜS 
49.35 10|i20 
59 33 10 P33 
13 í7 40 P09 

12 34 34|228 

13 18 00 P32 
15. 2 00P36 

22 12 00 é^lQ 
5500:p3i 



1050 
44 20 
58.30 
7 00 
13 30 
_6 15 
5G 45 ■ 
17 '45 
57 00 
36 00 
50 15 
23 55 
55 00 
1100 
50 20 
21 30 
33 42 

44 32 
17 30 
42 00 
48 00 
IG 30 
25 00 

45 00 



33.51 30|á02 2SOO 
18.38 50ÍÍ67 40 00 
29 31 00 i 23 4 30 



->s«*gtíí4;bP;?:;;" 



5 — 




i^Ss^- 



Estado de la dotación, víveres y pertrechos de las dos corbetas 

de S. M. C. 

DESCUBIERTA Y ATREVIDA. 




Alfs de Navio 



Brig. de Gs. 

Marinas 
Contador 
Cirujano 
Alf de F, G. 
Encdo, del 

dibujo 
Pilotines 
Contramtre, 
Guardianes 
Sangrador 
Carpinteros 
Calafates 
Herrero 
Buzo 
Cocinero de 

Equlpage 
Tonelero 
DespeHsero 
Art.s de mar 
Grumetes 
Sargento de 

marina 
Cabos de esc. 
Soldados 
Condestable 
Ind.debriga 
Criados del 
C. y Oficiales 
Encdo. de la 

Hista, Nati. 



Ptor de pers- 
pectivas y 
botánica 



Total 




I Capitán de 
D . Alejandro Malas- \ Fragata 
pina. s 

( Cayetano Valdez.|Ttes de Navio 

<( Manuel Novales, I Id de Fragata 
<( Fernando Quin-f 

tana. \ « 

« Francisco viana | « 

Juan Yenancipa-^ 

ra la Astronomía ¿ 

Secundi no Sala- s Alf de Frgta 

manca | 

« Fabio A. Ponzoni 5 « 
« Rafael de Arias | « 
« Francisco Flores | « 



Nombres de la | Clases é ^ ^ 
PLANA Mayor * Individuos ' 



« Felipe Bauza 



; Piloto 2 <=> de 
' la armada 



:::l: 



«Antonio Pineda le; 
Tente de Guardias ! 
Españolas < 



« José Pozo déla acá- ! 
demia de pintura I 
de Sevilla, ; 




Nombres de la 
Plana Mayor 



D, José B, y Guerra 

« Antonio Tovar 

« Dionicio Gaicano 

(( Juan déla Concha 

para la astronomía 

José Robledo 

Arcadio Pineda 



Martin Olavide 



« Jacobo Murphi 
« Manuel Ezquerra 
Pedro González 



« Juan D. Maqueda 



c Luis de Neo, del 
Real Jardín botá- 
nico de Madrid 



« José de Guie, di- 
secador y pintor 
botánico, 







— 6 - 




Sg^te3<- 




NOTICIAS 

D'j los imtrumentos matemáticos, geodésicos y físicos, em- 
barcados en las corbetas 
Descubierta y Atrevida. 



Relox de Bertíioutl N» í 3 s Ralos de I?.-r thoud N» i O 

Chronóraetro de Aénold No 72 5 c,b'-on6iüetvo de AnioM N» 7i 

Chronórnetro de! mismo No 61 | Reiox de faítri quera üe Arno'.d, pro- 

L'ii cuadrante Astronómico de Rams-¿ pío de D, José Bustainante, N» 103 

den, de 20 pulgadas de radio I Un Quadrante astronómico de Suson 

Cuatro anteojos astronómicos | de 2 pies de radio 

Una asyja de ineiinacjon de Píairne|üa re5ox de segia-úos de faltriquera 
Dos <'c;:j?t3 azimutales de Martínez s Tres anteojos astronómicos 

y Kin;:,iU lUnaagsjja de inclinación de Nairne 

Dos teodoíites ¿bos aguj:;s azimutales de Mrne y 

Un péndulo astronómico > Ringho 

lia barómetro marino de Nairne f ';os teodolitcs 
Uno ídem de Magallanes ^ un r.arometro marino de Nairne 

Dos barómetros de Megnie, prepara-? Uno idein de Msgailanes 

dos para el nivel de los mares I Un anteojo grande terrestre 
Una cámara óptica | Cuatro iüe.fi chicos para espcdicioncs 

Doce tubos capilares s ds lanchas 

Un anteojo grande terrestre | uno ídem de noche 

Cuatro chicos para espediciones de| 

UnÜTdém de noche I NOTA-No habiendo llegado á tiempo 

Un nWef de a" ua sc-un los Rriaci- ? ^^-^ comisiones hechas á París, faltan 
pios de Carte'y | vaf'^s instrumentos de física yqui-^ 

Un recipiente para examinar el tem-| '^'*^^ 

iíuifrfnninnlrf"'^""''^'"''^"" U^^^^^^' ^^ '«^ Oficiales de ambas 
un rX pa'a cirredera | Corbetas hay 16 Sextantes y un 

Dos frasqueritas con ácidos ? 

Un estuche químico > 

Una colección de frascos para cstrac-| 

cion de aires fijos y conservación de s 

plantas | 



Quintante, los primeros son unos 
deRamsden, otros de Tronghton, 
dcDollaud, de Stanciffe y de Nairne, 
y el Quintante es deRaiter 





1 — 




^^Sñ< 



Arboladura y sus dimensiones en pies y 
pul^:^das de Burgos. 



Palo de mesana 

Mastelero de sobremesana 
Verga de mesana .... 

1(1. seca . : 

Id. de sobremesana . . 
Asta de bandera de popa. ,. 

Palo mayor 

Mastelero de gavia. . . . 

Id. de juanete mayor . . 
Verga mayor 

id. de gavia 

Id. de juanete mayor . . 

Id. de día de gavia . . 
Botalón de ala de gíivia . 
Palo de trinquete . . . . . 
Mastelero de velacho . . . 

Id. de juanete de proa 
Verga de trinquete. . . . 

Id. de velacho .... 

Id. de juanete de proa. 

Id. del ala de velacho. . 
Botalón del ala de velacho 

Id. de rastrera .... 

Bauprés - • 

Botalón de fock 

Verga do cebadera. . . . 
Botalón de desatracar . . 




59 6 
35 6 

33 O 
49 O 
37 6 

3Í O 
77 O 
47 O 

35 6 
67 O 
54- 2 
39 8 
10 O 
31 O 
71 6 
44 O 

34 O 

60 9 
49 6 

36 6 
09 O 
30 O 
39 O 
46 1 

37 O 
49 O 

35 O 



11 O 
6 6 

12 6 



11 O 
5 6 

12 O 



9 O 
8 6 
7 3 

6 O 
25 6 
13 9 

7 
16 
10 

6 

4 

7 

23 6 
13 O 

7 O 
15 
10 O 

5 9 
4 O 
7 O 

6 6 
25 O 
10 O 

6 6 
06 6 



60 6 
45 4 
34 O 
09 O 



54 O 

42 O 
32 O 
08 O 



42 O 
42 



Arboladura, Jarcia, Lona jMótoneria de respeto 




Masteleros de gavia 

Id. de velacho 

Baos • 

Verga de gavia 

Id. de velacho • 

Gimelgas : • * • 

Caña,de timón 

Id. de hierro • • • 

Botalones . . . . 

Id. de desatrac^ar 

Palos escuadreados para baos mayores 

Mastelero de juanete 

Astas de invierno para los topes . . . 







8 -- 




Piezas de jarcia de 7 pulgadas y 120 varas para 

obencad*. mayor 3 

Id. de 6 pulgadas y 120 varas para la de trinquete. 4 
Id. do 5 pulgadas y 120 varas para brandales de 

gavia 3 

Id. de beta de varias menas 61 

Varas de lona nueva •• • • 1009 

Id. de loneta 518 

Id. de lienzo vitre 595 

Id. de lona estopa 1200 

Id. de lona vieja 247 

Cois para la tripulación . . • . 200 

Cuadernales de 3 ojos para dar quilla 6 

Id. para drizas mayores 2 

Cuadernales de dos ojos 33 

Motones de quixada 10 

Cuadernales viejos 3 

Poleas 21 

Motones ordinarios 177 

Pastecas 2 

Vigotas sueltas . ^ 28 

Racamentos surtidos do liebres y bertellos 

Bertellos surtidos 24- 

Roldanas de guayacan surtidas 40 

Pernos 46 

Amarras y velánien. 

Anclas de 23 á 17 quintales 6 

Anclotesde9á5 conceposde hierro^ 4 

Cables de 15 á 13 pulgadas y 120 varas 7 

Calabrotes de 7 á 5 1/2 pulgadas 6 

Mesanas 3 

Mayores 3 

Trinquetes 3 

Sobremesanas 3 

Gavias 3 

Velachos 3 

Cebaderas 3 

Juanetes mayores. 3 

Id. de proa , 2 

Estáis de raesana • ' 2 

Id. de sobremesana. . . . = 2 

Estáis mayores 2 

Id. de gavia 2 

Id. volantes 2 

Id. de juanete mayor 2 



¿^-^« 




■.>J?. 



í) -- ^ 




lía;;^is^< 



■Hí^^g? 



Conlrafoks 3 

Foks 2 

Alas rastreras de trinquete , , . k 

Alas de gavia 4 

Id. de velacho ^ k 

Betunes. 

Alquitrán 2000 

Brea negra 2000 

Id. rubia ó resina 1000 



Armas y munioiones. 

Cañones de hierro de calibre de á 6 montados. ... 14 

Id. del mismo calibre en bodega 8 

Id. de á 4 montados 4 

Balas rasas de á 6 S80 

Id. de á 4 ... 60 

Saquillos de metralla de á 6 225 

Id. de á 4 30 

Palanquetas de á 6 220 

Id. de á 4 20 

Quintales de pólvora 26 

Granadas de mano cargadas 140 

Frasqueras de fuego de 15 frascos 4 

Camisas de fuego 2 

Esmeriles 4 

Fusiles , *..*., 24 

Bayonetas , 24 

Pistolas 60 

Espadas ,, 60 

Chuzos 30 

Achiielas de abordar ^ . 30 

Balas mosqueteras, libras 22 1/2 

Id. de fusil, libras , . 576 

Id. de pistola, libras 180 

Piedras de fusil y pistola , 540 ' 




Víveres ordinarios. 



i# 



Vizcocho redondo, ^^__^__ 

Id, cuadrado qq.% 52 60 

Tocino en vinagre, --- - 33 90 



— 10 -- 



n. 




-»ss^iSÍ5^ 




Tocino en sajmuera 38 80 

Queso , 10 

Arroz, 4-0 

Garbanzos , 50 

Frixones , 10 

Vinagre, arrobas, - 261 11 qJ 

Leña, qqJ , 545 

Aceite, libras, - - 7500 

Aguada. 

Toneles 20 

Pipas - 71 

Cuarterolas , - 41 

Tercerolas , 46 

Que coníponen el total de 130 pipas. 

Víveres extraordinarios y preservativos. 

arrb^. libras. 

Vino , - 1226 6 

Gallinas, - 50 

Zumodelimon y nar.injairapisada, 6 201/2 

Vinagre antiescorbútico del formul." nuevo de Carl^, 1 

Aguardiente, barriles, 4 

Zahumerios , ■ 16 

Azúcar 10 

Almíbar y miel blanca 5 

Coles antiescorbúlicas, barriles , 41 

Cebada molida y fermentada, barriles, - 3 

Pastillas y sustancias para caldo, 1 

EFECTOS PASIA VESTUARIO BE MARINERÍA. 

Camisas, - 500 

Piezas de bayeta verde, 10 

Id, de paño azul deÁlcoy, 20 

Pares de medias abatanadas, 100 

Pares de zapatos , 500 

Pañuelos de algodón encarnados 500 

Gorros de lana encarnados 150 

Piezas de crea angosta, 50 

Libras de hilo azul y blanco, 100 

Agujas de coser surtidas, 3000 

Marselleses, . '-- 80 




w 




— 11 -- 



EFECTOS DE CAMBIO CON LOS INDIOS. 

Navajas de varios tamaños, 

Cuchillos , " 

Bubias - - -" 

Rosarios de azabache y coral falso, 

Organitos, - - J 

Piezas de bayeta encarnada, 1* 

Id. verde, - ^^ 

Id. de paños de Alcoy encarnados, 

Id. verdes, 

Ojas de sierra surtidas , "^ 

Hachas de hierro , ^^ 

Martillos surtidos, - - 25 

Clavazón de varias menas, qq.% : 25 

Hierro, planchuela, cabilla y tocho, 100 

Piezas de paño azul, "^ 

EFECTOS EXTRAORDINARIOS. 

Brazas de cadena para anclas y anclotes 60 

Embarcaciones menores, -' ^ 

Fogón de hierro con horno, destilador, ventilador, y 

duplicadas las piezas que pueden inutilizarse, - - - 1 

Chimenea de cámara, " ^ 

Surtido de efectos para dibujo, pintura é historia natural. 1 

Fragua con todos sus utensilios, ^ 1 

Herramientas de carpintero para 18 hombres ------ 

Avíos de pescar, . - ^ 

Utensilios de hospital para 25 hombres, -- 

Jabón ,-- 

Cigarros, 

CALCUlaO APROXIMADO DEl. PESO DE 
los efectos que contiene. 

Enjunque - - 1^00 

Arboladura pendiente y de respeto, 396 50 

Aparejo pendiente, ; Hq aq 

Artilleria, pólvora y municiones, o^^ "^ 

Amarras de toda especie, j09 25 

Embarcaciones menores, /j^ 

Viveres 1^^" ^" 

l'ZT; - 1291 30 

Agudua, qqc^ 10 

Vasijeria, - dJOiu 






<^ 






12 — 



Rancho, 216 75 

Respetos, 836 50 

Velamen, 75 

Equipage, instrumentos, libros, ■ 58 

Utensilios de cirugía, -•- ■ 12 

Armas , -^ 9 

Efectos de cambio y vestuario 100 

Equipages de tripulación, 50 

Cien hombres, 150 

Total .... 7484 33 

--r-gN^ ^» €lg - C= lili 

Dimensiones de la Corbeta en pies 

y pulgadas de Burgos. 

Quilla, 107 

Manga, 31 6 

Eslora, 120 

Puntal, 15 6 

Plan 15 

Cala de popa, 14 2 

Cala de proa, 13 8 

Batería á medio 4 11 

Lastre en piedra, 600 

Id. de linguetes, 400 

Toneladas que mide, 306 






Desde la baliia de Cádiz al Puerto de Blootevideo 

EN EL 



Año de 1789. 

Julio 30. — A las diez de la mañana, suspendida el ancla y 
ayudados de un viento fresquito del E., dimos la vela ambas 
corbetas, y ya fuera de puntas mareamos todo aparejo según el 
ángulo del viento: nuestra compañera imitando los movimientos de 
esta corbeta, ba conservado la misma distancia en que empezamos 
á navegar, 

Al medio dia distábamos k leguas de la Torre de San Sebastian, 
que demoraba entonces al E. Í°N., los altos de Meca al S. 35 E., 
Rota al N. ^9" E. y la cabeza del Morro de Ronda al E.: cuyas 
marcaciones en el nuevo plano levantado por el Brigadier déla Real 
Armada I). Vicente Toíiño, dieron la latitud de 36° 28' 00" y la 
longitud de 00° 12' 30" occidental del real observatorio de Cádiz. 

Apesar de todas las precauciones tomadas para evitar en la 
corbeta la introducción de vagos ó polizones, se presentaron cuatro 
que hablan hallado el modo de inutilizar todas aquellas. El poco 
conocimiento de la América, las esperanzas de hallaren ella mayor 
consideración, una feliz subsistencia, la adversión al trabajo, y la 
total independencia, son las verdaderas causas de esta constante 
emigración que sin producir ventaja á la América tanto perjudica 
á la Metrópoli. 

A las diez se hizo á la J trevida la señal de dividir en tres cuartos 
la tripulación y tropa : verificado por nosotros se puso cada uno do 
ellos bajo la inspección inmediata de un oficial encargado particu- 
larmente de celar la quietud, el aseo y asistencia al trabajo de los 
individuos de su cargo. 

El cirujano hizo un examen prolijo del estado de la tripulación, 
la que halló sana y robusta esceptuando algunos tocados levemente 
del mal venéreo. 

El tiempo se presenta bajo muy buenas apariencias: viento N. E. 
fresquito, cielo y horizontes con alguna celajería parda, y mar llana. 
Las longitudes por los reloges marinos de ambos buques dieron un 
mismo resultado colocándonos al medio dia en latitud de 3h° 36' 00'" 
en longitud 2° 53' W. 





% 




14 — 



Al medio día del 2, según nuestras observaciones, nos demoraba 
el Salvage al O. 2G S. 37 leguas y Punta de Naga en la Gran 
Canaria al S. 38° O. distancia 62 1/3. 

Agosto 3. — En las últimas horas de la tarde refrescó algo mas 
el viento, los horizontes se cargaron de mucha celajeria y arrumazón : 
al ponerse el sol se hizo á h Atrevida la señal de unión, la de 
navegar en la noche con suma vigilancia siendo dueños del aparejo, 
y la de observar en la noche latitudes y longitudes por estrellas. 

A las once de la mañana se dejó ver la tierra como al S. S. O., y 
al medio dia marcamos Punta de Naga al S. 14- O. distancia k 
leguas cuya marcación y latitud observada de 28" 53' 38" nos 
sitúan en longitud de 9" W 00". El cronómetro N". 61 dio 
referida al mismo dia la longitud de 9" 43' 27" el 72 de 9 48 20, y 
el relox N." 13 de 9 42 9 las diferencias del primero y último, con 
las marcaciones son iguales á las observaciones en su marcha, 
comparados en los últimos dias al péndulo del observatorio. El 
72 se le averiguó su movimiento en dos épocas diferentes, la primera 
de 18 dias, y la segunda de dos, y como era natural suponer de 
mas confianza aquella, se le asignó el movimiento que denotaba 
la primera, pero, según la recalada, uno y otro hacen dudar de su 
seguridad. 

Comparado nuestro punto de estima al de marcación, se halla 
aquel afectado de 11' 36" al N., cuya diferencia parece puede 
atribuirse al constante declivio de las aguas acia el Mediterráneo. 

Dia 4. — En la tarde hicimos el paso entre la Gran Canaria y el 
Pico de Tenerife : el viento era á la sazón del ?í. N. E. fresquito, y 
á las ocho ya le teníamos recio proporcionándonos un andar de 9, 10 
y 11 millas por la corredera larga, á las doce avanzó quedando 
bien manejable. Nuestra situación era el mismo dia en latitud de 
25° 49' 30", longitud de 10° 43' 20", y la declinación de la 
aguja en la de Gilbet N. O. 16°, y en la de Martínez de 17. 

Dia 9. — En las primeras horas de la mañana avistamos un 
bergantín que gobernaba como al S. O., y una fragata inglesa que 
per nuestra proa seguia el mismo rumbo que nosotros, y como 
eramos superiores en andar, llegamos á la^ doce al costado de ella, 
y echado su bote al agua, supimos por su capitán navegaba al viejo 
Galebat, factoría de su nación en la costa de África. Deseoso de 
ratificar su punto solicitó nuestra situación del mismo dia, que le 
dimos gustosos, refiriéndole la longitud al meridiano de Grenwiche. 

Apenas habíamos mareado y recibido la fragata su bote, cuando 
nos vimos sorprendidos por un chubasco con viento recio del E. que 
aguantamos con todo aparejo proa S.; y aunque las circunstancias 










no eran hada favorables tuvimos^, sin embargo, la agradable 
satisfacción de confirmar el concepto que nos debieron las corbetas 
en las pruebas hechas días antes de nuestra salida de Cádiz : á poco 
rato cedió el viento, pero quedaron los horizontes muy cargados, y 
el cielo cubierto de celajería obscura : en la noche tuvimos mucboá 
truenos y relámpagos por el S. y S. O., viento arrachado del 
segundo cuadrante y una agua tan seguida que solo cesaba para 
venir cada vez mas y mas recia. 

Dia 23. — La constante tenacidad de los vientos por el tercer 
cuadrante en la larga época de tretíe dias, acompañados g^eneral- 
menle de mucha agua, y vario en su fuerza, ya bonancible, ya 
fresco^ y ya recio, nos obligó, estando próximos á la costa de África, 
a seguiré! bordo del O., pero dichosamente quedó entablado en el 
mismo día la brisa de S. E. con laeual dirijimos nuestro rumbo 
directamente ais. 

En la descubierta de lá mañana dio parte el gáViéío mayor, haker 
notado un astillazo en el mastelero de gavia : reconocido por el 
primer carpintero aseguró que tenia una fonda horizontal de ocho 
pulgadas, la cual Corría por los dos lados ácia arriba, que sin embar- 
go podia aun navegarse sin riesgo Ínterin los vientos se mantuvie-^ 
sen bonancibles : en la descubierta de la tarde repitió el gaviero su 
parte de que seguia la fonda, y habia aumentado considerablemente: 
á la sazón era de noche, y se hacia sensible la mar del S. E.^ en cuyo 
concepto dispuso el comandante se asegurase provisionalmente con 
una reata, y al amanecer se colocó otro en su lugar. El deseo de 
no perder tiempo cuando el viento empezaba á sernos favorable, y 
el evitar á riuestra compañera el mal rato de esperarnos, nos hizo 
pensaren adelantarnos haciendo fuerza de vela. La suerte segundó 
tan oportunamente nuestras intenciones que logramos la ventaja 
que necesitábamos : terminábamos la faena cuando llegó á la voz 
de esta corbeta : la celeridad con que la ejecutamos á pesar de la 
marejada, el buen orden de la marinería, y la inteligencia con que 
se condujeron en la maniobra, son otras tantas pruebas de su mérito 
y bondad ; quienes comparados con las demás clases del Estado han 
excitado en mi las mas tristes reflexiones sobre el infeliz destino de 
los que desgraciadamente siguen esta carrera á quienes parece ha 
olvidado la Patria, ó no protejo en proporción de su mérito, de su 
trabajo, y del beneficio que le produce, muchas veces superior al de 
cualquiera otra. Entre tantos monumentos de la piedad de nuestros 
augustos reyes que se ven en las Provincias destinados á proporcionar 
Uña vejez tranquila ásus servidores, no hay Uno que sirva de asilo 
al pobre marinero inválido ; todos están ocupados en la tropa de 
tierra de que se sigue que al hombre de mar no le queda ordinaria- 
mente otro recurso que ter'minar en la indigencia y mendicidad, 




- 16 — 





cubiertos las mas veces de achaques adquiridos en su laboriosa 
carrera, y en positivos beneficios de su nación. La beneficencia 
de nuestro presente monarca, los talentos y patriotismo de sus 
ministros hacen esperar en breve que esta tan preciosa y útil porción 
de ciudadanos acreedores por tantos títulos á un nuevo aprecio 
debido á sus fatigas, tendrán la mayor parte en la gracia de la 
Patria y en los beneficios del soberano. 

En la noche observamos que el agua del mar tenia un brillo 
extraordinario, particularmente cuando se agitaba con la ola y el 
viento ó chocaba en el costado : los físicos atribuyen á varias 
causas este fenómeno que observaron con poca diferencia en estos 
mismos paralelos los Sres. Walis, Garteret, y el célebre Cook en 
sus viages alrededor del mundo : entre ellas la electricidad y la 
corrupción de las substancias animales son las mas verosiniiles, y 
mas generalmente seguidas ; sin embargo los naturalistas Banks y 
Solander, aseguran el efecto de una multitud de insectos de varias 
especies que cogieron observándolos todos brillantes. Habiendo 
entrado un golpe do mar en el alcázar, se cubrió casi todo de unos 
pequeños globulitos lucientes del tamaño de una lenteja, su luz 
blanquinosa y bastante viva al principio, empezó á decaer de modo, 
queá los seis minutos se habia enteramente apagado: comprimidos 
estos globulitos entre los dedos se separaban en pedacitos igual- 
mente luminosos, pero duraban mucho menos tiempo : parecían 
de una materia glutinosa y suelta; los dedos después do esta 
operación quedaban ásperos, pegajosos, y con un fuerte olor á 
marisco : falto de microscopio, y sin los conocimientos previos á 
esta especie de investigaciones, me era imposible observarlos con 
la exactitud necesaria para dar de ellos una idea justa, y formar 
opinión probable de sus resultas. No obstante una última prueba 
quehize, me conduce á dudar que aquellos Sres. no tuvieron los 
mas sólidos fundamentos para asegurar que aquellos insectos fuesen 
los que daban la claridad de que se trata, aunque por sí fuesen 
brillantes : uno de aquellos globulitos puesto sobre la mano, y 
esperando que perdiese casi toda su luz, al pasarle el dedo por 
encima con suavidad adquirió nuevamente su brillo, llegando por 
este medio á ser mas fuerte, y mas vivos sus rayos que al principio: 
esta experiencia repetida dos ó tres veces con igual efecto, dá un 
gran peso á la opinión de la electricidad, pues que la luz por la 
fricción, corao yo la conseguí, solo puede sacarse de un cuerpo 
electrizado. . 

Por un promedio de cuatro azimudes, resultó la declinación de k 
aguja N. O. Il°í0'.y poi la arnpÜíud occ.^ de 12° 32: esta 
diferencia es tanto monos cslríiña hallada la variación por dos 
diferentes método :, y con agujas nada iguales, cuanto que con una 
misma suelen hallarse mayores en pequeños intervalos. El astro- 



i^ 




17 



.>6^^í 



nomo Walis en íju respuesta á Mr. Le Monier sobre la existencia 
del Cabo de la (Circuncisión liace ver que en la corbeta Resolución 
una misma aguja en un pequeño espacio dio dos variaciones que 
diferenciaban de 3° sin mas razón que por haber virado, y noso- 
tros confinnamos diariamente la verdad de esta aserción. 

Dia 31. — En la descubierta de la mañana, dio parte el gaviero 
de proa, que el mastelero de velacho estaba rendido por el tercio 
de su longitud : inmediatamente se pasó á su reconocimiento y con 
efecto se halló del todo inútil : á la sazón teníamos bastante mar, 
y sin embargo conseguimos guindar el de respeto, y marear muy 
en breve todas sus velasen el corto tiempo de cuatro horas. Tanto 
puede una diestra tripulación, aunque coHa, cuando se saben sacar 
todas las ventajas de que es capaz. Este accidente no ha"biendo 
hecho un extraordinario esfuerzo de vela, parece puede solo atri- 
buirse á la poca firmeza del mastelero, labrado tal vez de una per- 
cha grande que al desbastarlo perdió consiguientemente las fibras 
exteriores en que estriba la mayor fuerza : igualmente puede 
decirse del mastelero de gavia rendido en los dias anteriores, bien 
que se agregaban á este una porción de nudos transversales, y en 
una misma línea, que penetraban el corazón, y lo debilitaban 
precisamente por el parage donde faltó. 

Nuestra situación al medio dia fué en latitud de 7° 41' 24" y la 
longitud 18° 43' 55", y suponiendo con el inmortal Cook la lon- 
gitud del Cabo de San Agustín en la costa del Brasil de 29° 30' 
occidental del real observatorio de Cádiz, nos demoraba en aquella 
posición al occidente 152 leguas. 

Setiembre 5.— Se dio el beático al bombardero Pedro de 
Campos que atacado del mal venéreo desde antes de nuestra salida 
de Cádiz, dilató por una vergüenza mal entendida el manifestar su 
situación al Cirujano hasta que le precisaron varías llagas hijas de 
la misma enfermedad : las grandes calenturas, el delirio, y á pocos 
dias la gangrena, fueron las resultas de su imprudente silencio. 

Mientras estuvimos próximos á la costa de África, las diferencias 
diarias de los relojes nos indicaron aguas al oriente, y luego que 
nos engolfamos al occidente y aquellas mucho mas poderosas de 
estas: fundados tal vez en esta esperiencia, sugeta sin duda á rail 
ecepciones previenen los derroteros que se consideren según se estu- 
viese del meridiano de Tenerife. 

Según nuestra posición del mismo dia en latitud de 19° 14' 52" y 
longitud de 22° 43' 00" y supuesta la longitud establecida á la isla 
de la Ascención por la fragata Astrea, debemos muy en breve darla 
vista : con efecto á las cuatro de la tarde, ya pudimos marcarla 
aunque confusamente al S. S. O. 5° O. Inmediatamente arriba- 






- 18 "^ 



mosá eslo rumbo, y licoba la compelente señal á la Atrevida para 
que procediese á la colocación de la isla, lo verificamos nosotros 
resiiiiandola siguiente determinación que comparamos con losvia- 
geros que nos han precedido. 

DETERMINACIÓN SEGüN LA FRAGATA Astrea. 
Longitud por el número 71 de faltriquera.. 23° Oí' 00" 
Por diez y ocho series de dist,^ al Soh 

y Luna "en muy buenas circunstancias, r 23° 11' 07" 

y por diferentes observadores. ■' 

DETERMINACIÓN SEftüN LAS CORBETAS. 

Numero 72 en el dia de la mayor confianza.. 23° 08' 30" 
Por setenta y cinco series de dist." á) ^30 22' 04" 
Anta res y á Águila. ) 

La situación de esta isla ademas de haber sido terminada en la 
fragata de S. M. Santa Rosalía en el año de 1774 por los Señores 
Lángara, Mazarredo y Várela, los dos primeros actualmente Te- 
nientes Generales, y el tercero Brigadier de la Armada. Habia sido 
también situada por los Señores La Perouse y La Langle, en su 
viage emprendido en el año de 1784 conh Brújula y la Astrola- 
bio gavarras de S. M. Crisuanísima destinadas á nuevos descubri- 
mientos : parecía por consiguiente a primera vista, que la ventaja 
de acelerar nuestro apresto en Montevideo, debia obligarnos á omi- 
tir este nuevo reconocimiento, pero ignorábamos las circunstancias 
del Conde La Perouse : de la fragata Rosalía tenia D. Alejandro 
Malaspina el estracto de la campaña, el cual podia envolver en sí, 
diferencias que dependían en aquella sazón, asi délas Tablas Lu- 
nares, como de los instrumentos de reflexión que no podía reme- 
diarse por aquellos Señores ; y aunque su esperiencia y conocimien- 
tos astronómicos escediesen mucho á los nuestros, carecían de 
relojes marinos, que habiéndose introducido su uso y acompañados 
délas distancias Lunares, se sirvieron de ellos los Tenientes de na- 
vio Gaicano y Belmontí en la frag'^ Cabeza, en su viage á Maga- 
llanes, en los paquebotes Eulalia v Casilda, al mismo estrecho, y 
los de la misma clase Churruca y Zeballos, y en la Astrea D. Ale- 
jandro Malaspina, cuyos resultados conformes con los nuestros, 
hace sospechar debia reducirse á 23° 00' 00" la de 24 1200 occi- 
dental del real observatorio de Cádiz que dichos señores habían 
establecido. 

Pesadas todas estas circunstancias, y pareciendo que la determi- 
nación del Conde de La Perouse, según las expresiones del ex- 
tracto comunicadas en las gacetas por orden del gobierno francés, 
debían también balierse ya verificado, asi pues pareció justo no lo 
omitiésemos nosotros sin faltar á nuestro principal objeto de emplear 





19 



5^1?» 



lodo el verano en el reconocimiento de la cosía Patagónica y Tierra 
del Fuego, anulando con verdad por este medio nuestros mismos 
conceptos con los resultados de esta nueva y prolija determinación. 

Dia 10. — A las tres de la tarde murió el bombardero Campos, 
después de una larga y penosa curación, en medio de los mayores 
dolores, y la agitación más violenta : asi pagó el debido tributo á 
la naturaleza, y á la imprudencia de ocultar su mal cuando ya no 
habia remedio alguno que bastase acortar los rápidos progresos de 
la gangrena. 

El Barómetro y los Garizfes nos indicaron una pronta ¡t/ mala 
variación en el tiempo : en consecuencia se cebaron abajo las ver- 
gas y masteleritos de juanete, y se puso la tripulación á dos cuar- 
tos, precediendo para todo las correspondientes señálese la Atrevida. 

En nada pues desmintieron las apariencias sobre que nos habla- 
mos fundado : muy en breve rompió el tiempo, declarándose con un 
recio viento del S. E. acompañado de mucha agua, el cual rolando 
después al E. levantó una mar tan gruesa que ya en la noche se 
hacia muy sensible. 

Hacia ya tres dias que carecíamos de latitud observada, y el 
tiempo continuaba aumentando cada vez mas, y mas su fuerza, 
en tal disposición que ya parecía prudente el capearlo : en efecto lo 
verificamos el 13 con diferentes aparejos, cerciorándonos por este 
medio de la resistencia y bondad de las corbetas, 

Dia ik. Al medio dia en latitud de 31° 32' 45" y en longi- 
tud de 40 31 20 cedió de un todo el tiempo quedando vario y 
calmoso en el tercero y cuarto cuadrante hasta el 15 que entablado 
en el primero, nos proporcionó un andar de 5 y 6 millas, y un rum- 
bo ventajoso á nuestra derrota, la que el dia 17 se hizo basíantemen- 
íe complicada á causa de una espesa niebla que nos privó por todo 
el dia de la vista del Sol ; sin embargo navegamos al S. O. 1/4 O., 
y demorándonos entonces el Cabo de Santa Maria al S. 72" O. 
distancia 36 leguas. El agua tenia ya hacia algunas horas color de 
sonda ; pero iñferiaraos que tal vez las muchas aguas podian ser las 
verdaderas causas de este accidente ; sin embargo sondamos, pero 
con ochenta brazas no hallábamos fondo. Bajo estas circunstan- 
cias continuamos el 18, y en la tarde se le puso á la Atrevida la 
señal de navegar con suma vigilancia siendo de un todo dueños del 
aparejo, y la de sondar de ,dos en dos horas, alternando con esla 
corbeta, la que á las 6 de la tarde dando la primera escandallada 
encontró fondo con 32 brazas arepa y conchuela. La Atrevida lo 
verificó después con 25, cuyo corto número nos sorprendió, pues 
suponiendo con todos los derroteros á legua por braza de agua, in- 
ferimos era menor de lo que suponíamos nuestra distancia á la 



S 



^^'- 



20 




costa, en cuyo concepto y pareciendonos imprudenie el aproximar- 
nos á ella con estos datos sin ponernos antes en el paralelo de la isla 
de Lobos dirijiínos nuestro rumbo directamente al S.: á las nueve 
sondamos 34 brazas aren:;, y á poco rati 45 lama : á la sazón nos 
hallábamos en latitud de S^" 00' 00" ; en consecuencia arribamos 
al O. corregido con toda fuerza devela, y con un andar de6 y 7 
millas. 

Aunque amaneciese cerrado de niebla, y tuviésemos á las 5 la 
estiaña sonda de 42 brazas, navegamos sin embargo diez leguas al 
O. y tratando de aprovechar el viento N. E. que dichosamente nos 
acompañaba, se le pr^iio á la Mrevida siguiese exactamente 
nuestras aguas : á las Sfempezamos" a tener sondas de 27 brazas 
arena fina blanca, y disminuyendo hasta 17 tratamos de verificarlas 
de 10 en 10 minutos : asi continuamos navegando por 16, 15,14 
y 13, bástalas 10, siempre arena fina blanca, al principio con al- 
guna mezcla, después negra, y de este color alguna conchuela, 

Dia 19. Al medio dia aunque hubiese aun bastante niebla pu- 
dimos sin embargo observar la latitud de 35° 45' y longitud de 
48° 04' 00," con cuyos datos situados en el plano de Tafor, nos de- 
moraba aquella Isla al N. 59° Q. distancia 29 millas: en igual si- 
tuación nos colocan las distancias observadas en el último cuarto, 
las que referidas á este mismo meridiano convienen exactamente 
con el resultado de los relojes. Adraitiend®, pues, esta posición nada 
tenia de estraño la sonda de la mañana, pues que trazada nuestra 
derrota, resulta del todo igual á la que indica el plano ; del mismo 
modo que la situación del corto placer de diez brazas que aquel 
coloca en la misma posición en que á las once habiamos hallada 
nosotras 11 y 11 1/2 brazas cascajo. 

. Con concepto á nuestra posición, que suponemos de mediana 
confianza, orzamos al N.O. 1/4 N. con fuerza de vela en cuyo 
rumbo aumentamos el fondo hasta 19 brazas, al principio lama, y 
después arena fina. A las tres de la tarde disipada la niebla, se 
dejó ver la Isla de Lobos", y ya inmediatos á ella se hicieron mar- 
caciones y enfilaciones con sus puntos mas notables, observando á 
la sazón longitudes entre ambas Corbetas con las cuales compara- 
mos la estimada, cuyo error en la recalada fué de 3° 42' 17" mas 
oriental. 

' La poca igualdad de las diferencias diarias, y su ninguna propor- 
ción con el mayor ó menor número de millas que andábamos por 
singladura, son la prueba en mi entender que puede oponerse á que 
este error no deba atribuirse de ning-in modo á la corredera de 
cincuenta pies inglesas de que usamos con ampolleta de 30 segundos, 
y que hemos adoptado con preferencia á la común por su exacta 
analogía con las reiteradas medidas del grado terrestre. 




m 






— 21 



Dia 20. Al anochocer empezó á cerrarse el tiempo por el ter- 
cero y cuarto cuadrante; calmó el vientecito fiel N. E. que nos 
acompañaba, y tuvimos ventolinas del N. y N.O. cou muchos re- 
lámpagos y truenos: las circunstancias no eran las mas favorables, 
y aunque aquellas sefialcs no fuesen las mejores tenian sin embar- 
go todas las apariencias de cliubasco ; en cuyo concepto dejamos 
caer el ancla sencilla en 15 brazas de agua: á la sazón nos prave- 
niamos con el aparejo tomando dos rizos á las gavias, y lo avisa- 
mos á la Atrevida que habia dado fondo por nuestro S.E. á dos 
cables de distancia. A las 10 saltó el viento aunque calmoso al S. 
y S. S.E. con bastante agua, y al poco rato quedó entablado en 
el segundo cuadrante en el que fué aumentando su fuerza en tal 
disposición que ya á las cuatro de la mañana inutilizó nuestra fae- 
na de levar el ancla que habíamos emprendido poco antes, obligán- 
donos por decaer mucho sobre la costa del N. á picar el cable y 
dando la vela sobre las cuatro principales mura bavor, consiguien- 
do asi rebasar muy en breve, las tierras inmediatas de la parte sep- 
tentrional: poco después y con igual sacrificio lo verificó nuestra 
compañera, la que siguiéndonos, á regular distancia, imitaba los 
movimientos de esta Corbeta. 

El viento avanzó algún tanto, y corrió hasta el S. S.E.: inme- 
diatamente largamos todos los rizos á las gavias, y nos pusimos al 
O. y 0. 1/4 N.O sobre un fondo constante de 8 y 9 brazas lama 
con el cual creíamos dirigirnos á la Isla de Flores: esta sonda nos 
pareció la canal, tanto m.as que estábamos persuadidos de que las 
corrientes del Rio nos separaban de la costa septentrional, la que 
cubierta de una espesa niebla, igualmente que sus sierras, no nos 
permitía ver su configuración con la segundad precisa para poder 
calcularla distancia intermedia, y así cuando á las 10 déla maña- 
na, disipada algo la niebla, vimos aquella Isla, á la sazón nos hallá- 
bamos á dos leguas escasas de la costa del través, y tan á barloven- 
to de la de Flores que nos demoraba S. O. 5° O., inmediatamente 
orzamos con toda fuerza de vela y logramos rebasarla á las. 10 1/2 
pasando por su parte meridional á una milla larga, dirigiendo en- 
tonces nuestro rumbo al Cerro de Montevideo, y dando los corres- 
pondientes resguardos á las puntas Brava y de Carretas, dejamos 
caer el ancla en el puerto de Montevideo á las tres y mediado la 
tarde del veinte, seguidos de nuestra compañera, y á los 53 dias de 
nuestra salida de Cádiz, plazo sin duda cortísimo si se compara á 
los comunes de ochenta y noventa, y aun á los que hacen las fra- 
gatas correos del rey que jamás han bajado de 56 y ordinariamente 
pasan de 60 y de 70. 

En la noche quedamos amarrados con dos cables por la proa 
tendidos al S. O. y S. E., y con una codera al N. En esta posi- 
ción distábamos del muelle dos cables y medio, y nos demoraba la 





22 





cumbre (]«l Corro al O., las restingas que despide esta monlaüa al 
S. S. O. y las piedras r^egras del Puerto al N. 3° O. El cuerpo de 
la corbeta se hallaba en 16 pies de agua, fondo lama. Con los vien- 
tos del S. y S. S. O. estaba constantemente en aquel braceage, pe- 
ro con los de S. E. en poco mas de trece. 

Se hallaban fondeados en el Puerto, los buques del rey Santa 
Sabina, de 40 cañones, y la corbeta San Giláe, 24, ambas dear- 
jTiadilla, la primera del mando de I). José Orozco, Capitán de Na- 
vio, y Comandante del Rio de la Plata, y la segunda por D- José 
Mesa, Teniente de Navio ; estaban también las fragatas correos del 
rey la Colon y Princesa, y otras varias del comercio. 

Aunque durante nuestra navegación á este Puerto notásemos algu- 
nas diferencias en las longitudes'inferidas por los relojes, y éstas nos 
indicasen haber todos, ó alguno de ellos variado el movimiento que 
se les observó en Cádiz, me ha parecido no obstante, detenerme en 
hacer inferencias sobre la causa de esta variedad hasta que en Mon- 
tevideo se rectifiquen por medio de las comparaciones de su marcha. 

Estada en Montevideo, descripción de sis Puer- 
to y derrotero para su recala. 

En las primeras horas de la mañana del 21 calamos masteleros 
V vergas, desenvergamos todo el velamen el cual se condujo á los 
almacenes de marina. En una sala del hospital real se depositaron 
nuestros enfermos al cuidado délos Cirujanos de ambas corbetas, y 
como sus males no eran otros que el fruto de sus desórdenes en Cá- 
diz, confiamos estarán en breve en disposición de seguirnos. Se 
estableció el observatorio en una casa del barrio del Sud próxima al 
fuerte de San José,[en el cual al mismo tiempo se compararon diaria- 
mente los relojes marinos, y se emprendió una serie no interrumpi- 
da de observaciones astronómicas, asi para la determinación de una 
buena longitud, como para coadyuvar á los progresos de la raisma 
astronomia en unos climas tan poco trillados por las ciencias ; y 
como debia mirarse también este lugar como centro de lasescursio- 
nes, pues no solo convidaba á ello la situación mas ventajosa, y su 
posición casi equidistante de todos los parajes importantes que debía 
abrazarla costa^ sino también, el ventajoso lugar en que se halla- 
ban las corbetas, dándonos lugar por esta feliz combinación de cir- 
cunstancias á trabajar con mas descanso, y sin omitir el apresto de 
los buques. 

D. José Bustamante con algunos oficiales, debían pasará Buenos 
Aires, capital déla Provincia de este noni|)re : trataban de cmpren- 




- 23 



S^?3<- 




der su viage por mar, pero se lo impedían los vientos constante- 
mente contrarios ; asi determinaron hacerlo por tierra, y el 27 lo 
verificaron hasta la Colonia del Sacramento, y desde allí en la 
Chasquera ó Corroo pasan á la capital. _ ' 

Los naturalistas han salido á examinar el país, y nos dicen tienen 
lugar de esplayar su curiosidad : á su llegada supimos hablan 
enriquecido aquella ciencia con muchas plantas y aves, aun no 
conocidas en la historia natural. 

Levantado ya el plano del puerto : emprendieron D. Alejandro 
Malaspina, y Bausa, el reconocimiento por tierra de la costa inter- 
media entre Montevideo y el Cabo de Santa Maria, para cuyo 
efecto llevaron consigo el relox n." 105, sextante, un teodolite 
etc. etc., y á los ocho dias de su salida, estuvieron de vuelta bien 
satisfechos del fértilísimo pais que viajaron, y de sus exactas 
operaciones. 

Se continua con la mayor actividad el apresto de las corbetas, 
de suerte que para el 20 de Noviembre estaremos ya en disposición 
de dar la vela : las obras emprendidas en ellas, han sido absoluta- 
mente necesarias sin embargo de ser escesivamente cara la mano 
de obra, los artesanos poco espertes, y muy crecido el valor de la 
madera. 

Los Sres. Concha y Bernasi establecieron en Buenos Aires un 
observatorio en el cual diferentes distancias al Zomt. tomadas al N. 
y al S. en el cuarto de circulo determinaron la latitud 34° 36' 39", 
y el n.°61 dio la diferencia de meridianos entre nuestro observa- 
torio de Montevideo, y la casa de Cabildo de aquella ciudad de 
2" 10' 22" igual enteramente á la deducida de las observaciones 
del Brigadier de la armada D. José Várela : después emprendieron 
aquellos mismos Sres. una serie de triángulos llevándola hasta la 
Ensenada de Barragan, y no permitiéndoles el terreno penetrar 
mas alE., pasaron en un paquebot al reconocimiento del Cabo de 
San Antonio que colocaron en latitud de 36 20 y en longitud de 
51 /í-5 45: regresaron después á Montevideo con los demás oficia- 
les y Comandante de la Atrevida, á quienes substituyeron los 
naturalistas, y D. Alejandro Malaspina, reuniendo todos muy en 
breve en este puerto. 

Hacia el 10 de Noviembre estaban ya casi concluidas todas nues- 
tras tareas : se había hecho el reconocimiento de la costa compren- 
dida entre el Cabo de Santa Maria y la Colonia del Sacramento, 
cuyo espacio de unas sesenta leguas, se ha sujetado á operaciones 
trigonométricas, levantando cuidadosamente los planos de Monte- 
video y Maldonado, el todo ligado con la posición absoluta de 
prim." ó con excelentes reloges marinos en operaciones repetidas, 
y encontradas ó con latitudes observadas con la mayor confianza. 
Las Islas de Lobos y Flores, el Banco Ingles, los bajos á lo largo de 




24 



% 



la costa septenírional, y las restingas temibles de las Puntas de 
Carreta y Brava, colocadas con la mayor exactitud sobre operacio- 
nes Geodésicas y Astronómicas, el prolijo examen del fondeadero 
de Santa Lucia, cuya barra tiene menos de dos brazas de agua, lo 
que disipa ya cualquiera proyecto sobre su utilidad ; buscándose 
por tres veces, aunque infructuosamente el bajo que colocan inme- 
diato á la punía del Espínillo : finalmente los Señores Concha y 
Bernasi, habiansugeíado en su derrota al Cabo de San Antonio los 
verdaderos limites del Rio de la Plata. En el observatorio de Mon- 
tevideo se había sugetado al mas prolijo examen la marcha de los 
relojes marinos, la declinación, é inclinación de la aguja; se hablan 
observado el 27 de Setiembre, el 26 y 28 de Octubre las imersiones 
de segundo, primero y tercer satélite de Júpiter, se habian observa- 
do doscientas series de distancias lunares, al Sol y á las Estrellas, y 
dispuesto los cálculos para tres ocultaciones de estrellas por la Lu- 
na, un eclipse parcial de aquella, y se pensaba observar el paso de 
Mercurio por el disco del Sol, en los primeros dias del mes de Se- 
tiembre, todos fenómenos igualmente importantes á la exaoía deter- 
minación de esta longitud y al progreso de la Astronomía. 

Los naturalistas recorrían sobre cien leguas de país llano, algu- 
nas islas, el terreno montuoso de Pan de Azúcar y de las proximi- 
dades de Maldonado, las amenas inmediaciones del Paraná en las 
Conchas, y en Martin Garcia ; de suerte que hahian formado por 
primera remesa á Madrid, un hervario de cerca de quinientas plan- 
tas, entre las cuales á lómenos cincuenta parecían desconocidas á 
los naturalistas de Europa, reconocido las calidades de este fértil 
terreno, y acopiado mas cincuenta especies de aves nuevas, no vis- 
tas aun por inteligentes, ó mal caracterizadas hasta aqui ; algunos 
peces y no pocas petrificaciones ; todo lo cual debía mirarse como 
preciosas adquisiciones particularmente cuando las acompaña una 
esplicacion científica por el primer Teniente de Guardias D. Anto- 
nio Pineda que la hace fácil á su inteligencia á que coadyuva tam- 
bién la representación al vivo de D. José del Pozo, verificada con 
una habilidad y exactitud poco comunes. 

En la noche del 2 de Noviembre, que fué sumamente clara 
pudo observarse el eclipse parcial de Luna: empezó á las 7 h.^ 41' 
tiempo verdadero, y acabó á las 9 h.^ 48' á cuya hora se había 
observado la ocultación de la 90 de Mayen por la Luna, su emer- 
sión sucedió á las 9 h.^ 18', después tuvimos la ocultación de la 
93 del mismo catálogo á las 2 h." 14'. Su emersión que debía 
suceder alas 3 h.%30' no pudo observarse por la excesiva claridad 
de la Luna. En la noche del 6 se observó la jmersion del primer 
satélite de Júpiter á las 3 h.^ 3' 11", observación que comparada 
á las efemérides dio la longitud occidental de Cádiz de 59° 05' 45". 



m 







25 — 



Del prolijo examen de nuestros relogesen la larga época de 40 
dias, ha resultado haber tenido todos ellos las variaciones siguien- 
tes, desde su ídlima época averiguada en Cádiz : el G2 habia dis- 
minuido de 3" diarios; el 13 aumentado su retardo de 1' 11", y 
el 72 acelerado de 15 porcada dia medio ; sin embargo, reducidos 
sus resultados á la Isla de Lobos, situada por las observaciones 
astronómicas del). José Várela en Montevideo, podia conjeturarse 
que solo el 72 habia parecido esta alteración en la época en que lo 
liabiamos sospechado, el 13 y el 61 combinaban su marcha primitiva 
con una longitud tan aproximada que el primero solo daba .4' y el 
otro 10, según hiferimos después de nuestras operaciones. 

EJ 10, concluidas todas nuestras tareas, se embarcó la pó;ívora y 
los instrumentos astronómicos, se reemplazaron todas las plazas que 
temamos de menos, ya por enfermos, y ya por desertores, con la 
marineria de la fragata de S. M. Santa Sabina, quedando con esta 
fecha listos de un todo, y prontos á dejar las.fértiles orillas de este 
delicioso pais. 

Derrota que debe seguirse desde la Isla de la 

Trinidad, ó desde su paralelo, 

al Rio de la Plata. 

Esta parte de derrota, igualmente que las demás, necesita de un 
especial cuidado y atención, no solo á las estaciones, sino también 
á los semblantes del tiempo combinados con las lunaciones. "En el 
invierno ; esto es, en los meses desde Marzo á Octubre, suelen 
experimentarse vendábales ó pamperos tanto, mas frecuentes cuanto 
mayor es la latitud en que se halla, y con concepto á esto conviene 
mas bien el no llegar al paralelo de la Isla de Lobos, ó del Cabo de 
Santa Maria, hasta estar muy cerca déla costa : al contrario en el ve- 
rano, pues que la alternativa de terrales y virazones, influye natural- 
mente en las calmas y bonanzas conviene entrar en el paralelo de la 
Isla de Lobos con una ventaja en la longitud de 30 ó kO. Las 
corrientes en este tránsito desde la Isla de la Trinidad hasta el Rio 
de la Plata suelen incHnarse mas bien al O. 

El fondo del placer al E. del Cabo de Santa María, puede consi- 
derarse de arena, y aun sentarse, sin temeridad, varios principios 
que sirvan á dirijir la recalada por la sonda : 1.° la arena es blanca, 
y mezclada con conchuela y caracolillo. Si en iguales meridia- 
nos {*) se está al Norte, ó en el mismo paralelo del Banco ingles : 
es al contrario parda fina, y á veces lamosa, si se está alSudde 
dicho paralelo : 2." en iguales meridianos crece rápidamente el 



(*) Los meridianos de que hablamos, son ios que abrazan la distancia 
del Banco Ingles y Cabo de Santa Maria, 




.__ 2(5 — 




fondo navegando al Sud, y crece tanto mas, cuanto mayor es la 
distancia del meridiano del Cabo de Santa Maiia : 3." la lama es 
el indicio segurodeestar en buena derrota : k.° hasta las 40 brazas 
no puede formarse juicio de la posición verdadera, y por consi- 
guiente puede escusarse el sondar frecuentemente: el braceage 
hasta las 80 brazas, sale á unas 40 leguas del meridiano del Cabo 
de Sania María, pero su declive no es proporcionado, siendo bas- 
tantemente rápido desde las 80 hasta las 30 brazas, desde cuyo 
fondo, ó se conservará, 5 disminuirá paulatinamente. 

El Cabo de Santa Maria está situado en latitud de 34° 48' 20", y 
en longitud de 48" 12' 40" y en el extremo oríental de la restinga 
de la Isla de Lobos en latitud de 35° 04' 35" y en longitud de 
48° 36' 17". Como los vientos se inclinan generalmente al N. E. 
y N. cuando se atraca á la costa, parece preferente el mantenerse 
en el paralelo del Cabo de Santa Maria, y mas bien algunos minu- 
tos al Norte, tanto mas que comunmente y con vientos de afuera las 
aguas corren aqui al S. O. Conservada esta latitud, y cogidas 
de 25 á 30 brazas arena fina y caracolillo podrá considerarse el 
navegante á20 leguas de la costa: el fondo de 15 á 20 le indicará 
que está ya cerca y que es tiempo de buscar la tierra y el fondo lama. 

Poco hay que decir si la recalada es con tiempo claro y vientos 
galenos, entonces nada puede estorbar el navegar con todo aparejo, 
aunque sea de noche, pues si la latitud al ponerse el sol, es dedu- 
cida de la observación del medio dia próximo y no se avista tierra 
por los paralelos algo nortes del Cabo de Santa María y teniendo 
aun de 20 á 30 brazas arena y conchuela, no debe quedar duda 
que la distancia á la costa es aun considerable : en este caso deben 
hacerse rumbos del O. para buscar las 16 brazas arena, y 
descaecen con el solo efecto de las corríentes al S., pues de otro 
modo pudiera cortar el paralelo de la lama demasiado al E., 
y por consiguiente no encontrando sino arena, seguir sin vahza 
para el O., y hacer contrarios los terrales del N. N. O. y N. 

Las tierras al Norte del Cabo de Santa Maria, deben verse con 
tiempos claros i diez ú doce leguas, y por fondo de J5 brazas: 
meiece entre ellas particular cuidí^do la Ensenada de Castillos, en 
donde han solido los correos echar oportunamente los pliegos á 
tierra con un bote, cuando el pampero no les ha permitido alcanzar 
el puerto de Maldonado. 

Cojidas las 16 brazas, si la estima le indicase estar aun al N. 
del Cabo de Santa María, podrán hacerse rumbos del S. S. _0. 
hasta alcanzar el paralelo de la Isla de Lobos, pero con la atención 
de inclinarse al O. si las sondas aumentasen á mas de veinte bra- 
zas, ya! contrario al S. si disminuyesen de las 16, teniendo pre- 
sente que el fondo entre el Cabo de Santa Maria y ¡a Punta de 
Castillos disminuye repentinamente y casi sobre tierra. 




%i 



— 27 




El rumbo indicado llevará precisamente á una arena lamosa, en 
el cual, y en el paralelo de la Isla de Lobos se puede ya navegar al 
O. conservando el fondo lama de 18 a 22 brazas: puede estarse 
con la seguridad que este fondo llevará aun de noche con la mayor 
precisión á la vista de la Isla de Lobos, la cual se procurará dejar á 
estribor, distancia de una legua, y se seguirá en derrota. 

La entrada en el rio con tiempo cerrado sin vista de tierra y con 
latitud incierta, se hace bastante complicada, en cuyo caso con- 
viene asegurarse de estar al N. de la Isla de Lobos, contando para 
su estima con una corriente constante al S- que podrá suponerse 
en invierno de una milla, y en el verano de media por hora : luego 
que la distancia á la costa no sea mayor de 20 á 30 leguas, ó lo que 
es lo mismo, luego que la sonda no sea mayor de kO brazas, y seguro 
de su situación al N. podrá con firmeza dirijir la derrota. Cojidas 
las 18 brazas no se titubeará en arribar al S. S. O. hasta que el 
fondo haya crecido á 20 y 22 brazas : en este caso si conviniese aun 
afianzar mas y mas la posición que sospeche no deberá abandonar 
el rumbo de S. S. O. mas bien deberá inclinarse algo para el O. 
consiguiendo de este modo disminuir el fondo, y afianzar asi sin el 
auxilio déla lama que se ha pasado el paralelo del canal : con esta 
averiguación se harán rumbos del O. al N. y aumentando paula- 
tinamente el fondo, y inclinándose á la lama disipará toda duda 
para buscarla Isla de Lobos. ;'- 

Importa tanto mas esta precaución de averiguar por la sonda el 
paralelo déla Isla de Lobos, cuanto que si estuviese al S. de él con 
16 brazas arena, pudiera ó irse á sotavento navegando al S., ó dar 
en el Banco Ingles navegando al O. rumbo indispensable á uno de 
los despartidos, ó de buscar la canal, ó de abalizarse con la costa 
del N. del Cabo de Santa Maria. 

En otras circunstancias, y particularmente en la ocasión de 
saber la latitud el navegante puede acertadamente dirijirse al Rio 
déla Plata pasando al S- del Banco Ingles, pero sin aquella obser- 
vación, ó sin una muy segura marcación no será nada prudente el 
verificarlo, pues tanto cuanto son útiles las sondas para pasar al N. 
del Banco Ingles, tan perjudiciales son cuando se inclina á pasar al 
S. sin el auxilio de aquellos precisos dalos. 

Ya-cojidos los paralelos próximos al S. de la Isla de Lobo?, con 
fondo de 19 y 20 brazas lama, solo se ocupará ei navegante de 
conservarlo al principio, y luego disminuirlo paulatinamente con 
rumbos del O. i/k al N. O. hasta 17 brazas en cuyo fondo le 
demorará la Isla de Lobos del N. al N. 0._ dos ó tres leguas. La 
precaución de conservarlo al principio es importante por no pasar 
entre la Isla y' la tierra hacia donde pudiera también acarrear la 
lama, pero bajando precisamente á 15 y 16 brazas : la restinga 
del E. de la Isla de Lobos sale como una milla escasa, y hace que 





2S — 



W/!LQ'J»1^ 



^M{éi^. 



por esta parte sea impositle el atracarla: es al contrario, muy 
acantilada en todos los demás rumbos. 

Esdeadvertir que la derrota indicada hasta aqui puedeenalgu- 
í]os_ casos ser peligrosa, y particularmente cuando un tiempo °no 
decidido en invierno, y con malas apariencias hace recelar un 
pampero, en cuyo caso es preferente á todo el ponerse en paralelos 
al S. de la isla de Lobos 15 ó 20 minutos antes de bajar de 30 
brazas de fondo. En estas circunstancias y conocida la latitud 
puede buscarse en derechura el placer del bajo por las 7 ó 6 brazas, 
y por él navegar al N. en vuelta del canal, ó dar fondo si el viento 
saltase al S. O. 

Estando á dos leguas al S. de la Isla de Lobos el rumbo del O. 
5° N. es el que conduce generalmente á la vista de la Isla de Flores, 
pero como las corrientes con los vientos oportunos para entrar se 
dirigen constantemente al O. se suele inclinar aquel rumbo algo 
mas al N. con objeto de resarcir asi aquellos efectos y promediar la 
derrota mas oportuna : el extremo S. de la Isla de Flores situado 
en latitud de 3i 55 00 y longitud de 49 52 30 corre con el extre- 
mo S.. de la Isla de Lobos E. 6 45 S. y O. 6 45 N. 19 1/2 
leguas suele proyectar en forma de dos islas, particularmente si se 
vé con una marcación que se incline al S. se alcanza á ver á dis- 
tancia de 4 á 5 leguas, y no presenta en su superficie, sino arena- 
les y algunos escarpados bajos que son el abrigo natural de 
una infinidad de lobos marinos. 

En esta navegación ó travesia no debe abandonarse la sonda, 
cuyo brazeage y calidad, son igualmente importantes. La canal 
tiene una lama suelta que casi no se pega al escandallo, y su fondo 
va disminuyendo progresivamente desde las 17 brazas hasta las 7 
por cuya sonda se está ya inmediato á la Isla de Flores: son casi 
iguales los fondos al N. del canal, pero la calidad es una lama dura 
que avisa de inclinarse al S., al contrario el menos fondo y la ca- 
lidad de arena, avisan de estar al S. del canil, y deberse por con- 
siguiente torcer los rumbos al N. para no caer sobre el Banco Li- 
les. 

Es inútil advertir, que cuando no se hubiese avistado la Isla 
de Lobos, se hacen precisas mayores precauciones para cerciorarse 
de su situación : tales son particularmente el saborear el agua, y el 
abalijarsecon la arena, haciendo rumbo del S. antes que el fondo 
de lama haya disminuido de 13 ó 14 brazas, pues si esperase á 
esta en 10 á 11, y se hiciesen rumbos del S. y O. pudieran tal vez 
arrastrarle á las inmediaciones del Banco Ingles. 

Si las circunstancias le obligasen á dar fondo en este tránsito, 
parece prudente seguir la práctica de las Fragatas Correos, quienes 
con muy buen éxito, y habiendo sido sobrecogidos de los Pamperos 
han preferido abandonar las inmediaciones do la costa, respecto a 



^^ 




29 



'iai^ísa<. 




que la lama suelta que se encuentra en sus inmediaciones, frustraria 
toda medida de esta especie, dando lugar á que garrasen las anclas : 
en consecuencia han admitido el inclinarse al S. para coger las siete 
brazas del placer de arena, cuyo seguro tenedero, y el mismo abrigo 
del Badco, no le espondrán á perder las amarras ; y después con 
los vientos que regularmente pasan del S. O. al S. se hallarán á 
barlovento, para navegar hacia la Isla de Flores, y desde luego en 
mejor disposición para enmararse sin recelo de la Isla de Lobos, en 
el caso que le faltasen las amarras. 

Si al contrario se escogiese para fondeadero el cantil del N. en 
donde la lama dura puede ofrecer un tenedero, igualmente bueno, 
desde luego se incurriría en los dos graves inconvenientes, de espo- 
nerse á no poder montar la Isla de Lobos faltando los cables y de es- 
lar á sotavento, rolando el viento al S.: parece no obstante que al 
principio del siglo frecuentaban estas costas, y se inclinaban por lo 
general hacia esta parte, tal vez por demasiado recelo del Banco 
Ingles 

Cogidas ya las 7 brazas lama suelta, y con seguridad de estar en 
buena derrota, asi por la misma calidad del fondo que se ha traido 
de antemano, como por las balizas que se hayan tomado en uno ú 
otro cantil, se seguirá el rumbo del O. inclinándose al N. si se vie- 
sen la Isla de Flores ó la Punta de Carretas ; pero no lo verificará 
si las tierras estuviesen del todo ocultas, ó confusas : el fondo eri 
este caso irá disminuyendo hasta 5 1/2 larazas, y se conservará asi 
por algún tiempo siendo su calidad constante la lama suelta. 

Importa mucho el no inclinarse al N. cuando no se vela tierra, 
asi porque pudiera no estarse exactamente N. S. con la Isla de 
Flores, como porque la dirección de las aguas pudiera aconcharle 
después, algo mas sobre la Punta Brava, cuyas proximidades son 
realmente sospechosas; pero andadas tres leguas, después de 
encontradas y ratificadas las 7 brazas lama suelta, y halladas 5 1/2 
á 6 brazas, puede estarse seguro que la Punta Brava demorará del 
N. N. O. al N. distancia de una legua y que por consiguiente es 
tiempo ya de ceñir en demanda del puerto. 

Losarrecifes mas sallen tes de la Punta Brava, están al 07. N. 
del extremo S. O. de la Isla de Flores á distancia de ik millas 
desde el cual demorará el Cerro de Montevideo al N.,71 45 O.: 
el paso entre la Isla y el bajo de la Punta de Car¡etQS no debe 
emprenderse de ningún modo, sino por necesidad : tiene de abra 
2 1/2 millas, y un fondo de 5 á 6 brazas lama suelta. 

Asegurada la posición propia relativamente al puerto, si no se 
viese el monte, ó la población, seria imprudente el intentar coger 
el fondeadero : el monte suele efectivamente cubrirse con vapores 
tan espesos, que á veces ni aun desde el puerto y á distancia de una 
legua es fácil conocerlo : en tal caso parece lo mas prudente el 



8 





30 - 



ir algún tanto hacia el puerto, y, ó buscarlo haciendo navegar 
bolea estribor, y con la posible distancia, ó finalmente dar fondo 
en cinco brazas lama hasta que aclare. 

En la dirección al puerto poco hay que insmuar mas délo que 
djcta el mismo plano cuyo braceage y bajos salientes de las Puntas 
Brava y de San José, hacen ver palpablemente que es menester 
navegar con la proa al monte hasta franquear bien la boca, desde 
h cual últimamente so hará derrota, á dejar caer el ancla en las 
inmediaciones de los demás buques v a! O. de la mediania de la 
Ciudad. 

No deben esperarse en este parage sino tres brazas escasas en 
mareas grandes, y 13 á ík pies en las bajas, de suerte que fuera 
temeridad para embarcaciones grandes el intentar internarse : 
antes bien, romo el fondo por largo trecho es casi igual, se hace 
sumamente molesto este puerto para embarcaciones que calen mas 
üo í 8 pies, pues les es preciso fondear muy afuera cogiendo sondas 
de 4 á 5 brazas. El fondo de estos parages es todo lama tan suelta 
que arrastra consigo el grave inconveniente de no agarrar las 
anclas desarmándose los buques á cada paso á pesar de la galga 
tendida en ayuda del cable del S. O., y de otro cable del S. E., 
sobre los cuales y una codera ai N. se mantiene constantemente la , 
[)roa hacia afuera, ó al S. No es leve tampoco el riesgo que de 
esta calidad de lama, resulla también á los que echándo- 
se, ó cayendo ai agua, llegan como es fácil al fondo, en donde 
se empantanan de tal modo que todo esfuerzo les es inútil, y muy 
breve quedan victimas de esta especie de fondo. En des- 
quite de estos inconvenientes liay no obstante la ventaja de 
poder quedar varados sm la menor avería, a menos que un dife- 
rente calado de popa y proa, no espusiese á un quebranto la em- 
barcación que estuviese varada de popa y flotase de proa. 

En el puerto el agua ci'oce de una braza y á vieces de dos, cuando 
soplan ios vientos áe] O. al S. O.; bajan mucho al contrario cuando 
los vientos son de! N. Las mareas trastornadas por este influjo 
de los vientos no pueden por consiguiente considerarse periódicas, 
y de aüi viene que todas las faenas de espiarse para ir á mayor 
fondo, ó con el ánimo de compieíar la íiarga, ó de dar la velaban 
deujec'itsrsG precisamente con los vientos del O. y S. O. Para 
íranque.irsc es nienesler tomar la media canal, y mas bien aproxi- 
marse al Cerro, y fuera imprudente el bordear cuando no lo exijan 
las circunstancias de mucha entidad, pues ni las distancias son 
sucesivamente largas para no usar de espias, ni el fondo es tal que 
dé lugar á aprovecharlos bordos favorables. 

En general el nivel do! agua del puerlo de Montevideo no depen- 
do del nivel del Rio, y solo si de la 'dirección de las aguas las cua- 
les vienen acia el Puerto con los vientos del 2° y 3° cuadrante y ere- 



— 31 



ts^^^m^ 



ce el nivel del agua : salen al contrario, y sigue la vertiente del Rio 
con los del 1° y h° cuadrante, y entonces disminuye el fondo. 

En cuanto á la corriente esterior, esto es desde el meridiano del 
Cabo de Santa Maria, hasta el Banco Ingles, parece no admite duda, 
que entra con todos vientos, menos con el N. E., pero también que 
en una y otra costa hay revesas que corriendo continuamente para 
fueía equilibran, en cierto modo, las aguas que entran : siempre ha 
de entenderse, á pesar de todo esto, que la fuerza de las corrientes 
no se estienden al S. del Banco Ingles, en donde no encontrando 
tropiezo alguno, no adquiere velocidad alguna, ni por las revesas, 
ni por la resistencia. 

En ninguna parte se convence mejor de esta verdad que en el 
Puerto de Maldonado, formado únicamente con el abrigo de la Isla 
Gorriti: sean cualesquieras los vientos reinantes siempre las aguas 
corren rápidamente del O. para el E. saliendo por el freu que 
forman la isla y la tierra firme; y al mismo tiempo E. O. con la 
isla de Lobos las aguas corren con menos velocidad del E. para el O. 

Este Puerto debió ser hasta aqui muy apreciable por lá facilidad 
que habia de cogerlo, y de abandonarlo sin arrostrar los muchos 
riesgos que se encontraban á el dirigirse á Montevideo, pero desde 
(Tiie se ha hecho mas fácil y segura la navegación á este último Puer- 
to, y particularmente desde que puede salirse de él mas bien con los 
terrales y virazones diarias que con el N. O. y S. O. tempestuosos. 

Desde luego si el ánimo fuere de fondear en Maldonado, importa 
mucho abalizarse, ó con el Cabo de Santa Maria ó con la Isla de Lo- 
bos para no equivocar otras tierras con la Isla Gorriti, que siendo 
baja y toda llenado blanquizares de arena, proyecta contra la costa 
opuesta de modo que es difícil distinguirla. En este caso, siempre 
es preferente el pasar á el N. de la Isla de Lobos, y tan atracado á 
la tierra firme cuanto lo dicte la prudencia : el canal es limpio y las 
virazones frescas particularmente desde el medio dia hasta después 
de puesto el sol, y es un anuncio casi seguro de ella, particular- 
mente en el verano verse los horizontes cerrados con neblina desde 
salir el sol hasta las ocho ó nueve de la mañana. 

Si la virazón manifestase firmeza, y las inmediaciones del Puerto 
se descubriesen claras, fuera tanto mas reprensible el no pasar con- 
tra la Isla Gorriti, y la Punta de! E. cuanto mas difícil él coger de 
otro Riodo el fondeadero mas oportuno. El bajo que hace algo pe- 
ligrosa esta entrada está en las siguientes marcaciones. La Punía 
S. de la Isla Gorriti á el N. O. la mediania do la población do Mal- 
donado N. 3° 3' 5" y la punta mas saliente de la tierra firme llamada 
punta del E. a el E.' distancia á esta última dos y medio cables, y la 
canal entre el bajo y ialsla queda de media milla. Su fondo lim- 
pio hasta uno y medio cables de una y otra. 




— 32 — 



» 





Como ya se ha dicho hay en este freu una corriente bastante- 
mente rápida para fuera, lo que exige tres precauciones para los 
que intentan pasarle. 1^ de no dirigirse á él con variables ó bonan- 
zas, laS'* de no navegar con poca vela, la S'* finalmente de no po- 
ner la proa al mismo freu hasta salir de la enfilacion del bajo con el 
extremo S. de la Isla, atracándose mas bien á este extremo que á la 
tierra firme para no luchar con la corriente mas fuerte. 

El mejor parage para amarrárseos E. O. con las ruinas del 
cuartel de la Isla de Gorriti, á distancia de cuatro cables de ella, y 
por fondo de 5 1/2 á 6 brazas arena. Deben tenderse las anclas 
N. O. S. E., de modo que asi se halla la mayor fuerza contra el 
viento por aquella parte y la corriente del O. 

A el deseo de tomar este puerto con virazones y tiempos claros, 
pueden añadirse oíros dos casos de los cuales, el uno es el de ser 
sobrecogido por el Pampero estando al O. de dicho puerto, y el otro 
de sorprendido del S. E. en disposición de poderlo alcanzar. Este 
último caso, muy frecuente en el invierno, pide á la verdad que se in- 
cline mas bien el navegante á tomar la vuelta de afuera, ó á dirigirse 
á Montevideo, porque la costa se cierra con exceso, y es fácil em- 
peñarse sobre la Isla Gorriti hallándose luego sin partido con el 
viento fresco y travesia. Pero si algún accidente le hiciese precisa 
la determinación de entrar con S. E. tempestuoso, creo que el 
mejor y único partido es el de pasar bien cerca de la Isla de Lobos 
costeándola por estribor, y por ella ir á buscar la punta del E. in- 
ternando últimamente por la canal : en esta puiíta hay algunas cho- 
zas que pudieran verse. En la Isla Gorriti solo sobresale una casa 
blanca, y algunas paredes arruinadas cuya permanencia por largo 
tiempo parece probable. 

La entrada con S. y S. O. que aqui son claros, no tiene el me- 
nor inconveniente haciendo proa á la Punta de la Ballena hasta 
descubrir el estremo N. de la Isla y la entrada del puerto, en cuyo 
caso se arribará al E. y últimamente ceñirá al S. E. yS. S. E. 
cuando salga de la enfilacion de la restinga del N. O. hasta estar 
en paraje oportuno para dar fondo. 

Con los vientos del S. y S. E. la mar es muy gruesa en el frente 
de la Isla Gorriti chocando por consiguiente con la corriente la que 
origina balances muy incómodos. Los cables al contrario no tra- 
bajan en esta ocasión á causa del mismo choque y la embarcación 
fondeada pudiera de este modo considerarse segura, sino debiera 
también, tener recelo de algunos ratones que hay según prácticos 
en las mismas inmediaciones del fondeadero, y los cuales según 
las disposiciones de las orillas deben ser mas frecuentes hacia á la 
tierra firme que hacia la Isla. 

En la Isla Gorriti hay dos pozos en los cuales se pudiera hacer 
una regular provisión de agua, ademas que seria fácil abrir otros 





™ 33 -- 

nuevos, y cieftamenlq debe s^r preferible el hacerla en. este paraje, 
asi por el abrigo de las lanchas como porque la raarineria ni tiene 
medios de separarse de su destino. 

La comunicación con la tierra firme debe hacerse para la seguri- 
dad de las embarcaciones menores, mas bien lukia las chozasde la 
punta del E. que hacia la playa de la aguada eo donde la menor 
marejada del S. y S. O. hace difícil y espuesto su aborde, después 
los arenales y la regular distancia hacen algo escabroso el camino de 
Maldonado. 

Cuantas razones habiaá favor del puerto de Maldenado antes de 
saberse con certeza la verdadera posición del Cabo de San Antonio 
han perdido después todo su valor desde que no deja la menor des- 
confianza el paso al O. del Banco Ingles. Muy pocas precaucio- 
nes necesita para verificarse, respecto que la esencial se ha indicado 
ya de no buscarlo viniendo de mar en fuera, sino con un pleno co- 
nocimiento de la latitud ó de la tierra. Navegando al N. deben in- 
clinarse los rumbos al O. de tal modo que se cojan las ocho y diez 
brazas lama por latitud de 35° 30', y sino se hubiese alcanzado á 
ver tierra del cabo de San Antonio ó de la punta de Piedras : cojida 
la lama inclinará los rumbos á el E. de tal modo, que por los 33° 
15' se cojan 5 á 6 brazas arena, cascajo y conchuela con cuyo fon- 
do se estará seguro de estar N. S. con el Cerro de Montevideo, y 
entonces, se hará la navegación que exijan las circunstancias. 

La baliza del Banco Ingles por las cinco brazas cascajo y arena, 
es también útil para la salida, y no debe omitirse, mucho mas cuan- 
do se aproxima la noche y calma el viento. En esíe caso será 
siempre preferente el dar fondo en unos parages en donde no hay 
peor partido que el entregarse voluntariamente á el alvedriode una 
corriente que por lo común lleva acia el Banco Orliz. 

La esperienciá manifiesta y parece dictar lo mismo la reflexión, 
que al S.del Banco Ingles no son tan rápidas, ni tan irregulares las 
corrientes, siempre que se esté ó por meridianos de! mismo Banco ó, 
algo al E. ; pero en las inmediaciones de la costa de Samborom- 
bon y del mismo cabo de San Antonio han esperimeníado los ofi- 
ciales que fueron á su reconocimiento tienen la misma irregularidad, 
que en la costa opuesta. , 

No creo pueda haber el menor inconveniente en reconocer las 
costas del cabo de San Antonio cuando con tiempos galenos se viene 
á el N. en demanda de Montevideo á lo menos debe buscarse en su 
paralelo las diez brazas arena que conducen luego á lama, y última- 
mente á el extremo O. del Banco Ingles. 

Parece también que no se violenta la consecuencia de deber nave- 
gar á el S. toda embarcación que cogida la sonda, y próxima á e! 
cabo de Santa Maria se viese con señales de mal tiempo, y particu- 
larmente con viento N. el cual muy luego rola al O. al S. en cuyo 





34 - 



->eg^^r.^2 



caso proporcionará esta ''errota la ventaja, en primar lugar, la de 
ser siempre arbitro de tomar el partido y rumbos que le convengan, 
en 2" de estará barlovento para con el tiempo claro de! S. dirigirse 
sin el menor peligro á el fondeadero. 

En cuanto á la navegación sucesiva á la Colonia del Sacramento 
ó bien á la ensenada de Barragan, puede emprenderse por la costa 
del S. pasando entre el Banco Órtiz, y otro mas pequeño que e.stá 
inmediato á la costa. Las sondas y las precauciones de hacer na- 
vegar los botes ó por la proa, ó por las bandas según hacia ¡onde se 
presente el peligro mas iamediírto, y proporcionando ninntcüüi un 
fondo de tres y media á cuatro brazas, ie conducirán al fondeauc; o. 

Salida de Moetevideo al reconocimiento 

de la Costa Patagónica, Tierra del 

Fuego é Islas Malvinas. 

Noviembre 16.— A las seis de la mañana con el viento bonan- 
cible del N. N. O., el Cielo nublado, y cargados los horizontes, nos 
pusimos á la vela, seguidos del bergantín Carmen, y poco después 
de la Atrevida, á quien enviamos la lancha de la Sabina para que 
le ayudase á suspender el ancla, como lo habia hecho con nosotros. 

Luego que nos franqueamos, empezamos á sondar de 4 en 4 
minutos, y avisamos á \ai Atrevida efectuase lo mismo poniéndose 
media milla larga pornueslro través, para asi abrazar mayor espa- 
cio: como el tiempo no estaba sentado, y las apariencias indicaban 
en nuestro concepto viento del S. O. forzamos de vela, y goberna- 
mos al S. S. 1/4. y S. E. y S. S. E., por un fondo constante de 5, 
S, y 7 brazas, fango al principio, y después mezclado con alguna 
arena : marcábamos de hora en hora, la pobbcion, el cerro, y las 
puntas Brava, Carretas, y Espinillos. Desde las 8 1/2 navega- 
mos al S. Correg." y á las 12 demorando el Cerro de Montevideo al 
N. 4.E. Cürreg.° observamos, 35° 19' 20", de latitud S., con cu- 
ya marcación, y la latitud., nos situaraos en el nuevo plano, sesultan- 
do nuestra longitud occidental de Cádiz 50" 9' 52". 

Dia 17. El viento calmó en las pnmeras horas de la tarde, y 
después empezó refrescando porcl E. N. E. y E. S. E. estas va- 
riaciones, el caris que por momentos nos amenazaba el viento pam- 
pero, y nuestra critica situación, exigían entonces la mayor diJi- 
gencia para franquearnos del Banco Ingles, pero no obstante espe- 
ramos hasta ponerse el so!, la reunión de la Atrevida y Bergantín, 
echando entretanto las vergas de juanete abajo, y poco después 
tomamos los risos alas gavias, precediendo para esto las señales 
correspondientes; concluida la faena distábamos del bergantín 
próximamente tres leguas y no siendo ya á la sazón prudente espe 



;^**3' 





— 35 — 



rarlo, forzamos de vela, seguidos á poea distancia de nuestra com- 
pañera. Toda la noche se maniuvieron los cielos y orizontes aturvo- 
nados;, los relámpagos se sucedían sin ningún inlervalo, pbrelS. 
O. N. O. N. y N. E., algunos truenos y dos pequeños aguaceritos, 
asi se mantuvo hasta el amanecer; y después de un corto tiempo de 
calma, entró el viento por el S. bastantemente fresco, el quo ceñi- 
mos mura <á estrivor. 

Nuestras sondas fueron de 11 y 12 brabas arena, basta las ocho 
y media de la mañana, que bajó de un golpe á 6 : sorprendidos hi- 
cimos á nuestra compañera señal de esta novedad, porque estando 
á sotavento, y creyéndonos ser arrojados por las aguas del rio sobre 
el estremo S. O. del Banco Ingles, temíamos cayese repentinamente 
á menos fondo ; el viento refrescó á la sazón, pero no obstante con- 
servamos el mismo aparejo, sin cesar de sondar, y con la satisfac- 
ción de ver aumentar el agua hasta 13 brazas; encontrándonos ya 
libres alas once de aquel cuidado, tomamos dos rizos alas gavias 
que en la madrugada habíamos largado: nuestra situación al medio 
dia fue en la latitud observada de 35" 57' 30" S. y longitud k9° 
17' 53" siendo en esta posición la declinación de la auja ih° 10' 
00"N. E. 

Dia 18~En las primeras horas de la tarde, pasamos contrabrazas, 
á las mayores tesamos los falsos estays y aseguramos el ancla que 
venia apeada; el viento estuvo fresco hasta la noche que avanzó, pero 
á las 12 i^frescó nuevamente ; los cielos y horizontes abiertos de 
nubes, la mar agitada, el viento S. S. E. y todo de muy malas 
apariencias. A! amanecer roló el viento al S. O. como lo anun- 
ciaban las malas apariencias ; en las primeras horas, aunque con- 
tra su costumbre, fué bonancible, pero á pocas horas refrescó de 
modo que nos obligó á cargar la mayor, y arriar sobre el soco las 
gavias, asi continuamos hasta las ultimas horas de la larde, que el 
feo y horrible aspecto del tiempo, nos obligó á tomar dos risos á las 
gavias, y navegar en la noche con ellas y el trinquete, y en la maña- 
na con la mayor: continuando la vuelta del S. S. E. h Atrevida 
imitó á corta distancia nuestras maniobras, y á poco rato hizo la se- 
ñal de embarcación por el E. S. E. Reconocimos después era una 
fragata que seguía el bordo opuesto: luego que esluvimosá una re- 
gular distancia largó bandera inglesa, á que correspondimos 
con las insignias nacionales. Este buque sin duda, uno de los 
muchos de la misma nación que hacen la pesca de Irs ballena 
en la costa Patagónica, venia probablemente de Inglaterra y se 
dirigía á reconocer el Cabo de San Antonio, ó la parte inmediata 
según pudimos inferir de su dirección, para después emprenderla 
navegación al puer'o de San Julián donde abundan masaqueiios 
animales, y es por ccnsiguiente mas segura y pronta la carga de 
aceite, barbas, esperma, etc. 










- 36 



El gronde número de embarcaciones, q o e frecuentan estas cosías, 
desde el año de 63, no dio cuidado al ministerio Español, mientras 
su navegación se ciñó á ios puertos inhabitados de ella, y sus buques 
fueron proporcionados á aquel fin. Guiados pues de'un principio 
de !mn);^nidad y condescendencia, se toleraba e^te tráfico á que no 
. tenían derecho alguno los Ingleses, ni otra potencia ; y protejiendo 
por todos los medios posibles nuestro ministerio, la introducción 
y fomento de un ramo de comercio tan interesante en sus vasallos, 
esperaba que, dueños estos de unas ventajas que no pueden compen- 
sar jamas los extrangeros, los escluyesen bien presto haciéndolos 
desaparecer de estos mares, sin necesidad de ocurrir ala fuerza. 

Los ingleses han abusado indignamente de esta conducta gene- 
rosa de la España ; sus buques no solo registran todos los puertos 
de la Costa Patagónica desde el Rio de la Plata hasta el Cabo de 
Hornos, internando en ellos cuando les acomoda, sino que pasando 
el mar Pacifico recorren el Perú y Chile con la mayor libertad, de- 
jándose ver en varios parages, y hablando á nuestras embarcacio- 
nes mercantes del giro interior de estos reinos. Su objeto en estas 
operaciones, se manifiesta bastante, que no puede ser otro que el 
establecimiento del comercio ilícito, en aquellos dilatados mares, y 
sus consecuencias ¡a entera ruina del coraei-cio nacional, de donde 
se infiere el riesgo áque están espuestos aquellos dominios por una 
potencia acostumbrada á violar ó eludir los tratados mas solemnes, 
cuando se oponen á su orgullo nacional ó á los progresos de su co- 
mercio : por fortuna- la Inglaterra decaída del poder á que llegó a 
principios ds este' siglo, está bien lejos de imponer como entonces 
!a íeyá la Europa, y el estado presente de la marina española nos 
escluye de la necesidad de recibirla. 

Pía 25.— Permaneció el viento fresco por el S. O. y siempre 
con muy malas apariencias ; hasta el 21 que, después de una gran 
mima, quedaron variables, ya frescos, ya bonancibles y ya calmo- 
sos en e! 3." y 4.° qq"«. ¡os cuales fueron reemplazados en las 
primaras horas de la mañana con un viento fresco del S. E. y en 
consecuencia hecha la correspondiente señal á la i ¿rmáa forza- 
mos de vela dirigiendo nuestra derrota al O. S. O. 5° O. de la auja, 
á 'pie demoraba la P.'^' N. de la ensenada de San José conocida en 
el pLino dtí Tajen por la de Velez. 

Ya puestos en derroEa dim.os principio á las sondas, veriñcántlo- 
lasakerriativamonte con la corbeta subalterna : nuestra situación al 
meido dia fué en latitud de U" W T y en longitud de 56" 2' 38'' 
siehdcen estelug.-^.r !a declinación de la'auja .observada de 1*7* 55'' 
Bisíübaraos á h sazón poco de la tierra y esperábamos verla muy 
en breve, con efecto la avistamos á las dos de la tarde,. demorando-, 
nos al O. N. O.: inmediatamente arribamos sobre ella, y á poco rato 
la vimos extenderse del N. N. O. al O. S. O.: desde el principio 




— 37 - 



i.'Sí^ie*^ 



liabiamos heeha á nuestra compañera la correspondiente «añal, y 
dtíspues la de pasará la voz para acordar el inólodoque so debía se- 
guir, en la colocación desús punios principales. 

La lalitud y longitud del mismo dia no nos dejaba duda 9n que la 
tierra avistada, era la porción de costa comprendida entro la !>unta 
S. del Rio Negro y la del N. de la entrada del puerto de San José 
ó punta de Belén. Situados ya á las 3 1/2 de !a tarde, á una dis- 
tancia proporcionada, corrimos bases por correderas, marcando, 
desde sus estreñios, los puertos mas notables, observando longitu- 
des por los relojes, luego que estábamos N. S. con algunos de ellos 
y calculando con la mayor escrupulosidad los rumbos y distancias. 

Avistada la costa, y como á seis leguas, sondábamos cada media 
hora, manteniendo un fondo de 28 brazas, basta que estando á dos 
V media leguas, disminuyó siendo ya de 'il,y 20, desde cuyo instaij- 
ie, hicimos el rumbo de su dirección, hasta el anochecer, que go- 
bernamos al S. S. E.: el fondo aumentó nuevamente hasta 30 bra- 
zas, sin duda porque atravesamos con aquel rumbo el canal granda 
de San j usó. 

El viento del S. E. calmó en la noche, los cielos y horizontes se 
cubrieron de celajeria y llovit) alguna cosa, á las once con el viento 
bonancible, cambiamos la cabeza, <;on las tres gavias gobernando 
al S. O. 13° O. ¡iroporcionando así, hallarnos al amanecer, en el 
mismo punto en que terminamos el reconocimiento anterior. 

La punta que forma el estremo N. de la tierra vista, es uñ poco 
mas alta, que el resto de la costa; sigue esta desde ella, formando 
ensenada poco honda, está tajada del mar de piedra escarpada y 
sobre ella capas de tierras que tiraban á roja, cubiertas después, 
con niéganos de arena, de una altura menos que mediana ; estos 
niéganos no deben ser solo de arena, porque se vén muchos arbus- 
tos por todas partes ; sus cumbres forman algunas lomitas y entre 
ellas dos montéenos, bastante notables, y semejantes á dos tetas ; al 
S. O. hay otros dos de la misma figura, aunque menos altos y 
unidos. 

Al E. de las telas sale do la costa dos millas con poca diferencia ; 
es también corlada á pique y fomia en su parte mas saliente un 
morro con varias puntillas, a la~fiue llamamos punta del Engaño ; 
desdedía corre la costa al O. y O. N. O. formando ensenada has- 
ta la punta de Belén, conocida por este nombre en el plano de Ta- 
for, la cual es enteramente igual en altura y calidad á la primera. 
Desde esta empieza á bajar haciendo ensenada, probablemente la 
que en e! plano de Tafor precede al puerto de San José, cuya boca 
comprendida entre la punta N. de la península y la de Belén, es de 
veinte leguas, y la del puerto dos y media millas. 

Próximos á la costa, empezamos nuestras operaciones, midiendo 
bases por correderas alteras angu.lí»¿-e3 de topes sondando cada me 



10 



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— 3S - 




día hora, y acompañando las marcaciones con observaciones ds lon- 
gitud calculadas en el Cronóm.°61 cuya marcha en el dia mas uni- 
forme que el 72, y 13, comprobada ; con 57 series de distancias hi- 
nares, tomadas por el Comandante y oficiales en una posición bas- 
tante cómoda, resultando su prom." í' 13" al O. del relot dicho. 

Precisados' á prolonp;ar la costa, para trazar exactamente su di- 
rección y figura, hicimos vanos rumbos, que se calcularon con la 
mayor precisión, como taínhien Iss distancias andadas en cada uno 
de ellos. Las sondas fueron de 70 á 45 brazas mientras navegamos 
á cuatro leguas de la costa, pero después que cambiarnos la mura y 
navegábamos a! S.E.y S. S. E aiejándouos de e!!a aumeniábaraos 
e! fondo, y calidad, la primera A.^ y C." v la segunda fango duro, 
-chinos y conchuela : nuestra siluaciorr al medio dia fué en latitud 
observada k^^Ii 9" S. longitud de 57" 38' 34" v la declinaclou de 
laaujal8°00'00"N. E. 

Dia 27. Una grande Agitación dft las aguas, y una fuerte re- 
bentacion por nuestra proa del N. N. E. ai S. S. O., nos hizo creer 
estábamos en los bajos que Taíor coloca sobre el frente de la penín- 
sula que divide el puerto deSan José, de! nuevo ó del S.: aunque la 
dirección de este trozo de tierra estuviese equivocada y por consi- 
guiente la situación de ellos, no por esto debia negarse su existen- 
cia, sino considerarles igual error al que habíamos encentrado en 
aquella ; ison esta reílexion y para cerciorarnos mejor navegamos 
algún tiempo sondando continuamente y con vigías al tope que ob- 
servasen el color del agua ; pasamos con estas precauciones dos Fri- 
los de rebentacion quenada variaron la cantidad y calidad del fon- 
do, pero poco después descendimos de 40 á 29 brazas v seguida- 
mente á 21 ; como el escarceo ó choque de las aguas aumentaba,, 
nos pareció prudente no avanzar mas hacia ellos, por lo que arriba- 
mos al S. S. E. hasta tomar de nuevo aquella sonda. 

El viento del S. S. E. iba por momentos perdiendo sa fuerza y 
á las cinco pasó al S. S. O. S. O. y O. S. O. con chubasquillos,- 
ráfagas y malas apariencias, hasta las nueve que aclaró y refrescó- 
aumentando cada vez mas y mas su fuerza. 

AI amanecer. teníamos á la vista la porción de costa comprendida 
entre la punía de Belén y la parta S. de la península ; aunque con- 
tinuaba fresco el S. O., como el cielo y horizontes estaban despeja- 
dos viramos al O. N. O. con el objeto de aproximarnos á ella, lo 
que conseguimos á las ÍO i/2 ; á distancia de 8 á 10 millas empren- 
dimos nuevas operaciones, haciendo á la Atrevida las señales de 
medir bases por alturas de topes y correderas, de sondar con dobles 
marcaciones y observar longitud por los relojes: nuestra situación al 
medio dia fué en latitud observada S. 42" 31' 30" longitud de 57 15 
49 y ia variaGÍon i7« 30 N. E. 



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— 39 



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lila 28. Continuamos costeando con viento S. S. E. bonanci- 
ble, y la mar Irnnqnila ; al ponerse el snl ballánrlonos por el través 
de la punía S. O. de la boca de! puerto Nuevo, avisamos á la Atre^- 
vida, que en la noche arribaríamos de dos en dos cuartos rada dos 
horas de la noche con el objeto de atracar á la costa S. del puerto 
Nuevo, enteramente desconocida liasta el dia, y que por consiguien- 
te deseábamos reconocer mas de cerca. A las cuatro andaba la dis- 
tancia que juzgamos conveniente, nos pusimos al pairo sobre las 
fjavias mura babor: dos horas después biciiDos el O.S. O. segui- 
dos déla Atrevida á quien indicamos por señales una y otra ma- 
niobra. Amaneíimos con la tierra á la vista prolongándose del S. 
S. O. al O. IVecedidas las señales correspondienles, medimos bases 
por alturas de topes y correderas, se marcaron desde pus eraremos 
los puntos mas notables, y sondamos de media en media hora, cu- 
yo fondo era de 59 a kO brazas, con proporción á la mayor ó menor 
proximido 1 de la costa, y siempre arena mezclada, las mas veces 
con conchuda, y otras con chirsos ; latitud observada S. 4.3° 7' 30" 
longitud ooservoda Occ.'57 SSBíp. Variación. 

Dia "9. Aunque el viento era fresco del N. y babia metido bas. 
tanie mar, no obstante e! cielo y horizontes se mantuvieron despe- 
jados y gozamos un temperamento agradable. Nuestras maniobras 
han sido dirijidasa! mas exacto reconocimiento de la costa: todas se 
prevenían á la Atrevida con anticipación, para obrar con uniformi- 
dad ; en la tarde repetimos las señales de medir bases por alturas de 
topes y correderas ejecutándolo a la de momento. 

Algunos relámpagos del O. S. O. a! N. O. el cielo que por ins- 
tantes empezaba á nublarse, y el viento arr.-'fagado del N. eran to- 



ja? nrecnuciones orumanas. 



a ias gavias, y se echó abajo el mastelérito 
sta de la punta mas S. como á 



dosamenudo de! S. O. que pcs 
asi se tíimó un rizo 
de juanete mayor. 

Al ponerse el sol estábamos á 1 
cinco leguas demnrr.ndo a! S. O. A la media noche con e! objeto do 
no propa'-'rnoá fiel úílimo reconocimiento de la tarde, y empezar 
poréi áel amr.necerlas operaciones diarias, pairamos mura á ba- 
bor hasta las tre^ que mareamos al S. O. i/h O. ; á poco ralo aun- 
que flojo entró el viento S. O. con el que tomamos el bordo del 
S. S. É., pero como inmediatamente pasó al S. hicimos de nuevo 
el O. S. E. 

La costa parece es de la misma altura y calidad que la anterior, 
no obstante que parece menos escarpad;), y en la cima desús colinas 
se notan algunas mata?, y otras señales de vejetocion, aunque secas 
Tamañitas, sin duda por la estación del verano en que esíjunos. 
Las especies de pájaros han sido menos abundantes que los dias 
anteriores y ha disminaido mucho el número de ballenatos, lobos y 
toninas que nos acumpañaban. 




— 40 — 



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S^^^s^- 




Mienlrasque seguimos el S. O. con el eual nos aproximábamos 
á la cosía, la sonda descendía de k^ brazas ;i 29, y progresivamen- 
te hasta 17, y cuando tomamos el último fondo distábamos de ella 
como cinco millas hallando por todas partes cascajo molido y con- 
ehuela. Luego que dejamos aquel rumbo y navegamos al S. E. 
aumentó en la misma proporción que había disminuido hasta 4-5 
brazas arena. El viento pasó alS. E. en pocas horas, y teniendo 
la costa irunediata, continuamos nuestras operaciones tomando ho- 
rarios en los estreñios de las bases, medidas por los métodos ante- 
riores, sondando al mismo tiempo y con dobles marcacioties. La- 
titud al medio día observada kk° Oí' 50" S. longitud ímd. 58* 
57' 45". Declinación de la auja 18" 00' 00" N. E. 

Dia 30. Repetimos en la larde las bases por correderas y altu- 
ra angulares de topes, atravesándonos á distancias proporcionadas 
para medu' con la mayor exactitud posible sus ángulos. 

Para aprovechar un tiempo tan oportuno cruzamos la verga de 
juanete rriayor, y andando en la noche 18 millas nos atravesamos 
mura á babor precediendo la señal a nuestra compañera. 

Ai amanecer teníamos la tierra á la vista delS. S. O. al O. í/h- 
N. O. donde gobernamos desde las 3 1/2. Como el puerto dd 
Sta Elena y la ensenada de Camarones han sido reconocido spor los 
pilotos Tafor y Peña, y la exactitud de las determinaciones de estos 
beneméritos individuos, comprobada en lodos ios puntos de la costa 
desde nuestra salida de Montevideo, resultan uniformes con nues- 
tras operaciones, resolvió el comandante no detenerse en ellos con 
perdida de un tiempo tan hermoso que podemos emplear en mas 
útiles investigaciones; en consecuencia se previno á la Atrevida que 
no fondearíamos en estas inmediaciones; sin embargo hicimos 
fuerza, de vela para reconocer de bien cerca uno y otro : situados á 
ti'íjs millas del puerto hicimos á imeslra compañera las señales de 
levantar un plano, observar la longitud por los relojes, y la de me- 
dia bas<>s; nuestra situación a! medio dia fué en latitud observada 
«ie kh'y kd, 59 S. y longitud de 59, 77, h-7 siendo la declinación de 
la auja porazimulQS 18, 57, 30 N. E. 

Diciembre 1.° En conünuncion de nuestras diarias opera- 
ciones navegamos á k millas de la costa, midiendo bases por altu- 
ras an;^u!arcs de topes, y observando longitudes en sus estremos: al 
misaio tiempo se hacían las correspondientes marcaciones. Desde 
las once habíamos descubierto una ísleta que distaba de la costa de 
cinco á seis millas y suponiendo lo Raza que sitúan con poca dife- 
rencia en el mismo sitio el pilólo Tafor y algunos derroteros, embo- 
camos el fieu sondando con bastante repetición entro hS y 53 brazas, 
chinos pequeños mezclados pocas veces con fango ; esta isla que 
puede tener 11/2 millas de N. E. áS. O y la milad del N O. 
al S. E. no os otra cosa que un risco de menos que mediana altura 



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— 41 



con varias cortaduras, y una pequeña longúcta tle la misma materia 
al N.: la parte que las aguas no bañan está cubierta de una capa 
delgíiiia de tierra amarillosa y seca ; no hay en ella la menor 
señal de vegetación, y separada del continente parece que la Provi- 
dencia la ha destinado á servir de asilo a una multitud innumerable 
de pájaros marinos á quienes las piedras de sus orillas suministran 
abundantes mariscos proporcionándoles la segundad de sus nidos 
contra los ataques de los animales terrestres que turban en otra 
parte su quietud. 

En las primeras horas de la tarde estando en la niedianía de la 
isla y la costa, notamos una rebentacion que corria desde aque- 
lla hasta la costa del E. N. E. al O. S. O.: la agitación de las aguas 
en aquella parte, y sus inmediaciones era tan grande, y tan repeti- 
dos los golpes de mar que nadie dudó fuese una restinga, que unia 
la isla con la punta N. de San Gregorio donde terminaba; varios 
oficiales que subieron á los topes afirmaban esta opinión, pero no 
obstante notaban que no habia en el agua la diferencia decolor que 
era preciso se dejase observar entre un fondo de 50 brazas, y otro 
de dos ó tres como era el que se nos presentaba : en estas dudas 
cargamos las mayores, recogimos toda vela menuda y nos queda- 
mos con solo las gavias, orzando sobre la isla donde era menos no- 
table el batidero ; navegamos con el mayor cuidado sin dejar la son- 
da ; y como esta aumentó hasta Síi- brazas, continuamos al mismo 
rumbo pasando á una milla corta do aquella ; poco después corta- 
mos los lleros donde balia furiosamente el mar del que recibimos 
un grande golpe por la mesa de guarnición mayor: y co- 
nociendo eran efectos de una corriente muy rápida al S. E. contra- 
ria del viento fresco delN. N. O., calmada nuestra justa inquie- 
tud, aprovechamos la oportuna posición en que nos hallabafnos, y 
hecha áh Atrevida la respectiva señal, medimos las alturas.de los 
topes, y marcamos al mismo tiempo varias puntas notables de la 
costa, . í as islas de Arce, Raza, de los Leones y otra algo mas distante 
al S. E. de la segunda que ni está colocada en algún plano ni dan 
noticia de ella los derroteros de esta parte. Concluida esta opera- 
ción gobernamos al E. S. O. 5" S. donde demoraba la isla descono- 
cida y pasando á media legua de su parte occidental, descubrimos 
un bajo de una ó dos milbs al S. el que logramos enfilar con su 
medianía. ^ 

Pasamos la noche gobernando al S. S. E. con el viento bonanci- 
ble del N. y N. N. O., el cielo estaba despejado y hermoso; la 
sonda fué basta las doce entre 42 y 45, pero después aumentó basta 
64 y TO brazas fondo arena lamosa. . 

Amanecimos sin la tierra á la vista, los horizontes del tercer cua- 
drante cargados y oscuros : se pidieron á la Atrevida sus marca- 
ciones y demás trabajos de los días anteriores, los que recibidos. 



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11 



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— 42 




mareamos al S. S. E. con el viento ñojo ya del S. O. : a las once 
hizo h Atrevida señal de tierra al S. S. O. y a poco ralo le contes- 
tamos con la de estenderse al O. S. O., desde que tomamos el bordo 
de tierra bajó el fondo á 45 brazas arena lamosa Nuestra situa- 
ción al medio día fué en latitud observada k6 32 50 S. y longitud 

de 59 26 57. 

Dia 2 Él viento se mantuvo bonancible del N. y el cielo y 
horizontes enteramente despejados ; seguimos midiendo bases por 
los métodos indicados, observ^indo horarios en sus extremos y son- 
dando alternativamente cada hora en uno y otro buque : el deseo de 
verificar la existencia y colocación del banco 3,"\encontro el Co- 
modoro, hoy Almirante Virón, doce millas al L. IN. li.^5 d5 J>. 
de cabo Blanco, nos hizo dirijir la proa á esta parte, sondando fre- 
cuentemente. Luego que estuvimos próximos de la enhlacion, 
disminuimos de fondo hasta las 7 1/4 que tomadas 16 brazas, y un 
momento después 14, orzamos al E. N. E. y aumento en la misma 
proporción : esta conformidad en el arrumbamiento y sonda, nos 
convenció de la realidad y exactitud de aquel viajero, que como 
nosotros observó la rebentación algo mas adelante. 

Navegamos en la nodie al S. E. cuatro leguas, otras tantas al S. 
S E • el fondo que babia aumentado con estos rumbos, de 4d a bó 
brazas indicándonosla distancia de la costa, nos hizo ceñir mura a 
estribor con todo aparejo ; el viento era bonancible del O. b. U. el 
que progresivamente pasó al S. O. S. y S. E. dejándonos recono- 
cer la tierra del S. S. O. al O. S. O. 

Esta costa varía mucho de la anterior; aunque una y otra sean es- 
tériles y de un aspecto tristísimo, se ven en esta cerros, puntas, 
llanuHs, islas y bajos que varía la escena y fastidian menos al ob- 
servador : alas tresmdlas de ellas sondamos 43 brazas fango, de- 
morándonos el estremo de la partedelS. ^' f. 32 O. una punt^^^^^ 
ia y escarpada que teniamos por la proa al S. 69^0. y la ultima 
tierra masseptentrional que alcanzábamos a ver a el (>'lf;^.: nues- 
tra situación al mismo dia fué en latitud observada 47° 28 58 b. y 
longitud de 59 34 45: declinación de la auja 1920. 

Dia 3. Según el punto del medio dia distábamos del puerto De- 
seado siete leguas, á el que nos dirijimos con viento flojito del N. 
con una tarde bellísima y preparadas dos correderas de 30 brazas; 
hicimos á la Atrevida h señal de prepararse a dar fondeen la pri- 
mera ocasión. A las tres avistamos la isla de los Pmgoines que 
describe Naroborough y Tafor, demorándonos al S., a las cuatro 
se dejó ver la piedra elevada semejante á una torre, situada en la 
costa del S. á media milla de la boca del puerto ; vista esta, orza- 
mos al S. hasta poner aquella al O. S. O. loque verificado orza- 
mos S. O. pasando á cinco millas de la punta escarpada del N.: el 
fondo babia entonces disminuido desde 25 á 15 brazas arena y fan- 



^ 



iiB^^í^- 





43 — 



ero ; montada esta gobernamos á la boca que nos quedaba al 0. 18 
S. bajando con regularidad nuestra sonda desde 15 a 7 brazas are- 
na : á las siete fondeamos con el ancla sencilla de babor a una mi- 
lla de la entrada, verificándolo al mismo tiempo la Atrevida a tres 
cables por nuestro E. S. E. . . 

Nuestra gente había observado desde las gavias una embarcación 
anclada muy dentro del puerto. Como las embarcaciones inglesas 
de la pesca de la ballena lo frecuentaban bastante, no pudimos ase- 
ííurarnos de que fuese nuestro bergantín Carmen, separado el día 
de la salida de Montevideo: poco tiempo después vimos salir del 
puerto un bote que a vela y remo se dirijia a nosotros : subsistían 
aun nuestras dudas, hasta que mas cerca conocimos a Pena capitán 
de aquel buque y la gente española. Luego que llego uos aseguro 
era el tiempo oportuno, en cuyo concepto /.arpamos el anc a, y con 
los foques, velacho v sobre-mesana, embocamos el caiial, dando 
fondo por la parte áe\ O. de las primeras puntas eri Sbrazas de 
agua, demorando el islote mas oriental de la isla de Reyes al S. 55 
E., la piedra elevada ó estipl al S. 69 E. y la punta meridional de! 

'^TaVíre^rfa á "quien hicimos señal de levarse antes de ejecu- 
tarlo nosotros, lo consiguió al instante; pero después la vimos de 
nuevo fondeaí sin que supiésemos la razón : nuestro Comandante 
luecroquenos amarramos dispuso fuese Peña a su bordo para en- 
trarla luego que calmase la marea, que entonces coma con una ve- 
locidad de 5 á 6 millas, y hacia difícil el paso del canal. ^ 

Luego que cedió un poco arriamos del cable a quien liábame 
ajustado á este fin un buen calabrote y dando fondo a el ancla del 
ajuste, cobramos de nuevo basta el chicote, quedando amarrados E. 
O. en 71/^ brazas de agua. , • , i c í> m.^ pp 

La noche fué calma y templada, pero el v.en o al S. O. que en- 
tró en la madrugada y refrescó todo el resto de día "os privo de 
unirnos con nueltra compañera : sus mayores esfuerzos fueron inu- 
tiles hasta las siete de la tarde, que á mar baja y con viento del N. 
E. ancló por nuestra popa, amarrándose como nosotros. 

Desde la noche anterior hemos medido por ampolletas la veloci- 
dad del agua en las mareas, y hallamos eu la enti-ante k mi 
braza, aunque esta corriente sea justamente la mitad de la que por 
conjeturas asigna Virón ala del primer estrecho, '^o,«ie parece ex- 
cesivo el cálculo atendida la mayor angostura de aquella boca bajos 
y placeres de que está llena, y a la poca exactitud de la corredera en 
esía especie de investigaciones. La sonda tomada en los mismos 
intervalos, nos manifestó uu aumento de tres brazas de agua. 

Por fortuna hemos encontrado en estas inmediaciones una triDu 
de Patagones, compuesta de 61 individuos de todas "¿^des y sexos ; 
parece han llegado aquí hace dos dias, y dentro de poco van a incor- 




— 44 




'Ji'.^m^. 




pararse con olra mas numerosa en la baliia de San Julián, para 
retirarse probablemente hacia el S. Nuestro Comandante les hizo 
una visita en la mañana acompañado del Sr. Pineda. Después de 
una larga cojiferencia, regresaron uno y otro satisfechos de su viveza 
y bondad ; ellos manifestaron por su parte igual complacencia, 
haciendo llegasen al mismo sitio las mugeres y niños que al princi- 
pio mantuvieron retirados á espaldas de un pequeño cerro. Al 
despedirse fueron regalados por el Comandante con algunas cintas, 
avalorios y otras frioleras, presentándole ellos en cambio dos jóve- 
nes guanacos y un pollito de avestruz. 

Bia k. En la larde fueron algunos oficiales á la costa del S. y 
corriendo las playas inmediatas donde abundan estraordinariamen- 
telas gabiotas, patos de varias especies, zarapicos, aves frias y rabi- 
juncos : vieron una tropa de 40 á 50 guanacos, pero jaraaS logra- 
ron ponerse á tiro, sucediendoles lo mismo con algunas liebres del 
tamaño de un perro mediano y sumamente ariscas. Las orillas es- 
tán llenas de lapas, mejillones y otras especies de marisco, y á mar 
baja se ven placeres cubiertos de dos ó tres cables en circunferencia. 

La piedra elevada que sirve de marca para entraren el puerto, 
e.stá situada en esta parte, como á 100 toezas de ellas sobre un pe- 
queño montecillo de la misma materia, que domina las mmedia- 
ciones : su altura será con poca diferencia de 8 á 10 toezas y 5 su 
circunferencia : su figura es como la de una Y, cuya dirección de 
las piernas es de oriente á occidente, pero no puede notarse esta 
particularidad hasta ponerla al S. en cuyo caso se está á 1 1/2 nii- 
llas de la entrada del puerto. 

Empezamos á hacer parte de nuestra aguada á cuatro leguas del 
fondeadero, donde se formó el establecimiento del que no quedan 
en el dia las ruinas. Sallan para esto nuestras embarcaciones al 
entrar las mareas y regresaban al salir con cincuenta tercerolas. 
El agua ademas de no ser nada buena, la distancia la hace incómo- 
da aunque esté á la orilla. 

En la mañana establecimos próxima al Peñón de marca, nuestra 
tienda de campaña, con el cuarto de círculo, el cronómetro, y algu- 
nos otros instrumentos. 

El viento que desde el tres habia pasado del N. al N. N. O. re- 
frescó en la tarde con la vaciante, y faltándole á la Atrevida el ca- 
ble del ajuste que tenia al O. fué arrojada sobre nosotros por la cor- 
riente : por desgracia la esperanza á que dio fondo inmediatamen- 
te no agarró, quedando enredada en nuestro cable ; entre tanto la 
corbeta se venia encima y pasó tan cerca por nuestro costado de 
babor, que sin bastar la prontitud con que cambiamos las vergas 
rompió con su mayor el zuncho de la nuestra. La situación de los 
dos buques era bastante crítica, especialmente hallándose sin las 
lanchas, que estaban en la aguada; no o|)stante esta desventaja y 




->^«^s^ 



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45 — 



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Si5^*8«< 



^^^¡smáík 



de que la corriente y viento estaban en su mayor fuerza, logramos 
separarnos sin otro daño, cayendo ella hasta íiacerporel cable del 
S. su anola (jue toniamos encima de nuestro rabie y muy próxnna á 
la proa, pudimos auíique. con nigun trab;tjn engancharla en la gutn^ 

Íi dándonos ella una guindaleza quo p-jsada por e! argnneo del anda 
licimos ílnne; so condujo el ancla cobrando por el cabio. La 
faena se consiguió sin nuicbo trabajo, por estar muy próximos, que 
de lo contrario no hubiera podido verificarse. 

Dia 6. Un guanaco que mató nuestro guardia marina, condu- 
eido á bordo, pesó entero 195 libras; su carne es de un gusto 
agradable, especialmente asada, pero muy inferiora la de nuestras 
terneras : se han muerto tambren dos liebres cuyo peso fué de 
39 1/2 libras. 

Dial. En la tarde repitió nuestro comandante su visita álos 
Patagones acompañado de D. Antonio Pineda ; uno y otro fueron 
recibidos con agrado por estos amables naturales; como desde el 
cuatro habian desaparecido hasta entonces, deseábamos saber la 
razón de esta novedad: luego que llegó nuestro Comandante les 
pregunlamos, contestándonos habian empleado los dias intermedios 
en buscar y reunir sus caballos fugitivos y dispersos á mucha dis- 
tancia déla tolderia ; antes de retirarse les hizo el Comandante va- 
rios regalos que mostraron apreciar infinito, prometiéndonos man- 
tenerse en estas inmediaciones mientras estuviésemos en el puerto. 

Dia 9. El bergantín fondeado mucho mas adentro que nosotros 
hizo señal de que esperaban en la costa inmediata del N. ; nosdi- 
rijimos desde luego á esta parte acompañando al Comandíiníede la 
Atrevida y la oficialidad de ambos buques: se hallaban en aquel 
bajel algunos Patagones, que después con los oficiales fueron á tier- 
ra y se reunieron con los restantes que estaban en la playa ; aun- 
que nuestro número fuese mayor incluyendo las tripulaciones de los 
botes, no tuvieron la menor desconfianza : nos recibieron con su 
ordinario agrado, en tanto que el Comandante distribuía galleta, 
garvanzos, y algunos avalorios; nos mezclamos indistintamente, en- 
tablando una pantomima general que no solétenla de interesante la 
buena fé do los dos partidos, sino la variedad de trajes, cuerpos, 
aptitudes, semblantes, formando su reunión un grupo digno de la 
mano maestra de nuestro pintor Pozo. En esta conferencia que 
duró cerca de dos horas, tuvimos lugar de observar la facilidad con 
que retienen las palabras de cualquiera idioma, repitiéndolas aun 
después de algún tiempo con una claridad y perfección admirables, 
especialmente las mugeres dotadas de mayor viveza y cuya organi- 
zaciones mucho mas sensible. 

Los Patagones generalmento hablando, son de una talla superior 
á la europea, sin acercarse á la jigantesca que les suponen muchos 
viajeros, á pesar de sus musculaciones: son mayores de lo que corn- 



al 



12 



— 46 — 





prende á sus cuerpos y anuncian un vigor particular, si este es 
proparcionado á !a magnitud de sus miembros DecuaíUoscora- 
ponian las tribus que hemos visto, solo el Cacique llegó á 6 pies 10 
pulgadas de Burgos ; los demás escedian muy poco de la altura 
mediana. 

Su color es del cobre oscuro, la cabeza grande, la cara arhaíada, 
redonda y con baPtaiite buen color en las mugeres, en los hombres 
descolorida, mas clara que el pecho y brazos, la frente llana y pe- 
queña, los ojos chicos y casi cubiertos por los párpados tan gruesos 
que llenan ¡as cavidades inmediatas, las cejas con poquísmm pe- 
lo, las mejillas grandes y salientes, la nariz regular en los hombres, 
en las mugeres chata y aplanada^ la boca grande,, los labios pro- 
porcionados, los dientes pequeños, unidos y muy blancos, y el pelo 
negro, la<;io y duro; los hombres lo fecujen hacia arrii)a con una 
cinta ó correa que les ciñe la cabeza, las mugeres dividido por mitad 
lo hacen venir por uno y otro lado sobre los hombros y ala altura 
del pecho forman dos coletas en que termina ; algunas tenían cu- 
biertas estas con cuentas de vidrios de varios colores, cuyo adorno 
era universal en el cuello y muñecas de niños. 

Sil vestido so reduce <á una manta cuadrada de pieles de guanaco 
cojida con hilo de nervios quesugetaná la cintura por el medio con 
una. correa ; la parle inferior liega á las panlorrillas, la superior cu- 
bre los hombros y pechos ; para abrigarse la recojen con las manos 
sobre estos, pero no pudiendo entonces manejar los brazos ocupa- 
dos en sostenerlas, las sueltan frecuentemente quedándoles enton- 
ces medio cuerpo descubierto. Las mugeres para no verse en la 
misma necesidad soslituyená nuestros corchetes con dos palitos que 
la unen cerca del cuello : á mas de la piel que es común á los dos 
sexos, llevan estas un ponrho de lana tegido gosera mente, ignoran- 
do nosotros si son fabricados por ellos, ó los adquieren do algunas de 
las naciones confinantes; con é! acaban de cubrirse, de modo que 
solo presentan los brazos: este rasgo de pudor no es el único que 
hemos.observado en ellas: una agraciada joven que habia llenado 
de galleta el saquillo de cuero en que guardaba sus provisiones, -no 
tetiiendo ya en que recibir algunas menestras que le regalaba e! 
Comandante, se vio precisada á quitarse el ropaje mterior, ejecután- 
dolo con tanto cuidado y decencin, que nadie vió alguna de las par- 
tes qne ocupaba ; iguales precauciones usaban para montará caba- 
llo y embarcarse : finalmente, todos sus movimientos anunciaban 
una honestidad nada común, aunen las naciones que mas decantan 
su reOnada civilización. 

El amorá sus hijos es una virtud que practican ¡os Patagones de 
ambos sexos, con tüd;> la fuerza de la naturaleza : nosotros no po- 
díamos ver sin admiración el sentimiento que costaba á sus padres la 
menor aflicción de estos, las tiernas caricias que mutuamente les 



-3 -^^í^.- 




— 47 



>b^^sm 



prodip;an para aliviarlos en su incomodidad, ó distraerlos de sus 
capriclios, y el cuidado oon (^ue los presorvabnn de los riesgos al 
montar y einharnirsíí, notando que para t^sla última operación era 
nocesarioquo los madros entregasen sus liijos cá nueslms marineros, 
en cuyo caso lo liacian con repugnancia, fijando los ojos sobre ellos 
sin tranquilizarse hasta recibirlos nuevamente en sus brazos, y d es- 
quilarse con mil besos y abrazos del pequeño rato de ausencia ; la 
obediencia de estos inocentes á la voz ó señado sus padres, su re- 
signación, su quietud, y el afecto con que los miran reeompesan 
ventajosamente á los Patagones tan dulce inclinación. 

Apesardela idea poco favorable que es natural formar de una 
ración abandonada á si misma en el fondo remoto y estéril de la 
America meridional, sepuitiida en la ignorancia mas lastimosa, y 
cuyas ideas son tan limil'idas que aun no ha poílido conocerse, si la 
tienen del criador, la buena fé, el candor y la probidad de los pata- 
goneses, son superiores á cu;: r. lo nos dicen los viageros quelushan 
tratado; su conducta en el naufragio del navio Concepción del co- 
mercio de Cádiz sobre e¡ cabo de las Virgenes, es el mayoreiojio 
que puede hacerse de elios: sin su humanidad, la tripulación da 
este buque enferma, sin viveros ni recursos, hubiera infaliblemen- 
te perecido en aquellas áridas tierras, pero ellos se bicieron im de- 
ber de socorrer abunilantemente todas sus necesidades, ayudándo- 
los á cortar y con lucir de bien lejos, las maderas con que constru- 
yeron el pequeño barco en que regresaron á Buenos Aires después 
de siete njeses. Én la_ siguiente acción que nos contó l^eña, lesíigó 
ocular de ella, brilla mas que en ninguna otra el carácter bondoso de 
estos naturales: dos malhechores desertaron de nueslroeslabieeimien- 
to del Puerto Deseado, llevándose los caballos que servian para 
conducir el agua que estaba bastante distante; esta falla consterno á 
los colonos casi precisados á abandonar la población: el intendente 
Piedra después de prarlicar sin fruto cuantas diligencias estaban en 
su mano, estrechado de la necesidíid recurrió al capitán de una tol- 
dería Prílngona próxim;'» a! e?tobiecimiento,y que habia hecbo otros 
.muchos servicios interesantes á la nueva población, desde aquel mo- 
mento proveyó de agua á todos los vecinos, hasta que perseguidos 
aquellos por su orden, de algunos indios fueron cortados y rendidos. 
Los Patagones condujeron los caballos a! establecimiento permitién- 
doles la huida á los delincuentes, respondiendo su.gefe al intendente 
que le preguntaba l:i ra/.üri: yo sabia que los habláis de castigar, pero 
aunque ellos cierlameiile lo merecen, he querido ahorrarles una pe- 
na deque tu no sac^ibas ventaja alguna. 

El carácter humano y bienhechor de los Patagones, es tanto 
raasextniordinario hallándose cercados por todas psi ríes de los Pe- 
híienches, Huilichz, Aneases y indios Pampas, naciones artificiosa?, 
pérfidas, sanguinarias, cubiertas do todos los delitos, en quienes el 



A 




48 - 



^Á 



robo, la embriaguez y el engaño ocupan el lugar de todas las virtu- 
des. Esta oposición de coslumbres hace que los Pata^'ones «ean 
enernigos irreconciliables de ios Aucases v Pampas, mas cercanos 
que los oíros ya quienes hacen conlinuamente la guerra. El pre- 
feslo suele ser fas mas veces la adquisición de su manantial abun- 
oante, ia conquista de alguna caballada, ó la venganza de los 
insultos recibidos; todos aseguran que ios Patacones quedan cuasi 
siempre vencedores, y esta circunstancia queagraba su corlo núme- 
ro, respecto al de aquellos, prueba mas que nada que estas virtudes 
no son efecto de miedo ó vileza, sino de un corazón naturalmente 
recto y hm\ inclinado. 

Por una consecuencia de estas recomendables calidades, admira- 
mos la franqueza con que los Patagones se presentanea los via- 
geros enteramente desarmados y en número igual ó inferior, 
entregándose no pocis veces abordo de sus embarcaciones con 
una confianza que sorprende; en el din, sin embargo, son mucho 
mas circunspectos sobreesté úUimp articulo, habiéndoles hecho co- 
nocer una triste esperiencia que su honradez no es común á todos 
los hombres. Hace pocos años que un buque ingles atrayéndolos 
a la playa tuvo la barbara complacencia de tirarles algunoscañona- 
zos á metralla matando varios (pie nombran todavia con sentimiento 
mezclado de indignación; confieso que este aclo inhumano, á que el 
carácter pacifico de ios Patagones no pudo dar ni aun fri- 
volo protesto, me sorprendió especialmente de parte de una nación 
sabia, generosa, llenado honor á sus seinejíuites, v que ha dejado 
senaies de su beneficencia en todas las regiones del globo: proba- 
b.ernente la embarcación que cometió es-íe exceso era una de las 
muchas que frecuentan estas costas á 1.) pezca de la ballena, manda- 
das por bomhres brutales sin educación ni sentimiento?, y'en cuyas 
operacíonessneien tener mas parte el punche y la cerveza que "los 
movimifíníos del corazón. 

EsíL.;-, naturales habitan en el verano las costas inmediatas al es- 
trecho de Magíiüanes, bajo las ordenes de un gefe superior, en quien 
residen esclusivamente las facultades de hacer la guerra, y todas 
Jas operaciones que exigen el movimiento de la nación entera: lue- 
go que empieza el invierno, divididos en pequeñas órdenes vaguean 
por todo el espacio de una linea de 43° de latitud en una y otra par- 
te de la America Meridional, cada una de ellas obedece á lin caciquo 
ó_ capitán particular, mientras dura la separación y este reconoco 
Siempre su dependencia de aijuei. 

Situados por la Providencia en un terreno desproveído de gran- 
des árboles, sus pocos conocimienti)s do las artes no han bastado á 
construirse canoas de las pequeñas; por consiguiente, no pued(!n 
aprovechar la multitud de aezc.ído? y mariscos que producen sus 
costas, y como por otra parle carecen de toda idea de' agricultura, 




^¥^-. 



— 49 — 




sin duda pereceiiíin si aquella benéfica mano, no hubiera cubierto 
las llanuras de esta porción do América, de guanacos, leopardos, 
zorros, liebres y avestruces, que hacen su único alimento, sin otras 
armas que dos piedras redondas forradas en cuero, y unidas poruña 
correa de dos varas de la misma materia: persiguen á caballo aque- 
llos animales, los alcanzan á la carrera, los cercan y es tan gran- 
de su destreza en el manejo de las piedras, á que dan el nombre de 
bolas en Buenos Aires, que es rarísimo el que evita el primer golpe. 

Esta situación de los Patagones, hace pensar que sus transmigra- 
ciones en el invierno por pequeños trozos á el largo de la costa de su 
nombre, son mas efecto de la necesidad que de capricho ú otra cau- 
sa estraña : sabemos que los guanacos muchos mas abundantes que 
las otras especies y cuya carnees mas gustosa y nutritiva, son su co- 
mida favorita y casi universal. Sabemos igualmente que estos ani- 
males aman con preferencia los climas frios, pues que transporta- 
dos á Buenos Aires, se enferman y mueren según los inteligentes por 
demasiada benignidad del temperamento, sucediendo lo mismo á 
los del Perú, donde se conocen iDajo el nombre de llamas ó carneros 
de la tierra, luego que los sacan de las cordilleras en que habitan : 
supuesto esto ¿ no podrá creerse con fundamento, que los Patago- 
nes siguen en sus viages periódicos estos útiles cuadrúpedos, reti- 
rándose con ellos á la parte estrecha del S. en el verano y disper- 
sándose en el invierno en trozos poco numerosos, porque estendi- 
dos aquellos entonces en mayor espacio, son proporcionalmente me- 
nos abundantes, y por consiguiente, mas difícil la subsistencia de la 
nación, reunida en un mismo sitio. 

Parece también verosímil, que el calor bastante fuerte en el vera- 
no, seqoe los pocos y escasos manantiales de estas inmediaciones, 
obligándolos á acarapar hacia el S. donde las aguas abundan según 
todos los viageros : sean en fin estas ú otras las causas de las pere- 
grinaciones de esta nación, lo cierto es que ellas le sen precisas, 
porque repugna en el carácter indolente del Americano, todo capri- 
.cho de que resulte actividad y trabajo. 

Nada se sabe hasta hoy de la religión de los Patagones, y cuan- 
tas opiniones se formen en este punto serán arbitrarias y destituidas 
de fundamento. Los oficiales de la fragata Cabeza viéndolos reti- 
rarse á sus tolderías poco antes de ponerse el sol, creyeron haber 
encontrado en esle astro el objeto de! culto de estos felices naturales, 
á pesar de la solidez que dan á este juicio los conocimientos de sus 
autores, y la fina crítica del redactor del viage, es menester conve- 
nir que los antecedentes sobre que se fundan son muy débiles y 
equívocos ; á lo menos nosotros en igualas circunstancias no hemos 
hallado analogía alguna, éntrela retirada de los Patagones á aque- 
lla hora y su adoración al so!, porque creímos que la distancia de 
dos leguas á que siempre plantan de la playa su toldería, era un 




13 







U ^í* 





motivo suficiente para su marcha, y nos dispensaba de recurrir a 
otros estraños. 

En la misma relación se establece como positivo el trato de los 
Patagones, con nuestros pueblos de los reinos de Chile y Buenos 
Aires : los fundamentos con que se decide, consiste en haberles 
visto algunos muebles y armas de fábricas españolas; haberles 
oido pocas palabras castellanas, y haber notado su destreza en fu- 
mar y su afición al tabaco ; los señores á quienes el redactor de ella 
atribuye esta opinión, tendréu la bondad de permitirnos algunas re- 
flexiones, que en mi sentir hacen imposible ó al menos muy difícil, 
la pretendida comunicación. 

Suponiemlo que los Patagones corran en el invierno todo el pais 
de la América meridional comprendido al S.de^S" de latitud, lo 
que no es siempre cierto, porque dependen las mas veces del mayor 
ó menor rigor de él, Sin este motivo, les queda todavia una esten- 
sion de mas de 200 leguas, hasta las habitaciones mas inmediatas 
del Vireinato de Buenos Aires, ocupada de varias naciones bárba- 
ras y entre ellas délos Haucasesy Pampas, sus enemigos irrecon- 
ciliables, de modo que para que los Patagones llegasen donde se 
asegura, seria necesario que batiesen y aniquilasen estas castas 
mucho mas numerosas, aunque por lo común menos fuertes ; á 
primera vista se advierte cuan difícil seria esta operación y cuan 
contraria al carácter humano y bondoso de aquellos, especialmente 
no resultándole algún benefício, antes por el contrario muchos per- 
juicios, entre ellos el de no poder tomar antes del verano las pro- 
ximidades del estrecho, esponiéndose á perecer en las llanuras in- 
termedias, enteramente desproveídas con la retirada de los guana- 
cos hacia aquel sitio. 

La imposibilidad es aun mayor por la parte de Chile cuyos esta- 
blecimientos bien que menos distantes son de un acceso mucho mas 
difícil, debiendo, para conseguirlo, atravesar la grande cordillera 
de los Andes y las escabrosas montañas que la preceden y separan 
este reino de el de las provincias de Córdova y Tucuman á que se 
agregan los grandes obstáculos que opondrían á este paso los Huili- 
ches, y demás naciones que pueblan aquel pais, de cuyo valor tene- 
mos pruebas repetidas y decisivas. Cerrados, pues, los Patagones 
por estos indios en los límites que se han señalado, no parece po- 
sible hayan jamas comunicado nuestros establecimientos de una y 
otra parte. Asi hasta que en 1788 se formaron los de esta costa no 
tuvieron mas conocimientos de ellos en los reinos que el que dieron 
los viageros desde aquella época, hasta abandonarlos. En 1784. fué 
constante en los inviernos el trato recíproco, particularmente en 
Puerto Deseado, y S. Julián, donde los Patagones sentaron las mas 
veces sus tolderías á una legua de los Pueblos; entonces fué cuando 
aprendieron las p^tlabras easlellanas que oyeron aquellos, y de 




— 51 — 



ifl.^S«»3<- 




quienes el tiempo les ha hecho olvidar la significación como lo he- 
mos observado nosotros. Los arreos de los caballos, armas y demás 
prendas que vieron, ó eran el fruto de sus servicios, a los colonos, 
con los que conservan siempre la mayor armonia, ó las adquirieron 
después de bs tripulaciones de las zumacas del rey, Carmen y 
Rosario, y del berganlin Belén, en sus viagesá estos puertos, cam- 
biándolos por pieles de Guanaco y de Leopardo. 

Una anécdota que nos contó el capitán Peña testigo ocular de 
ella, hace ver que los Patagones no carecen de las primeras ideas 
de dependencia de un ente superior á sus fuerzas y á su poder ; 
habiéndose apoderado de la figura que adornaba la proa de la 
fragata inglesa Tamer que naufragó en este puerto, la que conduje- 
ron en pompa á sus tolderías, la colocaron en el sitio preferente y 
cubriéndola con los mejores ponchos y pieles, se mostraba solo al 
pueblo en dias determinados que se celebraban con un convite ge- 
neral en que se mataba y comia una muía. Esta circunstancia que 
Peña asegura, se verifica solo en las funciones de primer orden, 
prueba la preferencia que dan á su carne, sobre las de su uso co- 
mún, gusto en que los acompañan las demás naciones que confinan 
con Buenos Aires y Chile. 

El Puerto Deseado es una ria de ocho leguas de largo cuya direc- 
ción es con poca diferencia del E. S. E. al O. N. O,, su fondo 
es de 9 á 6 brazas, fango suelto negro al fin, y arena al principio. 
Sembrada de islas de varias magnitudes, cada una de ellas forma 
con la cosía inmediata otros tantos fondeaderos, las costas son de 
una altura media por una y otra parte exceptuando dos montes 
elevados que se dejan ver desde el mar ; tanto la entrada como 
toda la ria está llena de bajos y placeres, pero son poco temibles 
porque quedan descubiertas á mar baja, esta circunstancia hace 
preferente la entrada al fondeadero en esta ocasión, porque á mas 
de tener á la vista todos los peligros se consigue un buen gobierno 
que después se hace muy difícil por la rapidez do la corriente. 

Ya en el puerto, las disposiciones del buque, son las que deben 
decidir en la .elección del amarradero, pero en mi concepto si se 
ha de salir pronto, <?e deba fondear cerca de la boca, y si al contra- 
rio en lo mas interior, porque en el primer caso nada equilibra la 
ventaja de poder aprovechar dos horas de buen tiempo, y en el se- 
gundo exigen la mayor atención la proximidad de agua y leña; la se- 
guridad del buque y la menor fuerza de la corriente, de que resul- 
ta me",os trabíijo en el servicio áe las embarcaciones menores. 

Nada se puede decir realmente de este puerto respecto de su 
clima, de sus vientos y de la influancia de estos con aquel ; nuestra 
corta detención no nos ha permitido sino pocas observaciones ais- 
ladas de que no se puede inferir cosa alguna probable. Sin embar- 
go el calor se hacia bastante sensible cuando no lo moderaban los 




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.»- 52 — 




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vientos del E. N. E. al N. O., los que han reinado con mayor 
constancia, á veces bastante frescos, y a ráfagas; pero siempre muy 
inferiores á la fuerza de la marea. 

La única producción de la tierra en estas inmediaciones, es una 
frutilla pequeña cuyo gusto es agradable en su madurez, segiin nos 
aseguran algunos que la habian comido otras veces; por desgracia 
la hemos encontrado muy lejos de sazón, por consiguiente ni sali- 
mos garante de la verdad de esta aserción, ni podemos dar idea de 
su figura y magnitud. 

La tierra no nos ha parecido tan estéril como la pinta Narborough, 
Biron y otros, aunque su único arbusto sea el espinillo abunda en 
gran número, y por otra parte se vé cubierto de yerba de varias es- 
pecies aunque es verdad no tiene el jugo y lozanía que en los paises 
fértiles, pero este defecto es mas hijo de la extraordinaria sequedad 
del terreno que de su mala calidad, á que puede agregarse que tanto 
aquellos viageros como nosotros, lo hemos visto en el rigor del 
.'verano, tiempo nada oportuno para juzgar de la fertilidad de un 
pais inculto y seco. 

La pesca es abundantisima: se reduce á peces reyes, y pequeños 
bacalados, unos y otros de buen gusto; seis hombres empleados 
cada dia, por el espacio de una hora, sacaban para el consumo da 
los buques, y para salar de seis á ocho quintales en cada uno. 

Aunque todos los viageros decanten la excesiva precaución de 
los guanacos, la dificultad que por esta razón cuesta matarlos, y 
aunque también nosotros hayamos probado la verdad de uno y otro, 
es no obstante positivo, que cualquiera embarcación que entre en 
el puerto sin necesidad de aprovechar como nosotros los instantes, 
podrá proveerse de estos animales sin grande trabajo, á lo menos 
para el gasto diario, persiguiéndolos en las islas interiores donde pa- 
san en tropas numerosas amar baja, y quedan cerrados, luego que 
sale la marea, como la mayor parte de estas son pequeñas, y sm 
bosques, es entonces facilisimo matarlos aun con menos que media- 
nos tiradores. 

Salida del Puerto Deseado para el de Egmont 

en las Malvinas 

Día 14. A las tres y media de la mañana, ya próximo á termi- 
nar la vaciante suspendimos el ancla, y aprovechando con una cele- 
ridad extraordinaria los últimos soplos del Terral que habia empe- 
zado alas tres por el O. logramos franquearnos de la del puerto y 
de los islotes inmediatos en la costa del N.; apenas estaríamos media 
milla al E. S.E. de ellos cedió el viento hasta quedarse casi calma, 
dejándonos en la aprehensión de que la marea entrante, ya entonces 
con bastante fuerza, nos hiciese perder el fruto de nuestfa diligen- 
cia: en tanto hicimos cuantas estaban en nuestro arbitrio para evi- 




.k.'.'i^MÍJ^ t 



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larlo, e^rgíTulo It corbeta do rolns, v fli rigiéndonos á l« costó d«l 
S. (loiiíJees menoí? sen?i!)!t' I;í veiocidod do la corri(?nlí3 : el xicnlo 
qiiüá las sí'i? naso n! S. S. O. y refrescó medi.'ínrinienie dipipó !)i<»n 
prosto iiuesl'M temor : la Atrevida que nos seguir» « una disLinci» 
regulo)-, so;preni]iuri por !a bon.arr/.n, y niny rere-i de ln«; isiottísíiivi) 
que irabíiJT mucho mas (¡ue nosoíros ¡);ir;i zafarso, lo qiuj ronsif^nirt 
con igual feli(;idíul ; ya incor[)orados á las diez, v á tres U^^mis. de I» 
boca observamos lunjitudes por los relojes, y tornando el bordo opues- 
to gobernnmos al S. O. 5" S, con viento fresqíjiío de! S. S. E. v 
un andar do cinco á seis millas : á lasoclio y media la punta N. di* 
la entrada del puerto nos quedaba a! S. 58° O. v la piedra de mar- 
ea ai S. 5*° O. : nuestra siíur.cion al medio dia fué en la Islitud 
observada de 47 36 50 S. y longitud de 39 33 38 siendo la 
declinación de la auja 20" 40' Ñ. E, 

Nueve minutos que estaba la estimfl mss al 9. qua la latitud ob- 
servada, nos confirmó en la opinión, deque ia marea entrante no*, 
arrojaba considernblemenle hacia el N., y al contrario, sin que para 
«sio ii.tya otra rnzon que la dirección de las dos costas, respecto á 
!a boca del puerto, la una al E. pocos grados N. y la otra coing al 
S. E. cuarta ais. 

Dia 15. A la una, ya próximos á b cosía, viramos al E. S. E.; 
poco después quedamos en calma, hasta las ocho que entró vento- 
lina del N. y mareamos ;d S. E.; en aquel momento leniamos la 
medianía de la isla de Reyes ai S. 3i O. á distancia do cinco á 
feis !e,i];ua.«:. 

En la noche se mantuvo el viento fresquiío qu8 babia empezado 
del N. N. O., despejcándose los cielos y horizontes. Andadas ocho 
millas al S. E. y franqueada asi la isía de Reyes, arribamos al S. 
S. E., previniéndole á nuestra compañera una y otra disposición. 

En la noche sondamos de dos en dos hora?, alternando una y 
otra corbeta, por fondos de 18 y 32 brazas, chinos mezclados con 
arena, cascajo y lama ; al salir el sol observamos muchas banda- 
das de pájaros y algunos ballenatos, siendo nuestra situación al me- 
dio dia en latitud observada de 48° 49' 12" S. y longitud de 59° 11' 
47" en la cual era la declinación de la auja por amplitud y azimut 
22° 20" N. E. 

Dia 16. La sonda siguió aumentando, dp modo que á lastres 
nos hallamos fondo con 75 bra/ias; como el viento era fresco y de- 
lenia esta operación, se hizo la seslai de no repetirla. El v'iento 
fresco en la tarde del N. N. O. corrió hasta el S. S. O., pasando 
por el O., engrosando terriblemente el mar y obligándonos á ceñir 
mura á estribor. 

E! viento continuó fresquito y seguimos con todo aparejo proa S. 
E. 1/4 S., la mar bastante agitada. A! ponerse el sol refrescó el 
viento hasta obligarnos á quedar sobre laidos gavias, arreándolas 



IS^»^^^" 



14 



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... 34 — 



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poco después 3 merlio nínsteiero ; con l)s co¡UÍnu»s variaciones del 
viento hemos eí?lado durante ia noche, ya de h\ vueU;» delS. O., va 
la dei N. O.; como los horizontes se niaiitenian aturbonados y ño 
ron buenas apariencias, se tomaron dos rizos á his ííavias, imitán- 
donos la Atrevida, á quien se hizo después la seña! de dar \iíio á la 
gente de mar^todos los dias, y la de echar abajo la verga de juanete 
mayor y su maslelerito. 

A las once y media se vio ¡a tierra por el S. y S. O.: nut-slra si- 
tuación al medio dia fué en latitud observada de 50 19 10 S. 
y longitud de 56 45 58 siendo !a declinación de ia auja 22 
kO N. E. 

Día Í7. Los datos anteriores nos determinaron la posición del 
Salvaje, en la pequeña Malvina ; poco des¡)ues avistamos la i.su> 
Kaza, y seguidamenle la cordillera de isias que sigue hasta el puer- 
co de Egmoní. 

E! viento fresco del S. O. y el dia claro, nos dejaron reconocer* 
|as á satisfacci(jn, pasando á una legua de todas eiias. Resueltos á 
entrar en el {¡uerlo, hicimos á la Atrevida señal de prepararse a 
d.ir foniJo en ia [irimera ocasión oportuna, y nosutros lomando dus 
viladuras empleamos el resto déla tarde, en marcar las varias di- 
recciones de ¡as isias, lomando eníi ¡aciones y horarios al ruismo 
tiempo : á las cinco y media uslando por el través de la segunda 
isla, notanios en las aguas una grande ngifaciun ó escarceo de cor^ 
rientes, quü se eslendia del S. S. E. al N. N. O. hasta perderse 
de vista. 

_ No siendo prudente aventurar de noche la entrada, dejando sin 
situar oigunos puntos esenciales, ceñimos m.ura babor con ¡as ga- 
vias, pasando la noche en bordos corms, proporcionándolos para 
amanecer en el mismo parage, con ¡)oca dift-rencia, pero noirimos 
entonces que ia corriente observada la tarde anterior, nos habia ar-^ 
rujado cerca de cuatro leguas al N. N. E. cantidad en tme nos halla- 
mos á solaventó de nuestra anterior posición, precisados á reco-r 
hrarlacon iodo aparejo aunque el viento era bastante fresco del O. 
í?. O. con el que ceñimos al S. seguidos de la Atrevida luego qua 
lo conseguimos proporcionam.üs nuesiro aparejo, sotidando con bas- 
tante repetición y gobernando en la dirección de las Islas. A las 
diez vimos la boca del puerto, y colocándonos á niedio canal segui- 
mos por MU fondo iIü diez á trece brazas fango hasta eudvocarlo recu-r 
nociendo a! pa.so las dos {)ei]ucñas b^ihias de la isla de Saurtders que 
r.os parecieron muy á propósito para una sola embarcación, b-ieii 
que siempre es preferente ei princi¡ial por su exceiecicia. Ya aden- 
tro de las^ puntas interiures, ceñimos ;d S. buscando ei estableci- 
miealo Mugies arruinado ya miu'lio, á cuyo frente fondeamos en 
liuevQv media braza» do ngua fango : b ÁtTCvida. fondeo Cü^i ai 







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misino lieinno qne nosotros, vá dus csLIwidüdiílancia, por nucrlro 
N. E. 

Dia 18. ínmediMtamenití echamos r! agua uno d^3 niifislros 
hoíes, y iniesUrüs nos iiuiarnibíiUios fué el coinatuJiüite y D. Caye- 
tano VáUiez, con el íin de buscar el mejor silio de agiiH(!o. 

Desde (¡«o doblarnos las pnnt.is del ¡tut-rlo, hiibiainos visto nnciñ- 
da en él una zuniacá, que respoiuüó á nuestras insignias con Is ban- 
dera Española, esíruñando no bubiese hecho olra demostración dü 
recüiiociinienlo; cuando e! comandante estuvo cerca de tierra, sa 
|ireseiUó su conlrautaesire en la lancha ofreciendo eniplearb on , 
nuestro servicio; entonces supimos era la zun"íaca liosario del Rey, 
que acompañahu la corbeta Santa Elena de Armadi*ilíi, en nues- 
tro eítablecimienlo del Puerto de ¡a Soledad al mando del capitán da 
fra^^-ita 1). Hanion Clariac, y destinada por él al reconociiiiienlode 
esia parte de la Isla en que se hallaba aclualnieiUti ocupado el nüü- 
tin que la manda. 

Dia id. Quedamos amarrados E. S. E. O. N. O., o! cabla 
seficiüo por el chicote, y el ajuste á ¡as 90 iirazas, y en esta dispo- 
sición fué nuestra primera ocupación llenar li da la pipería vacía, 
CíHUo lo liabiamos prevenido por seña! á \ia Atrevida: al mismo 
tiempo establecimos en tierra, próxima á la aguada, ) á su parto 
del N. ¡a tienda de cacpaña v en eiia e! cuarto deciscuío, ei cru^ 
íiónietro 72, un teodoüle y varios ocronsálicos. 

Día 20. Una esperiencia repetida nos habia hecho conocer» 
h) incomodo de nuestro cabreslanie en el conibe?; la diheullad de 
virar con al;^ain esfuerzo, la mayor prontitud en las faenas de anclaá 
y Comodidad de la tripulación, movieron al comondanle á que se 
colocase en ei alcázar, no obstante que nos ocupabü una ventana de 
iuz, tan precisa como necesaria para ia ven'üaciou de ella y de los 
ea maro tes. 

En la misma noche emprendimos por medio de las señales con 
pistola la comparición de nuesLros relojes de abordo con el l'I ca- 
vo muviniiento se rt!;j;iaba en tierra por alturas absolulas y per cor- 
respondientes cuando el t'empo lo permitia. 

Día '"l'l. Se repartió jabón á las Iripulncsone?, per¡^.-)iíiendo¡es 
fuesen á la aguada á lavar su ropa: ya fuese por diversión ó por ne- 
cesidad ue azar algunos mariscos, ellos encendieron fuego en vanas 
partes, y el viento fresco del S. y S. S. O. eítendió ejí un n)n- 
meníi» por lasc(»iinas inmediatas, y aunque en esta isla desierta do 
ganados wo pedia prodircir daño alguno el iureniüo, temíamos con 
razón, que oscureciéndose e! dia por medio del denso humo noses- 
Uiibase tomar distancia y observar en ia noche la ocultación da 
Acuario por el borde obscuro do la luna; para evitar pues estos per- 
juicios, se empleó casj toda la tarde con las ik»s Irípulaciones y casi 
todos los oficiales, Dcro recelando volvieáe du nuevo á encenderse, 



I^^¿.;#^^^ 



S6 



dejamos ios doí conlrsmse^lres fon xw r«ncho d* gente pars que 
ocurriese!) con *iompo on 05f.e c'ípo: níjesUas roTijeíiiras no fueron 
ranas; en ia docIkí anesar de aquella precaucwn vuntis «nler por 
rarios paragcs, eslentiiendose la liüma nyudafJa ih\ vien Id fresco 
entonces y á rüíagas (Jci S. O., no «iemlo y:i posible extinguirla 
y íiabioní^o hecho feüzmenla nnesinis observaciones retiramos la 
p§nte, ncsin soniimienlodequecanibiasen los vientos del N. y E. 
y comunicíido e! fuego al reslo de la isla perev^iesen los eonejo's, js- 
V2ÜPS y cabras, que ia habitan y pueden ser útiles n! navegante nere- 
siíado. El marinero sobre un dómenlo fiírií)So, c.'ipuesSo á log 
mayores riesgos y luchando cass siempre con ¡n muerte, que se!© 
présenla bajo ios mas terribles aspectos, se ncosíumbra insensible 
mente á despreciarla, famiüanzaiííiose con las escenas de horror y 
destrucción; sus ideas son por consiguiente análogas ásüvin,i,"y 
Inihiluados los conduce hasta hacerles insinidos lodos los placeres en 
que no concurren algunas de aquellas temibles circunstancias. 

Lien.i nuestra pipería, y concluidos lodos los trabajos del bii- 
í|ne, melirnos dentro !a? embarcaciones menores y suspendiendo el 
ancla sencilla que teníamos á !a parle de tierra quedándonos sobra 
«híjüste esperando ?)si el S. O. cuva impetuosidad hacia entonces 
dificiüsima nuestra salida, obligándonos poco después á arrear has- 
ta 160 brazas del cable. 

La íari'idad con qne hicimos csias faenas, fué la primer.i venía- 
jaque sacamos de ¡a colocación de! ca!)res!.a!ite en el alcázar. El 
incendio continuaba aun, y el humo que el viento arrojabíi á ¡a boca 
del puerto !o babiaenteramenle cerrado. 

Din 23. Varias aliaras meridianas de estrella?, iomadas.il N- 
y S. en todo ronformes con bs del Sol, habían dado en el cuarto de 
rírcnloSl" 21' 30" de latitud S.: la longitud de! mismo lugar fué de 
53 56 00 la que comprobada con 155 series de distancias lunares 
tfunadas por ios comantlantes y nfifiales de los dos buque.? variaba 
611 promedio solamente de aquella 45" O. 

L^s compariciones diarias de nuestros relojes hicieron ver la uni- 
formidad del n.° Gi en el moviraienloque se le había asignado por 
Igual método en puerto Deseado. El 72 sigue con ¡a misma correc- 
ción que sacó de este puerto, pues aunque las compariciones indi- 
caban alguna diferencia con el 6Í especi;dmenle en este caso en que 
los rospí^ctivosviages á tierra d^d 72 en climas tan destemplados de- 
ben influir nnichoen su movimiento. No sucede lo mijfmocon el 
n." 13 cuya descomposición nos habla manifestado sus diferencias 
diarias con aquellos; y hemos comprobado resultando su atraso da 
1' 19", 13 en lugar de ih, 87 que se deilujo en Montevideo. 

Varios azimutcs tomados en tierra con íeodoütes dieron 22* 3V 
08" de variación N. E. 




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— 57 — 




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-s^^m.tífJ 



Las mareas piiedun considerarse periódicas como en Cádiz. El 
Viernes 18 observamos la baja mar á las 3 1/2 do la tarde, llena á las 
8 1/2 de la mañana del 19, y baja nuevamente alas 3 de !a tarde 
del mismo dia. Su elevación perpendicular fué próximamente de 
10 pies y de 1 1/2 millas su mayor velocidad en nuestro fondeade- 
ro. El contramaestre dd la Zuniacá nos aseguró que en la boca uel 
puerto llegaba por lo común á 4 millas lo que parece probable 
atendidos los muchos canales que forman las islas inmediatas y 
las desigualdades de sus fondos. 

El establecimiento de la marea resultó á las 5 horas y 50 minu- 
tos de la mañana en la conjunción. 

El puerto de Egniont es una grande bahia formada del continer'- 
te y variasislas que cerrándola poModas partes, la har ,n ¿brigada 
y cómoda ; sin embargo parece preferente el fondeaoero ingles á 
dos cables déla isla de Saunders donde formaron su establecimien- 
to del E. al S. S. E. de él sobre 10 y 12 brazas de agua fondo fango, 
por que á mas de estar á cubierto del S. O., O. y N. O. tiene la 
ventajado una excelente aguada próxima que desemboca cerca del 
amarradero con una pequeña calita donde se abrigan perfectamen- 
te las embarcaciones menores. 

Al S. S. O. de este puerto hay otro mas pequeño pero mas abri- 
gado ; los Ingleses lo preferían, haciendo invernar en él sus em- 
barcaciones : el fondo es fango con la misma sonda, pero acantila- 
da, de modo que pueden amarrarse á tierra los buques. 

La tierra es fértil si podemos darle este nombre, habiéndola en- 
contrado cubierta de yerbas de varias especies todas frondosas, y 
llenas de vigor ; en las inmediaciones del arroyuelo doní!o hicimos 
aguada, hay con mucha abundancia apio silvestre, azedera y otras 
anti-escorbúticas de que hemos hecho uso diariamente en uno y 
otro buque. 

Las playas crian muchos mejillones, lapas y caracolillos; por 
consiguiente es infinito el número de patos, zaramagullones, contra- 
maestres, pájaros-niños y camarones que las pueblan ; pocos tira- 
doras mataban diariamente cuanto bastaba á las dos tripulaciones. 
A la parte del N. y O. de la isla Saunders, se encuentran mnchos 
pájaros de la magnitud del pavo con poca diferencia, que nuectros 
marineros llaman abutardas, aunque en ñaua son parecidas á las 
que en España conocemos con este nombre : los dej js uel pié es- 
tán unidos por una fuerte membrana, su picj es como el del pato, 
aunque menos ancho y largo en proporción. 

El contra-maestre déla zumaca, nos aseguró habia en la parte 
mas N. O. y O. de la misma isla, muchos cerdos, cabras y co- 
nejos silvestres : como ninguna de estas especies es propia de este 
continente, parece probable hayan sido traídas por los ingleses y 
abandonadas en ella para fomentar su propagación, en que hálla- 




la 



■>t'@^ífl 




— S8 — 





rian s-js buques una ventaja inestimable, precisados á mantenerse 
muchos meses en estos puertos, que carecen enteramente de seme- 
jante auxilio. Nosotros no hemos logrado ver algunos de aquellos 
animales que pinta el Comodoro Virón, aunque hemos corrido parte 
(le las tierras é islas inmediatas; probablemente ó perecieron en el 
incendio con que los atacó, ó mudaron de domicilio huyendo de las 
proximidades del establecimiento ingles, pues que ni el contra- 
maestre de aquel buque, ni alguno de sus marineros tienen la menor 
idea de ellos, sinembargo de que han registrado muchas veces 
todas las islas y grande parte del continente. 

Dia 24. Mientras hemos estado en este puerto han reinado los 
vientos del N., N. O. y O.; comunmente abonanzaban á media 
noche y refrescaban hacia las ocho de la mañana, siguiendo frescos y 
á fugadas hasta aquella hora ; sinembargo hemos gozado un tem- 
paramento bastante suave, y el cielo despejado y hermoso. 

Salida del puerto de Egmoní para el de 

San Carlos en la isla de Ghiloé. 

Aunque desde el 22 estábamos dispuestos para dar vela, no nos 
lo permitieron aquellos vientos hasta las cuatro de la madrugada de 
este dia, que con ventolinas del S. S. O. al S. E. empezamos la 
faena, y á poco rato suspendimos el ancla, y seguidos de \a Atrevida 
nos pusimos á la vela, pero faltándonos justamente en lo mas estre- 
cho de la boca, quedamos algún tiempo al arbitrio de la corriente 
que nos arrojaba sobre la costa del S. O.; un soplo de viento por 
esta parte nos sacó fuera de las puntas, y continuando aunque con 
poca fuerza, logramos alejarnos algún tanto ; á las 10 estábamos 
al E. N. E. de la isla Raza: gobernando al N. O. 1/4 O. hicimos 
T5n este tiempo varias marcaciones y enfilaciones a las islas inme- 
diatas, y nos hallábamos ya al medio dia en una buena situación, 
cuya latitud observada fué de 51" 2' 00" y longitud de 54° T 00" 
siendo la declinación de la auja por varios azimutes 23° 00' N. E. 

Dia 25. Hicimos zafarrancho, y se pusieron en bodega las vi- 
taduras de los cables : á la una nos demoraba punta Bluffs al S. 
27° E. y la isla mas E. al E. 1/4 S. E.; al ponerse el sol teníamos 
aquella punta al S.30E., la boca del puerto al S.E., el Pan de 
Azúcar al S. 10 O. y el Salvage mas O. al S. 48° O. 

Estuvimos con vientos muy flojos del S. al O. hasta las doce, que 
pasando al N. N. O. fué lentamente entablándose y refrescando de 
modo que pasamos aquellas horas en un andar de7 á 8 millas has- 
ta la mañana, que estando demasiadamente fuerte, tomamos dos 
rizos á las gavias y se echó el mastelerito de juanete mayor ahajo : 
á las seis velamos desde el tope la isla Raza del horizonte. Nues- 



% 




— S9 — 

B^^^^^ • ^^^ 

tra situación al medio dia fuá en latitud observada, de 50 53 58 S 
y longitud de 56 53 17. 

Dia 26. El viento abonanzó en la tarde y pasando al O. S. O. 
tomamos el bordo del S. E. En la noche se mantuvo vario en di- 
rección y fuerza, con el cual haciaraos los rumbos que mas se 
aproximaban al S. O.; el mar bastantemente agitado con el pasado 
viento hd cedido mucho. Nuestra situación al medio dia fué en 
latitud observada, de 50 i7 20S. y longitud de 59 4 3, siendo la 
declinación de la auja por ampUliid 21° 54' N. E. 

Dia 27. Deseando reconocer la costa en el dia, hicimos á la 
Atrevida señal de forzar devela, pero el viento demasiado fresco 
nos hizo poco después tomar dos rizos á las gavias y como del O. 
S. O. pasó al S. S. O., al empezar la noche cambiamos de mura 
precedida la debida señal. Las repetidas variaciones en la noche, y 
continuas ráfagas, nos hacen esperar una crisis que no puede dejar 
de sernos favorable. Fué nuestra situación al medio dia en latitud 
observada de 51 11 28 S. y longitud de 60 55 10 siendo la de- 
clinación de la auja por azimutes N.'E. 25° 20' 

Dia^S. Ha seguido la poca estabilidad del viento en dirección 
y fuerza, pero hoy hemos tenido varios chubascos todos del S. al 
S. O. cuyas apariencias han sido mayores que sus efectos, sin em- 
bargo lomamos dos rizos á las gavias imitándonos la Atrevida a 
quien hicimos poco después señal de unión, y en la mañana con 
viento fresquito del O. y el mar tranquilo largamos los rizos. Nues- 
tra situación al medio dia fué en latitud observada de 52 8 50 S, 
y longitud de 61 3 16. 

D¿a29. A las cinco y media de la tarde avistamos desde el 
tope el Cabo de las Vírgenes, y alguna porción de la costa del N. 
donde notamos una grande ensenada acia el N. O. que nos hacia 
perder la tierra antes de lo que debería, si ella corriese desde el 
Rio Gallegos á aquel cabo del N. N. O con poca diferencia como lo 
coloca la carta del primer viage al estrecho de la fragata Cabeza. 
Estando al N. E. 1/4E. del cabo val E. de la tierra mas saliente al 
N. Como se hallaba en h Atrevida D. Dionisio Galeano que habia 
hecho aquel viage, le previno al Comandante dirigiesen en la noche 
la derrota proporcionándola á amanecer á la vista del Cabo de las 
Virgenes: á consecuencia de esta prevención navegamos por sus 
aguas gobernando del S. S. E. al S. E. i/k S. con solo las gavias 
sobre dos rizos : la noche fué oscura y neblinosa, el viento se man- 
tuvo bonancible del N. E., la mar algo picada, y los cielos y hori- 
zontes cerrados. 

Cuando al amanecer hablamos á la Atrevida nos dijo había á las 
tres variado de rumbo por haber encontrado 12 brazas de agua fondo 
piedra, y creerse por consiguiente cerca del placer del Cabo. 





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S¿:^^- 




Al medio dia marcamos al S. 2." O. la punta N. de la ense- 
nada al S. de San Sebastian, y la punta S. de este al S. 31" O. ha 
Mandónos entonces en latitud observada de 53° 23' 30" S. y Ion 
g¡tudde61.20. 10. 

Dia 30. Navegamos paralelos á la costa á distancia de 4 leguas 
midiendo bases por correderas, marcando todos sus puntos notables, 
y con el viento flojo y variable del E. al S. O. 

Al amanecer teníamos la tierra á la vista, pero muy confusa con la 
niebla y rumazón que cargó sobre ella. Luego cfue despejó hicimos 
á la Atrevida señal de sondar con dobles marcaciones que poco des- 
pués lo ejecutamos también nosotros. 

Desde que atracamos á la costa han sido las sondas entre 36 y 
4.8 brazas arena y pocos chinos. Nuestra posición al medio dia 
fue en latitud observada de 54. 9. 38. S. y longitud de 60. 18. 30. 
siendo la declinación de la aguja por azimutes 25. 14. 40. N. E. 

DiaZi. Él viento se mantuvo fresquito de O. N. O. hasta las 
6 de la tarde pero refrescando demasiado, orzamos á alejarnos un 
poco de la costa que teniamos al S. y E. como de 3 á4 leguas. 
Como para el uso de la navegación nacional era mucho mas inte- 
resante situar el cabo de S. Juan en la parte mas oriental de la Isla 
de los Estados, punto de recalada de todas las embarcaciones que 
el iiiútil paso del estrecho de Maire, mucho mas fácil en nuestra 
posición que en ninguna otra, resolvió el Comandante montar la 
Isla por la parte del E. haciendo á la Atrevida la señal de prepa- 
rarse á malos tiempos, poco después la de no fondearen las tierras 
á la vista : á consecuencia de esta disposición pusimos nuestros an- 
clotes sobre la cubierta á proa del palo de trinquete y aseguramos 
las anclas con una guindaleza de babor á estribor. Al amanecer 
marcamos el Cabo de S. Vicente al S. 11." O., el de S Diego al S. 
23.° E., y habiéndose en aquel instante disipado algunas nubes ba- 
jas que ocultaban los Tres Hermanos, cerros bastante altos en la 
misma costa al pié del mar, marcamos el del medio al S. 11. O. 
distancia como de 28 millas. 

La Isla de los Estados que hablamos descubierto desde el 30 en 
la tarde quedaba ya al S. y O.: á las 4 1/2 avistamos el Cabo de S. 
Juan demorándonos al S. 10. ° E. la punta O. de las islitas que for- 
maban la entrada del puerto de Año Nuevo al S. 44.° O. y lo mas 
E. al S. 49.° O. de la auja. El viento era fresco del S. S. O. al 
S. O. y navegamos costeando la Isla á regular distancia: á las 5 1/2 
teniamos al S. 17.° O. el cabo masE. de la Isla de los Estados, y 
una hora después ais. 25.° O.; á poco rato se cerraron los ori- 
zontes, empezó á garuar y perdimos de vista la isla demorándonos el 
Cabo de San Juan al S. O., á las ocho aclaró de nuevo, y marcamos 
el mismo punto alS. 60.° O., el estremo N. de la Isla al S. 64° 
O. y el del S. al S. 45.° O. Al medio dia nos hallábamos en latí- 




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UkI observada de 55» k' 36" S. y Ionp;itu(l de 56 55 45, siendo 
líi declmacicn de la aiija por amplilud, 21° 27' N E. 

Enero 1.°— 1790. La costa próxima al cabo de las Vírge- 
nes y á su parle del N. es de mediana aiUira y bastante igual: á 
poca distancia de él hay otra punta mas notable que forma la entra- 
da de una ensenada que nos hacia perder de vista !j tierra; la carta 
que aconq)aria la relación del viage de la fragata Cabeza, la supone 
fon dirección igual hasta el RioGallegos, loque si asi fuese, la d«- 
biamos haber visto esconderse en el horizonte: la misma costa coloca 
siete montes casi iguales y bastante altos en 51" W de latitud, 
que probablemente no vimos por aquella causa. El cabo de las 
Vírgenes es igual en altura á la costa y tajado al mar, pero de su pié 
sale'una punta baja de alguna extensión, que forma la entrada dal 
Bíjtrecho. La costa del S. esbajísima a excepción de la punta d© 
ia il.» Catalina : de alü al canal de S. Sebastian, y algunas leguas 
al S. sigue la costa muy baja, empezando á elevarse desde este sitio 
liasta el cabo de Santa Inés, donde es ya muy alta, dejándose ver 
las montañas interiores, que aunque abiertas enteramente hasta la 
mitad de su altura están llenas de arboles, formando unos valles que 
tienen todas las señales de hermosura y frondosidad, á lo menos asi 
parecían desde nuesti os buques. La isla de los Estados es de la 
misma altura que la costa inmediata, pero dista mucho de las bue- 
nas apariencias de esta. El viento del S. O. á esta sazón bastante 
fresco, aumentó su fwerza de tal modo que á las 6 de la tarde toma- 
mos tres rizosa las gavias, y puestos falsos estáis á los palos, nave- 
gamos seguidos de la Atrevida al S. S. E. y S. E. i /I S.: poco 
rato después aferramos el velacho, pasamos contra amura, braza y 
escota al trinquete, y con esto y la gavia arriada sobre el tamborete 
hicimos aquellos rumbos. El mar era bastantemente grueso y te- 
níamos continuos chubascos de agua y ráfagas duras hasta «I 
amanecer que abonanzó en tanto el viento, y largamos el rizoá las 
gavias, y poco después se cazó el velacho. Era nuestra situación al 
medio áh en latitud observada, de 56 33 h^ y longitud de 57 18 
30, siendo la declinación de la auja 22" 30 N. E. 

Dia 2. El cielo se mantenía obscuro, los horizontes cerrados y 
¡a mar bastante gruesa; sínembargo como el viento cedía, larga- 
mos todos los rizos, pero á poco rato recelándonos de las malas apa- 
riencias, tomamos de nuevo dos rizos ; con efecto no fueron infun- 
dados nuestros recelos : un fuerte chabasco del O. S. O. al S. S. 
O. nos hizo cambiar de mura, gobernando al O. i/k N. O. Fué 
nuestra situación al medio día en latitud observada, de 57 3811 
S. y longitud de 58 15 50, siendo la declinación de la auja 23» 
OO'N.E. . . j 

Dia 3. Siguió el viento del S. O. fresco y nosotros ciñiendo 
mura á babor : en la tarde tuvimos varios chubasquillos, á veces de 




16 



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62 




poco viento, pero comunraenfe acompañado de ráfagas ; á las 4- 
viramos con gavias y trinquete estando ya el viento al O. N. O., 
bien que menos fuerte, hasta que al amanecer le teníamos casi cal- 
ma ; menos cerrados los horizontes y la mar menos gruesa, con cu- 
yo motivo largamos el posible aparejo y aprovechando el viento que 
después de tres horas de calma empezó nuevamente por el S. O., 
pasando sin fijarse al O. S. O., O. y N. O. Al medio diaobseí va- 
mos en la latitud de 58" 11' S. y longitud de 61 5 12, siendo ia de- 
clinación de la auja de 2i° 00' N. E. 

Dia 11. Gomo los vientos permanecían entro el 3." y k.* qq."* 
generalmente cerrado y con mucha agua y los bordos del S. en la 
siluacion actual nos eran poco ventajosos, procuramos prolongar 
eon fuerza de vela aquellos que mas nos aproximaban hacia el S. 

Al amanecer avistamos una embarcación alarga distancia por 
nuestro N. N. O.; inmediatamente viramos con vuelta de ella y 
largando nuestras insignias, correspondió con la bandera mercante 
española, pero sin maniobrar para acercarse, hasta que se la llamó 
eon un cañonazo ; al poco rato quedó el viento calma y aunque ve- 
nia en popa sobre nosotros, quedamos á una milla de distancia ; en 
esta disposición echamos el bote al agua y pasaron a su bordo el Te- 
niente de Navio Valdez y el Guardia Marina Aly, quienes llevaron 
nuestra situación á aquella hora : á su regreso supimos era la fra- 
gata Magdalena del comercio de Cádiz, procedente de este¡)uerto 
coa carga para Valparaíso, Arica y Lima ; habia salido el 21 d® 
Septiembre, habiendo esperimentado muy felices tiempos y gozado 
todos de muy buena salud. Nuestra situación al medio dia fué en 
latitud observada, de 58 02 53 y longitud de 70 18 14, siendo la 
declinación de la auja 22 30 N. E. 

Bia 21 Las comparaciones diarias de nuestros tres relojos que 
habíamos hecho constantemente desde Cádiz, no habían hasta ahora 
tenido otro objeto que el de notar las variaciones en la marcha de 
alguno de ellos : pero como á pesar do la aparente uniformidad dia- 
ria de las comparaciones, las longitudes resultantes se habían in- 
sensiblemente apartado hasta diferenciarse en 30' degrado, refle- 
xionó el Comandante que podríamos sacar mucho mayor partido si 
comparados recíprocamente como hasta aquí, y determinada la di- 
ferencia diaria que debía resultar atendidos sus movimientos asigna- 
dos, se observase la que daban efectivamente, pues en este caso la 
diferencia entre las diferencias supuesta y hallada, indicaron la al- 
teración del movimiento de nno de los dos relojes comparados y re- 
pitiendo con el otro la misma operación, hallarüinosasí la variación 
por pequeña que sea, y por consiguiente corrigiéndolo de ella, su 
longitud será igual á la do los otros. Este ingenioso método solo 
puede ser inútil, en el remoto caso de que los tres relojes varíen an 




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S5fcSa««- 



un misino sentido, pues entonce» no hallariamos «-Ira cosa que las 
diferenciasen variación, sino linhian sido uniformes. 

Adoptado este orden hemos tenido el gusto de ver que correjido 
eada reloj con la síima de las variaciones diarias notadas en su mar- 
cha por las compariciones indicadas sus longitudes están dtintro del 
minuto en grado. 

Continuamos con los vientos del q.*» qq.^* hasta la noche que se 
declaro por el O. S. O. con algunos chubascos que dejaban el 
cielo claro y hermoso : con tan buena proporción emprendimos 
buscar la tierra con fuerza de vela ; distábamos entonces de ella, 
veinte y dos leguas según la carta publicada de Magallanes en el 
año de 1788, de resultas del viage de la fragata Ca¿>e;;rt de S. M.; 
pero habiéndose cerrado al anochecer los horizontes, y empezando á 
variar el viento inclinándose al O. no pareció prudente aventu- 
rarnos en tales circunstancias, por lo que resolvió el comandante 
ceñir el viento con proa N. hasta el amanecer, para arribar enton- 
ces, si el tiempo lo permitia ; con efecto, porta mañana vimos por 
el través una cordillera de montañas altas, que se prolongaban de 
N. á S. con bastante igualdad: hicimos fuerza de vela para reco- 
nocerla do mas cerca yá siete leguas de ella no hallamos fondo 
con 120 brazas : ni se dejaba ver pájaro alguno marmo ni terrestre. 
Supimos desde luego que la tierra vista era la porción de costa com- 
prendida éntrelos cabos Tres Morros y Santiago de Sarmiento: 
proyectaba un canal que debia ser sin duda el del O. S. O. del 
mismo: sus estremos parecían aislados, las latitudes estaban bas- 
tante conformes, pero la longitud tenia 30' de error que según 
nuestros trabajos, resulta la situación de estepedazo, mas occidental 
aquella cantidad de lo que realmente se supone : la dirección de la 
costa era :]el N. 1/4 N. O al S. i/k S. E. corregidos, y alE de 
las montañas que formab<m la costa, se dejaban ver las cimas cu- 
biertas de nieve de las cordilleras grandes, conocidas en Europa por 
los Andes; su dirección nos pareció paralel» á la costa y su altura 
doble de esta. Nuestra situación al medio dia fué en latitud obser- 
varla de 50 4 30 y longitud de 70 20 28, siendo la declinación 
de la auja por varios aziinutesN. E. 21" 28. 

Lo bonancible del viento, y poco después su paso al O. N. O. con 
no muy buenas apariencias, frustró nuestros deseos de reconocer la 
costa hacia el N. obligándonos por consiguiente á tomar la vuelta 
del S. O aunque ya hablamos logrado ver el canal de la Trinidad, 
y en su extremo N. el C.° Corlo, en cuya latitud no queda ya duda, 
resuilísüfiole de nuestras operaciones la de ípO" 27 30 S. yloii- 
gitud de 69' 52' occidental de Cádiz. 

A proporción que nos alejábamos do la costa cedia el viento 
auracanado del O. N. O., O, y O. S O. que sufrimosen.su 
inmediación, cediendo igualmente la lluvia fuerte y continua, y me- 





64 - 



ig^^«<- 



jorado muolio las aparienolas dd tiempo ; en consecuencia intentó 
el comandanta en la tarde del 25 reconocer la costa por el paralelo 
de 49° pero luego que nos acercamos pasaron los vientos al N. O. 
y O. N. O. con grande lluvia y cerrazón, forzándonos á tomarla 
mura de estribor, igualmente nos habia sucedido en las anteriores 
tenlaiivas, quedando por consiguiente bien convencidos, de que so- 
bre la costa reinan siempre los vientos del N. N. O. al O. S. O. 
tempestuoso con lluvia, cerrazón y mares gruesas, por tanto la di- 
ficulud de reconocerla cütnpletamenle tanto mas que á proporción 
da quo se va entrando en los paralelos del Archipiélago va creciendo 
mas y mas la garúa y siendo los vientos y mares mucho mas recios 
y gruesas, agregándose á estos incidentes las varias y rápidas cor- 
rientes que producen sus muchos canales, y la falta de algún puerto 
en ellas que sirviese de abrigo y reparo en cualquier evento. Estas 
rsütícciones parece hnn decidido á nuestro comandante á seguir su 
derrota á Ghiloó. Nuestra situación al medio dia fué en latitud 
observada (do poca confianza) ¿í-íJ" 55' S.^ longitud de 72 22 25, 
siéndola declinación de la aujaN. E. 20' 30". 

. Según la carta del Sr. ülioa podíamos navegar del bordo del N. 
todo el dia, sm empeñarnos con la isla de Chiloé ni lado Guajes, 
pero notando que un plano del puerto de S. Carlos remitido del ar- 
chivo de la secretaria de Indias, situaba esta primera al O. de aque- 
lla suponiendo esta diferencia, con poco error que tuviesen nuestros 
relojes al O. como parecía lo indicaban las distancias de luna al sol 
del 22, y los resultados del excelente reloj número 10, distábamos 
pocas leguas de la tierra : esta reñeccion no decidió á tomar la 
mura de estribor después de sondar en 95 brazas P. 

En las últimas horas de la tarde empezaron de nuevo las malas 
apariencias, sealurbunaron los horizontes del 3° y 4° qq" y el viento 
de! N. O. empezó á soplar con ráfagas violentas y aguaceros, has- 
ta las diez que pasó al O. S. O. frescachón, disipando la oscuridad, 
pesándola lluvia y oiilando la mar; con este motivo tomamos la 
vuelta del N. N. O. y á poco ralo la de! N. O. quedando con trin- 
quete y gavia sobre dos rizos, y el velacho cazado el puño de zola- 
vento para marearlo con prontitud si lo exijiesen las circunstancias. 
Navegamos con la mayor vigilancia, la Atrevida, por nuestrapopa; 
y suponiéndonos á corta distancia de la punta S. O. de la Isla de 
Chiloé, la esperiencia nos hizo conocer que nuestra precaución y 
cuidado no eran importunos: á las 12 1/2 vimos la tierra por la mura 
de estribera k leguas de distancia, la que se estendia del N. N. E. al 
N. E. 1/4 E: no nosquedóduda de que la tierra avistada era la quo 
sospechábamos; nataraos era de una elevación media y que se per- 
día su parte N. en una especie de ensenada. La Luna nos dejaba 
bastante horizonte para no temer un ympeñoá que también se opo- 
nía la direcciun de la costa, y como también por otra parte el viento 




w --- 




hahia pasado al S. O. fresco, gobernamos «1 N. O. \¡% O con las 
rualru pr¡nrinr)l("í, rlyspiiHs do hacHr á nuestra rom panera ln<"!eña- 
lesconvoiiieiittís: ci la 1 1/2 un punto mas visihl-í de la <'(><;ia no.=; de- 
nioraha al E. ('orriB;i[ido como á cinco jftiiíuas: Aí'm\{í esta l\,-r;\ pa 
lltivócon !a niayüi'tí^ici-npulosiilad el rumbo y distancia par.» r:í 'il- 
las observaciones rh'l (lia siguiente á este trozo de costa que ;i his 
tres se había penlido du vista, aunque Indo estuviese despejado y 
muy brillante la luna, Al anuniecer leniaínos la ndsnia cosía á la 
vista como al E. S. E. de la auja a distancia de 8 á 10 leguas, en 
cuyo concepto arribamos al N. v poco di*spues al N. E. con fuerza 
de vela ; el viento estaba fresco del S. O., la mar agitada v las apa- 
riencias del tiempo no malas. Observamos al medio día en lati- 
tud de 42' 39' S. v lon^itu 1 do 69" 9' 45". Siendo la declinación 
de la auja N. E. 16 40*. 

Dia 31. Según las ob>ervaoiones del medir» di,i y la riííurnsa 
eslima hasta esta hora, nos resulta la tierra avistada en la noche 
anterior en latitud de 43° 30* y lonnfil-id occidental de Cádiz de 
68 48 5, cerciorándonos taiiibien de lo mucho fjus se apañaba de 
Ja dirección N. S. que le suponían inclinándose al O. en la parla 
meridional ó hacia la punta Quiiiiin. 

Lá tierra actualmente avistada t-s mucho mas elevada que la do la 
noche anleriíjr, y bajando desde su rai^dianía para el N. preséntala 
desde lue^ío un semblanle tan a.íradable por lo fi ondoso desu< bos- 

3ues, cotno horrible por lo escarpada de sus costas, cuyas desigual- 
ades no presentaban la niennraparinnria de puertos. 

Se hicieron rundií)sdfl N. E. 1/4 E, de la auja, hasta las tres da 
la tarde, con el objeto de sítuarUíts a distancia de cuaima cinco le- 
guas de la costa, la (pie después se;íuimos reconociendo en lo res- 
tante larde con rundios del N. v á las cinco observamos la longitud 
de 68° 40' 55" la que ;ifianzaba nuestros resultados del medio diü 
y por consigui»mte del dia anterior. 

A las siete do la tai de hallándonos n regídar distancia dala costa 
y bastanlempiite al S., ceñimos con S(do las gavias con el obj(!lo da 
que las corrientes no nos sotaventasen hasta las once, (]Uf habiendo 
avjinzado mucho el tiempo, arribamos de nuevoal E. con fuerza de 
vela, de suerte que al amanecer solo distab irnos (bí la costa de tres 
cuatro leguas, no permitiéndonos ia mucha calma distinguir su 
eonfi^Miracion. 

El plano que teníamos del archivo de Inííias, comoyase hfi in- 
dicado, no nos sirvió en esta ocasión sino para rodearnos de dudas y 
confusiones : al S. de la punta verdadera de Cocoluva hay una ense- 
nada no muy honda, pero si cor", muchos ¡slott^s entre sembrados, y 
unos altitos con alsíiina somejanza á let-^s en la tierra alta del estre- 
mo S., pero las distancias estaban en el ¡)lano evídptitemeníü equi- 
vocadas, pues ia ii€ira firme inmediata á punta Capitana, de ningún 



i7 





— 66 



's^gSS^ 



modo podía nperpíbirse, ni veiamos olra boca que tOTÍePO en sus ea- 

Iremos ia (lirercion nisi d-3 N. S,, porconsipieiUe equivocárnosla 
paiitn deCoroluv;i por Ifi de Cí<piUin;i ; dirijiéndonosá la etisenada 
(j'düíenia¡nos ñ! frente, so liizu á la Atrevida h seúal da sondar, la 
quóüü halló fondo ; y poco después eslando a nuestra vo/, la ha- 
liüuiosen la misma incerlidundire en qijtj oslábamos nos<ítros. 

Eran ya las nueve y no distábamos sino dos le^^uasdel f;iivdo de 
la enselvada y aunqne confurricsen muchas señales pora iiidioarnos 
que alli estaría el fondeadero, no pudimos rri verificarlíK;, ni des- 
truirlas, porque el viento á la sazón había raido casi de un todo. 

Gomóla mar con esle motivo nos aconrhaha considera bleníen^te, 
viramos al O. aunque con viento üojo dei N. O. íjk N. esperando 
que la latituly un viento mas manejable nos diesen lugar jwracer- 
ciorarnosde la verdad: observamos al medio día en latilud de 4-1° 
55' 00" S., loníjitud de 68° W, siendo la declinación do !a auja 
N. E. de 16° 20'/ 

Febrero í.° Esta era la latitud de! fondsadero según el plano 
que teníamos, y que parecía conUrraar con las observaciones hechas 
en la última guerra, en los navios de S- M. mandados por el Gefe 
do la escuadra el Sr. Vacaro, en cuyo concepto se volvió á arribar 
de nuevo,, poniendo a! mis^mo tiempo la Áfrevidamn^l da querer- 
nos hablar, pero como el viento abonanzaba nvjcho, determinó el 
Coraandmte forzar de vela, para asi disipar loda duda sobre el pa- 
rage del fondeadero, contestándole á h Atrevida mn ia Süüal para 
esle efecto. 

Finalmente ala {iistancia como de una legua del fondo de la en- 
senada, nos cercioramos que no había abra alguna, y I'^ sonda quá 
3Í meJio día daba unas 30 brazas, á esta hora dio 22, conclioela y 
eascajo ; en consecuencia ceñimos con todo apa rej.) y rumbos del 
3/ qíj."* con ventolinas del N. O., lasque á las 5 habian tomado 
ya alguna fuerza, y estando nosotros algo separados de la tierra, 
viramos y ceñimos al N. E, í/4 N, 

\.ñ Atrevida habia ganado considerablemente hnriovento, así le 
hicimos seña! que se ailelantase á descubrir el fondeadero, y consi- 
guió con efecto cercíürarse (seg.un nos avisó por medio de señales) 
que estaba al otro lado de la punta avistada la que realmenteera de 
Cocotuya, pero ya á esta hora e! viento escaseó,, y no nos permitió 
seguir mas la vuelta del N.; distábamos como medía milla de la 
costa del través y la punta de Cocotuya que no podiomos montar; 
nos demoraba a! N. N. E. como á dos mil'as de distancia. La 
Atrevida á quien Iwbiamos hecho la señal de virar lo efectuó al 
mismo tiempo, pero no avistando sin duda la señal de un-on que te- 
níamos ai ponerse el so!, sa mantuvo á barlovento como á des millas. 
El viento del O. fué rolando con la noche al N. O. coiveí que ce- 
ñimos hasta las doce con todo aparejo de la vuelta del 3."qp."* vi- 



aS ^ki^<' 



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67 — 



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rariflo después ni N. N. E, y distando de h costa como h- leguas, 
en cuyo conceplo y el í\q quo su configuración parecia indinir- 
uus (fue laa corrientes nos arrostraban considorableinente al N., 
acortamos de vela. 

Desdíílas 3 déla mañann el tiempo fué rolando al N. O. loman- 
do muy mal seniblanla y arreciando considerablen)eiUe) con mares 
ya basíantc gruesas: por inedio de un cohete i\os h.ibiauíosá esta 
hura cerciorado do la posición de la Atrevida quü so man tenia ú 
barlovento; pero comoá la sazón se determinó lomar la mina áa 
estribor no vio a! parecer la señal de virar, y asi en la signiento 
mañana ya no estaba á nueslra vista, contribuyendo á esto la oxciv- 
siva cerrazón y t(Milinnos aguaceros queaconipañaban .d viento ya 
tempestuoso de! N. O., con cuyo motivo ton^.amos dos lisos á las 
gavias, echamos vergas de juanete abajo y continuamos la vuci- 
lade i^fuera con solo la gavia arreada y el trimjuele, únicas vebs 
que nos permitía el viento y la nmcha mar. 

Carecimos este día de toda ob&ervücion y de la vista de nuestra 
amable compañera, cuya separación por otra parte sabíamos ne 
seria larga, pues que muy luego nos junlariamos en el mismo puer- 
to de San Garlos en la Isla de CÍiiloé. 

Dia 2 Continuaron la cerrazón, la lluvia, el viento arrafagndo 
y la mar muy gruesa, hasta la siguiente media noche ; pero ya des- 
de las ocho con viento del O. y O. S O. habíamos virado de la 
vnelladel 4.° qq."* y como después fué el tiempo lomando muy 
buen semblante y el viento rolando al S. S. O. y S. S. E. arri- 
bamos al N. E. í/k- E. en demanda de la costa, navegando ya con 
el trinquete y las gavias en un solo riso, y á ¡as dos de la mañana 
ayudados de la claridad de la luna, conseguimos avistar la costa á 
distanciado 5 leguas: eran cierras alias O'itre las cuales se dejaban 
verclaramenie dos montocitos en figura de tetas, que proyectaban 
por Otra parle una grande ensenada: y asi creímos (supuesto algún 
error en la latitud) que estábamos á la boca del puerto. Sondamos 
sin encontrar fondo, manteniéndonos sobre las gavias de la vuelta 
dü afuera esperando el dia que dirijiese nuestros pasos con mas 
ficierlo : á las 5 ya no distábamos sino dos legua? de ia costa, pero 
al ver hi ensenada sin boca alguna, y al parecer por otra parle algu- 
nas de las puntas que velamos al N. las que habiamos reconocido 
el dia primero, nos desengañaron muy luego que no era aquel el 
fondeaderOjimajinando por consigiiien!'^ que del.ia fjuedar al N. y que 
las que veíamos eran las tetas de Cucao, que sahiainos ser igualmente 
un punto visible en !a costa: á la sazón se fué eíla tomando, y el 
liem,jo ya muy calmoso, salló a! N. E. y a! M. precisándonos da 
nuevo á navegar al O. t'Qn lodo aparejo, de cuya vuelta consegui- 
mos á ¡as 9 avistar nuestra compañera como al O N. O., á dis- 
tancia dd cuatro leguas, siendo desde este mornente la reunión núes- 




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- 6S -. 



ys^BSé^. 




iro objeto principal, aprovechando con este último intento las ven- 
tolinas variables del 1." y 4.° qq."*. 

Latitud observada 42° 5' 00" S. v longitud de 62 27, siendo 
ladeciineacionde la auja N. E. 16° 00". 

Dia 4. Ai tiempo de tomar los orarlos se hicieron marcaciones 
particularmente á ia punta de Gocotuya que ya desde el 1.» tenía- 
mos situados en latitud V longitud, resultando este dia para dicha 
punta la longitud de 68 8 10. 

La tarde fué muy lluviosa, y el viento sumamente variable y flojo 
de suerte que nuestra reunión con la Atrevida no pudo verificarse 
hasta el anochecer, á cuya hora empezó á arreciar mucho el viento 
delN. O. con cuyo motivo navegamos la restante noche con solo 
trinquete y las gavias arreadas, maniobrando en concepto de la 
unión, que apesar de la mucha cerrazón la conservamos : carecía- 
mos a! amanecer de la vista de tierra, y el tiempo no hacia al parecer 
prudente buscarla, y asi tomamos dos risos á ios gavias; peroá las 
8 repentinamente roló el viento al S, el que aprovechamos muy lue- 
go con rumbas del E. y á las 10 ya navegnbamos con todo aparejo 
al N. E.; á las 11 despejados los cielos y horizontes, ya veíamos 
ambos trozos de tierra, en donde nos hablamos encenado en los dias 
anteriores: hicimos inmediatamente rumbo á atracar la costa 
conservándose aun el viento fresco del S. 

Latitud observada 42° 00' 00" S. longitud 68 16 45 siendo, la 
declinación de la auja N. E. 16° 00'. 

Día 5. Al medio dia arribamos con el objeto de atracarla 
punta de Gocotuya, de la cual distaríamos á esta hora como seis le- 
guas, y á las 2 1/2 ya nos demoraba al E. distancia de 4 millas, y 
como algunos pianos ponían en estas inmediaciones algunos bajos, 
navegamos a! N. corregido hasta estar E. O. con la punta de Mu- 
chucuyay, y después fuimos arribando á atracar esta punta y las 
siguieuíes, dándolos correspondientes resguardos á los diferentes 
peligros que la rodean ; favoreciéndonos mucho en esta ocasión el 
viento fresquito inclinándose al O. á medida que debíamos orzar 
para el S. pero muy fuerte la vaciante particularmente al doblar, 
las puntas de Lacuy y Yu^te cansando notable atraso en nuestra der- 
rota, de suerte que no pudimos alcanzar la punta Vaijui sino al ano- 
checer, á cuya hora calmando el viento v continuando aun la va- 
ciante, dimos fondo á una ancla en seis brazas, lama arenosa, dis- 
tando 4 á 5 cables de la batería del mismo castillo de Yaqui del cuaí 
al pasar nos habían ya reconocido á la bocina. 

Desde la media tarde habiamos advertido señales de humazos de 
pólvora ó cañonazos en un alto inmediato á Gocotuya, las que cor- 
respondióla batería Ya([ui, y comprendimos que ¡a aproximación de 
•iubareacioíieseslrañas la» molifaria ; asi se largaron las insignias 



\ 




69 - 




f^^ssí^' 



y rorn'spnndiftron á ellas la l)at«íria v el fuorto dula población, qua 
veíamos (losile las inmodiacioiicsdcla ptiiila del Papagayo. 

A poco ralo (li3 haber (lado fondo, tuvimos abordo en una pira- 
púa de la población el sargento mavor de la plaza D. Antonio da 
Mata, el injícniero de ejército D. N. Olagiien y el primer piloto de 
la armada I). Jo?é Aloralera graduado de alf(;rez de fragata. Los 
dos primeros al mismo tiempo de cinnplimenlarnos de parte del 
gubernador interino el coronel D. Francisco Garroz, hicieron la 
visita de sanidad ; el tercero que va desde tres años trabajaba en el 
reconocimiento de las costas de esta isla dehia entregarnos lodos sus 
planos de orden del Exmo. .Sr. Vircy de Lima quien ya á nuffstra 
llegada habla reniilidoun libro de mapas de estas costas, trabajado 
por 1). Lorenzo Rivera, y una carta esférica del piloto Moralera, 
cuvo individuo ha hecho grandes servicios á la monarquía y á la 
humanidad misma, trabajando con una constancia é inteligencia 
piico comunes en los planos de los puertos, y ia n^.as exacta situación 
astronómica de toda la costa, adoptadas las longitudes dei P/« Te- 
cuilli y del Sr. Frezier, y observadas por si las latitudes con regula- 
res instrumentos: últimamente destinado al reconocimiento idro- 
gráfu'ode esta isla, solo y con una piragua mala, y muy nuil esqui- 
fada, lo habia no obstante concluido parte por tierra y parle por 
mar, de suerte que podía considerarse realmente perrcecionado este 
Irozo de costa inclusa la isla de (luajos. 

Pasamos la nuche casi toda en calma, sumamente clara y pla^ 
ce mera, y á las nueve iUh mañana siguiente cuando empezó á 
apuntarla entrante, nos levamos y con los remolques y estaises en- 
tramos en el puerto fondeando á ías íüez y media en las inmedia- 
ciones de un excelente arroyo y de un bosijue muy espeso para 
ocurrir á nuestro deseo de abasttcernos de agua y leño. 

En las primeras horas de la mañana se embarcaron los instru- 
memos astronómicos, parte de esta corbeta y parle de la Atrevida^ 
y el comandante y 1) Dionicio Galeano pasaron con ellos >á la po!)la- 
cion con el dublé objeto de visitar rd Sr. Gobernador y de estable- 
cer el observatorio, para un nuevo examen de la marcha de los 
reloges, y unas observaciones do latitud y longitud que fuesen de la 
mayor confianza ; hallaron una casa muy oportuna para el inten- 
to ;' artnandose inmeiliatamente e! péndulo astronómico, quedando 
un pilotin, y unsolihido para la seguridad de los instrumentos. 

Muy próximos al medio dia quedamos amarradíjs en la dirección 
N. S." con el ayuste á el N. O., á la boca dei puerto nuestra com- 
pañera de tres á cuatro cables do nosotros, demcrando en esta po- 
sición el hasta de bandera del observatorio al S. 81 E. distancia 
de dos millas. La tierra á la vista, ¡)resentaba un semblante risue- 
ño, y el puerto parecía por su posición y seguridad, una cosa real- 
mente digna de la mayor atención. 




18 



70 — 



En la tarde fuimos todos los oficiales á rtimplimentar al Sr. Go- 
bernador y íín la noí-he los Sres. (jiilunno, Concha y Bt^mnci dnler- 
miiianm con difíM'tMíies ailnra? meridianas ai S. valN. en elcJKir- 
lo t]ti rirfulo !a Inlilod dtíi obsíM-vaUírií» que resultó de 41° 51' 50". . 
Dchinn üb^pr* ;ir (íímliinn niia o('iil!;irion de ostrelbi por la lima á iasf 
tres do la mañana que la imposibilitaron las nubes que se inierpu- 
si--rt,ii solo ireá minulüS antes de la face : tal es la ingratitud de la 
astronomía. 

A tas seis de la mañana estando bastantemente despejada, pasa- 
mos todos tus oficiales y comand^uíe, al observatorio para medir 
distancias lunares, que- concurriesen á la determinación de la lon- 
gitud, peroá pesar de la mayor vigilancia no conseguimos sino 59^ 
series i)astante conformes que determinaban la longitud de 67° 20' 
4" al O. de Cádiz. 

Dia 6. — Concurrió á hacernos agradable este día la visita públi- 
co que hacianal gobernador, nn cacique y algunos guerreros de 
los indios Vilicbes recien llegados á esta polhicion : desde algunos 
años los tíobernadores de Valdivia se babian dedicado con buen 
éxito á cultivar los ánimos délos Jumos y los Vilirhes, para abrir 
desde lue.ío con notables ventajas de la monarquía una comunica- 
ción por tierra, entre Valdivia y Chiloé, que pudiera tal vez exten- 
derse con el tiempo, basta Buenos A:res. La arenga del cacique 
al gobernador fué larga y m-^gestuosa, la interpretó un sargento de 
V¿>idivia (|ue desilü once ¡'ñ-ts vivia casi siiim¡)re entro estos indios v 
el gobernador les contestó que se hallaba con órdenes do S. M. 
para conservar con ellos la mayor amistad, y franquearles cuantos- 
auxilios necesitasen: pronunciaron también sus arengas aumpie mas 
cortas el cacique del Rio Bueno, y ei hijo de otro territorio próxima 
que disculpó á su padre de no haber venido en persona como lo 
deseaba : traían dos cañas muv largas con la boca exterir.r muy 
ancha pero obstruida por una oja de árbol que dejaba solo una pe- 
queña salida al aliento, que lateralmente se le introducía por el otro 
extremo : el sonido era muy semejante al de nuestras trompas, y 
sus tonos igualmente agradables- , 

En la siguiente noídio se observó en las circunstancias mas favo- 
rables, y con la mas comp'eía saii-farcion la imercion del !.«■■ saté- 
lite de Júpiter, la que comparad-I á las efemérides de París v Lon- 
dres, dotorminaron la longitud del observatorio de 67 41 11 Occ' 
de Cádiz. 

Confirmaron esta observación Tas sospechas que la. longitud del 
puerto Deseado era algo mas oriental de lo que la habíamos supues- 
to, h que ademas de la alteración advertida en aquel puerto en los 
relojes de entre ambas corbetas, habían también indicado constan- 
temente las distancias lunares. 

^aS ^^m^— ■ — "->" — — ^-— 




- 71 



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CorrejMa, pues, !a alteración délos relojes, deben también cor- 
reííirse l;is Kin^íiituíeíí roninnMididíís entre Montevideo v puerto De- 
seado, qiKiSü h.dlaban afcetadíis dn un error de lo' 30" adoptando 
desde lin-po ia' longitud para puerlu Deseado de 59° 43' 15" ooci- 
denlal do Cádiz, 

Desde la mañana dtd 6 nos ocupamos entre ambas corbetas en 
abastecemos de a.^'iia y leña ; al corle de esta se destinó también 
un destacamento de tro¡)a, v jwra evitar todo desorden y avivar el 
Irabíijo, se procuró (|ue asisliesu diariamente un oficial de una y 
otra corbela ; al, mismo tiempo aprovechándose dá la baja mar, so 
miiliómia base en la p'ava del fondo del í." P.'°, que piido_ es- 
tenderse basta HSO pies in,^!eses, habiéndose esíendido los trián- 
gtdos baria la punta de Cocoluva, midiéndose otra base en la ense- 
nada de Hucbucav, para la colocación del bajo de ííuapache : los 
Pineda y Néebabian empezado sus escursiones coií noiibltis pro- 
gresos en la Historia Natural, y particularmente en la Botánica. 

Como los tiempos conlinuaban buslan temen te despejados, y los 
vientos galenos del S. O., nos ocupamos con tesón entre ambas cor- 
betas de la determinación de la marcha de nuestros relojes, por 
medio de las alturas corrosnondientes en el péndulo, comparadas al 
nuidio dia á los relojes por medio de pistoletazos : al mismo tiempo 
los Sres. Tova, V;ddez v Quinlano*bicit;ron una esciirsion á Castro 
para el coiivjciniiento político y natural del País interior: D. Anto- 
nio Piíu'da couíd ¡Tiiardia marina Alí, se dirigií^ron bácia a! Cha- 
cao ; y en la misma dirección fué siguiendo sus triángulos D. Fe- 
lipe Bauza. 

Acabada al parecer la guerra ó rebelión de los Araucanos crin 
los castigos ejecutados en C-mpolican v otros gefes Indios en 1558, 
D. GL.rcia de Mendoza quiso afuidir al 'íiiiio de guerrero, el de con- 
quistador, hariendo esperimenlar el furor fie las armas españolas 
á los Cunrhis, nación de Imiios á quenobabian llegado todavia. 
Pero estos astutos moradores, siguiendo el consejo dt! un Araucano 
nombrado Tunconahal, se le ofrerieron bajo un aspecto tan abatido 
y miserable, que exilaron mas la compasión de aquel gefe, que el 
deseo de su com^ui'^ta. Determinado á rontinuar su empresa basta 
el grande Archipiélago de Ananobos ó Chiloé, le guiaron estos In- 
dios por caminos tan eslraviados y trabajosos, que sus tropas estu- 
vieron á punto de perecer: pero concluido felizmente su deseo, sq 
presentaron ios pacíficos naturales db .npieiias islas tan sin recelos, 
que no sólo les proveyeron de cnanto necosilaban, sino que relebra- 
ron su arribad.» como un suceso fe! i.^ : D. Alonso (h Ercilla que tan 
dubemonte cantó estas C!:uerras, deseo^^o dé adelantar á ios demás, 
pasó pl Desaguadero ó gidfo en una débil piragua, y en la corteza de 
un árbol dejó giabada la siguienlc inscripción (según él nüsmu re- 



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— 7^ -- 



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ñere) en tosiimonio de haber sido jos primeros europeos que pisaban 
aquellas tierras descoiiocid.'is, 

« Aqiii llegó donde otro no ha llegado 

« D. Alonso de Ercilla, que el primero 

«en un pe(|ii('ño barco dosLíSlrado 

«con solos diez pasó el Desaguadero 

«el año de cincuenta y ocho entrado 

«sobre mil y qninieníos por Febrero 

«á las dos de la tarde e! ¡¡oslrer dia 

«volviendo á la dejada compañía." 
Reconocida esta isla y el archipiélago basta el seno de, ., ... y 
repuestas las tropas de sus fatigas, regresaron conducidas do aquo- 
llos naturales por el pais no los Guiliches, que es frondoso y pro- 
visto de víveres, sin qm estos ni sus confinantes los Cunchis les dis- 
putasen el paso formando entre olios la ciqdad de Ossorno, que en 
breve tuvo un aumento considerable, hasta que se destruyó con la 
segunda sublevación general de los Araucanos. 

Tranquilos permanecieron estos isleños hasta el año de 1566, qu9 
siendo Gobernador de Chiloé Rodrigo de Quiroga, envió á su ma- 
riscal RuÍ7, Gamboa con 60 hombres a la conquista del archipiélago, 
la que logró sin oposición estableciendo en la isla prmcipal la ciu- 
dad de Castro, y después la de Chacao, siendo entonces 82 las islas 
conocidas. Estos naturales aunque de igual origen que lus Chile-r 
nos, son de un carácter tímido y pacífico como lo comprueba no 
haberse íilborotado ni resislido jamás, vivienda entre naciones tan 
indómitas y rebeldes hasta el afio de Í720 que lo inl^ntaron, pero 
brevemente quedaron pacificados por el Maestre 1). Pedro Molina, 
mascón la persiiacion, que con la fuerza. 

La isla grande de Chiloé se halla situada entre los kí" 00" 
de latitud S. y losk^" kT: corre 40 leguas escasas en una dirección 
N. S.; su ma\or anchoes de 13 y el menor do 7 leguas; por el 
septentrión confina con la costa firme de Carelmapu, por el oriento 
eon las islas del partido de Calbuco, y costa firme de los Andes, 
por el niedio día con el poco reconocido archipiélago de las Guitecas 
ó de Chonos, y por el occidente con el grande Occeano pacifico. Su 
terreno es de mediana elevación y alto desde la laguna de Cuéó has- 
ta 7 ú ocho lególas ai N. Las costas septentrional y oriental son 
bastante accesibles hasta el estero de Hilan que está en íos 43° 30' de 
latitud: las demás son peligrosísimas por la continuada agnación de 
los mares, que se experimentan en todas estaciones pailicularmente 
en la occidental á que se dá el titulo de Costa Brava. Las estacio- 
nes del año son muy sensibles pero á veces se atrasan ó adelantan 
d'3l período ordinario ; el invierno que es muy crudo y duradero 
puele declararse á fines de Mayo, en el que se ponen los rios intran- 
sitables y los vientos leinandelN. al O. durosy lluviosos, cerrando 

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^73 — 



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y obscureciendo mucho las cosías ; en el verano que es corlo, y nada 
traiiquilo soplan del S. y S. E., pero es necesario (jiie rolen "por el 
N. O. para rjiie estos sean seguros. Su leniperaniento os frió como 
corresponde á a(|uella altura, nuestro termómetro no subió de los 
62 grados de la escala deFar/'sin embargo de hallarnos en la esta- 
ción del verano; pero es sano y saludable, logrando sus habitantes 
llegar a edades muy avanzadas; en el Carelmapu hav un anciano 
de 106 años que conserva ordenada su memoria, en ef mismo par- 
tido se experimenian frecuentes granizadas pero muy pocos yelosy 
nieves, las que empiezan desde Castro para el S. 

Largo_ tiempo permaneció esta provincia sin alteración en su res- 
tablecimiento, repartida en encomiendas, y pagando sus tributos 
puntualmente, hasta que reconocido el puerto de San Carlos por 
el Capitán D. Manuel Orejuela en 1759, y examinadas sus venta- 
josas comodidades para el comercio y navegación se traslado á él el 
Ciobierno y plana mayor, con casi todos los vecinos de las restantes 
poblaciones, fortificándolo suficientemente para cubrirlo de cual- 
quiera insulto de enemigos, situando la ciudad á quien se dió el 
mismo nombre en el declivio de una colina á la orilla de la mar : su 
figuraos totalmente irregular, pues no habiéndose guardado otro 
orden en su fundación que el de desmontar el espeso bosque que to- 
do locubria, para labrar las habitaciones á discreción de cada ve- 
cino, han tomado una larga ostensión, separando cada uno los lin- 
deros de la suya y destinando los mas un buen espacio para el culti- 
vo de las papas que forma su principal eslablecimiento. 

Reinando en todo esto desorden, no es fácil reducirá número el 
de sus casas, pues esparcidas en medio de los bosques, abraza mu- 
chas leguas cada jurisdicción ; las habitaciones son generalmenie de 
madera, cubiertas con adobes ó terrón y regularmente constando 
dos piezas, y en la principal donde se hallan juntos y casi mezclados^ 
hogar, estrado y despensa, apenas se ven otros muebles que una 
derrotada mesa, varios mal formados banquillos ó sillones de ba- 
queta, alguna denegrida estampa, y una tarima que sirve igualmen- 
te de estrado que de dormitorio : á tan corto número de muebles 
están reducidos los mas de los ajuares. 

No hay paseos ni edificios públicos. La castrense formada tam- 
bién de madera y muy mal alhajada, está á cargo de un Cura, que 
goza de un mediano sínodo : hay ademas en la isla 15 Misioneros 
Franciscanos repartidos en diferentes parages, dos Observantes y un 
Mercedario ; pero la dispersión y distancias en que se hallan las 
casas, las detenciones que ofrecen los caminos, los vientos y las ma- 
reas y la morosidad de los habitantes, que por lo regubr acuden 
tarde, los deja muchas veces sin los últimos auxilios espirituales y 
careciendo siempre de instrucción cristiana. 



19 



74 




La población de este Gobierno, sej^un el padrón formado en 
1789, consiste en 26,689 almas, las 15,072 españoles, y las res- 
tantes indios, de los cuales 11,300 pagan tributo : cortísimo nú- 
mero en proporción del terreno que ocupan, y que vá en disminu- 
ción, si se aliende á que en el aña de 1713 tenia 59,000 almas, y en 
el de 72 tenia 32,090: la ciudad de San Carlos contiene solo 24-8 
familias, con 1,245 almas. 

El Gobierno es militar y político, dependiente del Virey y au- 
diencia de Lima : los indios tienen sus Caciques ó Ulmenes parti- 
culares á mas de los Alcaldes, que anualmente se nombran en cada 
población, y todos ellos desde 18 hasta 50 años pagan anuales 5 
pesos de tributo, ó en dinero ó en géneros que están establecidos, á 
saber ; tablas, jamones ó ponchos, entregándolo en dos semestres, 
y está prohibido exijirlo en invierno, porque eran considerables los 
atrasos que le acarreaba el viage. Los españoles ó blancos no pa- 
gan, pero hacen el servicio de armas sin ración ni gratificación al- 
guna, trabajan en los caminos y demás oficios pecheros, porque á los 
indios apenas les alcanza el tiempo para satisfacer su contribución. 

El Gobernador que une en sí la Intendencia goza 660 pesos 
anuales, y el sargento mayor 480: hay también tres compañías pa- 
gadas, una de infantería, otra do dragones con 77 plazas, y la ter- 
cera de artillería con 31 ; el capitán de esta goza 90 pesos men- 
suales, el de infantería 50, y el de dragones 51 1/2 ; las de asam- 
blea 65, los sargentos de esta 24, los cabos 18, y cada soldado 10 : 
una de estas compañías se ha creado nuevamente costando 9,000 
pesos anuales, con lo que ascienden los gastos de la tropa supo- 
niéndolas completas á 22,000 pesos, y el total de sueldos á 72,000, 
para lo que se reciben 48,960 pesos ríe situado, 4 ó 5,000 de tribu- 
tos, y el resto de los demás ramos de real hacienda. Ademas de es- 
ta citada tropa fija hay dos mil hombres del vecindario, repartidos 
en 38 compañías de milicias de infantería y caballería, esparcidas 
por toda la Provincia. En la última guerra se mantuvieron acuar- 
teladas cuatro de estas, cuyos gastos se satisfacieron por Lima se- 
paradamente : también hay aduana con ministro é interventor, y un 
arancel particular para todos de entrada y salida, eximiendo de toda 
contribución el trigo y harinas. Los soldados hacen de depen- 
'ientes, y seles encarga la precisa asistencia á los buques, en cuyos 
casos se les abona 8 pesos de gratificación. 

El carácter de estos habitantes es sumamente dócil, dispuestos 
siempre á la voluntad del gefe, la voz del soberano la respetan con 
toda sumisión aunque no sea promulgada con autoridad legitima, ni 
por sugeto decorado, virtud que suele serles demasiado gravosa 
porque abusando de aquel sagrado nombre, á veces les hacen ser- 

r con sus personas y bienes sin proporcionada recompensa, á los 

prichos do personas muy subalternas, cuya repetida tiranía los 





15 



mantiene en ¡rreoonciliable queja contra los que la originan, distan- 
tes de poder acudir á la legítima potestad que los desagraviaria. 
Entre sí viven generalmente desunidos, sin respetar los mas estre- 
chos vínculos de parentesco ó amistad, y no perdonan los medios 
mas viles de conseguir sus venganzas, aun cuando los agravios solo 
hayan sido una cavilación, sin inspeccionar jamas los inconvenien- 
tes de esta pasagera satisfacción, que á veces los arrastra á la mayor 
indigencia. 

A los hombres domina la pereza, y puede decirse en oprobio del 
sexo, que subsisten áespensas de la continuada tarea con que las 
mugeres se afanan en telares, campos y marinas ; su constitución 
no obstante es fuerte, y no les hace impresión la menor fatiga, aun 
cuando se encierran en lo intrincado de los bosques por muchos 
dias sin otro alimento que papas, y pan de cebada tostada, alimento 
común á todas clases á que llaman [olpo): son pusilánimes, de cor- 
to espíritu, nada industriosos, enemigos del que se afana en pro- 
porcionar medios de suavizar los trabajos de la vida, cuando su 
incultura les hace insoportables aun los mas llevaderos, 'y serviles 
partidarios del que protejo su desidia : son tan poco asertados en 
sus discursos, que si forman proyectos es regularmente con dispen- 
dio, y ninguna utilidad ; si comercian en sus piraguas los influjos 
del clima, y su poca inteligencia les hace consumir en estancias, y 
arribadas, las ganancias y capital de los pocos frutos que no se ave- 
rían en la navegación, regresando en la mayor indigencia ; si tra- 
fican por tierra es á paso perezoso, y no abandonando la costa por 
el nutrimento que ella les ofrece, alargando ó empantanándose en el 
camino con las fuertes mareas, y consumiendo en estas demoras el 
producto que anhelaban aun son mayores los atrasos que les oca- 
siona su poca fé en los contratos por la impunidad que les propor- 
ciona su miseria para malversar los intereses que se le confian, im- 
pidiendo por este medio todo fomento que quisiesen darles los co^ 
merciantes forasteros. 

Su estatura es inferior á la de los chilenos, pero son robustos y 
bien formados particularmente las mugeres en quienes sobresale 
la buena proporción de las facciones, sobre colores muy vivos y 
hermosos, muy semejantes á nuestras aldeanas septentrionales : 
entre ellos se verifican muy pocas muertes violentas pero los robos 
son frecuentes ; la última pena capital que se ha ejecutado fué el 
año de 82 en una india que para contraer segundas nupcias enve- 
nenó á su marido, medio tan común en este pais, como la creencia 
á hechizos y encantos, que curan con quesos, cabellos y otros sím- 
bolos de superstición : no obstante su humildad y superstición han 
presentado algunos ejemplares de arrostrar infinitos riesgos en dé- 
biles piraguas para esponer sus quejasen los tribunales superiores. 



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El mayor consumo en sus comidas es de papas, de varias compo- 
siciones particulares que hacen del maiz y de la cebada, de la cual 
mezclada con la linaza, sacan la chicha, que es su bebida deliciosa, 
si bien esta suele hacerse de la manzana y chauckau, que es una 
frutilla morada qiic da la lima. Su pasión por esle licor les hace 
insensibles las mayores miserias, consumiendo en sus fábricas casi 
todas sus cosechas. Para hacerla sejuntan en numerosas asam- 
bleas á que llaman bebiendas, donde mezclados los sexos, después 
de cometer las mayores torpezas alternadas con unas canciones en 
idioma guiUcheá que llaman Pe-rúy bmentan ya con llanto, ya con 
furia la época en qna rindieron el cuello á agena dominación : estas 
perniciosas asambleas nue son generalmente nocturnas están justa- 
mente prohibidas, pero sin embargo suelen ser demasiailo frecuen- 
tes : aun lo son mas otras que llaman Oahuinesy se componen de 
veinte, treinta ó mas personas de ambos sexos, que á escote juntan 
provisiones para ocho ó mas días, y retirados en una casa de 
campo, los emplean en los mas barbaros excesos de gula y obseni- 
dad, sin desdeñarse algunos europeos de ser los promotores dese- 
mejantes excesos. 

El vestido délas mugeres imita algo al peruano, pero con ciertas 
diferencias análogas á la rusticidad de! pais: un faldellín de bayeta na- 
da fina con un aro sumamente bajo colocado á la mitad del muslo ata- 
do a la parte inferior de la cadera, y tan corto que no llega á media 
pierna, forma una extraordinaria figura, cuyos movimientos son 
muy poco airosos: la pierna y pié totalmente desnudos y aunque 
muy lavados están llenos de la escabrosidad que cria la intemperie : 
un colon ó ponchito que es una camiseta muy plegada y sin mangas 
la cual les cubre hasta la cintura compuesta de indiana ó zaraza or- 
dinaria, y un ajustador que les ciñe el vientre hasta cerca délos 
pechos : la camisa bastante descolada y la manga á medio brazo, 
el pelo repartido en multitud de trensas con algunas pobres alhajas 
entre él y el pecho, y un paño largo de bayeta que puesto por los 
hombros les sirve de embozo. El de los hombres se diferencia muy 
poco del europeo, á ecepcion del poncho que todos usan. 

Son tan cortas las siembras que se hacen, que no solo no se coge 
el trigo y cebada suficiente para su mezquina manutención, sino 
que tienen de abstenerse de usarlas una larga temporada para po- 
derlas repetir : también cultivan algún lino, avas, frijoles, arbejas, 
maiz y quinu.?, pero lodo en tan corta cantidad, y nada abunda sino 
las papas que forman el pan de la provincia ; abundan las frutillas 
ó frezas, muy viciosas, algunos membrillos, ciruelas, duraznos y 
manzanas, pero la frutado estos es áspera y desabrida porque jamas 
se cultiva el árbol, ni merece otro cuidado que el de despojarles de su 
fruto : ol terreno quizá producirla lo que otros situados en igual 
temperamento, si estuviera dotado de colonos laboriosos, pero su de- 



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- 77 — 



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t.-mlo tl(í |»ruriii('¡r lo (|ii»' <|i'l>ii'r;i, riüinlo dislíiii <!<? la re^nil;ir¡(l;i(| 
los ¡n<lriim(!iitos (!<! qiio tis;in ; im miulcro (li>;pii('sln ron l;i ñ'^ura 
(li! niu'Sli-ds [lieos á qiio ll.immi Áfiía/o, sir\(í p.ir;) civar l;i lierní, y 
(los p.ilos pinii.';iíirlo< í[ii(M'inpti¡:iii ron el viiMiIre sin pi 
ni:i<:ipi(> tncdio pió sirve (Ih ;ir;ido, fw los ciinios osl/i rom¡ir 
toíloeliovHlil.iriodíil.i incc.ítiiíM runl, qiio nni vez les prodnrecn 
el liMTtMio iiins pin.nÚH un diez por ciento. No es iii;is esleti'JO 
el de sns ni.iniif.u'Uir;is : l.is heinliras (|ue j;inins estíin ociosas, tejen 
ron impondendde tr.di.ijo los celehr.'id(»s ponchos y rolcluis que se 
e^ienden por el Perú v Chile, corriendo p^r nn?i misma tnano su 
lídioreo V tintes Ai'^^ih <pie se es(pjilirM la lana, sin otros auxilios 
que Insde su paciencia, ni mas telares que sus dedos ;u miados da 
utHts toscos palitos, por lo que alargan muchos meses la obra que 
podría concluirse en una semana. 

La miseria de losmoiadores solo se diversifica entre si en que 
algunos lecogen un poco mas de grano que los restantes, pero no 
liav quien sostenga lodo el año los con-^^umos de pan v carne, ni 
quien conserve 100 pesos en dinero: todas las reales órdenes on- 
ciirgan el remedio tle estas miserias, pero sineodiargo no se veri- 
fica, acaso por la impericia ó mala versación de los comisionados, 
por lo cual requiere esta mis que otras posesiones un dt-!icado evn- 
inen de los siigelos que en eila se emplean : en pocas partes se [>ro- 
porcionan mavores ventajas a un Juez despótico para ejercer sus 
vejaciones, (|ne correriaii impunes por ^u r-ili!;iCÍon distante de las 
capil;des, f.dta de Comunicación con ellas v sus superiores ird'iina- 
les, vCinalmenle, por la indúlgeme inciiUura en que se hallan los 
Ihilurales, como aprisionados en su [iropio país. 

Un pu(d)lo sin comunic.ici<in ni trafico con otras gentes, jamás 
piiede civilizarse ; deaqiii sigue la falla de indnslria, y la misoria 
ori;jin del alundono, del celdiato v de la despohlacion, añadiénduFe 
ó lodo la desigualdad del repartimiiMilo que á unos concede inmen- 
sas propiedadeN, cuando a otros apenas les (f(íia ei corlo espacio que 
ocupa su morada : esta que en sentir de algunos poii'.icos es la can- 
sa primaria de la despoblación de varios parage* de Kspaña, es sin 
duda mas fundamental en Cliüoé, (pie la qnií alegan los propieta- 
rios, deque privados por real dtícreto de 1781 délos sufragios que 
les ofrecían las encomiiímla?, carecen de brazos que cultiven sus 
vastas posesiones; pues no se encuentran en ellas rastro de haber 
sido culiivridas jfjma 




m 



w 



El ramo principa! de los productos de esta isla consiste en sus 
aderas, t|ue seriím infinitimeiile mas útibís, si la industria tuviese 
ílgima parle en su beneficio; pero de nada mas se cuida quede 
cortaren el espesísimo bosípie, donde jamás penetra el sol, el ma- 
dero propüreionadü para colocarlo inmcdiatamenttí en el edificio, sin 



2^^£0< 



20 



F 




... 78 - 



— — ■ — — -^s^m 

otra aloncion, de que resiillii sii iniílilitlaíl para las oIjmí liidfnúüras, 
y su rorto provecho |)ar;i l:^s fi\iles, [)ii(«? en el momento <|iie se 
rt's<>c;)n empiezan á íiltrirse inulilizaniio Iíi obra. Aun en l;i Zona 
Tórridn donde secri;iii Ifis míider.is mas consislentes par» toda espe- 
cie de fiíbrifa?, porque teniendo snficienle humedad, bareíondel 
caior obra en aquellos climas con ma\or actividad, vigorizándolas y 
dándolas cousisitMicia, nunca seempíeau después de su corle hasta 
que enjugándose realzan mas su fuer/a. En Chiloé no solo care- 
cen de la acción del so! que casi nunca las visita, sino (jue baj(» un 
clima sun}ament(í húmedo carecen hasta de la ventilación, que les 
impide lo tupido de los bosques, agregándose á esto el pronto uso 
quede ellas se hace; es pues constante, que estos defectos logra- 
rían remedia^rse en parte, aclarando los bosques para e\ii.;ir aque{ 
inconveniente, v trahajandn un poco en el cultivo de estas jnade- 
ras, lascuales aunque M. I peí f,'rl:i-s, iograrian sur útiles. 

Enlrn las muchas ipie proí'iicc esia i>ia, son las mas apreriable ta 
lumn, cii\a.S(.lidez í;s á piopiisilo para las ¡.iivas que exige?', las de 
ina\or Cdusisieiicia : el pehí t\.e t'^ igual á laqueen el Brasil se 

Conoce por v !a emnleíin en ligazones v otras obras prin- 

cipabr'í; en e>;la región su!o puede servir para las muv m;^dianas 
por la corta corpulencia dei árbol, (¡ue t^ünpocd es muv abnti la^le : 
el ciprés, qur solo en la rerliind semeja ai d.* Europa, veo el co- 
lor, docilidari V oliir al pitio dr Flaisdes, es a pr.»i.ósit(» para arbo- 
laduras y tablazones, sar iudose de él nuu'ho parlido para la escul- 
tura, r.erolauduen abunda pocíi : e| nvelfíino cnva fruta lediferen- 
ci.Mniicho del de Europa, es muv st .nejant í al «i/fj, delibra 
rni)\- desunida, v e>; propio p.-ira toda t ibl;izou'de máfpiiiiie: fiidr.-iúli- 
cas por su duración e:i agua saiaila, y exrelente para níinns por su 
e!:i>-li(¡dad ; á él se asemeja muclío el ciruelo, pero gi 7,1 est.i lu-o- 
piedaí! en mas altr, grado, \ tiene la fibr.-i muv unida : pI vlabralf 
imita al ce<¡ro en el .olor v en la fibra, pero tiene mayor fúrisií-ten- 
cia ; es excelenle para tablazón, v dócil para ¡dirás d^ t.dla : el 
cwe/í, es bueno pnra ligazones V ciir\'ería, y In propio ei crrnyon, 
laurel, olmo v 7'ohle ; esre úllimo muv diferente y de 
coiisislencia que el do Europa y f¡ue las demás maderas dt 
que ti las serian mmdm mejores si se procurase enjugarlas antes do 
su esportacion, v de empleadas en losiníinilos ediíiciusde raa>lera, 
deque se coni;)oue casi lodoe! ca'^íMio de estos reinos. 

El ale7'se de qup no se ha hecho m >ncion, compone !jna de las 
par!e< mas considiírables de! comercio de él ; so estraen cada año 
200 000 laidas dea tres varas de largo, un palmo de ancha > una 
pulgada de ofiiefso ; su color es muv semejante al cedro, pero su 
consistencia lo es al pino, auiiqiK» menos resinoso, sus ¿rbides so 
eleva'i m 11 ^' rectos con eslraordinaria sarndad y perjnanencia, son 
de suma docilidad para cualquiera labor, y tan robustos que suelen 

3 S í^^^^ ^ ■ — ~ ™ 



menor 
3 aquí. 



m 




— 79 — 



fííi.im^m<- 



>e^^;| 



sarnrse 500, 600 v linstn 800 t;ibIos de un solo tronc^, no bnj;iii(Jd 
enmido niciios deSOO : es niiulera de ^r.uide durncion ;í l;i iiití-tii- 
p(M"ie, propia pnra vnsijtírin y r;tsi incorniplible en el u^run s.d.ida : 
(Je su corlt'Z;) que es muy fil;in)eiilosa, se s.ira una estopa suave, 
con la cual se calafaltíau las einharcacinnes del tráíico, y sin bn^a 
ni otro betiMi les da una pernianenU; duración. Pero esta esreleiile 
madera nosecria en Cltiloé, v es necesario buscarla en las faldas de 
bis nevadas sierras de la Cordillera, distante 30, 40 ó nías leguas de} 
puerto, sin caminos para su conducion, y Huleados de incomodida- 
des que se aumentan á proporción Wi^i^e van alejando los corpulen- 
tos árboles que las producen, y si su valor no aumenta será indis- 
pensable disminuir las dimensiones, y en este caso por menos úti- 
les, serán menos solicitados. 

Los astilleros, ó corles mas acreditíidos eslan en la jurisdicción 
del Calbiico, V son e! estero de Coitué, (d rio de Coyhuen, Ca^ 
hienc!\ la Mffw.7a, disi,uU"S por mar d(! 8á 9 ¡epjiias de! merícdo 
Cdihuco, V de 22 á 2'!. del puerto de 8aii C;irlus, ó mas d.- 8 ó ÍO 
qiie di«-l:in de la pla\a pdr un camino áspero v rodeado de preci- 
picios donde e< forzoso cniuiocirías á hombre en muv corlas por- 
í'iiiiies. Tandíicn liav oiro's a-iilleros en <'i patlidode Carelmapú^ 
adonde se (Inijt'U por el ru) Palihue, ó de la Cordillera cu\a boca 
dista ima lejíu.i escasa a! O. de! fuerle Maidün, y ,ie 7 á 8 ;d N. de 
San Carlos, iosco.des ;iuni|utí nu'Uíis abuüdanles de buenos Aler- 
ces, pues solo se saca de 25 á 30,000 tablas, (pie facilitan la con- 
ducción. 

Kl número de iiíanado de todas C'jpecies es cortísimo acaso nor 
la escasez de pastos (]ueí conlnuiará basUi (jue se tiMle de desniíntar 
íil^uua partí' de cslo^ inmenso- bosques, aunque siempre será muy 
perjudicial la f<íl|..í de coniodas ('¡impiriüs ; sin enib;irw.; td ¡¡uiar es 
el (HKí mas abunda, v el de cerda f.frma otro de los ramos mas prin- 
oijiiiles del comercio, nose\end(; a tiuisdel cousi.'mo territori'd, diez 
ó doce mil jamones y .d^una ovnieca. 

En el (lia se cur:. aUjinia sardina, en otro tiempo se salaban ro- 
6ít/os pei'o dej-ibait poro lucro, pues ademas de irlo á pescar al pie 
de la cordiileía cu ípse tardaíian dos meses, conduciéndose !n sal 
de Lima saüá al exce>ivo precio de diez Ó drce pesos quintal : tam- 
bién se cojícn ballenas, ¡(dios y CiU'binas, que al<íunos indios Cua- 
yanecos vecinos de Castro van á pescar al archipiélago deCborfOs^ 
sacando partido de aquellas paro aceite de luces. 

El comercio tafitf» interior como exterior de estos ¡nsulsfes con- 
siste en 200,000 tablas á uno v tres cuartos reales ; 10 ó Í2 mil ja- 
mones á 4; 800 á i, 000 p<m(d)osde los qim llaman toltenesch JO 
á 12 pesos; 8 o 10 de 70 á 80 ; 100 colchas bordadas de 8 á 9; 
2,000 bordillos de tocino, que el rey uhoun al peso cuando lo í()m;í 
por tributo; 50 o 60 quintales de bacalao de 11 á 12; SO á 40,000 







.- 80 — 




y 



síírdiii.is (Mir.'iílns . -i (ios pesos el millar ; una cnrln cnnn^;Ilnlc^«v..^ 
y nii-nnr di; lienzo biinln : de lodo lo (pní rosulia lil valdi- apntxim;»- 
(lo dtí su í'ouiprcio anual do 63 a 70,000 pcsoj. En nim tiempo sb 
agregaba á esios ramos oi de ámbar, pero en el dia es de corta consi- 
derücion, ó ponjue no se solicita eou anhelo, ó porque se \a 
exíingniondo. 

El ('ouieroio se hace por via de camliio con los géneros de Enrop?! 
que se remitfMi desde Lima, y son iien/.o-;, bayetas, lislonnria, paños 
de segunda, tripes, y loda especie de (piincalleria : de estos r.M-ios 
lamliien se reciben por el mismo conducto paño de Quilo, pañeltí, 
bayeta, aguardiente, vino, sal, azúcar, yerba del í'araguav, añil, 
palo dtj tinte, agí, j:ibon v otros géneros decolla entidad, cuvas 
canlidadesascienden de 35 á 60,000 pesos de valor inirinsoco. El 
consumo de tabaco deqneu-an luimbres v mugereses inuv ciecido, 
y su producía anual á real ¡a onza asciemJede 3á íi-, 000 pesos qud 
cobra ei rey parle en fnilos v parle en dinero. 

El giro anual se hace en 4. ó G embarcaciones de las ipcdianasde 
aquel comercio, pero estos cambios parece han sido siempse onero- 
sos á la isla, respecto á que vá en diícadeticia, de que debe infe- 
rirse ó que á sus i)rodncciones lesda un valor muv ¡ofcrior. sacri- 
ficio aqueles obligan sus urgentes necesidades cometiéndolos á 'a 
ley (pie les impon<n) los naviiíros, oque los géneros que estos cim- 
du<"en llegan Sobre cargados ; y seria (piizn mayor esta dí^cadcncia, 
Sí se admilieso el poco espoculizado pro eclo pro¡ioeslo por este ca- 
bildo diíipie siguióse estn giro por cuenta de !a real hacii'i.da, pues 
en este caso serian mayores los (d)stáculosde los |)ropieiarios, \ os- 
larían mas ligados á !a ley que les impu-iiese el comisionado, (]uo 
no sitMupre sena equilaiiva prescindiendo de I is (lesvont;!Í;iS(pia 
acarrean á lo.lo conii'rcio semejanles Iravas. Si t)o (d)síantes6 
considera preciso para el fomento de la isla, í|ue se hagan estos trans- 
portes por cuenta de S. M., Concedasi; imo ó mas buípies en (pje 
rofiduzcan sus genei os estos naturales de suénenla y riesgo, como 
se hizo en las Canarias v Füipi-tas, y en pocos r.ñossecon^egniria el 
deseado fomento, V se eximiria con ventajas el real erario dcaque-» 
llosga^^)S, como sucedió con las ¡¡rinif-ras de la-, citadas islas. 

En 1553 sucedió la ini>morab!e rebelión de b s Araucanos, que 
cl.esm(!mbró á la corona de Castilla de una porción de su>í \iarione3 
tributarlas en las provincias de Chiloé ocasionada por la tuMoia de 
Baidivia y olroscítnqnisladores, (pío exigicndí» excesivas contribu- 
ciones exasperaron los ánimos de aqiudios belicosos naturales. 
Cuarenta y cinco afo-ide repetidas batallas v sangricnlos combates 
solo sirvieron de inveterar el odio entre las naciones, v de afirmar á 
aquella en la valerosa deterjnmacion de conservar su libertad. En 
vano se efectuó la ejemplar sentencia en su piimer caudillo Caw- 
folican^ ni la cruda derrota del valle de Quipeo, en que el poder 



>e'^^ffij 



— 81 — 




íirnuea no quedó totalmente desecho por las armas deD. Garcia do 
Mendoza, pues aquellos heroicos bárbaros poro escarmentados con 
el vario suceso (le la j^uerra, tramaron la casi total destrucción de 
las armas españolas, bajn |;i conduela de su Toqui-PaiUa Macho, 
y asediando en ili.8 horas todas las fort.ikzjis desde Arauco al 
Archipiélago do Chonos, quedaron d(!siniml('lad;is en menus de tres 
ofios las sielociudndtís de Ossorno, Valdivia, Villa Rica, Impe- 
rial, Cañete, Angol y Coija, únicas comprendidas en aquellos 
torriioriüs. 

DiftM-cnles fueron las suertes desús morridores, que escapando y 
pereciendo otros, sufrieron todos los reveses de la fortuna, quedando 
sus hijfis y esposas reclutas en los serrallos de aquellos bárbaros, da 
cuya mezcla se glorian hoy sus generaciones. 

Muy controvertid,'! hi\ sido en estos últimos tiempos, la que cupo 
á los habitantes de Ossorno, pues si estamos á la relación que dá 
de sus descubrimientos el capitán D. Ignacio Pí, aquellos valero- 
sos españoles á costa de infinitos esfuerzos, pudieron apoderarse de 
una isla ó península, rodeada por una es¡)aciüsa laguna, donde se 
atrincheraron, logrando en breve fundar una fuerte ciudad murada 
y bien guarnecida, que ai presente se manliene con opulencia y nu- 
merosa población : acaecimientos que testifican con una serie de 
hechos y relaciones de aquellos naturales, que al parecer no dejan 
duda de su verdad, especificando hasta las menores p;irlicnlaridades 
de sus costumbres. La relación de FoZAaner publicada en Lon- 
dres al preciso liempo de saberse en aquella corle el descubrimiento 
de Pimier, en que se procura ilesmentir los hechos, quseste decla- 
ra por un hombre, que se supone habitüdor de aquellas regiones el 
dilatado liempo de hO años, fundando el principal de sus argumen- 
tos en la imposibilidad de ocultarse á los españoles tan largo tiempo 
esta noticia, cuando trnnsitan frecuentemente aquellos paises, sin 
atender á que jamas se ha verificado por nuestra parte aquel viage, 
á que constantemente se oponen las muclnis naciones bárbaras que 
los habitan, como prueban las mismas rebiciones de Piñei^o, v por 
consiu;uicnte, convenciéndose la falsedad del pretendido Falkaner 
que no podria residir tan largo tiempo en parages vedados á los eu- 
ropeos, ni menos escribir tan prolijo y largo diario, careciendo de 
lodos los auxilios. 

El empeño que se pone en disuadir cualquier reconocimiento 
que se inlenlase por aquella parti5, v la combinación de mi! otras 
circunstancias, tanto de embarcaciones pequeñas (-¡ue se velan por 
estas costas bajo el especioso ¡ireteslo de la> pesquerías como oíros 
accidentes, hicieron suspi^cbar la existencia de algún establecimien- 
to ingles en aquellos parages, ó al S, de la isla de Chiloé, en la costa 
occidental patagónica, no obstante los reconocimientos verificados 
en los años de 46 y 52 en la costa oriental y en estas. En vano el 



21 





— 82 



capitán D. ^fnntitíl Orí^juela, otros sujetos mas condecorados pro- 
curaron aiarmará nuestra corle, para emprender el exacto recono- 
cimiento terrestre de aquellos países; pero con sus instancias solo 
consiguieron la renovación de las órdenes dadas á los gobernadores 
deChiloéy Valdivia, para estrechar la amistad de los Guilichesysí 
de largo tiempo establecida con conocidas ventajas de esta plaza, con- 
cediéndoseá sus instancias la construcción del fuerte de la Concep- 
ción, que los ponia á cubierto de sus enemigos los Juncos : 
establecimiento que tuvo muy corta duración, pero que nos lia 
conservado la amistad de aquellos indios, manteniendo una sola 
comunicación y contribuyendo últimamente tá la formación de un 
camino, que hoy se vé felizmente concluido, por donde libremente 
y con seguridad se comunican estas dos plazas, proporcionando 
mayores ventajas, si por ventura llegase el caso de estenderse has- 
ta las costas orientales, como promete la navegación del Rio Bueno, 
que según el cú^áoFalkaner, no tiene grandes inconvenientes. 

Mucho tiempo han corrido desacreditadas las relaciones de Pin, 
conservando muy pocos ¡)atronos aun en el mismo país, sin que la 
corte haya tomado partido á caso, por no empeñarse en nuevas dis- 
cusiones o en una guerra ruinosa, hasta que el actual Virrey del 
Perú D.Francisco Gil y Lemas, con mayores noticias y sus supe- 
riores conocimientos, está disponiendo una espedicion perfectamen- 
te combinada, en que sin dispendio de! real erario, se logre el ver- 
dadero conocimiento de aquellos países, de cuyo éxito no puede pre- 
sagiarse por ser tan controvertidas las razones espuestas por aijibos 
partidos, sobre el establecimiento deaquellos antiguos españoles. 

Durante nuestra mansión en Chiloé, llegó uno de los primeros 
correos, cuyo tránsito desde Valdivia sin hacer ninguna diligencia, 
habia sido de 19 días : el deseo de no perder las gratificaciones que 
se les destinasen por estos servicios, y el de hacerse conocidos, ha- 
bia estimulado al cacique Catiguala á acompañarle con kO guer- 
reros de su corjciliva, los cuales en una magestuosa arenga espresa- 
ron al Gobernador su regocijo en visitar aquella plaza, donde 
libremente hahian entrado siempre sus antepasados, y dando la 
vuelta por los concurrentes á todos dieron la mano con demostra- 
ciones de cordialidad, á cuyo ceremonial contestó aquel gefe, ha- 
ciendo saber las órdenes que tenia de nuestro monarca para aten- 
derlos, y gratificándolos con algunas cortas alhajas, se mantuvieron 
muchos días en la isla, en los cuales pudimos saber algunas parti- 
cularidades do sus costumbres, por meilio de un sargento que los 
acompañaba como intérprete, y contaba ya muchos años de esta 
comisión. 

Su país por la mayor parle es llano, sembrado de colinas y rios, 
pero ninguno de peligro : la Cordillera que se eleva á proporción 
que se acerca al Polo, lo está mucho por este parage y siempre cu- 



-»E^*ft^íS 



... 83 -- 



>?«^«4B 



hlerto (lü nieve : (¡1 Uio líuenn lo fecMiniia y htírmose.i, ¡iroJnciendo 
abundamos rosectias de semillas y do lino, que cultivan con tanto 
mayor progreso que en Chiloé, cnanloque usan de achas y azadas 
de iierro y ocupan los bueyes en el arado, empleando las cuchillas 
de piedra únicamente en los eslremos de las lanzas. Para sus ma- 
nufacturas también tienen tornos y otros m«dios civlizados, reli- 
quias de su antigua ilustración, en el tiempo que se mantuvieron 
bajo nuestro dominio. 

Viven en poblaciones arregladas aunque humildes, y su sociedad 
no deja detener atractivos : el traje que pudo copiar nuestro pin- 
tor 1). José Pozo, sacando los retratos de Catignala y de un pe- 
queño hijo suyo, se limitan á una especie de camisa ó túnica de la- 
na con un poncho negro, en nada diferentes de los nuestros, y un 
calzón ancho y largo de la misma materia, la cabeza desnuda, el 
pelo suelto, con un síngulo en la frente para contenerlo: al cuello 
acomodan una especie de collar como nuestras antiguas balona?, 
con diferentes placas de metal ó conchas que les caen sobre el pecho 
y espaldas. Todos Uaian machete y varas largas á erepcion del 
■Cacique que se distinguía por un grueso bastón. Los trompeteros 
se diferenciaban en la guarnición del calzón que tenia algo de en- 
carnada y salpicada de varias placas de plata, sutilmente trabajadas ; 
y los instrumentos que usaban para anunciar su marcha eran unas 
largas cañas, cuya boca exterior ancha y obstruida poruña hoja de 
árbol, dejaba una pequeña salida al aliento, que lateralmente se le 
introducía por el otro exlremo, formando una música muy seme- 
jante á las de nuestras trompas y nada disonante. 

Su estatura en nada diferencia á la de los Ghilotes, pero su sem- 
•ijlante tiene algo mas de ferocidad: clamor filial se estiende á los 
mayores estremo, y no descuidan los medios de su educación ; des- 
de su mas temprana edad los casan sin otro ceremonial que el de 
entregarles una miiger cuya adquisición se debe á un rapto. Este 
amable sexo no goza do prerrogativas entre los Guiliches feroces 
por constitución, desatienden en esta parte las voces de !a natuiale- 
za, y miran con la masfria indiferencia la fatal catástrofe desuses- 
posas cuando les cuesta los mayores estremos la de un pariente ó 
amigo. Su religión solo les concede una esposa, pero se amplia es- 
ta facultad á sostener un crecido número bajo el titulo de concubinas 
cuya alternativa las diferencia muy poco entre sí : su temperancia 
en este punto y la salubridad del clima, les proporciona una larga 
duración (que cuentan por lunaciones) fecundamente multiplicadas. 
Sus alimentos se componen de menestras, y carnes cocidas ó asadas 
y de su glotonería se puede formar idea por el convite que les dio 
un dia abordo nuestro Comandante, pues en solas dos comidas con- 
sumieron li6 raciones de menestras, 8 carneros, 6 sacos de pan, y 
proporcionada cantidad de vino ayudados únicamente de cuatro ó 



— 84 — 



SiBI^S®^. 



seis soldados que les acompañaban. Las enfermedades que entre 
ellos se esperimenlan, son tabardillos y evacuaciones de sangre que 
curan con agua fria, y yerbas medicinales. También suelen pade- 
cerse algunos síntomas venerjos apesar del corto comercio do los 
hombres con mugeresagenas, y de castigar con muerte el adulterio: 
sin quesea fácil determinar la época de su introducción en estas rejio- 
nes, á no ser este uno de los funestos dones adquiridos con nuestra 
comunicación, y su curación la procuran, usándola piedra lipis. 
Son muy apasionados á la música, y se regocijan con canciones y 
bailes. 

El desorden aparente del universo tanto mas sensible en estos 
paisss que por todas partes ofrecen terrenos despedazados, cubiertos 
de materias volcánicas, que indican las revoluciones que ha padeci- 
do, y los ullragesde la suerte quede una nación libre independien- 
te y feliz, los condujo á la esclavitud de que solo pudieran eximir- 
se con el destrozo, la desolación y la muerte, les ha hecho adoptar 
por su criador un principio malo, á cuya sola creencia limitan su 
poder consultándole con agüeros y supersticiones, negados á creer 
otro principio bueno, que todo lo conserva, lo anima y lo vivifica, 
siendo la voz de sus santones ó adivinos á quien consultan y pagan 
el órgano de la ley, y arbitro de la felicidad respectiva del ciudadano 
y de la patria. Sus leyes penales estienden la de muerte á muy po- 
cos crimenes, solo el adulterio, y aquellos en que el adivino decide 
que resultó grave daño : los robos y demás no tienen otro que el 
repaso ó el tal ion. 

Esta nación guerrera por necesidad, ha adoptado los usos y cos- 
tumbres mas análogos en su constitución á nuestra táctica militar ; 
hacen formaciones y cuadros, usan delicadas tretas y ardides, tie- 
nen tropas dea pié y caballo, y finalmente, gastan banderas y mú- 
sicas militares : recogen los muertos en las batallas, que entierran 
depositándolos en canoas. Las armas son machetes, lanzas, sa- 
bles y lazos ; manejan bien las escopetas cuando pueden ad(|uir¡r- 
las, y usan de una especie de coraza de cuero preparado, que es im- 
penetrable. Pelean con la cabeza descubierta y sin calzones, para 
evitar los riesgos á que'se esponen, si estos se desatan. 

La dignidad de Cacique se perpetúa en las familias, pero recae la 
sucesión antes en los hermanos que en los hijos. Su comercio 
abundante y lucroso en olro tiempo para la plaza de Valdivia, por la 
mucha estraccion de sal que hacian, se limita en el dia á muy po- 
cos renglones con que la preveen de comestibles, recibiendo en cam- 
bio las bugerias á que son afectos, armas, clarines y varias piezas 
de metal. Por el boquete de los Andes contratan con los Patago- 
nes, cuyos retratos conocidos por ellos los confirmaban por Peg^len- 
ches, añadiendo que hay otros á quienes su corpulencia no les per- 
mite montar á caballo. 





8S — 



\ 



y 




Véanse alfjnnas palabras de h arenan quo hicieron a! Goberna- 
dor dd Cliiloé, fielmente ropelid;)s é interpretadas por e\ sargento 
que b>s acompañaba: ti yo un tani gurro compan jachi plaza meu 
ta cüi fuitnñi purro que fuel tain pulaku feíkai luiynn lamquin 
tukuUI'uel mi Gobernador tañi apo : me he alegrado niucíiísi- 
ro<) de haber pisado en esta plaza, en donde anli^^uamente pisaron 
nuestros anlepas»idos : también me alegro de haber visto al Sr. 
Gobernador. 

Ya el dia 11 estaban reconcentrados abordo los diferentes trozos 
de íificialidad que se habian destacado á las comisiones indicadas, y 
el 12 contábamos, que hechas otras dos observaciones de satélites 
de Júpiter, y tomadas alturas correspondientes podriamos cerrar la 
cuenta de los relojes y continuar nuestras tareas hacia Valparaiso ; 
pero las inmediaciones de novilunio, los vientos del N. y N. O. 
tempestuosos, la cerrazón y lluvia, frustraron nueí;tros conceptos, 
y asi, solo el dia 15 pudieron conseguirse alturas correspondientes, 
con las qué se cerró la marcha de los relojes embarcándose en la 
misma tarde todos los instrumentos aslronómicos y quedando en ub 
todo á verificar la salida al dia siguiente. 

Cuanto habian contribuido hasta aqui los tiempos y las circuns- 
tancias en darnos la esperxinza bien lisonjera, de que se mirarían 
nuestras tareas como decorosas y útiles á la nación, otro tanto ha- 
bian contribuido á enturbiarla, la conducta en este puerto de la 
tropa V mirinería, á (¡iie en mucha parle contribuyó el vecindario de 
Chiloéy mediante su ninguna comunicación con la matriz, care- 
ciendo asi de españoles nativos, lo que daba mucho realce, y parti- 
cularmente á aquellos que quisiesen contraer matrimonio, reunidos 
por otra parte en las mugeres una suma mezquindad, y un apego 
á 1» lujuria común á todas las provincias del Perú, y en los hom- 
bres una ociosidad perenne, afianzada como es natural con el uso 
continuo de las bebidas fuertes, finalmente el marinero creyó hallar 
precisamente lodos los resorbes que contribuyen á formar su errada 
idea de la felicidad. 

A las doce del 18 hablamos empezado la faena de do.«am»r- 
rarnos y con la marea déla m.iñana franquearnos acia la boca del 
puerto y esperar alli sobre una ancla el viento favorable que espe- 
rábamos se dtíclaraseal medio dia, pero se mantuvo todo el dia cal- 
ma y algunas flojas ventolinas del N. y N. N. O. hasta la una y 
media de la tarde que aclaró el tiempo y llamó el viento al S. O. 
bonancible, el que intentamos aprovechar inmediatamente tanto mas 
que á la sazón temamos la marea favorable, y asi nos levamos, pero 
á poco rato roló el viento de nuevo al O. con semblante calmoso, lo 
que nos precisó á volver á dar fondo en las inmediaciones del Cas- 
liUode Yaqui. La noche fué d« un todo calmosa, y en la siguiente 
mañana reináronlas ventolinas del N. y N. N. O. hasta la una de 



22 



86 



la tarde y casi al momento de empezar la marea favorable, se de- 
claró el vsento frosquitüdel S. O. con semblante herraoüo, ron cu- 
yo motivo no diferimos un momento en dar la vela dirijiendonos á 
pasar de cerca la punta del Mastelero, pero rolando muy luego el 
viento algo flojo a! O. nos fué preciso virar en demanda de nuestro 
antiguo fondeadero. Ya próximos á la punta de Yaqui hallamos luie- 
vamenteel viento fresquíto del S. O. por lo que volvimos á tomar 
las muras de babor con todo nparojo, y á acercarnos á la punta del 
mastelero ; pero de nuevo encontramos el viento del O. que nos obli- 
gó á navegar hacia los Farallones, y D.^ Sebastiana. La marea 
nos detuvo considerablemente pero no obstante costéanos á tiro de 
fusil la punta de Yaqui por fondo de seis y siete brazas; después ce- 
ñimos cuanto fué posible dando fondo finalmente á las tres de 
la tarde, con el ayuste en ocho brazas y en las mismas marcaciones 
en que habíamos fondeado la primera noche. La Atrevida dio 
fondo á poca distancia de nosotros, la noche fué calmosa como las 
anteriores: en su principio se enmendó la Atrevida que habia gar- 
lado anteriormente. 

Aríianeciócon semblante hermoso, ycoraoá las nueve de la ma- 
ñana empezó á entablarse viento galeno deS. E,: inmediaíamenle 
se hizo señal á nuestra compañera de dar la vela disponiéndonos 
también para veriílcarla, pero como la marea era contraria, y con 
fuerza basta la una de la tarde, se diferió el levar el ancla hasta las 
diez y media contando que el viento tendría bastante fuerza para 
aguantarnos en las inmediaciones de la punta del Mastelero liasta 
declararse la entrante que aprovecharíamos completamente : el 
viento se habia mantenido por mas de dJs horas fresquito pare- 
ciendo querer tomar mayor vigor: á poco rato nos levamos, y á 
la media hora nos vimos entregados aunas ventolinas del E. y N. 
E. con las cuales á pesar de haber largado á toda vela no solo no 
podíamos lograr ventaja alguna sino que la marea nos echaba con- 
siderablemente hacia la Isla de los Cochinos, obiigandonos al 
medio dia á dar fondo en diez brazas de arena y casi á media boca, 
y como la posición no era nada ventajosa, determinó el coman- 
dante ensendarse lo que ejecutamos al anochecer, tendieuilo espías 
largas, y después lo vcriíico con ellas mismas la Jíremc/cr, que- 
dando casi en la antigua posición, como á cuatro cables de distancia 
y al S. O. de Yaqui en donde permanecimos toda la noche que fué 
absolutamente calmosa. 

Desde el 16 hasta hoy 19 no cesamos de trabajar en anclar, en- 
gañados de las apariencias del viento favorable; por la mañana 
reinaron ventolinas del h" cuadrante, y un semblante hermoso acom- 
pañado de la marea favorable, bizo que á las dos de la tardo diése- 
mos la vela. 

mmi^^^ — ^ — »- — — ■ 




.-- 87 — 






A lasSdela mañana eslondo los cielos sumamente despejados y 
teniendo un horizoiUe libre por alturas absolutas con el sextante, y 
hallándonos por otra parle en lonsilnd segura por las marcaciones 
referidas á nuestro plano del puerto, no se omitió ni en estedia, ni 
en el anterior el examinar con este útil medio la marcha de nuestros 
relojes y la exactitud de nuestras compariciones, de donde se de- 
ducióípieel número 61 seguia su marcha determinada y la habian 
alterado considerablemente los números 72 y 13. 

Saüda del Puerto de San Carlos para la 
Isla de Ghiloé. 

Día 19. Al medio día empezando á vaciar la marea, suspen- 
dimos el anclote que el dia antes nos habia servido para enmendar- 
nos, y virando después sobro el ancla, nos pusimos á la vela con los 
foques, velacho y sobremesana : suspendida launa, largamos todo 
aparejo de bolina : el viento estaba fresquilo del S. O. al O. 3. 
O., pero refrescó con algunas fugadas, por el través del puerto 
Ingles ó de Aguí. 

En las últimas horas de la tarde, estábamos ya zafos de todas las 
tierras del puerto, el viento habia abonanzado hasta quedarse cuasi 
calma, y como la marea nos hnhia acercado á la costa firme del K. 
viramos en vuelta deis, y S S. O. situándonos <á la misma hora 
enPlano deMoralera en la latitud tl°35' 00" y longitud occiden- 
tal de Cádiz 67 5i 19. 

Día 20. Próximo al amanecer empezó el viento bonancible 
del O. N. O. el que ceñimos do la misma mura, pero á las cineo 
ya estaba al ?í. í/k N. E. á cuya hora avistamos la tierra, y 
marcamos la punta Capitana al N. 10 E., e! farallón mas saliente 
al S. de losdeCarelmapú al N. 62" E.; la punta de Gocotuya al 3. 
70 E.; las totas de Cucas ai S. 53^- E., y la tierra mas S. al S. ^V2^ 
E. todo de la auja. La garúa que siguió al momento con alguna 
cerrazón nos la hizo perder de vista, y al mismo tiempo se retiró 
una bandada innumerable de pájaros marinos délos que hemos ío- 
nido en el puerto y sus islas inmediatas. 

La ventaja de andar de b ÁtrcvAda sobre nosotros en todas posi- 
ciones nos decidió á variar la linea de agua, pasando de la escotilla 
mayor á Santa BarlwraiO lingotes, 100 palanquetas dea 6, y 2'^0 
balas del mismo calibre cuyo total poso es de 90 quintales. 

liemos comparado por medio de señales con pistolas nuestro reloj 
de Arnol número 61 con el numero 10 de Berthud de la Atrevida, 
uno y otro los de mayor conílanza en los dos buques : nuestro objeto 
es tener un comprobante reciproco de la buena marcha de los 
demás relojes, y en caso de que los tres varíen en igual seiuido ba- 



^, 



í^^ss.^^^- 



— 88 



iiíms^c. 



.>e«e^í.i 



llar por su mediólos cant'nlades respectivas por las comparaciones 
á é! ; con esití fin indica aqiiol bijf|u« la hora del número 10 ai ter- 
cer pistoleUjzo y nosotros la del número 61 en el mismo instante; 
y como sabemos las diferencias de sns movimientos llevamos sus 
cuenta como los demás y se consiguen los útiles Hnes que nos pro- 
pusimos, sin necesidad de repetir diariamente la comparación, pues 
que no ha de servir la longitud que de él se deduzca sino en el último 
caso, ó alguno otro en que cuahjuiera duda fundada exija su apoyo 
para mayor seguridad. Nuestra situación al mediodía fué en lati- 
tud observada de ki 20 28 S. y longitud de siendo la de- 
clinación de la auja 

Dia 21. Continuó el viento fresquito del N. O. al O. N. O. 
pero se mantuvo el cielo y horizontes con celajeria suelta hasta las 
últimas horas de la tarde que refrescando algo mas se cerró por todas 
partes con mucha lluvia hasta las siete y media que repentinamente 
pasó al S. S. O. fresco, continuando el agua con mayor fuerza 
hasta la media noche que era ya mucho menos, y al amanecer esta- 
ba claro por todas partes; la marera algo gruesa del S. O. y las 
apariencias del tiempo eran bellísimas. No viendo las tierras eu 
las primeras horas de la mañana : á pesar de haber gobernado desde 
las ocho de la noche al N. i/k Ñ. O. nos pusimos al N. 1/4- 
N. E. y pocas horas después alN. N. E.: úUimamcnleá las diez 
so disipó nna sombra que dudamos por algún tiempo fuese la costa, 
la que se dejó ver después mirándose bien todos sns puntos. Al 
medio día fué nuestra situación en latitud observada de 40 14 36 S. 
y longitud de ....siendo la declinación déla auja | 

Dia 22. En la larde medimos diferentes bases por corredera 
marcando en sus estremos lodos los puntos mas notables de ta costa 
y tomando horarios : á las seis demoraba la punta de la Galera al N. 
43*' E.: el Gerrito mas alto de los desque están sobre ella al N. 52" 
E.; la punta Falsa al N. 48° E. Teníamos por el favos una grande 
ensenada, y en su medio una quebrada notable, que creímos la bo- 
ca del Rio Bueno, al mismo tiempo enfilamos aquella primera punta 
con morro Gonzalo al N. 48" E. 

El viento continuaba fresquito deis, al S. S. O., el cieloy ho- 
rizontes empezaban á despejarse y á tomar el tiempo un alegre 
semblante; al ponerse el sol orzamos al N. O. 1/4 N. quedán- 
donos al N. 67 E. la punta Falsa, el cerro ó punta de la Galera a! N. 
58° E., el montecillo alto sobre ella al N. 66° E. y Morro Gonza- 
loalN. 56 E. 

Al amanecer descubrimos la Isla Mocha, demorándonos al N. 
N. E.; un momento después arribamos sol)re ella haciendo el N. 
N. E. 5° N., y últimamente el N. á pasar libres del bajo ó restin- 
ga que avanza de ella 2 1/2 lejruasal S. S. O : á las 9 1/2 demo- 
rando el eslremoN. deestaalN. 67° E. orzaraosal N. E. para i-e^ 

■■ »s9BSKíri 





— 89 — 



í% 




conocer \n costa á snlisfaccion ; á esta hora empcznmos a medir 
rXe para ñor olí. situar la isla Mocha : á las nUevo y tres 
urt un uertechuhasco alteró el estn.lo .le nuestro ^V^^^l^^^ 
dándonos con solo las gavias y ^^ ^^^uele, aq.u,l las s.^..e 
«mantillos, hasta las .hez que pasando el viento del S. al S. E. fres- 
áu itofo''7a nos nuevamente de vela; á esta hora se puso la señal 
d ondTv con 100 brazas no se encontró fondo; P^^o después 
se V ó toda la costa de Concepción, cuyo estremo N. mas saliente de- 
mor ha el N N. E. A las once se puso la señal do tomar h.,ra^ 
?Lsv nedrb^^^^^ puesta la inteligencia en la Jírmda lo efec^ 
ano inarcandodL^ la isla Mocha, las I-erras mas sa- 

hentes Y la^ mas notables en la costa, manifestándose a este tiempo 
a punta baja de la isla, cuya tierra era amarillosa, semejante a una 
mane a qu tiene .n su medianía. Nuestra situación al medio d 
Traen latitud observada 38^1' 55" S. longitud ídem, siéndola 
declinación déla auja por amplitud, 11" 50 ¡N. L. 

Dia 23. Al medio dia arribamos al N. N. E. y corrimos nue- 
vas bases hasta ponerse el sol, á cuya hora nos pusimos «I N- N. O. 
V andadas a este rumbo 27 millas, orzamos al N. O 1/4 N. ha- 
dendo las señales de variar de rumbo y a de acortar de ^'^¿jj^ 
una y media se puso la de capear con la gavia y d ^¿"^ « ^^^ «' 
por considerarnos a una regular distancia de la isla de Santa Mana 
que debíamos colocar en la mañana. A las tres y cuarto nvislamos 
la tierra V, aunque confusamente, marcárnoslo mas ^«""-^^^'^J'' ^"^ ' 
alN N.E. V la isla al parecer de Santa Mana, como al i>. t.. A 
las cuatro habiendo amanecido ya no nos dejó duda alguna, y ha- 
ciendo el rumbo del N. E. 1/4 E. forzamos do vela, Y ^l^ cmco y 
media empezamos nnevamenla nueslros trabajos concluyéndose la 
última base á las siete y media, á cuya hora se largaron las insig. 
nías. La brisa esíuvo muv fresca m la noche, pero por la mM.ana 
le teníamos muy manejable; á las nueve empezamos a hortejear 
para ganarel puerto, dando el correspondiente resguardo a los i.a- 
jos de Marinas, y á las dos dejamos caer el ancla del S. y tendimos 
desDuos la de! N., quedando amarrados en esta disposición, bu 5 1/52 
brazas de agua, fondo arena negra ; el sencillo al b. hecho firme 
por el chicoíe, v el ayusle al N. á las 120 brazas, demonndo a 
Punta E. de la' boca del puerto al N. 15 E. el fnm¡o¥ de la 
Ouiriquina al N. í7 E., el eslremoO-dedicba al N- 4^E La 
Punta O. del puerto al N. 4.° O., castillo de Calvez, a N. 60 O., 
el castillo de San Aguslin situado al E. del pneblu, al b. 11 U., 
Morro Tajado al E. de este, al S. 18 E. lodo de la auja.. 

Hallamosen este puerto próximo á darla vela para Val parid so el 
navio Hércules, áe\ comercio de Lima, que había tomado medio 
cargamenío de trigo, y iba á completa rio al puerto indicado. 



ss 



„__ iji) „„ 



^ 




El Comandante del deslacamenlo de Talcahuano vino inmediata- 
mente abordo en una falúa déla piaza, y le entregó al comándame 
una caria del Gobernador Intendente de la plaza de la Concepción, 
el Brigadier D. Francisco Mala Linares, por la cual supimos 
se hallaba en la visita de la intendencia, habiendo dejado sus órde- 
nes para que nos suministrasen todos los auxilios que necesitásemos 
con mas urgencia. 

Por un oficio del Sr. Vallo á nuestro Comandante, supimos las 
gracias que nos habla prodigado S. M. con ei ascenso al grado in- 
mediato del mayor número de los oficiales comprendidos en esta es- 
pedicion, haciendo también saber el Comandante á los que por su 
poca antigüedad no hablan tenido parte en estas gracias, queS. M. 
los atendería oportunamente. 

JDia 2i. No es fácil el juzgar si en esta ocasión fueron mayores 
en nosotros los sentimientos de regocijo á los de agradecimiento y 
deseo de corresponder á la real magnificencia lo mejor que nos fuese 
posible. 

Por ausencia del Gobernador Intendente mandaba á la sazón la 
plaza de Concepción, el Coronel de estas compañías de Dragones 
D. Pedro Quijada, quien ademas de enviarnos abordo varias espe- 
cies de refresco?, agasajó al dia siguiente varios oficiales de una y 
otra corbeta, que pasaron á la ciudad á cumplimentarlo. 

Dia 25, A nuestra lleg.ida empezaban apenas á respirar los mo- 
radores de la Mocha ó Nueva Concepción de los funestos estragos de 
una epidemia de viruelas que entre la ciudad y contornos habla ar- 
rebatado casi instantáneamente sobre dos mil y quinientas personas 
sin perdonar á sexo, edad y calidad como hasta aqui esta provín- 
ciasehabia siempre hallado libre de tan funesto azote. Luegoque 
conocieron las ventajas de la inoculación, fué menos la ruina, pero 
á este tiempo habian perdido ya muchos la vida, y las facciones del 
bello sexo verdaderamente apreciables en esta provincia hablan sido 
en mucha parte victimas de la misma peste. 

Coraoel tiempo estaba tan hermoso, procuramos no perder mo- 
mento alguno y asi lo aprovechamos en sondar la bahía, ven la 
colocación de los bajos que se hallaban entre Talcahuano y la Quirí- 
quina, para lo cual estaban apostados dos teodolitos en el Morrilo 
de Talcahuano, y en la batería de Calvez, adoptándose el método de 
D. Vicente Tofiño, con señales en la lancha de sonda y correspon- 
dencia de horas entre estos y los dos puntos de marcaciones. 

J9¿a 26. Se tomaron alturas correspondientes en el cuarto de 
circulo grande referidas antes á nuestro cronometro n.° 72 que á 
este fin se había conducido á tierra, y por señales de pistoletazos 
se compararon los de una y otra corbeta. Al principio de la noche 
se tomaron algunas alturas meridianas de estrellas para la determi- 
nación de la latitud estando situado nuestro cuarto de circulo con la 




r- n -r 




ft1^53S*4< 

tienda del observatorio en una plarAiela inmediata á la casa del cura, 
y en el mismo parage donde habia observado Mr. Dagelet. La ne- 
blina imposibilitó asi en esta noche como las dos anteriores el obser- 
var una ocultación de estrellas por ialunay dos eclipses de sa- 
télites de Júpiter que nos jiubieran dado nuevos resultados para la 
loníí'ilud de estas costas. 

Dm 27. Sopló con bastante fuerza el viento del N. acompa- 
ñado con mucha lluvia y mar, lo que imposibilitó la salida del Ercu- 
les qiiHla habia emprendido. 

Día 28. En esta nuche se pudieron lograr alturas meridianas 
de las estrellas, para la determinación de la latitud del observatorio, 
tomadas ¡i\ N. y al S., v al siguiente pudimos por alturas corres- 
pondientes tener segunda época parala determinación de la marcha 
délos relojes. 

Marzo 1 " Los Sres. Quinlano y Bauza salieron con el bo- 
te á la isla de la Quiriquina, con el objeto de Hacer marcaciones en 
el estremo de Talcahuano y en varias puntas de la Isla, permanecer 
allila noche, y en la mañanita con la caima, aprovecharla sondan- 
do prolijamente las inmediaciones de la isla y particularmente la bo- 
ca Chica ó canal del S. lo quie consiguieron felizmente sondando 
también por la banda exterior. , , • j- 

Día 2. El guardia marina Alí se empleó en sondar las inmedia- 
ciones de la costa del S. basta Penco y Cerro Verde. 

A las 7 de la mañana avudadns de nuestra lancha y favorecidos 
de un tiempo sumamente despejado y favorable, habia dado la vela 
para Valparaíso la corbeln Atrevida, con el objeto de trabajar en el 
Catálogo de Estrellas Meridionales, conducir una sene de triángu- 
los hasta Santiago, V hacer las demás observaciones físicas y astro- 
nómicas, que la ocasión proporcionase, para cuyo efecto pasaron los 
mejores instrumentos, y el teniente de fragata Vernací, y el de na- 
vio Valdez, para recopilar en Santiago las noticias antiguas y mo- 
dernas que allí hubiese. • i i i 

Dia 3. Para que nosotros pudiésemos también dar la vela con 
la mavor celeridad, dispuso el Comandante repartir_ al trabajo por 
trozos, los unos en todo el reconocimiento de la bahía, nos, etc., y 
el Comandante con Bauza, al examen del puerto de San Vicente y 
demás operaciones geográficas que nos faltaban ; al mismo tiempo 
pasaron algunos marineros a la Quiriquina á hacer carbón. 

Dia k. Concluido por el comandante aquel trabajo, emprendió el 
reconocimiento y situación del puerto de Caliumo, que dista de a 
Mocha como doce leguas, y al N. de la ensenada de Talcahuano: lo 
sondaron con las balsas de cuero del obo: el fondo y las demás cali- 
dades de este puerto (según nuestro Comandante) parecen real- 
mente convidar a hacer escala en él, todo buque que en el invierno 
se sotaventee del puerto de San Vicente, y necesitase asilo o retres- 





n — 



-^^Béi 



eos, el cual abunda de comeslibles, la aguada muy próxima 
corta distancia se dejan ver los montes llenos de maderas de cons 
truccion, y al parecer esquisitas. 

En los dias 5, 6 y 7, se examinó la marea, la variación de la 
auja, se concluyó la aguada, y se recibieron algunas pipas de vino : 
de suerte que ya estábamos en disposición de dar la vela, y así nos 
despedimos del Sr. Gobernador Intendente y demás gefes militares 
de la plaza. 

Dia 8. En la mañana se retiró la gente que se hallaba en la 
Quinquina, y se acabó de recibir el vino de una y otra corbeta. 
Aunque se intentó ratificar con alturas absolutas tomadas abordo, 
la marcha de los relojes, fué inútil esta empresa por los malos 
horizontes, por lo calimosoSj como también por los balances y 
otros accidentes del buque. 

Dia 9. A las nueve de la mañana pasó á tierra el Comandanta 
con su sextante de la mayor confianza, y con el cronómetro número 
72, al que debian compararse los otros relojes : se lomaion á toda 
satisfacción dos series de horarios, la una antes y la otra después de 
las comparaciones, las que se reunieron á las tomadas anteriormente 
de cuyos datos se estableció el movimiento de ellos. 

La latitud del observatorio de Talcahuano por diferentes altu- 
ras meridianas tomadas al N. y al S. fué de 36° 42' 28" la varia- 
ción de la auja observada en teodolite de 15" 29' N. E. y el esta- 
blecimiento de la marea en los días de oposición á las 10 h. 40 de la 
mañana: su mayor elevación de 5 1/2 á seis pies. 

Nuestras observaciones conveni/in con bastante aproximación, 
con las de Mr. Feulli el que determinó á la ciudad de Penco la lati- 
tud de 36° 42' 53" y la longitud occidental de Paris de 75° 32' 30" 
que se diferencian de la occidental nuestra de Cádiz de 66° 56' 30", 
veinte y dos segundos aquel al Oeste. 

La marcha examinada y hallada uniforme en los relojes mari- 
nos, la sugestión misma á las observaciones hechas en Chiloé, nos 
indicaban deque no debíamos desconfiar de nuestro trabajo y de- 
terminación, la que por olra parte podríamos referirá las observa- 
ciones hechas por Mr. Dagelet astrónomo embarcado en los bu- 
ques del conde de la Perouze. 

Se habia esperimentado desde los primeros dias de nuestra llega- 
da á este puerto una deserción en ambos buques que debia sorpren- 
dernos, con tanto mas motivo cuanto que ademas dé habérseles 
manifestado á todos las funestas c/)nsecuencias á queseesponian, lo 
verificaban aqueilosde quienes setenio mayor confianza, que pa- 
rcelan los mas seguros y que hacían mayores sacrificios. Dos ar- 
tilleros de brigada de la Atrevida, uno de !a Descubierta, á mas un 
soldado y cuatro artilleros de mar que ya comi)on¡an un número no 
indiferente da desertores atraídos sin duda del alhago engañoso 



fS^^^- 





— 03 



!5í:í^:Sisa<. 




de los ricos rodeados do la desidia, y de unas preminencias no co- 
nociiiis en Europa. 

Nuestro Comandante ofreció con el objeto de corlar semejante 
ahtiso, treinta posos [)cr cada desertor nuestro que se enlrej^ase, y 
como en lus huques de comercio liabia i«ii;d desorden, ofreció ta'm- 
liien diez pesos por cada uno que se nos entre,!íase. El Sr. Gober- 
nador Intendenltí hacia por su parte bis mayores esfuerzos, coad- 
yuvando a este importante ramo de disciplina y buen orden, y en 
efecto, aunque no se consiguiese el apresar individuo alumno de 
nuestros armamentos, pudieron á lo menos alcanzarse dos deserto- 
res de buques mercantes. 

Acompañaron á este bordo al Sr. Gobernador Intendente varias 
personas de las principales de Concepción, lasque nos favorecieron 
desde las primeras horas de la mañana, basta las últunasdela tar- 
de; se le ensenó toda la corbeta, se destiló agua salada y fuimos 
finalmente aljíunos ofiriales á acompañarle á caballo laroo irecho. 

La atención v obsequio de tt»das estas gentes v la amistad fina de 
losSres. el Coronel 1). Pedro Quijada y del Teniente Coronel D. 
Juan Zapatero, tendrán siempre en nuestra memoria un lugar bien 
distinguido, y un deseo de correspondería. 

Salida de Talcahuano para Juan Fernandez y 
Valparaíso. 

Dia 10. Al amanecer con viento fresquito del S. O. suspen- 
dimos el ancla del N. y poco después empezamos á virar de la del 
S. y estando casi á pique quedó el viento calma, en cuyo concepto 
susfiendimos la faena. 

Continuó la calma hasta las tres y media de la tarde que enta- 
blando de nuevo, viramos del cable del S. y levada el ancla dimos 
la vela con los foques, velacho y sobremesana, y dando los corres- 
pondientes resguardos á los bnjos de Mariano,' conseguimos á las 
seis estar ya franqueíidos, marcando á esta hora Quiebra Ollas, al 
S. 36° O., punt.) N. O. de Talcahuano al S. 24° O., punta S O. 
de la Quiriquina S. 9° E., y punía de la Lobería al S. 82 E., con 
cuvas marcaciones nos situamos en el plano de Moraleda, en lati- 
tud de 36' 29' 30" S., longitud occidental del puerto de Talcahua- 
no 0° /^' 28" y occidental de Cádiz 67 07 13. 

Día 11. El viento se mantuvo frescachón, y una mar gruesa 
delN. y del S. O. nos tenia sumamente inquietos con unos balan- 
ces tormentosos, que solo podia hacerlos llevaderos un andar de 
siete y ocbo millas, que nos proporciímará en mi concepto avistar 
la tierra en el dia de mañana, su[)oniendo la distancia del Sr. UHoa 
de 92 2/3 leguas. Al medio dia observamos en latitud de 35 15 
15 S. y longitud de 68 21 21, siendo la declinación de la ama por 
amplitud, 13 46 30 N. E. 




24 




— n - 





Dia 12. El viento oonliniió fresrarbon hasla las tres de In ma- 
iian.-Hineredió nljítin tanto, siendo U mar ya menos i^niesa : nues- 
tro rinnbo ha sido conslanl^meiile des.le la salida al O. N. O. S. O. 
de laanja; los cielos y horizontes cubiertos de celageria : no obs- 
tante a las seis de la mañana avistamos la isla como de seis á siete 
leguas, demorándonos al O. N. O., con cuyo rumbo á las nueve y 
inedia como á tres leguas de distancia empezamos á medir bases, 
marcando desde sus eslremos los puntos mas notables y observan- 
do al mismo tiempo horarios. 

Concluida la base nos atravesamos con el objeto de observar la 
latitud, porque navegando nos lo impedia la is'a cubriéndonos el 
horizonte, cuya observación de latitud fué de 33 k9 kO S. y lon- 
gitud de 71 29 40, siendo la variación de la auja ík^OO' N. E. 

l)ia 13. Continuamos al medio dia con viento bonancible, la 
mar llana, el cielo y horizontes cubiertos decelageria, costeando la 
isla avistada por su parte del O. á corta distancia ; poco después 
medimos bases y se tomíuon horarios para establecer dicha isla, di- 
rigiendo al mismo tiempo el rumbo á la de mas afuera, la que 
avistamos al amanecer como á distancia de seis leguas; á poco 
rato se avistó la de masa tierra: continuamos al mismo rumbo has- 
ta las seis y media (¡ue se marcó la punía E. de aquella al S. 70 E., 
el estremo del O. al S. 70 O. v la mediaiúa de esta a! N. 08 E.: á 
esta misma hora nos pusimos al N. corriendo una base y tomando 
horarios para establecerla de mas afunra, hasta las once que con- 
cluido el trabajo, nos pusimos en demanda del estremo de ayunque 
con rumbo del E. N. E. 5° E., todo do la auja. 

Resulta por nuestros trabajos al medio dia de hov, la latitud de 
la Poblada de Juan Fernandiv. ó de mas á tierra de 33" W S. y su 
longitud occidental de Cádiz de 7203 32, distancia de esta al puer- 
to d"eTalcahuano 95 3/4 leguas; en nada conforme con la que es- 
tablecen los Sres. Ason, Cartert v Moralera, diferenciándose el pri- 
mero 8 1/3 leguas, el segundo 26 3/4 y el tercero 18, riiayor dis- 
tancia de lo que realmente está muv al contrario el Sr. Uiloa, aun- 
que en el mismo sentido solo se diferencia de tres leguas- La de 
mas afuera queda situada en latitud de 33<^37' 33" y iongitu.l oc- 
cidental de Cádiz 73 47 18, distancia de una á otra 2G 1/3 leguas, 
menor de ocha leguas de laque determinan aquellos señores. 

Parece que sin tacha de temerarios, podemos preferir nuestros 
trabajos á los de aquellos, ya por la confianza que merecen nuestros 
relojes, después de un arreglo prolijo en el puerto de San Carlos, 
ya porque las circunstancias del tiempo nos han proporcionado ha- 
cerlo con la mayor confianza, observando á su vista longitud y la- 
' litud con excelentes mslrumentos, que en aquel tiempo, los unos m 
eran conocidos y los otros m estaban perfeccionados. 



a is^»8«^ 




^i?^íS®e<- 



Lnisln Poblada es de «na altura masque rppjuliir, aunque muy 
dtísijíuíil por sus eslremos, pnriicularmente oí del N. cuya tierra es 
bástanle buja, y utins mogniiios que á la distancia de seis lef^uas 
pareren isluteá Al<íO tnas al N. tiene uno bastante rem.irc;ibíü ; 
la boca de la Babia eslá al N. E., la isla corre E O. y puede versu 
á distíinci.i de 201eí,'uascún un buen borizonte. La demás afuera 
es igualmente alta pero casi toda por igual, escepto la parte N. 
que es algo baja corre N. S. y puede verse probablemente á la mis- 
ma distancia ; tiene fondeadero próximo á la punta S. pero muy 
malo, en cuyo parage fueron inmensos los trabajos que padeció el 
capitán Carlereí, después de los cuales consiguió hacer alguna agua- 
da y reponer su e(]ui¡)age que le tenia lleno de escorbuto Nues- 
tra posición al medio dia fué en latitud observada de 33 32 19 S. y 
longitud de 72 35 47 siendo la declinación de la auja 13 30 N. E. 

Día 14. El viéntese mantuvo bonancible por el O. y O. S. 
O. basta las diez de ln mañana que pasando al S. S E. fresquito 
conseguimos perder de vista la tierra con rumbo del E. 1/4 N. E.: 
las apariencias del tienqio eran bellisimas, los cielos y horizontes es- 
taban despejados, el temperamento bastantemente a{j;radabley la 
mar algo gruesa. Al medio dia observamos en latitud de 33" 24-' 
20" S. y longitud de 70 20 47, siendo la Jeciinacion de la auja por 
azimutes, N. E. 13 30. 

Dia 13. Aunque todas las apariencias del tiempo nos afirma- 
ban la contimiacion del viento S. S. E. queá la sazón era fresca- 
chón, no obstante temerosos de que rolase al S. E. gobernamos al 
E. 5° S. para situarnos asi por lalítud de 33 30; estos al S. de la 
rada de Valparaíso. Los cielos y horizontes se mantonian despe- 
jados, el viento era recio y la mar muy gruesa. Era nuestra situa- 
ción al medio dia en latitud observada de 33 37 18 S. y longitud 
de C7 24 47 siendo la declinación de la auja de N. E. 13 00. 

Dia 16. El viento se mantuvo por el S. S. E. frescachón bas- 
ta la media noche que rolando al S. O. quedó bonancible y poco 
después calmó, hasta las seis de la mañana que entablando por «I 
N, O. refrescó nuevamente. 

Como el plano de Moralera nos situaba á la media noche, á la 
distancia de 8 leguas del fondeadero, nos atravesamos con la gavia, 
con animo de marear <á ¡as dos, como en efecto lo ejecutamos c<jn el 
objeto de amanecer próximos á la boca, pero fué muy al contrario, 
ni señal de tierra teniamos á aquella hora, ni aun a! mediodía ; con 
este motivo después de varias reflexiones inferimos que el arrum.- 
hamiento que supone á la costa, no es el que realmente tiene, muy 
al coitrario debe hurtar mucho mas para el E. desdo Concepciüfl 
á Valparaíso, lo que rectificaremos á nuestra llegada con los resul- 
tados de nuestros compañeros. Al medio dia observamos la lati- 



»e6^!§£ 




— 96 — 




.^€*^^í-^£ 



luíl de 33 00 16 S. v longitud do 65 05 16, siendo]la declinación 
déla nujnN. E. 14° 00. 

Dia 17. Ya alraiiznhfimos un horizonte bastantemente estendido 
y no obstante la tierra no estaba á la vista, deruvo acridente iiifpri- 
mos ya sin el menor recelo de equivocación, no sulo rjue estaban ;ifec- 
tadasdeuu error muv considerable y en contrario sentido las longi- 
tudes asignadas en el conocimiento de tiempos á la Conco^pcion y 
Valparaiso, sino que también siguiéndolas servilmente Moralera, 
tal vez contra lo mismo que habia visto, resultaba en su caria ente- 
ramente errado el arrumbamiento de este trozo de costa. 

Poco des[)ues del medio dia retrocedió nuevamente el viento al 
N, y los horizontes del E. se cerraron con mucha calima haci'^n- 
donos por consiguiente ya casi imposible el avistar la tierra, y el no 
caer á sotavento del puerto antes que nos alcanzase la noche ; pero 
á las dos de la tarde se dejó ver la tierra mijy confusa ; era bastan- 
temente alta, distarla como seis leguas, y su figura á medida que 
nos Íbamos acercando, se nos representaba ser la inmeditita á la 
punta de Gorocimilia : á las cuatro demorándonos al E. corregido 
distancia de 4- á 4 1/2 leguas, observárnosla longitud occidental da 
Cádiz de 63° 38' 26" 

Poco antes de ponerse el sol y ya próximos á dicha punta vira- 
mos [)or abante largadas ya las insignias para (|ue las vigias de Val- 
paraiso nos reconociesen. Luego navegamos sobre las principales 
unas cuatro leguas al q.'" qq."* con viento bonancible del N. N. 
E. y últimamente piirainos sobre las gavias déla misma vuelta, 
hasta las 2 1/2, á cuya hora ceñimos de nuevo al E. N. E. y E. 
para amanecer algo al N. y muy inmediatosá la boca del puerto. 

Efectivamente era a};,radable nuestra posición al amanecer, no 
distábamos de ella sino unas tres leguas, y á pesar del tiempo cali- 
moso velamos clara toda la costa á una y otra parte: nuestro rumbo 
era al E. con viento del N. N. E. el que nos perinilia coger el 
puerto del mismo bordo. 

Después de todas nuestras espectativas, el viento va calmoso, y 
con ventolinas variables desde el N. al N. E. nos obligaron á va- 
riar tres vecesdtí mura y la última sobre el mismo puerto, pero la 
excelencia de andar de la corbeta, y el aidielo de aprovechar toda 
ventolina, nos proporcionaron finalmente el entraren la bahia como 
á la una y media, y poco después dar fondo á una ancla en siete bra- 
zas cascajo, demasiado inmediatos á la punta de la Batería Vieja, 
parage en que corren gran riesgo los cables. 

Se hallaba fondeada ya en el puerto la corbeta Átrevidaáesáeel 
dia 11 la quo habia padecido muchas calmas en su travesía ; en la 
que ademas de la niebla detuvieron su navegación la mala posición 
de la costa en la carta do Moralera, á esto se les agregaba una gruesa 




m 




9t 



% 



mar del S. O. qm no solo les hacia imposible el ronservarse siem- 
pre á la vista de la costa, sino inmbicn haberse vuelto cuasi por 
dos ocasiones precisado á dar fondo á un anclote, por descaecer ex- 
cesivamente sobre la tierra. Apesar de todo puilo conseiíuir tra- 
zar con loda confianza la costa desde la Quiíiqnina por las bocas 
del Rio Ilata, hasta la ensenada del Cerro ; inmediaciones del Morro 
de Topocahna, este mismo Morro, los bajos de Rapel, las playas de 
Cartagena y finalmente el trozo comprendido entre las puntas de 
Coroumilla y los Angeles ; todas operaciones sumamente intere- 
santes, que bacian tanto mas honor al Comandante de la Atrevida, 
cuanto mayores habian sido las dificultades que debia allanar, res- 
pecto á los tiempos. 

Dia 18. El observatorio estaba perfectamente establecido, e' 
péndulo estaba en movimiento desde los primeros dias, y el cuar- 
to de circulo armado, de suerte que solo las cerrazones y nieblas 
eran el obstáculo para que no se hubiese ya emprendido el proyec- 
tado catálogo de ascenciones netas, y declinaciones de las estrellas 
meridionales. 

Día 19. Pocos dias antes babinn dado la vela con carga da 
trigo para Lima, los navios de aquel comercio, el Valdiviano y el 
San Miguel, y se aprestaban á verificarlo con igual carga los nom- 
brados >á^Mi7a y Hércules, actualmente surtos en la bahia, cuyos 
capitanes y maestres vinieron á presentarse inmediatamente. 

En la mañana, puesta la tropa sobre las armas, fueron dos ofi- 
ciales á entre ambos buques mercantes. y trajeron abordo sus tripu- 
laciones, y por ausencia de sus capitanes y pilotos vinieron los con- 
tra-maestres, á visia de los cuales y por mano de sus propios mari- 
neros, se dieron 50 azotes á un desertor, pues que habia algima 
duda real en la di'sercion del otro; ainoijestándosele al mismo tiem- 
po á lodos, de no entregarse al desorden y de ser subordinados y 
puntuiiles á su deber, sino querian ser severamente castigados en 
nuestros buques, y con el mayor rigor. 

El dia estuvo calimoso, y entre aml.os buques trabajamos en me- 
jorar nuestros amarraderos, á cuyo fin esta corbeta abatió entre 
ambasamarrasdel N. y S., quedando con cien brazas del a\ustersl 
N. y el sencillo sidtre un ancla al S., engalgada esta con un anclote 
estacndd en la playa. 

Tales precauciones son necesarias y á veces poco útiles, en un 
paragpque la sola necesidad ha hecho llamar puerto. La Atrevi- 
dnle\ÚA su cable de! S. amarrado en tierra, y al N. un ancla y un 
anclote, esle con el (dijetn de tender segunda ancla siempre que el 
viento lo exigiese : .loslDiiqiies en nueve ó diez brazas, las anclas de 
afuera en veinte ó veinte \ do^. 

Dia '20. En la mañanita saüó nueslrít Comandante con el de la 
Atrevida para Santiago, capital de este Reino en Chile, dejando el 




25 



>*«^^¡?? 




- n 



-^^^^mi 



mando á los tenientes de navio Tova y Novales, y e! del observato- 
rio á los (le In iiiisnm clase Galeano y Concha. 

En la misma noche hubo dos observaciones de los satélites de 
JúpitiM-, que íalvez podrán tener las correspeadieníes en algún ob- 
scrvciíorio de Europa. 

Comparadas estas observaciones á las tablas, residía la longitud 
de nuL'slro observatorio de Valparaíso, occidi^ntal da Cádiz, para ol 
promedio de lasoin!.nTÍones... 65° 33 4-5. 

Por los relojes de la Descubierta 65 32 30. 



Y por 



Atreví a 65 33 50. 



Ciiyos resulladüs afianzaban nuestras delerminaeiones desde Chi- 
lüé, y daban ya á la oi)ra tuda aqncHa solidez que debíamos apetecer: 
subsislia entre la ionfíiíud de nuestros relojes y los de la Atrevida, 
la misma diferenciü que antes liali'amos advertido en Talcahuano, 
determmándüse atenernos á la nuestra, dependiente princi¡)a¡mente 
del cronómetro número 61, para que el pormenor da ios puntos sa- 
lientes de la costa determinada sobre é!, no debiese reformarse bas- 
ta determinar la verdadera longitud de uno ú («tro puerto, por las 
observaciones de saíáliícs de Júpiter, correspondientes á las nuestras. 

Dia2i. Siguen las tareas de! observatorio ; q\ tiempo hermoso 
y el cielo á veces cubierto de cebíjeria. ^En las primeras horas de 
la mañana paséala playa de! Abnendraracmnpañado de t). Felipe 
Bauza, con el objeto de levantar el plano de! puerto, lo que veri- 
ficamos con efectii en la misnia mañana. 

En ¡os dias22y 23 nos empleamos en sondar toda lababia, eje- 
cuiándolo con !a mayor escrupulosidad. En este mismo dia reci- 
bimos la orden los SS. Qnintano, Bernaci, Bauza 5 yo, para pa- 
sar luego á la capital, conduciesiílo al mismn ti;'inpouna colección 
de inslrumenlos astronómicos y geodésicos, v;irias banderas, y el 
reiox número 105 del Gon¡andanle de \í\ Átrer.ida ; en conseciien- 
cia, en ia madrugada del 2i nos pusimos en tamino y i-.n la misma 
comimos en Gasa Blanca, en donde ar¡n;imos o! cuarto de círculo, 
observándose en la noche la latitud por f! paso de estrella, por e! 
meridiano de! N. yS. porsi sesiguicM; la c-iJena (!:M,riarigulos ha- 
cia la capital, en donde llegamos el 26 por !:í pjañ.-n.i. 

El camino desde Valparaíso á San!;; ,-,0 c 
lleno de vueltas, atraviesa tres hileras ,'j.' la 
considerablemente su elevación á medjda que 
de la Ctjrdillera : la primera lianura es de 
aprovechada, aunque no niuchu, c ' 
de Casa Blanca hace mas a¡nena < 
los Valles de la VuVilla y Puanuji', i-:.;^; .h;¡.->"' 
sion ; e! tercer llano es el herm')so V;i!le (¡ue 
m ¿undeá las fnldas de la Cnidülera i'ví,i <íim:: 



'■■[ í.-i- :>'!:/;':ioso y 

.:,,.;, ..'' :^'.:^.) ■ní;in 
se ai;rí:Xim;;n ai pié 
!):i>t;ii¡li' ¡.'Stension y 
i ^i;' .■iiras : el lugar 
:!,'■ , Ñi <e escepiuan 
.:.' :.-iiivrinía esleu- 
b.iñrt el üsauochn, y 
i\ i la riud;id de San- 
No escede lodo el camino de 2h á 26 leguas, aunque los na- 



w 



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¡is suponen 36 ; de suerte que puede inferirse que «queiias 
están c.ou las de España en ia razón de 1 11/25 mayor 
nquellas que . . -, .^ -^ . 



>^ 




tiirales 
le.ííiias 

estas : su dirección del camino es del E. S. E. al 

S! E. 1/4E., inclinándose no obstante algunas veces hacia el E. 
Los particulares que tienen haciendas en este tránsito, suelen alojar 
lus pasageros con aquel espíritu de hospitalidad, que tan preciosas 
raices ha echado entre los habitadores de estas regiones : el suelo 
cuya fertilidad no es fácil describirse, contribuye mucho á que el 
pasagero disfrute do aquella abundancia, que tañías veces 
inútilmente anhela. 

No es fácil describir con la estension correspondiente, la activí- 
da 1 y bondad del Sr. Capitán Genera!, el obsequio y amistad que 
generalmente hemos recibido de todas estas gentes, con panícula- 
TÍdad los SS. Lastra, Alcable, Bustamante y Cotapús. 

El preciso desarreglo de horas en el comer y_ dormir, que 
dehia naturalmente derivar de nuestras operaciones en esta 
capital, la iiidispensabie necesidad de habitar todos juntos para 
combinar mejor los trabajos, persuadió á nuestro Comandante á no 
aceptar los ofrecimientos generosos, asi del Sr. Capitán General, 
como de algunos de los vecinos principales para hospedar en sus 
casas, en cuyo concepto se tomó una vivienda en una casa, hacia el 
centro de la" ciudad y con patio suíjcienle para alcanzar la mayor 
parle del cielo. 

El dia 27 d;!spues d:- nuestra llegada, se emprendió ihraediata- 
monie el trabajo, y a! día siguiunltí se dedujo la longitud de esta 
capital según ol nimierolOS, occidental de Gádizde 64° 26' 59 ; 
succesivamente se emprendió por una base y los ángulos medidos 
asi en sus estr(;mos, como en las cimas de los Cerros inmediatos d@ 
Sla. Lucia, San Cristóbal y 5\enca, Irazsr el mapa de todo el Valle, 
V dé la cinilid: la bilitud, la marcha del relox v la variación deja auja 
en leitdoüi; fiüíron las ocupaciones de D. Juan P.ernaci, mientras 
que Valdez, Quinlano y yo, estraclabamos una porcion.de papeles 
interesantes, no menos en cuanto á la navegación, que al estado po- 
lítico actual deeste Reino; los SS. Comandantes ademas de aten- 
derá sus penosas ocupaciones, no dejaban también estas ayudando 
y trabajando hermanablemeiite. 

Abril El Jueves Santo ?e concluyeron nuestras tareas geo- 
désicas, y en los días dos y cu?tro se observaron en la noche las 
eme'' cienes de! í^"" saiálile de Júj)iler, y en la mañana del siete sa- 
limos de nuevo p¡ira Yalparjiiso, adonde ileg.imos el dia ocho. 

Resultan por nuestras observaciones en el observatorio de San- 
tiago, la latitud de 6 estrellas, igual N" al N. que al S. de 38° 28' 
íb'^': longitud occidi^nlal de Cádiz por el promedio délas (dverva- 
ciun'es de satélites 6i 37 k^. Por el relox r.ámero 105, según 




-- 100 



\im&9^- 



su último movimiento establecido 64 25 39. Variación de la auja 
enel teodolileN. E. 13 20 00. 

Dia 9. Con la llegada del correo de Buenos Aires, logramos 
ver el diario del piloto ü. José de la Peña, cuyos arcidentes des- 
pués de nuestra separación en puerto Dijseado, hablan sido suma- 
mente interesantes y útiles á nuestra espedicion. Fondeó en el 
puerto de San Julián, y en el Rio Sania Cruz : desde este último 
parage habia ejiviado por tierra a reconocer el Rio Gallegos, y en 
todos aquellos habia logrado una estrecha ycontmua comunicación 
con los patagones, poniéndolo asi en situación de cerciorar-e que 
no habia establecimiento alguno extrangero en aquellas costas; 
solo sí que existía entre unas tribus patagones, un joven ingles al 
parecer fugitivo, y que esta nación habia intentado afios antes, aun- 
que infructuosamente en el Rio de Santa Cruz ; reconoció á su re- 
greso el bajo Bellaco y muchos bíilleneros ¡rigieses, frnnceses, y rea- 
listas americanos ; alcanzando el puerto de Montevideo con el palo 
mayor sentido y con algunos riesgos, pero la gente en muy buen 
estado. 

Bia 10. D. Tadeo Hacneké nos alcanzó en Santiago, después 
de haber tenido la mortificación de llegar á la Isla de León, dos 
horas después que las corbetas habian salido de la bahiíi de Cádiz ; 
debió embarcarse para Montevideo en una embarcación del comer- 
cio, en la que próximo ya al puerto tuvo la desgracia de naufragar 
hacia la Punta de las Carretas, únicamente por impericia del capi- 
tán ó piloto. 

Ocho dias, habian también dejado las corbetas aquel puerto: 
asi le fué preciso presentarse al Sr. Virey, pidiendo las órdenes y 
auxilios necesarios para continuar su derrota en busca nuestra, em- 
pleándose en el camino en su ramo de naturalista botánico, á que 
está comisionado en el servicio de S. M. Gaióiica. 

Se intentó también examinar la elevación del terreno de Santia- 
go, y aun de los montes inmediatos, por medio (]el barómetro del 
Sr. Magallanes, pero tuvimos la desgracia de que se nos rompiese 
al tiempo de conducirlo, y fueron por consiguiente infructuosas las 
observaciones correspondientes que se siguieron á la orilla del mar 
en Valparaíso : no obstante, de cualquier modo no debe quedar du- 
da, que aquel terreno esta elevado considerablemente sobre el nivel 
del mar, según lo vimos antes que se rompiese, y que lo rectifica 
también el mismo camino. 

Dia 11. Cuando llegarnos á Valparaíso encontramos conchiida 
toda la aguada de ambos buques, acopiado todo el carbón y recom- 
puestas casi de un todo las pequeñas averins en los zunchos de los 
botalones de la Descubierta, que habia producido en la tarde del 
Jueves Santo un abordage de ambas corbetas, por haberle faltado 




ÍOl - 



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. >í*<«ÍSÍi"J 



á In Atrevida su amarra del S., con la excesiva fuerza de las ra- 
cliüü (!tí ain'iella p.irte. 

El desorden, deserción, poco amor ai servicio de su patria, á 
S. M., y la eijuivocada felicidad que creen li;dlar en cuai- 
(juiera parla de la América los individuos del equipnge y tropa, 
llenaría mucha parle de ntiestio diario, si en todos los puertos ha- 
blásemos de ellos ; y así para evitar esta infructuosa noticia, basta- 
rá el contraerse á lo'dicho anteriormente, de los de esta clase. 

Dia í'2. Como en los puertos siguientes hasta Luna, la leña y 
la aguada sercán en sus acopios sumamente dificiles, completamos 
esta' con barriles desde la misma fuente de la plaza, y aquella se 
compró á un particular, la que se repartió 200 quintales en h Bes- 
cuhierla, 320 en h Atrevida; de suerte que el dia seis ya está- 
bamos en disposición de dar la vela, faltándonos á la sazón 21 hom- 
bres de su armamento á la A trevida, y 15 á la Descubierta. 

Dia 13. En la costa siguiente hasta Lima, cuyo rectinocimien- 
to era sumamente interesante para la navegación nacional, sabis- 
mos que las nieblas eran muy comunns en esta estación y que pro- 
bahlemente podría atrasar mucho nuestro viage, y esponernos á 
errores considerables, particularmente en las entradas de los puer- 
tos : en este concepto, determinó nuestro Comandante llevar un 
práctico de la costa, el que con efecto se encontró á 1). Domingo Ve- 
lasquez, (¡ue mucho tiempo habia siílo capitán délos buques mer- 
cantes, el cual se convino á servir en aquella clase, asignándole el 
sueldo de 50 posos, según reglamento del Perú, 

Dia 14.. Al medio dia regresó D. Antonio Pineda, quien habia 
emprendido antes un viage hacia las inmediaciones de Santiago, una 
escursion á las minas de San Pedro Nol.isco, y al Volcan inmeilia- 
to : las observaciones hsicas y adquisiciones de historia natural 
acreditan su actividad ó inteligencia enesta oí^^sion, con el mismo 
celo que lo habia acreditado en las demás tierras que hasta aquí se 
babian reconocido. 

Con e! objtíto de coordinar una parle considerable de! trabajo he- 
cho hasta aqui, y reconcentrarlo en la Descubierta, dispuso el Co- 
mandante trasbordase á esta corbeta el teniente de navio Galeano, y 
en su reemplazo pasase á aquella el de fragata I). Francisco Viana. 
Se aprovechó toda la noche en observaciones celestes, y por la 
mañanita se embarcaron todos los instrumentos aslronómicos, cer- 
rándose la cuenta de los relojes marinos, y ya lodos abordo espe- 
rando el menor soplo de viento favorable para dar la vela. 

Salida de ¥alparaii§o para Coquimbo. 

Abril li. Aunque a [amanecer estaba todo cerrado de niebla 
y sin viento alguno, nos dispusimos no obstante á dar la vela inn 



m 



% 





102 



lanrlo á la Descubierta, que desde muy temprano empezó la f.iena 
guind.mdo los mnsleleros de juanetes, cruzando sus vergas, i/ando 
las mayores y tirando pieza de leva : poro después suspimdimos el 
anclote que teniamos dado al N ena\udadel cajjlc, y surcesiva- 
mente quitamos la malla al del S- que tenia hecha á un ancla de 
tierra, quedándonos con un calabrote á esta parle. 

Al medio dia no esperábamos ya otra cosa, que un soplo do 
Tiento para dar la vela, lo que verificamos á las cuatro con una 
ventolina del S. E. ayudados de remolques y á imitaí ion de la eor- 
bela Goniandanlri, quesefíuiauíos por la popa acorta distancia. 

Ya fuera del Castillo Viejo ó de San Antonio largamos los romol- 
ques, metiendo á la sazón la lancha, y poco después el bote. A 
las seis se marcó la Punta con al N. 'Íl° E., la de los Angeles al 
S. 68° O., la Bnja al S. WO.s el CasiiUo Viejo al S. 7° E. todo 
de la aoja, con cuyas marcaciones nos situamos en latitud de 32* 
56' 30" S. V longitud occidental de Valparaíso de 0° 1' 50" y oc- 
cidental de Cádiz de 65° 31' 30" 

Anocheció todo cargado de niebla, la tierra sumamente lomada, 
y veiit!)linas variables de 2° q(\."^ En los mismos términos ama- 
neció, hasta que á las ocho refrescando algún tanto el viento por e! 
S. despejó, y marcamos la tierra mas saliente N. alN.6^°E., la 
boca^del puerto de la Herradura al E. 3° S. y la tierra mas S. al S. 
70° E. distancia de la costa del través de 5 á 6 leguas. A la mis- 
ma hora empezamos nuestras generales tareas midiendo bases por 
corred.;ras, marcando desde sus estreñios los rumbos mas visibles 
de la costa, y calculando con la mayor escrupulosidad rumbo, y dis- 
tancias navegadas. 

^ y\ las diez varió de rumbo la Descubierta gobernando al N. 1/4 
N. O. verificándolo nosotros inmediatamente en cuyo rumbo cor- 
riamos un paralelo á la costa y dábamos resguardo al bajo de Quin- 
tero. 

pía 15. La mucha celajería, y'densa niebla, no nos ha per- 
mitido ni tomar horarios, ni observar la latitud, nuestros rumbos 
variaban con relación á las bases y según la diferente configuración 
de la costa . 

Desde la punta S. de la Herradura, que es baja y de piedras si- 
gue la costa al N. de una altura muy mediana, la punta S. ó Caleta 
de Quintero, es pequeña y cubierta de arrecifes ; desde este parage 
es ya la tierra de una altura regular hasta la punta de la Ligua quo 
es baja y rodeada de islotes, elevándose inmediatamente de nuevo 
hasta formar una montaña desbastante elevación, al S. de la cual 
queda el puerto del Papudo. 

Entre la punta de la Ligua y la del N. de este nombre, se inter- 
na próxima á la primera una ensenada al S. siendo la costa de este 
parageparael N. bastante desigual y baja inmediata á la orilla. 



3lS^%«c 



108 — 



*®*í^8f| 



Niieslra situncion ni medio du\ por ««tinin fué en laliliid de 32 2& 
45 S. y loiigiluil orciíJeiilnl de Cádiz 65 30 30. 

DiaiG. Continua l;i mucha relajeiia, densa niebla, el viento 
bonuncihle del S. S. E. y al.ííuna marejadita del S. Nue^lroi 
rumbos variaron sef^un la configuración de la cosía, á \h[» de la 
cual conlinuamos las generales operaciones. 

Luego (¡lie anocheció, variamos de nimbo gobernando al N. N. 
O. 5" O. con el cual barajábamos la costa a distancia de 2 1/2 á S 
leguas, hasi;i queá las 12 1/2 nos atravesamos mura estribor, ha- 
biendo precedido la correspondiente señal. 

Como la mucha cargazón de la tierra nos privaba el verla á una 
distancia regular, se calculaba esta con el oljjeto de amanecer á I& 
vista de aquella en que se habian concluido las marcaciones, y <'n s» 
consecuencia marcábamos muy próximos al dia siguiendo nuestras 
diarias opeíaciones. 

Desde la punta del Gobernador, que es de mediana altura y ea 
la que seelüva un monte bastantemente alto, continua la costa for- 
mando una grande ensenada en el puerto de aquel nombre, termi- 
nado en la punta de la quebrada del Negro, que es algo baja y sa- 
liente á la mar, desde esta sigue otra ensenada que termina tam- 
bién en punta baja, y está rodeada de piedras, después sigue oira 
pequeña, y mas al N. estala de Unchaii en la que hay una peque- 
ña población, donde puede hacerse aguada. La punta N. de esta 
es de mediana altura, y escarpada, ai S. de ella hay unos oiádanos 
de arena bastantemente notables, y otros al S. de la población, que, 
aunque chicos, son bien visibles. Desde la punta N. de Chocaü, 
se interna la costa al E. N. E. formando uua pequeña ensenada, 
cuya punta E. es algo escarpada y de color lojo : al E. de aquella 
bay un islote de regular altura continuando la costa baja y escarpa- 
da acia la orilla, y en !o interior montuosa con muchas quebradas y 
no menos llanuras. Los altos de Tulinai empiezan desde la puntó 
alta escarpada, continuando para el N. hasta la quebrada de Li- 
mori. 

A pesar del mayor cuidado no pudimos observar la latitud por mé- 
todo alguno ni tampoco tomar horarios, asi fué nuestra posición de 
estima en latitud de 31 46 20 S. y longitud de 65 34- 15. 

Dia 17. Sigue el tiempo bajo las mismas apariencias, eoníi- 
nuando nosotros con las diarias operaciones : á las 11 de la noche 
nos atravesamos mura babor, á imitación de nuestra compañera la 
Descubierta, con el objeto dicho en el dia anterior, mareando de 
nuevo a las 4 déla mañana, á cuya hora despejáronse los cielos y 
horizontes, entablándose á la sazón el vientecito fresquito por el S. 
S. E. el cual nos dio por consiguiente esperánzasele tener en el 
dia observaciones con qué comparar nuestras estimas; con el'ecte 
se tomaron horarios, y se observó la latitud á las que comparadas 




104 — 



.>efe^ 



las estimas, re«u!iaron por las proporcionales, que en cada uno de 
los días 15 y 16 liabian contraido un error en latitud de 10' kZ" y 
1 y 28 en longitud, aquella al S. de la observada y esta al E. que- 
dando por consiguiente afectados de estos errores los trabajos de 
aquellos dias,á los que con la mayor escrupulosidad, seles ha he- 
cho las correspondientes co-^recciones en sus bases. 

La quebrada de Limari está formada por dos punías de una altu- 
ra regular, y al pié de una sirria bastantemente alia, cuyos eslre- 
inos forman dos picos, en medio de los cuales hay un rio'con aquel 
nombre: desde la misma qu.'brada corre la costa para el N. algu- 
nos grados O. siendo esta en la orilla escarpada y después pendien- 
te hasta formar una llanura de la que á poca distancia se eleva un 
montecito de una altura mediana, cuyo punto es el que se hace 
mas notable hasta punta de Lengua de Vaca que es baja y saliente 
ala mar, terminando en ella unas sierras iguales y parejas en sus 
cumbres ó cimas, y algo mas próximas ala marque alas que se 
vieron anteriormente : al medio dia observamos en latitud de 30 
39 00 S. y longitud de 65 41 57. 

Dia 18. Sigue el tiempo de bello semblante, el viento fresqui- 
lo del S. mareta del mismo, cielos y horizontes despojados, y el tem- 
peramento agradable ; lodo lo cual coadyuvaba á hacer nuestros 
trabajos mas lisongeros, que seguíamos como en los dias anterio- 
res, dirijiendo nuestros rumbos con relación á la co^ia, y bases. 

E\\ la tarde habiendo precedido la señal de que se daria fondo, 
en la primera ocasión oportuna, nos dispusimos tomando viíaduras 
á las dos anclas de Leva, alistándose al mismo tiempo un anclote, 
para si en la noche fuese preciso dar fondo. 

La Descubierta se atravesó en la noche diferentes veces, ejecu- 
tándolo nosotros al mismo tiempo. A ¡as 4 con toda fuerza de ve- 
la seguimos el rumbo de! N. E. por las aguas de nuestra compañe- 
ra, y á las 6 avistamos un bajo a distancia de una milla a! S S. O. 
de la Punía del Lobo, velaban en él, dos piedrecitas muy juntas ea 
quese veia la rebentacion. A las ocho quedóse el viento calma, y 
nosotros sin gobierno aconchándonos la marejada sobre la costa, 
queá la sazón era 'del S. O. ; con este motivo echamos el bote al 
agua, y después la lancha lomando aquel un remolque para hacer- 
nos caer déla vuelta delN. y franquearnos con su ayuda y enton- 
ces la marejada en favor: nuestra compañera se hallaba aun mas 
empeñada, en consecuencia se envió nuestra lancha con el guardia 
marina Ali y toda su esquifacion, con la cual y la suya consiguió 
hacer cabeza, y á poco ralo saltó el viento al O. y después al S.'^O. 
con el que nos flanqueamos, inmediatamente dirigiéndonos después 
al puerto con toda fuerza de vela. 

Deí^de la punta del puerto de aquel nombre, á la del Lobo so 
forma una ensenada, siendo la costa desde esta punta hasla la de la 



í 






105 — 




Toriujía, de piedras escabrosas, en cuyo intermedio está el puerto 
de la Herradura, en el que á tres millas, y en su paralelo, obser- 
vamos al medio dia la latitud de 29° 56' 57" S. y longitud occiden- 
tal de Cádiz, de 65M8' 17". 

Dia 19. Continuamos al medio dia con toda fuerza de vela ert 
demanda de fondeadero, pasando á seis cables de distancia del islo- 
te mas saliente de Pájaro Niño, horzando después inmediatamente 
para atracarla costa, y amarrai^nos según las marcas de Mr. Fre- 
ziers, lo que no pudimos verificar por haberlo ejecutado antes la 
Descubierta ; no obstante, después de varios bordos lo consegui- 
mos nosotros á las 2 1/2 de la tarde, quedando á poco rato amarra- 
dos con dos calabrotes dados á una grande peña y el ancla del ayus- 
te afuera, aquellos al O. S. O. y estas al E. N. E., quedando el 
cuerpo de la corbeta en ocho brazas fondo arena parda menuda, y 
en Ids enfilaciones siguientes. 

El islote de la punta de la Tortuga al N.^IO" O. ,"61 pueblo é 
ciudad de la Serena al N. E., la punta de los Teatinos al N. 16" 
O. yelcantoN.de la Casa ó Almacén, ais. ^5° O. tododelaauja. 

Entre el islote mas á tierra de Pájaro Niño y la punta de la Tor- 
tuga, puede pasarse sin cuidado alguno ; esta con el de mas á tierra 
corren O. N. O., E. S. E. y con el mas saliente N. O,, 8. E. y 
entre si N. S.: distancia de aquel á la punta 1 1/2 milla y poco 
mas al segundo. La punta de Teatinos con la Tortuga cuasi N. 
S.: distancia de una á otra como 3 leguas. El puerto de Coquim- 
bo es una babia formada del continente, abierta su medianía á los 
vientos N. al O. y de este al S.; el fondeadero cubierto enteramen- 
te por todas partes, su fondo 12, 10, 8 y 6 brazas, preferente al da 
la Herradura, por la proporción de la salida con cualquiera vien- 
to, pero muy defectuosos ambos, por la falta de agua. 

El pedazo de copta comprendido entre Valparaíso y eslepuerto» 
presenta una vista bastantemente agradable, ya por sus desigualda- 
des, ya por sus calas y puertos, y ya por los diferentes órdenes de 
las tierras : en las inmediaciones de la orilla es generalmente baja 
y escarpada, y en lo interior alta y formando cuatro órdenes de 
montañas y algunos montecitos y médanos de arena ; esta variedad 
hacia su vista halagüeña, no cansando la del observador, aunque 
pareciese bastante estéril, pues solo se veian pequeños arbustos, y 
estos de un color bajo, bien que á la sazón la estación está bastan- 
temente adelantada, y por consiguiente muy falta la tierra de sus 
precisos alimentos. 

En las últimas horas de la tarde se condujeron al Almacén situa- 
do próximo á la orilla del mar y que debe servirnos de observatorio, 
los antwjos -astronómicos y el cronómetro N." 71 de esta corbeta, 
con el objeto de observar en la noche las emerciones del l.'"y2.* 
satélite de Júpiter, comparando aquel al N.° 10, antes y después de 



27 




106 — 



>es^'á^í 




la ebservacion, )n que se hizo en las mejores circunstancias y vién- 
dose las bandas del Planeta. 

Desde muy temprano fueron ambas lanchas á tierra con un ran- 
cho de gente á mas de su esquifacion, con el objeto de desocupar el 
almacén y colocar en él todos los instrumentos y situar desde luego 
el observatorio. En el mismo dia^ se puso el péndulo en movi- 
miento, se tomaron alturas correspondientes y se compararon los 
relojes con el P.'° por medio de pistoletazos. 

A la una de la mañana estando todo despejado, pasaron los Co- 
mandantes y oficiales á tierra para medir distancias lunares, las 
que concurrian á la determinación de la longitud ; en la noche se 
tomaron estrellas al N. y al S. para por ellas determinar la latitud. 

El dia ha sido claro y el viento ha estado fresquitopor el S. O. 
hasta la noche que quedó calma : en la misma murió el artillero de 
mar Antonio Garcia, de resultas de una herida que recibió en Val- 
paraíso, por el soldado de la dotación de este buque Juan Vallejo, 
asegurado en el cepo y con un par do grillos. 

La mañana se aprovechó en sondar el puerto y su boca, á que 
fueron comisionados los guardias marinas y en medir una base do 
2,700 pies, para por ella y sus marcaciones levantar el plano del 
mismo. 

Dia 21. Se tomaron alturas correspondientes, se compararon 
los relojes ai P.° y en la noche se observó la emercion del I.'' satélite 
de Júpiter, bajo las mas bellas circunstancias. 

Dia 22. A las ocho de la mañana entró el viento por el S. O. 
bonancible y después refrescó, hasta las seis de la tarde que calmó, 
continuando así lo restante del dia y cubierto de celajería y niebla, 
no permitiéndonos por consiguiente lomar alturas correspondientes, 
haciéndose solo las comparaciones diarias, sucediendo lo mismo el 
dia siguiente, aunque el viento era del N. bonancible. 

Dia 24, Se tomaron alturas correspondientes y se compararon 
los relojes al péndulo: el viento estuvo por el N. calmoso, sintién- 
dose en el puerto un grueso murmullo de aquella parte, y una fuer- 
te resaca en playa. 

Dia 28. Se tomaron alturas correspondientes, se hicieron com- 
paraciones, se observó la salida del eclipse de la luna, una emercion 
y imercion del 4.° satélite de Júpiter, y también una imercion y 
emercion de luna con la luna. 

Dia 29. Se tomaron alturas correspondientes, se hicieron las 
diarias comparaciones, y so cerró la cuenta de los relojes, cuyo mo- 
vimiento establecido se diferencia muy poco de el que se les averi- 
guó en el puerto de San Carlos en la isla deChiloé. Concluidas 
pues todas nuestras tareas, se condujf'ron abordo en las últimas ho- 
ras de la tarde los instrumentos que se hallaban en el observatorio, 
resultando en este según todas las observaciones hechas, la latitud 




___ 107 — • 



>».s|^Si 



del puerto de 29 56 40 S, y longitud occidental de Cádiz de 65' 
16' 15" la ciudad do la Serena, en la de 29" 52' kO" y 65° 11' 15". 

Salida del puerto de Coqísimbo para el de 
Arica. 

Mayo — 1." Aunque el viento fuese muy bonancible por el O. 
y O. N. O. en la mañano, y calma en la tarde y noche, nos dispu- 
simos no obstante á las 2 1/2 de esta á dar la vela, precediendo la 
orden de la corbeta comandanta para que nos desamarrásemos do 
los calabrotes que leniamos dados á tierra y quedásemos á pique del 
ancla de afuera, loque verificamos á las cuatro de la mañana, y á 
las diez saltando el viento bonancible al N. O. y hecha la corres- 
pondiente señal, levamos el ancla y dimos la vela seguidos de la 
Descubierta. 

Mareada toda vela, y después de varios bordos, grangeamos 
h boca del puerto quedando francos á las 3 1/2 á cuya hora marca- 
mos la Herradura al N. 72" E. y el Islote do Pajaro Niño al N. 32" 
E. y la Punta de Lobos al S. 15'^ E. todo de la auja. Situándonos 
por estas marcaciones en el plano de Mr. Frezier en latitud austral 
de 29° 58' y longitud occidental de Coquimbo 0° 4' 20",, de Cadi?, 
65 20 15. 

Como los vientos eran sumamente bonancibles, el N. O. y 
N. E. y la marejada se sentia bástanle por e! S. O. grangea- 
mos muy poco en las últimas horas de la tarde y primeras de la 
noche, hasta que cesando algún tanto el vientecito por el N. E. y 
N. conseguimos separarnos de la costa quedándose á poco rato 
calma y después ventolinas variables. 

Amanecimos con la tierra á la vista, cielos y horizontes acela- 
jados y ventolinas calmosas, hasta las 10 que entablada la brisa por 
el S, S. E. á cuya hora empezamos dft nuevo nuestras tareas de 
medir bases, observar longiludes en sus estremos, y marcar desdo 
ellos los puntos mas visibles de la costa : al medio dia observamos 
en latitud de 29° W 00" S. y longitud de 65 38 28, siendo la 
declinación de la auja N. E. 12° 00' 00". 

Dia 2. El viento del S. S. E. continuó fresquito hasta las pri- 
meras horas de la tarde que fué cediendo, y en la noche quedó ya 
muy bonancible. Nuestros rumbos han sido c^n relación á las 
bases, dirección de !a costa y proximidad de ella. 

A la una andada la distancia calculada para amanecer á la vista 
del puerto mas N. marcado en la tarde, nos atravesamos mura 
estribor, habiendo precedido la correspondiente señal ; hasta las o 
que marcamos cá imitación de la Descubierta, y á las 6 empezamos 
de nuevo nuestras tareas, estando á tres leguas de la costa, y el 



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puerto del Guaseo á la vista, ligando con aquella la Isla de 
Pájaros, y la de Cañaberal : nuestra posición al medio dia fué 
en latitud observada de 28 32 00 S. y longitud de 65 19 20, 
siendo la declinación de la auja observada N. E. 12° 30' 

Dia 3. Nos atravesamos á las 10 de la noche con el objeto 
dicho el dia anterior, y á las dos marcamos á imitación de la Des- 
cubierta, atravesándonos de nuevo á las h, y á las seis con toda 
fuerza de vela empezamos nuestras diarias operaciones : al medio 
dia observamos en latitud de 27 16 13 S. y longitud de 65 13 04, 
siendo la declinación de la auja N. E. 12° 00'. 

Dia k. Poco después del medio dia puso la Descubierta la señal 
de unión, y estando á regular distancia echó su lancha al agua con- 
duciendo á esta corbeta á D. Felipe Bauza y práctico tomado en Val- 
paraíso D. Domingo Velazquez, 6 individuos de tripulación, 2 sol- 
dados de la guarnición de aquel buque, y un oficio para el Coman- 
dante, por el cual supimos que en el dia debiamos separarnos, 
aquella corbeta á las Islas de San Félix situadas en latitud de 27° S. 
y 150 leguas de la costa. En este concepto, y en el que para el 
reconocimiento y descripción idrografica de la costa, á cuyo igual 
aprovechamiento de tiempo al que á esta época sehabia conseguido 
en aquel buque, trasbordaban á este, aquellos dos señores, y para 
no trastornar los alojamientos pasaron á aquel bordo los Sres. D. 
Martin Olavido y el guardia marina D. Fabio Aliponzoni, y con- 
siderando también que nuestras maniobras en este caso eran mas 
complicadas que las suyas y que teníamos ya un corto número de 
tripulación, remitió aquel de gente y tropa de marina. 

Nuestra comisión será situar el pedazo de costa desde Gopiapó 
hasta los 15° de latitud á cuyo puerto recalaba la Descubierta y se 
situaba hasta el Callao de Lima donde deberemos estar afines 
de Mayo ó mediados de Junio : hechos los trasbordos, pasamos á 
la voz manifestando unos y otros el sentimiento de la separación 
aunque por cortos días : á las cinco de la tarde perdimos de vista á 
nuestra compañera al S. 4-0° O. 

A las diez nos atravesamos mura á babor, y ala una cambiamos 
la cabeza, mareando á las k de la mañana para desde muy tem- 
prano dar principio á nuestras diarias operaciones, pero el tiempo 
no lo permitió, estábamos casi sin gobierno y aunque algunas veces 
teníamos vientecilos y ventolinas, eran de muy poca dui ación : la 
mar algo agitada y las corrientes hacian alterar frecuentemente el 
rumbo de la base, por consiguiente era inútil todo trabajo. Obser- 
vamos al medio dia en latitud de 26 49 20 S. y longitud de 65 3 18, 
siendo la declinación de la auja N. E. 12° 00. 

Dia 5. El viento estuvo muy bonancible por el E. y E. S. E. 
hasta las últimas horas de la tarde que entabló por el S. y S. E. bajo 
muy buenas apariencias, siendo muy varios los carices de este dia 




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109 — 



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á los de los anteriores, nmnteniendo siempre claras por aquel 
parage que nos harían confiar y esperar vientos mas constantes, 
cielos mas despejados y una atmosfera mas pura de las que en los 
días anteriores liemos experimentado. 

A las doce y media nos atravesamos mura á babor con el objeto 
indicad(» en el dia anterior, y á las 3 cambiamos la cabeza, marcan- 
do de nuevo á las 5 y dando pr¡nci|)io á las 6 1/2 á nuestras diarias 
operaciones. Nuestra posirion al medio dia fué en latitud de 
25 55 20 y longitud de Gk 57 37, siendo la declinación de la auja 
por azimutesN. E. 12° 30. 

Dia 6. — El viento ha tenido sus alteraciones, ya mas fresquito 
ya mas bonancible"; desde las nueve de la mañana empezaba el 
terral, hasta las primeras horas de la tarde que entraba la virazón 
abonanzando al amanecer. Los cielos y horizontes generalmente 
cubiertos de ceiajeria pero dándonos claras suficientes para la lati- 
tud y longitud de las bases. 

A las diez de la noche nos atravesamos mura estribor, y a las 
12 1/2 cambiamos la cabeza hasta las 5 3/4 que marcamos teniendo 
la costa á la vista, la que por estar cargada de neblina nos ocultaba 
los puntos mas visibles de ella, asi empezamos nuestras diarias cpe- 
racionos hasta las siete de la mañana, siendo nuestra situación al 
medio dia en latitud observada de 2i°48' ík" y longitud de C4. 468 
y la declinación déla auja N. E. 13° 00, observada por azimutes. 

Dia 7.— Sigue el tiempo como el dia anterior aunque algo mas 
fresquila la brisa, los cielos y horizontes cubiertos de celajería parda, 
mar tranquila, bello temperamento. A la una calculada la distan- 
cia para amanecer próximos á la tierra, y cumplida poco después, 
nos atravesamos mura babor, y á las tres y á media cambiamos la 
cabeza, marcando á las 6 y dando prmcipio a nuestros trabajos al 
salir el sol : al medio día observamos la latitud por dos alturas de 
23 8 37 y longitud 64 40 11, siendo la declinación de la auja 
N. E. 12 30 por azimutes. 

Dia 8. — El viento ha tenido sus alteraciones variables del S. al 
S. O. y S. S. E. ya bonancible, ya calmoso y ya fresquito. Los 
cielos y horizontes generalmente cubiertos de celajería. Ya próxi- 
mos al medio dia distábamos bien poco de la Babia de Mejillones 
que intentábamos reconocer; con efecto, á las dos empezamos á 
descubrir y á las 3 reconocida á toda confianza, y habiendo sondado 
en su boca 20 brazas arena corrimos una base, se tomaron horarios 
en sus estremos, desde los cuales se marcaron los puntos mas visi- 
bles de ella con cuyos datos se establecerá su plano. 

Parece bien estraño que los Sres. Frezier y Juille, que con tanto 
acierto y utilidad trabajaron en esta parte de la América no hagan 
mención alguna de aquella Babia, distante cuatro leguas al S de la 
de Cobija, de quien dan circunstanciada noticia, por la que se mani- 





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fiesta 1.1 porn comodidad de su surjidero tan desabiigado como 
excelente el de aquella. 

A las tres y media de la mañana nos atravesamos con el oltjeto 
dicho en los días anteriores, hasta las 6 que mareamos dando prin- 
cipio á nuestras diarias oporatíiones, siendo nuestra posición al me- 
dio dia en latitud observada por dos alturas, 22 13 46 S, y longi- 
tud de 64 26 11 y la declinación de la auia per azimutes N. E. 
1130. 

J)ia 9. — Desde el medio dia empezamos á tener ventolinas de! 
S. S. O. y S. S. E. ya calmosas y ya bonancibles hasta las primeras 
horas de la noche que queilamos en calma, y en la mañana empe- 
zaron de nuevo quedando sin gobierno hacia las nueve; sin embar- 
go corrimos bases en aquellas horas en que eran mas estables. 
Nuestra prsicion fué en latitud observada 21 46 20 S. y longitud 
de 64 24 34, siendo la declinación de la auia N. E. por azimutes 
11 30. 

Dia 10.— Al medio dia quedamos enteramente en calma, basta 
las últimas horas de la tarde quo tuvimos ventolinas variables 
en el q.*" y ter.' q."« permaneciendo en esta disposición todo el dia; 
y en aquellas horas en que se mantenian algún tiempo corriamos 
bases aprovechando asi todo lo posible. 

Gomo para nuestros trabajos se hacia preciso el navegar próxi- 
mos á la costa, quedamos de ella cuando la calma, á distancia de 

tres leguas, pero muy en breve la marejada nos mas de lo 

que necesitábamos y asi nos fué preciso echar lancha y bote al agua, 
ya para con su ayuda salir algo afuera y ya para que nos facilitas» 
hacer cabeza y aprovechar asi los mas leves soplos de viento. 

La mucha celajería no nos ha proporcionado ver el sol ni por 
pocos instantes, quedándonos por consiguiente sin observación 
alguna, siendo nuestra posición de estima en latitud de 21 43 08 S. 
y longitud de 64 26 54 y la variación N. E. 11 30. . 
_ Bia 13. — Apesar de la poca fuerza del viento y de su inconstan- 
cia no hemos dnjado de aprovechar los mas leves instantes en el 
sucesivo eslablfccimiento déla costa: al amanecer aunque el viento 
estuviese muy bonancible y algo escaso ceñimos no obstante con 
todo aparejo de voüna, con el objeto de reconocer el Puerlo de 
Iquiquo, el que á las 8, según la latitud del Piloto Moralera (que 
encontramos igual á Im establecida por nosotros) y el parecer del 
páclico, arribamos al N. 1/4 N.E. persuadidos que era el puerto 
ia ensenada queteniamos á la vista en laque veiamos la Islita que 
sirve de marca, y en su consecuencia empezamos desde esle monienlo 
á medir bases para su establecimiento y sucesivo de la costa, siendo 
nuestra posición al medio dia en latitud observada de 19 53 00 S. 
y longituil de 04 47 51 y la declinación de la auja por azimutes 
N. E. 10° 50'. 





- 111 






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^3 




Dia 14. — Como el viento nos mnnifoslnba permanecer en aquel 
estado, naveg.'imos en la noche próximos á la costa proporcionando 
amanecer á l;i NÍsla del puerto mas N. marcado en la larde, lo qiio 
con efecto conse;íiiimos viéndose también á la misma hora el morro 
de Arica, con cortM diferencia como á ocho leguas, á cuya distan- 
cia se maitiliesta como isla, siendo bastantemente remarcable po^ 
estar cubieito de escremenlode los pájaros y Guanacos. 

Aunque el viento era muy bonancible, las apariencias se mani- 
festaban lisonjeras, la celajeria corria con viveza del S. y S. E. 
manteniendo claras por aquel parage que en muy breve por ellas 
tuvimos la brisa fresquita, con la que probablemente anclaremos en 
el dia : al medio dia observamos la latitud por dos alturas seí¡,un 
Borda de 18 43 42 S. y longitud de 64 44 51: siendo la declina- 
ción de la auja por aziniutes de N. E. 10° 50'. 

Dia 15. Continuamos con toda fuerza devela en demanda del 
fondeadero; á la una avistamos el Islote Guano próximo al Morro, 
el que al principio de la noche costeamos á distancia de seis ca- 
bles, por fondo de 20 19 16 y 10 brazas, eii las que dimos fondo al 
ancla del ayuste que teníamos á estribor, quedándonos en esta dis- 
posición hasta la siguiente mañana que dimos un anclote por cor- 
redera, quedando aquella al S. O. y esta al N. E., en cuya disposi- 
ción estábamos bajo lasenfilaciones siguientes : la Iglesia Mayoral 
S. 53° E., la Cruz del Morro al S. 38 E., Morro de Sama'alN. 
49 O. y la medianía del Islote de Guano al S. 17° O., lodo d« 
la auja. 

Luego queamaneció se echó la lancha y bote al agua ; á las nue- 
ve fué aquella á sondar toda la rada é inmediaciones del Islote, y 
aquella el pueblo, con el objeto de medir una base para levantare! 
plano del puerto, todo á cargo de oficiales que á este fin se destina- 
ron, verificándose con la mayor brevedad posible, por sernos pre- 
ciso para el succesivo trabajo. 

Dia 16. En la mañana estuvo el viento fresquito por el S O. 
y en la tarde y noche calma ; los cielos y horizontes con bastante 
cebtjer¡a,^la mar gruesa, y el temperamento nada agradable 

Din 17. Al amanecer tuvimos lerríd, con este motivo y per- 
suadidos que tendriamos tiempo suficiente para franquearnos del 
Morro, levamos el anclote y viramos por el ancla, pero ya cuasia 
pique se quedó enteramente calma ; en consecuencia se suspendió 
la faena, arriando hasta 20 brazas de cable, en cuva disposición 
permanecimos todo el dia. 

En ios días 16, 17 y 18 observamos la latitud, la que conviene 
enteramente con la que determinó Mr. Frezier de 18° 28 : no suco- 
de asi con la observada por Mr. Feulií, que se diferencia dedos íiij- 
nulos : nuestros observadores estaban todos acordes, y dentro del 



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M2 — 



medio segundo. La longitud segnn nuestro relox N." 10 de la 
mayor confianza, resulta la de 6k° 12' 45" occidental de Cádiz. 

La rada de Arica, está cubierta de los vientos del N. poruñas 
montañas sumamente elevadas entre las cuales sobresalen extraor- 
dinariamente la de Putre y Tacora : de los vientos del S. se está 
por la isleta que llaman del Guano, próxima al morro extremo S. 
de la ciudad en el que hace noche una porción inmensa de alcatra- 
ces, que en la mañana se reparten por bandadas j una y otra parte 
de la rada ; tanto el morro como la isla está cubierta del escremen- 
to de aquellos pájaros (]ue llaman Guanos, de que hay comercio en 
los puertos inlermeilios. El fondeadero mas ventajoso y cómodo 
esalN. de la isla distanciado 4- á 6 cables, guardándola misma 
respecto al morro, procurando inmediatamente dar una codera al 
N. E. con el objeto de mantener siempre la proa acia afuera, para 
evitar asi la incomodidad de la gruesa mar del S. O. al atravesarse 
por cjiusa de la marea que generalmente puede mas que el viento 
reinante del S. : en este concepto será conveniente que el cable sea 
de bastante seguridad, y confianza, la que no exige el calabrote. 

El desembarcadero es bastantemente malo, todo lleno de piedras, 
con una grande reventazón : esta es muy excesiva cuando la marea 
está en su mayor hinchazón, cuya plenamar sucede á las 12 del día 
el del novilunio y plenilunio : guardan igual periodo que las do 
nuestros puertos en Espatla. En la ida á tierra si es en la plena- 
mar, no se omitirá precaución alguna en la inteligencia que nada 
será en vano ni superfliio ; las piedras nó pueden distinguirse bien, 
ios golpes de mar son frecuentes y gruesos, finalmente la playa causa 
respeto, siendo preciso el hacerse conducir por los naturales que los 
sortean con bastante destreza, mientras que la demás gente del bote 
está ocupada en su manejo : en consecuencia me parece preferente 
y no fuera de propósito verificarla en la vaciante en que todo se 
presenta á la vista, todo calma y lodo cede. 

El pueblo está situado á la orilla del mar, su vista es desagrada- 
ble, el color de la tierra es amarillosa, su formación ridicula sin or- 
den alguno, las casas de cañas y adoves, las gentes de un semblan-^ 
te triste, de mal color, y raras fisonomias, finalmente todo aquel as- 
pecto, ahuyenta ; es mal sano, mal clima, mucha pobreza, niuguna 
familia de distinción, todo castas, y!muy raro europeo generalmente; 
tanto estos, como los que del pais tienen alguna comodidad, residen 
en Tarraa (en donde hay un intendente sub-delegado de el de Are- 
quipa, como lo es igualmente el de Arica,) temerosos de las enfer- 
medades que en esta se padecen, siendo generalmente de Tercianas 
malignas y Tabardillos, de que rara vez libertan la vida ; los íínicos 
facultativos que podían en mucha parte contribuir á cortar estos ac- 
cidentes, son uno ó dos frailes de San Juan de Dios cuyas ideas mé- 
dicas serán sin duda muy limitadas. 



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Los habientes inclusos los tros valles inmeiJintos de Acapá, 
Cluilla, y Chaca, ascienden á 3,000 almas, cuyo mayor número se 
dedica al cultivo de la tierra, al que le dan fuerza con el Guano : 
esta produce aceite, agies ó pimientos, trigo aunque poco, maiz en 
abundancia, vino y algunas frutas ; su mayor consumo se hace en 
la sierra, particularmente los agies, vino y maiz, todo estraordina- 
riamente caro. Ganado vacuno, caballage, y de lana, hay muy 
poco ; así su precio es sumamente alto y excesivo. 

De Lima anclan anualmente i á 5 embarcaciones cargadas de 
aguardiente, cliocolale, garbanzos, y ropa de Castilla, para Arequi- 
pa, la sierra (f-.; suele tocar también aunque rara embarcación de 
lasque de Europa hacen viaje á Lima ; estas dejan algunos efec- 
tos de comisión é inniudialamente siguen derrota á su destino ; el 
retorno de unas y de otras son generalmente las tercianas, de que 
felizmente libramos, apesar de que al principio padecimos todos 
fuertes dolores de cabeza, producidos sin duda del fuerte hedor del 
Guano que despide el Morro ; este está cubierto con una capa de 
aquella especie, haciéndose sumamente notable desde la mar, sin 
que quede la menor duda, ni el menor recelo en su seguro recono- 
cimiento, pues es lo notable en aquellas cercanías. 

Un monumento de la antigüedad se presenta en las inmediacio- 
nes del Morro de Arica, que con motivo de nuestra demora, hemos 
tenido lugar de reconocer y examinar algunas particularidades que 
extríioré aqui por parecerme dignas de este lugar. 

Pasa por hecho positivo en el pais, que algunas de las naciones 
de los antiguos Peruanos, huyendo déla fuerza de los conquistado- 
res, siguiendo el curso del sol caminaron hasta que impedidos por el 
mar, tomaron el bárbaro partido de sepultarse con sus familias y ri- 
quezas, antes que rendir su cuello á ajeno yugo, cuyos vestigios se 
encuentran en las playas inmediatas, y particularmente en la peque- 
ña ensenada de la Chocota, que está á la parle del S. del Morro : 
deseosos de examinar prolijamente aquel lugar se hizo una espedi- 
cion, en el que se encontraron infinidad do fosas y hosamentas 
humanas, que reconocidas cuidadosamente se reducía su situación 
á un estrecho nicho de piedras toscamente colocado, con una estera 
en su pavimento ; los cuerpos se hallaban sobre ellas todos en igual 
actitud, con las rodillas dobladas hasta cerca de la boca, y las ma- 
nos cruzadas ó tendidas sobre el pecho ; un paño al parecer de lana 
del color de nuestro barragan de Cuenca los envolvía de la caheza á 
los pi€s, y una red gruesa de pita, hacia el mismo oficio por encima 
de todo : tenian al cuello una pequeña bolsita que desenvuelta, solo 
ofrecía tierra y polvo, y en su inmediación vanas vasijas pequeñas 
de barro, y olrosinstrumentillos de maderas con filos de pedernal, 
alguno que otro canastillo de paja y algunas hondas como de caña 
mo, y fragmentos de mazorcas de maiz: no satisfechos con estos ha- 



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29 



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— 114 -- 




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Uazgos, y deseosos de satisfacer aun' mas nuestra curiosidad, hici- 
müs abrir oirás de fosa y de una de ellas sacamos un medio cuerpo 
1 parecer de. muger, completo y acartonado, cuya cabeza se le se- 
paróal tiempo de sacarlo, y aunque lus huesos amarülaban muclio, 
conservaba no obstante sus cabelleras trenzados bien formadas, y 
algunas de color rubio á manchas : se estrajo de otra fosa una ca- 
beza que conservaba todavia mucha paríe carnosa y su dentadura 
menuda y bijn formada : en otras fosas ya abiertas aparecian va- 
rias cortaduras pequeñas de cobre en forma de monedas, un clavo 
de este metal, un anillo de alambre, y algunos pedacilos de crista!, 
pero todo sin figura ni marca alguna, cuyos documentos si fuese 
posible probar que perlenecian á aquellos depósitos, seria un testi- 
monio incontrastable de que su existencia era mas moderna queso 
supone. 

El hallarse estos cadáveres acompañados de los utensilios y de- 
mas instrumentos de que se ha hecho mención, envueltos en los 
paños y redes, su postura y demás circunstancias, parece no dejan 
duda de haberse depositado en aquellos tiempos, en que estes natu- 
rales nada ilustrados, no tenían idea de la inulilidad de semejantes 
preparativos : por otro lado, la semejanza de lodo esto con las an- 
tiguas ^wacas, de que habla el Sr. Ulloa, es una segunda razón 
que hace fuerzo, y sin duda la que estimularon al padre FeuUet á 
asegurar su antiguo origen, quien también las encontró en las in- 
mediaciones del puerto de Hilo con las caras al ^'¡ente, Mr. 
Frezier que no perdona medio de manifestar su odio contra los Es- 
pañoles, asiente no solo á la común tradición, sino que afirma que 
en la época en que viajaba se sacaban vesíijios de las riquezas que 
sepuilíiron consigo, sin hacerse cargo que un solo ejeniplar de e^sta 
naturaleza, hubiera desenvuelto cuanto encierra en sus entrañas 
aquella tierra , y no se eneonlrarian intactas las fusas, con las 
cuales creo confunde las antiguas y suntuosas Guacas. 

Entre cuantos funestos hechos nos presentan las historias de los 
pueblos, que por no sobrevivirá sus infortunios, han preferido una 
muerte honrosa entre las espadas, las ruinas, las llamas, los tósi- 
gos, y los precipicios, no se encuentra suicidio alguno, con la vale- 
rosa y fria indiferencia de labrarse sus sepulcros pausadamente y 
enterrarse en ellos ; pues la desesperación exige siempre un acto 
precipitado; lo contrario seria tanto mas viólenlo cuanto que se 
trata de una nación acostumbrada á ser subyugada, y de un carácter 
poco feroz y guerrero, como vemos en lodos los hechos de b con- 
quista del Perú, pareciendo en aquel caso mas verosímil, el que se 
enterrasen sin el trabajodelabrar sus sepulcros, esteras y redes, y 
el cubrirse después en los grandes subterráneos que para depósito de 
los cadáveres tenian en 'todas sus casas ; pues según el Sr. Ulloa, 
no so construía ninguna que no tuviese este sitio capaz de contener 



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cuantos falleciesen durante su existencio, ó de lo contiarioen sus 
Guacas, como acostumbraban á fabricar en las inmediaciones de 
sus adoratorios. 

El fétido olor que aun exalan estos cuerpos, que parece no de- 
bían conservar si tuviesen una tan remota antigüedad, (bien que el 
t(trreno esarenosoj el encontrarse aun con bastante consistencia los 
pedazos de vestiduras, que no sucede asi en las antiguas Guacas y 
la diferente arquitectura de estas, parece otra prueba de la opo- 
sición que les dá una época mas modei'na. 

Quedan espuestas las razones que hay para no creer por mera 
ti-adicion el hecho como se refiere, y solo resta el darle un origen 
que sin apartarse de la posibilii|¿u], parezca menos violento : quien 
quita que un desgraciado accidente de un terremoto, una epidemia 
ú otra causa, pueda haber multiplicado tanto el número de los muer- 
tos que fuese necesario elegir un sitio retirado, donde se sepultaban, 
y en este caso ninguno mas á propósito que aquella ensenada, nada 
obsta á 'estas congeluras los testimonios de idolatría que se encuen- 
tran, puí.vs e! que tenga conocimiento del carácterde los indios y su 
modo de vivir aun en el día en cuanto á religión, no se le ocultará la 
indiferencia con que nuran las sagradas ceremonias de la nuestra, 
frecuentando conlinuamente sus ritos y costumbres antiguas siem- 
pre que pueden evadir el zelo y vigilancia de los párrocos, como 
mejor que lumca selespodria proporcionar en el caso supuesto, ya 
por la confusión que primeramente reinarla, y ya porrfueen aquel 
tiempo deberían estar aun mas recientes sus iileas de idolatría. 

Es cierto que en el pais no hay quien dé razón de semejante ca- 
tástrofe, pero lo es igualmente el que no hay un sugeto que esté 
en estado de responder con algún concierto á bis preguntas que se 
les han hecho en estas y otras materias, por lo que es bien difícil 
deducir otras consecue.ncias. 

Salida de la rada d© Arica para e! Callao 
d© Lima. 

Día 18 Esperamos con impaciencia todo el dia de hoy el me- 
nor soplo de viento favorable para dar la vela, pero no pudimos 
conseguirlo hasta la una de la noche, que con el terral sumamente 
honancible, y ayudados del remolque de nuestra lancha nos fran- 
queamos en tal disposición que aunque en la restante noche y si- 
guiente mañana estuviésemos con ventolinas variables y escasas 
conseguimos no obstante mantenernos sobre bordos, prolongando 
aquellos que mas nos aproximaban á nuestra sucesiva derrota. 

Dia 19. Sogun la latitud observada á medio dia, de 18° 30' y 
la marcación á la isla de Guano, quedamos situados en longitud oc- 







116 



variaciün de la auja por azimutes W^ 



cidental de Cádiz de 64 16 Wb : 
10° 50' N. E. 

Dia'20. Hasta las ocho de la noche estuvimos con ventolinas 
vanablasde! S. S. O. al S. O. entablando á esta hora la del N. 
E. que en la testante noche y siguiente mañana estuvo varia desde 
aquella parle hasta el E.; la mar era gruesa é incómoda del S. O., 
los cielos y horizontes estaban cubiertos de celajería y el tiempo hú- 
medo. 

Demorando la isla Guano al N. kO° E. y el islote Capilla al S. 
8i°E. sondamos en W brazas arena, distancia á esta sazón déla 
costa del S. como cuatro millas, y cuando tuvimos el Morro de 
Arica al N. 87° E. distancia de tres á cuatro leguas, las repetimos, 
perosin efecto con 120 brazas. Latitud observada 18 20 kO S. 
longitud id. 64 47 47: declinación déla auia por azimutes 11° O' 
N. E. ' 

Dia 21. Al medio dia entablado el viento por el S. E. bonan- 
cible, con el que forzemos de vela gobernando al O. N. O. con 
cuyo rumbo comamos un paralelo a la costa : á esta hora empe- 
zamos de nuevo nuestras diarias operaciones. 

A la media noche andada la distancia calculada, para amanecer á 
la vista del punto mas N. marcado en las últimas horas de 1 a tarde, 
nos atravesamos mura estribor, cambiando á las tres la cabeza y 
mareando á las cinco con toda fuerza de vela. 

Amaneció cubierto de celajeria, el viento muy bonancible, la 
mar gruesa del S. O. y la tierra á la vista como á tres leguas 
próximamente, y al medio dia observamos en latitud de 17° 40' 30" 
S.y longitud de 65° 8' 46" siendo la declinación de la auia N. E. 
11° 00.' 

Dia 22. El viento pasó del S. E. al S. y S. O. cargándose 
todo de celajeria y arrumazón de tal modo que apenas podíamos 
marcar una punta que teníamos al N. como de cinco á seis leguas y 
á proporción que la luna iba bajando acia el horizonte, el tiempo se 
cerraba mas y mas, con la demasiada celajeria y garúa, rolando á 
la sazón el viento del S. O. al O. obligándonos por consiguiente á 
tomar la V."-* del tercer qq."« aunque por poco tiempo, pues á la 
hora ya estábamos en calma, y á la una teníamos el viento aunque 
galeno por el N. E. en consecuencia tomamos la V.^=» del O. N. O. 
amaneciendo de la tierra como de dos á tres leguas. Nuestra posi- 
ción almedio dia fué en latitud observada de 17 9 20 S. v longi- 
tud de 65 58 53 siendo la declinación de la auja N E. 10° 50' 

Dia 23. Entabló el viento del E. al E. S. E. aunque bonanci- 
ble, la mar del S. O. era sumamente incómoda, como también la 
arrumazón y alguna garúa que no nos permitía distinguir con cla- 
ridad los puntos mas visibles de la costa que necesitábamos para la 
mayor seguridad de nuestros trabajos. 




-^ 117 — 



S'**ssü«í»< 



•«*ííR*í^:y 



A las 11 l/2iln !a m^rha añilada la dislancia calnilada, ims a!r 
vosaiiliis nm ol ohjtMi» diclío «mi I.is di.is aiilcriores ; cainliiairln la 
cabt'/.a ii liis i di la mafiaua, am tiieciiii'.s Cnii la linna á la \is!a, 
pcn» inuv (•(•iifiisa, ¡)i)i- la imicha ciTi-.i/dii <|iic nos -icoiñiía 1*1:1 lia 
iMilÓiii-.is, así iit>p(idinu)> |>i)iMTriiKoii dcrrol,! Iinsla l-i<7, ijue i\i's- 
p.'jandosi! V viéiHÍDStí ron claridad á In dist.iitcia di; 8 á 9 inillaN, 
niaivaiilits cotí lodo aparejo, dando principio á nn(í-^li'a< diariiis (^¡:»^- 
r;i(;ioiius : al nuídio dia ohsirvamos t;ii latilnd de 18 oí) i'j S., lon- 
gilnd di! G6 4-'i- 07, siondo la decluiacion dy la anji N. E. lO'^ 40'. 

Dia 2't-. El viento coniimió froíco en lal disposición, <¡n(! en las 
primeras horas dt; la iioclii'. andábamos ocho milla?, hjjo las cir- 
cunstancias mas agradables; la ooclití estaba enlerampiilo d,"sppja- 
da, la luna miiv cerca del meridiano v dm 12diasdeedad, dusner- 
te qnesolo la gruesa mar de el S. O. era la (pie en aquella süzori 
iKis incomodaba. 

A la media noche, continuando el viento en la misma disposi- 
cion, quedamos en faclia con las tres gavias arreadas de !a mura de 
babor, con el objeto dicho en los dias anteriores, cambi-nido la ca- 
beza á las tres de la mañana, v á las cinco sobre aquellas mismas 
marcamos en vista de la tierra con proa del N. íjh- al N. O. para 
amanecer próximos á ella, lo que con efecto consi^guimos ; pero la 
mucha cerrazón no nos permilia lüslinguirla con aipieüa claridad 
que necesitábamos, ni era prudente ya en aquella sazón el atracar- 
se mas ; en consecuencia continuamos ci)n poca vela luL-^ta las siete, 
que despejando algún tanto forzamos con todo a[)arcjo, segim el 
ángulo del viento, dando á esta hora principio á niiestr.is diarias 
operaciones, v siendo nuestra posición al medio día en latilnd ob- 
servada de Í5 37 16 S. V longitud de 68 34 32, la declinación de 
la auja porazimutes 10^ 30' N. E. 

Día 25. Continuamos bajo las mismas apariencias que el dia 
anterior hasta las nueve de la mañana (]ue cedió de tal modo la 
brisa, que solo andábamos cuatro millas y media; la nsardel S. 
O. va no se siente tan incómoda, pero no ha dejado de serlo en su 
lugar la densa niebla y mucha celajería. 

Al medio dia liniamosá la vi-^ta el Cabo al parecer de San Juan, 
en el quedebia la De^xubiería de vuelta de las islas de San Félix 
empezar sus trabajos hasta Li¡na : no(d)slante los continuamos no- 
sotros hasta el Pico d»; Nascar, desde donde gobernamos al N. O. 
corregido, con cuyo rumbo corríamos un paralelo á la cosía, y de- 
bíamos ver al amanecer e! Morro Quemado ; con efecto lo recono- 
cimos, como también el de Viejas v el de Carretas. 

A las ocho y medi;? se avtstó d (hi P.iraca, y poco después la Isla 
Gnllan, que á no estar tan c-slimosa la tierra, la hobierainos visto 
desde muy temprano. Esta ¡-la es bastanlsmente aila y cuasi re- 
donda, tiene en su eslremo N. hasta siete Islotes, siendo los mas re- 




^^§s^" 



30 



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— 1Í8 



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mfirc;ilil(s los fie !ns fistremos y el dt'l nicflio, .i(¡(í»íÍI()s enter.-iniente 
ij,'ii;iles, sii-ritío [xít eüns imiv r'tii(icíi!;i ; su eslf'iisioii de N. n S. será 
fitim» (Ití le^ní.i y media, disí;in(íi> de el de l*;iracá, dos proxima- 

LiiH'Xo (]\\e < sítívimos N. S. ron ella se olt^ü^rvaron hor.-w'uts, y 
CllH-i E. O. ííe (di«('r\ó la laíiliid del medií» día de 1351 20 8. y 
l<Mo¡tii,| de 70» 40' 01", siendo la deciinaciun de la Jiuja N. E. 
10" 00'. 

Dia^li). Al meilii) dia va la brisa hihia decaído mucho de su 
fiiiMza anterior: en la tarde Itiviinos calinoso td vieiitoy variable 
riesde el S. E. al N. E. v E. S. E. \a fn-squilo, \a bonanci- 
l)le, V \a cahnoso. L^s cielos y h^rizonles inuv cargados, la 
íierra con msicha caiimí, v la mar ^^rnesa del S. 0.;al amanecer 
no vimos señal alguna d(A tierra, sin duda por la miiidia calinsa, en 
cuvo coiicejrlo, aiiii<|ne el vienlo era calmoso, nos dirijii>.os á su 
roconnrimieíitit con proa del N. E. v á ¡as once confnsaníente la di- 
mo'í vi<ta ; pero al medio día \a eslaba bien manifit-ta, y segnn la 
latilud observada v la marcación, dislalianins en aquel mütnenlo, y 
oi rninbo del N. 4-1" E. correj^ido, coino seis bignas de la ¡¡unía S. 
de !'ac!iacama ó de Chilca. Toda la rt'Slanle sin^ílad.ira fné cal- 
mosa, c n algntias leves ventolinas, (jne apntvechabamns !o posible 
hacia el N. Nneslra** sondas en la noche fnerun de93 8375 y 73 
brazas, f.iina \ fomlo v(>rdoso. 

Día 27. Amanecimos como i\ tres leguas de la pnnta d(í Chuca, 
la tieiTa lomada, basta las (•cbo (pie empezando á l(3\antar la ne- 
blina marcami.s los islotes de Pa(d)icama al N. 4° O., punía Chilca 
alN. 3^" E., en cnvít concepto dirijiíDos nuestro rumbo á San Lo- 
renzo, aproveciíando los n)as leves soplos de viento. 

Aumpuí continuaba la ni-büna y ventolinas variables, nodescon- 
fiabam-is íjiie en breve tendrian)os la brisa, pues que poV aquella 
parte se manifestaban bellasapariencins ; coíí efecto á las seis aun- 
que fin'se mn\ boriancdile, va íeniamosla brisiía del S. E., habien- 
do i\ las cuatro marcado la I^ia de San Lorenzo al N 36° O., y 
Morro Solar al N. 19 0.,. disl-mcia de aquella como 10 leguas ; asi 
dirijimos miestros rumbos del N. N. O. al N. O. enmendándolos 
según la siluariun. La noche era la mas oportuna y placentera, 
una luna (¡u.^ distinguíamos lo mas imperceptible de la costa, la 
que seguíamos a miiv corta distancia: á las cuatro déla mañana 
forz unos par.i afuera con el objeto de separarnos de los islotes do 
palomino, pu(!S (pje por njomentos iba quedándose calma : con 
efecto lo verifiíMuios así ; y después costeamos la Isla como de dos á 
Ues millas, a\i<i,iudo a las seis algunas embarcaciones que se ha- 
llaban en el fondeadero, marcando en el mismo instante Morro So- 
lar al N. 62" E. V la punta S. E. de la Isla al N. 13° O., en cuvas 
inareaciones sondamos e 1 48 brazas : á las ocho se largó la bande- 



119 — 



t 



r.'i, y se edió t-.\ \h>U> al ;tjín,), el qiifi nos nyuíló con remolque, pues 
(|U(' lii xctilMliii.) líVii smiumieiik-. c.il¡n(ts;i. 

y^t.7 28. Al nicdiit (li.'i (Mil;il.ló v\ vieiilecito por E. con el rnal 
co^l^•;lnll)^ l.-i isl;i do S;Mi Lummizh, nuott á lies miliíis, ciiv.-Mlislan- 
cia íMicoiilran.os 55 liraza;- faii<j;() verdoso ; á las seis se dejó vrr una 
einh.ircacii.n menor, (ino al parecer era falucho \ h.-icia dili-^eiicia 
por nosotros, el (¡ne lle^ó.i las 7 1/2 ofreciendo «le parle del co- 
niand;inle del resj^naido sus auxdios, los que no siendo necesarios 
se le dieron las gracias. 

Aunque el vienlo estuviese escaso, no por eslodepconfianio? an- 
clar en la misma noche: con eftclo después de varios hordos, di- 
mos fondo burlándonos cini lujostr.i compañera la Descubierta 
que encontramos des;t[»arejada, empezando nosijlros desdti este mo- 
Utento la nli^nla faena. 

Se li.dlaban fondeadas en este puerto seis embarcaciones del co- 
mercio dtí Cádiz, y diez y .siete del [)ais, el mayor número de na- 
vios. 

Luego que amaneció tendimos una espía aiS. con el objeto do 
emendar nuestra aiu'la la queqmjdó en 5 i/2 brazas, y en cinioe! 
anclóle tpje dimos do codeía ;d N. en (U\a disjtosicion nos auíar- 
ramos demorando el torreón del (]asiillo a! S.oO E. } lo mas N. 
(iela i-^la de S. Lorenzo al S. 70 O. lodo de la auja. 
■ A poco rato de haber fondeado vino abordo ei Teniente de Na- 
vio V;ddez que se h.illaba de guardia en la Descuhierla, \ nos co- 
niUiíit ó l.is prnicipiles acaeciniientos á^'Si\v. nn.'Stra separación so- 
brt! (^»j)i.lpo : al principio lueron conlr.iriados por vitsnios bonan- 
cibles del N. N. E. y N. N. O. V f,ivorei,'i.ios<lespues de ios Su- 
res, v Sue-les naveg;iroU al O. inclinándusí; acia el S, liasla büjar 
ala latitud de 26" tí' <ni que se suponia la isla de San Félix l;i ipJe 
avi>laro(' la t.ii-ile del 10; \' en la m ¡ñ.-ina del sigiTuMile, situaron el 
exlren»o occidenliil de la isla grande de S. Ambrosio en lalünd do 
26" 30' V en I 'Ugilud al occidente ilel real (d)>ervatorio de (^adiz 
de 73 4-2 15: este peíjueño archipiélago, se compun.e de una isla 
grande, tres medi,in¡i<:, el islote N-ivio «pie parece ima embarcacioa 
á la vola, tres islolillos pequeños inmetli;.tos al estremo sejilenlrin- 
nal de l9 is'a grandií y otro á su parle occidiMilal La isla granda 
piireció inaccesible pues (|ue b:tsta los 2/3 de su altura <pie es da 
ciento noventa á do<ci(silas toezns, esl.á cort.ida verlicalmente y es- 
téril si se eceplúa su superficie superior en donílese vieron algunos 
pequeños arbustos st)i)n; una especie de mesel.i : no ¡)resenia abri- 
go fib^imo, y según a|>ariencias Ciirece de agua : desjiues gid)erna* 
ron al N. É. i)ara atr;)C:ir la cost.i por el Murro Acací, dando res- 
guariloá las corrientes que esperimentaba finnies ven los primeros 
(lilis íicia el N. : avistada la tierra el 16 hallándose en latitud .le ÍC^ 
29' y en longitud de 75 4-4-ydesde este punto las siguieron á muy 



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puM (lislincin, p.iiíaniJo mu('l);\< huras de la noolie, lüjírniKi.) íisi 
sitiiiir a s;ili-f.icci(;ii el .Mdito ileAcarí, jiiMita <iti Í'i'Mms, M-tio de 
NascTi-, \ Queinafio, coiiiii tMjnliicil la i>la de S. (íallaii, \ alifuiios 
olrus punios, y el 2i disl in.is (pie ri^'e dieron fundo cii el Callao, 
ti'iiieiid.iHii lusdins; si;^niieiili!S la salisfaccioii de verla eiilr;ii|;i pú- 
blica del Exilia. Sr. í). Francisco (iil, Vlrey de esle reino, y aile- 
ina< li)das las funciones (pie con igual inolivo descube larga- 
mente V culi una elocuencia poco común el Exmo. Sr. D. Anlonio 
üiloa." 

Se liallahnn va establecidos en la Magdalena todos los oficiales 
de la Desci:J)iert(i se;4un el plan ipie liabia adoptadítel Coniandanta 
de la espeilicion desde las cosla^í de Chile, pues siendo preciso hacer 
alguna demora en la presente olacion de las agu;is, en (pie no era 
posible seguirlos reconocimientos ácia el Ñ. ya por las muchas cer- 
raz 'P.csquepor (tonsiguienle nos liarían carecer de las precisas ob- 
servaciones, y ya por las muchas enfermedades (pie debíamos es- 
perar necesariamente por arpiellas mismas causas. Esi;d)an pues 
nuestros compañeros aumpie reducidos en una casa de campo que 
habían cedido los P.idres Aj;onizantes, la única capaz y en buen es- 
tado que había en aipnd [lueblecilo, y siemlo unánimes imeslros de- 
seos de reunirints para facilitar todos los Irab.ijos adquiridos i\ü^áQ 
nuestra salida del Kío de la Plata ; asi fué preciso ailmilir la ofeila 
que con toda generosíilad hizo el Conde de 8. Carlos de su hermo- 
sa casa de campo situada en la medianía de la Magdak-na á Lima, y 
establecidos en ella, se hizo por trozos repartición ile los diferentes 
lamos que debían construírsí} con la mayor brevedad y exactitud. 

Se alojaron también en la Magdalena los pintores, pilotines, y la 
tropa de la marina y brigadas de la (jueiba aliordocada semana un 
destac-iinenlo de4 soldados con el condestable ó sargi'.nlo : las tri- 
pulaciones ipjedaron en el Callao para alemler <á las faenas de de- 
sembarcar y poner en los almacenes todos ¡os víveres, perlre(dios, 
recorrer la tonelería y velamen, todo l)ajo la inspección de un ofi- 
cial (]ue entraba diariamente' de guardia, á cuyo cargo estaba lam- 
bían dar á bísijue se presentaban en revista dos reales p(U' ración, 
y cuatro á cuenta de sus pagos, y suprimir ambas cantidades á los 
que faltasen á la lisia ó á los que coineliesen algún delito. 

Estaba igualmente cá cargo del oficial de guardia la disciplina del 
puerto, no solo en cuanto á decidir las continuas quejas de la ma- 
rinería sino también para vigilar <]!ie los buques no estuviesen en 
su acostumbrado abandono ; sin embargo de estas precau'.-iones, 
en la noche del 7 de Junio se incendió una fragata del comercio, 
debiéndose á la actívíilad del guardia-marina Morfi, fp¡e á la sazón 
se hallaba de guardia, el que no sufriese quizá igual suerte la Des- 
cubierta, respecto á haberse agarrado su limón »l orinque del an- 
cla del N. de aquella Corbeta: el buque fué incendiado y coiiduci- 




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fio á lá playa en donfle oiilregadoá la voracidad del fuego fué con- 
suinido en mnv corlo licnijio. 

El día 5 de Julio fondeó oii c! Calino la fragata LievreáaQ. M., 
al mando ác\ Capitán do Navio í). Tomas G.-;raIdino, clcunl liabia 
logrado un via,!:;o foliz : por los mismos dias entraron al^^unas 
otras embarcaciones do la costa de Chüo, por las cuales recibimos 
varios desertores do las corbetas, romilidos bajo de partida de re- 
ginro por el Sr. Presídeme de aquel Reyno y Sres. Gobernadores 
(le Concepción v Ciiile. 

í). Arcadio Pine.h) lovo la comisión de avori-rija» los principales 
acaecimientos de la párdida del navio S. Pablo, propio (h ¡). Juan 
Castañeda, que con permiso del Sr. Virey había armado á sus es- 
pensas, con el objeto de perseguir á alí^uoiis embarcaciones ingle- 
sas avistadas en estos m'ires : osle burpae cuvo mando se coníló al 
Alférez de Fragata Hidráulico D. Francisco Casulo, f[UO en la últi- 
ma guerra jiabia servido de maestre mavor de. carpinteros en !a es- 
cuadra del Suíi, avistó la isla de Juan Fernandez donde cruzó al- 
gún tiempo, y al reconocer la costa se encontró empeñado sobro 
ella en las inmediaciones de Valdivia : en esta situación. sin cable 
alguno de conjanza, sin víveres, y haciendo mucha agua, lomaron 
el partido de abandonarle y pasar por tierra á aquella plaza : las de- 
claraciones de! Capitán y del Piloto eran poco conformes con la re- 
lación que babia dado Gastañed.i, de su tripulación, víveres, per- 
trechos; y las instrucciones particulares no dejaban la menor duda, 
de que su interés y no el del servicio de S. M. habia sido el_ objeto 
de este armamento, pues conseguida carta de recomendación del 
Sr. Virey Croix para el Presidente de Chile á fin de que fuese pre- 
ferido á todos, y atendido en su cargamento resarcia con grandes 
ganancias todos los gastos, sin esponer nada en perder un navio 
que se sabia y comprobó la osperiencia, no hallarse en estado de 
navegar. 

Ya para el 15 de Agosto estaban aparejadas entrambas^corbetas, 
recorrida la tonelería y velamen, completa la aguada y víveres; y 
el 20 se transfirió abordo D. Alejandro Malaspina, D. JoséBusta- 
mante, y todos los demás individuos: y en los primeros dias de 
Setiembre se levantó con la mayor exactitud el puerto del Callao, 
cuya latitud referida cá la torre de la fortaleza es de 12" k' y su lon- 
gitud occidental del Real Observatorio de Cádiz de 70 57 30, que- 
dando prefijada nuestra salida para el 20, dejando para entonces 
bien acondicionadas las cartas, planos y sus documentos, para en- 
viar á la corte. 



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©ssdo el Callao de Lima á las Wñipmas en la 
Bahía de Blamia. 



SALI3A DEL CaLLAO AL PUS?,TO DE GüAYAQüIL. 

Setiembre — 20. A Insonre do In mnñnnn rodomlos do Iodos 
nuestros ¡uniííosirmiosla vela sohro las gñvi.if!, cotí brisa fresqnita y 
mar llana : a las niicü >' media larjíoya t.>d(->apan'jo dirijimdS niies- 
Ira dermla á las Hi>rmi;j;.is, para ostabiccar su posiciusí con rumbo 
del O. 1/4 N. O. íilO.N. O.dola aiija. 

Din 21. A la tina estando á disiancía de rualro millas do la 
punta N. dií Sin Loren/.n, la demoramos al ánp;u!o de la aiija de 
50%'n e! se;íundi» (['i.^'^eíin cu\o<i!itos noíP!tu;imo< en el plano 
de Moraleda, en latitud S. de ifSD' 00" longitud occidenlal do 
Lima 00" 6' 50" v de Cádiz 70° 59' 00". 

A las tres y meilia á imitación déla corbeta comandanta liorza- 
mosal O. S. E. sin dula para aproximarnos á lasIlormi;j;as que 
avistamos á l;is ru.itn» v media comoá distancia de 3 lojíiias ; á osla 
hora snndaUMs Ci>n 93 br.i/.as poro sin efeclo, poco después se enfi- 
laron las piedras, con una Isletiüa al S. 4V° E. y le mas O. déla 
romi>ienleconloa!todelalsleh alS. 32" E., ángulos do laanja ; ;i 
las cinco V media imitando á nuestra compañera ^'nbernamoS al 
rumbo doí O. N. O. con sob. las ^';ivias basta las diez de la imcbo 
<|ue precedida la correspondiente seña!, se arrearon aquelbisa mo- 
flió mastelero, y nos atravesamos mura estribor con proa (bd E. N. 
E. con el objeto sin duda de caer sobre tierra, para amanccor pró- 
ximos á losTar.illones de Huaura ; á las cinco mareamos ciñendo 
el viento la vueUa dol E. N. E. y á las 7 3/4 Mvislamos I., costa y 
reconocimos el Tarallon de Margesí ó el Pelado, continuando des- 
pués con rumbos paralelos A la costa, la brisa fresquita grueso 

lüs cielos V li(»rizoíilt'5 cargados. 

Las H.rmigas se cmpouen de una l<b}ta poquiM*ia y baja que 
puede verso de Iresá cuatro le^fuas ; csti tiene otra nvis al O. cuasi 
unid;i y muy suria ; al S. S. E. 5" S. corregiib» de la isla mavor y 
niasE. comoá l;i distancia deiáSctbIes hay unas piedra^, délas 

cuales solo una se vé, las que ocupan un espacio pequeño ; (d 

entre las Hormigas y ellas c< limpio, pues adem.is de bis muchas y 
verídicas noticias que se tienen del canal, no tuvimos la menor señal 



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qiifi m;inife>h?e lo contrnrio : su siliinrion fué h rio la huilüí] S. 
11° 56' 20"; I0113ÍU11I oooideiiUil <lel Cnlino 00" 45' 20" de Cádiz 
71 45 43, (IciTiMíündo al án;íiilo corrog-iclo en el cuarto qq.^'" de 8P 
d¡st:iiifi,i 401/2 millas. Nuestra (■)osi>ion al medio dia fué en la- 
lilud (ibserv.ida S. 
ma 9° 30' N. E. 



11° 23' O", longitud 71° 34' 45" variación csti- 



Dm 22. La c.o^l^ hasta Tnncbo es baja y muy d.esigual ; al 
parecer IÍ!n[)ia sus orillas estéril sin arbustos ni otras señales de ve- 
getación, muchos mé latios de arena y poco alegre á la vista del via- 
jante, besile aquel puerta empieza en lo interior In Cordillera do 
los Andes, y varia ya bastante su vista siendo mucho masalliagúefia 
por las diferentes couriguraciongsque hacen aquellas con la tierra 
próxima al mar. 

Al medio dia continuamos nuestras dianas operaciones con fuerza 
devela, y barajándola costa á distancia de 4 millas, la brisa fresca, 

y del S. O., los ciclos y horizontes cargados: teniendo por la 

servi(i!;i de babor los farallones ile los Chántales, á poco rato se nos 
\Ú7.<) la señ.d de sondar (¡uo verificándol.-t hallamos 43 brazas A. F. á 
la 1 1/4 á la imiiacinn do nuestra compañera variamo-ile rumbo lo 
que efectuamos con frecuencia según las diferentes conOguraciones 
de la co^li : á las 3 1/2 senos repitió nuevamente la señal de son- 
dar esiaudo avante coa el pueblo de Huacho, veriñeandulo con 20 
brazas A. F. 

Al anochecer á imitación de la onrbeta/oman ¡anta nosfpiedarao'; 
consoló lasgivias, á las 9 precedida la correspondiente seña! nos 
atravesamos mura babor proa de! tercer cuailranle j á las 11 1/2 
cambiamos la cabeza con el objeto de amanecer á la vista del últi- 
mo punt:; marcado en la tarde : á las 5 considerándonos ya_ muy 
próximos ceñimos am!)os de la vuelta de afuera hasta las seisquo 
nos dirijiínos nuevamente acia la costa, empezando de nuevo nues- 
tros trabajos ; y esta corbeta sondando de hora en hora y manifes- 
tándolas por señales á la corbeta comandanta siempre que no ex- 
cedían de 30 brazas según nos lo habia prevenido 1). Alejandro 
Malaspina. 

Con e! motivo de tener un cuarto relox de comparación para ma- 
yor seguridad de los resultados de las longitudes y del movimiento 
de ellos entre si, determinó aqutsl comandante que en la mar se ba- 
ñan comparaciones siempre que so tuviese por conveniente, para 
ciivo efecto se tedió á la Descubierta la cuenta de! cronómetro n.® 
71 y. nosotros recibimos la del 61 de aquella, con loscuales por me- 
dio de pistoletazos sehacian las comparaciones, indicándonos unos 
y otros la última por meiliode señales con bandera : al medio día 
observamos cu lalilml S. de 10° ÍO' 10" lonjitud de 72° 2' 4" 
siendo la declinación de la aujade 10 45 N. E. 



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Dia23. Lns biblias circunst,'!nr''MS del lÍ3m;)o roiiír¡!ia\6n en 
iTiUchD parlo ;i! b;íjn éxito (io riii3str;is operriciones, nproverhniiflo 
aquel lodo lo posüiie y de tnl ¡nodo que la Dsscubíerta no separa- 
ba un momenlo del esencial trabajo, y la Atrevida no dejaba do 
sondar de hora en hora, siliiando también aln;unos punios de' la 
cost?, ya por bases de correderas, y ya por alturas an.u^ulares de los 
topes cuyos resultados contribuian en la coniprobac-ion de los de 
aquella. 

Al ponerse el sol se marró el pueblo de Cfuambaclio distancia de 
la cúiU como de tres á cuitro milla?, distancia á que ;^^enera!mente 
navef^.imos, prjporcionando b)s rumbosa las dif:;renles Cünfi,L('ura- 
ciones de la costa. Al ponerse el sol acortamos de vela quedcándo- 
nos con solo ¡as gavias á imitación de nuestra compañera, á las 10 
nos atravesamos precedida la sen d de la Biscubierta con ol objeto 
dicii) anteriormente ; en esta posición permanecimos durante la 
nocbe la que. con su beüisimo y risueao aspecto, nos raovia á de- 
sear otras semejantes, sin la precicion de verbí aparecer bajo el 
misma accidente. Ainanecirais con la tierra á la vista, cielos y 

hori//)ntes cubiertos de celajería, e! viento fresquilo del S. y 

del E y á las (5 con toda fuerza de vela empezamos nuevamente 
nuestras acostumbradas tareas, habiendo observado al medio diaen 
latitud S. de 8 37 40 y longitud de 72 2>\ OD variación por azimu- 
tes8 53N.E. 

Día 2V. A! m-jdio d'a estaba e' cielo despejado, los borizonles 
y la tierra mis saliente con alp;una celajería, la brisa fresca, y la 
mar llana, basta que á Ias6 fué cediendo aquella, y cargándose los 
horizontes de arrumazón á la misma hora acortamos de vela que- 
dándonos con solo las gavias á imitación de la corbeta comandanta 
ciñendo la vuelta de afuera, hasta que á las 12 3/4 precedida la 
correspondiente señal viramos por redondo quedándonos ambos en 
facha de la vuelta de tierra, asi permanecimos y al amanecer ma- 
reamos viéndose á poco rato el pueblo de Guaucho, á cuya hora 
empezamos de nuevo nuestro trabajo. 

Según hemos observado hasta aqui, se cubre todo de celajería al 
amanecer y anochecer, la brisa que mieritras el sol está sobre el ho- 
rizonte se mantiene fresca, es bonancible desde la meifia noche, has- 
ta que aquel con su salida ha disipado la pesantez y densidad déla 
atmósfera, en cuyo caso vuelve aquella á restablecerse. 

.Alas diez de la mañana cupo en nuestra suerte presentarse una 
vista envidiable y digna de admiración siguiendo nuestra derrota, y 
como á distancia de un tiro de canon, estaban situados sobre el agua 
en una linea cuasi recta, una enumeración de zaramagullones, y 
otra porción que cruzaba también á la misma sazón; á proporción 
que nos acercábamos hacia á ellos iban desplegando por una y otra 
banda dejándonos paso libre y formando después un círculo por 

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nuestra popa, que presentaba una vista muy lisonjera á los observa- 
dores ; pues unos zambullían, otros se levantaban y seguían su vue- 
lo, otros nadaban, otros se arrojaban precipiladamenleal agua ; de 
suerte que estas diferentes operaciones daban un golpe que con 
mucha dificultad podrá hacerse una verdadera pintura de él. 

Hasta este dia ha variado en muy poco el punto de estima del de 
observación, diferenciándose aquel de el de este en l's-' al S. y 13 al 
E., cantidad sin duda provenida délas aguas que en estos parages 
llevan generalmente á los rumbos opuestos, agregándole también la 
diferencia inevitable del defecto dej rumbo, por su continua varie- 
dad, y del andar por la continua desigualdad del aparejo : al medio 
dia observamos en latitud S. de 7" 53 20 y longitud de 73 10 46, 
variación por azimutesS" 3i' N. E. 

Dia 2o. A proporción que hemos ido disminuyendo de latitud 
ha ido decayendo de su fuerza la brisa ; los cielos en la noche des- 
pejados, y el temperamento benigno : al anochecer á imitación de 
Ja Descubierta^ nos quedamos con solo las gavias hasta las ocho, 
que precedida la correspondiente señal nos atravesamos mura babor, 
cambiando la cabeza á las 12 3/4. en cuya disposición nos mante- 
iñamos durante la noche, y á las 6 mareando toda vela dimos prin- 
cipios á nuestras tareas próximos á la punta S. del puerto de Cher- 
pe, desde la cual seguimos con rumbos del q.^° qq."* prolongando la 
costa, y haciendo diligencias para reconocer el morro de Etem, y 
la punta N. de la ensenada que se forma con esta y la de Cherpe ; 
pero oomo de golpe varió la sonda bajando desde 2t brazas á IG y 
13, la tierpa del fondo de la ensenada que era baja y estaba entera- 
mente cerrada, y el cielo y horizontes cubiertos de celajería, fus- 
traron nuestras ideas, en cuyo concepto metimos para fuera, con- 
tentándonos con algunos puntos marcados que establecian aquella. 
Nuestra posición al medio dia fué en latitud S. observada de Qkk 
45, longitud de 73 40 46, variación estima 8 30N. E. 

Dia 26. Continuamos al medio dia con igual cerrazón á la del 
anterior; á las 5 1/2 ceñimos el viento proa S. O. 1/4 O. para 
montarla Isla pecfueña de Lobos próxima á tierra, que costeamos 
como á distancia de tres millas ; á las 10 1/2 á imitación de la Des- 
cubierta nos atravesamos mura estribor, permaneciendo asi hasta 
el amanecer del dia siguiente que mareamos con toda vela. 

Aunque hemos notado algunas diferencias en las longitudes infe- 
ridas por los relojes, indicándonos estas haber variado alguno de 
ellos el movimiento establecido en el observatorio del Callao, me 
pareció no obstante detenerme en hacer inferencias hasta nuestra 
llegada á Guayaquil, á pesar de que estamos bien satisfechos de 
nuestro magistral N.°10 y creemos el error en el cronómetro 71 
mayor que el 105 de este Comandante, cuyos buenos resultados te- 
nemos confirmados de ante mano, y ratificaremos por las observa- 



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ciones que se hagan en aquel observatorio : al medio dia fué nues- 
tra iatitud observada S. de 6 6 10 y longitud de 75p 32 10, varia- 
ción observada 8 30 N. E. 

Dia 27. El tiempo se presentó bajo las mas bellas apariencias, 
la brisa estaba fresquita, los cielos despejados y la tierra bien ma- 
nifiesta: en consecuencia dispuso aquel Comandante reconocer la 
ensoñada que forman las puntas de la Auja y do Payta, pero á pro- 
porción que nos internábamos en ella, disminuia la brisa de tal mo- 
do, que á las o 1/2- ia teníamos calmosa, y como no era prudente 
pasar la noche en aqueilg disposición gobernó para afuera, que eje- 
cutamos á su imitación, hasta que á las 7 1/2 precedida la corres- 
pondiente señal pairamos con las gavias de una y otra vuelta, en 
que permanecimos durante la noche : á las k mareamos con las ga- 
vias y el trinquete, y al amanecer con toda fuerza devela atracamos 
la costa, de la que distábamos tres leguas próximamente: á las 7 
por seña! hecha de la corbeta Goraandanta entarugamos un ancla da 
leva y un anclote con vitaduras de 40 brazas por si fuese preciso 
dar fondo, supuesto que las intenciones de aquel Comandante se- 
gún inferimos, eran las de franquear lo posible la boca Jel puerto ; 
destle esta hora seguimos con mucha frecuencia y cuidadosamen- 
te el estado del fondo, su cantidad y calidad ; á esta misma hora 
avistamos dos balsas al parecer pescadores, y á las 9 avistamos cua- 
tro ó cinco embarcaciones que se hallaban surtas en aquel fondeade- 
ro, la Iglesia y el pueblo que á la vista parecía bien reducida é infe- 
liz ; inmediatamente largamos nuestias insignias, correspondiendo 
aquellas con la bandera nacional : próximos ai medio dia y situado 
aquel, ambaraos al N. N. O. á imitación de la corbeta Comandanta, 
á quien seguimos á muv corta distancia. Nuestra latitud observa- 
da fué de 4 52 30 y longitud de 75 00' 50" variación 9° 00' N. E. 

Bía 28. Navegamos con toda fuerza de velo, rum.bos paralelos 



ciólos y horizoiUes despeja- 



á la costa con vienlo fresco, mar de > 

dos los Isioles Kogriüos a! Süccessvo trabojo de la cosía, 

marcando y siluaüdo tüasitioü a! mismo inslanle a Cabo Blanco, á 
Vista del cual anofliociniüs con las gavias y el trinquete, cargando 
este á las 8, y a !;js 9 á iüiitacion de la corbeta comandanta pairamos 
mura estribor, í;asta que a las 4 1/2 precedida la corresponiliente 
seña i mareamos, y á coíiüniiacion fuimos forzando de vela. Ama- 
neció bajo un semblante risueño, la brisa fresquita, cielos y hori- 
zontes con alguna celajíTia, la tierra despejada y los altos de Ma- 
mora á la vista, distnncia de dos leguas próximamente á laque 
sondamos con 70 á 80 !;i-;v/ns pero sin erecto. Nuestra posición al 
m^edio dia fué.-n Insimd observada de 3 39 20 y longitud de 74 11 
05, variación 9" 20' N. E. 

Día 29. Continuamos con toda fuerza de vela costeando la 
tierra S. del Ilio deCuayaí^ud, dando vista á las 5 á la Isla déla 



ví^^ ré-^-stf^^ — " 



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127 — • 



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Puna ; demorándonos desde las crucetas alN. 1/4 N. E. distancia 
como de 10 á 12 leguas : á la misma hora correspondimos con la 
inteligencia á la señal hecha en la Descubierta, de qutí se daria 
fondo en la primera ocasión oportuna. 

Anocheció todo cubierto de celajeria oscura, el viento del S O. 
fresquito, la mar llana, y la tierra muy cerrada; no obstante estas 
circunstancias navegamos para dentro con la marcación hecha á la 
Isla, dirigiendo nuestra derrota por el plano de Moraleda, con rum- 
bos del N. ÍJh N. £. al N. E. y con la precaución de la sonda que 
no dejábamos de la mano, la que fué constantfí de 22 brazas lama, 
hasta las 8 que bajó á 17 A. F.; á las 10 volvió nuevamente a au- 
mentar hasta 30 brazas lama verde, y á poco rato fué^disminuyendo 
proporcionalmente de 30 á 23, 20, 18, hasta las dos que de golpe 
saltó áíí y después á 9 : á la misma hora precedida la correspon- 
diente señal y próximos á h BescubiertaáküQsiondo, quedando el 
cuerpo do la corbeta en 9 brazas lama ; las aguas que sin duda ha- 
cían gran efecto en nosotros, nos privaron de la satisfacción de ha- 
cer un camino mas ventajoso cual nos prometíamos, según el andar 
constante de cuatro millas por hora. 

Amanecimos con la costa por estribor, y la Isla de Puna por ba- 
bor ; al salir el sol se hicieron diferentes marcaciones, entre ellas 
la do Punta Arenas, ó la masN. E. de la isla al N. 14° E., lo mas 
S. O. de dicha a! N. 26^ O. y el Amortajado al S. SO'-» O. ang.^ de 
la auja. A las 8 de la mañana salieron ios bombos de ambas cor- 
betas, unos dirijiendo sus sondas en la dirección del N. O. y el otro 
en er cana! que forma la isla con el ísiotedel Amortajado: á la 
misma hora saiiódo la Descubierta el bote para la isla, con el ob- 
jeto de que se nos enviase Prácticos; próximos^al medio dia dio la 
vela la Desmbierta que había recibido su bombo, no pudiéndolo 
verificar nosolms basta la una que recibimos el de esta corbeta. 
NuepU-o anJor fué constante 4e 4 miüas, el rumbo de! N. 1/4- N. 
E. ai N. N. E y las sondas desde 9 á 11 y 14 lama arenosa ; á 
-las o 1/1. hij;;::i:iio3 a! N. E. 1/4 al N. con el objeto de atracar la 
punta do Arboles, que conseguido á poco rato dimos fondo con ef 
ancla de estribor en 10 1/2 brazas de aquella misma calidad. 

Amaneció todo despejado y en calma, á las 10 llegó el bote de !a 
Descubierta con dos Prácticos, que á poco rato nos remitió aquel 
Comandante, ai que nos debía conducir. 

Dia 30. A la una por señal anterior empezamos á virar del ca- 
ble, y á poco rato dimos la vela sobre las gavias y juanetes, dirigien- 
do nuestro rumbo al E. N. E. de la auja, viento fresquito del S. y 
ayudados de la marea : a! principio fueron las sondas de 12, 14, 15 
y 16 brazas, hasta las dos que gobernando al S. S. E. con e! objeto 
de dar resguardo á los bajos de Naía, disminuimos desde 10 bra- 
zas, hasta 6 A. F.; a poco rato variamos de rumbo gobernando al 



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S?^isa<. 




E. 1/i N. E., con el cual aumentamos á 7 brazas, demorándonos á 
esla sazón lo mas O. de la lüia Puna, al ángulo 72" en ^e-.^qq."® 
Punía de los Arboles al de 81° y Punía de la Caminela al N. 72 E.; 
después fuimos variando de rumbos desde aquel hasta el N. N. E., 
ai principio para lomar el canal y después para alracar la Isla, pro- 
porcionando franquear la boca y conservando el brazeage desde 9 
brazas hasta 7 y 6 A. F.: en las últimas horas de la tarde estando 
por 7 brazas, nos demoraba el Morro Alto de la Isla al S. 72° O. y 
lo Punta de la Amiga al N. k° E., la que con los mavores esfuerzos 
procuramos alracar con rumbos del N. y N. 1/4 N. O,, consiguién- 
dolo á las 7 3/4 á distancia de una milla escaseándose el viento al mis- 
mo momento, poniéndonos los aparejos en facha, que cambiamos 
siguiendo el bordo de tierra un corto espacio, virando después y si- 
guiendo la vuelta del N. 0. 1/4 N. viento fresquilo; encontramos de 
la mura contraria á nuestra compañera, haciéndola saber que desde 
las últimas horas de la tarde teníamos en esta corbeta el Práctico 
mayor ; en consecuencia nos ordenó dirijiesemos la derrota que con 
rumbos del N. N. O. por sondas de 5 y 5 1/2 brazas, y la marea á 
]a sazón favorable, procurábamos atracar la Punta N, É. de la Isla 
Verde, con concepto á que habíamos de embarcar en la misma no- 
che, como lo verificamos á las 8 1/2 estando tanto avante con dicha 
Punta, arribando á la sazón al N. 1/4 N. E., por entre esta y la 
costa deMondragon : y adentro sobre las gavias y juanetes dirijia- 
mos nuestros rumbos en el l.<"" qq."*" y muy próximos á la costa N. 
O. del Rio, para atracar la Punta de Alcatraces, que pasamos á las 
9 1/2, dirijiendonos á la de los Mogotes, la que rebazada gobernamos 
alN. G." O. hasta estar próximos al Monte Alto, desde donde gober- 
namos nuevamente al N. N, E., pero como la marea llevaba ya muy 
poca fuerza dimos ambos fondo al ancla de estribor en 5 1/2 brazas. 

Empezando á repuntar la marea á la salida del sol, y teniendo el 
viento aunque débil por el O. N. O., dimos la vela seguidos de la 
i)escw¿ie7"ía, aprovechando los mas leves instantes, para cuyo efec- 
to se echó también bote y lancha al agua, dirijiendonos frecuente- 
mente la cabeza, por inutilizar la marea nuestro gobierno, que po- 
cas veces pudimos conseguir: á las ocho distábamos del Bajo y 
Piedra situada en la medianía del Cañal como medio cable, la que 
demoraba al N. 7° E., la Punta de Piedras al N. 3° O. y la del Na- 
ranjal al S. 70° E, ángulos de la auja ; á las nueve estábamos tanto 
avante con la Isla del Zorro, en cuya situación teníamos el viento 
fresquilo, pero alas diez ya era calmoso, y la marea hacía en esta 
sazón todos sus efectos arrollándonos hacia al Canal del E. de tal 
modo, que nos obligó á tomarla vuelta del O., la que seguimos has- 
ta las diez y medía que viramos ya muy próximos á la costa, y con la 
ayuda de los remolques conseguimos á las doce y media dar fondo 




-_- 129 -- 





bajo las marcaciones siguientes. Punta Gorda al S. S" E.,y la 
chacra del cojo Duarte al N. 62° O. 

Octubre 1.° A las tres y media de la tarde llegó el Sr. Go- 
bernador D. José Aguirre, Capitan¡de Fragata de la Real Armada, 
abordo de la corbeta Descubierta, y después pasando á esta tuvo la 
bondad de comunicarnos muchas y varias noticias interesantes del 
estado actual de la Europa, y entre ellas el alentado contra el Sr. 
Florida Blanca. 

A las cinco ya con la marea favorable y el viento fresquito del S. 
O. dimos lávela, gobernando al N. O. 5° O., cuyo rumbo segui- 
mos hasta montar ía Puntilla y su bajo, procurando siempre ir muy 
próximos á la costa del O.; montada aquella gobernamos al N. N. 
O. á cuyo rumbo nos demoraban las luces de ía población, á la me- 
dianía de la cual dejamos caer el ancla de estribor en 5-3/4 brazas, 
como á medio cable de la proa, y al repuntar la vacia'nte dejamos 

caer la otra, quedando á ó á la gira, bajo las siguientes 

marcaciones : Punta N. del Cerro de Santana, estremo del pueblo al 
N. 13° O., batería déla misma Punta al N. 10 O., mediania del 
Cerro Cabra, por la cual se enfílala Montaña del Chimborazo al 
N. 46° O., batería de San Garlos estremo S. del pueblo alS. 12 
O., y la medianía del mismo al O., ángulos de laauja. 

Ya desahogados de todas las faenas marineras, se trató de estable- 
cer el observatorio en tierra-; en cortsecuencia se condujeron á la 
casa del Sr. Vicario de esta ciudad D. José Ignacio de Costezar, to- 
dos los instrumentos astronómicos, mientras que se disponía la 
tienda del observatorio que poco después se situó muy próxima á di- 
cha casa, rodeándola con una empalizada de cañas que la resguar- 
dase del paso de las gentes y se pudiese estaar en ella con alguna 
quietud. Concluida se colocaron cómodamente los dos cuartos de 
círculos, el péndulo astronómico, teodolitos, auja de inclinación, etc; 
en la misma casa se tomaron algunas piezas separadas del roce de 
la familia, con el objeto de trabajar con toda la comodidad posible, 
tanto los naturalistas, botánicos y pintores, como nosotros mismos : 
al dia siguiente puesto ya todo en orden, se empezaron las compa- 
raciones délos relojes con el péndulo del observatorio por medio de 
pistoletazos, no omitiendo siempre que hubo ocasión las alturas cor- 
respondientes, para el examen y averiguación del movimiento da 
aquellos. 
_ Los bombos de una y otra corbeta se emplearon en los primeros 
días en completar nuestra aguada que se hacia en la Estancia Vieja, 
distante del fondeadero como de k 1/2 á 5 leguas, proporcionando 
su salida con concepto á la marea, y al de regresar en el mismo dia 
á sus bordos, como en efecto verificaron siempre. 

Salieron para el Chimborazo los Sres. D. Juan Bernaci, acom 
panado de D. Antonio Pineda, Mr. Neé, naturalistas botánicos 



^S^g^' 



33 



wm 




- 130 



aquel conel^objeto de observar latitud y longitud, y estos con el^áe 
investigar yfexarainar lo posible y anexo á su ramo. 

Los Tenientes de Navio D. Antonio Tova y D. José Robredo, 
tuvieron la comisión de ir al Rio Tumbes, para que desde él traba- 
jasen el pedazo de costa comprendido desde aquel punto hasta la 
Punta del Manglar, á cuyo efecto llevaron consigo el cronómetro 
N.°6í de h Bescuhierta,lun teodolite y sus sextantes : les acom- 
pañaron el Pilotín Sánchez, y como Práctico el patrón de la misma 
embarcación que á este fin se fletó, conocida en el pais con el nom- 
bre de Chatal; su tamaño como un bareodel Puerto aunque mas 
alteroso y cómodo, un palo en el centro inclinado hacia popa, y con 
una vela redonda al tercio. ' 

El Alférez de Fragata D. Jacobo Morfi, acompañado del se- 
gundo Piloto Maquera, tuvo la comisión de situar la Punta de Sali- 
nas, y desde ella venir ligando la Isla Puna y sus bajos hasta el 
fondeadero, para cuyo efecto llevaron consigo el cronómetro N.° 71 
de esta corbeta, un teodolite y sus sextantes, travesía que verificaron 
con la lancha|de este buque ; todos llevaba el corto plazo de doce á 
catorce dias, al cabo de los cuales regresaron cubriendo sus comi- 
siones según entendimos á satisfacción de los Comandante^*, como 
debíamos esperar de la inteligencia de dichos Sres. Oficiales : D. 
.Juan Bernaci regresó dias antes por la imposibilidad de verificar 
ninguna observación, ya por la contigua garúa, como por la mucha 
cargazón que ordinariamente observó. 

Ya próxim.os á nuestra salida pasó el Sr. D. Alejandro Malaspi- 
na al Morro situado á doce leguas de los Altos de Ghanduyenla 
misma costa, en la que por medio de una base situó algunos pun- 
tos de aquella, como también los Maracables en la Isla de la Puna 
y de la Boca del Rio por aquella parte, que verificado regresó á los 
dos dias de su salida. 

Juntos pues todos los materiales, se empezó á trazar el pedazo de 
costa comprendida desde el Callao do Lima hasta este fondeadero ; 
el que comparado con algunas cartas que se hallaban en nuestro 
poder, convenían únicamente en su dirección, siendo desde aquel, 
hasta el Cabo Blanco, la de N. 30" O. 5 30 E.: pero respecto á su 
verdadera situación nos manifestaron é hicieron ver con bastan- 
te claridad, la absoluta necesidad que habia de emprender este tra- 
bajo tan úiii á la navegación de nuestro comercio, como preciso y 
necesario para su segundad. 

La orden dd que debían agregarse á estaespedicion los Tenien- 
tes de Navio Espinosa y Zeballos, la poca comodidad y ningún re- 
curso para e! alojamiento de estos Sres., como también el trasporte 
del Regente de Guatemala, ex-Presidente de Quito D. Juan Ville- 
lucnga, que con su señora esposa y familia debian pasi 
quiera de los puertos de Panamá, Realejo ó Sonsonate, para condu- 





131 



&t 




^ cirse á su destino; quienes no proporcipnándoseles coyuntura 
"^ alguna, se interesaron coa#®tos Sres. Comandantes para aquel 
^ efecto, los que reflexionando la no favorable situación, y deseosos 
H siempre de contribuir al buen servicio del Rey y de la humanidad, 
i admitieron gustosos ofreciéndoles sus embarcaciones, y manifes- 
§ tándoles ai mismo tiempo la suma incomodidad de los alojamientos 
y aun de las mismas corbetas : bajo estas circunstancias trataron de 
hacerlas mas cómodas, levantando á este objeto una pequeña cama- 
rita á sus espensas, que debían habitarse en la Descubierta por el 
Sr. Malaspiiía, cediendo este la suya y camarote á aquellos señores, 
y en estas sus familiares. 

Como para emprender algunos reconocimientos que no pueden 
verificarse con las covbetss, no bastaban ningunas de nuestras pe- 
queñas embarcaciones, tanto por su mala disposición, como por su 
poca capacidad, determinaron juiciosamente estos Sres. Coman- 
dantes se agrandase una de las lanchas de estos buques, que fué de 
la Descubierta, para que asi se pudiesen observar los defectos que 
después se enmendarían. cuando se hiciese la de la Atrevida ; en 
este concepto y en el que quedase en tal disposición, que sui el menor 
recelo pudiese el Oficial comisionado desempeñar el objeto á que se 
le destinase, se dividió la lancha por mitad, y se le aumentaron 
7 pies de quilla y 1 í/2 de manga, quedando con esta alteración en 
28 pies de quilla limpia, 33 de eslora y ÍO í/3 de manga, resultando 
d(; estas dimensiones, que puede llevar víveres para dos meses con 
su esquifacion de quince hombres, uno ó dos Oficiales con un Pi- 
lotín : su aparejo se prefirió el de goleta á otro alguno, por cons- 
derarse ser eí mas cómodo, de mejor manejo y en que puede pro- 
bablemente asegurarse una activa diligencia. 

Las mareas se observaron con la mayor prolijidad, y de su exa- 
men resultó no ser periódicas do una áotra lunación ; para investi- 
gar la hora del establecimiento, la bella proporción del eclipse de 
luna, día en que se observó ser la plena mar el del novilunio y ple- 
nilunio á las siete horas 19'. La marea altera según el viento mas 
• ó menos fresco del S. O. (que en ei país llaman el Ghandus) el agua 
ó corriente de! Rio no es tan veloz como creímos según nos habían 
informado, bien que como no era tiempo de avenidas nada tenía de 
estraño, y así la mayor que nosotros observamos fué la de tres mi- 
llas y la menor de una y media. 

El día antes de nuestra salida se botó al agua la lancha de la 
Descubierta, y según pude inferir de su figura y disposición ade- 
lanté mi juicio, á que su andar y propiedades no serían las mas ven- 
tajosas, aunque su resistencia y comodidad fuese bastante : esta 
opinión pudiera afirmarse con razones bien convi,ncenles, pero á la 
verdaá no lo merece el asunto, y sí solo en adelante cuando se es- 
perímenlen sus propiedades,' podremos investigar si los recelos eran 



^ 



i9 



■»■ 




132 



fundados, aunque no bajo unas ideas de construcción de gue verda- 
deramente carezco si»o de aqueila práctica á que materialmente se 
¡nclma a observar el Oficial por pura afición, y con el deseo de ade- 
lantar sus conocimientos, bien que por un modo indirecto y nada 

En los primeros dias de establecido el observatorio se infirió la 

i'^o"'^.&°;Í'^'''"^'' f'^'"'".'' ^^"^'^'^ ^' N. y al S. resultando la 
de ¿ 11 18, pero en los ultimosse tuvo mayor confianza en la de- 
ducida por el mismo método de 2" 12' 4". La longitud fué infe- 
rida vanas ocasiones ; primera por la ocultación de la estrella 798 
del catalogo de Mayer 73° 06' W": 2^ por la comparación de Acua- 
rio con la luna al paso por el meridiano, 73° 16' 44" ; tercera por 
el fin del eclipse, 73° 16' 13"; 4« por los relojes 73° 39' 00" 
todas occidentales de nuestro real observatorio de Cádiz La va- 
riación déla aujase observó en diferentes ocasiones, y resultó ser 
el promedio de todas ellas la de 9° 50' N. E. 

La altura del Chimborazo fué medida por medio délos dos cuar- 
tos de circu o de la colección, que calculada resultó ser de 3 217 

77 Q/'i'F' .' ^ ^'^ ™'"'?-'/" ^'^^'"''^ ^ '^« «^""^s de Guayaquil 
I M V" . ^Soo^^'^^ P"' "' ^''- Jorge Juan fué de 3162, y 
de Mr. Bouyer de 3382; de esta diferencia solo se me ocurre ha- 
cer presente que la nuestra ha sido medida en las orillas del Rio que 
baña aquella Uudad, y la de aquellos Sres. inferida la del primlo 
por las bases que le sirvieron para la medida del grado terrestre, y 
la del segundo por medio de barómetros. ^ 

Deducción de la longitud de Guayaquil por las mar- 
caciones del Chimborazo, suponiendo la diferencia de 
meridianos con Quito, según la carta del viage á la 
América por M. Bouyer de 0°. 19' 45" 

Guayaquil por nuestras observaciones al O. del 
Chimborazo , ,-.., ^o y j'^ 

Resulta por consiguiente la de Guayaquil O. de 
Q^'fo de ^ i„ 23, ^^9,. 

El promedio de las observaciones del Sr. D. Jor^re 

Juan y D. Antonio Ulloa en aquella Ciudad "!.. 80 35 45 

Luego, longitud de Guayaquil occidental de Paris.,. 81 54 34 
Por observación del satélite de Gaymbe por di- 
chos Señores ^ ^^^_ _ 82 12 4 

Por el promedio de cuatro determinaciones de un 
eclipse de luna observado en Yarruqui, por el Sr D 
Jorge Juan y en Paris por Mr. Lemonier en el'año 
^' ^™ 82 6 00 




— 133 



Por el promedio de siete observaciones del mismo 
eclipse y las correspondientes de Mr. Granjean de 
Tüuchi en París... , 

Por observaciones de eclipse de luna, eraerciones y 
imerciones por Mr, Bonger, quien no trae los elemen- 
tos V sí los resultados 




82 04 38 



81 38 49 



El eclipse de luna del 22 de Octubre de 1790, no les proporcio- 
nó á estos SS. Astrónomos ninguna observación de confianza, por 
la mucba cargazón de la atmósfera ; cuando esta despejó al punto de 
permitir la vista del cuerpo de la luna estaba ya toda en la sombra de 
la tierra, y aunque se pusiesen á observar no les fué posible deter- 
minar el principio del eclipse, pero sí con bastante confianza el 
fin de él. 

Eíitre todas las observaciones de longitud hemos preferido la de 
los relojes, por necesitar las nuestras de correspondientes ; en este 
concepío nuestros trabajos se refieren en un todo á la que resulla de 
aquellos. 

La ciudad de Guayaquil cuya posición es la mas deliciosa y li- 
sonjera, esté situada en lo interior del Rio de su nombre, y próxima 
á sus orillas; su extensión es de N. á S. como de una milla, deE. 
O. como de una un tercio ; sus habitantes ascienden á 10,000 al- 
mas, inclusas todas castas; son generalmente de bello aspecto y muy 
auíables, el terreno sumamente fértil produce cuanto en él se siem- 
bra, es riquísimo de maderas, y su uso es general ; la mano de obra 
muy barata, trabajan con bastante lijereza y prolijidad. Una fragata 
mercante del porte de 400 toneladas se construyó en cuatro meses, 
y su costo ascendió á 35,000 p.* : los comestibles son abundantes, 
de buen sabor y de bajo precio, escepto el pan, que como el trigo 
se conduce de Quito es renglón muy caro, pero los naturales los 
reemplazan con el plátano; su comercio con el Perú por medio de 
seis ú ocho embarcaciones cada año es de cacao, cuyo buen cultivo 
produce muy buenas cosechas. También lo es el de maderas ya la- 
bradas, ya sin labrar, tabaco, sombreros de jipijapa, cp*. El retorno 
es de géneros de Castilla, aguardientes del pais, y el mas precioso la 
plata, aunque este último hace cuatro años que nada entra por lo 
caido que está' el cacao, produciendo muy pocas ventajas al cose- 
chero por su poca salida, procedida de lo decaído del comercio de 
aquel Reino. El Real percibe anualmente de60á 80,000 p.® ya 
de las ventas del tabaco, como de la aduana, fábricas de aguar- 
dientes, correos, ^; y según algunos individuos de esta ciudad, pu- 
diera ascender á mucho mas, si estinguiesen la fábrica del aguar- 
diente y se diese entrada franca al del Perú, que en el dia está 
prohibida. 

La extensión del Rio hasta la ciudad es de nueve tres cuartos le- 
guas, contada desde la medianía de la boca E. O. con Isla Verde ; 



34 



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%1 




134 — 



su cannl está sembrado de Islas y bajos, su mayor anchura deE. O- 
es de lina y media á dos millas. Su entrada generalmente se hace 
costeando de muy cerca la parle del N. por seis, cinco, cuatro y tres 
y media brazas, necesitándose hacer con arreglo á las mareas, que 
siempre se emplean tres á la ida y cinco ó seis á la salida, hasta 
el fondeadero de la Puna ; es sumamente hermoso, lleno de fron- 
dosidad, con un verdor en los árboles sumamente vivo, hacen mas 
armoniosa su vista las balsas y otras embarcaciones del pais que 
de continuo navegan en él, conduciendo frutos de consumo de la 
ciudad, ya del Puna, ya de las haciendas y ya de los pueblecilos in- 
mediatos ; tiene en sus orillas algunas casitas, quintas y estancias : 
por la parte del N. y O. tiene otra boca, pero los muchos bajos que 
ía rodean son causa de la poca entrada ó ninguna por aquella parte, 
aunque vengan del N. y sean pequeños; después de todo, nada so 
acorta el camino por aquella parte, ni tampoco es menos el riesgo y 
así toda embarcion cuyo ánimo es el andar en la Puna (como de or- 
dinario lo veriOcan las embarcaciones de comercio que no necesitan 
de carena) ó que pretenden entrar en Guayaquil, deja caer una an- 
cla al S. y E. de Punta de Arenas como de tres á cuatro millas, des- 
de cuyo paragfi se recibe el práctico que de antemano y con la 
marea favorable ha enviado á buscar con su bote, el que debe salir 
con muy buena esquifacion para su mayor seguridad : estos son 
bastantemente inteligentes y puede dejarse á su arbitrio la derrota y 
camino que debe hacer la nave, hasta el parage de su deslino ; las 
embarcaciones del Rey están esceptuadas do gratificarlos, pero las 
de comercio pagan 25 p.* desde el primer anelage hasta la Puna, é 
igual cantidad desde este, al de la ciudad. 

Salida de Guayaquil para Panamá. 

Octubre S8. Ya abordo todos los inlrumentos astronómicos y 
redondeados de un todo levamos el ancla del N. quedando á pique 
de la del S., la que suspendimos á la una y tres cuartos vaciando 
ya el agua, con cuyo auxilio y mareadas las tres gavias intentába- 
mos aproximarnos á la costa del S. con el velacho y la sobremesa- 
na en facha ; el viento fué a! principio bonancible del N. y después 
fresquito por el S. O.; en esta disposición nos dejábamos arrastrar 
de travesasen de marea, rodeados del común sentimiento de una 
infinidad de amigos que á porfía se esmeraban en manifestar el do- 
lor que les causaba nuestra separación : no era menos el número de 
personas de uno y otro sexo que coronaban las casas y calles que ha- 
cen frente al Rio, y que con sus pañuelos nos daban pruebas nada 
equívocas de su amabilidad y buen afecto, al que correspondimos 
haciéndoles sabedores que era uno de los lugares, en que nuestro 
sentimiento habia estado mas espuoslo á la sensibilidad, á la grati- 
tud y al reconocimiento. 




mm 



135 — 



Próximos al canal que forma la Punta Gorda con la Isla de San- 
lay, dimos fondo á una ancla á imitación de nuestra compañera á 
las tres y tres cuartos en 3 3//t brazas fango, recelosos de la poca 
agua que á la sazón debía haber en aquel, según parecer de nues- 
tros prácticos. 

Con la brisa fresquita del S. O., «1 tiempo de bello semblante y 
el agua parada dimos la vela á las diez y media dt la noche, por 
señal anterior de la Descubierta, que de cerca seguíamos con las 
Ires gavias : á las once y media próximos á la Isla del Zono y muy 
cerca de la costa viramos de la mura contraria con el viento fresqui- 
to del S. O., poniendo después velacho y sobremesana en facha 
para seguir de través el curso de la corriente : á las dos precedida 
la correspondiente señal dimos fondo en cinco brazas lama, persua- 
didos por los prácticos á la poca agua que á la sazón debía haber en 
el canal que forman Punta de Piedras y la Isla del Matornllo, y 
en el concepto también de los bajos que tiene en su inmediación. 

Por señal anterior de nuestra compañera dimos la vela álasonca 
de la mañana, repuntando la marea á la sazón y ayudados de los 
remolques de lancha y bote, hasta que á las once y medía salló el 
vientecito al S. E., en cuyo concepto dejamos aquellas, y poniendo 
en facha la sobremesana y el velacho continuamos de travesasen 
de marea : al medio dia nos demoraba Punta de Piedras al S. 8* 
O. y la boca del Naranjal al S. 15 E. ángulos de la auja. 

Bia 30. Contmuamos como el dia anterior, ya en viento ya 
en facha, ayudados de la marea y de las ventolinas flojas del S. É., 
conservando la distancia conveniente á la costa y bajos que de or- 
dinario varían en este Rio; próximamente á las dos enfilamos la 
Punía de Mogotes con la de Alcatraces, marcación positiva de ha- 
llarse en medio del canal entre la Piedra y la costa : permanecimos 
en aquella situación hasta las tres y media que vaciando el agua di- 
mos fondo en 3 3/-^ brazas fango, demorándonos en esta posición la 
Punta de los Altos al N. S^E., la de Alcatraces al S. 8° O., y el 
esiremo S O. de la Isla de Mondragon al S. 7" E. ángulos de 
la auja. 

Poco después de repuntar la creciente estaba el vientecito fresco 
del S. O., ios horizontes cubiertos y el cíelo toldado ; á las doce 
dio la vela nuestra compañera izando un farol que lo indicaba, y 
nosotros que } a estábamos á pique y con las gavias izadas lo verifica- 
mos igualmente largando aquellas, y con el velacho y la sobromesa- 
na en focha seguíamos á son de marea con el viento bonancible del 
O. S. O., proporcionando los bordos con concepto al bajo de la 
Isla de Mondragon y proximidad de la costa ; á las dos en conse- 
cuencia á la poca 'agua que hay entre la Punta de Alcatraces y 
aquella Isla, dejamos caer el ancla en 3 3/i brazas fango, que en 
muy breve debía disminuir hasta quedarse en 3 ; en esta situa- 




96P 




-- 136 — 



cion estábamos tanto avante con dicha Punta, á distancia de una 
á dos millas. 

A las once empezando á repuntar la marea y con el vientecito 
fresco del O. dimos lávela en demanda déla Panta de Chupadores, 
y á las doce próximos á ella cambiamos la mura, dejándonos llevar 
y conducir á son de la marea. 

Al medio día nos demoraba lo mas S. O. de Mondragon al S. 6» 
0.,PuntaMandega al S. 6° E., lo mas alto de la Isla Verde al S. 
l^i-^O., Punta Chupadores al S. 47° O., y la de Alcatraces al N. 
53" O. ángulos de la auja. 

Dia 31. Próximamente á las dos, estando tanto avante con los 
Chupadores y en la medianía del canal, con viento bonancible de! S. 
O., dirijimos nuestro rumbo ayudados de la marea al fondeadero de 

Puna ; á poco rato saltó el viento al E. S. E. y aunque forzáse- 
mos de vela, fué necesario dar un repiquete para separarnos del 
placer de la Isla Verde; y conseguido en breve, viramos nuevamen- 
te y á las seis de la tarde dimos fondo á imitación de nuestra com- 
pañera en 6 1/2 brazas lama, en cuya situación quedó la corbeta 
bajo las enfilaciones siguientes. 

Punta de Maria Mandinga S. 31° E., estremo N. de la PunáN. 
81° O., y la medianía de la boca del Rio N. 3° O. ángulos da 
uja. 

A las diez de la noche empezando á repuntar la marea nos dis- 
pusimos á dar la vela, que verificamos próximamente alas once, 
precedida la correspondiente señal de nuestra compañera que á curta 
distancia seguíamos por sus aguas, con proa del S. E. y el viento fres- 
quito del S. O.; cuando estuvimos por el través de la Punta Man^ 
dinga saltó el viento al O., en cuyo concepto ceñimos al S, S. O. 
con toda fuerza de vela, y próximos á la Punta Bocaca virainos de la 
otra vuelta, cuyo bordo seguimos hasta las inmediaciones del placer 
que forman los Rios Baláo, Tenguel, etc., en que nuevamente revi- 
ramos, siguiéndole hasta las cinco próximamente que pasando la 
marea, dejamos caer el ancla en seis brazas lama, á imitsciünde 
nuestra compañera. 

Amaneció cubierto de celajería de muy buen semblante y el vien- 
to calmoso del O. S. O., demorándonos en esta posición Punta de 
ArenasalS. 68° O., Alto de Salinas al S. 86°0., los de Mala al 
N. 16° O., y Punta Mandinga N. 5° E. ángulos de la auja. 

A las diez aunque estuviese el viento bonancible por el N. O. y 
la marea creciente aun, dimos la vela con proa del S. O., conser- 
vando el fondo de 6 1/4 á 7 brazas lama. 

Noviembre 1.° Al medio día se enlabió la brisa, con la cual y 
toda fuerza de vela procuramos grangear lo posible para al O., 
proporcionándolas bordadas de tal modo, que sin desentendernos 
de aquel objeto, dábamos el correspondiente resguardo á los bajos 




J 



— Í31 — - 



Sr^f^SíÉK- 



de Payana : á Ins dos metimos el bote dentro estando ya de antema- 
no la lancha, y despedidos los Prácticos que desde Guayaquil nos 
habían acompañado : marcamos <á la sazón Punta de Arenas que se 
enfilaba con la de Salinas at N. 66'' O., distancia de dos leguas ; al 
pontsrse el sol el Amortajado al N. 86" O., 'y Punta del Cocal enfila- 
da con los bajos de Payana al S. 28" O., distancia de estos como de 
tres á cuatro millas, y de la Punta de se¡sá siete, sin poderse abso- 
lutamente marcar punto alguno de la Puna. 

Con estas marcaciones, la sonda y una no indiferente vijilancia 
navegamos toda la noche haciendo íos mayores esfuerzos, con el 
objeto de franquearnos, para cuyo efecto proporcionábamos los bor- 
dos en aquel concepto: bajo estos accidentes amanecimos con el 
viento bonancible por el O. N. O., la mar llana, todo neblinoso y 
próximos a la Descubierta ; al salir el sol nos hallábamos bajo las 
marcaciones siguientes: la medianía délos bajos de Payana alS. 
65" E., los Altos de Salinas al N. 5" E., y el Muerto ó Amortajado 
al N. 7k° O., distancia de cinco á seis leguas : próximos al medio 
día- nos indicó el Sr. D. Alejandro Malaspma, que después de 
aquel, so compararían los relojes N.° 72 v 71, aquel de la Descu- 
bierta, y este de la Atrevida, con el objeto de tener un cuarto re- 
lox de comparación, que asegurase mas y mas los conceptos y re- 
sultados de las longitudes de una y otra corbetas. 

Hemos admitido por punto salido la latitud observada al medio 
día, y la longitud referida á él, cuyos resultados de la mayor confian- 
za y bajo las mejores circunstancia?, son la latitud S. de 3° 20' 54" 
longitud occidental de Guayaquil, ó 32' 27" que es O. del real ob- 
servatorio de Cádiz 7^!-° íl' 27", variación N. E 10° 30' 00". 

Dia 2. A! medio día se compararon los relojes 72 y 71 po^ 
medio de pistoletazos, indicáronse sus horas por señales con bande 
ra, é inferida la longitud de aquel, respecto á la de este, resultó de 
diferencia en longitud, en grado i' próximamente. E! viento era 
bonancible del N. O. que aprovechamos con toda fuerza de vela, 
granjeando lo posible para el N. y O,, deseosos de perder de vista 
el Amortajado, que aun veíamos con impaciencia, como también 
la costa del Rio de Tumbes; á las tres perdiendo ya demasiado para 
S. y habiendo rolado el viento al O. N. O. viramos de la vuelta del 
N. que seguimos basta las nueve de ía noche, á cuya bora cambia- 
mos de mura, temeroso sin duda aquel Comandante del grande 
esfuerzo que debían hacer las aguas en nosotros, pues quo nos 
hallábamos en la medianía del canal que forman los bajos de Chan- 
duy y la Isla Puna ; en este concepto seguimos de aquella vuelta, y 
al amanecer avistamos la costa marcando la Punía de Mal Paso : al 
medio dia demoraba al S. 65° E. y la tierra mas saliente al O. S 
1" O. ángulos de la auja, siendo nuestra situación al medio dia en 



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- 138 — 



latitud observada S. 3" 29' 20" y lons;itad 7i° 36' 29", variación 
N. £.9° 30' 00"- 

Dia 3, Fué por instantes mejorando el aspecto del tiempo : 
en las primaras horas de la lárdese mantuvo el viento bonancüjle 
por el Ñ. O. y O. N. O., pero ya en las de la noche se declaróffres- 
quitoporel O. S. .0,, con el que dirijimos nuestro rumbo á atracar 
la costa, y andada una distancia proporcionada en aquel concepto 
ceñimos el viento por babor con las principales, las gavias sobre 
los amantillos, con el objeto de no desatracarnos mucho de tierra ; 
en esta disposición permanecimos hasta las seis de la mañana t{ue 
izadas aquellas, seguimos á nuestra compañera con proa del N. 1/4- 
N. E., rumbo que, según nuestra posición, se dirijeála Punta de 
Santa Helena ; pero fueron errados nuestros conceptos : á las ocho 
precedida la señal correspondiente arribamos al N. E. con el objeto 
sin duda de recalar próximamente al N. de los Altos deChanduy, 
que á no tener error el plano de Moraleda debíamos haberlos avista- 
dos al medio dia, según nos manifestaba nuestra posición en lati- 
tud observada 2" 37' 31" y longitud 74 57 26, variación N. E. 
8° 00. 

Bia k. El viento fresco del S. O. favorecía nuestra idea de re- 
conocer la costa, que verificamos á las dos avistando los Altos de 
Chanduy,deia Punta del Carnero, y poco después la de Santa He- 
lena; inmediatamente se empezaron las bases^ y se infirió que el 
trozo de costa comprendido desde Chanduy hasta el Carnero, estaba 
afectado de 12' mas E. de lo que la coloca Moraleda ; no sucede 
así con la Punta del Carnero y de Punta Helena, cuyo estableci- 
miento varía muy poco del queahora resultando la i.^en 

latitud S. 2o 22' 30", longitud 75 39, la 2-=^ 2" 11' 15" y 75° W : 
su dirección es casi de N. O. á S. E.; es rara toda la tierra a ecep- 
cíon de los Altos de Puntado Helena que se señorean en ella; 
esta Punta aparece bajo la figura de una isla tajada hacia sus estre- 
inos, vista que absolutamente puede equivocarse con ninguna otra 
tierra de sus alrededores. 

A las tres de la mañana andada la distancia calculada, nos atrave- 
samos á imitación de nuestra compañera, con el objeto de amanecer 
á la vista del puerto últimamente marcado en la tarde anterior, en 
cuya disposición permanecimos hasta las siete que despejada la tier- 
ra forzamos de vela, dirijiendo nuestros rumbos con concepto á la 
distancia y posición de la costa : al medio del dia fué en latitud 
observada de 1° 50 17 y longitud Ik 3i 36, variación 8° 00' 00". 

Dia 5. Continuamos con nuestras diarias operaciones, diri- 
giendo nuestros rumbos según las diferentes configuraciones de la 
costa, y como á distancia de tres á cuatro leguas, y aun muchas ve- 
ces menos, según se presentaban los puntos mas visibles de ella, li- 
gando al mismo tiempo la Isla de Solango y los Ahorcados, quienes 




— 139 - 



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con Santa Helena forman hacia al S. una grande ensenada, en cuyo 
fondo eslá situada la ciudad y puerto de aquel nombre : al hallarse 
E. O. con aquella Isla se descubrió la de Plato, que próximamente 
corre con Santa Helena N. S., algunos grados O.; á poco rato se 
avistó la punta del Rio de Jipijapa, y reconocida la ensenada que for- 
ma esta con la de la Canoa ó del Callao, dirijimos nuestro rumbo á 
la medianía del cana! entre la costa y la de la Plata; esta isla es me- 
dianamente alta, distancia de cuatro á cinco leguas de la costa, tiene 
.dos puertos, uno á la parte del S. y otro á la del N., es limpia y 
solo en la punta meridional tiene unos islolillos, que desde lejos se 
manifiestan ; el canal conserva un fondo de 30, 23, 20 y 18 brazas 
de agua, sobre arena lama. Con el objeto dicho en el dia anterior 
pairamos desde las diez de la noche hasta el amanecer, que nueva- 
mente dimos principio á nuestras tareas, habiendo en la noche con 
toda fuerza devela embocado el canal que forma la isla con Ja costa, 
costeando aquella como á distancia próximamente de dos leguas. 

La Descubierta se empleaba únicamente en el trabajo de las ba- 
ses, y nosotros en la sonda, que fué constante desde 43 á 30, ecep- 
to alguna que otra vez que descendía á 20 y 18, siempre A. F. 
A. y L.; no omitiamos tampoco el situar alguno que otro pun- 
to cuando la ocasión proporcionaba estar N. S., ó próximamente, 
con el doble objeto de asegurar nuestras sondas, aunque navegáse- 
mos muy inmediatos á nuestra compañera, y el de ratificar los es- 
tablecidos por aquella. Nuestra situación al medio dia fué en lati- 
tud observada S. de 0° 46' 10" longitud 74 27 10, variación N. 
E. 9° 10' 40". 

Las circunstancias del tiempo favorecían mucho nuestras tareas, 
el viento fué siempre constante y fresco del S. S. O., con el cual y 
con los rumbos del 1.° y 4.° q.*^ reconociamos toda la costa, siem- 
pre con derrota paralela á ella: la ensenada que forma el Cabo de 
San Lorenzo con Cabo Pasado se interna muy poco; al N. E. de 
este Cabo y distante de él como dos leguas hay un fondeadero, á 
cuyo S.E. y al de la sierra de Monte-Cristi está el pueblo de este 
nombre, y en la cima de ella eslá patente un devoto Santuario, á 
quien los del pueblo y navegantes de esta carrera tributan fervoro- 
sas ofrendas. Costeamos y reconocimos á corta distancia la bahia 
de Caracas, dirigiéndonos después á Cabo Pasado, que con el de 
San Lorenzo corren N. 28" E. S. 28" 0-: á las nueve y media por 
señal anterior quedamos al pairo, ya de una vuelta ya de otra, hasta 
las siete que dimos principio á nuestras operaciones, teniendo á la 
vista el Cabo de San Francisco, desde donde empieza á robar la 
costa hacia al N. E.; las sondas fueron constantes de 45 á 30 bra- 
zas L.* B.* 

A las ocho horas 45' déla noche el cielo y horizontes despejados, 
el viento fresquito del O. S. O., la mar tranquila y el temperamen- 



48i 



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S5Sl^ie*- 



lo nj^radable, favorecieron nuestro paso al Emisferio Seplentrio- 
nal, que verifioamos por los Ti" 12' i" occidental del real observa- 
torio de Cádiz, siendo nuestra situación del medio dia en latitud ob- 
servada N. O. 50' 20" longitud idem 74 25 16, variación N. 
E. 8» 00'. 

Dia 7. Con rumbos paralelos á la costa y á corta distancia de 
ella, seguíamos su reconocimiento con viento fresco del S. O , mar 
del mismo, cielo y horizontes cubiertos generalmente de celajeria, 
y la tierra despejada : á las dos preparándonos á sondar con iO á 
50 brazas según lo hablamos ejecutado la hora anterior, nos sor- 
prendió al verificarlo el ver disminuir aquella á 17 y Í8 brazas 
piedra, y poco después á 10, 9 y 8 ; inmediatamente lo indicamos 
á la Descubierta, marcando al mismo tiempo el Cabo de San Fran- 
cisco al S. 0. 11% al S. de 3 á k leguas, y Punta Gorda al S. E- 
ilk S. ángulos de la auia ; á poco ralo horzamos como nuestra 
compañera, y sondamos alternativamente 10, 12 y 15 brazas, has- 
ta las cuatro que de nuevo volvió aumentar. 

Deseosos de averiguar la causa de este accidente, ya por varias y 
diferentes noticias délos derroteros queso hallan en nuesro poder, 
como por un m-arinero que en calidad de práctico habia navegado 
en esta costa, quedamos plenamente satisfechos de haber sondado 
en eUPIacer que está situado próximamente de dos á tres leguas de 
la costa, y en la medianía de la ensenada que forman las Puntas 
Gorda y Esmeralda ; tampoco distábamos mucho de la Laja, co- 
nocida por la Loza, situada próximamente á la boca de la bahia del 
nombre de la última Punta, en cuyo parage naufragó un navio del 
Comisario de Lima que hacia derrota á Panamá, mandado por D. 
Ignacio Carranza : esta piedra tiene 3 1/2 brazas de agua en la 
plena-mar, pero en la baja-mar suele muchas veces notarse la re- 
ventazón. 

A las diez y media de la noche precedida la señal correspondien- 
te acortamos de vela, y después á su imitación nos atravesamos mu- 
ra babor, cambiando según ella á las dos de la mura contraria, pro- 
porcionando así amanecer á la vista de la tierra últimamente mar- 
cada en la tarde, que con efecto verificamos : cuando nos demoraba 
el Rio Verde al E. N. E. de la auja, sondamos en 60 brazas pie- 
dra, y mas inmediatos á tierra disminuyó á 50^ y 40, desde cuya hora 
seguimos con run-ibos paralelos á la costa, variándolos con concep- 
tos á su configuración y á las bases que á la sazón se coman : el 
tiempo ha variado mucho de semblante y de temperamento ; he- 
mos espenmentado hoy un calor excesivo y algunos chuvascos, que 
alteraban con frecuencia el estado de nuestro aparejo : al medio dia 
observamos en latitud N. 1 57 18, longitudud idem 73 13 2, va 
riaciün8«00' N. E. 




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— 141 



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Bia 8. Seguimos al medio dia con toda fuerza devela, viento 
fresfio, marejada del mismo, cielos y horizontes achuvascados, que 
de rato en rato desahogaban con mucha agua. La tierra la tenía- 
mos inmediata y la Descubierta á corta distancia, á quien segui- 
mos por sus aguas, con rumbo paralelo á la costa. A las cilico 
avistada la Isla de Gorgona dirigimos nuestra derrota á su recono- 
cimiento, que conseguimos á toda satisfacción, á cuya vista anoche- 
cimos con toda fuerza de vela : esta Isla distará de la costa de seisá 
siete leguas ; su mayor ostensión es de N. E. á S. O. como de cua- 
tro á cuatro y media, y de N. O á S. E. de dos á dos v media ; no 
está habitada y se forma por tres montes ; el de Castro y mas eleva- 
do le llaman el de Trinidad, el cual podrá verse como á diez leguas. 

A las ocho según la Descubierta nos quedamos con las principa- 
les y juanetes; á las diez precedida la correspondiente señal varia- 
mos de rumbo, con el cual nos dirijimos á la ensenada que forma 
aquella Isla con la bahia de Buena-Ventura, y á las dos, andada 
una distancia proporcionada para amanecer ásu vista, nos atrave- 
samos con ¡as gavias según señal anterior, permaneciendo así hasta 
Jas seis, que á imitación de nuestra compañera mareamos en V." 
de la tierra, que por la mucha lluvia y cerrazón no pudimos avistar, 
hasta que á las siete y media despejando algún tanto reconocimos 
la boca del Rio Samí y la Isla Gorgona, aquel como á cuatro leguas, 
y esta como de nueve á diez, á cuya hora puso señal la Descubierta 
de observar longitudes por los relojes, dando pnncipio al mismo 
tiempo á nuestras diarias operaciones: al mediodía observamos en 
laútud N. 3 32 50, longitud idem 71 43 53, variación N. E. 

o oU . 

Dia 9. En nada ha variado el dia respecto del anterior ; con el 
viento fresco del S. O. seguimos reconociendo la ensenada que 
forman Punta de Buena-Ventura con la de Chavica, para después 
seguir rumbo hacia la Isla de Palmas, que según diferentes planos 
distábamos aun de treinta á cuarenta millas, cuando á la una y me- 
dia próximamente la avistamos de pronto, asegurándose también al 
mismo tiempo el marinero práctico que tenemos á bordo : á la sa- 
zón roló el viento al O., la corriente alteraba el gobierno de las 
corbetas, por consiguiente sus prontos movimientos, igualmente 
nos arrojaba hacia la costa con bastante velocidad ; estos acciden- 
tes y el no sernos fácil montar la Punta de Chavica, continuando en 
y.''' de tierra, hizo que aquel Comandante tomase luego la vuelta 
del S., que á su imitación verificamos con toda fuerza de vela. Si- 
tuados después por nuestras observaciones del medio dia en aque- 
llos planos, y marcada la Isla al E. corregido, pasamos á investigar 
su mala posición, tanto mas notable cuanto que su error era en la 
latitud, pues comparada la nuestra de 3° 51 inferida con la mayor 
escrupulosidad y combinaciones mas estrechas por el error que po- 



30 



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... 142 - 



dia haber conlraido la observación, según el rápido niovim.ento de 
1 s a'uas, hallamos que unos la establecían 30' mas N. y otros ¿*0 
de la' inferida por nosotro. ; por casualidad tenm muy poc^ erro 
en la longitud, apenas estaba afectada de 10 resuUandole la de 
Cádiz occidental 71° 00' 00". 

La Isla es de figura redonda, bastante fértil seguti el practico ; 
de la costa dista próximamente una milla, está habitada por una so- 
la familia, cuya vida tranquila y sosegada (permítaseme dec.r feliz) 
enTplean en cultivar un¿ porción de tierra para su manutención 
en ll costa firme ganado vacuno, con que hacen su comercio en e 
RfodeYurubangu^y, en cuvas proximidades están los mmerales 
de oro correspondientes á los SS. Valencias de Popayan. 

En las últimas horas déla tarde nos indicó la corbeta Comandan- 
ta por medio de seúal, que en la noche se conservase a major 
unión, V á las siete y media preceduia la de virar por avante lo eje- 
cutamos de la V.'^ del N. O. Uh O., siguiendo asi un rumbo que 
nos situaba á una buena distancia de la costa ; a a m-sma hora 
aferramos toda vela menuda quedándonos con solo 'a F "^'^ ' 
hasta que á las ocho después de vanos y repetidos chívaseos de 
inmensa agua y no de las mejores apariencias, nos quedamos con 
solo las gavias á imitación de la Descubierta ¡lu, segmamos a re- 
gular distancia observando sus movimientos, el que vario a las dos 
arribando al N. N. O., en el que permanecimos hasta las siete y 
media que empezó á aclarar algún tanto, en cuyo concepto y en el 
Tre onocer la tierra variamos el rumbo hacia el E., consiguiendo 
así dar la vista como á las ocho, lardando al mismo tiempo todo 
pa;e;)segunelángulodelviento. Nuestras sondas fueron esd 
30 brizas á cuarenta v cinco ya lama, ya arena, y ya caracolillos y 
piedra. Nuestra situación al medio dia fué en latitud observada k 
42 30, longitud idem 71 hk 40, variación N. E. 8° 00 . 

Dia 10. Seguimos al medio dia con toda fuerza de vela, cielos 
y horizontes achuvascados, viento fresquilodel S. O., manejada de 
Lismo; recorriendo la ensenada que forman Cabo torrantes 
fque habiamos marcado á la sazón) con la Punta S de la bahía de 
San Francisco Solano, que próximamente corren N. S. corregido. 
En esta disposición continuamos durante la noche, en la que pasa- 
mos muy inmediatos de las islas Anegadas y Punta Solano, en cuyo 
paralelo sufrimos inmensas aguas, muchísimos relámpagos y fuer- 
lísimos truenos: en esta disposición amanecimos con solo las ga- 
vias por tener el viento cuasi calma ; ya próximo al salir el sol em- 
pezó á refrescar algún tanto, á cuya hora avistamos «a costa j en 
consecuencia hicimos toda fuerza de vela según e ángulo deUien- 
to : al medio dia observamos en latitud 6 18 40, longitud ídem 71 
39 20, variación idem 8° 30' N. E. 




143 



í 



Dia 11. Con la especlalivo de que aclarase el tiempo nos man- 
tuvimos (Jurante el dia que siempre estuvo lloviendo con solo las 
gavias; permanecimos del mismo modo en la noche y mañana si- 
guiente en que largamos los juanetes, sufriendo en aquella una llu- 
via, oscuridad y relámpagos, en cuya pinturia seria poca toda exa- 
geración, á que se agregaba la variedad y poca fuerza del viento 
cuasi calmoso, obligándonos por consiguiente á seguir ya una vuel- 
ta ya otra, proporcionando siempre la mas ventajosa : estos mo- 
vimientos indispensables, tenian á nuestra pobre gente en tal dis- 
posición, que ya no tenian ropa con que reemplazar la inutilizada 
por aquel accidente ; á las ocho de la mañana y sobre una clara 
avistamos la tierra al E. corregido, que según la grande ensenada 
que se nos presentaba debia ser la del puerto de Pinas, que no pu- 
dimos reconocer, pues luego volvió á cerrarse, no permitiéndonos 
observación alguna, siendo la de estima latitud 6 46 46, longitud 
ídem 72 5 38, variación idem 8^ 30' N. E. 

JDia 12. Al mediodía teníamos á nuestra compañera algo dis- 
tante, en cuyo concepto mareamos el trinquete, con el que en breve 
nos aproximamos ; á las dos y media despejó el cielo y horizontes, 
manifestándonos al niismo tiempo toda la costa seguida hasta la 
Punta de Guaraclurené, aquella como á cuatro leguas, y esta como 
siete, no pudiéndose equivocar con ninguna otra, por ser la mas sa- 
liente y baja toda ella; ademas de esto es también conocida por 
estar formada de tres montecilos y una loma, que con la costa for- 
ma un abra muy perceptible ; de aquellos e! del N. es el mas eleva- 
do y se aparta poco del segundo que dista bastante del tercero. El 
viento era may bonancible y á veces calma ; no obstante aquel 
Coraandantosepuso al pairo como á las doce y media y nosotros á 
su imitación, habiéndonos puesto de antemano la señal de que en h 
primera ocasión se daria fondo ; en consecuencia se tomaron las dos 
vitaduras á las anclas de leva. Aunque el viento era poco, no de- 
jábamos de caminar á dos millas por hora ; la corriente hemos 
observado generalmente grandes dif.^ para el N. y la entrada no 
deja de dar algún cuidado ; en este concepto, y receloso de que las 
aguas nos arrastrarían para adentro, y la precisión de situarla Pun- 
ta Garachiné, como algunos otros puntos, hizo se maniobrase de 
aquel modo, para así no propasarse ; pero salieron frustradas estas 
reflexiones : las aguas que siempre habían tirado para el N. estu- 
vieron en la noche en inacción : amanecimos como en la tarde pró- 
ximamente á la misma distancia de la Punta ; en consecuencia y á 
imitación de la Descubierta forzamos de vela, aunque el viento era 
galeno. Ya cerca del medio dia se avistó la isla Grande y algunos 
Islotillos, qu^ no estando despejados los horizontes veíamos muy 
confusos: al medio dia era nuestra posición en latitud observada? 
52 12, longitud idem 73 33 13, variación idem N. E. 10 31. 




— 144 -- 




Dia 13. Teníamos á la sazón el viento bonancible, el que 
quedó calmoso como á !a una ; no obstante nos proporcionaba 
aproximarnos á la Punta de Guarachinó, dando así resguardo al ba- 
jo que según el plano deMoraleda corre próximamente E. O. cor- 
regido, con la Isla de la Galera ; á las cuatro saltó el viento al O., 
poco después al O. N. O., con los que procuramos sobre bordos 
grangear lo posible para lo interior de la ensenada de Panamá, has- 
ta que á las siete y media proporcionándonos estos muy pocas ven- 
tajas, y siéndonos contraria la marea que á la sazón vaciaba dimos 
fondo con el ancla de estribor en veinte y cuatro brazas lama, á 
imitación de la Descubierta que nos lo habia indicado por medio 
de señal. 

Asi permanecimos hasta las tres y cuarto que á la voz se nos pre- 
vino diésemos la vela, que verificamos ya cerca de las cuatro con las 
tres gavias, viento N. E. de la tierra, proa N. 1/4 N. O. de la auja, 
cielos y horizontes cubiertos decelajeria. 

Amaneció en los mismos términos, saltando de pronto el vienr 
tecito alN. l/í^ N. O., por lo que no proporcionando de aquella 
vuelta una buena bordada tomamos la de la costa firme, volviendo 
muy breve á revirar con el viento al N. E., á^uya hora se hicieron 
las siguientes marcaciones : Isla de Galera al S. 67° O., distancia 
como de tres millas, lo mas N. de la Isla del Rey al N. 61° O., Gua- 
rachinó al S. 63° E. y Punta de San Lorenzo al N. 34E. ángulos 
de la auja : á las diez saltando el viento al N. viramos por avante en 
V.^® de la costa firme, de la que se alargó hasta poner la proa á 
aquel, aprovechando asi lo variable é inconstancia del tiempo: al 
medio dia observamos en latitud 8 21 30 y longitud de 73 38 15, 
variación 10° N. E. 

Bia ik. Lo constante del viento por el N. O. y O. N, O. no 
permitía otros recursos que las continuas y frecuentes bordadas, ya 
sobre las Islas, ya sobre la costa, que proporcionábamos con con- 
cepto á la mayor ventaja, procurando siempre el no disminuir de 
las nueve brazas ; pues el mismo plano que teníamos en nuestro 
poder era el levantado por el piloto Moraleda en la fragata Águila 
deS. M., quien no pone otras sondas que las de derrota, ejecutada 
por la misma fragata, siendo constante ya dentro de la Isla la de 18 
19 y 20 brazas lama. 

Algunos chuvascos alteraron el estado de nuestro aparejo, pero 
como eran poco duraderos y de ninguna consecuencia, continuamos 
sin alterar nuestros bordos, en cuya disposición seguimos hasta el 
15, que ya puesta la luna y el vientecito sumamente calmoso, deja- 
mos caer el ancla próximos al Surgidero, y en la mañanita sobre pe- 
queños bordos conseguimos amarrarnos en el fondeadero, á corta 
distancia de nuestra compañera con dos anclas, la de avuste al N. y 
la sencilla al S,, quedando el cuerpo de la corbeta en 6 1/2 brazas en 



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plena-mar y cuatro en baja-mar, bajo las siguientes marcaciones: 
Torre de la Iglesia Mayor N. 30° O., estremo E. de la Isla de Tavo- 
jilla S. 16° E., Punta superior del Perico S 7° E., estremo E. de 
Tavoga, enfilado.con el estremo E. del Flamenco S. 11° 15' O. y lá 
vigia del Cerro de Alarcon N. 32° O. ángulos de la auja. 

Antes del medio dia regresó el Comandante de la Descubierta, 
que desde muy temprano había pasado á la ciudad, con el objeto de 
evacuar lo mas breve posible, cuanto fuese necesario á cerca de 
nuestro establecimiento del observatorio, casa de bistoria natural ^.: 
nos dio varias é uiteresaníes noticias comunicadas por el Sr. Go- 
bernador de esta plaza D. José Domas, Brigadier de la Real Arma- 
da ; entro ellas tuvimos la agradable noticia, de que á pesar de los 
grandes armamentos de la España y de la Inglaterra, cuyas poten- 
cias tenian ya en la mar dos escuadras, la nuestra de treinta y dos na- 
vios y hasta cincuenta velas, á las órdenes del Exmo. Sr. Marques 
del Socorro, y la de S. M. B. de diez y nueve navios, al mando 
del Almirante Barrington : parece no oÍ)stante, haber terminado 
amistosamente las diferencias entre ambas Cortes, que motivaron 
estos grandes armamentos y preparativos. 

Las noticias de fines de Agosto, posteriores á nuestra llegada, 
nada adelantan en orden al próximo rompimiento; nuestra escua- 
dra estaba en la mar, ignorándose su paradero : lo mismo sucedía 
á la del Almirante Barrington, congregándose otra mandada á las 
órdenes de Howe, combinada con una de cuatro navios Holande- 
ses que habian llegado ya á los puertos de Inglaterra : la Rusia y 
la Suecia habian tenido choques muy fuertes por mar, y auque con 
ventajas de ¡a primera por su excesiva superioridad de fuerzas, 
consiguieron los segundos llenarse de gloría, haciendo brillantes 
esfuerzos de valor, con los que renovaron la época do sus antiguas 
y distinguidas hazañas. 

Desahogados de un todo de las faenas marineras, se condujeron 
inmediatamente á la ciudad todos los instrumentos astronómicos, y 
se estableció el observatorio en el baluarte Chisique, en el que co- 
locado elq.^° de circulo y puesto el péndulo en movimiento, se em- 
pezaron las comparaciones de aquel con los relojes, por medio de 
señales en tierr<a con pistoletazos, y á bordo la de estar dispuestos, 
lo indicábamos con una bandera en los topes mayores de ambas 
corbetas. 

Se empezó á hacer la leña con los bombos, que fueron después 
reemplazados por una de las dos falúas pertenecientes á la dotación 
de esta plaza, que graciosamente franqueó el Sr. Gobernador, y do- 
tadas con suficiente gente, hizo todo el completo : el reemplazo de la 
aguada se omitió el hacerla aquí, pues aunque estas Islas de Peri- 
co, Naos y Flamencos están cultivadas y tengan algunos manan^ 
tiales, no es suficiente para nuestro consumo, ademas que la de Ta 




37 



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09 



.- 146 -- 



s^ 



voga es sumamente apreciable y en proporcionado lugar, para ha- 
cer cuanta se quiera. 

En h playa de la Isla de Perico se observó cuidadosamente la ma- 
rea, ácuyo cargo se comisionó a! Alférez do' Fragata Murplii; resul- 
tó de su examen, que la p!ena-mar en los dias del novilunio y pleni- 
lunio, sucedía á las cuatro horas veinte minutos de la tarde : la ele- 
vación del agua en su mayor hinchazón á 18 1/2 pies, y en su ma- 
yor declibrio á ík : á bordo se noló que disüiinuia de 3 á 3 1/2 
brazas. Este establecimiento varia dei que asignó el Exmo. Sr. 
I). Antonio ülloa, pues la fija á las tres horas de lo larde, pero su- 
ponemos sea referente á la orilla de ia ciudad, distante una legua 
larga del puerto de Perico, distancia que nos convence ser el origen 
de aquella diferencia. 

Los SS. Nübales, Vernaci y Salamanca fueron destinados, el 
primero á situar e! bajo de San José, qae se halla entre la Punta 
de Garachiné y la isla de la Galera, dar vuelta al grupo de Islas 
del Rey y Perlas, haciendo las observaciones conducentes para su 
establecimiento, á cuyo efecto le acompañó el Pilotín Insiarte, lle- 
vando consigo el cronómetro N.° 71, un teodoüte, su sextante, etc. 
E! segundo al Rio Ghagres, acompañado del Pilotín Sánchez, lle- 
vaba el cuarto de círculo pequeño, el relox 105 del Sr. Bustamante 
y un teodolito ; debia pasar por el pueblo de Cruces, averiguar allí 
nuevamente el m(3VÍmie!U.o de! relox, embarcarse por el Rio y lle- 
gar al castillo de San Felipe el Rea!, situado en su desembocadura ó 
mar del N., en donde debia detenerse algunos dias, para observar 
en aquel punto de !a otra parte de la América, ias latitudes y longi- 
tudes con el relox (de la mayor confianza) y también si se propor- 
cionase la imercion de! primer satélite de Júpiter, la noche del 2 
de Diciembre : asi podremos deducir la diferencia de meridianos 
entre aquel punto y el de este observatorio, en que tanto discrepan 
los SS. í). Antonio UlIoa, el Padre Tuilie y otros franceses ; aquel 
señor aunque no tuvo proporción de hacer alguna observación de 
longitud, la dedujo no obstante por la diferencia entre Puerto- Velo 
y esta ciudad, según los rumbos y distancias á que navegó por el 
Rio de Ghagres, hasta el pueblo de Cruces, y desde este por tierra á 
Panamá, lodo con aquella escrupulosidad que se advierte en su vía- 
ge, y que tanto conduce á la exactitud de los resultados : esta con- 
fianza y la frecuencia de los Españoles por estos parages, le incli- 
naron e! ánimo á favor de que Panamá debia estar s'tuaila 30' al 
occidente de Puerlo-Velo, y no al oriente como pretenden los fran- 
ceses: nada puede asegurarse á favor de aquel trabajo, porque ade- 
mas de la poca confianza que debia tenerse en el Rio en ias horas de 
quietud, de este señor, se agregaba la irregularidad de la distancia y 
del rumbo, originada por la corriente del Rio, y después, la andada 
desde Cruces á esta ciudad, también de muy poca confianza : de 




JbfN 



l/f7 - 



donde pnede ¡nferrirse cuantas diferencias y errores son capaces da 
producir estas circunslanciaí, que unidas' casuaimenle en un mismo 
senlido, ocasionarían sin duda un resultado sumamenb equívoco. 
El tercero en la lancha de esta corbata, con el objeto de determinar 
la línea de sonda del pedazo de costa comprendido desde Panamá 
Viejo hasta el Pebdo, Pacheca y Chapera, Isla del Archipiélago, 
hacer desde ella marcaciones y enfilacioues para la mayor exacti- 
tud del puerto del Archipiélago y Golfo de Panamá. 

En fines de Noviembre y principios de Diciembre regresaron to- 
dos estos SS., dejando desempeñados todos los objetos á que fueron 
destinados : S). Manuel Nobales no omitió el practicar cuantas ob- 
servaciones de latitud y longitud se ie presentaron, proporcionando 
el verificarlas en los meridianos y paralelos de las Islas ó puntos 
mas interesantes; reconoció el bajo de San José, que no puede nom- 
brarse tal, respecto á que el menor fondo es de ocho brazas, el dd 
Elefante que se descubre en baja-mar, logrando enfilarlo al M. S. 
de la auja, con la Punta E. de la Isla Grande del Rey. 

D. Juan Vernaci, aclaró las dudas que se teman. de la posición 
relativa Chagres con Panamá, situó aquel punió, y por consiguiente 
Puerto-Velo al O. de Panamá, aunque contra el raciocinio del Sr. 
I). \ntonio'U!!oa, pues según la observación del 1." satéluede Jú- 
niter y el resultado del relox N.° 105, queda en 29' 19" occideníal 
de Panamá, y en latitud N. de 9° 19' 26" inferida por estrellas to- 
madas al N. y ais.; también se infirió la variación de 8" 29 N_ E. 
La latitud de Cruces observada por el mismo método resultó da 
9° 9' 36" y la lon-Titud según aquella excelente máquina que hasta 
ahora nos ha merecido la mayor confianza O" Ti' 48" occidental de 
este observatorio. 

D. Secundino Salamanca llenó igualmente todos los fines a que 
fué comisionado ; determinó la linea de sonda de cuatro brazas en 
baja-mar, hasta la Isla de Chepillo, reconoció el bajo del Manglar, 
sondando en todo tres brazas, adviríiendo la rompiente en el centro 
del placer, laque se distingue en mareas bajas, en cuyo punto ob- 
servó la lalilud y desde él hizo marcaciones á las Islas del Rey, atra- 
vesando después á la de Chapera y Pacheca. 

Estos mismos oficiales tomaron algunas noticias curiosas de 
aquellas Islas y de sus habitantes, que extractaré aquí : hallándose 
casi todas pobladas de negros, libres por lo general, que se ejercitan 
en la pesca de perlas; la posesión de estas Islas pertenece a vanos 
particulares excepto la del Rey que es realenga, en la que próxi- 
mamente hay unas setenta v cinco familias. Alcalde y Cura nom- 
brado por ef Gobernador y Obispo de Panamá ; cada familia paga 
tres pesos al año por derecho de propiedad ai dueño de \n Isla en que 
habitan, y ademas quince reales plata a! Rey, equivalente a dere,- 
chüsde aduana. 




m 



.- 148 — 



Todos estos negros son excelentes buzos, como de que de esta ha 
biiidad pende su mayor ganancia de perlas; esta pesca es menos 
abundante que espuesta y trabajosa, pues muchas veces les rinden 
los mejülünes de las conchas ; no obstante al cabo del año juntan 
su surtido, que llevan sus mugeres á vender á Panamcá, y traen 
de vueita el que necesitan sus chozas de carne salada, lienzo, hilo, 
etc.; también suelen á veces juntar un caudal que excede mucho á 
las esperanzas de un pescador, cuando algunas perlas de noventa á 
cien pesos cada una, pues generalmente tiene que malvenderlas ó 
buscar arbitno para remitirlas á Lima, aunque siempre hay en Pa- 
namá algunos mercaderes que las compran en ocasión oportuna, 
yag^jardan otra en que tengan mas valor, para sacar la mayor uti- 
lidad. En su precio debe combinarse ei peso, la hechura y el 
oriente; de las conchas hacen cruces, y este comercio produce al 
Rey 12,000 p.-apesar de! mucho contrabando que se ejecuta en 
este ramo. 

La pesca de ella se hace desde Mavo á Enero, en cuyo* meses ei 
calor de las aguas permite verificarla, y por el contrario la impi- 
de la frialdad de ellas; los cuatro meses restantes los emplean 
en cultivar sus semillas: pescan á la baja-mar y en la hora del 
mayor calor, arrojándose en diez y doce brazas de agua, tantas 
veces cuantas pueden aguantar; á los esclavos no se les puede 
obligar a buscar mas que en diez brazas, y esto bajo ciertas leyes ; 
las conchas que no están sueltas tienen que arrancarlas, y asegura- 
do un numero proporcionado, las aseguran contra el pecho con la 
mano derecha, y con la izquierda se ayudan á subir ; generalmente 
se encuentra la mejor perla en la concha mas fea y despreciable á la 
apariencia. 

Los buscadores beben solo aguardiente, y su comida es por lo 
general arroz con coci, gachas de aquel con el maiz y piálanos : 
rara vez comen marisco ó carne. 

Las mugeres son trabajadoras en las haciendas domésticas, corte 
de lena, costura, etc., visten una camiseta y enaguas blancas muy 
cortas, adornadas con flecos y sumamente limpias ; los hombres 
usan solamente tapa-rabo, hasta la noche que los mosquitos les obli- 
gan á ponerse camisa. 

Los SS. Naturalistas y Botánicos han hecho cortas escursiones, 
pero siempre con aprovechamiento, enriqueciendo cada uno su ra- 
mo cuyo acopio con el de Guayaquil se ha encajonado ; igualmen- 
te el N.° 10 por descompuesto, el cual se remite al Comandante Ge- 
neral de Cartagena de Indias, para que lo dirija al Intendente del 
JDepartamento de Cádiz, 





149 



En el observatorio fué inferida la latitud por una lar- 
ga serie de estrellas lomadas al N. y al S., la que refe- 
rida á la Catedral, resultó ser de 8° 57' 19": la longitud 
se admitió la del N.° 10 de 73" ÍT 16" occidental doil 
Real Observatorio de Cádiz, aunque se infiriese por di- 
ferentes observaciones, que próximamente convenían 
con él ; 1.'' el 2 de Noviembre laemercion por la luna, 

delaSSdeNayer 73 8 32 

Por la 2k2 emercion idem 73 23 11 

Por dos imerciones del 1.*'^ satélite de Júpiter bajo 
las mejores apariencias, las noches del 23 y 2 de Di- 
ciembre 73 24 45 

Por la comparación de régulos y el corazón de la hi- 
dra, en buenas circunstancias 73 10 21 

Variación de la aoja N. E 7 20 00 

Longitud occidental de Puerto- Velo según el N.° 10. 73 47 33 

Panamá cuyas murallas baña el flujo y reflujo de la mar del S. 
está situada á la parte meridional del Istmo de su nombre, y al E. 
de la montaña del Ancor; sus ruinas manifiestan la opulencia y 
grandeza que anteriormente la hablan rodeado ; ellas conmueven al 
corazón humano y le brindan á que sientan su actual situación, á 
que tanto ha contribuido la voracidad del fuego, haciéndola tres 
Teces infeliz por sus estragos, contado el 1." el año de 1737 enquo 
so incendiaron las dos terceras partes de la ciudad, el 2.° en 1756 
en que redujo á ceniza.s una tercera, y últimamente el de 1781 en 
que las horrorosas llamas consumieron hasta el número de cincuen- 
ta y seis casas déla mejor fábrica; así no hay en ella un lugar que 
no manifieste un monumento triste y desagradable ; las calles mis- 
mas vestidas de la verde yerba, son un testimonio auténtico desa 
desgracia, y una prueba nada equivoca de cuanto han influido estos 
accidentes en el ánimo de sus vecinos y naturales, á que debe tam- 
bién unirse el trastorno que ha sufrido esta ciudad desde que se 
eslinguieron las ferias de los Galeones, que proveían el reino del Pe- 
rú de los géneros de Europa que consumía, desde cuya época empe- 
zó asentir su decadencia faltándole el único recurso, cual es el co- 
mercio, que hasta entonces la habia hecho prosperar. Puede pues 
inferirse cual seria su opulencia, siendo el emporio de la América, 
en donde estaban depositadas las riquezas que venían á buscar los 
comerciantes del Perú, aumentadas con el importe del lujo excesi- 
vo que ha sostenido siempre aquel continente ; á que punto pues tle 
indigencia no habrá caído un pueblo que carece por tanto tiempo 
del auxilio que coadyuvaba á formar su felicidad, y délos medios 
ahora de restablecerla tan difíciles, cuanto que lo manifiestan la 
rebaja grande de la población y los pocos fondos para poder ree- 
dificarla. 




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38 



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150 -- 



Consta la población de la ciudad de Panamá incluyendo la del 
arrabal, y sin exceptuar las casias que ascienden á la quinta parte, 
700 almas; estos naturales son de constitución naturalmente fuer- 
tes, de carácter humildes, y sufridos en los trabajos ; á estas calida- 
des unen las del valor que los distingue en concurrencia de sus 
vecinos, como lo han acreditado diferentes veces, y señaladamente 
en las expediciones y conquista del Darien ; su genio vivo, talento 
despejado, finalmente los hacen aptos para cuanto se les destine. 

Hay muy poco cultivo, los naturales no se dedican á él por pre- 
ferencia á la pesca de las perlas que jamas puede rendirles sumas 
crecidas ; nosucederia así, si se dedicasen al cultivo de este admi- 
rable suelo, en que podían recoger frutos esquisitos como son el 
tabaco, algodón y cacao, que la esperíencia ha manifestado ser do 
sebresaliente calidad, excediendo en mucho al de Guayaquil : asi 
esperimentan una escasez en los alimentos de primera necesidad 
que reciben en cuatro ó cinco barcos pequeños que bajan de Paita 
todos los años, y dos de Lima, conduciendo con el situado algini 
aguardiente por cuenta de S. M.; traen también harinas, azúcar, 
vino, aceite, legumbres, jergas, bayetas azules ordinarias, cuyo im- 
porte ascieude á 80,000 p/ La mitad de esta suma se pagn en di- 
nero, y la ülr<i restante se retorna en esclavos, perlas, madera, pi- 
ta y otras producciones del pais. 

Aunque el oro es otro de los frutos esquisitos que abundantemen- 
te ofrece la tierra en este pais, la desidia y flojedad de los natura- 
les es causa de que no tenga el fomento que debieni este importante 
ramo de comercio, no obstante que la escasa población sea un incon- 
veniente para sacar de él todas las utilidades que promete y que 
puede juzgarse por la calidad queserecoje en pepitas, algunas do 
siete onzas, en los nacimientos y orillas de los ríos, en lomas y pa- 
rajes altos, que con su beneOcio daría sin duda mayores ganancias, 
ó á lo menos se aumentaría un ramo esencial de extracción, para 
compensar en parte los muchos y costosos de introducción qu& 
necesita. 

El comercio es muy limitado y pasivo, reduciéndose al solo con- 
sumo necesario de la Provincia, cuyos efectos y frutos de Europa 
de que se compone, son conducidos de Cartagena de Indias, á don- 
de pasan á comprarlos los comerciantes de Panamá; y puestos en 
Puerto- Velo se transportan en borgos y piraguas que trafican en el 
Chagre y suben al Rio hasta la aduana de Cruces, de donde se con- 
ducen en muías á la capital. 

El temperamento según e! dictamen de los mismos del país es bas- 
tante sano ; no obstante sabemos que con frecuencia se padece de 
fiebres intermitentes y de varias especies, catarros y algunos dolo- 
res de costado, que por lo general acometen en la estación de llu- 
vias desde Agosto á Diciembre, y en los veranos ó secas que ein- 



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.- 151 — 



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piezan las brisas desde fines del mes con que acaba el año hasta 
Mítyo, se disfruta un temperamento mas benigno, mas dulce y me- 
nos molesto, no ocurriendo entonces otras enfermedades que las in- 
flamatorias. 

La guarnición consta de un batallón fijo nombrado de Panamá 
con 613 plazas, otra en la provincia de 77, dos partidas también 
fijas con 80 hombres, y un piquete en Chagres de 25 : milicias hay 
dos batallones de Blancos, uno en Veraguas y otro en el partido de 
Nata, compuesto cada uno de 1,W0 hombres ; hay también otras 
dos de pardos que componen igual número que los anteriores ; la 
totalidad délas tropas asciende próximamente á 6,000 hombres. 

Ademas de lo que espende S. M. en esta provincia como se verá 
después, tiene asignado rentas al cabildo eclesiástico, por no ser su- 
ficientes las que producen los diezmos ; en este concepto, y por re- 
presentación del mismo cabildo se depositaron aquellas en S. M , 
Cuya real piedad tuvo á bien en señalar al Sr. Obispo 8,000 p,* 
Dean 1,000, Dignidades cuatro á 800, Canónigos dosá 600. 

Sueldos del estado militar de Panamá.... lít'j,378 

ídem del Darien.... 08i,503 

Cabildo eclesiástico 013,400 

Ministros políticos y otros empleados en la real ha- 
cienda 02i,168 

Gastos extraordinarios en misiones de Veraguas, 
fiestas votadas, hospitales de San Juan de Dios, fa- 
lúas, armas etc , - .'•»• — 022,668 

Situado de Puerto-Velo 050,000 

Suma total de lo que paga S. M. ', 339,117 

Rentas que percibe.. ..,....,••. 111,838 

Luego gasto anual de S.M 227,279 

Situado que remite de las cajas del reino del Perú y 

Santa Fé..;., 294,295 

Diferencia que debe quedar en caja ., G7^0|£^ 

La confianza y el obsequio que distinguidamente hemos merecifío 
del Sr. D. José Domas, y de mis señoras su señora esposa é hija, 
conservan en nosotros un lugar no indiferente. 

Salida de Panamá para el peerío de Acapíilco. 

Ya á bordo todos los instrumentos astronómicos y reunidos todos 
los oficiales comisionados, como también los naturalistas y botáni- 
cos levamos el ancla del S., quedándonos á la oración en veinte y 
cinco brazas con la del N.: en esta disposición perraanecimos du- 



959 



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- 132 



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rante la noche, en la que veló el viento fresquito por él N. con el 
que á las siete de la mañana dimos la vela precedida la correspon- 
diente señal de nuestra compañera, que á poco rato lo ejecutó si- 
tuándose por nuestra proa y haciendo rumbo al fondeadero de Ta- 
boga, en el que á las diez y media á su imitación y bastante unidos 
dimos fondo al ancla de babor en diez brazas do agua, fondo ¡ama, 
próximos al pueblo, y como á dos cables de la playa ; después ten- 
dimos un anclote con dos calabrotes, quedando amarrados N. O. S. 
E. bajo las enfilaciones siguientes : lo mas saliente del Morro do 
Taboga a! N. 19" O., idein de üraca al S. 59° E., y el pueblo al S. 
50° O. ángulosde la auja. 

Inmediatamente se condujo el cuarto de círculo pequeño en tier- 
ra, se tomaron alturas correspondientes para el examen de los relo- 
jes, se midió uñábase, sujetándose por ella varios puntos de las Is- 
las del Archipiélago y de la tierra firme, se infirió la latitud del 
fondeadero de 8" 51' S. y la longitud occidental de Cádiz de 73° 20' 
42"; igualmente empezó á hacerse la aguada con la mayor viveza, 
empleándose en ella todas las embarcaciones con concepto á su mayor 
aceleración, que en efecto se consiguió, quedando concluida el li, 
y en su consecuencia tuvo la gente y tropa toda la libertad posible 
para que se paseasen, lavasen su ropa, y aun se bañasen, con tal 
que á la oración estuviesen todos á bordo, á cuya hora levamos el 
anclote, quedándonos cuasi á pique del ancla que zarpamos en la 
mañanita del 15, dando la vela á las seis y media a imitación de la 
Descubierta, haciendo el paso entre las Islas Taboga y Taboguilla, 
mas próximos á aquella por dar resguardo á los bajos situados en la 
medianía del freu ; mas próximos á la segunda que en la mañana 
del 13, reconoció el bote comisionado con D .Tacoho Morplii á son- 
dar sus alrededores. Con el medio día del H inferido por alturas 
correspondientes so cerró el examen de los relojes N.° 10 y 105, 
variando muy pocos terceros del que se les asignó en el observntorio 
de Guayaquil. Según la marcación á la Isla Brava y distancia 
de una milla estimada quedamos situados en latitud N. de 8° 50' 
10" y longitud occidental de Cádiz 73 21 22. Las apariencias 
del tiempo se presentaban favorables, el viento fresco, la marejadi- 
la del mismo, cielos y horizontes despejados y me liano tempera-^ 
mentó: al mediodía observamos en latitud de 8° 25 32 y longitud 
de 73 35 i3, variación 8" 30 N. E. 

Dia 16. Ya franqueados de las islas del Archipiélago con vien^ 
to fresco del N. y el tiempo con buenas apariencias, dimos princi- 
pio á nuestras tareas ordinarias reconociendo á regular distancia la 
costa occidental de Panamá, é internándonos con rumbos del S.^"" 
qq."®en el golfo de Parila, el que reconocido á las cuatro metimos 
al O. S. O. y después al E, S. E. con cuyo rumbo franqueábamos 
la Punta de Pisas : efectuado nos atravesamos á las nueve mura es- 




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I 






- 153 -- 



iribor, con el objeto de amanecer á la vista del puerto último mar- 
cado en la tarde : con efecto á las seis de la mañana mareamos dan- 
do nuevamente principio á nuestros trabajos á la vista de Punta Ma- 
la, en cuya inmediación observamos al medio día, infiriendo de 
ellos el considerable error de este pedazo de costa, tanto en latitud 
como en longitud. 

Al principio la costa era baja en la orilla y alta en lo interior, 
toda cubierta de arboles cuyo verdor prestaba una vista lisongera á 
que coadyuvaba también el que de hora en hora según nos habia 
prevenido el Caballero Malaspina, nos entreteníamos en sondar; 
el fondo era constante da veinte, veinte y cinco y treinta brazas la- 
ma, y nuestra posición al medio dia fué en latitud observada 7° 71' 
50" y longitud occidental de Cádiz 74 00 21, variación 7° N. E. 

Dia 17. Poco después del medio dia quedó el viento muy bo- 
nancible y en la tarde ya era cuasi calmoso y variable, mantenién- 
dose asi durante la singladura, el que aprovechamos con el ma- 
yor cuidado, dirigiendo y proporcionando nuestros rumbos según la 
dirección de la costa que ligábamos con la mayor exactitud. 

La tierra era bastantemente alta y por parages muy elevada, cu- 
bierta de muchos arboles y estos adornados con un verde suma- 
mente vivo : al medio dia se hicieron comparaciones con la otra 
corbeta por medio de pistoletazos, y poco después se dieron á la voz 
las horas de uno y otro relox. 

Los planos y cartas de esta costa que se hallan en nuestro po- 
der, en nada «ofívienen con nuestros trabajos ; todos desatinan con- 
siderablemente cual mas, cual menos, de suerte que parece sin exa- 
geración alguna, ha sido puesto este pedazo de costa sin otros datos 
que la material inferencia : al medio dia observamos en latitud de 
7° 3' 23" y longitud 74 37 43, variación N. E. 7° 00' 

Bia 18. Continuaron variables las ventolinas hasta las cinco y 
cuarto de la tarde que se entabló el viento por el N. y poco despees 
por el N. N. E. fresco, con el que costeamos el frontón de tierra 
comprendido entre Morro de Puencos y Punta de Nariato : á las 
diez precedida la correspondiente señal de la Descubierta se arria- 
ron las gavias sobre los amantillos, en cuya disposición permaneci- 
mos hasta que á la una á imitación de nuestra compañera viramos 
de la V.** del E. N, E., proporcionando asi amanecer á la vista 
de aquel frontón, que con efecto conseguimos, dando á las seis prin- 
cipio a nuestros trabajos con viento fresco del N. N. E., marejada 
del mismo, todo despejado y de bellísimas apariencias. 

El pedazo de costa comprendido entre Panamá y Punta Mala, 
puede suponerse según nuestras observaciones en la dirección N. 
15° E. y S. 15° O., el entre esta Punta y lo mas saliente al E. del 
frontón N. E. S. O. Desde el estremo O. del mismo corre una 
porción de tierra como al N. formando una ensenada con Punta Fi- 



» 



39 



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- 154 -- 



lipinas, en la que se encierran olgunas Islas que se ligan con el 
demás trabajo de la costa, igualmente que algunas otras de la ense- 
nada de Montijo, formada por aquella Punta y la de Buricas : á 
las ocho y media arribamos al S. O. í/k O. con cuyo rumbo costea- 
mos las mas salientes alS. y O. proporcionándosenos al medio dia 
observaren sus inmediaciones y muy próxima á la de Quicara, la 
mas afuera de todas ellas : estas Islas son de diferentes tamaños y 
figura, pero ninguna escede de una altura regular, ni á la inversa ; 
están todas cubiertas de arboles excepto la última que está cuasi des- 
nuda, manifestando en toda su circunferencia una porción de tierra 
calcinada y por otros paroges sembrada de otra de color rojo : al 
medio dia observamos en latitud de 7 9 26 y longitud de T5 25 kS, 
variación N. E. 7° 00'. 

Día 19. Continuamos con toda vela costeando la Isla Xuicara ó 
Xicara que no pudimos perder de vista en todo el dia ; el viento estu- 
vo en la mañana casi bonancible, y en la larde ya nos rodeaban cal- 
mosas y variables ventolinas, con lasque rara vez conseguiamos go- 
bernar, la marejada era gruesa, y aunque hicimos todos los esfuerzos 
para separarnos uno del otro, no fué posible verificarlo á pesar de los 
mayores esfuerzos hasta que echamos nuestros botes al agua y ayu- 
dados de remolques pudimos conseguir una ventaja y proporcionada 
situación respectiva : en la noche estuvo el vientecito manejable por 
el N. E., pero en la mañana ya le teníamos nuevamente calmoso ; 
amanecimos á la vista de aquella Isla y á larga distancia marcamos 
la Montuosa que el plano coloca muy al N. de la de Xicara, siendo 
sin duda la mas saliente al S.; después se fueron marcando varios 
trozos de la costa firme, que unimos con el demás trabajo. El 
temperamento ha sido sumamente incómodo, un calor exorbitante 
nos tenia sumamente inquietos, no solo por loque respecta á noso- 
tros mismos, sino que unido al sumo trabajo de nuestra gente, ha 
causado ya en estos infelices sus funestas consecuencias ; succesi- 
vamente han ido cayendo hasta el número de once, y de los mejores 
con calenturas pútridas biliosas. Nuestra posición al medio dia 
fué en latitud observada de 7 18 15 y longitud de 75 ^k kS, varia- 
ción N. E. 9^ 00' 

Dia 20. En nada ha variado el dia del anterior : las ventolinas 
variables nos han rodeado igualmente, el calor ha sido sumamente 
excesivo, hasta que en las primeras horas de la noche se entabló 
un vientecito bonancible por el N. O. que serenó algún tanto 
aquel, aunque fuese por muy pocas horas, pues á la una ya estaba 
nuevamente calma. Amanecimos con corta diferencia en el mis- 
mo lugar en que anochecimos, en la medianía del canal que for- 
man las Islas Montuosa y de Coiva, desde cuyo punto se dejaban 
ver algunos notables de la costa ó Islas del fondo de la ensenada 
que se interna bastante hacia el N.: nuestra situación al medio dia 



^S^*^' 




— 155 - 



^ 




fué en latitud observada de 7 2o 32 y longitud de 75 51 37, varia- 
ción 9° N. E- 

Dia 21. Nuestro cuidado ya solo se reducia á poder sostener la 
proa de O. N.O. para que así nos fuese arrojando la marejada en 
aquella dirección : en la caida de !a tarde empezó un vientecito ga- 
leno por el S. O. que nos acompaño hasta las once que de pronto 
le sostiluyó el del N. fresquito hasta las cuatro de la mañana, hora 
en que empezó á ceder, quedando en la misma muy bonancible. 
Al hiedio dia observamos latitud de 7 /t5 29 y longitud de 70 38 
k6, variación 8° 40. 

Dia 22. Con el viento bonancible ya del 3." cuadrante ya del 
¿i." proporcionábamos aquellos bordos mas ventajosos á nuestra der- 
rota, y con arreglo á la comisión : pero fueron en vano todos los es- 
fuerzosy cuidados que á este fin se ponian : las aguas tiraban con 
bastante violencia en la dirección del S. E. y el andar de las corbe- 
tas no era suficiente para contrarrestarlas; ellas hicieron en noso- 
tros todo el efecto posible : involuntariamente dimos la vuelta á la 
Isla Montuosa que en la tarde teníamos á perder de vista como al 
ángulo del S. 49° E. y en la mañanita nos demoraba al E. como de 
dos á tres leguas, cuya marcación y distancia estimada nos situaba 
17' mas S. del dia anterior y 19' mas E. Estos accidentes inquie- 
taron algún tanto nuestra paciencia ; hacia ya cuatro dias que la 
teníamos á la vista, y creímos en este último desaparecernos de 
ella, pero no fué así.: nos estaba reservado aquel nuevo contraste 
quu ni remotamente esperábamos, ya porque los vientos hasta aque- 
lla época siempre nos habían proporc-ionado algunos rumbos venta- 
josos, como por no haber notado diferencia capaz de producir aquel 
efecto. Al medio día observamos la latitud de 7 23 18 y longitud 
de 76 23 27, variación N. E. 8 30. 

Dia 23. Con el vientosumamente bonancible del O. S. O. se- 
guimos con todo el aparejo de bolina la vuelta delN. O. hasta las 
siete que temerosos de igual accidente que el del dia anterior, vira- 
mos de la vuelta del S. O. y a las cinco de la mañana habiendo ro- 
lado el vienio al N. E. y después al N.N.E. y ^. seguimos los 
rumbos de! k." cuadrante. 

Amanecimos con solo la Isla Montuosa á la vista, que nos demo- 
raba al N. 39° E. distancia de tres á cuatro leguas; la mar estaba 
tranquila, el cielo y horizontes despejados, el viento bonancible y 
el temperamento caloroso, siendo nuestra posición al medio dia en 
latitud observada de 7 20 4 y longitud de 7623 34, variación 10°. 

Dia 24. Como las ventolinas permanecía a aun variables y 
calmosas, no podíamos vencerlas aguas quesiempre hacían su efec- 
to en la dirección del 2.° cuadrante : amanecimos á la vista déla 
Montuosa distancia de ocho á nueve leguas, demorándonos al mismo 
ángulo que la habíamos marcado el medio día a-nterior : á la sazoia 




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i 56 — 



S^^a*. 



-H^^^l 



estábamos en calma, y solo tratábamos de separarnos uno del otro, 
en cuya disposición permanecimos hasta que á las ocho empezó el 
YÍentecito galeno por el N. y luego ya bonancible, ya fresquito del 
N. N. E. con los que conseguimos perder de vista la Montuosa. 

Nuestros enfermos siguen con notable mejoría, excepto el In- 
glés : este marinero ademas de adolecer de igual accidente que to- 
dos sus compañeros, se le agrega un vómito de sangre de resultas de 
haber sufrido un fuerte golpe en la boca del estómago, al disparar 
una escopeta á pulso, del que quedó sin sentido : este acontecimien- 
to estuvo oculto á nuestro Cirujano, hasta que una casualidad le hi- 
zo sabedor; de lo contrario nada hubiera dicho aun el marinero, 
sin que pueda atribuirse su negligencia mas que á un efecto de in- 
sensibilidad, y no saber apreciar cuanto nos interesa el buen estado 
y disposición de la máquina : la inteligencia de este individuo, su 
robustez que felizmente habia conservado hasta esta época, y su bue- 
na conducta (aunque de un genio fuerte y orgulloso) nos conmue- 
ve bastante, siéndonos muy dololoroso la pérdida de uno de su cla- 
se, que cada dia se van haciendo tan apreciables como menestero- 
sos : al medio día observamos en latitud de 7 20 10 y longitud de 
76 54. 07: variación N. E 9° 10'. 

Dta 25. Hemos estado igualmente rodeados de ventolinas va- 
riables y calmosas, tiempo despejado y mucho calor. En las últi- 
mas horas déla tarde marcamos la tierra de la Punta de Bancas al 
N. 19° O. como á distancia de ocho leguas próximamente ; en la 
media noche nos quedamos enteramente sin gobierno á discreción 
de la marejada y de la corriente que insensiblemente nos fué unien- 
do, aunque estuviésemos á buena distancia uno del otro; en este 
concepto y el de separarnos fué preciso echar el bote, para que por 
medio de remolque nos ayudase á aquel intento ; este auxilio fué 
inútil, no pudimos apesar de los mayores esfuerzos caer ni de una 
ni de otra vuelta, hasta que por fortuna entró á las dos y media una 
ventoliniila, con la cual forzando de vela conseguimos fácilmente 
nuestra separación, y en consecuencia se metió el bote dentro. 

A las nueve de la mañana recibió á S. M. por beático el marinero 
Ingles, igualmente se le administraron los Sacramentos de la Santa 
Estrema-Uncion. Latitud observada 7 35 30 longitud idem 76 47 
40, variación N. E. 9° 30'. 

Dia 26. Las ventolinas han seguido igualmente como el dia 
anterior, aunque menos duraderas. Anochecimos á la vista de la 
tierra de Punta de. Bancas demorándonos al N. 26° O. y ama- 
necimos á la de Montuosa, demorándonos al N. 79 E. distan- 
cia de ocho á nueve leguas, siendo nuestra posición al medio dia 
en latitud observada de 7 26 12 y longitud de 76 28 05: variación 
N. E. 10 30. 



iSí^iee^- 



- 137 



►SÍ^^SÍ?: 



Ya esperabnmos con impaciencia las brisas que creimos según 
iiolicias en Panamá, debian estar ya entabladas : el viage vá ha- 
cieiul()selar;i;n, y el tiempo va exigiendo nuestra aproximación há^ 
cia el N. para aquella canipaña. 

Bia 27. Continúan las ventolinas variables, calmosas, acom- 
pañadas de chávaseos de muy poco viento, y sí mucha a^ua : nues- 
tros rumbos eran con concepto de la mayor ventaja hacia el N. y 
O. que ¡¡ropür.Monaban con bordos, pero la corriente inutilizaba to- 
dos nuestros esfuerzos y cuidados, arrojándonos al S. y E. direc- 
ción que hasta esta época hemos observado. La Montuosa nos ha- 
ce compaaia á todas horas de! dia y de la noche : al medio dia ob- 
sérvanos en latitud de 7 19 20 y longitud de -76 38 43, variación 
N. E. 10 30. 

Enero— 7. Las ventolinas constantemente calmosas, variables 
y por lo general nada favorables al objeto de nuestra comisión, los 
calores excesivos, y después con la nueva Luna la declaración de 
los vientos bonancibles del O. a! O. N. O. inquietaron nuestra pa- 
ciencia y sociego, aunque viésemos el equipage alegre y ocupado 
en la numerosa pesca que se hacia de toda especie de peces, y aun 
algunas tortugas que flotando sobre el óigua se les apresaba por me- 
dio dé harpones : esta misma abundancia fué causa de muchas m- 
digestiones, que algunos de los enfermos convalecientes recayeron 
con las mismas calenturas que hablan padecido anleriormante, de 
genera ndu después por su incorregible abandono, en tersianas, aun 
que benignas. 

El marinero ingles Loftus falleció al dia siguiente de haberle ad- 
ministrado á S. M. por viático Qué equívoca es la 

suerte del hombre, y cómo se precipita para perecer en ella mis- 
ma, .... este marinero desertó en Montevideo queriendo per- 
suadir al mismo hecho á un amigo v paisano suyo, que por casua- 
lidad y precipitación de nuestra salida no pudo verificar su fuga, 
aunque la intentase: sin duda tenian ambos tratado algún partido, 
que no pudieudo ponerle en práctica por sisólo, trató de nuevo el 
venirle á buscar : con efocta'á los pocos días de nuestra salida se le 
proporcionó hacar viage a Lima en la fragata Perla del comercio 
del Perú, que llegó estando ya dispuestos para darla vela ; y como 
no estuviésemos aun completos de gente, se le admitió, dándole nue- 
vamente la plaza, que antes habia servido en esta corbeta : en don- 
de vino á dar fin á sus dias por un círculo de casualidades. 

No se ha omitido diligencia alguna en prroporcionar los rumbos 
que facilitaban la mayor ventaja, ni descuidado tampoco el atracarla 
costa en la noche con el objeto de aprovechar los terrales, que pro- 
bablemente debíamos experimentar en su inmediación : inutilizan-^ 



40 



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- 158 




se todos estos esfuerzos, enmth cedieron de su constancia y tena- 
cidad : en conrscuencia tomó ¡tquel Gomandsnte h resolución de 
seguirla vuelta del tercer cuadrante persuadido sin duda, áque si- 
tuado mas á la mar, rolarían losvieníos acia aquella parte ; también 
se frustraron aquellas conceptos que la necesidad sposó, unida al 
recurso y á las combinaciones (]ue en estos casos facilita el de^eo 
del mejor acierto. Estos accidentes, el contar á la sazón 22 dias 
de navegación que solo teníamos establecido el pedazo de costa 
comprendido desde el arcbipiélago de Panamá hasta Punta Gorda, 
la necesidad de una nueva lancha para las espediciones que deben 
hacer el tiempo y la estación que exige nuestra pronta llegada á los 
puertos deAcapulco, S. Blas, etc., influveron al Sr. Maiaspina á 
que se acelerase, y cubriésemos tod^s nuestras ui'gencias para que 
en caso de verificarse la campaña del N. no hubiese la n)enor de- 
tención : en consecuencia pasó oficio á este Comandante para que 
hiciese derrota á Acapulco sin atención á ningún otro trabajo : qua 
recibiese allí á losSres. Espinosa, y'Zevallos á quienes se Íes de- 
bía avisar por extraordinario al Sr, Virrey : que se enterase de los 
pliegos déla corte, y que inmediatamente pasase á San Blas ; se 
pusiese luego en obra la lancha, y que no se omitiese ningún traba- 
jo análogo á las ideas de la comisión, mientras que él procuraba 
atracar nuevamente la cosía, y hacia todus los esfuerzos posibles pa- 
ra su reconocimiento y siluacion. En este concepto se echaron al 
agua ambos botes que sin cesar y con la mayor viveza se condujeron 
á la otra corbeta los familiares, y equipage del Sr. Villaluenga, á 
quien debian dejar en el Realejo ó Sonsuíiante, según lo pro¡toicio- 
nasen las circunstancias del tiempo. A las 8 ya hecho todo el trans- 
bordo nos despedirac^ á la voz, é izando aquel Comandante sus 
insignias, y correspondiendo nosotros con la bandera, forzamos de 
vela, ciñendo con proa del O. S. O. y nuestra compañera la del 
N. N. E. con cuyos rumbos nos perdimos de vista como á las 11 
próximamente. 

El dia 2 al tiempo de las comparaciones se halló parado el N." 
10, sin duda alguna por falta de cuerda; inmediatamente se anotó 
la hora que señalaba y se le puso luego en movimiento, infiriéndose 
después por la comparación, que estuvo en inacción siete minutos; 
en este concepto se le hizo la corrección correspondiente á aquel in- 
tervalo, sin que después se le haya encontrado el menor error en su 
movimiento anterior, según sus comparaciones dianas en esta cor- 
beta, ni tampoco con los de aquella, con quienes se comparó inme- 
diatamente y después el dia mismo de nuestra separación : el 105 
es á quien se le ha notado alguna diferencia en su movimiento de 
retardación, que ratificaremos á nuestra llegada á Acapulco por me- 
dio de alturas correspondientes. 



M^9'¡'. 



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.. 1^9 — 



!S5*:Sfe3< 



Eeüeccioees sobre la derrota á Acapelco. 



Como las derrotas ó direcciones de los rumbos á las cosías y puer- 
tos hfin sido establecidas según la práctica de los vientos, que la 
constancia del marinero ha pre^^tado para su mayor seguridad y 
pronta recalada, infiriendo para ella aquellos datos por uno serie de 
viagtís de(|ue carece.'nos para esta navegación, que tanto han frecuen- 
tado nnleriormentc las embarcaciones del comercio del Perú, cuyos 
diarios tr-itados con la ¡nayor ligereza, poco acordes entre sí, y muy 
disiaiites de! parecer del capitán Anson, nos dejan en la oscuridad de 
la direcí'iou de los vientos en esta navegación, en cuyo concepto me 
persuado á que seria ventajoso el situarse en tal disposición, que el 
dictániíjn de unos y otros no nos pudiese perjudicar, que por consi- 
guiente nos encontrasen de tal modo, que ios vientos del E. N. E. y 
O. en que están discordes favoreciesen nuestras derrotas : en con- 
secuencia seria preferente dirijir nuestro rumbo a! O. N. O. corre- 
gido, respecto á que hasta los 12 ó 13" de latitud convienen todos 
en que reinan ¡as brisas. Con aquel ruj^bo conseguimos propor- 
cionarnos en el meridiano de Acapulco, cumpliendo la latitud de 
12 á 13°, posición en qne con cualquiera de aquellos vientos nos 
hallaremos propercionados á verificar un rumbo ventajoso á nues- 
tro intento. Estas seflecciones en caso de seguirse, convencen, 
que en los vientos variables se deben hacer todos los esfuerzos po- 
sibles, prefiriendo aquellos rumbos que facilitan mayor diferencia 
en lon<íitud. El tiempo nos dará lugar de hacer mas justas y caba- 
les inferencias, con las que conseguiremos la mas completa aproxi- 
¡nní'ion ; al medio día observamos e-nUititud de 6" 15' 15" y longi- 
tud de 77 /^8 21, variación N. E. 8° 00'. 

Día 8. Los vientos se mantuvieron bonancibles y variables 
desde el O. al O. N. O., el caris empeoraba, á proporción que nos 
alejábamos de la costa y disminuíamos de latitud. En la noche ya 
lodo estaba aturbonado, lloviendo con bastante fuerza ; el horizonte 
del 3." qq.'^ según su obscuridad y disposición nos anunciaba vien- 
to de aquella parte : con efecto, en las primeras horas de la noche 
le tuvimos por el S. O., en consecuencia tomamos la vuelta del O. 
N. O. forzando de vela, con el objeto de aprovechar en su misma 
inconstancia aquel ruuibo ventajoso á nuestra derrota, que variamos 
en muy breve, por llamarse de nuevo al O. y después al N. O., en 
cuyo concepto lí-mamos la del S."' cuadrante, proporcionando 
aquel bordo, en que cantraiamos raavor diferencia en longitud. ^ 

El Comodorx\nson en su viage al rededor del globo sufrió igua- 
les contrariedades é inconstancias de los tiempos por estos parale- 
los : estuvo á la vista de la isla de Cocos cinco dias, y refiere, que 
en aquella situación estaban con la mayor impaciencia, no tanto por 
los tiempos, cuanto por la codicia y temor de no llegar oporluna- 




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^Sil^Jg^-^'i^ 



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mente á !a salida de la Nno de M^nüa, de! puerLo de Aeripvdeo. 
Sitúo aquella isla en líitUiíd de 5"" 20 como á ÍOO leguas de la cosía, 
cuyo eslíiblecimieíUo no coüviene con el que leasi^ínüii algunos de 
nuestros pilotos, entro e'-os, Mastre, que la cohica N. S. con el llea- 
"ejo y en latitud de 5° 4-3' : el pi-iio.'ro tuvo bns;:into lipiupo pTira 
asej^'urar sus observai'iones, y el se.í^üüdo assoque la verificase á su 
vista, previene ser de poca cotifianza : en esta incertidumLre, me 
parece ser (ie ra,! vor sariíf^ccion la de! capitán Anson : este señor 
no esperiinesiló d!^s(!e el S3 de Diciembre ntros vientos que los del 
O. al N. O. Y O. N. O., hasta (¡ue el 9 de Eoero so le declararon 
|;íS brisas, con las que üe^-ó á ios paralelos de íí á 12'' en que do 
nuevo ?tí le derlararon los vieotüS did O. al O. S. O., cuya varia- 
ciun la atribuló á hallarse como de 60 á 70 leguas de la casta. 

Dia 9. Estuvo el vienti) variable v bonancible de O. ai O. N. 
O. basta las lies de la mañana (]ue salló a! E. v des¡)ues a! S. E. y 
S. todo cubierto, y sin cesar de llover ; nuestros ruuibos con aque- 
llos vientos fuercin en e! 3." (¡(¡.'^ y con estos ei de! O. N. O. cor- 
regido, derrtila en mi concepto la mas oportuna, yquesi^gun parece 
prefiere, y piensa S(?guir rnie^tro Comandante. Ei tiempo continúa 
enteramente cerrado, sin permitiinos nin<íuna observación, siendo 
nuestra posicirm al medio dia en latitud estimada de 6° 9' 21" y lon- 
gitud 78 5633, variación N. E. 8" 30. 

Bia 10. Ei viento rolo al S. y se mantuvo vario desde él, al S, 
S, O. hasta las tres de !a mañana que se declaró al O. y después al 
N. N. O. y O. N. O., pero siem[)re la celajeria corria con bastante 
velocidad del I.*"" qq.''® anunciándonos vientos de aquella parte; 
con efecto, á Lís nueve déla mañana le tíivimos aunque bonancible, 
i cuya hora cesó también el agua que nos habia acompañado todo 
el dia. 

La abundancia de peces seguia en tal disitosicion, que después de 
prisii, nados los arrojaban á su imperio, concediéndoles nuestros 
pescadores su libertad : Uunpoco nos han dejado de acompañar 
grandes y numerosas tropas de alcatraces y pelicanos, que nos ha- 
cia sospechar la inmediación de la isla de Cocos, aunque según su 
situación distásemos aun bastante; aquellas aves son enteramente 
semejantes á las que se describieron en Coquimbo, siendo una de 
sus propiedades la de arrojarse de alta eminencia sobre la mar> para 
buscar en ella su sustento, en aquellos infelices y desgraciados (los 
voladores) que perseguidos en su región, salen á asirse fuera de 
ella, esforzandose celozos con el deseo de conservar su libertad, 
para sor nuevamente sorprendidos y aprisionados por los de otro 
elemento. 

Como á las once de la mañana empezó á despejar algún tanto 
el cielo y horizontes, permitiéndonos ambas observaciones, aunque 



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- 161 — 



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(lo poca confianza, v siendo nuestra posición al medio dio en latitud 
S'/io'OO" y longitud 80" 00' Si": variMcion N. E. 8° 30' 

JDia 11. Las apariencias del tiempo se presentaron mas lison- 
geras que losdias anteriores, el viento fué rolando progresivamen- 
te del N. O. al N. hasta que se entabló de la brisa ; los horizontes 
estaban achubascados, la celajería no corria con aquella velocidad 
que exigía la fuerza del viento, fi cálmenle su disposición y semblan- 
te nos persuadían á que en muy breve se estableceria en su nueva 
inconstancia : bajo estas circunstancias nos sorprendió á las 4 déla 
tarde la vista déla Isla de Cocos, que según nuestra posición al me- 
dio dia distábamos aun como sesenta leguas próximamente cuando 
á la sazón la teníamos de 6 á 7, al ángulo corregido de 4.8° en el S*"" 
cuadrante; inmediatamente nos persuadimos á que una diferencia 
tan considerable era producida de su mala situación, pues que no 
era verosímil hubiese tanto error nuestra estima : no obstante que 
!a latitud y longitud observadas merecían muy poca confianza, que 
el viento á la sazón era sumamente bonancible, y desigual, que pur 
consiguiente influirían considerablemente en la exactitud del traba- 
jo que investigaremos; en este concepto se corrió una base pre- 
ventiva para su establecimiento en caso que al día siguiente, no lo 
proporcionasen las circunstancias del tiempo, el que en las pri¡ifieras 
horas de la noche quedó como los anteriores un vientecilo bonanci- 
i)ie, después ventolinas v finalmente calma. 

Amanecimos en a({ue!la disposición con la Isla á la vista, demo- 
rándonos al ángulo corregido en el tercer cuadrante de 29" distan- 
cia deOá 10 millas, la mar á la sazón era sumamente gruesa, y 
nos arrojaba insensiblemente acia la tierra, en consecuencia arriba- 
mos presentándole la popa á aquella, moviente que ademas de fran-- 
qiiearnos, nos podía tal vez proporcionar el reconocimiento de su 
parle S. E. 

En la mañana se tomaron horarios bajólas mejores circunstan- 
cias, no fué así la latitud puesadem.'is de no terminarse bien el hori- 
zonte, el sol no presentaba despejado su limbo, y sí confuso entr8 
nubes; á estos ñccidentes se unían también para la poca confianza 
de! trabajo la variedad del viento, ya bonancible, ya calmoso y á ve- 
ces rodeado de c!íiihasco% efectos todos, que coadyuvaban á no 
determinar bien el establecimiento de aquel punto; pero no des- 
confiamos de que e! tiempo nos lo proporcionara con toda la exacti- 
tud y prolijidad qwe deseamos; sienrlo nuestra posicigii al medio 
día 00 latitud de 5 50 iO y longitud 8° W 32" vanutíion estimada 
8° 30' N. E. 

Dtai% Las ventolinas estuvieron tan bonancibles, y calmo- 
sas, que posas veces pudimos gobernar, a que contribuía también la 
mar gruesa del N. E. asi nuestras maniobras solo se dirigíar) á dar 
movimientos á ¡a corbeta, que la separasen de la isla, adonde inson- 



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— 162 



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«iblemenle nos Íbamos ñconchando : estos mismos accidentes nos 
facilitüron observar con toda confianza y próximos á su paralelo la 
latitud de 5° 34 10 y lonjilud de poca confianza 80° 48 34 varia- 
ción N. E. 8» 00' 

Día 13. Como las ventolinas estuviesen variables, en el cuarto 
cuadrante la distancia á la isla fuese corta y la mar gruesa, prefería- 
mos aun el pasar por su parte S. E. en cuyo concepto dirijimos 
inieslro rumbo siendo este alterado por un fuerte chubasco del E. 
3l S. E, que con gran fuerza de agua sufrimos como á las 3 de la 
tarde, desde cuya hora fué cediendo proporcionalmente hasta las 7, 
que le reemplazó un vientecito bonancible del N. O. y poco des- 
pués ventolinas calmosas del tercer cuadrante las que se desvanecie- 
ron á las dos de la mañana con otro chubasco del S. E. que des- 
pués roló al E. N. E. y E. despejando á la sazón el cielo y horizon- 
tes, proporcionándonos también ambas observaciones de la mayor 
confianza, y por consiguiente el establecimiento y pesicion verda- 
dera de la Isla de Cocos, que costeamos como á 6 leguas por su 
parte N. O.; al mediodía observamos en latitud de 5 52 50 y lon- 
gitud de 80 38 49, variación N. E. 8" 00' 

D¿a 14, El viento continuó fresquito del S. y S. E. con una 
igualdad que hasta esta época no hablamos experimentado; en este 
concepto empezamos á las 21/2 á correr una base que decidiese, 
V reriiiicase los trabajos hechos á la vista de la Isia de Cocos, cuyos 
resultados en tres días diferentes merecen bastante confianza y son 
los siguientes : 

Posición de la Isla de Cocos en la tarde del 10 por base corrí- 
da de 3, 4, millas en el intervalo de 1 h.^ 31' al Ungido del 
O. 20 N. marcando desde sus extremos los del E. de la Isla 

al S. 48" E S. 41" 30' O. y los del O. al S. 51° 30' 

O. . . . 5. 43° 30' O ángulos corregidos. 

Latitud del buque en el extremo E. de la base N. 5* 

51' 12" 
Longitud del buque en el eslremo E. de la base. . . . 80 16 4 
Diferencia en latitud, la Isla al S. 78 34. 

Diferencia en longitud la Isla al 20 50 

Latitud del extremo E. de la Isla N. 5 32 38. 

Longitud del extremo E, de la Isla 80 36 54 

Latitud del buque en el extremo O. de la base N. 5 

53 3G. 
Longiíud del buque en el extremo O. de la base ... 80 10 16 
Diferencia en latitud, la Isla al S. 18 24. 
Diferencia en longitud, la Isla ai O. . 16 48. 



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163 — 



i 



Latitud del estremo O. de la Isla N. 5 35 12. 

Longitud del estremo O. de la Isla 80 36 04 

Promedio de los eslremos la del centro 5 33 55. 

Promedio de los estremos la del centro 80 36 29 

Posición al medio dia del 12 marcándose la Isla al ángulo cor- 
regido S-lk" distancia estimada de cuatro millas. 

Latitud observada al medio dia N. 5 34 10. 

Longitud al medio dia »,..,.. 80 39 56 

Diferencia en latitud, la Isla al S- 1 00. 

Diferencia en longitud, la Isla al O * 3 42 

Latitud del centro de la Isla N. 5 33 10. 

Longitud del centro de la Isla 80 43 38 

Posición de la Isla en la tarde del 14 por base corrida de 8, 2 
de milla en intervalo de 2 horas 16' al ángulo del O, 20 N. 
marcado desde sus estremos los del E. al S. 4° 30' O., S. 15 
E. y los del O. al S. 30" 31 O., S. 4° 30' O. ángulos cor- 
regidos. 

Latitud del buque en el eslremoE. de la base N. 5 54 42. 

Longitud de! buque en el estreraoE. de líí base 80 45 11 

Di ferencia en latitud, la Isla al S. 21 22. 

Diferencia en longitud, la isla al O 3 24 

Latitud del eslremo E. de la Isla 5 33 20. 

LongituddelestremoE.de ía Isla , ... 80 48 35 

Latitud del buqueen el estremo O. de la baseN. 5 57 20. 

Longitud del buque en el estremo O. déla base 80 52 10 

Diferencia en latitud, la Isla al S. 22 54. 

Diferencia en longitud, la Isla al E 6 12 

Latitud del estremo O. de la Isla N. 5 34 26. 

Longitud del estremo O. de la Isla 80 43 58 

Latitud del promedio la del centro N. 5 33 53. 

Longitud del promedio la del centro 80 47 31 

De los resultadas antecedentes puede concluirse, que merecen 
preferencia las observaciones de los días 12 y 13 porque ademas de 
variar poco, fueron observadas en circunstancias favorables, y aun- 
que en la longitud del estremo E. se noten 3' 53" de diferencia con 
la del 13, es muy probable que en este último no se hubiese podido 
marcar por punto E. el que se tomó e! dia 12 : debe también aten- 
derse á que la distancia para inferir esta longitud fué estimada, 
que por consiguiente puede provenir de este dato aquel pequeño y 
despreciable error. 



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164 — 



SS'^Sea*. 



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Las observaciones del dia 10, no nos han merecido mucha con- 
fianza, ademas que la latitud fué inferida y calculada por la altura 
tomada 10' antes de que pasase el sol por el meridiano ; y tanto esta 
como la de los horarios se hicieron con horizontes mal terminados y 
el sol entre nubes; por consiguiente hemos admitido para el estable- 
cimiento de esta isla la latitud observada del 12, muy próximos al 
paralelo de esta, que resultó de 3" 33' 10" y la longitud del 13 en 
su meridiano de 80" kT 31" occidental del Ueal Observasorio de 
Cádiz, 

Con estos datos podemos lisonjearnos, que no se aparte mucho de 
la verdadera posición que determinamos á esta isla, la que compa- 
rada con los resultados del Comodoro Anson, después (Je hallarse 
cinco dias á su vista nos convenza no obstante, á que no debe hacer- 
se la menor confianza j la latitud que le establece, y que con poco 
recato presenta al público es de 5° 20', por consiguiente difiere de 
la que le hemos asignado nosotros en 13' 10", error que aunque 
quisiéramos desentendemos, seria tal vez en losuccesivo criticado 
por otros, y digno de reparo, el que no hiciéramos memoria y pa- 
sásemos por alto una diferencia tan not^^ble, que convence el poco 
celo y desinterés con que miraban la seguridad de los de su propia 
suerte, que ademas de los peligros que generalmente los rodean, se 
¡es unen el de la mala posición de los lugares, que con pocos fuüda- 
mentos suelen asegurarse. La ¡ongilud estaba afectaMa de 1° 48* 
mas occidental de la verdadera, bien {¡ue e>ta fué inferida por esli- 
ma, de cuyos errores es suciqnihle, y tanto ma« sensible en estos 
paralelos, en donde las corrientes hacen variar frecuentemente el 
rumbo, como hemos notado generalmente contrarias á nuestr¿i der- 
rota. No omitiremos tampoco el reparo del poco cuidado que les 
ha merecido á los pilotos de nuestra nación, qiíe han frecueniado es- 
tos mares la situación de aquella isla, pues euai mas cual menos co- 
meten igualéis errores. 

Cuando creimos que los malos tiempos habían hecho crisis con el 
cuíMí ! crpcieníe déla luna, considerando va entablada la brisa por 
h fu r/.adel viento y los carices que también lo manifestaban, nos 
on'^Oiiiríiínos nuevamente rodeados de ventolinas variah'es, chubas- 
cos, y ; ! mar gruesa doi S. O.: no obstante confiábamos aun, que 
en muv breve se declararinn, pues que generalmenie rolabín las 
ventolinas del N. E., S. E. y E.; nuestra posición a! medio dia fué 
en latitud estimada G 11 17 y longitud 81 15 29, variación eslima- 
d;; S** 30' r^\ E. 

La isla es bastantemente alta, podrá verse en dias claros á la dis- 
tancie de 12 á Vi- leguas, y en dias cargados de 8á 9 ; se eleva por 
la parle del O.: próximamente á su centro tiene un piquito desdo 
el cual empieza á bajar guíirdando proporción, la que suelo alterarse 
por medio de algunas lomitas, hasta que remata en punta baja por su 



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-- 165 -- 



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banda de! E., en la qua como á distancia de un cable tiene un isloíi- 
llo, V á la dei O. otro do ba'Jtante magnitud ; su dirección es de 
E. N. E. áO. S. O. distancia de tres v raodia millas : está cubier- 
ta de arhoieila tajada á la mar: habitan en ella gran porción da 
pííjaros, y segim noticias, tiene fondeadero a! N. E. de ¡a punta E. 
sirviendo de marca u.nas palmas á cuyo frente se ancla, teniendo 
también en aquella inmediación unos arroyuelos en donde puede 
hacerse aguada. 

Dia 15. Las ventolinas variables, los chubascos, las mares 
gruesas del S. O. y N. E., íinalmeníe las fuertes y continuas aguas 
con la vista de la isla que creían muy distante, hizo considerable 
impresión en nuestro equipaje, poco acostumbrado á estas contra- 
riedades : nuestros enfermos continúan con mejoría, y muy breve 
seles daba la alta cuasi al mayor número, cuya totalidad asciende 
á nueve : al mediodía observamos en latitud de 6 8 00 y longitud 
81 21 í: variación observada 8" 40' N. E. 

Bia 22. Según las npariencias favorables conque se presenta 
hoy ei tiempo, parece que las contrariedades han querido dar fin á 
su inalterable constancia, depositándonos nuevamente en nuestro 
sosiego, que á la sazón hablamos perdido, rodeados de ventolinas 
corrientes, que por lo general nos arrojaban en la dirección del S. 
S. E. á pesar de los mayores esfuerzos, en que solo tratábamos de 
aprovechar los mas leves instantes, ¡iroporcionando rumbos que 
contrarrestasen aqueil-s efectos, pero todos fueron inútiles ; asi so- 
lo pudiioos en estos siete dias ganar para el O. 159 millas, per- 
diendo en la latitud 30' cuya mayor diferencia ha sido contraída 
en esta singladura. 

Contribuyó en mucha parte á nuestra desazón la estada de seis 
dias ala vista de aquella isla i¡ne mirábamos con impaciencia, aun- 
que nos sirviese para comprobación de nuestros trabajos anterio- 
res, cuya ratificación manifestó la exactitud que esperábamos, no 
obstante una pequeña diferencia en latitud, que por consiguiente no 
merece la menor consideración. 

Nuestros enfermos que ya solo son seis no van á peor : la abun- 
dancia de peces nada ha decaído de la anterior, excepto en esta sin- 
gladura que con el viento fresquito ya de! IS. ya del N. N. E., la 
mar algo gruesa y picada, han desaparecido: al medio día ob- 
servamos en latitud de 5" 36' 55" y longiiud de 83 18 52. En 
cuya situación empezó á entablarse la bri^a que deseábamos con 
anhelo y con la cual conseguimos amane'-er en la mañana de! 30 á 
la vista de la tierra, marcando á la sazón las tetas de Coyuca al N. 
corregido, distancia de catorce á quince leguas : lo demás de la 
costa se distinguía confusamente, v nuestra posición al medio dia 
fué en latitud observada de 16° 1' 58" y longitud do 93° 56 20. 



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Dia 31 




— 166 



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Amanecimos con la tierra á la vista, en la que sobre- 
salían las totas lij Cü\iica, conocidas por osle nombre en los derro- 
leros, aunque no ton.^^an una señ;.il que !o acredite ; sus vértices 
no están en una linea horizontal, ni aun próximamente, ) asi creo 
podrán conocerse mejor, distinguiéndose mas bien por dos elevadas 
montañas, la de la parte occiclentai mucho mas aí^uda y superior á 
la de la parte oriental, situadas como al O. del surgidero. E! Cer- 
ro de la Brea, montaña aunque no tan excesiva como aquellas, es 
no obstante agigantada y bastí.ntemenle corpulenta, situada N. S. 
con la boca, punto que se deja reconocer desde muv á la mar, y 
que en mi concepto para la recalada es punto que debe preferirse á 
otro cualquiera. 

Según nuestra situación de! medio dia, las aguas nos habian ar- 
rojado hacia e! S. y E-, no obstante nuestra posición á la sazón era 
bastantemente ventajosa ; así deseaba air' un viento cualquiera que 
nos facilitase va n\^ bordo, va otro; al mediodía ob'^.ervamos en 
alitud de 16" lí' 3" y longitud, de 93 51 39, variación 6« 00' N. E. 

Abril 1." Estuvimos rodeados de ventolinas variables y cal- 
mosas, que aprovechamos con los mayores esfuerzos, á pesar de 
los cuales amanecimos de o<-ho á nueve leguas del puerto, aunque 
en situación ventajosa : la isla de la boca se presentó bastantemente 
clara, la cual puede equivocarse á larga distancia con un trozo de 
tierra baja, (|ue desde la boca corre hacia el E., pero en distancia 
tres á cuatro leguas va es moralmente imposible, porque en el fon- 
do de aquel se reconoce un farallón blanco que llam.an de! Obispo. 

Después de! medio dia nos entró un vienteciío galeno por el S. O. 
con el que forzando de vela, dirigiendo nuestro rumbo á la boca, y 
costeándola isla á muy corla distancia por su parte del E. conse- 
guimos rebasarla al ponerse el sol, dando resguardo á las piedras 
que tiene á su inmedia'cion distancia como de cable y medio, las 
que franqueadas nos facilitaron sin el menor recelo el íntHrnarnos, 
hasta que á las siete y media quedándose enteramente calma deja- 
mos caer el ancla en 27 1/2 brazas, lama arena, bastantemente 
próximos á tierra y en la medianía de la punta dbl Grifo y e! islote 
del Obispo, en cuva disposición permanecimos durante la noche, y 
por la mañanita nos levamos ayudados del vienteciío calinoso de la 
tierra, del remolque de nuestra lancha, y de la fragata Jiírora 
(alias) la Española, procedente de Guayaquil, única embarcación 
que se hallaba surta, pues !a Nao de Manila que creíamos estu- 
viese en este puerto, no se hallaba en este año ; pudimos finalmen- 
te á las ocho de la mañana amarrarnos c¿n dos calabrotes á un árbol 
próximo á la playa v un ancla afuera, quedando e! cuerpo de la 

beta desde 5 1^ á 6 brazas, bajo las siguientes enfiiaciones : 

Castillo de San Carlos hoy el de San Diego al N. 59° E., el 



— 167 - 



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farallón del Obispo al N. 69° O., y el Convenio de San Hipólito 
al N. 46^ O. ángulos de la auja. 

Estada ©a el puerto de Acapolco. 

Informndnspore! piloto y capitán de la fragata Aurora, quienes 
teman ya diferentes viages de Ij derrota que habían dirigido desde 
(juavaqud hasta este puerto, y los vientos que á larga distancia de 
la costa h^íbian espenmentado, noseonvenoimos y ratificamos nues- 
tros conceptos acerca de ia que debiamos seguir y seguimos desde 
los inmediatos paralelos á la isla de Cocos. 

A nuestra üegadí) supimos por el Gobernador interino, quelos 
tenientes de n;.ivio Espinosa y Zeballos que por real orden deliaa 
unirse á esia expiilicion, se hallaban en la capital de Méjico; eo 
consecuencia se les despachó un expreso, en que se les prevenía 
emprendiesen luego su m;ircha á este puerto, en inteligencia que era 
el único obstáculo de nue^lru demora irnuv en breve se tuvo ja 
contestación de aquellos SS. en que manlfesiaban su celo y activi- 
dad, determinando ponerse en camino el dia 15 ; en consecuencia 
inferimos el día de su llegada, que esperábamos con impaciencia, 
deseosos de que nos adatasen las noticias particulares de la Euro- 
pa, entre ellas las desagradables de la catástrofe de Oran y Carta- 
gena, aunque las tuviésemos bastantemente detalladas, sin excep- 
tuar la interesante de estar ya terminadas las disenciones entre 
nuestra corte y la de la Gran Bretaña. 

Desahogados de un todo de las faenas marineras, y dado á la tri- 
pulación un dia de descanso, se empezó á hacer la aguada y leña, 
que con la lancha concluimos en muv breve : el bote se empleó en 
sondar con la mayor prolijidad el puerto y ensenadas de él ; des- 
pués se midió una base en la playa de Ycacos, que constó de 1830 
pies ingleses, para la formación de su plano, cuyas operaciones se 
hicieron con la mavor escrupulosidad. 

Se estableció el observatorio en casa del Gobernador interino á 
donde se conrlujeron el cuarto de círciüo pequeño, los anteojos, el 
felox N.° 103 #.; y puesto ya todo en orden según el teniente de 
navio Concha, encargado particularmente de este ramo, se dio prin- 
cipio al examen y averiguación del movimiento de- los relojes por 
medio de alturas"^ correspondientes y señales de comparación, de 
que resultó que el N.° 1 .° habia alterado del que se le asignó en Pa- 
namá, 1" 8'" y el 105 de 6" 30'" aquel de menor movimiento y 
este de mayor. . . , . , 

En los primeros dias de aquel establecimiento se infirió la latitud 
por dift^rentes estrellas tomadas al N. y al S., resultando de 16° 50' 
32"; la longitud fué determinada varias ocasiones ; 1.^ por la mier- 
cion del 1." satélite de Júpiter con algunos vapores 93° 50' 15' 



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— 168 




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2.* por otra emercion lambien del 1."' satélite 93° W 38" distin- 
guiéndose las bandas del planeta ; 3.^ finalníente par el N." 10, oc- 
cideiUaies del Real Observatorio de Cádiz 93 /i-G 00 : igualmente 
se observaron la variación de la auja de 7° 12' N. E., la imercion y 
emercion de la 4-82 de Mayer, y la inmercion 4"- de Cáncer de la 
mayor confianza, cuya longitud no puede inferirse hasia tener los 
errores de las Tablas de la Luna. 

En las críticas circunstancias en que nos ha!lamo?> próximos 
lalvez á emprender desde San Blas la navegación a! N., aunque para 
entonces esté ya bastantemente adelantada la estación, empezó el 
desorden en nuestra tripulación, preocupados todavía en la falsa 
idea de ser felices con solo depositarse en la América : al princi- 
pio se desertaron cuatro individuos de la tripulación, y después se 
aumentó el desorden, imitando á los primeros otros siete, todos 
europeos y de los mejores; por consiguiente quedamos con un pié 
de tripulación sumamente débil, sin poder contar con él para gran- 
des empresas, y sin recursos de que otros pudiesen ocupar sufi- 
cienlemcnle el lugar de aquellos ; inmediatamente se tomaron las 
mas activas providencias en su seguimiento ; por parte del Geíe de 
esta plaza salieron partidas á las inmediaciones y cartas circulares á 
los Alcaldes de los pueblos inmediatos y aun hasta la capital, ofre- 
ciéndose después diez pesos de gratificación por cada uno que se 
aprehendiese, sin omitir los mayores esfuerzos por nuestra parte, 
haciendo salir dos partidas, una ai cargo de un oficial y otra á la de 
un sargento, ambos de la dotación de este buque, pero fueron inú- 
tiles, estaban ya bastante adelantados ; pero no obstante confiába- 
mos aun en que se aprehendiesen, como en efecto á los seis dias los 
tuvimos abordo, excepto dos : á los naturales que los condujeron 
se les abonó el premio ofrecido, que debian descontarse de los ha- 
beres de los mismos desertores, á quienes seles pusieron ya grillos, 
ya cadenas, y otros en el cepo. 

Acapulco situado en el fondo N. O. del puerto, en la ensenada 
que forman punta Farallones y del Castillo de San Diego, se estien- 
de próximamente de N. 1/4 N. E,,al S. 1/4. S. O. como media mi- 
lla ; su población de 250 casas próximamení(% estas mal formadas, 
y el mayor número cubiertas de paja, edificadas de cañas y adoves, 
excepto algunas de piedras ; sus habitantes exceptuando el número 
de 15 ó 20 todos son de color y asciende á 7016 inclusos los de tro- 
pa : á su parte septentrional tiene unos montes bastantemente ele- 
vados, entre ellos el de la Vigia, en su parte N. O. y á ¡a del E. el 
Castillo de San Diego, de figura pentágona, fabricado á toda costa, 
y concluido el año de 1784. ; consta ¡le 60 cañones y en la muralla 
del foso puede contener una batcria do barbeta hasta el número de 
88 del mayor calibre ; lo guarnece una compañía de infantería fija, 
compuesta de capitán, teniente, sub-íeniente, 77 individuos de 



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plaza y 30 ih arlüler'ia, al cargo de un alférez del mismo Real Cuer- 
po : los soldados son todos naturales, excepto alguno que otro eu- 
ropeo ; su posición es la m;is ventajosa, sus fuegos están en tal dis- 
posición colocados, que igualmenlo defienden lá campana, que ¡a 
marina ; de suerte que provisto de lodos sus utensilios, están res- 
petable como necesario nn sitio para su rendición, no obstante tener 
el defecto y grande nulidad de contener muy poca agua, esta llove- 
diza y encerrada en un pequeño espacio ó aígibe : la tropa está su- 
geta á un buen orden de disciplina, son robustos, aseados, activos, 
y no descuidado el esencial punto de subordinación tan preciso y 
necesario en la milicia, como al Real servicio. 

El temperamento que tanto habiamos oido exagerar v ponderar 
8U maleza, lebemos esperimentado bastante bueno, y creo que solo 
podrá contener aquel accidente á las salidas de las aguas v entradas 
del verano, por la omisión y negligencia que basta ahora ha habido 
de desaguar y limpiar una pequeña laguna, situada á la parte del 
E. de la población, la que con solo desmontar algunas pequeñas 
lomas de su inmediación, conseguirían ponerla á nibel déla tierra 
que la rodea, y no que se han contentado con abiir una pequeña 
zanja por donde suuvamenle desagua á la mar, sin que por este 
medio puedan conseguir todo el efecto que desean. 

El puerto es una bahia formada por el continente, y dentro ya de 
la punta del Grifo es un círculo, cuya circunferencia está rodeada 
deuna cadena de montes sumaraenle fértiles y alojado de grandes y 
pequeños arboles, cuyas cúspides están siempre con lioj«s de un 
verdor ; aunque por ahora débiles, manifiestan lo ameno y hermoso 
con que se revestirán en la apreeiable y buena esíacion de la prima- 
vera ; á su boca tiene la isla de la Roqueta, muy inmediata á la 
costa N. O., cuyo canal llamado de Boca Chica, tiene por su parte 
mas estrecha 730 brazas y por la mas ancha kSO, su fondo es de 23 
hasta 17 ; generalmente la Nao de Filipinas y aígnnas, embarca- 
ciones que recalan al N. del puerte inmediato a la tierra, han entra- 
do por él atracando la punta del Grifo, para aprovechar mejor el 
viento N. O. que generalmente reina en este surgidero ; en !a 
punta N. de la isla y muy inmediato á eüa hay un farallón, y E. O. 
como á tres cables de éi está situada una piedra rodeada de 13, 14, 
18 y 20 brazas de agua: la boca está próximamente N, S. con el fa- 
rallón de! Obispo, en latitud de 16° 48' 47" y en longitud occiden- 
tal del Real Observatorio de Cádiz 93 42 48 : su estension de una 
y media milla, su fondo de 24, 33, 30 y 25 ya inmediato á la punta 
de la Bruja ó E. de! puerto : pasada la punía de! Grifo en cuya in- 
mediación ya se descubre el Castillo y la población, disminuye el 
fundo hasta 18, 17 y 13, 9; después próximos á tierra é inmedia- 
tos ai muelle 6, 5, 4, y 3 ya en la orilla. 



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170 



El amarradero ó ya es á la jira como de dos á tres cables del de- 
sembarcadero, en cuyo coso convendrá abarbetar los cables, res- 
pecto á que los vientos son débiles en esta ocasión, y evitar la faena 
continua de quitar vuelta, ó ya á dos corpulentos arboles próximos á 
la playa, un ancla afuera, y un cable ó dos calabrotes á uno da 
aquellos. , 

Las embarcaciones que hacen invernadas so depositan en la en- 
senada de Santa Lucia, en donde la naturaleza ha formado una ex- 
celente y espaciosa dársena, aunque con la grande nulidad de abun- 
dar como en el resto del fondeadero en gran número la broma, su- 
mamente perjudicial y dañosa á los buques. 

La mar está en la noche brillante y cubierta de fósforos, que con 
turbonadas la hacen espantosa : en la del 9 sufrimos diferentes del 
I.*"" q."« con rachas tan violentas, que nos obligaron á dar un anclo- 
te en ayuda del ancla ; después pasaron al k.° q.""^ continuando con 
igual fuerza, pero ya estábamos prevenidos con otros calabrotes al 
árbol, en avuda de dos que teníamos de poca confianza, como en 
efecto faltaron : este accidente parece fué la censa de que al siguien- 
te dia nos enmendásemos, quedando entonces próximos al Casti- 
llo, y en quince brazas de agua. 

La vista lisonjera que ofrecía la enumeración de peces que nos 
rodeaban, nos hicieron advertir quo nuestro cobre esMba cubierto 
do una capa de pequeñas bellotas de mar, á cuvo fenómeno acu- 
dían con abundandia del mismo modo, que después de haberlo lim- 
piado : este accidente nos hizo hacer vi.cias reflexiones acerca de a 
notifi.i y observación del Capitán Gook, eslrañiindo en su viagela 
falla de peces á sus alrededores, atribuyendo su origen del cardeni- 
llo del cobre, circunstancias que nos previnieron á favor de dudar 
aquella opinión, respecto á que nosotros habiamos nolndo todo lo 
contrario : no obstante esta verdad, no desconfiamos absolutamente 
del parecer de aquel inimitable é inmortal Capitán (á quien tanto 
deben la geografía y navegación) siendo posible que la calidad del 
cobre con que iba forrado su buque fuese superior al nuestro, y se 
mantuviese enteramente limpio, en cuyo caso son probables y cier- 
tas ambas observaciones. . 

El comercio de este puerto se estiende basta la capital de Méjico, 
cuvo retorno es en dinero ; abraza también las provincias de Pue- 
bla, de los Angeles, Guadabjara, Vailadolid, etc.; el género oema- 
Tor consumo y al que se aplican mas los naturales es el algodón, 
que cambian con géneros de la misma especie, sombreros de pelo 
basto negros y blancos, abios de montar, otros útiles fabricadosen 
el Reino, poca ó ninguna cantidad en dinero, y algunos pequeños 
renglones de primera necesidad. 

El comerciante adelanta al natural dinero y géneros siempre con 
ventaja, y á veces con usura, á pagarse en algodón al íin de la cose- 



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cha ; de suerte que cuando aquellos entregan el fruto de sus desve- 
los y trabajos, tienen ya muy poco que apercibir, y las mds veces 
empleadas sus fatigas en beneficio de aquel, y no en provecho y 
utilidad de ellos mismos. 

El comercio de la Nao de Filipinas se reduce á efectos de la in- 
dia, de los que solo quedan en este puerto las cambayas, lienzos 
blancos, fuertes mahones, pañuelos, liencesillos, alguno que otrode 
seda, loza y otros pequeños renglones de consumo en el país: lo 
restante pasa á la capital ó interior del Reino, ya sea por memorias, 
ó ya vendidos á los comerciantes que acuden á sus compras : los 
Filipinos suelen muchas veces no salir de sus facturas, y entonces 
dejan comisionados; este accidente, el proveerse ahora este Reino 
de géneros de Europa á precios mas cómodos, deque antes carecia, 
y el establecimiento de la compañía de Filipinas, sostiluyendo aquel 
comercio de algunos renglones que extrae de aquí, es la cansa de 
que con razón atribuyen toda la decadencia de este ; pues si antes 
lodos lósanos venia una Nao, en la actualidad se calculan cinco en 
cada tres: al revés los retornos son en el día la mavor parle ea 
dinero, grana de tinte para ios Chinos, ropas para los religiosos, dro- 
gas medicinales, cobre en barras y algunos comestibles, como ja- 
mones, garbanzos ele; conduce también la Nao el situado para 
Manila é l-ilas Marianas, que asciende para aquella á 328, 96i p." y 
para estas á 17,051 p/ y en efectos hada 21,400, de suerte queá 
su salida conducirá de tres y medio á cuatro millones ; esta diferen- 
cia si bay ó no feria, el permiso que e?l;í tiene á la salida de Manila 
en efectos es de medio millón de pesos, del cual deja á S. M. de 
derechos 86,744 y se tiene regulado que de tres Naos deja á S. M- 
la concesión del permiso de una, esto es, el medio millón. Gene-^ 
raímente ancla en este surgidero por Dicieñibre ó Enero, después 
de cinco meses de navegación, y dá la vela precisamentó en lodo 
Marzo. 

Las embarcaciones del Reino del Perú, su principal ramo de co- 
mercio es el del cacao ; no obstante traen algunos otros renglones, 
como son pasas, almendras, ealaguala, canch:»lagua, zarza parrilla y 
al<i,unas raenudencias ; su retorno es de baveias, lienzos, listados, 
palo de tinto, sombreros, indianas, cobre labrad'.», pimiienla y loza, 
efectos todos del Reino, siéndole prohibido cualquiera género de la 
India ; estas embarcaciones no guardan orden alguno ; hay años 
que anclan en este puerto hasta el número tie tres, v otro-, en que no 
ancla ninguna: sus registros dejan á S., M. de 50,000 á 60,000 p." 
de derechos ; la estación es desde Noviembre á Marzo, «¡u demora 
por lo general es de un mes, excepto algunos, que suelen invernar 
y esperar al siguiente año. 

Todas las tierras de este partido que se oslienden hasta euarenta 
leguas, están absolutamente sin cultivo, excepto el algodón que so 



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Ü^íá^^ge» 




172 — 



beneficia ('uitladosnmeníe ; no obstante es tan fértil y bondosa, que 
culi su!(» arrojar lassoinülits, sin olnidili^'tíiicia en su favorquedes- 
iiionUiria y (¡iiit;írel ahrujo, produce inmedialamcnie, y en «(jueilus 
[wrai^tís en (¡uo ia tierra entretiene aljamia humedad, da dos cuse- 
chas ai año, produciendo un veinte y dos por ciento. 

Los montes y h<jsq(ies iniíiediaíos alnnentan laMibien preciosas y 
ricas maderiis, pero do su úsu, calidad, resistencia y valor, nos ha 
sido absolulamenttí imposible su averiguación, y solo las del cedro 
Maria y roiiSe (^ue pueden aplicarse para ia construcción. 

Los temblores que se esperimKnlan con bastante frecuencia, se- 
gún el sentir de estas -fe n tes á quienes poniamos la objeción deco- 
jrio no se presoutaban en nuestra demora, no causan daño aljíuno 
en ellas, notándose solo lo general de secarse unos pozos y á otros 
aumentárseles la cantidad del agua, cuya razón física omitiraosi por 
no ser de este lugar. 

is rentas del Real erario ascienden en este partido, 
incluso el tributo del natural que empieza á pagar ¡i 
los 16 añosa razón de 18 reales, dejan esta obligación 
á los GO, promediando lamhiefi los registros de las em- 
barcaciones para cada año, á 

Lor sueldos del Gobierno, Oficialos ilealH>;, (¡uienes 
residen en ?áéj ico excepto la temporada de Naa, tropa 
y oíros empleados por Ileal Hacienda 

iJe que resulta (|uedar a favor del Real erario. , . . 

Como la llegada de nuestros compañeros debia verificarse de un 
dia á otro, se cerró el 10 la cuenta y examen de los relojes, y el 20 
se condujeron abordo todos los intrumcnios astronómicos, quedando 
de un lodo redondeados, esperando solo aquel instante para dar la 
vela, y como el 2i tuviésemos noticias de estar ya muy próximos, 
suspendimos el ancla del E. y en ía mañanita quedamos á pique de 
la de! O., supi*niendo en ella el arribo de aquoll£>s señores, como en 
efecto los recibimos á las ocho de la mañana ya con las gavias iza- 
das, pero hicieron presente que su equipage y algunos insírumen- 
íos. entre ellos dos relojes de longitud de segunda suerte, quedaban 
lodavia como á una jornada ; en consecuencia se arriuruu' aquellas 
y cesó toda faena de levarnos. 

Esdibcil concebir e! regocijo que escitaron en nosotros estos dos 
amables compañeros á quienes con afectuosos abrazos, ¡es indica- 
mos nuestro contento y alegría : pasadas ya las mas tiernas demos- 
Iraciunesde amistad abrieron sus diques, comunicándonos muchas 
cinteresantes noticias de la Europa y aclarándonos completamente 
otras; noobslanie la exactitud y el orden que se propusieron para 
laanifestárnostas, sin exceptuar ia mas leve, fueron tratados sin 
piedad : nuestra curiosidad se estendia a oirás niuchas que mira 
bauíos coa el mayor interés; ahilos tuvimos próximamente sobro 



líOOOOp. 



28000 

í>2oca 




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-- 173 



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•Bs^^mi, 



ctiloroe horas saüsfaciendünos ya á unos ya á olms según se nos 
ocurría, hasta que finalmente sorprendidos, nos entregamos á la re- 
flexión, (M)nciliando en ellas gustosamente un sueño poco tranquilo, 
y con demasiada frecuencia interrumpido. 

Salida de Acapiilco. 

Dia'^.Q. Ya solo esperábamos la entrada de la virazón para dar 
la vela ; entablada esta pró>ám.aü)ente á las 11 lo verificamos sobre 
las tres gavias, y poco después con todo aparejo: el vientecito del 
S. O. todo despejado y un pequeño repiquito, franqueamos la Bo- 
ca, seguidos de la fragata Auro7'a, que se hallaba surta á nuestra 
llegada, y ahora dirigía su derrota á Guayaquil. 

Al medio dia fuera ya de Puntas nos situamos según nuestro 
plano, demorándonos la punta del Grifo al N. k° O. y la de la 
Bruja a! N. 26" E. ángulos de la aguja en la latitud de 16° íi.7' 
57" y longitud occidenla! del real ubservaíorio- de Cádiz 93" 42' 
54". 

Dia 27. Hasta la media noche nos acompañó el vientecito bo- 
nancible del O. S. O. después pasó a! O. N. O., el cielo despejado, 
horizontes con alguna rumazón y la mar tranquila : amanecimos 
fuera de la vista de tierra con rumbos del tercer cuadrante propor- 
cionando asi la mayor ventaja posible acia el O. aunque perdiése- 
mos mucho para el S. 

Los vientos en la inmediación ala tierra son constantemente bo- 
nancibles en el cuarto cuadrante : en este concepto y en el de fa- 
-cilitar una derrota ventajosa á nuestro destino nos dirijimos á sepa- 
rarnos de la costa con el objeto deque terminasen aquellos, pasando 
al primer cuadrante ó de pro[iorcionar después una bordada que 
favoreciese en lo posible nuestras intenciones : al medio dia obser- 
vamos en latitud de 15" W 20" y longitud de 93 34 00: variación 
déla aguja obseivada de toda canfianza 8" 22' N, E. 

JDia 17. La constancia de los vientos del 1" y 4° cuadrante 
nos hicieron bajar á la latitud de 14" 45'; bien que entonces ya era 
ventajosa nuestra posición de 8" al occidente de San Blas, si en aque- 
llas circunstancias se hubiesen entablado los vientos favorables del 
N. O.; pero no fué asi, continuaron con igual tenacidad hasta el 25 
que empezaron á reinar entre el N. y N. í^. O, con los cuales diri- 
jimos nuestros rumbos próximamente al E. pero conservando siem- 
pre un paralelo mas septentrional que el de San Blas, recelosos de 
que el viento llama nuevamente al primer cuadrante. 

Dia 23. Nuestra latitud observada al medio dia fué de 22° 2' 
20"y la longitud de 108 32 nos sitúan, según la carta general, á 200 
leguas del surgidero de San Blas, demorándonos al ángulo del 
mundo S. 86° E. y por las observaciones del Sr. D. Vicente Doz, 



f^-^^^a^- 



44 




174 — 



y las de IVF Chape en el puerto de San José, inferimos las de San 
Blas, por la distancia que este último asigna entre estos dos pantos 
y la diferencia de latitudes, resulta que al mediodía distábamos do 
quel puerto próximamente al mismo ángulo la distancia de 150 
leguas. 

Dia 26. En las primeras horas de la tarde nos indicó el baró- 
metro variación en el tiempo, á la sazón el cielo y horizontes esta- 
ban cubiertos de celajería parda, la mar era bastantemente gruesa, 
y el viento fresco por el N. : poco después empezamos á conocer 
los efectos de aquel recuerdo, en ocasión que al marino observador 
se lo manifestaba igualmente el semblante del tiempo: el viento 
arreció por el N. N. O., la celajería corría con velocidad de aquella 
parte, la mar se agitaba con proporción á la fuerza de aquel, final- 
mente la mucha cargazón déla atmósfera nos presentaba un hori- 
zonte corto, y poco terminado, circunstancias todas que nos hacian 
esperar el viento aun mas duro : con efecto pasada la media noche 
empezó á ventar de tal modo, que en la m.ariana nos obligó á afer- 
rar los juanetes; entonces caminaba la corbeta con un velamen cla- 
reado y ridiculo nueve millas por hora ; estos accidentes nos hacian 
recordar gustosamente lo favorable del tiempo, aunque nos incomo- 
dase ya demasiado la gruesa mar, que con el viento fué cediendo, 
en disposición que ya próximos al medio dia llevábamos todo apa- 
rejo, y nuestra posición á aquella hora en latitud de 21° 38' W y 
longitud de 105 25 57 nos indicaron !a soberbia singladura de 62 
leguas que si se atiende al deplorable estado de nuestro velamen no 
sonara ridicula aquella forzada expresión. 

Dia 27. Aunque todos nuestros esfuerzos se dirigiesen en con- 
servar un paralelo mas septentrional que el de San Blas, nos fué 
absolutamente imposible por la constancia del viento, que llegó á 
entablarse del N. al N. í/k al N. E. uniéndose también la gruesa y 
sorda mar del N. E. que aun llevando la corbeta el andar de 5 á 6 
millas, nos arrojaba con violencia acia sotavento. 

Lo despejado del tiempo, su semblante apacible, un tempera- 
mento agradable, la noche risueña con la claridad déla luna, y la 
esperanza que con la proximidad á la costa rolaría el viento acia el 
N. O. nos tenían en una espectativa halagüeña y gustosa. 

Nuestras observaciones nos sitúan al medio dia en la latitud de 
21° 30' 00" y en longitud de 103° W 40" de la que se diferen- 
cia la deducida de 36 series de distancia de sol á luna, en 7' 20" al 
E. en posición bastantemente ventajosa : esta exactitud desmedida 
pudiera arrastrarnos á una vana lisonja, si no considerásemos que 
pueden haber contribuido á ella, el error de las tablas de la luna, 
el de la ratificación, y aun tal vez la medida de las mismas distan- 
cias : no obstante las reiteradas y buenas observaciones inferidas 
hasta aquí, y comparadas á la excelente máquina del relox n.° 10 




ppsa í«íá»#-v. 



175 - 



f% 




nos ponen en eslado de un cierto grado de confianza, y distinción 
en que pueden verificarse, y proporcionando entre sí excelentes re 
sultados; creo, que el que se aprovechase deelloscon preferencia 
á la inexactitud de la estima, no podrá jamas adquirir el renombre 
de temerario. 

No fueron equívocos nuestros conceptos, en que mas próximos á 
la costa el viento rolase mas al N. O.: con efecto en las primeras 
horas de la tarde nos permitía un rumbo ventajoso á nuestra derro- 
ta, proporcionándonos un andar constante de 6 millas bajo las me- 
jores circunstancias; pues solo teníamos la pequeña pencion de 
largar, ó recoger la vela menuda según el mas» ó menos viento con 
concepto á no hacer ningún esfuerzo extraordinario, cuando el tiem- 
po se presentaba constante, y de un todo favorable. 

Deseábamos con ansia la llegada del medio día para mvestigar 
nuestra posición relativa á la tierra : la latitud de 21° ^h' 00" y la 
longitud de 101 05 00 nos sitúan E. O. con San Blas, distancia 
15 leguas según la observación de losS"^ Doz, y M' Chappe, co- 
mo dijimos anteriormente; y aunque los horizontes estuviesen muy 
calimosos, confiábamos no obstante el reconocer en la tarde las Islas 
Marías : con efecto á la una y medía del 29 se dejó ver la tierra 
como á distancia de 6 leguas próximamente al ángulo de 67" en 
el primer cuadrante: á la sazón estallan los horizontes muy cargados 
de calima, así no pudimos al principio terminar con claridad ningún 
punto de la Isla masN. avistada ; pero en muy breve ayudados de 
un viento favorable, la mar tranquila, y con todo aparejo consegui- 
mos reconocerla ; aunque no muy á satisfacción : á poco rato se 
nos presentó la segunda también confusamente hasta que mas cerca 
distinguimos ya algo mas despejados sus puntos marcables : en este 
concepto nos situamos ventajosamente y empezamos á las 4 1/2 á 
medir bases, observando longitudes en sus estremos ; y marcados 
desde ellos los puntos mas notables, conseguímos establecerlas, de 
cuya posición hablaremos en adelante : al anochecer se dio vista, 
aunque confusamente á la tercera y última isla de las Tres Marías : 
el viento continuaba aun fresco ; en este concepto, y en el de pro- 
porcionar un andar no excesivo, aferramos toda vela menuda, que- 
dándonos después con soías las gavias : el viento se mantuvo fres- 
quito hasta las 7 de la noche, que por momentos fué abonanzando, 
quedándose á poco rato enteramente calma, en cuya disposición per- 
manecimos hasta la una, que suavemente saltó al O. y después va- 
rió delN. E. alN. ; estas circunstancias, y el influjo de las cor- 
rientes alteraron mucho nuestras bases, por consiguiente el trabajo 
délas islas no merecen la mayor confianza : en este concepto, y en 
el de que de regreso de la campaña del N. debemos probablemente 
visitarlas, omito por ahora el hablar asi de su situación geográfica 
como de su descripción y producciones. 




— Í7G — 




S"^S§*6< . 



í^g^5! 



Amanecimos en los mismos términos con la tercera isla á la vista 
á distancia de 4 ó5 millas á su parte S. E., poco después se dejó 
ver el Cerro de San Juan que con la calima no se distinguía mas 
que la cima de una corpulenta montana, dividida por mitad enfer- 
ma de tetas, la de la parte S. E. bastantemente aguda, y la del N. 
O. prolongada en ia dirección de estos rumbos: desde aquella isla 
asigna M' Chappe la distancia de 15 1/2 leguas al puerto de San 
Blas. Este astrónomo tal vez confiado de una estima poco exacta, 
y alterada por los accidentes que le ocurrieron en la travesía de San 
José, prefijó, que la distancia próximamente entre este puerto y 
el de San Blas, podia considerarse de 60 leguas ; y con esta, y la 
diferencia en latitud inferimos la de este puerto de 100" 29' al oc- 
cidente del real observatorio de Cádiz, que comparada con nuestras 
observaciones del medio dia en latitud de 21° 13' y longitud de 99" 
42' ik" resulla que la longitud de aquellos Sres, se diferencia próxi-^ 
mámente 1" aquella mas occidental. 

Dia 30. Nos acompañó todo el dia el vientecito ya bonancible 
ya calmoso del N. N. O. al N. O. quedándonos á veces sin gobier- 
no ; no obstante siempre mantuvimos la proa al ángulo de derrota ; 
en las primeras borasde la tarde perdimos de vista la isla mas S. 
pero al ponerse el sol se dejó ver la del medio interpuesta su punta 
S. entre aquel astro y nuestra vista, entonces distábamos de ella 
como de 12 á 13 leguas; á la sazón se distinguía bastanlemenle cla- 
ra la costa firme, y confusamente un farallón, que llaman Piedra 
Blanca : á las 10 de la nocbe dejamos caer el escandallo y nos ma- 
nifestó 26 brazas lama, las horas después 27 28 y 34 ; amaneci- 
mos encalma próximos al farallón, en cuya disposición permaneci- 
mos hasta las 8, que entró una suave ventolina por el N. N. O. con 
la que dichosamente dirijimos nuestro rumbo al fondeadero : á las 
10 situados ventajosamente corrimos una base, observamos hora- 
rios, y quedó situada aquella piedra: ala misma hora avistamos el 
farallón de la boca, que llaman el Morro, el cual está cubierto de 
suciedades de los Pelicanos : al principio representa perfectamente 
la figura de una embarcación á la vela sobre las principales: nuestra 
sonda N. S. con el primero fué de 30 brazas, y después de 23 
siempre arena : nuestra situación al medio dia era de 21° 28' 
de latitud y 99" 11' 35" de longitud: distábamos á la sazón de tres á 
cuatro leguas del fondeadero ; y como á la mitad de esta distancia 
avistamos una falúa con bandera larga: ya entonces estaban nuestras 
insignias presentadas al viento y correspondidas por las de la plaza : 
á las 2 llegó abordo con un piloto de la armada graduado de Alférez 
de Navio, el Constructor, el Secretario del Comandante de Marina, 
y un Práctico, todos ácumpUmentar este Comandante y ofrecer los 
auxilios de que era capaz este arsenal : á las 3 próximos al Morro, ó 
farallón de la boca, recogimos toda vela menuda, y apoco ralo el 



n 



._- 177 — 



'^ 



trinqueto, atracamos á aquel islolo pasando como aun cable por 
fondo doGá 6 1/2 brazas lama, y al S. déla punía ó del puerlo car- 
gamos las gavias, y dejamos caer el ancla de babor en 5 1/2 bra- 
zas : inmediatamente tendimos una espía que nos condujo una lan- 
cha del arsenal; sobre ella dimos fondo á la segunda ancla, q^uedan- 
do amarrados E. O., el cuerpo de la corbeta en 6 1/2 brazas lama, 
bajo las siguientes marcaciones ; el farallón de la boca al S. 75" Q., 
el asta de bandera déla fortaleza próxima al arsenal N. 7°E., el 
pueblo N. kG" E. y el Cerro de San Juan al S. 81° E., ángulos de 
la auja. 

Concluidas las tareas marineras cebamos lancha y boto al agua : 
al dia siguiente se simó el observatorio en tierra, y después empe- 
zamos á disponernos para la succesiva campaña del N.; en cuyo 
concepto recorrimos los costados, trancaniles; se mudaron algunas 
tablas del alcázar y pasa mano, se entablaron los fondos del bote 
pasados de la broma, recorrimos nuestro aparejo; igualmente se 
puso en obra desde el principio la lancha anunciada en la parle del 
diario de Guayaquil y Acapulco : seatendia á estos trabajos con la 
mayor actividad, ya con los auxilios del arsenal que se dieron siem- 
pre con abundancia y con mucha oportunidad, y ya con los de 
abordo, en disposición que considerábamos estar de un todo listos á 
los l5(lias de»nuestra llegada, en cuyo estado parece eran las inten- 
dones de esto Comandante el demorarse hasta el 20, con el objeto y 
esperanza de que nos uniésemos con nuestra com^pañera yGefe, á 
quienesconsiderábamos ya en Acapulco : con efecto el dia 10 reci- 
bió D. José Bustamante un expreso del Sr. ]\Ialaspina, en que le 
comunicaba su arribo á aquel puerto el 27 de Marzo, después de una 
penosa navegación, rodeados de calmas casi constantes desde Son- 
sonate hasta Acapulco, cuya navegación fué de 56 días: anadie 
podrá parecer exageración el que diga lo difícil que me es el hacer 
una pintura del gozo que generalmente se vio esparcido en esta 
corbeta y mucho mas si so atiende á que era una separación do 
cerca de tres meses, en que nos teman con cuidado algunos de nues- 
tros compañeros que habíamos dejado enfermos el dia en que se 
verificó aquella, de quienes tuvimos la agradable noticia de la me- 
joría de unos y del total restablecimiento de otros. 

Según las providencias tomadas, parece que las órdenes del 
Gefe de la expedición previenen .á este Comandante, que con la 
mayor actividad nos dispongamos á hacer derrota á el puerlo de 
Acapulco, para unirnos allí con él ; con efecto al medio dia del 10 
se loDiaron todas las providencias en aquel concepto, y se avivaron 
todos nuestros trabajos, conduciéndose abordo sin cesar todo lo 
perteneciente á rancho, y algunos otros utensilios que se hallaban 
en el arsenal : en la tarde del 12 listos de un todo, recibimos la 
lancha construida en aquel y enu-egada la nuestra, quedamos de un 



4S 



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._ 178 - 




todo dispuestos para dar la vela : en conpecueneia metimos todas 
nuestras embarcaciones dentro, excepto el bote, y con las lanchas 
del arsenal levamos nuestras anclas, .quedándonos sobre una de 
aquel; después se condujeron abordo los instrumentos astronómi- 
cos, y ya solo esperábamos el térra! para hacernos á la vela. 

La latitud en el observatorio se infirió por estrella tomada al N. y 
ais., resultando la de 21° 32' W-, la longitud fué inferida por la 
emercion del 1." satélite de Júpiter, occidental del real observato- 
rio de Cádiz 99'' 8' y según la del relox magistral N.° 10, 98 56' 
que comparadas estas observaciones con las de Acapnico, resulta do 
diferencia de 'meridianos entre estos dos lugares 5° 20' en lugar de 
6° 30' establecida por M."" Chappe, deque se infiere de que el trozo 
de costa comprendido entre aquellos'dos pnntos, está afectado del* 
10' mas occidental de su verdadera posición : la declinación de la 
auja según el promedio de varios azimutes es de 9° 28' N. F^. El 
plano del puerto y estero quedó levantado geométricamente, para 
cuyo efecto se midió una base de 2,904 pies ingleses en la playa 
masE. de la rada. 

El puerto de San Blas es una rada abierta, poco segura en los 
meses de Julio, Agosto y Setiembre, por los vientos reinantes del 
S. y S. E.; las embarcaciones fondean de 3 á 4- y 5 cables de un 
pequeño islote que tiene á la boca y á 2 ó 3 del Morro punta S. O. 
de la entrada del arsenal, en cuyas proximidades fondean también 
los que tienen necesidad de recorrer; en aquella está situada una 
batería á barbeta de 10 cañones, calibre de 24 : desde la peña 
sobre que está aquella fortaleza, sale una punta de piedras que se 
esliende hacia el E. próximamente de 500 pies, en cuyo extremo y 
como á un cumplido de bote empiezan las balizas á indicar el paso 
para internaren el arsenal ; el fondo en las primeras y las plena- 
mares que sucede en los dias del novilunio y plenilunio á las ocho y 
media de la mañana, es de 16, 15 y 14 pies ; continúa asi hasta 
cerca de la chata que desciende á 9 y 8 constantemente arena ; en 
las baja-mares disminuye de 3 á 4 pies á 1 y otro lado de las ba- 
lizas es inconstante por formar diferentes placeres y cantiles que lo 
alteran, pero lo mas general en el estero es tan corto, que los botes 
mas pequeños baran al instante de separarse de ellas : desde la 
boca del arsenal hasta la corbeta se corrió una linea de sonda por 
el R.° del S. S. O. constando de 18, 26, 35 y 36 pies ; las demás 
del surgidero se han omitido, respecto á estar hechas prolijamenta 
por los oficiales de este Departamento. 

La vill_3 está situada á un cuarto de legua del arsenal, y á la fal- 
da de un elevado peñasco cortado vertiealmente, que presenta su 
cara casi directamente á la brisa por lo general reinante desde las 
diez del dia hasta las seis de la tarde, reemplazándoles pocas horas 
después el terral ; en ella azota el viento, rechaza, y por consi- 




- 179 — 




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guiente impide la ventilación del pueblo, goznndo salo de este bien 
la cüHladuria situada en la sima, y en la orilla de aquella peña : la 
población se reduce á una porción de chozas ó rancherías de paja, 
cuyo aspecto miserable causa horror ; solo las obras del Rey y al- 
gunas otras de particulares que son pocas, están fabricadas de cal 
y canto, y aun estas son despreciables por su poca capacidad y mal 
repartimiento; las calles están sembradas de grandes y pequeñas 
piedras, sin orden ni policía ; el temperamento mal sano y absolu- 
tamente enfermo en los meses de Mayo, Junio y Julio, en que las 
fuertes aguas, continuas turbonadas y repetidos rayos, que en di- 
ferentes ocasiones han entregado el pueblo á la voracidad del fue- 
go, auyentan á muchas gentes del lugar, á hacer su morada al de 
Tepeque, hasta pasar aquella aborrecible estación : sus habitantes 
por lo general desemblantes poco agradables, toscas y feas faccio- 
nes, desaseados, entregados á la ociosidad, estéticos y desfigurados; 
el calor se excesivo, y contribuye á hacerlo mas incómodo la acción 
contioua de espantar y matar los quijenes y sancudos ; estos insec- 
tos son los mismos que conocemos en Europa por mosquitos, con la 
diferencia que los primeros son del tamaño de una pulga grande, y 
los segundos algo mayores que aquellos ; su picada es inóómoda y 
molesta, pero no tan exagerada como generalmente nos habian 
prevenido ya en España, como en algunos parages de la América: el 
numero de sus habitantes padece alteraciones, según hay ó no ar- 
mamento ; en el que se verifica se reduce á 3,000, y á i, 000 en el 
que no los hay : todos están exceptuados de tributos por conside- 
rarse ocupados en el servicio de S. M.; los oficiales hacen su mo- 
rada COR real permiso en el pueblo de Tepique, distante 18 leguas, 
algo mas regular que el de San Blas, pero también infeliz, y solo 
bajan cuando hay armamentos ó alguna otra novedad, en cuyo caso 
lo verifica también el Comandante del Departamento. Al Comisa- 
rio ó Ministro de Real Hacienda le está concedido el mando de 
aquel, después de todo oficial de guerra, sin exceptuar les 
graduados. 

Las rentas del real erario se reducen primero á un arrendamien^ 
to de tierras, cuyo importe asciende á 1,600 pesos seguidos al tri- 
buto qm paga el vino mescal, este es producido por un fruto seme- 
jante al de la pina (bien que no se come) del cual sacan el sumo 
y resulta aquel licor, que paga de derechos 560 reales de plata ; el 
3° finalmente el abasto de las sales por cuenta de S. M. que le re- 
ditúan próximamente 20,000 pesos de donde resulta que S. M. 
percibe anualmente la cantidad de 21,670 pesos fuertes 

E! primer establecimiento de este arsenal fué con el objeto de 
atender y resguardar la costa N. O. de la America, haciendo en 
ella nuavos reconocimientos y socorrer también los presidios esta- 



blecidos^de Monterrey, S. 



Lorelo ele. Protegió esta idea D 




180 — 



->«es^'S' 




José de Calvez, en la visita general' que hizo en estos reinos el año 
de 1769, y el de 70 pasó un conslructor al estero en que está aquel 
formado con un corto pié de maestranza, los que en muy breve em- 
pezaron á construir pequeñas embarcaciones: lo nial sano de este 
lugar y la incomodidad de los quejenes y mosquitos, hizo, que los 
que estaban en él, pasasen el año de 73 á situarse en donde anun- 
ciamos anteriormente: después se consideró serjpreciso est;d)loccrel 
Departamento con mas solidez; en consecuencia el año de Ih fueron 
comisionados á este objeto seis oficiales del cuerpo general de la ar- 
mada, y algunos piloto§: aquellos se restituyeron á España por real 
orden del año 1783, y en el de 89 haciéndose interesante la con- 
ducta de los Comandantes de los buques de la costa N. O. de la 
América, volvió nuevamente á establecerse con el misino número 
de oficiales, que la vez primera, bajo las órdenes del Capitán de 
Navio D. Juan Francisco Cuadra : algunos de sus subalternos so 
han distinguido ya particularmente D. Francisco Elisa, Teniente de 
Navio de la real armada hace un año largo, que se halla en el puer- 
to de Nulka, con el objeto de sistemar en él un establecimiento : le 
acompañan los Sres. Camaño, Matute, ySavedra: D.Salvador 
Fidalgo,- también Teniente de Navio, tuvo la honrosa comisión de 
registrar todos los establecimientos en la entrada del Principe Gui- 
llermo; hizo algunos reconocimientos que estableció con aquella 
exactitud de que es capaz la estima, trató con los rusos y también 
con los naturales ; finalmente deseoso de mayores investigaciones, 
expuso muchas veces su vida, no tanto por las circunstancias de los 
tiempos, cuanto por la mala embarcación que desgraciadamente le 
tocó mandar. Los oficiales Quinper, y Bertodano se hallaban ocu- 
pados, el primero en conducir y entregar á la compañía inglesa la 
halandra detenida en tiempo del piloto Martínez, cuya mala conduc- 
ta en el puerto deNutka, con los ingleses, trajo después tan graves 
y funestas consecuencias ; el segundo á Manila con unos pliegos de 
la corte para aquel Capitán General. 

Con aquel respeto que es debido, seanos permitido el no pasar 
por alto el distinguido mérito que ha contraído y contrae en este de- 
partamento el caballero Cuadra : de subalterno en el tiempo en 
que estuvo aquí destinado, se distinguió particularmente en todas 
las comisiones que se le confiaron, y no con menos brillantez en la 
campaña que hizo al N. subiendo hasta la latitud de los 59'' en una 
pequeña y ruin goleta, en la que manejándose con la mayor entereza 
é intrepidez, hizo varios reconocimientos los cuales han estado se- 
pultados en el archivo de indias, hasta que con motivo de esta expe- 
dición ha sido preciso el registrarlos: de Gefe, su celo, su actividad, 
su inteligencia enlregíido á todas las fatigas del Departamento y el 
conocimiento con que ha procedido en sus disposiciones todas venta- 
josas al real servicio le hacen acreedora un distinguido lugar entro 




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- 181 - 



I 



aquellos que saben apreciar el yerdadero mérito : desde su llegada 
á e^te Deparlomento cuenla el Rey en sus reales caja-* una cantidad 
no indiforenle .le que daremos después noticias circunstanciadas : la 
corbeta no hn eslrañn^lo en nada la falta de un arsenal de la Europa : 
todos ios auxilios se han dado con la mayor actividad, sm que se 
nos hava detenido por su parte un momento nuestras urgencias. 

No me ha parecido importuno el reunir aquí el pormenor de los 
gastos de e«te Departamento dotado con tres fragatas del porte de 
trescientas toneladas, un paquebot, y una goleta, todas en muy 
mal estado, con cuyo motivo se tiene propuesto al Sr. Virrey la 
con«=trucc¡on de otra del mismo porte; pero como los jornales, lona, 
clavazón y estopas cuestan inmensas sumas, con parliculandad 
s-^los tres Últimos renglones que se conducen de Vera-Cruz, se cree 
no tendrá efecto, pues se calcula tendría de costo próximamente 
720,000 pesos plata fuertes, cuando por la mitad del valor puede 
construirse en el Rio de Guayaquil. 
Número de individuos de que está, dotado el Departaminto, 

y sueldos que gozan. 
Un Capitán de navio, seis oficiales subalternos, gozan- 
do todos del duplo sueldo del mar del Sur, con grati- 
ficacion de mesa que gozan abordo y en tierra. - , . • -íWd/» 
Compañía de infantería fija con que se dotan las embar- 

ediciones, compuesta de ochenta y cuatro individuos. . U510 
Contaduría de Real Hncienda, de un Comisario Contador, 

Tesorero, un oficial mayor y segundos o»^^ 

Parroquia dotada da un Cura y un sacristán. ..... e^^ 

Treceindividuos del Cuerpo de Pilotos. . . • » J"*»* 

Siete Capitanes de la dotación de los buques i"*"' 

Siete Cirujanos de segunda clase ....•— ^J^" 

Cuarenta y ocho oficiales de mar, inclusas las raciones. . 122dbJ 

Trescientos individuos de marina .']'''' 

Doscientos cuarenta y seis de maestranza, inclusos se- ^ 

senta y seis peones. - 

Obras de herrería, la cual esta por contrata *"«" 

Por la compra de brea, alquitrán V pita en rama. .... lüvuu 
Gastos de fundición, que se reduce á anclas, campanas 

y otras piezas, todas de bronce. ^"" 

Gastos de almacén, repuestos de lona, fierro, estopa. . i*7U5 

Compra de víveres - • - = • — *^^q 

Gastos de hospital. ,,,..=^=^« 

Suma total el año antes de la llegada del Sr. Cuadra. . . 37W88 
Ahorros que ha hecho desde su llegada en el corte de ma- 

deras, gema de mar, y algunos otros renglones. . . • ouuij 
Gasto anual en el Departamento, en la actualidad. , • • d^**iA 



m 






- 182 -- 



No setenio la mas exacla idea de la situación locfi! de este pais, 
cuando con preferencia á otros mucho mas recomendables se trató 
hacer aqui un establecimiento de marina, cuyos inmensos gastos 
hubieran sido menores en otro cualesquiera tugar de la costa al 
S. de la rada do San Blas; por ejemplo, e! puerto.de Acapulco es una 
bahía formada por el continente y ya detitro de las puntas del Grifo 
y del Marqués; es im círculo cuja circunferencia está rodeada de 
una cadena de montes que la resguarda de todos ios vientos, y le 
hacon seguro su surgidero : el braceaje en medio de ella es de 13, 
14, 18 y 20 brazas ; en las inmediaciones á tierra hay 5, 4- y 3, 
todo acantilado ; ademas de todas eslas^comodidades ha formado 
alii la naturaleza una grands y espaciosa dársena, capaz de contener 
veinte navios de línea ; la entrada y salida del puerto puede verifi- 
carse en todas estaciones, sin que sus cercanias tengan escollos qua 
lo impidan ; su entrada es bien difícil el que sea forzada ; por con- 
siguiente libre de cualquiera golpe de mano que puedan alguna vez 
intentar los enemigos, y aun inveiósimil si en la punta del Grifo 
S. del puerto se situase una batería á barbeta de 20 cañones, cali- 
bre de2ióde 36, á la cual habiéndose de entrar al amarradero es 
preciso atracarla, respecto á ser necesario el grangearlo sobre bor- 
dos : en su parte septentrional tiene una respetable fortaleza, de 
euyo poder, fábrica y situación, hemos hablado en la parte de dia- 
rio correspondiente "á aquel puerto. La navegación á la costa N. 
O. de la América, nada se retarda por verificarse de uno ó de otro 
puerto, pues la corta distancia de 130 leguas pueden aumentarla á 
lo mas, según mi concepto, de diez días, y aun menos muchas ve- 
ces. E! temperamento no es comparable con el de San Blas, no 
obstante haber sido en otros tiempos muy mal sano ; pero en la 
actualidad según todos los naturales del país, ha mejorado conside- 
rablemente desde el instante en que se le dio desagüe á una peque- 
ña laguna que tenia en el extremo oriental del pueblo, el cual lle- 
garía á ser de un todo sano, en el momento que se auméntasela 
población, y que la necesidad les obligue á cultivar las tierras in- 
mediatas : no está en el mismo caso el Departamento, pues que to- 
das sus inmediaciones están rodeadas de pantanos, lagunas y bos- 
ques, quedíficilmenle podrían beneficiarse, ó á lo menos sería con 
pérdida de mucha gente y grandes sumas de dinero : aun hay otras 
mayores causas que apoyan y coadvuban á ratificar esta opinión ; 
el poco fondo de la rada y estero de San Blas, la poca seguridad de 
los buques fuera del arsenal, la absoluta precisión de las mareas 
para salir de él, tal vez muchas veces con grave perjuicio del real 
servicio, el estravio que causa el tener los almacenes á un cuarto de 
legua de aquel, el desorden que se origina por esta razón, la costosa 
conducción de los géneros de Vera-Cruz, la larga distancia de la ca- 
pital ydelosGefes inmediatos, parece son otras tantas razones de 





— 183 --'- 



sus desventajas ; las maderas son lun rinas en las proximidades de 
este puerto como en las de aquel, su conducción tendrán el mismo 
costo con corla diferencia, pues aunque escedan algún tanto en esla 
renglón, disminuye en otros como es fácil demostrar ; primero, el 
número de la maestranza no habria necesidad de tenerlo tan nume- 
roso, la concurrencia de los buques del comercio traen siempre de 
dotación un cierto número de individuos de ios de aquellas artes ; 
en el pais y en sus mraediaciones los hay igualmente, de suerte que 
con aquellos y con los que deben estar dotados los buques dal De- 
partamento serian suficientes para subvenir á las obras y trabajos 
que fuesen precisos en sus carenas; respecto á las tripulaciones se 
está en el mismo caso, pues en lugar de pagar algunos europeosde 
plaza fija, precisos absolutamente en San Blas, no serian necesarios 
en el da Acapulco, respecto que de los buques del comercio, el cual 
llegaría á ser también mas activo, y de la Nao de Filipinas p«- 
dria tener un número respetable de individuos de mar, que eon el 
atractivo del comercio y de los progresos del nuevo establecimiento, 
servirían gustosamente en los buques de S. M.: se me ocurre ade- 
mas otra reflexión no menos oportuna ; el puerto de Acapulco está 
proporcionado paiaque desde él se destaquen embarcaciones á una 
y otra costa, y aun muchas veces podrá ser necesario navegar á las 
Filipinas, deberán ser siempre preferibles en mi concepto, el que 
vengan de Europa como de armadiüa por cuatro años, respecto á 
que ofrecen mayores utilidades y menos costos al real erario; no 
seria menos interesante el que viniesen forrados en cobre, con- el 
objoto de preservarsa de la mucha brpma que hay en todos los 
paerlos de la costo, pues de lo contrario costaría inmensas sumas 
sus reparos, y en muy breve se inutilizarian sus fondos, corao he- 
mos visto en los buques del comercio. 

Si me hallase algo mas impuesto de otras mayores ventajas que 
forzosamente deben estar ocultas á mis conocimientos, rae persuado 
k que unidas aquellas con las que llevo espuestas, convencería como 
es probable con la razón, y arrastraría hacia aquella opinión no tan 
solo á los que tienen una cabal idea de la situación' local de estos 
países, sino también á los que la poseen lemolamente ; no obstan- 
te me lisongéo á que en mis esfuerzos é inclinación a la transporta- 
ción del Deparlamento al puerto de Acapulco, no se descubre otro 
interés que el deseo del mejor servicio de S. M y el bien de la hu- 
manidad, que se adolece de la destrucción que ha causado el esta- 
blecimiento en el de San Blas, 

Salida de la rada de Sae Blas para el puerto 
de Acapulco. 

Alas dos de la mañana del dia 13 de Abril ayudados del viento 
fresquiío del N. dimos la vela sobrs las tres gavias, amando el clii- 



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-- 184 




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I5^g^ — . —-- — 

cote del cable correspoinlienle al arsenal ; después con lodo apa- 
reiodiriiimos nuestro rumbo próximos á la costa, la eual se dejo ver 
al amanecer aunque cubierta de calima : situados ventajosamente 
empezamos á correr bases y á establecer el pedazo de cor.unenie 
hasta el Cabo Corrientes, que reconocimos próximos ya al medio 
dia: comoá distancia de siete leguas hicimos derrota a buscar un 
baio que el piloto del comercio Zeleta, nos informo en fean Blas ha- 
ber visto como al N. O. de aquel y á aquella distancia, en cuyo 
concepto no omitimos medio alguno para así cerciorarnos de la ver- 
dad : íinles de ponerse el sol nos considerábamos según nuestras 
observaciones á una ó dos leguas del lugar en que lo coloca ; las 
vioí.us de los topes nada distinguían, ni tampoco todos los que sobre 
cul)ierta observábamos cuidadosamente; en esta inteligencia y en 
la de no haber una señal ni aun remota que lo acreditase, nos per- 
suadimos, a pesar de la constancia con que lo asegura el dicho piloto, 
debió padecer alguna grande equivocación, óá lo menos notuvo la 
precaución de cerciorarse bien del parage en que lo descubrió. 

El viento fresco del N. O. favorecía de un todo nuestras inten- 
dones V nos proporcionaba el suceesivo reconocimiento que según 
el rumbo de las primeras horas de h noche le abandonamos, siendo 
al parecer nuestro primer objeto el abreviar en lo posible el viage 
al puerto de Acapulco, situando aquellos puntos que se presenta- 
sen oportuna y ventajosamente ; con efecto, no fueron equivocas 
nuestras sospechas : la derrota que después seguimos nos convenció 
y satisfizo aquella opinión; en consecuencia omito por ahora el ha- 
blar de este trozo de costo, hasta que reconocida por ambas corbe- 
tas ó por una sola, podamos reunir mas los conceptos acerca de su 
verdadera posición. , . a. t o t» 

Dia 16. Los vientos fueron variables en el 1.° I." y ^- m >» 
fresco, ya bonancible, va calmoso : el cielo generalmente despeja- 
do, atmósfera muy cargada, la tierra calimosa y un excesivo calor 
hacían molesta y desagradable nuestra posición. 

Dia 19. En las últimas horas de la tarde nos considerábamos 
á seis leguas del fondeadero ; la tierra á la sazón muy cargada y 
poco notables los puntos de ella, hacían dudosa y nada prudente la 
entrada : en este concepto tomamos la vuelta de afuera hasta las 
primeras horas de la mañana, que con ventolinas calmosas solo tra- 
tábamos de conservar el rumbo de derrota, el cual fué alterado por 
las corrientes. Amanecimos como á dos leguas del puerto, el que 
nos demoraba precisamente al E.: á las nueve, hora enquese de- 
claró la Jh\rmn, ya ias aguas nos habían aproximado como a tres 
millas de la boca ; en esta posición forzamos de vela, y sobre bordos 
nosdirijiamos al amarradero, deseando abrazar a nuestro amado 
Gefe y compañeros; rebazada la punta del Grifo descubrimos a la 
corbeta Comandanta y á poco rato su bote que hacia por nosotros ; 



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-- 185 -■ 



i'^:mSí^<- 



>+i#^íí^:S^^¿;Sí! 



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á las diez lleíjaron abordo y abrazniK^onos unos á otros, nos (ürnos 
nuevas pruebas de nuei^tra nmistmi y cnniial carino: todos mani- 
füslaban en sus Sümbhuiíes, sin esocpluar In fronte de mor, ei jú- 
bilo y la a'egria que causaba la iirvion de tan larga separación ; 
aquella en muy breve fué interrumpida para nosotros, con la agra- 
dable nolicia deque los Tenientes de Navio Novales y Quintano so 
hallaban enfermos : estas circunslancias nos bicieron desear con 
mucbo mas anhelo el momento de dejar caer el ancla, lo que con- 
seguimos dichosamente próximos al medio día por el truves y muy 
inmedicTlos á nuestra compañera. 



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Salida de Acspolco á la costa M. O. de la 

Mayo i .' Bespues de haber recibido el correo y listos de un 
todo l>'vamos nuestras anclas, y á las 10 de la mañana con la brisa 
fresquiía y seguidos de la Descubierta dimos la vela sobre las tres 
gavias ; después con lodo aparejo y sobre bordos franqueamos la 
boca dei [)uerto que marramos al ponerse el sol, siendo entonces 
nuestra posieion de 16" 38' de latitud, y 93° 45' 30 de longitud oe- 
cidentai del Real Observatorio de Cádiz. Amanecimos con la tier- 
ra á la vista á l-.rga distancia, el viento fresquito, cielo y horizontes 
cubiertos de ceh-jeria, que después quedó de un todo despejado, ha- 
cien.dosfi entonces muy sensible el calor. 

Día 9. En los ptimeros días nuesira derrota fué enteramente 
igual á la del viage anterior ; ya en la latitud de 14" se varió de un 
todo, como parece era preciso; el rumbo que seguimos fué cons- 
tante del O.' con ei dídíle objelo de contraer en poco tiempo una 
grande diferencia en longitud y hacer por este m.° ios vientos mas 
largos á nuestra succesiva derrota, proporcionando asi pasar en 
breve a la región do las brisas, por ahora nuestro principal y primer 
objeto. El temperamento, carices y vientos ban sido cuasi de un 
■lodo iguales, cá los que experimentamos en el mes de Marzo, dife- 
renciándose solo en ser los vientos en esta época mas frescos, y abii 
mas largos que en aquella. 

Hemos conservado constantemente el paralelo de 14: en é! los 
vientos han sido sin intermisión del N. E. alN. N. E. fresco, pro- 
porcionándonos ademasuna buena derrota, un tem¡)erame!ito agra- 
dable : nuestra posición al medio dia fué de 14** 19' 10" de latitud 
y 98" 33' 19 de longitud. 

Dia 14. El 10 entablada la brisa fresca y siendo probable el no 
tener otra ocasión tan opoitu^ia como la que á la sazón se presenta- 
ba, nos atravesamos mura á estribor por señal anterior de ía corbeta 
Comandanta; á su imitación echamos el bote al agua, recogimos 
algunas noticias relativas á la succesiva campaña y recibiraos órde- 



47 






186 — 



nesde .iquel Comandante, correspondientes á la conduela que debe 
seo'.jirse con los naturales en los puerlos en que havan de anclar las 
corbetas : á la una ya abordo de sus buques uno y otro bote, marea- 
mos con toda fuerza devela continuando el rumbo del O., el viento 
constantemente del N. E. al E. favorecía de un todonueslra derro- 
ta, proporcianándonos un andar desde seis á oclio millas, y algunas 
veces hasta nueve, 

Al medio dia nos situaban nuestras observaciones en latitud de 
17° 6' 00" y longitud 110° 51' 00": esta ventajosa posición de 350 
leguas al occidente del meridiano de Acapulco, nosb.icia dueños de 
la'^derrota ; en este concepto y en el de hacerla mas directa, parece 
hicieron á aquel Comandante variar de rumbo; con efecto á su 
imitación seguimos c! N. O. favorecidos constantemente de la trisa 
fresca del N. E.alE. 

Dia 22. Ya en paralelo de 20" b)S vientos carices y tempera- 
mento variaron de semblante ; aquel que constantemente le habia- 
mos tenido fresco del N. E. alE. le esperimentamos variable, fres- 
quito y bonancible del N. ai N. N. E.; el cielo que pocas veces 
veiamos nublado, ahora por lo general está cubierto de celajería ; 
el temperamento que dias antes ero incómodo el trage de verano, 
en la actualidad ya se hace preciso el del invierno. En este con- 
cepto y en el de entrar muy en breve en mayores frios, se^ dio á la 
tripulación paños, bayetas y lienzos para que asi se precaviesen de 
la variedad del nuevo clima, de un todo contrario al que por el 
argo espacio de un año habiamos esperimentado. Desde el puer- 
to de Arica navegamos siempre por bajas latitudes, rodeados de in- 
mensos calores, calmas, lluvias y fuertes relentes. El termómetro 
de Fareniheit, por lo general señalaba de 78 á 80 y 88% en Panamá 
subió aun basta el grado de 90, y en la actualidad gozamos de la 
agradable de 66. ,, n^r 

Nuestros rumbos de derrotase dirijen a grangear lo posible al I^, 
y O. aprovechando todos los instantes favorables; les dias anterio- 
res hemos seguido constantemente el N. N. O.; en la actualidad 
ceñimos el viento ya del N. ya del N. N. E. 

A las ocho de la mañana del 21 por señal anterior de la corbeta 
Comandanta nos atravesamos mura á estribor, y á su imitación 
echamos el bote al agua ; nos visitamos recíprocamente y con nue- 
vas pruebas de unión y amistad nos regresamos á nuestros buques, 
conduciendo al Comandante una carta formada por el caballero Ma- 
laspina, bajo las noticias y reconocimientos del respetable Capitán 
Cook y las adquiridas por los Capitanes Porloclies y Dixon, en I 
paquebotes del comercio Rey Jorge y Reina Carlota: estos via- 
jeros salieron de Inglaterra el año de 1785, su objeto principal era 
" comercio déla Peletería en la costa N. O. de la America ; dieron 
la vuelta al mundo, visitaron las islas Malvinas anclando en el puer- 

^s^n^ 




187 - 



to de Egmont, después las islas de Sandwich, de donde hirieron 
derrota alN.; de regreso de esla campana invernaron en his niis- 
m»s islas, y en la sejíunda que emprendieron aquella cosía se sepa- 
raron, con"el objeto de abrazar con mayor atención aquel comercio, 
que según nos manifiestan á su regreso á Inglaterra el año de 1788 
desde Cantón, fueron pocas las utilidades que les rindió la espedi- 
cion, de la cual esperaban mayores ventajas. 

Délas comparaciones de nuestros relojes con los de la Descubier- 
ta, h^^s las señales por medio de pistoletazos cada cuatro dias, 
resultóle nuestros relojes N." 105 y 351 han sufrido una pequeña 
alteración, respecto al movimiento que se les asignó en el puerto 
de Acapulco, y invariable nuestro rfiagistral N.° 10. 

Las variaciones de la auja observadas por azimudes difieren de 
las de amplitud en uno y dos grados, determinan que su declina- 
ción en estos paralelos es de 7, 8 y 9" N. E., cuyo resultado es en- 
teramente igualal referido en la Descubierta, excepto dos épocas 
en aquella, y una en esta, en que la grande diferencia nos per- 
suaden, áque estaban afectadas de un considerable error. 

Con el Eudiómetro del abate Fontana, se han empezado á hacer 
experiencias del aire, con el objeto de determinar su salubridad : 
en consecuencia se mezcló en el eudiómetro cien partes de aire ni- 
troso, con ciento de aire del alcázar, resultó haber absorvido el ni- 
troso cincuenta, y cinco partes del aire vital : se repitió nuevamen- 
te la experiencia, y próximamente dio el mismo resultado, mani- 
festando por consiguiente la bondad del aire atmosférico en que ha- 
bitamos ; estese infiere por la diferencia de aquellos dos aires, de 
suerte que cuantas mayores parles absuelva el nitroso tanto mejor 
será el atmosférico. 

Jumo 1.° Nuestra posición al medio dia fué en latitud de 26" 
28' 8" y longitud 120° 35' 22." La brisa la tuvimos constante 
del N. N. E. al N. E. ya fresquito ya bonancible hasta el 26, que 
por la latitud de 29° y longitud de Í25, términos de los variables 
según algunos viageros, y que con efecto hemos comprobado tam- 
bién nosotros rodeados de ventolinas del cuarto cuadrante de vien- 
tecitos variables, y calmosos ; T)ajo cuyas circunstancias permane- 
cimos hasta el 30, en que nuevamente se entabló la brisa en el pri- 
mer cuadrante de un todo igual á la que habiaraos experimentado 
en aquellos dias. Los vientos nos hablan favorecido de tal modo 
hasta aquella época, que á las embarcaciones del Departamento de 
San Blas, que en diferentes ocasiones han hecho derrota al N. man- 
dadas por losSres. Arriaga, Ezeta, y Cuadra, les hablamos gana- 
do próximamente de 12 á 13 dias ; en este concepto nos fué fácil 
el persuadirnos, que á fines del mes nos hallaríamos por la latitud 
de 38 á W pero fueron equívocos nuestros conceptos, escasamente 




'S^5¿^^m<^ 




— 183 — 



.'©s^Si 



llegnmos á cumplir el parólelo de los 30, no obstante nuestra posi- 
ción á la sazón es de un todo ventajosa. 

Lo noche del 23, al tiempo de anotarse el estado del barómetro, 
de los termómetros, y de la liora que señalaba el n.° 10 para infe- 
rir la verdadera, se advirló estoba parado ; el que hizo las cónipa- 
raciones de los demás relojes que no omitió el darles cuerda, creyó, 
que el que contaba lo había veriíicado con el 10, como generalmen- 
te se tenia de costumbre, de suerte, que por equivocación ^uno y 
otro, quedó el relox sin movimiento : al dia siguiente cá lalBra del 
mediodía se le dio cuerda, y después las sacudidas horizontales de 
derecha á izquierda y al contrario según advierte su autor, mo- 
viendo también la detenta quo al principio se habia corrido en el 
sentido contrario en que previene aquel : esto mismo se habia veri- 
ficado en otras dos ocasiones, consiguiendo por este medio ponerlo 
en movimiento, pero en esta ocasión fueron inútiles todas aquellas 
diligencias: entonces ya no atribuimos aquel accidente solo á la falla 
de cuerda, sino que también nos persuadimos á que podía coiUri- 
buir el no haberse limpiado en dos años, que es el tiempo que pre- 
ílj;> su autor, en este concepto creímos verosím.il la detención de 
un;i pequeña pieza que tropezando en alguna suciedad io impidiese 
e! (¡ue corriese libremente ó también por falla de aceite en alguna 
olra ; en consecuencia se puso la señal de solicitar á hablar <á la 
corveta comandanta y ya á la voz se le detalló al caballero Malaspi- 
na cuanto habia ocurrido, de que resuiló pasaría á este buque en !a 
primera ocasión oportuna con el Teniente de Navio Espinosa q\3e 
le habia manejado por mucho tiempo en la expedición del S.^ Tofi- 
ño ; con efecto el 26 tuvimos el gusto de abrazar á nuestro Coman- 
dante acompañado de Espinosa : inmediatamente con todas las pre- 
cauciones posibles se sacó el relox de su caja de madera, se pasó á 
Ja cámara, y en ella quitándole los torniilüs á la de latón, se sus- 
pendió el esqueleto del relox, se examinó con aquella inteligencia 
deque es capaz un marino, si tenia alguna pieza rota ó descom- 
puesto, y no se advirtió sino que estuviesen todas ilesas : con gran 
sentimiento nuestro, se colocó nuevamente en su lugar sin que se 
hubiera podido conseguir el ponerse en movimiento ; en este con- 
cepto se colocaron unos apoyos de madera interpuestos éntrelos 
círculos de latón, el superior sobre en que está la máquina; y el in- 
ferior sobre quien apoyan las columnas, que sostienen aquella, con 
el objeto de evitar c! mas leve movimiento en las pesas, respecto á 
tener dada toda la cuerda; igualmente se le corrió la detenta con 
arreglo á lo que previene su autor : en cualquiera otra situación 
hubiera sido una pérdida irreparable, pero en la actualidad en que 
estamos rodeados de excelentes máquinas aunque no tan seguras 
como aquella, no se hace tan sensible. 



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En los dias anteriores advertimos !a diferencia que se había Bota- 
do ene! movimiento asignado ai 105 que, corregido el dia en que 
se paró el n. 10 y después por las comparaciones con el 72 de ia 
Descubierta, resulta el movimiento de W 30'" en lagar de 44" 
que se le averiguó en el puerto de Acapulco ; de suerte que en un 
mes tuvo este relox de aceleración 1' 4S" de tiempo igual 26' 
15" 00"' de grado. 

Como uno de nuestros mayores cuidados se dirige á la conserva- 
ción de nuestra tripulación, y tropa^ Se tiene particular esmero en 
el aseo, fiaciendo de continuo zafarranchos roseando de vinagre el 
entre-puentes zahumando después abundantemente y oreando sus 
-petates ; del mismo modo se cuida desús alimentos, y en la comida 
del medio dia se les da á cada individuo medio cuartillo de vino : los 
buenos efectos de esta conducta se nos hacen bien manifiestos en 
sus semblantes alegres, risueños y robustos : h tropa se adiestra en 
algunos días de la Semana en el manejo del cañón ; á la marinería 
Se les ha hecho una especie de cartuchera en que puedan contener 
algunos cariuchos de pólvora y bal;js, todo con el objeto de preparar- 
se á contrarrestar á cualesquiera hostilidades, que puedan hacer ó in- 
tentar lo« naturales de los puertos, y en que han de anclar las corbetas. 
De los esperimentos del airo hechos en el entre-puente limpio 
safo y ventilado, re?u!'ó ser igual al atmosférico, esto es qiie conte- 
nia de 100 partes, las 95 del' aire vital ; el de la bodega se limitó 
á 85, y el de la boca eséotilla de proa no pasó de 90. 

Nuestra posición al medio dia era de 32° 5' 28" dé latitud, y 128 
27 8 de longitud occidental del real observatorio de Cádiz : la va- 
riación de la aguja por las observaciones de azimules, y amplitudes 
esdelloaO'N.E. 

Dia 10. Los vientos fueron constantes del N. N. E. al N.E. 
hasta el dia 2, que se declararon en el cuarto cuadrante variables, 
bonancibles, calmosos : en consecuencia seguíamos aquel bordo 
que nos proporcionaba mayor diferencia en latitud, aunque perdié- 
semos alguna en iongitud; asi continuamos hasta el dia 6, que-des- 
pues de una pesada Calma, de una gruesa mar incómoda del O. al 
N. O. y de un temperamento mas bien calmoso que frió, se declaró 
el viento galeno, 7 variable en el tercer cuadrante acompañado de 
algunos chubascos, cuyas apariencias eran mayores, que sus efec- 
tos; no obstante arreglábamos nuestro aparejo en concepto á sus 
carises, los que nos persuadían á una favorable variedad en el tiem- 
po ; pero no fué asi, permaneció bajo las misnuas circunstancias 
hasta el medio dia de ayer, que sobre un chubasca de agua y viento 
quedó entablado y fresco por el N. N. O., acompañado de una grue- 
sa mar de la' misma parte, y un temperamento que por el mucho 
frió se hacia bastantemente sensible. Antes que nos entrase aquel 
viento estuvieron por mucho tiempo pasando por nuestros costados 



hS 






190 — 



una innumerable porción de galeras, conocidas por este nombre por 
los marineros, y á las que Mr. Anderson en el tercer viage del Capi- 
tán Gook, á su subida al N. por estos mismos paralelos aunque mu- 
cho mas al O. les dio el nombre de Oniscus Fulgens, á continuación 
trae su descripción, que en el poco tiempo que pudimos conservar 
la nuestra, notamos los mismos coloridos con que las pinta. 

Ciento y cincuenta series de distancias de sol á luna, tomadas en 
este último cuarto bajo las mejores circunsrancias, terminados bien 
los limbos de los astros, nos sitúan 7 minutos al O. del relox n.« 
105: este relox según las comparaciones con los de la corveta Des- 
cubierta ha variado su movimiento en 17 dias de 2" mas, según 
infieren en la Comandanta pero nosotros no nos convenimos con. 
aquella inteligencia, al contrario nos persuadimos á que sea mas 
bien error del n.°72, pues combinadas y reflexionadas todas las 
operaciones y marcha «eguida del 105 nos convencen á que conser- 
va el movimiento establecido por nuestro magistral n." 10 desde el 
dia de su parada ; no por esto dudamos á que realmente tenga uno 
error, pero no el que se le atribuye, y asi parece mas verosímil, 
que esté comprendido entre los dos, esto es, entre el n.° 72 déla 
DescMéiería, y el 105 de esta corbeta. , • j ^t j 

Nuestras observaciones del medio dia nos sitúa n en latitud N. de 
37° 16' 52" y longitud occidental del real observatorio de Cádiz 
137° 51' 30.'' La declinación de la auja según las observaciones 
de amplitudes y azimutes resulta ser de ík° 50" N. E. 

Dia 17. Hasta las k de la tarde del dia 12 continuaron los vien- 
tos en el cuarto cuadrante calmosos, galenos, y bonancibles, á este 
lesoslituvó un vientofresquitodelO. el que á proporción que se 
alargaba hacia al S. O. aumentaba su fuerza : le aprovechamos con 
todo^aparejo, y á las nueve de la noche ya contábamos por hora 7 
y 8 millas ; en esta disposición continuó hasta que se puso la luna, 
desde cuyo instante fué escaseándose y tomando mal semblante el 
tiempo, en cuyo concepto recogimos toda vela menuda, y después 
hasta quedarnos con solo las gavias y el trinquete. Amaneció cu- 
bierto de celajería gruesa, despedida del horizonte con violencia, 
alguna garúa, bastante mar, y el viento recio; en consecuencia y 
por señal anterior de la corbeta Comandanta, tomamos á su imita- 
ción dos rizos á las gavias ; á la sazón ya el viento era del O. fres- 
cachón, y la mar muy elevada : poco después según la Descubierta 
amuramos la mayor, y en las primeras horas de la tarde con motivo 
de aumentar mas el tiempo, con el de desahogar algún tanto la ar- 
boladura y hacer menos sensibles las fuertes sacudidas de la cor- 
beta, determinó oportunamente aquel Comandante se echasen abajo 
las vergas de juanetes y calasen sus masteleritos, lo que ejecutamos 
á su imitación : en la noche tuvimos algunos aguaceros, con los 
cuales fué calmando la mar y el viento ; amaneció con carices be- 



m 




— 191 — 




nignos, en consecuencia y por señal anterior largamos los rizos á 
lasgavias, se guindaron los maslelerilos de juanetes, se cruzaron 
sus vergas, y con toda fuerza de vela según el ángulo del viento, se- 
ffuiamüsde muy cerca á nuestra compañera : el viento fué des- 
pués rolando, y quedóá poco rato entablado al O. N. O. en cuya 
di<^posicion permanecimos hasta la larde del ík que de un lodo 
quUú raima. E! Capitán Gook en su su segundo viage á este 
emi'^ferio dice, que los accidentes de calma después de haber rema- 
do el viento por el N. O. le era un presagio seguro de tenerlos des- 
pués por el S. y S. E ; con efecto á las cuatro de la mañana se de- 
claró fresqnito por el tercer cuadrante, asi continuó hasta el 15 ; á 
las seis de la tarde roló con bastante fuerza al S. S. E. proporcio- 
nándonos un andar de 7, 8, y 9 millas, y aunque después pasase 
nuevamente al §. y S. O. conservamos siempre aquel andar, has- 
ta las cuatro de la mañana que llamándose al O. y O. N.O. fué 
disminuyendo de su fuerza, en cuya disposición permaneció hasta 
la media noche del 16, que quedó de un todo calma ; á la sazón las 
apariencias, no eran del todo desagradables ; los horizontes del se- 
cundo cuadrante aturbonados nos indicaban la proximidad de un 
buen tiempo : con efecto á las ocho de la mañana se declaró el 
viento fresquito de aquella parte ; pero fué por pocas horas : á las 
4 de la mañana ya era el viento, aunque bonancib,e del N., y al 
medio dia N. O.: esta variación y el afirmarse en el cuarto cuadran- 
te nos hizo sospechar, siguiendo el parecer del Capitán Cook, que 
rolarla al segundo ; coadyuvaban á insistir en esta sospecha el ba- 
rómetro que siempre nos ha manifestado las revoluciones del tiem- 
po de 29 V 50, en que se hallaba, bajó á 29 y 27 : los termóme- 
tros de Kem.' y Far.« el mayor grado de frío que han señalado, ha 
sido el primero de 10" y el segundo de 51. ° 

Las observaciones al medio dia nos sitúan en latitud septentrio- 
nal deW51' 23" y longitud del real observatorio de Cádiz 130 
52 kO. La declinación de la aguja observada por amplitudes y 
azimutesesl7«ÍO'00"N. E. 

Dia 23. Los vientos del segundo y tercer cuadrante que creía- 
mos constantes porsus buenas apariencias se declararon variables, 
fresquitos y bonancibles hasta el dia 20, que bajo las mejores cir- 
cunstancias, el cielo despejado, carices risueños, y un temperamen- 
to agradable quedó entablado del O. al O, N. O. y N. O. si n de- 
jarnos otro recurso en favor de nuestra derrota, que el rumbo del N. 
N. O. al N. N. E. los cuales según la posición aetual de las corbetas 
nos conduelan á vista de la tierra : con efecto á las diez de la ma- 
ñana del 22, se dejó ver tendida del E. N. E.al N. á larga distan- 
cia el mar de un color claro verdoso, nos indujo á creer estabamus 
en sonda, á pesar de lo mucho que distábamos del continente ; sm 
embargo quisimos satisfacer nuestra curiosidad, en consecuencia se 




19^ -- 



áíS^^SSe*- 



echó el escandüllo al 3gua, y con 100 brazas en la perpendicular del 
costado no se halló fondo : uiíeriraos entonces nue aquel color en 
el mar pouria causarlo el derretimiento de las nieves de que están 
vestidas las ekvadas y corpulentas montañas de esta parte de la 
A.nérica, 

Al medio dia situados en lalUudN. de 56° 17' 30" y longitud de 
130° 16' ya distinguiamosm-uchos puntos de la costa, en disposi- 
ción de poderse trabajará su vbta, como en efecto lo verificó nues- 
tra compañera midiendo bases, y situando lo mas notable de ella: 
el estremo meridional que alcanzábamos á ver demoraba al N. 69° 
E. la entrada del p.*° Bank descubierta por el Capitán Dijon el año 
de 1788 al N. 25° E. y el Cabo Engaño reconocido por el Capitán 
de Navio D. Juan Francisco Cuadra el año de 17^5, á quien el' 
Capitán Cook, llama Edgecombe al N. 17° O.: á él referimos- 
nueslras observaciones de longitud cuyos resultados difieren de la 
posición asignada por este Capitán en 27' mas occidental de la que 
le establece; sin embargo debe preferirse á nuestras observacio- 
nes, á pesar de convenir dentro de medio grado muchas series de 
distancias lunares observadas en las mejores circunstancias, con el 
resultado de los cuatro relojes, cuyos movimientos en la larga épo- 
ca de dos meses, es igual al que se les asignó en el puerto de Aca- 
pulco : no obstante este accidente es preciso ceder á la casual pro- 
porción que tuvo aquel hábil marino de observar en Nootka, una 
emei-sion del primer satélite de Júpiter, averiguar el movimiento de 
sus relojes y observar diferentes series de distancias lunares, que 
hizo conviniesen con el resultado de aquel, desentendiéndose de 
su observación hecha con un excelente anteojo y tomando el pro- 
medio de la del Sr. King, con uno de inferior clase, y cuya obser- 
vación diferenciaba de la suya 50 segundos de tiempo : estas mis- 
mas observaciones las refirió al Cabo Engaño (á quien dio vista el 
í°de Mayo de 1788) por la diferencia de meridianos que le indica- 
ban sus relojes desde la salida de Nutka, en cuya época de seis días 
no podian aquellos siendo de la mejor fábrica, y de un autor acredi- 
tado, contraer sensibles errores. 

El viento que le habiamos tenido fresquiio en la tarde del 2i fué 
insensiblemente quedándose calma hasta la media noche que lesos- 
tituyó una ventolina del S. E. la que en poco rato nos profjorcionó 
un andar de cinco y seis millas: á las dos de la mañana se dejó ver 
la costa inmediata á las islas de Lobos ; á la sazón se distinguía 
también la abra, que forma la isla en que está el Cabo Engaño, y 
la corpulenta montaña de San Jj'cinto, la cual vista por su parte S. 
y S. E. presentaba plana su cumbre, y algo mas aguda por su parte 
S. O. señoreábase aqueüa entre todas las demás de la costa ; de- 
jándose verá la primera luz del dia bajo de un aspecto encantador ; 
el cielo estaba cubierto de alguna celajería parda suelta, la mar 



#i 




193 — 



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tranquila, el color del agua quebrado, y la? elevadas montañas sem- 
bradas por todas partes y cubiertas sus cimas de nieve, hacían entre 
si una smiétrica armonía, á que contribuía en mucha parto las pun- 
tas, abras, cañadas, 4''- ' esta particular perspectiva se hizo aun 
mas interesante al aparecer el so! sobre el horizonte, ofreciendo con 
su presencia una variedad tan estraña, que- la vista vacilaha sin 
poder determinar hacia que parte dirigirse, para admirar mas y mas 
la naturaleza, 

Al medio día situados en latitud de 57* 10' 34" y en longitud de 
131° 31 i2, nos demoraba el monte de San Jacinto al N. 70° O. y 
el eslremo septentrional del frontón de la entrada de la Cruz ni N. 
15° O.: á la sazón reinaba el viento en el cuarto qq/*^ ri(i."ibanios 
entonces de un temperamento benigno, en el que señaJalia el tt^r- 
mómelro de Farhenhtííl espuesto al aire ubre 51°, cuvo estado del 
tiempo comparábamos con una entrada de primavera sobre nuestras 
costas de España. 

Como las intenciones de aquel Comandante eran al parecer re- 
conocer la costa desde los 58° de lalilud, nuestro rumbo no se diri- 
gía en concepto á ella, sino en el de hacer la derrota mas directa á 
aquel fin : asi en la tarde del 25 se no": ocultó mucha parte déla 
tierra meridional del Cabo de la Cruz y de un lodo su ensenada, que 
se forma é interna hacia el S. E.: como á distancia de 16 Isguas 
próximamente y con proa de O. costeamos sin embargo el frontón 
entre aquel Cabo y el de Buen Tiempo, que aun no alcanzábamos 
á ver : este trozo de tierra cubierto enteramente de nieve, ofrecía 
una vista espantosa, pero al mismo tiempo interesante ; en cada 
posición de la corbeta se presentaba vario y diferente : úe^áe las 
orillas del mar empezaban á nacer pequeños montes en figura de 
panes de azúcar, y á proporción que se acercaban al centro eran 
de mavor corpulencia y altura, en disposición que algunos do ellos 
se confundían con la poca celajería de que estaba adornado el cielo, 
excepluando la de Buen Tiempo, que al parecer respetaban, de- 
jiándosí5 ver desahogada y libre en medio de aquella confusión, en 
donde parecía imponer respeto á las demás que la rodeaban. 

Nuestra situación al medio día era en latitud de 57° 59' 17" y 
longitud de 133 15 W ; á la sazón nos demoraba el Pico do Buen 
Tie.mpo al N. 12° E. y el eslremo oriental del frontal al N. 33° S. 
ángulos de la auja, cuya declinación según el promedio de los azi- 
rautes observados es de 2'!-° N. E. 

E! viento le teníamos fresquito del O. al O. S. O., el cielo cu- 
bierto de celajería y la tierra se dejaba ver confusamente ; sin em- 
bargo se conocía ser alta y quebrada : á poco rato despejando 
algún tanto §e presentaron en la orilla blanquizares, la costa por 
algunos parages interrumpida por terreno bajo, sembrado de arbo- 
ledas, en lo interior cañadas y montañas cubiertas de nieve, cuyo 



ia^^N<- 



49 



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.- 194 — 



aspeeto causaba un contraste interesante. Después nnas inmediatos 
1 continente dimos vista á un pedazo de tierra baja que parecía 
como una Isla, situada en la entrada de una grande ensenada for- 
mada por dos puntas bajas, que al principio dudamos si podria 
ser la de Bering; pero no eonviniendo la latitud de este lugar con 
la establecida por el Capitán Cook, y reconocido por nosotros todo 
este trozo de costa, quedamos convencidos de que toda ella era cor- 
ridí), y aunque realmente se forma ensenada en aquel parage, no 
jireseíita otro abrigo que el de las dos citstas, la una que desde el 
Cabo Engaño corre un corto pedazo de N. á S. y la otra hacia el 
CaboFipphsde N. O. á S. E. con corta diferencia. 

A las cinco de la mañana viéndose la rebentazon de la playa de 
la tierra baja, so echó el escandallo al agua y con 100 brazas en la 
perpendicular del costado no pudimos hallar fundo; á la sazón fa- 
vorecia el viento las intenciones de aquel Comandante, y las buenas 
circunstancias del tiempo ponian en quietud y sosiego sus desve- 
los, celo y cuidados : costeábamos de muy cerca la tierra alta en lo 
interior y baja en la orilla, de este modo nada se ocultaba á nuestra 
vista, sin que pudiésemos dejar de ligar las puntas, abras y peque- 
ñas ensenadas ele, menos notables : á las cuatro de la mañana se 
dejó ver el Cabo Fippbis al N. 65° E. distancia de 3 á 4 leguas, y 
una cañada que á esta distancia proyectaba como una bahia ; esta 
equivocación pudo tener el Capitán Cook, marcándola por la de 
Bering, respectoá convenircon la latitud que le establece, quedan- 
do nosotros, segunn ueslros resultados y reconocimientos, convenci- 
dos de toflo lo contrario. 

Entre 5 y 6 de la mañana avistaron de la corbeta comandanta 
una abra, cuya boca estaba próxmíamente en latitud de 60"; á la 
sazón costeábamos la tierra de cerca, pero esta novedad bizo variá- 
semos nuestro rumbo, dirigiéndolo inmediatamente á aquel para- 
g®, que aunque estuviésemos prevenidos contra la memoria de Mr. 
Boche, sin embargo causó en nosotros alguna pequeña novedad, 
bien que precaria : como á la distancia próximamente de o á 6 le- 
guas, se (¡uedó el viento bonancible calmoso ; este accidente, las 
circunstancias de no distinguirse aun otra cosa, que tierras muy 
elevadas en el fondo del abra, y corladas á pique, la desconfianza 
de que pudiese ser ondable sus inmediaciones, la falla de agua, y 
leña, para la sucesiva campaña, y la necesidad de examinar el mo- 
vimiento délos relojes marinos para los ulteriores reconocimientos, 
hicieron sin duda desistir á aquel Comandante de la empresa al 
parecer no prudente con las corbetas ; en consecuencia y á su imi- 
tación viramos por delante dirijiendo nuestro rumbo al puerto de 
Mulgrave, cuyos naturales hablamos visto una hora antes hacían 
diligeneias en sus piraguas para alcanzarnos : á poco rato de aque- 
lla maniobra, y mucho antes de estar á la voz, el que gobernaba 



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abria los brazos, y sucesivamente enseñaba una grande piel; poce 
después ya mas cerca nos saludaron con un canto general, qüe,en- 
tonaba uno de ellos, y á continuación le seguian los demás armonio- 
samente y sin que se notase disonancia : la corbeta comandanta á 
quien de antemano le habíamos hecho la señal nos contesta «-í poco 
rato con la de permitirse una cauta comunicación con los naturales, 
en cuyo concepto admitimos dos piraguas que atracaron por nuestro 
costado de barlovento ; otra se dirigió acia la Descubierta por señas 
que les hicieron los que se hallaban en estas, quienes nos dieron á 
entender si se les permitia subir, y habiéndoseles concedido exigie- 
ron que algunos de nuestros marineros pasasen á ocupar su lugar 
á las piraguas, á cuya instancia como «ra regular, se negó este Co- 
mandante ; estuvieron asi un pequeño instante de?pues del cual se 
determinaren á satisfacer sus deseos : ya en el alcázar se les agasa- 
jó con algunas frioleras, las que sin repugnancia admitieron, ecep- 
tuando las naranjas: saboreábanse con la galleta, el vino, y aun 
con una corta cantidad de cebo que para ellos era un rico y delicado 
manjar ; deseaban como «ra regular, cuanto se les presentaba á la 
vista y con ansia lodo pedazo de fierro de alguna magnitud, sin em- 
bargo nada les causaba admiración ; bien que en mi concepto era 
esta una conducta estudiada, que poco después fué interrumpida 
con grande admiración y sobresalto de todos ellos por una cabrita, y 
un gato, de quien huian amedrentados, suplicando al mismo tiem- 
po por señas los separasen y quitasen de su vista : de?pues sus ma- 
yores instancias y esfuerzos, se dirigían á indicarnos el parage don- 
de estaba el puerto, para que alli pusiésemos la proa ; á la sazón 
temamos el viento contrario, y era preciso ganarlo sobre bordos, 
en cuyo concepto prolongamos algua tanto el de afuera, hasta estar 
casi por^su travez ; esta conducta absolutamente precisa no era 
combinable con el juicio y razonamiento de los naturales, los que 
por último recurso se acercaron al lugar del timonel, y ton ceño 
agradable y risueño le señalaban á dónde debia gobernar, pero 
viendo no habia surtido efecto aquella tentativa, estuvieron un gran 
rato suspensos, hasta creer pasábamos de largo, entonces se metie- 
ron en sus piraguas dirigiéndose al puerto : el Cacique en todo el 
tiempo que estuvo abonlo, no dejó de rato en ralo de arengar á su 
gente, á cuya voz gruesa y sonora, prestaban su atención ; este 
viejo respetnléle cubierto su rostro de una barba larga y cana, y 
cuyas luces parecían ser superiores á las de la multitud, nos hizo 
saber por señas, que uno de los que habian llegado antes en las pi- 
raguas, era su hijo, a este mismo nos lo habian señalado los que le 
acompañaban como cacique, pero luego que llegó el anciano, nos 
indicaron que era el principal ; para aclararnos esta idea cerraban 
las manos, dejando libres los dedos Índices, y puestos paralelos en 
la dirección de las palmas, iban subiendo el de la derecha, y bajan- 



— 196 — 




iSáí^Sae*. 



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do el de la izquierda hasta esle en el final de aquel, acompañando 
al mismo tiempo á esta seña la palabra accau, accau, que después 
la usamos nosotros como para atraer su atención : en la tarde den- 
tro ya de puntas acudieron en gran número, trayendo consigo mu- 
chas pieles de nutria que cambiaron con trapos viejos de nuestra 
gente: poco después llegó el Cacique acompañado de una muger 
que ofrecía sin ningún recato, acción que desaprobamos y que por 
señas dimos á entender nuestra indignación: toda la larde siguie- 
ron nuestros bordos acompañándonos al costado, hasta el amarra- 
dero, que á imitación de la corbeta comandanta dejamos caer el an- 
cla de babor á distancia de un cable por su proa; después tendimos un 
anclote, quedando amarrados E. O. bajo las siguientes marcaciones: 
las chozas, de los naturales al S. O. 1/4 O., la punta de Turneral 
S. E. distancia de la tierra mas inmediata próximamente dos cables. 

iLcaecImíentos en el Puerto de Mulgrave. 

Nuestro primer cuidado fué proporcionarnos un sitio cómodo y 
seguro para hacer la aguada, leña, y lastre : uno de los primeros 
indios que vinieron abordo en la mañana del 28, á quien hicimos 
comprender la necesidad de anclar en este puerto, nos condujo des- 
pués de haber hecho algunos reconocimientos inútiles, á una en- 
senada pequeña frente del fondeadero sobre la costa E., pero á pesar 
de su auxilio, y todas nuestras diligencias, solo pudimos encontrar 
una poca de agua parada, y cuyo gusto participaba de las raices por 
donde pasaba ; elegido este sitio para hacer la aguada con la espe- 
ranza de mejorarla haciéndola corriente, nos restituimos abordo, 
premiando pródigamente por su pequeño servicio á una ó dos fami- 
lias, que habitaban en dos chozas inmediatas á aquel mismo lugar. 

Desde el amanecer rodearon las corbetas muchos naturales de 
ambos sexos, atraídos unos de la novedad, y otros con el objeto de 
cambiar algunas obrillas de su industria, en cuya adquisición se 
interesaba mas de loque se puede concebir la curiosidad de nues- 
tros marineros : al principio subieron sobre el alcázar, y después se 
les mandó bajar á la lancha para precaver los robos y otros desórde- 
nes dejándoles libertad, de proponer sus cambios desde allí: un 
indio se había apropiado un grimpolon, que volvió con gran serenidad 
en el momento de ser reconvenido ; pero no hizo lo propio con un 
candado, teniendo el atrevimiento de enseñar á D. Jacobo Murfi, 
que estaba de guardia su cuchillo (arma de un uso común entro 
ellos) como manifestando su resolución en defender la prenda ro- 
bada á cualquier trance ; hubiera sido muy fácil castigar su osa- 
día, si no estuviéramos resueltos á evitar en cuanto fuese posible to- 
do rompimiento : el Cacique vino á esta corbeta, y poco después se 
le hizo saber el robo : arengó á los naturales, y el candado que ya 



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estaba en tierra, fué restituido abordo en pocos minutos. El ansia 
con que nuestra gente compraba los objetos mas viles por sola la 
circunstancia de pertenecer á los naturales, abria cada momento 
nuevo ramo de comercio ; ademas del pescado Iraian si^s útiles de 
pesca, sus muebles domésticos, sus armas y otras obras' de manu- 
factura propia, destinadas á la vista ó al adorno, todo lo cual per- 
mutaban por ropa vieja, clavos, botones y otros articules semejan- 
tes, y de un precio inestimable para ellos : observamos que cuando 
convenian en una permuta, cantaban todos ; tjeremonia qué escu- 
saron pocas veces, y con la quedan solemnidad á sus tratos. 

El Cacique que habia estado toda la mañana abordo pasó por la 
tarde á la Descubierta^ donde D. Tomas Suria, sacó su retrato con 
bastante exactitud ; al enseñárselo se mostró tan complacido, que 
instó con vebemencía le pintasen con un morrión, que en ün com- 
bale sangriento habia ganado á otro caudillo enemigo. 

El 29 por la mañana salieron las dos lanchas á las órdenes del 
Teniente de Navio D Antonio Toba, quien habiendo tenido la for- 
tuna de encontrar cerca de la poza del dia anterior, y como á un ter- 
cio de cable de la playa, un arroyo de agua buena y abundante, pu- 
do estar de regreso abordo para las dos de la tarde : repitióse este 
trabajo en los dias succesivos, alternando los oficiales por antigüe- 
dad, y llevando para su seguridad un sargento y s^eis soldados ar- 
mados, ademas de los correspondientes á las esquifaciones, cuya 
precaución se consideró suficiente, respecto á que pocos naturales 
se separaban de las corbetas. 

No bastaron todas las precauciones, para que en la misma ma- 
ñana robasen los naturales dos pasadores de fierro, que estaban col- 
gados en el estay de mesana ; y el Cacique á quien se avisó de esta 
novedad, empleó sin utilidad su autoridad y elocuencia : con este 
motivo se llevaron á la playa inmediatamente diferentes ramos de 
comercio, para que allí se hiciesen los cambios ; acudieron al prin- 
cipio muchos Indios, pero luego volvieron á las corbetas donde te- 
nianalgunamasfacilidad^enrobarmayorgananciacon los marineros, 
ymayor diversión con el mismo bullicio: aunque no se consiguió el. 
afán propuesto, se estableció sin oposición la tienda de campaña, 
«on lo que se dio principio al arreglo de los relojes, teniendo todos 
los dias la pensión de embarcar los instrumentos. 

Hicieron mil solicitudes para subirá la ^íremtZa, y talvezcon el 
designio de conseguir esta gracia, nos dieron varios conciertos voca- 
les : el maestro de capilla daba el compás con un canalete y ento- 
naba sus solos cantando después en coro, y ajustándose de un modo 
admirable : en el final de cada estrofa esforzaban la voz, deprimian 
el cuerpo, pisaban cen esfuerzo el suelo, sin omitir todos aquellos 
gestos que suelen pintar la furia y el enojo. Yo no sé si se puedi 
juzgar de una obra música sin grandes conocimientos del arte, pero 




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... 198 — 




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si se puede asegurar, que las canciones de los Mulgravesesagradabnn 
á todos; sin embargo su música, aunque la empleaban para pedir 
ó denotar la paz, se resienle del carácter salvage, yes mas propia 
para avivar las pasiones marciales, que para escitar los sentimientos 
dulces y tiernos. Nuestros músicos se retiraron al ponerse el sol 
sin haber subido abordo, pero ricos con nuestros presentes, y satis- 
fechos de nuestra conduela apasible 

Día 30. Parece que esperaban con impaciencia la primera-luz 
del sol, para visitarnos: llegaron abordo con nuevos efectos, y tan 
gran cantidad de salmones, que los Comandantes determinaron 
darlos de ración á la gente.: un botón, un pequeño clavo, etc. ^ 
era el precio de uno de estos pescados esquisitos del peso de seis á 
siete libras, que en la Europa se miran como un ornamento de las 
mesas suntuosas, y en el puerto Mulgrave llegaron á ser desdeña- 
dos de los propios marineros. El Cacique ensayó otros géneros de 
comercio con poca fortuna : creiraos al principio, que solo se pros- 
tituian las mugeres de una ínfima clase, pero conociendo pronto, 
que la menos complaciente de la familia real hubiera vendido sus 
últimos favores por corto interés, las órdenes para ccníener los abu- 
sos de esta clase fueron estrechisimas, y podemos asegurar, que 
correspondieron exactamente á su objeto. 

Por la tarde y sobre una clara, apareció el Monte de San Elias, 
visto la primera vez por el Comodoro Bering en 17^1 ; según nues- 
tras observaciones, tiene 2,792 toezas de elevación ; en el sentido 
vertical (887 mas que el Pico de Tenerife) y visto de ^1 leguas, 
debe aparecer bajo un ángulo de medio minuto. 

A poco rato empezó á despejar por toda la circunferencia del 
puerto, dejándose á la sazón ver lo interior de la costa, desde el S. 
E. alN. É. y N. O. del fondeadero, todas tierras muy elevadas y 
casi cubiertas de nieve : después fué apareciéndose el vértice del 
Gran Monte de San Elias, que marcamos al ángulo de 42" 30' en 
el cuarto q."% con cuya marcación y- la diferencia en latitud inferi- 
mos su distancia de 2/i.2/3 leguas : á proporción que tomaba ma- 
■ yor fuerza el viento del N. O. y que el sol caminaba a su ocaso, se 
apartaba la celajería de aquella hermosa y corpulenta mpntaña,^ 
que unida á toda la demás tierra, ofrecia una perspectiva interesan- 
te y un aspecto digno de una imaginación poética : las nubes entre- 
mezcladas con diferentes coloridos, caminaban paulatinamente á os- 
curecer la parte opuesta, para realzar roas y mas las tierras vestidas 
- de nieve, entonces ya despejadas de un todo. No se hacia menos 
interesante alas diez de la noche, cuando sola la luz del crepúsculo 
y la de la luna prestaban sus auxilios, para que no careciésemos 
de aquella vista éstraña y rara : desde la ajiganlada montaña de San 
Elias de un grosor extraordinario, se dejaban ver hacia el septen- 
trión y al oriente una cordillera de montes, que se unian á los del 



199 — 




Buen Tiempo ; la porte biija de nquella se presentaba oscura, y con 
el mismo carácter que la circunferencia del surgidero, cubierta de 
pinos, algunos otros árboles y arbustos; hacia la parte S. O. se 
dejaba ver entre ramas la ranchería délos naturales, sembrada la 
playa inmediata de pitaguas^y canoas, interpuestas á un cielo claro, 
á un horizonte purpurado que ilun:iinaba aquella campiña por su 
parle occidental ; y a la opuesta muchas embarcaciones, dentro de 
las cuales se admn-aba la naturaleza, tributándola sus justos home- 
nages, Ínterin los moradores en ei mayor letargo, no apreciaban sus 
dádivas y grandezas. 

La noticia de nuestra llegada se difundió pronto perlas inmedia- 
ciones de Mulgrave;' á las siete de la mañana avisó un centinela 
(que los naturales ái'pn todas las noches á la entrada del puerto) la 
proximidad dw dos canoas estrañas : toda la república pareció con- 
moverse con la noticia, y el Caci(iue después de arengar al pueblo, 
ó para exorlarlo á defenderse de sus enemigos, ó para dirigir su 
conducta con los nuevos huéspedes, suplicó que uno de nuestros 
soldados tirase un fusilazo ; se hizo así, y los naturales que condu- 
cían las canoas respondieron á la esplosíon del fusil con una can- 
ción, que siemb como lenem'os dicho una señal pacífica, restituyó á 
losMulgravei^es en su primera tranquilidad. Las canoas se dirigían 
á las corbetas, pero avisándoles el Cacique que el Gefe de los ex- 
irangeros estaba en tierra, arribaron sobre la playa inmediata al 
observatorio : laS dos eran de una propia capacidad y contendrían 
cincuenta hombres ; en el centro de laprimera que tomó tierra ve- 
nia un personage, cuyo aspecto grave nos pareció anunciar su auto- 
ridad, y nos convencimos de ello cuando vimos arrojarse al mar 
dos Indios que sacaron al augusto Príncipe, el cual fué al instante 
presentado por el Cacique Mulgravés, á D. Alejandro Majaspina. 
A estas canoas sucedieron otras en los días siicpsívps, atraídas por 
nuestros clavos y cascabeles, antes que por la curiosidad de ver 
nuestras embarcaciones, y otros muchos objetos que les eraii abso- 
lutamente desconocidos ; todo lo miraban con una indolente indife- 
rencia, siendo para ellos lo mismo una: embarcación grande, qusi 
una pequeña canoa. 

Inmediato al observatorio había un sitio de desvaras en cuadro, 
cubierto de piedras, y en el que según nos informó el Cacique, solo 
se enterraban los niños de su familia y los hijos de otro Indio que 
le acompañaba siempre, y al parecer hacia los oficios de Ministro de 
Estado; á la distancia de tres varas estaba otra porción de piedras 
que cubrían el cadáver de un guerrero, el cual legraba de este ho- 
nor por haber muerto valerosamente en el último encuentro que 
tuvieron con sus enemigos. 

Aldia siguiente salió D. Alejandro Malaspina con el Puitor bu- 
ría, al rio situado en el canal de la entrada, á examinar ellugordo 



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^'^Sfte*. 




- 200 



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los sepulcros de que habla el Capitán Dijon : sacóse una vista de 
aquel edificio, y sin repugnancia de los naturales que se acercaron, 
cuando llegó nuestro bote, y á quienes se hicieron algunos regalos, 
y se consiguió embarcar una de las cajas del sepulcro antiguo. Es-, 
toba esta adornada por fuera con caracoles, y dentro habiaotra me- 
nor, .jnla cual se hallaban envueltos en una especie de esportilla 
algunos huesos calcinados, y en gran parte pulverizados. Pudo 
comprenderse por los naturales, ser estos los sepulcros destinados 
únicamente para la familia reinante, no quedando duda de la cora- 
buslion de los cadáveres al rededor del figurón, que representa la 
vista con la mayor propiedad. 

Dia 2. El 2 salió D. Alejandro Malaspina acompañado del 
Teniente de Navio D. Antonio Tova, con las lanchas de ambas cor- 
betas, competentemente esquifadas para reconocer el abra vista la 
mañana de! 27 de Junio, y las otras embarcaciones menores conti-^ 
nuaron haciendo la aguada, y se dio principio al corte de la leña : 
el oficial que presidia constantemente estos trabajos, aseguraba su 
aceleración al propio tiempo que precavia los desórdenes de nues- 
tros marineros ; pero los naturales á quienes dio osadia la suavidad 
de nuestra conducta, se abandonaron á todo género de excesos, 
cuando juzgaron enflaquecidas nuestras fuerzas con la ausencia de 
las lanchas ; no bastó el orden establecido en el corte de la leña por ■ 
D. Cayetano Valdez, para impedir que un indio robase la ropa de 
un marinero: á este insulto tolerado hubiera sucedido verosímil- 
mente otro mayor pero D. José Bustamante hizo llamar el Cacique, 
le reconvino con la conducta inicua de sus vasallos, añadiendo que 
era necesario absolutamente la restitución de la ropa robada : el 
Cacique disculpó á los suyos y atribuyendo el delito á las tribus fo-^ 
rasteras, se escusó de castigar al delincuente : el robo considerado 
por sí solo era ala verdad una cosa poco importante pero este robo 
sufrido disminuía la opinión de nuestro poder y podía tener unas 
consecuencias fatales : faltaba mucho para completar nuestra agua- 
da, y leña : debían también continuar las observaciones astronómi- 
cas, y nada de esto era practicable si no contasemos con la amis- 
\nd, ó por mejor decir, con el respeto á estos hombres. Comprendi- 
mos bien que la probidad lesera de un todo desconocida y que so- 
lamente el miedo podía contenerlos dentro de los límites de la razón; 
en estas circunstancias, evitando los medios violentos convino D. Jo- 
sé Bustamante en un partido propuesto al Cacique, el cual convino 
gustosamente y al parecer era el que dictaba la prudencia : se pro- 
hibiéronlos cambios y esta determinación correspondió en partea 
su objeto, por que hizo restituyesen la ropa robada, bien que no 
fué suficiente para contener el carácter belicoso de los naturales. 

Bia 3, Como el dia 3 no se les permitió atracar á las corbetas, 
cargaron todos sobre el lugar donde nuestra gente se ocupaba en 



#1 




S5;^:gs*- 



... 20Í — 



*fi^SÍÍSls^S^®.'p 



3Í ccrlfir la lí^ñn, el quo diüLirin como non mnñ]?i müln dií I.i ranclie- 
c ri;i ; into de ellos quiso sin preie\t<) ítiropei!;!!" ;)I ceiilineh (fiie 
|ft cusloiÜHbn la ropa de los irabiijíidorcí, y so arinjó pn'i el ¡uiñíil 
H dtísatido al Tenietito do-Navio I), losó Bobrcdo, qi¡o hubo de re- 
W prender su conduela : este oficial no hubiera podido Cünteiferlo, íi 
otro indio iiitot'piiesto entre los dos, no en'ba razase los malvados 
desi^'^Miios de su cdmpatriota. Pt)co des[iuos de esle suceso !ie;^ó al 
misiuo lugaríd Comandante de esta corbeta con muchos de los oíi- 
riales, y todos se emplearon en tirar al blanco, piiri manifestar in- 
fi¡re("{.amen{eá los naturales la terrible aciivií{;id de niiestr;!s amias 
deslriictoraí, y la venlnja qite tenían scdire las suyas. El tnismo 
indio que poco antes habla alenl.ido cnnlra Robredo, disímso ei seis 
dobleces una pie! curtida, v colocándola en un hi.ifarconvfMiienle 
convidó í\ tirarla : el Tefdenle de Navio 1). Ciríaco Zeballos, se 
apartó cificuenta pasos de! objeto, y est;^ba va a punto de disparar, 
cuando el indio mandó suspender la prueba : cojíió la fiiel, la su- 
merjjió seis ú ocho veces en el agua, y est.-uido humi'deciila á su 
satisfacción, volvió. ¿ ponerla en el mismo sitio: por felicidad la 
bala atravesó la piel jior todos sus dobleces, llevándose una parte 
del madero sobpH que estaba, y losiiidios (piedaron convencidos de 
que ni la distancia ni el agua podían precaver los estragos del fuego 
abrasador de nuestros rayos. 

La prohdiicion de ios cambios irritó á los mulgravoses á mediila 
del v;ilorque daba!) k nuestras bagatelas, de lo cual tuvimos prue- 
bas tan po';iiivas,'*como nos pudieron ser funestas; I). .José Busla- 
manfe con ios oficiales Concha, Zeballo*, Aüponzom, el Cantador 
•iPzquerra, y vo, desembarcamos la tarde del mismo dia 3 sobre la 
plava inmediata á la población de los indios, los cuales buscando 
ocasiones para romper, ó con otro designio, que no concebimos, 
arrebataron á nn marinero de pocos ario^,^ lo conducian ya á sus 
habitaciones, cuando fué adverliilo por raí ; el indio dejó al marine- 
ra cá luiestras v^^cs, pero, tirando del pufia! corrió acÍM el Conian- 
dante con ánimo resuelto de herirlo, y lo hubif'ra veriíírado si cin- 
tro ó cinco escopetas prontas á disparar no lo coníuvliístMi ; gritó 
entonces á los suvos, V en el momeniD fiiimos rolííad'.'S de natura- 
les (lodos con (,d pi^ña! en la mano,) que cerrnndo el paso , i todas 
par!e«, apenas dfq.ihan el espacio preciso para mnneinr nnestr;is e.v- 
('opeías : estas armas eran á la verdad un recurso demasindo débil, 
porque una vez rli'iparadas no se hubiera podi'io volver á, cargar 
antes de ser atro[iel!;id()s por la muitiiud : en estas circunMancias 
criticas apareció por fortuna el CTcifiueT el c;',;!l no dio pi'ovidencia 
para contener <á ios sediciosos, ó por no com;!i-om3l,er su aui-oadad, 
ó por que procedió también ñu mala fé, pero su presencia nos fici- 
litó lomar la ribera. Nuestro primer cniíindo fué poner á !v)do el 
bote cuyo esquife consisiia en cuatro hombres indefensos, y gjman- 



% 



B'í^^se*- 



5í 



■>fc^lí^'&"S 




20^ 



(lo (]e?pi!cs 11!) ?itio übifi floiule his nrinas de fuego se puiüeran 
maiK'jar fcn uliiiiLii!, ¡ci ninncricp.dü en luMia mas de una hora, 

ara m.-mifcslar <i los inilius, que jnm.ts podría iiiliiHÍdaiiius mi eX- 
(C>ivo número,, y pur que una relUHuíi ¡trecipitada hriliiera desva- 
neridü enteraiHLMite !a o[iifii(tti de luicstro porier : nada nos liubiera 
sido mas fácil, que resarcir la que habifimos [¡erdidn, y vengar el 
iiiSüUo de esta larde ; pero consiíb-rado todo ('«ii una juieiusa sere- 

idad nos resiíiuimüs aburdü sin causar e! monur daño, id maiuJai- 
lo híirer después. « 

Esie suceso nos hizo acordar el Inmenlable fin que lu vieron el 
Capiian Cook, en ias Islas d(í Sandwich, el Viscoiule de Langle, 
en ¡a de losNavegauíes, y oirías funclíos individuos de la desgracia- 
da expedición del Conde de Laperouse, sidire esla misma cosía ds 
la América. Seavi>ó inmedialamenlo de lodo lo sucedido en tierra á 
los oficiales de la De.^áíót'crífí qne estab.'U ya embarcados en el 
bote, para irá pasearse, y como era ¡¡rudenle regresaron abonlo, y 
en ambas coi betas se tomaron nuevas precoucioneí por sien lo su- 
cesivo se rt^pelian semcjanles excenns. i'ocu di'spni's de la oracioiv 
se acordonaron los indios por la ribera y enlonarí n diversas can- 
ciones, para pedirla paz re¡)iliendo en ellas varias veces las pala- 
• hvus atrevida y descubierta, imitando el pase nuestro de la pala- 
bra : el u?isino Cacique vino abordo el dia siguiente muy temprano 
con la propia solicilud lra\endoen prueba de sus deseos, é iiilen- 
i iones el resto de la ropa robada, y asi que secedlo por nuestra par- 
te á la paz, se rodearon las corbetas de canoas, yA-fllvi(iron loscwm- 
l)ios con la misma confianza que el priníer dia, ycomosi no hubie- 
sen dado molivode senlimienln. ^ 
E! mismo din por la tardóse restituyeron fibordo e! gefe de la 
eNjíCiHcion v í). Ánloulo Tova ; llegaron á la boca del Abra al me- 

odiadel2, y en aquella tarde, y mañana siguiente sacaron el 
plano del Putíi lo ; se internaron basla encontrar por todas parles 
)-ancas de nieve, que obstruian el paso de las lancJi^s y convenci- 
íiosdesu poca utilidad, porque á menos de un tercio de cable de la 
filáva no se encontraba fondo, se preparaban á regresar, cuando 
se no!ó la taita de un marinero de la Atrevida: era este el gaviero 
yorM.*'' Fernandez el mismo que desertó en Acapulco, é indu- 
jo á otros á la. deserción^ qísien deseando volverá adquirir la con- 
fianza del Coinaiidanle y oSiciales habia solicitado vivamente dbd 
CGntrom;iestre le incluyese en la esc,uifaciün de la lancha ; y pcnt;- 
Irado de! principal objeto de las corbetas en esla campaña, y el ac- 
tual de las lanchas, se sopaió de sus compañeros, que estaban gui- 
sandu en titura, y siguiemlo ia costa E. del puerto llegó á un sito de 
donde pudo ver claramente que estalla cerraiJo por la cordillera de 
nlañas: reunido esto marinero se retirarü"n las lanchas por el 
N. del fjüdeadero, sacando la coníiguracion y arrumbamiento de 




^^- 203 - 



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Í3S islas, que lo resgunnlan por esta parte. Al abra se llamó con 
propiedütl Puerto (iel J)tíseii<(añu : se observó alli la variación de 
32" W y b !;ililüi! de 5ü" 50'. 

Desde lüSÚUinios sucesos ocurridos con losnnturales se procuró 
eviiir su couuniicaciüu en tierra; pera nada era mas imporlanle 
fjuíj observar el estado, y marcha de los relojes marinos, cuyo co- 
j'ucmiieiito convenia para ratificarlas longitudes de nuestra última 
campaña, y afianzar las seguridades de nuestras posiciones ulterio- 
res: ¡)ara llenar un objeto de esta importancia se desembarcó el k^ 
de círculo, pero el oficial encargado este dia de la observación D. 
Juan Bernaci, avisó á las 12, que los naturales estaban inquietos, 
manifestando ideas de hostilizar : las corbetas que se hallaban pro- 
longadas con la playa, y á muy corta distancia, prepararon inmedia- 
tamente sus fuegos, y se dirigieron á tierra en los botes ü. Alejan- 
dro Malaspina, D. Cayetano Valdez y i). Juan de Concha con cua- 
tro soldados bien armados : estas fuerzas lejos de contener parece 
que irritaron mas la ferocidad de los indios, no faltando uno que re- 
curriendo á su arrojo favorito tirase del cuchillo, y se presentase 
cun desenfado delante de I). Cayetano Valdez, que tenia su esco- 
peta con la bayoneta armada y á vista de ocho ó diez armas de fue- 
go. A este tiempo, y á solicitud «Je D. Alejandro Malaspina se tiró 
*en la Atrevida un ca'ñonazo, cuya esptosion nueva para los natura- 
les los atemorizó algún tanto, pero cuando conocieron que o! estrago 
no hakia correspondido al estruendo, insistie''on en sus ideas de 
atacar, y desfilaron muchos al abrigo de los árboles armados de lan- 
3«fes, y coiT designio á lo que pareció de doblar y sorprenrJernos por 
^as espaldas. Sinembargo de todo se logró embarcar los instrumeR- 
Ins, y todos nos restituimos aborda con felicidad y sin haber causado 
ni sufrido el menor daño. D. Ciriaco Zeballosque estaba en la agua- 
da con ocho soldados, no pudiendo determinar el verdadero motivo 
del cañonazo aceleró sus movimientos y sejeslituyó abordo con la 
lancha y bombos, a las dos de la larde. Los naturales cuyo carác- 
ter variable no se puede comparar con nada, cantaron sobre la 
playa la paz, y pidiendo a! Cacique ofrecieron unos calzones que 
faltaban desde íos primeros dias ; cuando empezó el alboroto se dejó 
irá tierra todas las canoas que estaban al costado de Jas corbetas, 
reteniendo en esta á soio el Cacique y un hijo suyo: instaba aquel 
á que se le permitiese bajar a tierra para sosegar á los suyos, los 
cuales leinduidandcsde allí á que se salvase á nado; pero cono- 
ciendo la imposibilidad de ambas cosas, dirijió sus súplicas, áque 
110 se hiciesen las punterías sobre la ranchería donde estaban-sus 
niugeresé hijos, y otras veces con toda la elocuencia y fervor que 
exigía su siluacion, exortaha á los natarales dopusitsen las armas : 
su hijo echó mano al cuchillo cuando se tiró el cañonaz.o, y aunque 
se le amarró enlouees, no quizo acompañar á sü padre, á quien lue- 



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... 204 — 



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goque esliivoZtíbaÜos abordo se clejó en entera libertnd, de la que 
se aprovefhó para bajar á tuirra, donde fué recibido con mil denios- 
Iraciono.s de alegria, y tomando los calzones se prosontócon ellos 
en la Descubierta Á pedir la paz, oue concedida por D. Alejandro 
Malaspiíia y comunicada por él al pueblo, volvieron en el mismo 
instante los cambios con la mayor armonii y amistad. 

Completa nuestra provisión de agua y lefm, hechas las experien- 
cias del péndulo simple, arreglado el movimiento de los relajes, y 
levantado el plano del puerto no habia ya motivo para demorarnos 
por mas tiempo: asi desde las 7 de la tarde se empezó la faena (h 
anclas, y conaciendo los naturales que se aproximdia nuestra par- 
tida, se apresuraron en los cambios, en términos de deshacerse mu- 
chos de las mismas pieles con que se cubrían ; como ellos prefe- 
rian la ropa á los demás renglones que ¡ireseníabamos, incluso el 
fierro, nuestros marineros vendieron gran parte de susequipages, y 
aun algunos de la plana-mayor dieron algunos vestidos, que no te- 
nían ya uso en tierra, ó no podían servir en la campaña venidera, lo 
que en poco tiempo transformé casi enteramente á los naturales, 
siendo fácil confundirlos con nuestros marineros filipinos : otros se 
veian con uniformes completos, y algunos con casacas de paño fino 
abotonadas por el pecho como nosotros, y desnudo lo restante del 
cuerpo. 

A las ocho de la tarde estando la marea á medio vaciar, dimos la 
vela con el viento al O. N. O, finjo : entonces fué el momento en 
que los naturales redoblaron toda su arte p^ra vender los últimos 
restos, y también en, el que se procuró manifestar nuestra amistaif 
y g'^nerosa conducta á muchos de ellos, lo cual dio lugar en la Dcs-^ 
cubierta?. [iuí\ escena interesante: el I.*'" Cirujano D. Francisco 
Flores, dio algunas frioleras á una India joven que tenia en los bra- 
zos un niño de pecho, la cual iba á dar en pago un pedazo de piel, 
pero cuando st5 le manifestó que era un regalo destinado a! niño, 
osla madre tierna doblando su espi-esion y puliéndola sobre la ca- 
beza del hijo, se la envió á Flores como en nombre suyo : á estos 
primeros regalos siguieron por una parle y otra varios otros, y no 
sabemos hasta donde hubiera llegado ia generosidad de la India, 
que queria competir enelíacon nuestro fnico, si estando ya sobre 
la punta de! observatorio y separcándose las canoa?, no se hubiese 
visto precisada á seguirá sus compatriotas : manifestó con sus bra- 
zos su amistad, v la manifestaron también los naturales, repitiendo 
las voces Atrevida, Descubierta: los del puerto Mulgravés se dl- 
rijieron á sus respectivas rancherías y los forasteros á doblar el Ca- 
bo Muñoz. 

Asi después de una mansión corla, pero fecunda en sucesos inte- 
resantes, abandonamos estos lugares rústicos, con la dulce compla- 
cencia de no haber procurado el perjuicio mas leve á sus moradores. 



Z^g®3«- 



.-- 208 - 




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.>e®KÍÉSl 



Recibieron siempre con usura el precio de sus bagatelas, respeta- 
mos sus costumbres, en cuanto se pudieron conocer, sufrimos sus 
robos, su mala fé, y sus insultos, y lo que es mas sofocando los senti- 
mientos que naturalmenttí inspira el amor á la propia conservación 
corapromelimos muchas veces nuestra vida para evitar la efusión 
de san^ re ; esta conducta conformo al carácter benéñco, y humano 
délos e'ípañoles, confundirán algún dia á cierta clase de escritores, 
quehan-tenido por oficio el denigrar á una nación ilustre y respeta- 
ble y que á pesar de sus ridiculas y estravagantes declaraciones 
ocupará siempre un lugar distinguido en los fastos del universo. 

La estatura de los lejuneses (nombre con que se conocen los ha- 
bitantes del puerto Mulgrave según nuestros últimos informes) es 
por lo menos i'^ual á la de|los españoles, y son fornidosa proporción, 
si se eceptuan bs muslos, y las piernas, donde la musculación no 
es tan vigorosa como en el resto del cuerpo ; tienen la cara por o 
común redonda, la boca grande, los dieates regulares, y unidos, a 
nariz ancha, y los ojos pequeños pero negros, y brillantes ; el pe o 
que traen ordinariamente cogido 'con un cordón acia el vértice de la 
cabeza, ó suelto sobre la espalda, es lacio áspero ; en algunos pare- 
ce pardo, cuyo color resalta de la combinación del negro, que es 
su color natural con el de algunas materias, que lo impregnan, pa- 
reciendo este uso privativo de la gente distinguida, o provecta. 
Son comunes los hombres de 25 á 30 años sin la menor aparien- 
cia do barba, cuando los que pasan de la edad raedia la tienen po- 
blada y crecida : no se puede atribuir esta transformación repentma 
á la naturaleza, la cual observa en todas sus obras una graduación 
. rec^ular, siendo de creer que la arrancan hasta cierto tiempo de la 
vida, y la dejan crecer, cuando la autoridad lo exige, ó cuando las 
pretensiones de la hermosura cesan. Los lejuneses, según U prac- 
tica ordinaria de todos los salvages, se pintan de encarnado negro y , 
otras colores, con que aumentan la deformidad natural de sus co- 
lores : hiciraosquealgunosselavasen para asegurarnos de su ver- 
dadero color, que por la cara es tan blaaco como el de los pueblos 
meridionales de Europa, y mucho mas oscuro por el cuerpo : es- 
ta diferencia es tan /ara como difícil de esplicar : la pintura cuyo 
uso es inmoderado, y continuo, preserva tal vez la cara de los rigo- 
res de los vientos y del sol, á que los mulgrafeses están conlmua- 
mente espuestos. 

Las facciones de las mugeres son tan groseras como las de los 
hombres, no habiendo nada mas fácil que el confundir los dos 
sexos, los cuales tampoco se distinguen p®r la forma particular del 
vestido : el de uno y otro consiste en una túnica de pieles curtidas, 
ÓJiaturales, que ^elen adornar con su esclavina, y una guarnición 
del mismo género por la parte inferior; sobre esta lúmca ponen 
otra capa de pieles que sujetan con cordones por el pecho, dejando 



^2 




# 




— 206 



libre el uso de, los brazos. Enlre lodos los usos, que ha inlroduci- 
do el capricho y la extravaganeia de las mugeres, y su deseo de pa- 
recer bien ninguno mas singjjiar, que uno propio de las lejunesas : 

hacen una incisión debajo del labio inferior paralelamente á la 
boca, y de su propia longitud, y en ella colocan uila pieza de ma- 
dera de forma elíptica, y cuyo largo no bajará de dos pulgadas sobre 
una de ancho: esta pieza es cóncaba por^ambas caras, y tiene en to- 
da su circunferencia una media caña donde encaja, y se afianza el 
labio : una vez puesta toma por su propio peso una situación hori- 
zontal, y forzando á que el labio se separe de la boca deja descu- 
biertos todos los dientes de la mandíbula inferior. No se puede 
concebir justamente cuanto desfiguraba el rostro de estas mugeres 
un adorno que añadiría mil gracias á los ojos de los tejuneses : tan 
distintas son las opiniones de los hombres sobre lo hermoso como 
justa la opmion de M'Buffon, en que el gusto es pura convención. 

Después de los hechos referidos antes, y otros variss no es du- 
dable, que reside en el Cacique el mando supremo, y que esta 
dignidad es hereditaria en su familia: notamos también otras au- 
toridades subalternas, pudiendo asegurar que la desigualdad de 
condiciones tan contrario al estado sencillo, y primitivo de la natura- 
leza estaba introducida enlre los mulgraveses ; pero esta diferencia 
de autoridad no puede provenir de la diferencia de fortunas entre 
unos hombres cuyas necesidades son tan limitadas, y los medios de 
satisfacerlas igualmente fáciles. Los tejuneses por una consecuen- 
cia natural de su género de vida debían ser errantes, .pero una vez 
establecidos donde la xaza y la pesca proveen abundantemente a 
sus subsistencias hacen en estos lugares su residencia fija : la ne-« 
cesídad no les ha obligado á invadir los lerntQrios ágenos, pero han 
tenido que defender los propíos, y esta precisión los ha hecho guer- 
reros : sus costumbres, su música, sus bailes, todo se resiente del 
carácter bélico, y de nada son tan celosos como de su reputación 
militar: nos contaban con entusiasmo sus batallas, nos en- 
señaban sus heridas, llenándose de furor, cuando les insinuába- 
mos la preferencia de nuestras armas sobre las suyas: entre las 
muchas de que s& valen en las guerras tanto ofensivas como defen- 
sivas, las principales son la lanza, la flecha, y el cuchillo, el cual 
es de un uso común entre ellos: lo traen ordmariameníe colgado 
de un tahalí, y en la acción lo sujetan con una fuerte correa a la 
muñeca, y pierden antes la vida, que esta terrible arma : estos cu- 
chillos cuya longitud ordinaria no pasará de un pié son de fabrica 
propia, y nuestras congelaras sobre el modo como los tejuneses ad- 
quieren el fierro, han sido muy diversas : el Capitán Dijon que 
fué el primero, y á quien inmediatamente hemos sucedido en el 
descubrimiento del Puerto Mulgrave, no pudo suriir tan abundante- 
mente de este metal, V la perfección con que lo trabajan prueba 



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207 - 



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que su uso es de una época muy antigua ; no siendo inverosímil 
que se produzca en las tierras del continente inmediatas á estas 
Islas. 

Salida de! Puerto llulgrav©. 

Ya sin esperanzas de añadir algunas observaciones importantes á 
las hechas, resolvió el Comandante dar la vela ; en consecuencia 
á las 6 por señal anterior de la corbeta Comandanta se empezó la 
faena de anclas, y á ías 8 con solo el auxilio de los remolques de 
lancha, y bote doblamos la punta de Tornewr, en cuya posición 
entablándose una ventolina por el O. casamos las gavias, y sucesi- 
vamente se mareó toda vela menuda : asi contmuamos sobre bor- 
dos, haciendo los mayores esfuerzos para franquear la boca del 
Puerto que hubiéramos conseguido en breve, si la suerte no nos hu- 
biera tenido reservado un contrario accidente que hizo aun iijas in- 
teresante nuestra estada en estos lugares: h Descubierta ya cerca 
de la costa del S. intentó virar por delante; á la sazón empezaba á 
entrar la marea, v aunque en las actuales circunstancias fuese esta 
una causa contraria; sin embargo, la proporcionada salida del buque, 
sus buenas y excelentes propiedades, la confianza del mucho bra- 
zeage en aquellas orillas, y las buenas apariencias del tiempo ense- 
ñaron sin duda á aquel Goraandaníepersisliendo en la misma idea, 
qiío dosvnneció la varada de la corbeta : inmediatamente dispuso to- 
das las maniobras correspondientes á aquel objeto, y de esta corbe- 
ta se le auxilió con el bote, pero ya entonces estaba á flote, y sin que 
padeciese otro daño por aquella causa que la falta déla contrazapa- 
ta : esta novedad, la marea contraria, y el procurar algún descanso 
á nuestras gentes hicieron nos demorásemos al ancla, hasta la ma- 
rea entrante, que sucedió á las tres de la mañana, á cuya hora leva- 
mos el ancla, y dada la vela con viento del O. N. O. bonancible, 
se montó á las'7 1/2 la punta de Cares, de la que sale una restinga 
cuya estension será de tres á cuatro cables : al medio dia situados 
en latitud 59" 2i' y en longitud 134-° T 4-5" marcamos el puerto 
Mulgrave al N. N. E 3° E.'el de! Desengaño al N/2° E. y la pun- 
ta occide /? tal de la bakia del Almirantazgo N. 68° O. . 

El tiempo se mantuvo bastante despejado para distinguir bien to^ 
da la P.ahia de! Almirantazgo hasta punta de Barrientes, y en toda 
esta estension solo se percibió una abra ó quebrada como al N. de 
ella, pero no su fondp por la mucha distancia á que nos bailábamos: 
se cerraron en la tarde los horizontes y manteniéndose el viento del 
O.N. O. al O. S. O. fresquito se dieron diferentes bordos, preti- 
riendo siejnpre el que mas nos aproximaba al O. pora ganar cuanto 
antes el Principe Guillermo, pues según nuestras propias experien- 
cias no podriamos hacer con exactitud el reconocimiento de estas 



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costas^ sino con los vientos del cuarto cuádrame que son los añicos 
claros, y manejables. 

Erapezóá aclarar en la mañana del 7 y después del medio dia, 
estando á dos y media leguas de tierra se sondaron 68 brazas lama 
aplomada, y se marcó al N. Si" E. El abra vista en el día ante- 
rior, cuya dirección nos pareció para elN. O. terminando enia cor- 
dillera, que algo internaba, sigue para el O. hasta el Monte de San 
Elias, y por el E. hasta el Puerto del Desengaño : desde la punta de 
Barrientes seguía la costa igual, y baja por una esíension de echo á 
diez leguas sobre dos á tres de fondo. 

Bia ^. Viramos á la una de la tarde con la proa al S. y se si- 
guió este bordo hasta las 10 déla mañana del 8 en que se tomó el 
del N. para aproximarnos á la costa la que no se pudo avistar en 
todo el dia por la cerrazón y continua llovizna: los horizontes se 
achubascaron poco después, calmó algo el viento por lo que sospe- 
chando una pronta revolución de tiempo, reviramos á las 7 con 
proa al S. O : asi sucedió, el viento roló en la noche por el tercero 
al segundo cuadrante y entablado en la mañana del 9 por el E. 
fresquitose gobernó alO. S. O. : á las 91/2 nos dijo á la voz el 
Comandante de la expedición que respecto á no poderse hacer reco- 
nocimiento alguno por la cerrazón, habia determinado ir en dere- 
chura al Principe Guillermo, y de paso examinar si existia ó no, el 
bajo Pamplona, que creyeron ver en esta inmeíliacion los Gornan- 
danles Arteaga y Cuadra, para lo caal eonvendria que desde me- 
dio dia nos colocásemos á una legua de distancia por su través : a 
esta hora estábamos por observación en la latitud d$ 59 25 y en la 
longitud dei37^ 45. . , , • 

Aclaró por algún tiempo a las 2 de la tarde, y avistada la tierra 
gobernamos al O. rumbo á que próximamente nos debía demorar 
la Bahia de Contralor, á las 8 despejaron los horizontes y se marcó 
el Monte, que está al N. E: del Cabo Suclin (ó Chupador) al N. 66° 
O. y el estremo S. de la isla Rayes al S. 59° O. distancia de 7 a 8 
leguas : en esta situaeíon se presentaba esta isla dividida por mitad, 
y la parte S. mucho mas alta, escarpada, é igual en su superficie 
superior que la delN. : al E. del Monte seguia un trozo de costa 
como dedos á tres leguas mucho mas abajo que él, y regularmente 
frondoso, y para el S. O. tenia una pendiente suave hasta rematar 
en el Cabo, que siendo algo bajo es difícil avistarlo á mas de 5 á6 
leguas. 

Bia 10. Aprovechamos el viento que estaba menos fresco para 
aproximarnos con la proa alN. O. ala Bahia de Contralor, y á las 
10 y media por 38 brazas fondo lama nos demoraban los estremos 
delaIslaIíaye3al0.2í''S, yS.34°0. y el Cabo Chupador al 
N. 5i° O. distancia da cinco millas: los carices estaban de buen 
semblante, y los horizontes regularmente despejados permitían dis- 



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209 — 



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lingnir p;ule de la balíia y el farallonrito qiie liene en medio de l.i 
entrada ; pero como no líabia noticia alguna de este fnndeadero, ni 
lieinpo siiíiritíiile para exmíiinarlü de día, pareció cotivenieiile espe- 
rar al p.iiro la inafiana sijiíiieiite : muy poeo después empeoranm 
Uís carices, el viento vino á ser murhi) mas fresco \ alMrhonadi) con 
p;ruesa nvir, y la cerrazón continua y lluvia, apena.J permitían ver 
{(li>una o'ra vez la tierra : en esta disposición se tonióá las doce el 
partido de marear con fuerza de vela en vuelta del S. í/k S. E., 
pues que en caso da llamarse el viento hacia esta parte, nos hallá- 
bamos empeñados con la Isla y la tierra firme, deliieiido mir^r 
como último rHcursn eoirar forzados en la bahia del Contralor, sin 
seguridad de hallar abrigo á buen fondo. , 

Arribamos á la una dti la mañans al S. S. O. y á las dos al O. 
S. O. costeando la Isla de Kayws á la distancia de dds ic.i,Mias con 
el mayor cui^ladn, para examinar la posición did bajo RIa!¡ielo, (¡ne 
San íi'as punen 



m 



y 



nuestras cartas de San B'as punen al N. E. í/i- E. dei exírenu) S. , 
de aquella isla, á distancia dedos millas : á las tres v media nos 
demoraba la Isla al N. 7" O., gobernamos ,il O. para recmiocer al- 
gún pedazo de costa antes (ie la entrada del Príncipe GuiÜ '.vmo ; á 
las diez algo despejados ios boi-i/.nntes se di^íinguieroü bion algu- 
nos quebradas al E. de la ensenada de Menendez, piolijiíupüle re- 
conocida por nuestros püolts-de San Blas; á las noce v media arri- 
bamos al S. O. y costeamos la parte S. de la 1-la de la ?Jag(!alena 
«I N. 28" E., la "punta S de la isla Montaguí al O. 5" N., la ¡sla 
Triste al S. 30» O. y el Cabo iíinchingbrokeal N. 8" O.j'listaiicia 
1/3 de milla, estaniio por observación en latitud de 59" 53' y en la 
lüii^itud de UO" 50' 00". 

Asi que rebasamo-t el Caboinchin gbroke, notamos por la proa 
que era al N. O. una agitación en el agua, mnyorde la que podia 
ocasionar la marejada, á la sazón Itastante gruesa, v que pnrecién.- 
donos un bajo obstruía un pocoá la entrada :. los Ca[>itanes Cofdv y 
Dijon no babian visto la Isla Triste, y esta circunstancia nos hizo 
sospechar por algún tiempo si estaríamos á la boca de la entrada de 
Menendez; ciñóse inmediatamente con proa al S., hasta /pie dtis- 
pejadüs los horizontes y cerciorados de nuestra verdadera posición 
atracamos de nuevo el Cabo Hinchinghroke, y desde este al de la 
posesión, y sondamos varias veces de 20 á 25 brazas á un cable de 
tierra; hízose desde este momento todos los esfuerzos para ganar 
sobre bordos el fondeadero del puerto de Santiago que demoraba al 
E, casi en la misma dirección del viento; el bordo del N. se pro- 
-.loriííábo hasta los bajos de fos Negrillos, y el de! S hasta muy cer- 
cado la playa, pero uno y otro con toda poca ventaja, [)orq'je el 
viento variable y á fugadas, no permitía mas aparejo que trinquete y 
gavias, y^un estas arriadas algunas vaces : una de estas fugadas 
cogiendo eii facha á la Descubierta, rompió por la cruz la verga de 



i>3 



"H^^^tflf^ 



mmmm 




— TiO 



velacho, con !o que fuó preniso seguir el bordo del S. _E. pnra rom- 
poner líisaveriys, (lesiMifs de FBcoger e! i.)üítí(¡!ie hahia salido a re- 
conucercn \;\ c(i^l:\ S. un sisio donde se piidii^ye íntidear; á.ln-ires 
iülíiri reoinpinz.ido !;i Dcácubiería^w ve!a de velacho, é iíneniniiiua 
de nuevo Knsí/irel fiindcinici'o con alguoM inn\of pnibahilidad, [usf 
e-t.u- (-•! viento lo-ss mnnejfiíde, pero ya á lascuairo eslaha nlra vpz 
iniív ífosco; y decía rái)(l.ise también coiiSraria !a corrHMi'te se desisiio 
dHlensiJefío," y solo se pensó en salir de la balíia, pasarido al E. de 
Ir. ísia Triste ": se dieno) cun eslo olii'^lo varios boríio?, en qiuí ¡fo 
íue posihi0|;rr,ngi'rir barlovento, y á las diez fué preeiíu pasar a so- 
t,iVciilo(ie la Isia Tri.-íe y á no mucha dl-laiieia de la de Monlagú. 

La Uh Triste e?Iá al S. 40° O. del Cabo BinohiBgbrc^ke á. di^- 
iíinria de siete millas- ?'•! eslen:--iu!i tsáa 1 1/2 cables, cor. una res- 
liui^a qne sale media milla paraca E.', en Ins tiempos obscuros er> 
(pie es diíií-il avistarla, conviene atracarse a la isia de la Ma^ídalena 
que es limpia, y d^r fondón medio cable de tierra entre los ibií^'^C 



#11 



:híoke V Posesión, ai'abrigo de los vientos de! N. E, al- 
ca nada, 
•i'síe. (^rzam^s a! S E. 



bo.ll 

S. E. con la [irecaurion ílc noenfilnr alfüun; 

Lnego ({ue pnsnmos rsl S. de la Isl 
con 
(i a 
esi, 

ainrh.a-' 
COí!lrad 



intic'.paies, para separarnos algo d¿í la 1-la dn rtfoníagii, ha- 

mdo ia corriiMite nos aconchaba conocidamente : el viento 

1 íresraeiion v arrarhado Óí^^Aa el E. N. E. álN. E., el caiis 

,0, loshorizoul.'scei-radosen agu;,, v la ríiar grursa y en- 

!el N. E. V S. E. oue nos hacia dar fuertes cabcZ'iíIas, ci.n 



,ó el capón de! ancla lie estribor, la cual se Itninera ¡tor- 
da alguna, sí [)0(;osin-:tantes antes no se ie hubiese dado 
uatrode la mañana nos considerábaim.'S en el 



_ s (pie 
(iido sin 

una bo7,n ; ála^>,.-.i v,- ... .., - - 

r.Hleio de la ponía S. «Je la isla de Montagú, v íran(|ueada por cv\\- 
siguienle, pudimos asegtirar el aparejo tennmdo un rizo á lasga\ias 
y af.M-rando la s'.djre-mesana. 

Dki 11— A las nuevese vio sobre ima cb'ira la Isla que se perdió 
breve de vista por la cerrazón; desdo la misma hora empezó á al.m- 
nanzar e! viento v ceder la mar, v virados á las uwcg cofs proa al ^. 
N. O: se volvió <á 'avistar á las dos de la tarde al N. V.. á .distancia de G 
á 7 legnas: c^dmó poco después, y á esta le sucedió á las siete nn fres- 
qnito viento del N. E. qne volvió á calmar á medianoche: enjodo 
este tiempo se si^rüió la vuelta de! S. E. para rannienerncs al S. de 
las ísins de Monlagú v Galeano, pero aclarando el Í2a!amam'cer 
se tomó el bordo del N. (y S. de C-aleano no sirve) con viento fres- 
ouitodei E. N. E. val mediodía se ¡narcarnn los estrenaos N. y S. 
(leGaieanoal N. 82" E. ya!_E. G^S., vh punta de Monlagú al S. 
82" O. sondando a! mismo lienqjo con 67 brazas. 

Dia 13. A las cuatro de la tarde demorando lo mas S. de abm- 
lagú ai S. 50^0. y el Cabo Hinchingbrokejí! N. N/0,5"0. se 
sondo en '{-4 brazas, y á las siete oumt'nió á 70, estando á dos mi- 



A 



2il — 







jlns (Je 1;) Isln Triste : al mi^mo tiempo se tomó la mura á Iwbor 
lia^í.i inedia lüjche, que roMsifiíírániJoiios próximos á la isla Galpa- 
no viramos con proa al N. N. O. y reviramos á ias cuatro de la ma- 
fiana del Í3 tomando dos rizos que se largaron á las once i)ara pa- 
STirnl E. (lo esta Isla, lo que se consiiíiiió á las dos de la tarde: al 
mvíVu) ú\:\ estabaaios en lalilud de 59° S's-' y en la longitud de 
140 4-2 15. 

Sip;nióei viento frescachón por el E. hasta la una de la mañana 
deiíion (¡ug abunan^'ó sobre nn a^í^iiacero, y se llamó snccesivn- 
menle al N. N. E. y N. con el cielo claro y los horizontes despeja- 
dos ; volvió cá refrescar en la tarde por el N. E. y después de ba- 
bor virado á las dos ron proa al N. O. se lomíiron dos rizo?, que se 
Volvieron á largar á las seis para mofitar la isla íjaieano, pero pró- 
ximos á ella á las ocho y demorándonos al N. hú" O. viramos con 
proa al E. 

JDia 15. Estuvo el viento fresquiío del N. E. al N. N. E. hasta 
las cuatro déla mañana del 15 : calmó á>sla hora, y á las ocho 
entró el viento por el O., aclararon ios horizoníes y cer'ió entera- 
menle lámar: se gohQvuó :í\ E. endemán^lade la Isla Kaves, v al 
meni.o día por latitud de 59° 17 1/2 y longitud de 139 55 45 se 
marcarno los estreñios N. y S. de la Isla (jaleano al N. 22° O. y 
N. /a.9° O. 

Poro! resultado de nuestra? operaciones quedó situada la punta 
S. O. de la ¡Sil! Muníagú, en ¡a huitud (digo en la longitud de 142" 
conforme con la observada por el 
y 11' a! S. de la asignada por el 
la Isla GaleaHO en ía lalilud de 59° 

a Desciihiería una canoa forrada 

íl,. 



00' 45" V en ia latitud ds 51) 47 
(¡¡apilan BijDU en su inmedincioü 
Capitán Cook ; y la medianía íle 
2o' y en longitud de Í40 21 45, 
A la misma llora se acercó <á 
de cuero, con dus Indios que íiabian salklo por ia mañana Cela 
isla Galeano, y á donde regresaron por la larde, habiendo procurado 
persuadirnos en ei eníretanto nos aproximásemos a ella por la parte 
S. O.: hacia esta corbeta se dirigió una piragua con catorce perso- 
nas, (¡ue cesaron de bogar por algún ralo asi que estuvieron cerca ; 
des[MJüsyá poca cosía nos alcanzaron muy breve, amujue hubiese 
okuna m-arejada y llevásemos un andar do cuatro millas : renova- 
mos ios signos de anii^tad, les instamos á que subiesen abordo, 
ofreciéndoles todas aquellas mercsncias que conceptuamos podrían 
interesar su curiosidad ó su ambición ; paro su contestación se re- 
duela Sü!o á enseñarnos varias pieles de nutria muy finas, lasque 
podriamos C(unpraren gran número si fornicásemos en su Isla, en 
e! parage indicado : sus mstancias a que nos dirigiésemos á aquel 
hsgar, parece ser una prueba bien evidente do que en ella han an-" 
ciado embarcaciones europeas, ó mas bien, que tienen comercio con 
¡os dol Príncipe Guiilerraü. 




12 — 



.^eS^^S' 



ÍMM 



Rebasada á las dos de, la tarde la Isla Galeano por la parte S., 
í^'obernamosal N. N. E. v después al N. con viento del S. O. rexu- 
larrtiente fresco, cun el fin de recalar al E. do la ensenada de Me- 
nendez, desdo donde debían empezar nuestros reconocimitíntns con 
toda exactitud, y á las dos de la niañana del 16 avistamos al N. E. 
5° E. á corta distancia la Isla Kayes, y en esta situación pasamos 
en calma algunas horas, sin poder ver seguida la costa por la mucha 
cerrazón. Entró á lasocb.o el viento por el S. O. bonanciblft, disi- 
pada la calima se distinguió claramente el espacio comprendido en- 
tre el Cabo Sarmiento y la bahia del Contralor : toda esta eslension 
es una serie de montañas elevadas, cubiertas de nieve desdo la cús- 
pide hasta la base, formando diferentes cañadas y valles llenos de 
arboledas, que se terminaban en una playa seguida, menos hacia la 
nifidianía donde una abra fpie nos demoraba al N. TN. E. tenia todas 
las apariencias de un puerto. 

Al medio dia estábamos en la latitud de 60 2 y en la loníritud de 
139° hi': los estromos N. E. y S. O. déla Isla Kaves, nos demora- 
ban a! N, 57° E. v S. 70° E. y la sunda señaló 65 brazas lama : 
íTobernamosal N. N. E. para reconocer el abra avistada y distante 
"de ella á las dos como cuatro millas, se vio que á toda ella estaba 
antepuesta una playa seguida y anegadiza, terminando por el E. en 
una punta de arena que, se llamó de Nodales, y tiene en su inme- 
diación dos islotes negros muy visibles: al abra se pu<o el nombre 
del Valle de Cuesga. Desde la misma hora con viento al O. S. O. 
bonancible se arribó al N. E. para costear toda la ensenada, nave- 
gando con gavias y juanetes por un fondo constante de 60 brazas 
hasta las cinco do la tarde, que casi de repente bajó á í 2 brazas are» 
na, demorando lo mas N. do las Dos Hermanas y Kayes al E. 5'' 
N.: se orzó al instante al E, para separarnos de b costa, en cuya 
inmediación se notaba un placer largo y la sonda fué disminuyendo 
sucesivamente hasta las siete y media que llegamos á 51/2 hra^zas 
lama, demorando la tierra baja del Cabo Chupador al N. 80" E. y 
los estremos N. E. y S. O. de la isla Kayes a! S, 8G« E- y S. 12° E, 
Ya en esta situación fué fácil distinguir desde las cofas, que la 
Isla de Kayes está unida á la costa firme poruña lengua dé tierra 
baja cubierta ds arboleda y dispuesta de una forma casi semicircu- 
lar : se le posponía el Cabo Chupador y el eslremo N. E. de la Pe- 
nínsula, á la que según la disposición interior de la bahia, concep- 
tuámosse hallaba unida la Isla alta y escarpada llamada antéelas 
Dos Hermanas, y á quien por esta razón se le puso el nombre de 
Isla Dudosa ; la península conservó el de Kaves, y la bahia en que 
nos hallábamos el del Contralor, como había puesto el Capitán 
Cook ; se llamó Cabo Español á la punta S. de la Peninsula, y 
babia de Burgos la que forma hacia el E. el Cabo Chupador con la 
tierra escarpada y sállenlo dü la Península. 






2Í 




«^^^•S) 



Asegurados (le no hfiber pasage ceñimos con proa al 
9. y la sonda auai"^nló en breve á 17 brazas lama, pero dismiouyó 
á G, ciiaixió ..le! otro bordo nos aproxirafínios al Cabo Nodales á 
la distancia de 2 á 3 miüas. En la noche se dieron diferentes bor-- 
(losorocurando aprovechar las pequeras variaciones dei viento q.iiQ 



ios procurando aprovechar las pequeras yanai 
estuvo nuiv calmoso, y aíírm;>do á las 6 de la luauaua uci íí, .-.« 
siguió la vuelta de! S. hasta las 11 que rolando rnpidan:iente á esta 
pa'^rle viramos con proa al O. : al medio dia se marcaron los es- 
tremosN. E. y S. O. de la Península Kayes al N. 25° E. y S. 32» 
E y por observación estábamos en la latitud de 59° 58' y en la lon- 
gitud de 139 26 k^: 

Día 18. En la tarde pasó el viento por el S. E. al E. regular- 
mente' fresco, y cerrados inmediatamente los horizontes fué preciso 
ceñir con la amui-a á babor hasta las 3 de la mañana de! 18 que vi- 
ramos con proa al E. N. E. para aproximarnos á la Peninsula, pero 
escaseándose olra vez el viento á las 9 se tomó el bordo del S. y se 
reviró á las 11 con proa al N. E. i/k N. á cuyo rumbo nos demo- 
^rabael Cabo Español, del que distábamos al medio dia 6 leguas, 
hiendo nuestra posición á esta hora en la latitud de 59° 35' y en la 
longitud de 138 58 ^tS. . 

Dta 20. Inclinado el viento para el S., desde la una de la tarde, 
logramos alas 5 pasar cá media legua al S. del islote inmediato al 
Cabo Español : reconociendo al E. de él unas piedras que quizás 
sonlas que vio e! Comandante Arteaga, y llamó bajo Malpelo, bien 
que colocado en otro arrumbamiento, y á mucha mayor distancia: en 
esta disposición no siendo posible seguir la vuelta del N._E. sin em- 
peñarnos en la próxima noche con la misma península y tierra firme, 
se viró á las 7 con proa al S. ijk S. E. y é las 9, en que el viento 
se llamó al S. O., reviramos arribando al E. y desde el amanecer 
del 19 en que se marcó el islote al N. 60" O.^distancia 2 1/2 leguas, 
gobernamos al N. para aproximarnos al Cabo Chupador, y se- 
,guir desde él nuestros reconocimientos si siguiesen aclarando los 
horizontes que empezaron á despejar al mismo tiempo : nuestras 
esperanzas se frustraron breve : el viento pasó á las 10 al segundo 
cuadrante y acompañado desde esta hora de una continua cerra- 
zón y garúa espesa, fué nuestro iinico objeto mantenernos sobre 
bordos en el mismo sitio hasta el día siguiente que después de a); 
gunas horas de caima y mejorados los carices arribamos al medio 
dia al N. con viento al E. S. E. bonancible. 

Dia 21. Cerca de las G a\istada la tierra al N. N. O. á la dis- 
^'tancia de cuatro leguas y por fondo de 87 brazas lama, arribamos al 
S. O. paraemprender los reconocimientos desde la bahía del Con- 
tralor ; pero cubierta alas 9 con rumazón pairamos con la mura á 
babor : la costa seguia para el O. baja y cubierta de arboleda ter 
minando en una punta amogolada que creímos nomny distante del 



#1 



ÜI4 — 






Cabo Chupador; toda la noche estuvo en calma con cerrazón, y 
loshorÍ7.ontes solo de^^pejaron en la mañana del 21 con las prime- 
rasventoünas del S. O. : al medio día estábamos en la latitud de 
59° kT y en la longitud de 135 50 15 y el frontón S, de la Penín- 
sula lía ves, se marcó al S.GS-O. _ , ^T T. 
Arribamos poco después al E. N. E. y sucesivamente a! N. E. 
l/h E. y N. E.: orzamos á las 6 al E. ijk S. E y costeando la 
tierra á 4 leguas por fondo de 65 á 70 brazas logramos marcar á 
las 8 ¡a Punta Verde alN. 49° E. : desde ella sigue bajando la cos- 
ta para el O. basta un vallo de alguna eslension muy frondoso, cuya 
orilla nos pareció muy anegadiza : en su mediania yá seis leguas 
de la Punta Verde se notó un abra como de rio ó puerto pequeao 
que está al O. de un monte á quien por *su figura se llamó de las 
Coronas. ,11 

Dia^k. Examinada la costa como se ha dicho bástala punta 
verde: se pudo navegar las pocas horas que hubo de noche con todo 
aparejo por estar el viento bonancible por el O. N. O. y desde las 
3 de la mañana en que se marcó aquella punta al N. 33" E^ y el 
Monte San Elias, al N. 23" E., costeamos la tierra á dos leguas de 
distancia por fondo de 40 brazas chinos ; quedó calma á las 9, al- 
gunas ventolinas del 3" y 4» cuadrante y el remolque de todas las 
embarcaciones apenas podían contrarrestar la marejada d^el S. O. y 
la marcación al monte d© San Elias, solo varió del N 3° O al N. 
1/4 N. O y la distancia á tierra de2á 4 leguas : cansadas nuestras, 
tripulaciones decidió el Comandante dar fondo er^la tarde del 24, y 
se repitió la maniobra la mañana siguiente en 32 brazas lama. 

Aprovechamos la bonanza y claridad del tiempo, en observar 
distancias lunares, y el prom." de 56 series daba 15' al O. de 
los relojes ; se examinóla marcha de los relojes comparando la lon- 
gitud deducida por ellos al monte de San Elias, con la determinada 
en el puerto de Mulgrave, de la que solo varió el 105 en 3' y por 
consiguiente se pudo continuar la marcha de este relox con el mismo 
movimiento : se asignó por el resultado de nuestras operaciones al 
Pico de San Elias la latitud de 60" 7' 40" la longitud de 135 8 45, 
su altura vertical sobre la superficie del mar de 2792 toezas, y su 
distancia á la orilla de 7 1/2 leguas. Notamos constantemente que 
la marea se dirigía alN. E. en la tarde, y primeras horas de la no- 
che, y al S. O. en lo restante del día con una ó dos millas de veloci- 
dad, y la sonda que varió solo de 30 á 50 brazas era lama suelta 
acia la punta Olavide, y arena fina acia la del Indio. 
- Desde la Punta Verde de la costa pedregosa, y tajadi al mar hasta 
la punta Olavide que á la falda del monte San Elias forma con la del 
Indio una ensenada que llamamos de Eslremadura con dos calas, 
una.alN. O. cerrada de hielo, y otra al E. inmediata á la misma 
punta del Indio, que sirve de abrigo á una rancheria de naturales, 

Híss?í.^_ ^ "— ^^ 



215 --" 



^^^Ss^ 

y en mi concftnlolo podrá ser lambien para embarcaciones parjicii- 
iarmente con vientos del 1- y 2° cuadrante : desde la punta de In- 
dio para el E. hay una arboleda de dos á tres leguas a a orilla del 
mar, que termina en la punta Nodales, donde empiezan las barran- 
cas que sii^uen hasta la de B:>rriento3. 

En la larde del 25 avistamos una canoa que conducida pr.r un 
solo indio se dirigía para nosotros desde la punta de este nombre :• 
suspendió la boga a menos de una milla de díslancia,_ y puede ser 
no hubiéramos tenido su visita si el Teniente de Navio D. Layela- 
no Valdez que so dirioió á él en el bote de la Descubierta no hubie- 
se logrado disipar sus temores, determinándolo en fin a venir en 
el mismo bote, v travendo de remolques^ canoa. Desdo que subió 
al alcázar reiteró sus instancias para que fuésemos a la población, 
donde nos ofrecía medios de satisfacer nuestros deseos, cedió con 
franqueza un canastillo de fresas y cambió su manto de pieles de 
nutria por campanillas V otros avalorios de ios que hizo e mayor 
aprecio, aunque manifestó la preferencia que-daba a las hachas por 
cuya adquisición hizo las mayores instancias. Su idiomase dife- 
'renciaba al'Tode loshabüanles del puerto Mulgrave, de quienesha- 
bló como de unos guerreros valerosos, y ya sea por el trato con estos 
ó por que otras embarcaciones europeas nos hayan precedido, lo 
cieao es que tenia conocimiento del uso y actividad de nuestras 
armas: se retiró á !a5 8 en su canoa muy satisfecho de nuestro aga- 
sajo, y ofreciendo repetirla visita a! dia siguiente. , , ^^ ,. 
Entablada la brisa por el N. E. á las 3 de la mañana del 2o di- 
mos la vela y gobernamos al S. S. E. con todo aparejo para sepa- 
ra o -.s cuanto antes de la costa, de la cual distaríamos al^medio día 
do 6 y media á 7 leguas ; calmó por la tarde j afirmado el viento 
por el g, O. en la mañana de! 27 nos dirigimos con proa al h. a! 
cabo Buen Tiempo, donde podíamos considerar que empezaron 
con prolijidad nuestros reconocimientos : el cielo se mantuvo claro 
y los horizontes tan despejados, que aunque navegábamos distantes 
de tierra velamos constantemente tolla la cordillera de montanas que 
tienen por limites los montes de Buen Tiempe, y San Elias, los 
cuales se marcaron al medio dia al N. n° E. y N. hS" E. siendo 
nuestra situación en la latitud de 59° IV y en la longitud de 135 

Cortamos en la tarde el meridiano del puerto de Mulgrave, cu- 
yns inmediaciones para el E. estaban confundidas con las montanas 
inleriores : en la noche tesó el viento llamándose al cuarto cua- 
drante, y desde el amanecer del 28 navegamos de cuatro a cinco 
lecmas de tierra, hasta el medio dia que se marco el Cabo Kuen 
Tiempo al N. 78° E. distancia de cuatro leguas : el monte úe Buen 
Tiempo fácil de conocerse por su figura cónica, estaba cubierto de 
nieve'hasla la orilla de la que dista cinco y media leguas ; según 




— 216 — 



•;üM.<í< . — 




nue-trns o!,.^ervaciones está eii hmwl de 59° 1' y en longitud de 
i3i iO io : al S. O. de él está el Cabo de! mismo nombre, el nial 
es una^punlacsc'irp.ida y algo salieras al mar. 

Atracada la tierra la cnslearaos á la distancia de tres leguas, por 
fondo de 70 brazas : al E. de! Cabo Buen Tiempo rcconociíoos tres 
abras, que se llamaron Ensenada de Castilla, Entrada (|e Aríigon y 
Babia do Palma, las que e;! mi concepto no tienen abrigo para los 
vientos del 3.° y 4." cuadrante y atendiendo á la configuración y- 
elevacion de las montañas vecinas, es muy probable que ó no se en- 
cuentre fondo, ó sea muy considerable; todas eslán pobladas de 
arboles, y es regular contengan rancherias_ de Indios, pues a! 
anochecer se vieron dos candeladas, una hacia el Cabo de Buen 
Tiempo V la otra bácia la Babia de la Cruz. 

Desde las 10 de la noche en quo cesaron nuestras tareas arriba- 
mos alE. S. E. para separarnos de la costa, y volviendo á orzar á 
... 1 amanecimos cerca de la B;ihia de la Cruz, cuvos eslremos N. 
y S. se marcaron á las 2 1/2 al W' iO» E. y N. 3V'_ E.; de su fondo 
srdian una porción de bancas de nieve que nos obligaron por algún 
'tiempo á gobernar al S. S. E., pero desde las k nos pusimos ya al 
E. S. E. y á las 8 al S. E. según el arrumbamiento áo la cosía, de 
a que' navegábamos de una y media a tres millas, por fondo de 50 
á 60 brazas piedra : los horizontes estuvieron muy tomados, y Ja 
calima que cubría la parte supetior do las montañas, no empezó á 
disiparse hasta el medio dia, en que por la latitud de 57° 29' y lon- 
gitud de 130 5015 so marcó el eslromoN. dei puerto de los Re- 
medios al E. 30° S. distancia de tres leguas. 

Refrescó el viento por el O. N. O. y seguidamente aclararon los 
horizontes : á la 1 se avistó al S.. E. el Cabo Engaño, pasamos á 
las 6 á una milla de distancia, y á las 7 gobernamos al E. í¡h S. 
E. á fin de reconocer las Islas que form.an la entrada de la Ense- 
nada del Sonto, vista por la primera vez en 1775 por D. Juan de 
Cuadra, y examinada en 1786 por el Capitán Dijon. En la mis- 
ma punta del Cabo Engaño hay un palo alto que parece una asta de 
madera, digo de bandera, v está al O. de un Islote de la entrada : 
la sonda fué en la tarde de 85 brozas arena. 

Navegamos al S. E. hasta media noche en que pairamos, con el 
fin de amanecer cerca del puerto de Bnulcs ; pero sotaventados por 
una fuerte corriente para el E., nosdirijimos con esta proa hacia 
la bahia del Príncipe, y á las 10 logramos alcanzar la punta. S. O. 
que tiene muy próximo un Islote redondo : poco después se tomó 
la costa de rumazón, en términos que perdida enteramente de vista 
la tierra, fué ya preciso deciiürse pasar al S. de las islas dos Her- 
manas, llamadas Nubladas por Dijon ; distábamos de ellas una 
milla al medio dia, y por observación estábamos en latitud de 55° 
57 1/2 y en la longitud de 129 20 15 ; la sonda fué de 70 á 80 bra- 



■2^;^^í39<- 



>í^^^Si 



... 217 — 



ms, 



.'ee<!SiK!k: 



zas hasta ta br.hia del Príncipe, y desde esta á las Dos Hermanas, 
vimos varios hileros de corrientes, cuya dirección era del O. N. 
O. al E..S. E. 

Rebasadas por el O. las Dos Herniadas que son de cortn esten- 
sion y no muv altas, arribamos á las 3 al E. N. E para atracar á la 
Ensenada de Bucareli, descubierta por D. Juan de Cuadra en 1775, 
y reconocida mas prolijamente en el de 79 con las lanchas de las 
frai^atns Princesa y Favorita : el viento refrescó por el O. v los 
horizontes se mantuvieron con cerrazón, y asi auni|iie á las cinco 
avistamos algunas islas, y pasásemos inmerüatíjs á oti'as no -pudi- 
mos asegurarnos <le sus arrumbamientos y situación poi- carecer de 
observaciones de longitud y ser poco exactas las bar.es cuva (iirec- 
cion no nos quedó dmia era para lo interior do los Canales, pues 
que, cahnando el . viento á hisociio se sondó varias veces en la 
noche 60 brazas chinos, aunque siempre procurábamos separarnos 
aprovechando las ventolinas de tierra. 

En las primeras horas de la mañana dft 31, nos entró imn ne- 
blina tan espesa, qua para conservarla unión con la Descub'ierta 
so recurrió al uso continuo de cañonazos : aclaró poco después del 
medio (lia, se avistaron varias Islas, y se marcó la de San Carlos al 
S.^S*». E. y el Cabo de San Bartolomé al S. 89" E. : este Cabo (pie 
está en la latitud de 55" 17' y en la longitud de 127 -^Oes una punta 
de piedra que cae con poca loma de un monte bastante alto y fron- 
dosa, y tiene hacia e! E. á muy poca distancia tres farallones ó mas 
bien islotes, de tras de los cuales al otro lado de la entrada se deja 
ver la costa igualmente frondosa, (¡ue vá á unirse con el eslremo Ñ. 
del Canal de Dijon. 

Agosio\° A la calma que habia sido permanente todo el dia, 
sucedieron en la tarde algunas ventolinas del N. E. que se afirma- 
ron después por el E. y arreció en la noche por el S. E. : en esta 
situación siendo ya imposible entrar en la Ensenada de Ciicarelt 
como se habia pensado se gobernó á pasar cerca de la Isla de San 
Carlos, y mantenernos sobre ella hasta que mejorase el tiempo; 
refrescó mas el viento á media noche, y cerrándose los liürizunles de 
calima y llovizna, con muy mal caris, se tomaron dos rizos á las 
gavias, se echaron á bajo las vergas de juaaete, y poco después 
nos vimos precisados á quedarnos con trinquete y gavia ; á pesar 
de esto toraaiíios á las cuatro de la mañana la mura de Estribor 
para estar cerca del Canal, y se siguió esta A'uelta hasta cerca del 
anochecer que se viró con proa al S. S. O. 

Dm2. En la mañana del 2 cedió algo el tiempo y aclararon los 
horizontes; inmediatamente se largó todo aparejo, y s^í viró con 
viento ais. en vuelta del E. S. E. con cuvo rumbo pudimos en la 
mañana del 3 reconocer á la distancia de 5 á 6 leguas el estremo N. 
de la Reyna Carlota, que seguia para el S. formando algunas abras 



#i 



53 



•»t«e^íai^ 




218 -- 



>e^g^a5: 



lleno? He ^rboletlas, v He una altnra mas f¡ne mediana :' friüs-tradas 
nnes!rn?í'pperiti!zris fie leiier observacidnes tanto mas interesanles, 
cuaiiloconsiiierahamos >a un error bailante notable en !a estima, 
ronseciitivamentepe viró con proa del S. S. O. y poco después re- 
frescó el viento, cedió este, algo en la larde del 5, pero al anuchecer 
volvió á refrescar, desuerte queá las diez se podia considerar como 
un verdadero huracán, cual no hai)iamos esperimenlado en íod?» la 
camp;iña, ohhgaiidonosíiUimamente á quedarnos con solo el trin- 
quete; siguió el tiempo aunque con menos tenacidad hasta el medio 
dia del t'^ en que se observó la latitud de 53° 20' y lá longitud de 
13Í 26 45. 

El viento roló en la misma tarde por el S. al S. O. y O. bonan- 
cible : con lodo aparejo na^egamosa! E. S. E. desistiendo del em- 
peño de entrar en el Canal de Dijon,queen nuestra situación hu- 
liiera ocasionado un relardo grande para llegará Nutka, donde de- 
bíamos hacer alguna demora, y coutin'jar áe<áe alli los reconoci- 
mientos hasta el Cabo Sin Lucas, mucho mas interesantes para 
nuestra navegación que los de estos paralelos, los cuales sabíamos 
tenian encargo de examinaren este Verano los oficiales del Estable- 
cimienla de Píulka. 

Diaií. Los vientos siguieron bonancibles, y algo variables en 
]osdias8 v9, se tomaron 200 series de distancias cuvo promedio 
noscoiflcfiba 10' a! E. de los relojes : cerca del medio dia del 11, 
se avistó la tierra fi larga distancia, y á lastres y media de la tarde 
próximos al Cabo froridoso doi capitán Dijon, arribamos al S. E. í/k' 
S costeando de cerca la tierra; este Cabo que está en la latitud 
0° 6' V en la longitud do 121 57 20 es fácil de conocerse por su 
hecliura amogotada, y frondosa, y por un islote saliente al mar que 
está taladreado. 

Al anochecer demoraba el Islote del Cabo Y7oody, al O. 20" N. 
dislancia Glegmsval N. 88° E. una punta que supusimos de la 
entrada doNulka; pairamos en las primeras horas de la noche, 
manteniéndonos en 35 brazas y á 2 leguas de tierra, 'y el viento que 
calmó á media noche se llamó al terral en la mañana del 12 : á las' 
is irnos delante del Puerto de la Esperanza, y entablada la vira- 
zón á las des de la tarde nos dirijimos á la entrada de Nutka, dando 
el correspondiente resguardo a!|bajo que reconoció el capitán Cook. 

Quedó enteramente calma a! ponerse el Sol, estando á media le- 
gua de la boca de! puerto, á menos de una milla de la costa bune- 
diata, y en 56 brazas fondo lama : se dejó caer un anclote, y poco 
después llegó á bordo lalancJia de la Fragata Concepción de San 
Blas, que enviaba su comandante para suxdiarnos. Al salir el 
Sol cedió el terral que habia soplado fresquito al principio de la 
mañana: la virazón empezó á ¡leciararse desde las siete y á esta 
hora dimos la vela precedidos de la Descubierta ; costeada á me- 



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^,^^^- 



__ 219 — 






S?^i^¡e«. 



.>e«^^ES! 



nos decnmpHda de corbeta la punía O. del puerto, cerca déla cual 
habia dcido fondo \?i Descubierta, pasamos rascando su proa, y lo 
verificamos á las 9 1/2: en el instante euipezamos^á amarrarnos con 
un cabe en tierra por la popa al pié de las casas de madera, y una 
ancla al N E., cuya faena, y la de calar vergas y masleros, quedó 
concluida al medio dia. 

Estada en Mmka. 

Hallamos de Comandante de la fragata Concepción al alférez de 
navio D. Manuel Savedra, por ausencia del Teniente de navio 1). 
Francisco Elisa, que mandando el Paquebot 5an Carlos, y la Go- 
leta 5níitrna, habia salido á continuar los reconocimientos al S. 
deNulka, y el Canal de la Rey na Caí Iota. Savedra tenia á su car- 
go lodo el establecimiento, comprendida la batería de la Boca: se 
hallaba como tropa auxiliar la compañia suelta de voluntarios de 
Cataluña, mandada por su capitán D. Pedro Alberni ; habiéndose 
retirado por enfermos el teniente y alférez que le habían acompaña- 
do. 

Un gran numero de enfermos, la mayor parte-escorbutos, se ha- 
bían restituido á San Blas, en la fragata Princesa, mandada por el 
leniente de navio D. Jacinto Camaño. El establecimiento habia 
recibido los auxilios necesarios con el Paquebot San Carlos, y la 
fragata iransíx^íí, y aguardaban esta úllima desde el puerto de 
l^lonterrey á donde se habia despachado en busca de carnes, y otros 
efectos comestibles, cuyo socorro tan imporlante debía asegurar 
para el próximo invierno la subsistencia de la colonia. 

Veíamos en el fondo del puerto los edificios de madera construi- 
dos para los diferentes usos de la vida, y abrigo de la' tropa y otros 
individuos que habitaban en tierra. La fabrica de pan fresco que 
diariamente se subministraba á todos, el cultivo de las huertas, el 
cuidado delosviveresi y pellrechos perseguidos de un enjambre de 
ratas, las herrerías y la continuación de las casas eran los objetos en 
que se empleaba toda la gente, y que hacían ver la actividad, y buen 
orden de nuestros oficíales. 

Desde e¡ momento se estableció el observatorio en parage oportuno 
inmediato á las casas: D. Alejandro Malaspina fué en el bolea 
examinar el sitio de la aguada, que empezó á reemplazarse inmedia- 
tamenle con las lanchas, v bombos al cargo de un oficial, y dos sol- 
dados armados, pues debiendo separarse como una legua combinan- 
do las mareas era justa esta precaución para conservar la paz con los 
naturales. 

Advertimos en la conduela de estos con nuestro establecimiento 
alguna tibieza en el trato, que no soío era sensible á él, si no á noso- 
irosj que deseábamos examinar de cerca sus costumbres : queria- 



?2:^^e<- 



220 — 




mos también destruir toda mala ¡dea que hubiesen comprendido de 
nosotros por algún paso imprudente de uno ú otro individuo, ó 
por la opinión que les hubiesen inspirado de los Españoles las em- 
iiarcaciones extrangeras que han frecuentado este puerto los últi- 
mos años. Con este principio fué nuestro cuidado regalar á los de 
las primeras canoas, ofreciendo hacer lo mismo con los que nos visi- 
tasen, especialmente á los Caciques ó Taguis, 

Esta conducta produjo el efecto que deseábamos, pues en la ma- 
ñana del ih' se presentó el Cacique subalterno Hupananulg, confia- 
do también en la buena amistad que siempre habia tenido con los 
nuestros ; sin embargo no pudo encubrir el temor, ni disimular el 
espanto que le causaba tantas fuerzas uniílas : le retrató con la ma- 
yor propiedad D. Tomos de Suria, regalándole al mismo tiempo, 
y 'prometiéndole mayores finezas, si nos visitaba de nuevo con su 
canoa grande bien esquifada y dispuesta á ejecutar á nuestra vista 
las evoluciones marciales y de regocijo que acosíum.bra. 

Dia 15. Siguiéronle» la visita á Hupananulg oíros inferiores ó 
parientes del Gefe principal de estos contornos llamado Macuma, 
el cual según informes contestes de todos, tenia mucho temor de 
venir á visitarnos, cuyo concepto confirmamos en la mañana del 15, 
en que dirigiéndose í). Cayetano Valdez, y D. Felipe Bauza, á la 
rancheriadeMacuina, hallaron dasamparadaslascasas y con dificul- 
tad se les acercó uno ú otro indio de los muchos que se escondiau 
en los bosques inmediatos. 

Para el 18 se habia concluido la aguada y facilitado á la tripula- 
ción un descanso regular : se les dio jabón para lavar la ropa ; esta 
ocupación y el preparar á su gusto la comida en tierra con la ra- 
ción de vino aumentada, les proporcionó un desahogo cual ya nece- 
sitaban : se destinaron las lanchas ai reconociniiento exacto de 
los diferentes canales do este archipiélago, entre los cuales habian 
congeturas, que algunos se comunicaban con e! estrecho de Fuca, y 
puestas á las órdenes de los tenientes de navio D. José Espinosa y 
D. Ciriaco Zeballos, salieron la misma mañana con 9 dias de ración, 
el cuarto de círculo pequeño, el relox número 3oi, y un teodoüte, 
llevando como intérpretes un soldado y el patrón de la fragata Con- 
cepción. 

Desde el mismo dia se empezó un corte abundante de leña, em- 
pleándose alternativamente la tropa y marinería, mandados por un 
sargento ó cabo y un oficial de mar. Los carpinteros de ambas 
corbetas se ocuparon en reemplazar vanas piezas de arboladuras 
que teníamos escluidas, inclusa la berga de velacho de la Descu- 
bierta, y también un mastelero de aumento que se embarcó en es- 
ta corbeta para probar la calidad ó resistencia de estos pinos, que 
carecen de todo beneficio mas que el que deben á la naturaleza. 



^-.. 221 -- 



S^&^^- 



■>s^S^E! 




El Cirujano de la Descubierta emprendió la fábrica de una me- 
diana oanlidad de cerveza, sacada de la oja del pino, para suminis- 
trnria á nueslros equipajes, y que aprendiendo á hacerla los del es- 
tablecimiento sirviese de remedio eficaz en el próximo invierno, si. 
no regre:^^ase la ka gnlíi A ranzazü, como recelaban, y debiesen ali- 
mentarse con carne salada. 

Nuestros herreros con sus fraguas se establecieron en tierra, pues 
carecian de estos oficios esenciales, y tenian las armas y utensilios 
de labranza en jnuy'mal estado, justamente en donde era mas sen- 
sible este defecto. 

Los oficiales Savedra y Alberni, que desconfiaban enteramente 
deqiie viniesen de Monterrey ios socorros que aguardaban, hicie- 
ron presente áD. Alejandro Malaspioa, la precisa necesidad de 
varios artículos, sin los cuales temían en la invernada fatales con- 
secuencias, en todo el establecimiento : en este concepto, á esta crí- 
tica situación y á la del feliz estado de nuestros repuestos, se entre- 
gó á dichos oficiales aquella parle que no nos era de una falta ab- 
soluta ; algunas piezas de paño, bayeta y crea, varios marseliescs, 
algunos utensiüus de enfermería, piloto y coníra-maestrc, una 
cantidad grande do pastillas de caldo, otras de harinris del rancho de 
los Comandantes, las ro.edicinas que los Cirujanos baüaron útiles 
para este clima y para las enfermedades reinantes, cuatro pipas de 
vino de San Lucar, y un mes de víveres para el regreso de! paque- 
bot San Carlos, fueron los auxilios que se' pudieron suministrar y 
que aseguraban ai establecimiento su subsistencia, mientras no re- 
cibiesen otros mayores de Monterrey. 

No habían sido infructuosas nuestras diligencias para ganar la 
confianza y amjslad de les naturales : sus canoas que antes huían á 
la vista de las embarcaciones menores, las rodeaban en el día sin 
el menor recelo : apenas había gefe alguno que no nos hubiese vi- 
sitado varias veces, incluso el principa! Macaína, aunque sin poder 
disimular en el rostro el temor que le penetraba, y no quiso por mas 
instancias que se le hicieron, permitir subiesen abordo tres mugeres 
suyas que le acompañaban, y que deseábamos retratar : pero el ín- 
teres propio mas que la curiosidad, era el que le impelía á la visita, 
como luego se comprobó con la venta de una niña esclava á los de 
la fragata Concepción, cuya especie de contratos solían hacer al 
cambio de dos fusiles viejos, ó al de una ó dos planchas de cobre : 
esta costumbre estaba á la sazón bastante introducida en el esta- 
blecimiento, bajo de las ideas piadosas de la religión y de la po- 
lítica ; y ya llegaban á 22 niños de ambos sexos, los que se habían 
transportado á San Blas, confiada su educación y subsistencia ve- 
nidera, á uno ú otro oficial de nuar de conocida conducía, estable- 
cido en aquel pueblo con algunas proporciones, y bajo la inteligen- 
cia de una absoluta libertad desde que fuesen adultos. 



56 



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999, 



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Día 23. En b tarde se apareció el gefe ílupa!analg con carta 
de Espinosa y Zoibaiiüs, que se las habían entregado en la noche 
anterior, dirigiéndose á Tasis después de haber reconocido los ca- 
nales de la derecha : por este servicio y por los snteriores que ha- 
bía hecho al eslableciraiento se le hicieron varios regalos, y s© le 
ofreció satisfacer sus deseos de una vsla para su canoa grande, lue- 
go que con ella hiciese á nuestra vista las evoluciones qu» se le ha- 
blan indicado. El 23 por la mañana se vio aparecer en su canoa 
conducida por 30 remos, entonando con una armenia un canto 
agradable, y haciendo evoluciones con tanta igualdad y destreza, 
que nos sorprendieron en las primeras vueltas que dio al rededor 
de las corbetas ; después subió con su comitiva abordo de la Des- 
cubierta, donde cantaron y bailaron todo el tiempo que se necesitó 
para que I). Tomas Suria representase á lo vivo esta escena diver- 
tida ; regalados todos con prodigalidad, se retiraron por la tarde 
muy contentos y satisfechos. 

Dia 25. El 25 llegaron nuestras lanchas, concluida exacta- 
mente su comisión : el día de su salida se dirigieron al puerto Co- 
ve, fondeadero de! capitán Gook, adonde se estendian nuestras rmar- 
caciones ; pasaron de allí al primer canal de la derecha y exami- 
nándolo hasta su fin, siguieron la derrota para el N., costeando 
siempre la parte E.: los habitantes de las rancherías que están en 
el estremo del canal N. E. huyeron de sus casas cuando nuestras 
l.-mchass© acercaron aellas, y aun su mismo gefe Ilupalanulg que- 
dó tan sorprendido de ver en aquel parage tantas fuerzas unidas, 
que Ho pudo menos de preguntar el objeto á que se dirigían : ha- 
biera sido imposible darle la menor idea de su comisión, porque 
los intérpretes solo podian merecer este nombre para las cosas fa- 
miliares ; pero algunos regalos acompañados de espresiones de 
mistad y benevolencia, le convencieron mas bien que si le hubie- 
ran enseñado el cuarto de círculo de Rambsden y el rslox de longi- 
tud de Arnold, y su espíritu quedó con ellos tan tranquilizado, que 
se ofreció ganar, digo acompañar en persona á nuestros oficiales por 
todas partes, aunque luego que conoció que se dirijian k Tasis, 
Lusco protesto para separarse, y en esta ocasión le dieron la earla 
que como se dijo, entregó el mismo día. 

Continuando Siempre en el prolijo reconocimiento de los canales 
llegaron en el dia á Tasis, residencia principal de Macuina : ha- 
llábase este en su casa y asi que vio acercarse las lanchas, hizo va- 
rar todas las canoas y se acercó á la playa con mas de 400 hombres, 
como manifestando su resolución de embarazar el desembarca : 
fueron inútiles todos los esfuerzos que hicieron Espinosa y Zebaüos 
para que viniesen á las lanchas, y convencidos qu© de aquel modo 
no podrían disipar sus temores, tomaron la resolución de embar- 
carse solos en una canoa, dejando las ¡anchas al cuidado del pilotín 



oa 



S23 



3-iSSSáíSK. 



Insiaiie : Macuina qus con la confianza que se hacia de él conoció 
¿as ideas paciHcas, se adeiaiUó solo á ios suyos á recibir á nuestros 
oficiales, quienes rodeados de lodo el pueblo fueron conducidos á su 
casa: á so entrada estaba un armero ccm 15 fusiles custodiado por 
un indio, que descansando sobre 6lro fusil, parecía querer imitará 
nuestros centinelas ; este armero y esta centinela daba tanto orgu- 
llo y superioridad á Macuina sobre los oíros gefes, como le llenaba 
de vanidad e! adorno de cuatro ventanas con cristales que le habia 
fabricado el americano líendrik, haciéndoselas pagar á buen pre- 
cio: Macuina presentó nuestros oficiales á sus cuatro mugaras, 
entre quienes sobresaüa por sus hermosas facciones, tez fina ygra- 
cia, «na joven de 20 á 21 años, hermana del gefe Nazapí : Ze'baUos 
queriendo corresponder deaígunmodo, enseñó á aque! gefe el re- 
trato que tenia en una caja, indicándoles «ra su muger : al inslanís 
pasó de sus manos á la de la favorita, quien habiéndolo mirado por 
algim rato con !a mayor atención, alabó su hermosura; pero su 
semblante y acciones manifestaban que ias Nuíkeñas, tampoco es- 
tán libres de la envidia, cuando se reconocen inferiores en el méri- 
to personal á otras mugeros. 

Regalados pródigamente todos los gefes y las cuatro mugeres de 
Macuina, se embarcaron en ias lanchas, y después de reconocer 
otro canal mas O. cuya dirección era para el N. pasaron al puerto 
de ia Esperanza : levantado sii plano con toda la exactitud que per- 
mitía el corto plazo que les quedaba, regresaron por la parte de 
afuera, situando al paso el bajo que reconoció el capitán Cook, y 
colocó á mucha mayor distancia de tierra, de loque realmente está. 

Bta 27. ílabiamos deseado que Macuina nos volviese á visitar 
para dejar bien cimentada su amistad con nuestro establecimiento, 
y enviándoie al efecto varios recados, vino á esta corbeta en !a ma- 
ñana del 27. Asi que subió abordo se le convidó á tomar té, cuya 
costumbre estaba ya introducida entre estos gefos, y luego paso á la 
Descubierta. En ambas corbetas se le trató con e! mayor agrado 
y se le hicieron vanos regalos : adquirida de esta suerte su confian- 
za, nosma*!Ífestócon la mayor vehemencia, que desde que nos ha- 
biames establecido en esto parí.ge, se habia visto como precisado á 
vivir siempre en Tasis; no podía en el invierno, por lo que se ha- 
blan debilitado sus fuerzas, cuando antes era capaz de matar una 
ballena de un solo golpe de arpón. D. Alejandro Malaspina !e instó 
á que viniese a vivir cerca do nuestro establecimiento, asegurándo- 
le se prohibirla con el mayor rigor, el que pasasen á sus casas nues- 
tros marineros, de quienes ÚFíicameníe íeinia solicitasen sus muge- 
res, pues confesaba que los oficiales nunca les hablan dado el me- 
nor disgusto. Se le ofreció para cuando se retirasen el estable- 
cimiento, la casa que se estaba haciendo, y que las demás se repar- 
iirian entre los otros gefes : Macuina correspondió á esta oferta 




^S'á£5^«< —"■■ 



=«^^S'S?' 





.— í>9l — 



fisegurantlosu araisíaJ, que los espafioles serian siempre dueños del 
silio que ocupaban en c! dia. 

Entre todos los gefes, los quQ mas frecuentaron nuestro trato fue- 
ron ios dos hermanos Nnzaiií' y Nanakius ; estos dos jóvenes dola- 
dos do una comprensión y viveza singular, nos suministraron varias 
noticias de sus íeve?, religií n y con^.ercio ; creemos poder respon- 
der de su exadlíud, porque poseian pcríectamente el lenguagéde 
acción, y tenian ya conocuniento de! seniido de muchas voces espa- 
ñolas. ' La sucesión al trono sigue el mismo orden que entre noso- 
tros ; al padre heredan los hijos varones, y á falta de estos el het'- 
niar.o mavor, v 'isK'go los hijos de psíe, con preferencia á los demás 
hermanos ; pe¡ o solo tieueii' opción r' inwv/rio los hijos^hahidos en 
la priíuera mugor, auívs!.;* iodos son de ia cla^e de Tais, iogrando 
por consigmento sus hijos de esta distinción. En caso de faltar un 
lepífrmo sucesor al mando entre los Tais ó principes de !a sangre, se 
junlan los m/ischimis ó plebeyos y á pluralidad de votos eligen el 
mas benemérito, en que sobre las demás virtudes se considera_ pre- 
ferente el valor, y desde aquel instante ijueda la corona vincu- 
lada en íi: cosa, y sus descendientes son los solos considerados 
como Tahis. 

El hombre que cómele adülleno es castigado con pena capital, 
pero la rauger mas considerada enNutka que en ningún otro pais, 
solo sufre la pena de cuatro dias de prisión estrecha ; y amonestada 
y reprendidajdespues, queda en libertad. Aunque el hombre lo- 
gre escaparse perece iguahiiente, porque ninguno puede acogerle 
ni darle alimienlo. 

Si el adúltero y adúlteras son de la clase de Tahis, so carean 
ofensor y ofendido, se amenazan, se injurian de palabras y se sepa- 
ran luego á lugares distamos, para no volverse á ver mas. Los 
Tahis miran el adulterio con tal horror, que nos aseguraron suce- 
dían rarísima vez entre ellos. 

El homicidio so castiga por ¡a primera vez con 10 dias de pri- 
sión, y alguna pena corporal ; pero el reinsuJente en este delito su- 
fre irremisiblemente la muerte, A los ladrones se les seiíala la cara 
con incisiones, se le corta el pelo (que es de mucha afrenta) y los 
dedos de las manos, y después es desterrado para siempre de toda 
sociedad. 

El tiempo se mide por meses lunares de los que 10 componen 
un año, y la vida del hombre se empieza á contar desde que fué 
concebido, repitiendo por cada año la palabra .layu : Mazapi nos 
dijo de este modo su edad, la que tenia cuando vino el capitán Cook, 
y la exactitud de estas fechas, nos convenció de la verdadera medida 
del tiempo. 

Los naturales de Nutka, adoran únicamente los mares, ó espí- 
ritus volátiles de sus Tahis, por quienes creen son producidos los 



M 



>e^^íSi 



.. 99.r. — 



!Sv&^,i^^* 



.»»s«»i5:i 



truenos y relámpagos : á su ruido Henos de pavor y espanto, se po- 
nen todüs á lemblar poslnidos en tiorrn, como imp!oi;3ndo su pie- 
dad, y pasada la tempestad se levantan entonando á coro una can- 
ción (le gracia?, destinada para estas ocasiones. De aquí el despo- 
tismo y menosprecio con rpie losT.diis tratan á los raischismis, y la 
resignaciori y ciega obediencia de estos. 

Luego que muere nn Tahis, permanece cuatro dias en c«erpo 
presente en su misma casa ; á este tiempo es llevado con la mayor 
ceremonia, á un cerro llamado Gonuma, y pasados otros cuatro 
dias vuela su espíritu como la pólvora (son sus palabras) á una re- 
gión de la atmósfera, donde ven sieníore e! so!, y se aümeiitan de un 
manjar encarnado ; en ella girando una parte á otra produciendo 
ios truenos, que sus compatriotas interprelan como amenazas por 
sus delitos : las mismas ceremonias se hacen con sus msigeres has- 
ta depositarlas en Conuma, en donde permanecen siempre sus al- 
mas cantando con dulzura ; sus voces son oidas con frecuencia en 
los pueblos con la mayor veneración. Si el Tahis es muerto vio- 
lentamente se deposita inmedialaniente en Conuma, y cortada allí 
la cabeza la vuelven <á su casa, donde se mantiene colgada diez dias 
cantándole continuamente; á este tiempo se hace invisible y vue- 
la á la región destinada á su clase ; los mischismisó gente común, 
bajan luego que espiran á una región profunda de la tierra, andan 
a!li en cuatro pies como bestias, pacen como ellas, y se alimentan 
también de piojos, deque hay gran abundancia. 

Nazapí y Nanakius nos dieron aig-unas noticias sobre su comer- 
cio con los Nuchimases,, de un modo que no dejó duda de nuestra 
inteligencia : desdeTasis salen cargados del cobre y demás efectos 
q-iie adquieren de los europeos, y caminando dos dias por montañas 
y malos caminos, llegan á la orilla de una gran laguna de figura cir- 
cular, y embarcados en canoas que tienen á este fin, se dirigen en 
derechura al remo á la parto opuesta, donde se comunica esta .la- 
guna con otra mayor por un estreí-ho de dos cables de largo y diez á 
doce varas de ancho : ambas lagunas son de mucha profundidad, y 
el agua esdujce; pero la segunda es la que parece recibe las ma- 
yores venientes de las montañas y el desyeío de las nieves, pues se 
esperimenta siempre una corriente tan rápida en el estrecho, que 
solo la pueden vencer saltando en tierra y llevando á la singa las 
canoas, con riesgo de que zozobren, si llegan á atravesarse : Nfíza- 
pí nos cantaba con ios ojos bañados en lágrimas, que en el año an- 
terior se le había zo;',obrado una grande canoa y había perdido todo 
su tesoro, y loque le era mas sensible, su niuger favoriia de muclio 
ííiéríto personal, é hija de! gefe de los Nuchimases. Pasados á la 
gran laguna, la costean por la derecha hasta llegar á la residencia 
de! gefe principal y Tahis Nuchimases, á quienes los Nulkeños do 
esta clase presentan todo su cargamento, repílíenlo á cada alhoja 




57 







- 22G — 



qiio es regnlaílo, v como en correspondenfia reciben ¡leí mismo mo- 
do ¡!Íe!es donoírio. Luego (\üe losTahis de las dos naciones lian 
concluido su feria en unos térníinos inn generosos, empiezan los 
contratos de los rniscbismis, quienes por el contrario se valen de 
tocios los medios para engañar. 

Si'gnn ei andar de las canoas y tiempo que tardan los IVulkeños 
en llegar a losKufdiimascs, distarian est^s de Tasis trece leguas del 
N. al K. N. E. Nazapi y Nanakius se -ofrecieron a llevarnos á visi- 
tar a;]ue'los lialiitanles, con la condición de que no llevasen^.os fusi- 

, ¡K>r no escil'ir su desconfianza ; y yo creo se puede liace.r esta 
escursion sin el menor recelo, poro! mucho temor á nuestras armas 
y por el de ser castigados severamente, de cualquier insulto que 
Cüi!^;Cliesen. 

Los efectos que c-íiman mas losNulkoños para este comercio so?í 
fusiles, Cubre, conchas de Monterrey, fierro, paños ó bayetas y 
quinquilleria, cuyo valor es precario por depender del capricho de 
!a moda. Las conchas seri;wi sin duila alguna e! ramo mas desea- 
si algiinas embarcaciones de San Blas mirando solo su interés, 
no hubiesen dado por una sola pie! de nutria dos ó tres docenas de 
conchas, que en el primer año se permutaban por otras tantas pie- 
les: las emplean para adornos de las casas, su¡)len la falta de va- 
sos, V sirven también para otros usos domé;licos. El cobre para 
poco tiempo en poder de los Nucbimases que tienen comercio con 
otras naciones mas a! N., y yo no esirañaria da que de nación en 
nación, llegasen los efectos que reciben los Kutktíños Isasia los habi- 
tantes íle l.'is cercanías del puerto deMulg a-'c : á la verdad parece 
algo imposible que pueda haber un comercio seguido entre unos 
iioasbres salvages, cu3as sociedades son reducidas, sus idiomas y 
costumbres distintas, casi siempre en guerra, y separados por mon- 
tañas y canales ; pero en lo que no hay duda, es de que tienen noti- 
cia de algunas costumbres de los Mulgraveses, pues IVanakius a! 
ver un retrato de una India de esta nacioíi con el labio partido, nos 
dijo que estas mugeres vivían hacia el N. á mucha distancia, y por 
íodss los viageros que nos han ¡)recedido en estéS costas, sabemos 
que esta costumbre no se halla establecida entre los habitantes del 
canal de la Reina Carlota, de la bahía de Bucareü, ni en los puertos 
de Banks, Susto y llemeiiios. 

Salida da MiiSkín. 

En las últimas horas de la noche del dia27ya abordo lodos los 
instrumentos aslronómicos y calmada la virazmi, empezamos la 
faena de anclas: nuestra compañera por facilitar la salida, dio \in 
(!abo á esta corbeta, sobre el cual de.bia quedarse suspendida ya el 
ancla ; pero cuando osla dejó el fondo, uno y otro nos fuimos acon- 









- 227 — 



''^Í^SQ<- 



.v8«^E.Sti:( 



mm 



chanclo sobro la cosld del O. en disposición de ser yn nuestro pri- 
mer y principad objeto el franquearnos y auxiliará la Descubierta, 
que con los cost;idos llegó dos veces á tocar la tierra : este acciden- 
te, e! trabajo incó:ní)dü y pesado que nos rodeaba, y el procurar á la 
gente algún descanso, nos privó el que veriíicasemos la salida : en 
consecuencia nos amarramos nuevamente basta las ocho de la no- 
che del 28, que enlabiado el terral áimosia vela dichosamente, de- 
jando á nuestros compañeros privados déla sociedad, y entregadus 
á la sola distracción del cultivo y beneficio de sus huertas. 

Con ángulos del tercer cuadrante franqueamos la boca del puerto, 
después continuamos con rumbos paralelos á la costa, y al salir el 
sol bajo un tiempo hermoso } despejado, marcamos la punta del 
canalde la Buena Esperanza a! N. kS° O., la punta rompiente N. 
8" E., punta de San Estovan al N. 80* E. y en lo interior e; punto 
notable deXasisalN. 17" E. ángulos déla auja, distancia de cos- 
ta de 5 ó O leguas próximamente, 

A las 3 do la larde de! dia 30 próximos á la costa nos indicó nues- 
tra compañera avistarse una embarcación: á poco rato distinguinaos 
con -los anteojos era una pequeña corbeta americana, que con su 
l)andera larga y toda fuerza de vela, se dirijia á la entrada de Car- 
rasco, en la cual al abrigo de los islotes que la rodean dio fondo ; á 
la sazón llevábamos nuestras insignias largas, que arriamos á poco 
rato. 

Al medmdia en latitud de 48° 3i' 5" y en longitud de Í19 28 
20 marcamos la punta de Martínez ó S. del estrecho de Fuka, si- 
tuada en latitud áekS 33 y longitud de 11911 al N k°¥j. ángulos 
de la auja, cuya deciinacion según el promedio de tres azimutes os 
de 20° Í5' 50" N. E. La dirección de la costa desde el estremo S. 
de la entrada de Nuika con aquella punta, es con efecto de N. O. a 
S.B. con forme á la x'stablecida por nuestros viageros en estas cos- 
ías ; no sucede asi respecto á su situación, que difiere de la nuestra. 

Los xienlosdébües, muchas veces contrarios, y las grandes dife- 
rencias al S. y a! E., no han permitido biciesemos un prolijo reco- 
nocimiento en este trozo de costa, privándonos también absoluta- 
mente del pedazo comprendido desde los W de latitud hasta los 
45, en que nuevamente empezamos nuestros trabajos : el corlo 
braceage de 43 y 45 brazas que constantemente tuvimos en la no- 
che de! 3, nos manifestó la poca elevación de la cosía, que con 
efecto comprobamos por la n)añana, ya entonces declarado el 
viento bonancible al cuarto cuadrante basta la media noche del 5 
que enlabió por la niisma parte, nos proporcionó un andar de cin- 
co, seis y siete m/illas ; nuestro rutíibo se dirijia a! Cabo Diligencia, 
á quien dimos vista por la mañana, y confusamente á los Islotes 
Monges, situados en su parte meridional ; la densa calima conf- 
iante'^' al parecer, en esta costa nos privaba el ver el resto do ella : 



0>0 







._ 228 — 



nuo^lra posición ni medio (lia del 5 era en latilud de 4-2" 00' 9" y 
longitud dtí 118 6 20. 

El f) conlinuó fresco el viento por In misaba parte hasta la media 
noche que quedó fresquito ; al salir el sol se dejó ver ia Punía Gor- 
da y algunos islotes de !a ensenada que forma esta con la Punta O. 
de! puerto de la Trinidad : poco después avistamos el Caho Mendo- 
cino como á distancia de ocho leguas próximamente, demorándo- 
nos á la sazón si S. 10" O : el frontón de este caho es ia tierra mas 
salienlo al O., á é; es en donrle recalan las ?¡aos de Filipinas : su 
situación sejíun rmeslro::- resultados es en latitud de 40" 29' 00" y 

en longitud de 118 '21 32, la que se diferencia en de la 

que lema asignada : á la vista de! mismo tuvimos algunas horas de 
calma, y aunque en las últimas de la tarde se declarase el viento 
fresquito por el cuarto cuadrante, en muy hreve volvió a! mismo 
estado, hasta el 7 que entablado por la misma parte continuó ya 
fresquito, ya bonancible, acompañado constantemente de niebla ; 
sinembargo muchas veces se dejaba ver la tierra aunque confusa- 
mente; nuestra situación al medio dia del 8 era en latitud de 39" 
11' 38" y en longitud de 117 28 20, desdo cuya posición dirigi- 
mos nuestro rumbo á la Punta de Ueyes que alcanzamos á ver al 
medio día del 9, y en la tarde del 10 estando á su parte S. O. avis- 
tamos ios islotes da San FEancisco, entre los cuales y la costa fir- 
me hicimos rumbo á la Punta de Año Nuevo : nuv^síras sondas 
desile el medio dia hasta la mañana siguiente que avistamos aquella 
fueron de kQ, hO, 30 arena fina : el práctico que traíanles de Nut- 
1:8, dudaba fuese ella : sus únicas razones eran, que estrañaba el 
Islote que colocan ios planos ; asi se despreció su parecer y dirijimos 
nuestro rumbo al fondeadero, aunque esíuVieso el tiempo entera- 
mente cerrado y en disposición de no poderse ver la tierra á distan- 
cia de dos millas : sinembargo dimos vista á la Punta de Pinos, 
pero e! práctico dudó fuese ella; ya en esta situación parece debia 
dársele algún mas crédito por variar mucho las circuntancias : 
contaba ocho viages á este puerto, número suficiente para conocer 
una punta que se halla tan inmediata al surgidero, y aunque para 
llegar á este caso, viese las mismas veces la de Año Nuevo ; sinem- 
bargo varia mucho ya por la distancia á que pasan de ella : por 
consiguiente muy fácil el que se les oculte aquella marca, y ya por 
<{üe generalmente está rodeada de una niebla espesa, la cual cargó 
mas y masen disposición de ocultarnos cuasi de un todo la tierra ; 
en consecuencia y á imitación de la corbeta Comandanta dejamos 
caer un ancla ; á poco rato faltó el cable y inmediatamente dimos 
fondo á otra en 24 brazas arena, coral y piedra: en la.í últimas 
horas de la tarde aclaró algún tanto la costa, entonces pjóimos co- 
nocer nuestra posición : estábamos situados a una y media millas 
del Islote de la Punta del Carmelo, el que demoroba al S. 17° E., 



— 229 — 



£i^§m<- 



.»e®gs^Eí5.i 






la Punta de Pinos al N. kQ° E.; el viento era á la sazón N. O. el 
que con la noche fué quedándose calma ; no sucedió así con la 
gruesa mar de leva, que rompiendo en la costa manifestaba su bra- 
veza, imponiéndonos por consiguiente un cuidado cual exigion las 
actuales circunstancias ; asi pues solo esperábamos un momento fa- 
vorable para dar la vela y salir realmente de un CGnocido_ peligro : 
con este objeto dimos una codera al cable, en cuya disposición per- 
manecimos hasta las seis de la mañana, que declarado el viento por 
elN. bonancible empezamos á virar de él, y ya dentro como unas 
30 brazas, estando el viento fresquito y recelosos á que llamase al O. 
recio, se aumentase por consiguiente la mar, é hiciese peligrosa la 
salida, como también la unión con la otra corbeta, picamos el cable 
y sobre la codera dimos la vela en ocasión que nuestra compañera 
jDasaba á dos cables de la proa : la cerrazón que nos rodeó á poco 
rato nos ocultó de un todo la tierra y también á \& Descubierta, con 
quien nos entendimos por medio de cañonazos: como a las ocho 
e'mpezó á disiparse la niebla, y sobre una clara dimos vista ala cor- 
beta Comandanta, demorándonos por nuestro través como á distan- 
cia de Ires cables : nuestros esfuerzos se dirijian á tomar el fondea- 
daro de Monterrey, que conseguimos en la misma noche, sirviéndo- 
nos de marca los cañonazos del cuartel, k mar llana que manifes- 
taba estar ya cubiertos déla Punta de Pinos y una luz que nos en- 
cendieron en aquel mismo lugar: por la mañana nos enmendamos 
sobre espías quedando amarrados N. O. S. E., distancia de la pla- 
ya del través dos cables próximamente, el cuerpo de la corbeta en 
siete brazas v bajo las siguientes enfilaciones : Punta de Potreros 
al N. O., elcuartel al S. i/h S. E. y una casa situada próximamen-' 
te al desembarcadero, al S. 1/4- S» O. 

Salida áe Moaterrey. . 

Á las diez de la mañana del dia 25 listos de un todo y ya abordó 
los intrumentos astronómicos, dimos la vela sobre las gavias ayuda- 
dos de un viento fiesquito del 3." qq.^' con el cual y con toda fuer- 
za devela franqueamos en la mañana sobre bordos la boca del 
puerto, dirigiendo después nuestro rumbo paralelo á la costa, la 
que ligábamos con los trabajos anteriores en aquel : n 
cion al medio dia del 26 era en latitud de 36» IT 20' 
tud de 116 35 30. 

Según la succesiva derrota de aquel Comandante, eran sin duda 
sus intenciones el reconocer en la travesía á el puerto de San Bias' 
aquellos puntos precisos para el uso de la navegación nacional, y de- 
terminar la dirección de la costa : en consecuencia notamos des- 
pués que sus mayores esfuerzos fueron el reconocer el mavor núme- 
ro de las Islas del Canal, á quienes dimos vista el dia 28, cuyo 



nuestra silua- 
y en longi- 



iS^Sesí- 




— 230 



error y mala situación, como también el de la costa no tiene lírattes: 
mayor conformidad hemos haündo aun en la que les estableció Viz- 
caiiiu V e! piifUo mercante Mendizabal en ei navio Hércules de la 
rompafiía de Caracas, que en los úU.inio':' traltajos de los pilotos que 
iian navegado sobre esta costa al principio del establecimiento de 
SanBiás: situada la Isla de San Nicolás, omiuda por lodos los na- 
vegantes de este liemo'^ é indicada por Vizcaíno, dirijimos nuestro 
rumbo ala isla de Guacialupe, punto de recalada de la Nao y aun 
de las embarcaciones de Nulka y Monterrey que navegan á San 
Blas : nuestra posición a! medio día era en latitud ^3 3 32 y longi- 
tud 1Í3 35 10. 

Los vientos, aunque no muy frescos, favorecían de un todo nue?- 
1ra derrota: asi al ¡nedio dia del 30 situados en latitud de 29° h-0' y 
en longitud de 113 31 10, nos '>-^siderabamcs según la posición que 
el Sr. Cuadra establece ala Isla Cu- .iaiupe 6'S' m." en cuyo concepto y 
en el de sor excesivo nuestro and^^-, -onfiamos darla vista á la tarde, 
como en efecto conseguimos, aun(|i-:: zon algunas dudas: á las cua- 
tro cumpiido el paralelo de su estrciLo N. y navegada la distancia 
esLimada que se creyó necesaria, pairsraos á imitación de la cor- 
}38ta Comandanta con lastres gavias de una y otra vuelta hasta las 
cinco de la mañana del 1.° que dejándose ver aquella como al N. 
E. distancia de cinco á ¿eis leguas, forzamos de vela con el objeto 
de atracar la punta N.: esta forma un morro bastante notable y 
está rodeada de algunos faraüüí.es, en cuyas inmediaciones arriba- 
mos á imitación de nuestra compaaera, corriendo desde el instante 
un rumbo paralelo á ella y ni:;Íi<:i!ido succesivaraenle bases para su 
eslableciraienlo, bien difererV. del que tenia asignado : su direc- 
ción del N. N. O. al S. S. E. su mayor eslension en estos rumbos.... 

y en el de los opuestos su altura extraordinaria cortada á la 

mar por c-apas verticales, pocoférl'i^ escarpada, muchos barrancos 
y arenales : en su eslrorao meridional se dejan verdes pequeñas 
Islas, y en el medio de estas un farallón : entre la mas septentrio- 
nal de aquellas y la punía N. de Guadalupe están también otros dos 
farallones como á la medianía del Cana!, cuyas marcas unidas al 
pequeño raunttí que se eleva hacia el N. E. de aquella, hacen muy 
conocido este lugar, vino ¡^2' N. para el S. 

Al medio dia situados m l"::'fud de 28 ^«-5 10 y en longitud de 
113 19 10 demoraba ci Islot,: mas S, al N. 15" E. y el estremo N. 
O. de la Guadalupe al N. iQ'- O., distancia de aquel como una le- 
gua próximamente: concluidas las bases y eo posición ventajosa, di- 
rijimos nuestro rumbo á ¡a isla del Cerro, á quien dimos vista á las 
diez de la mañana, y cuya posición difiere mucho de laque tiene 
asignada, igualmente que el trozo de costa reconocido á esta época, 
en cuya inmediación hemos seguido nuestros trabajos, desde el pa- 
ralelo de 36° hasta el 25 : conservó por lo general una altura regii- 



"- §3 i — 



ÍS?lí©®3« 



.>í>^^^>í^£J; 



!ar, después varió de m tod® de aspoclo, dejándose ver ordinuia- 
mente estéril, con muchos médanos de arena, sin ninguna "i-^ñal do 
vegetación baja, presentándose por algunos, parajes como un cor- 
don de islas, cuya figura conservó hasta e! paralelo de 23° 30' en 
donde de nuevo empezaba á elevarse : nuestra posición a! medio 
dia del Sera en latitud de 23 46 20 y en longitud de 104 52 40, 
demorando Cabo San Lucas ai ángulo do 41° en el 2.° q.^<^ distan- 
cia de 25 2/3 leguas. 

Aunque hayamos notado muy. grandes diferencias al S. y al O. 
y estas disculpen de algún modo á nuestros pilotos, no parece po- 
sible, que solo ellas podrían influir á unos errores, que por consi- 
derables se hacen vergonzosos: por ellas hubieran muchas veces 
comproraetídnse las corbetas, á no caminar con aquellas precaucio- 
nes que exijian aquellos trabajos, yá las sospechas, que teníamos 
de su poca exactitud. 

Cumplido en la noche el paralelo del Cabo San Lucas, navega- 
mos al E. proporcionando amanecer de 4 á'6 leguas como en efecto 
conseguimos: á las 5 á imitación da la corbeta Comandanta forza- 
mos de vela en demanda de él, y situados en distancia de dos millas, 
echamos el bote al agua, y á su regreso de la Descubierta recibi- 
mos la orden para hacer derrota directa al Cabo Corrientes desde 
donde debíamos trazar la costa hasta e! puerto de Acapulco, ínterin 
nuestra compañera lo verificaba al de San Blas. 

En ¡a mañana del 9 se dejaron verlas Islas Marías, como á dis- 
tancia de diez leguas próximaineníe, demorando lomas septentrio- 
nal de la del medio a! N. 20° E. : como nuestro principal objeto 
era el dar vista lo mas breve posible al Cabo Corrientes no trata- ■ 
m.os de atracarlas para su reconocimiento, ademas que h Bescu- 
bierta debía verificarlo en su navegación. 

Al mismo dia en latitud de 20 43^ 31 y en longitud de 99 37 20 
demoraba el Cabo Corrientes, según la dudosa posición que le esta- 
blecimos á la salida de S. Blas al S. 73° E. distancia 61 millas : 
favorecianuestra derrota un viento fresquiío del cuarto cuadrante 
que perdimos en la noche, pairando con las tres gavias con el obje- 
tó de amanecer inmediatos á aquel cabo, como en efecto consegui- 
mos, dejándose ver después de una grande turbonada, cuyos es- 
pantosos carices nos previnieron al principio; pero muy breve se di- 
sipó con grandes relámpagos, fuertes y repetidos truenos : disipa- 
da la tempestada las cinco y media se presentó, toda la costa al S. 
E. y N. E. del Cabo Corrientes, el cual marcamos al N. 60° E. de 
siete á ocho leguas : con el objeto de acercarnos á él, ceñimos el 
viento con toda fuerza úq vela ; y situados á las nueve ventajosa- 
mente procedimos á su situación absoluta y sucesiva del resto de 
la costa : nuestra posición al mediodía del 10 fué en latitud de 20° 
3' 31" y longitud de 99 19 20 en cuva sazón nos demoraba el Ca- 






-^^^sm- 



-'&g^.: 




— 232 



-t.*e^;B 



1)0 Corrií^nies al N. 8» S. E. dislancia de ocho á nueve leguas : su 
posición ¡egun nuestros rebultados, es en lalilud de 20 2V 50 y en 
longitud de 99 32 45. , , - , 

Continuamos al medio dia del 11 con rumbos paralelos a la 
corta distancia de dos y media á tres iegiias : los horarios repetidos 
en la tarde nos manifestaron grandes diferencias al E., y en .a no- 
che varias latitudes de esirellas, conformes á la que resulto por la 
lunaá-^u paso ñor el meridiano, nos indicaron también casi igual 
cantidad pu la latitud, dedonde concluimos nos arrastraban las aguas 
-^cia el N E • se ratificaron estos conceptos cuando por la mañana 
nos hallamos próximos al Puerto de la Navidad, apesar de haber 
estado toda la noche al nairo en las inmediaciones de la punta de 
C hémela con el objelo d¿ amanecer a la vista del úUimo punto mar- 
cado en la larde, ío que nos fué imposible per el violento efecto de 

''^El Cabo Corrientes es un punto notable, y difícil de equivocarse 
atendiendo á que la tierra mas saliente al N. O. de la costa 
corre en la dirección del rumbo opuesto : esto solo bastaría para 
su conocimiento, pero lo distingue también el que desue la oídla del 
mar empiezan elevarse hasta igualarsu montaña con _el resto de la 
costa, quien es do altura considerable, con muchas señales de vege- 
tación, toda cubierta en !o interior de numerosa arboleda, y en a 
orilla algunos médanos de arena, formando tamoien playas hasta 
encontrar la punta de Chamela. , . ;, .n^^roa^'^n 

El nuevto de Navidad está situado en latitud de 19 17 20 y ^on- 
í^iiud 98 53 15 desde donde roba la costa como en dirección oel U. 
N O alE S.E. del mismo carácter que la anterior, pero libre 
de playas V arenales: nuestra situación al medio día del 11 era 
en latitud de 19^ 5' W y en longilud de 99 3 50. Los horarios 
de la tarde, conformes con ios de la mañana, nada nos han indicado 
relativamente á Corrientes ; pero si las latitudes de f eHasmferi- 
das en la misma noche, y comprobadas después con las delmedio 
día manifiestan bien la gran diferencia de 16' al S. cuya causa no 
podemos alcanzar, parecía natural que libre esta costa de nos, ca- 
nales y de grandes bahías, las aguas tirasen en su dirección por la 
constancia de los vientos del N. O., como lo habíamos esperimen- 
tado desde el Cabo Corrientes hasta la punta de Chamela. 

En nuestro vlage anterior, y por el paralelo de la punía de Su- 
chicho esperimentamos vientos bonancibles y calmosos, que coa 
sentimiento nos rodean también en este, haciéndose incómodos es- 
tos Inflares por su excesivo calor, que en la noche se hacendé al- 
gún modo llevaderos ; en la misma, aprovechamos también el vien- 
to constante del N. O. consiguiendo asi ligar á pequeños trozos la 
costa : en la mañana del 13 se dejaron ver los montes, y entre 
ellos las tetas, que anunciamos en la parte correspondiente del viaje 



— 233 -" 



|o^ 



anterior á este : nuestra sitiiaeion al modio dia fué en latitud de 17* 
50' 3" y en longitud de 97 15 50. 

Situados en medio del contraste de las dos. estaciones nos han 
rodeado ventolinas calmosas, turbonadas, y vienteeitos variables 
hasía correr en varias ocasiones todos los rumbos de la aboja : pero 
apesar de estas contrariedades las corrientes constantes en estos úl- 
timos diasnos han arrastrado acia el N.; sinembarcío se iiace un 
rumbo muy próximo a! E. : asi la situación absoluta de la costa de- 
berá siempre considararso con algún error en latitud, con concepto 
á no ser exacta la proporcional, que debía correspondería á cada 
hora para proceder á su establecimiento. 

Al medio dia del 15, situados en latitud ds 17 22 07 y en lon- 
gitud de 95 33 20 nos demoraban las Islas de la boca deSigua- 
lanejo, al N. 42° E: distábamos á la sazón del Puerto de Acapul- 
eo 42 leguas próximamente. 

Desempeñada en aquellas circunstancias nuestra com!sio||phici- 
mos derrota directa al Puerto de Acapulco temerosos de que en el 
dia siguiente no pudiésemos lomar el fondeadero, por lo débil de los 
vientos, y asi nos proporcionase una mala noche, y cuidadosa por 
las fuertes y veloces corrientes ; pero por fortuna fueron equívocos 
nuestros conceptos, el viento aunque bonancible nos facilitaba im 
andar de tres millas, que unida a la velocidad de las aguas nos 
proporcionaba amanecer á la vista do los cerros, ó tetas de Goyuca; 
y á las 40 dé la mañana entablada la virazón, y con toda fuerz) da 
vela dirijimos nuestro rum"bo al sursíidero, en el que conseguimos 
anclar á las 5 de la tarde próximamente. 



ñiúa. á^l Ftgert© de -Acapulco 
ilarlaoas. 



las Islas 



Diciembre 20— 1791.— Listas de un todo las corbetas, dadoí5 
los últimos adioses á nuestros compañeros, y entrada la brisa á las 
10 de la mañana, dimos la vela seguidos de la Atrevida : rebazada 
la punta del Grifo, y aürmíído 0! viento por e! O. ceñimos mura á 
estribor con cuya proa pudimos al medio dia estar ya Ubres de 
puntas. 

Enero 7—1792. — Los vientos flojos y variables favorecieron 
bien poco nuestra derrota en los primeros días ; pero enlabiada la 
brisa el 7 de Enero, procuramos conservar &] paralelo de 13 grados 
en el (¡uq^ contraidos ya el 10 de Febrero lii al Occidente da 
Acapulco inclinamos nuestro rumbo alN. para entrar en latitud de 
15^ con ei_ fin de hacerla recalada á la paríanlas seplenlrional d© 
¡a isla de Tinian. 

Día 11,—- Situados al medio dia en latitud de ík 54 10 y en 
longitud ds 207 5 20 conoabamos dar vista á la tierra en las pri- 



59 



■'i^^^ 




23-i — 



■>gi«^i 



mera^ horas áí h lorde : en efecto á las 2 1/2 se dejó ver la !sla 
Seipíin, como a 12 leguas de distancia, y colocados^á las cuatro 
venlaiosamenle dimos principio á nuestras tareas, midiendo bases, 
7 observando lengitudes cen oportunidad: á la sazón se terminaban 
bien los extremos de aquella v algo confusos los de Timan : en esta 
posición se marcó la medianía de Seipan al N.75«0., la cual 
vista á la distancia de 10 á 12 leguas se presenta baja : su punta 
septentrional es tajada y bastastemenle alta, su extremo meridional 
es un trozo de tierra baja, y en su tercio se eleva y forma un^raonte- 
cilocomo una mesa, terminando después en ua monte de regu.ar 
altura, descendiendo luego suavemente por ambos lados, estando 
una y otra acera interrumpida de varias colinas ó pequeños monte- 
Gillnsí resultó su p&siciün en latitud de Í5« 10' y en longitud 
de S07« 37' 00". . 

La de Tinian se deja ver feajo el aspecto de tres pequeñas islas : 
la m0 meridional representa un raontccito de mediana altura que 
ocupa casi la mitad de la isla, y la septentrional dos pequeñas lomas 
que suavement» disminuyen hasta las orillas del mar : quedo 
establecida en latitud de 15^00' y su extremo otiental en longitad 
de 207 29'. ^ , 

El viento s§ mantuvo en la noche bastsntmiiente irasco por el 
N. E. con el cual y las cuatro principales seguimos el rumbo del 
S. con el fin deaissanecer ala visis de la lila Rota, que marcamos 
al salir @! so! al S. 20» E., ¿istaneia de.O á 7 leguas: se bací* 
notable en su centro un mente bien alto : su punta septentrional 
se extendía bastante bácia la mar formándola un trozo de tierra 
baja, y la meridional algo mas alta y menos prelongada : su situa- 
ción es en latitud de 14* S' 00" y en loagitud 208" 16'. 

Bia 12.— Ftu'orecia el viento de l\\ raodo nuestros pasos, que 
y luego se dejó ver el frontón sepltntrional de la Isla de Cuajan, 
cuya extensión de seis millas y en la dirección del E. S. E. al 
O. N. O. es de'mediana altura, cubierto de arboleda hasta la orilla 
pendiente, y baja bácia la mar : después nos acercamos á su punta 
N. O. y costeamos dé cerca la parto occidental de la ísja : el 
terreno'poreslQ lado baja á formar colinas agradables y vestidasdc 
arboledas con playas en la orilla : después se dejó ver la^oblacion 
de Agaña, situada".muy inmediata á la mar, á cuya vista desplega- 
mos nuestras insignias. • 1 1 • j j 
A la una hullándonosbien inmediatos y por el través de la ciudad 
vimos se dirigía hacia nosotros un Parao^á la vela : en consecuen- 
cia pairamos mura á estribor: á poco rato llegó á bordo con un 
oOpial de la plaza, quien de orden de! Gobernador suplicaba el 
objeto do nuestra comisión ; y satisfecho regresó á su destino : 
nosotros mareamos dirigiendo nuestro rumbo al_ puerto de San 
Luis, afcual solo nos guLua un plano de la coloccioH de Dalzimple 



m 



I 



^f^í 



— 23S 



levantado el año de 1773 por Antonio Rodriguez, Pilólo Español : 
muy breve conocimos su mal arrumbamiento, conduciéndonos por 
medio del placer, que termina en el extremo del O. entrada septen- 
trional del surgidero sobre cuatro brazas fondo coral y piedra ; 
por consiguiente ceñimos el viento, el que habiéndose quedado 
-calmoso, y después de dos pequeños repiquetes dejamos caer el 
ancla á las 5 de la tarde ya dentro del puerto en 27 brazas cascajo, 
á media mÜla de la punta Oróte meridional del fondeadero ; y 
situada en latitud de 13«2i' 20" y en longitud de 209» 19' 31". 

Este puerto, rodeado en gran parte de rompientes y bajos, el 
fondo casi todo de piedra y madrepoda, presenta un aspecto nada 
agradable al cuidadoso navegante ; ia canal se halla en su media- 
nía, el mayor ancho e? de dos cables, el fondo de 30 á 15 brazas 
cascajo, si se esceplúa la rabiza cfel placer, que por 3 y 6 brazas se 
estiende á media milla de la rompiente; circunstancias todas que 
dictaron ia preferencia á la rada de Humata; asi á las 9 do la mañana 
del 13, dimos la vela seguidos de la corbeta Atrevida, y después 
de varios bordos y con el auxiio dtíl viento entablado' á la sazón por 
el E. N. E. pudimos alcanzar el fondeadero á las 3 de la tarde, 
quedando amarrados con dos anclas, la del ayuste afuera, y en la 
dirección de N. E. á S. O. El asía de la bandera al S. 83° E., 
distancia de esta de dos á tres cables. 

El surgidero de Húmala es una ensenada cuyo mayor fondo es 
de 2 á 2 1/2 cables; está situada en latitud de 13° 17' 40" y en 
longitud de 209° 17' 31" y en la mediania^del trozo d© costa com- 
prendido entre las puntas de Alcaparrones y del Merizo, que corren 
con la boca de aquella ; la primera al N. 25° O. y la segunda a! S. 
15° E.: le sirve de algún abrigo para ¡os vientos del S. E.la Isla 
de Cocos, cuyo extremo saliente demora al S. 5° O. El mejor 
fondeadero es sobre 10 brazas arena gruesa, demorando la forta- 
leza al N. 50° E. distancia de 3 á 4 cables del castillo : la situación 
local de este lugar y la dirección de la costa, manifiesta bien que 
solo es adaptable este amarradero en la monzón del N. E. y muy 
espuesto en la de S. O.: empieza esta en los meses de Mayo y 
Junio, y aquella en los de Setiembre y Octubre, pero en las Islas 
de los Ladrones ó Marianas, no recalan las coyas o vendábales 
hasta Junio ó Julio, úuicos meses temibles en este Archipiélago á 
causa de los huracanes. 

Salida de Humata para ®1 pM©rto de Falapa- 

Febrero 24 — 1792. — Concluidos nuestros trabí'jos y cerrada 
la cuenta de los reiojes marinos, nos dispusimos á dar la vela euyas 
maniobras emprendimos, en las primeras horas de la mañana, y ya 
alas 8 seguidos de la corbeta Atrevida nos pusimos en derrota 




236 - 



■*e6ag^ 



B9^i 



gobernando al O. favorecidos de la brisa á la sazón fresca : al me- 
dio dia apenas dislinguiamos la Isla de Guf.jan, que marcamos al 
S. 81° E. distancia de 8 á 10 leguas. 

Favoreció nuestra derrota la brisa fresquita del E. al E. S. E. 
bajo un tiempo hermoso y despejado, el cual fué sostituido con al- 
gunos chubasquillos y el viento variable del S. E. al N. E. : nues- 
tro rumbo fué constantemente al O. 5" S. y al O. í/k S. 
O. procurando asi conservar el paralelo de 13 grados. 

Al medio dia nos hallábamos en latitud de 12" 52' kí" y en 
longitud de 229 ^3 10 : nuestro andar de cuatro á cinco millas 
nos obligó á pasar un corto tiempo do la noche al pairo con el obje- 
to de amanecerá la vista del cabo de Espíritu Santo, el que mar- 
camos efectivamente al S. 73° O.; y el estremo meridional de la 
Isla Samar, al S. 28° O. es de una altura regular, su mayor eleva- 
ción es acia el mismo cabo, que es bajo y formado de un declive 
muy suave: desde dicha altura va igualmente descendiendo hasta 
encontrar el estromo meridional, el cual por las quebradas v lomas 

ue forman los montes, se presenta á primera vista, y á alguna 

istancia, bajo el aspecto de una isla. 

Marzo 3 — 1792. Situados á las 7 déla mañana como á dos 
leguas al E. del cabo del Espíritu Santo, orzamos al O. í/h- N. O. 
en demanda de lo mas saliente al N. de ellas : á la sazón se dejaron 
^er las islas que forman el puerto de Palapa, todas de terreno bajo 
y por partes anegadizo : lasque proyectan con la costa firme ofre- 
cen alguna confusión para la entrada en el surgidero, lo cual pue- 
de evitarse con la precaución de costearla muy de cerca : á los 10 
pasamos á dos millas de la isla Batoc, y aunque repitiésemos mu- 
chas veces las sondas, no hallamos fondo con noventa brazas de 
sondaleza. 

Poco antes de las 12 distinguiéndose ya la boca del puerto lar- 
gamos nuestras insignias, y con proa al S. O. i/k' S. nos dirijimos 
I fondeadero con solo las gavias y juanetes, concuvo aparejo nos 
hallamos muy breve en el tránsito que forman los dos arrecifes sa- 
lientes de las islas Batag y Gahayaga: en su medianía sondamos 
25 y 20 brazas arena : estos arrecifes del lodo descubiertos forman 
la entrada, que es de fácil acceso, á que contribuyen dos islotiüos 
que se hallan sóbrela rompiente del O.: el mayor ancho del canal 
es de media milla próximamente. 

La corriente que á la sazón se dirijia con velocidad para el O. 
hacia preciso nos acercásemos mas bien á los arrecifes del E., y 
aunque el viento nos fuese las mas veces escaso, contribuyó no 
obstante para conservarnos en la medianía del canal, en el cual 
disminuyendo el fondo paulatinamente y hallándonos en nueve y 
media brazaslama negra, ó inmediatos á un bajo que teníamos por 
la proa, dejamos caer el ancla amarrándonos después en la direc 




a 
^ 



237 



S^í^^a* 



ciondela cornenle, la una al N. O. y la oíra al S. E., en cuya 
posiiMon demoraba lo mas saliente de los arrecifes de la entrada al 
N. 8^0. y N. Í9 O., y lo mas meridional de la isla Cabayaga al N. 
52" O. y la de Calapan al S. O. dislaneia de tres á cualro millas. 
Dia h. Puede considnrr.rse como huen amarradero la eslen- 
',■ ' ' ;;]>. G:![:ig, Ga!i;iyí>;.fá, y utí Lahuan, de !er- 
-: bs igiu'munle íáci-es, presonían á pri- 



sión <]U9 !!»l 
fLíno kiio^ '¿ 



03 y peufíros 



la boea peplenirionai que- 
dó eslab'ocida en laúlud de 12^ kV v en longilud de 228 i3 '¿O, y 
laorienlal en ialitud de 12° 38' 30" y en longitud de 22S45 :_ las 
sondas en la medianía de este y N. S. con la cabeza de los arrecifes, 
es de 13 brazas arena ; después disminuye hasta 7, luego aumen- 
ta á 8 v vuelve á descender á7, y aun en las inmediaciones de la 
isla de Calapan : desde esla bácia la boca septentrional crece el 
fondo constanlemeiite desde 9á 10, 11, 18, 25 y 30 brazas, ya E. 
O. con los esiremos salientes de los Arrecifes. 

Si seentrase por la boca septentrional, se tendrá cuidado con dos 
bajos situados próximamente en la medianía de la primera enhena- 
da que S6 forma en la costa oriental de Batag, los cuales corren con 
las puntas que la hacen en la dirección de S. í/k S. E., y si pensase 
Bara dar fondo rebazar la Isla de Calapan, dará resguardo á otros 
dos bajos que se hallan alS. 60" E. de dicha Isla : el primero dis- 
tará de este como una milla, y el segunflo dos escasamente. 



Salida de! poerlo de. Falapa para e! de 
Sorsogoia. 

Maezo 10, Concluidas nuestras tareas geográficas enlabiaron 
poco antes del mediodía las brisas, y favorecidos de la marea dimos 
la vela entrambas corbetas, haciendo el paso por la boca septentrio- 
nal : ya safos para las doce v media de las puntas y arrecifes que 
las rodean, arribamos al N. Ñ. O : poco después variamos de rum- 
bo gobernando ai O. y luego al O. íjk S. O y O S. O. con cuyos 
ángulos prolongábamos los diferentes trozos de costa, en cuyas cer- 
canías medíamos bases observando longitudes con oportunidad y 
enfilando en lo posible todos los puntos que se nos presentaban á 
la vista. 

A poco do haber abandonado la boca del puerto se dejó ver la 
Isla de Jabón, baja y de poca estension, la cual nos demoraba á las 
cinco y medía de la larde al S. 73" E de la auja, distancia de cuatro 
leguas próximamente: en esta posición acortamos devela, y paira- 
mos do una y otra mura con viento fresquito de! S. E. procurando 
por este medio, y con algún otro repiquete, conservar aquellas in- 
meíliaciones para alcanzar asi al amanecer el estrecho de San Ber- 
nardíno. 



§0 




.- 238 



_^:g:^i^ 



f'S^;K^' 



imm 



Alas k (]¿ b mrifion.i marcamos sobra las gavias a! O. S'S.; 
poco después iiiciino? fuerzo de velo, y á las primeras claras del dia 
m.'ircamos la isla do San Byrnnrdino a¡ S. 70'' O. disíancia dedos 
letíuas, y los iáktles do Ballqu aro a! S. 24'' O., en^uya posición di- 



;Lr 



rijuiiosnceslio ruínno o! 3. U. con vioaEo fresiiuilo de! E. N. E., 
eülrandoála sazón la marea : el lieiiipo hermoso y do un todo des- 
pojado nos permiüa vorc! Víjícan do Voluzam, la población (|ue so 
haÜa á sü u!da y los cerros inmediatos. 

Ya dunlro dal eslrecho fué preciso abandonar el método de las 
bases por corredoras, puasque las inuliiizaban la velocidad do las 
aguas ú los diíerenles casvdes quo forman en él, y adaptar para la co- 
locación de ios puntos que ya prasenlaban á !a vista, las enfilacio- 
nas y ropiHidas lon.cíitudes en ios meridianos de arjueüos : á las 8 es- 
tábamos dentro del estrecho, y á la dislaneia de una y media milla 
del islote de San líernardmo, cuya latitud es de 12"' 46' 30" y lon- 
gitud de 229 33 ÍO : á la sazón so dirijia la m.area acia el O. y 
el viento h.ibia cedido bastante rolando al mismo tiempo al S. E., 
cone! cual hicimos derrota al S. S, O. y O. llk S. O., y con él 
hicimos el paso por la angostura que forma aquella punta con la 
isla de Capul; y ya por el través de! bajo visible de Galantas f(0- 
bernamos al N. O. cuyo ruinbo nos conducia á las inmedia- 
ciones de !a costa de Luz§n, evitando por este medio el que las 
"corrientes nos arrastrasen acia los Naranjos, caj'as inmediaciones 
son peligrosas, por el encuentro de las aguas de unos y otros canales, 
que causando frecuentes remolinos hacen arriesgada y dificultosa 
la salida. 

Situados como á dos millas de la costa de Luzon hicimos derrota 
á la punta de Guian, aln-o saliente á la mar, baja y bastantemente 



escarpada 
Capul a! S 



h : al nedio día nos demoraba esta al N. 37 O., la punía 




\k° E. y la Isla mas N. E. de los Naranjos, enfilad 
con lo masN. de Ticao, llamada esta de! Diablo, al N. G7° O., 
distancia doaiyuoüos como oeho le;íuos. 

Favoreciilo.; de la,^ comentes y de! viento á la sazón fresco del 
N. N. E. al E. conlinuamos prolongando la costa con proa del N. 
O.,, .-y -ala una estando tanto avante con b punt.j Culán, hicimos 
derrota al N. N, O. dirijiénJonosasi á la pnnSí occidental de la fsla 
do Bagatao, Ia"cual se confunde con la tierra firme, n&r presentarse 
proyectada con ello ; sin embargo se hacen visibles sus esíremos, si 
se atiende a qne a! ño, é inmeiliato á unas barrancas blancas qu3 
están prolongadas por la ccsti liay un torreón, y seguidamente hay 
otra Isla, demorándonos el Vulcan de Voluza al N. 75° E y el 
eslrerao occidental de Bagatao al ?í. N. O.: sondamos 19 brazas 
arena gruesa. 

Dia 12. Con e! rumbo último de derrota alcanzamos la punta 
occidental de la entrada de Sorsogcn, y después de un pequeño re- 






'5í^^3-Jr 



■> 230 -." 



¡¿'S^^S^'^ 



i^^m^m 



« '^^ 



piquete en su inmadiacion ueja-os vacr el ancli) en i 'e. brazas arono, 
!i! ahri-o do la isla do Bagalao : á ias nueve (!e la mañana (Mitabla- 
da ya b brisa, dimos h vela con todo aparejo, y con el/u'^^a'^^o fío 
la'í sondan v i^espucs do rt^Deiidoá bonios ganarnos o! fondeadero, 
en el nuo n¿s amarramos N. S., quedando el cuerpo de !a ccrbet 
en 8 1/Sl bra/os lama, en enva posición nos demoraüa el íronton N. 
do la Isla (!ü'r>'v.T,i;;u ai S. 02° O., lo mas meridional de la isla de 
ia boca al S. l£" 30' O., disíaricia do la Uerra al través cuatro ca- 
bles próximamenle. . 

Fn el pii-mo dia so estableció el observatorio en la costa inme- 
diata á nmvlío amarradero, después se procedió á la verificación del 
niíjno del nuerto en ([we se hallaban surtas las corbetas, y concluido 
este para el 15 se puso á mi carino el cuidado do levantare! p!ar.G 
de Sorsobon, para cuyo efecto se habilitaron las lanchas áe ambos 
buques, completas sus esquifaciones y provisías í-on seis días de ví- 
veres • linas de un lodo v con ei ten al bononcible, la marea a la 
sa'zon "favorable, dimos l/vela á las tres de la-mañana del IG ; me 
acompañaban en la lancha de la Descuherki D. Fehpe Bauza, y 
en la déla Atrevida al Alférez de fragata D, Jacobo Murfi, con e. 
2.° Piloto Hartado. . 

Procuramos coabinor con la e^;aclitud do ios trabajos, el ocupar 
el menor tiempo posible; asi pensamos todos unánimes en que 
Murf= -estableciese las sondas nor míMlio de repetidas y dobles mar- 
caciones á ios puntos mas Yi^n)!es d¿l puerto, los cuales colocaría- 
mos nosotros : en efei to roba¿ada la punta de Macuquii, se separa- 
ron las dos lanciías; la de la Atrevida hizo rumbo hacia la costa 
N. y O., y sobre bordos dio principio á las sondas, y la de bi Descií- 
hiñ-ta verificándolas también, hizo derrota á la medianía do la pla- 
ya comprendida entre los riachuelos Poedol y Paüxet, y ya muy in- 
mediatos á ella dimos fondo, v por medio de una pequeña canoa pa- 
samos atierra, en donde y en e! terreno (|ue abrazan losados torreo- 
nes de Capuy y de Pocdol medimos una baso, sugetando desde sus 
e'ítremos los puntos mas notables que leniaraos á la vista : después 
nos dirijimos á la playa fronteriza a! mismo pueblo de Sorsogon, 
en donde repelimos nuoslras operaciones con otra nueva base : con- 
cluidas aqui'las marcaciones pasamos al Gonventode Sati Diego, en 
donde era nueátro ánimo pasar la noche, y convenidos con el virtuo- 
so Religioso, nos dirigimos luego á cumplimentar a! alcalde á quien 
peddmo's los baga ges necesarios para conducirnos á las playas m- 
med.iaías al pueb'ío de Bacon, y prestados todos los auxilios era- 
prendimos nuestra escursion en la madrugada del Í7 ; el camino 
que conduce á aanei lugares muy áspero por algunas partes, y por 
otras muy pantanoso, pero la espesura de los altos y copudos arbo- 
le^ que cruzándose sus ramas forman un arco continuo, el suave 
mecimiento délos mismos, v el dulce contó de las aves moradoras 




-^jpílg(5 




.- 240 -- 



'i^^?m^& 



y^: 



íUg'iíar la dtí San Bárnardino y algunos 
poro so inulüizaron nueblros buenos de- 



tle este (.leVicloso siiio, hncen m(;nos incómodo este tránsito. A las 
ocho de la oiafinno ü^.^^riraos á aquel pueblo; inmodialaraente pa- 
samos á hisoí'iUas del ¡'n^r y en su piayíi nieiümos ¡ina base, con la 
cualügamús todos los punios visibles y los islas Pingan y Rapnra- 
niiestrasinlonrlones desde Sorsogon eriio salir hacia aquellas 
Islas, y' -ver si poiliarnos 
oíros punios íÍjI eslrccho ; 

seos, por no haber embarcación alguna con que poder liacer la tra- 
vesía ; consiguieni.eaienle nos regresamos á Sorsogon en ei mismo 
dia, y'al siguienls dunas la vela entrambas lanchas; la déla Atrevida 
hizo 'derrota al primitivo amarradero, continuando sus sondas, y ia 
de la Descubierta á ia pmúa de Güban, desde bi cual repelí nos mar- 
caciones á los puntos visibles: después siguiendo las sondas hici- 
mos el paso entre la íslela Malasimbo y la isla Poro, y sobre 
bordos las veriíicaniosen el canal que forma esta con ¡a costa, pu- 
diendioya para el medio dia alcanzar el fondeadero déla punta de 
Macuquii y hacer nuevas marcaciones en ei torreón siUiado en lo 
mas alto do esta, y concluidas nos regresamos al lugar de las corbe- 
tas, adonde llegamos a las cinco de la larde^ evacuada nuestra 
comisión. 

La entrada de! puerto de Sorsogon la forraati las dos Islas Eaga- 
tao y Malumahuan; el fondo en la boca, cuyo anciio de media milla, 
esde 17, 15, 18, ík y 13 ; después es muy hondable, y yaN. S. 
con ei fuerte de Tumalayíay vuelve la sonda á 18, IG y 15 de !a 
misma calidad, disminuyendo luego hacia una y otra costa, hasta 
6y5 brazas, cuyo mayor ancho entre ellas es del 1/2 millas ; 
después estrechándose vá á formar con los islas deBarumbagan y 
la punta de Macuquil, la garganta del espacioso puarto de Sorsogon, 
en el cual y rebnzada la punta de Sambiaya en la Isla de Poro, es el 
fondo de 1, 6 y 5 brazas; luego disminuye á k, 3 1/2 y 3, muy 
inmediatos á la población de Juban y Gasiguara,-en la costa meri- 
dional, y hacia Sorsogon en la septentrional ; abraza de latitud 
5 1/2 millas y de longitud 9; las tierras que la rodean son bajas, 
sise escepiuan la corpulenta montaña de Vulasan y el Volcan de 
Alvay, cuyo cráter bostezaba siempre fuego, y su materia veíamos 
precipitarse hacia sus faldas 

Salida de! patrio cíe Sorsogon paira !a bahía 
áe líf asiila. 

Dia 20. Concluidas nuestras tareas geográficas^ averiguado el 
movimiento de los relojes, nos dispusimos á dar lávela, y puesta la 
señal correspondiente á la .4írey¿iia, lo verificamos nosotros á las 
diez de la mañana, seguidos á poco rato de ia corbeta subalterna ; y 



1% 



- 2il — 



franqueados de puntas entablado va el viento por el N. E., dinii- 
mos nuestro rumbo al S. l/'t S. O. el cual nos conducía á ias in- 
mediaciones de la costa de Ticao. 

Aunque el viento al principio de la tarde fuese bonancible, y 
después varió en el tercer y cuarto qq."^ pudimos sm embargo en 
las últimas horas de ella, entablaila la brisa fresquitíi por el E 
E. 



í., situar la punta del Diablo septentrional de la isla de Ticao 
atituddel2»^-3' 30" y en longitud de 230 12: después 



N 
o, en 
con 
rumbo del O. l/iN. o' costeamos de cércalos Islotes situndos en 
su punta N. O. desde donde, y con proa del O, i/k S. O., hicimos 
derrota hacia la punta de Burias, procurando asi h;icer el pasoen- 
treesta, y ladeMasbate. La primera es de terreno bajo, si se 
eceptua su estremo do mediana altura, y corlado con alguna incli- 
nación al mar: la segunda igualmente boja, bien que desciende 
insensiblemente hasta la misma orilla : á las 7 1/2 nos bailábamos 
en la medianía del Fréu, cuyo ancho no escede de una legua, y 
á las ocho estábamos N. S. con lo mos occidental de Burias, dis- 
tancia de una legua pimimamenítí : en esta situación dirijimos 
nuestro rumbo al O. N. O. con toda fuerza de vela, y á las 1i va 
en buen lugar para amanecer en las inmediaciones de la Isla deSi- 
burán, pairamos do una y otra vuelta hasta las k de la mañana, 
hora en que hicimos derrota fl O.N. O., con viento bonancible 

Amanecimos á la vista del paso que forma la Isla de Masbate, 
con la de Siburán, y punta ó frontón de Bodoc, ia cual nos demo- 
nba al N. WO, distancia de k leguas próximamente: es ae ter- 
reno alto, V amogotado, y hacia el E. se advorlia el abra que forma 
con la Isla de Burias; después se dejaron ver las Islas de Roblón y 
de Tablas y sucosivamenle el transito de Vanlón y Marinduque, 
cuyo oslremo septentrional nos deiHoraba ai medio día situadosen 
biíiíud de 12° 56' a! S. 8f>°0. y el esiremo meridional de M^nn- 
duque ó punta Mahunquin a! N. 63^ O. distancia de 5 á 6 leguas. ^ 

Con el viento á la sazón de! S= conlmuamos en demanda de aque- 
lla punta, y reconocidos á las o el Islote Elefante, y los tres F^syes, 
dirijimos nuestra derrota al S, de elio^ y rebazados para las U d© 
la noche, orzamos al N. Orprolongaiído asi la costa de Munioro, 
aunque siempre con atención ala corrienlo que entonces nos acon- 
chaba algún tanto sobre eüa. 

Dia'^k. Al salir el sol marcamos ia punta meridional ue Ma- 
rmduquo al S. 11" E, y la de Zamalo en Mindoro al S.IO" E. : 
á la sazón y muy inmediatos á la costa de Luzon, so deiaron ver 
tres embarcaciones que á primera vista parecían ser Pleuras: el 
práctico que teníamos abordo nos aseguró eran tres Pancos do Mo- 
ros, en consecuencia ceñimos el viento y emprendimos e! oruenüe 
cazas ; pero la ODortunidad do sus raaniobras, la construcííion vela- 



61 





%>,! 



2-i2 



fe 



-JítJ --^^ffS^^ 



•ag- 



rado sus embnrraciones y el viento qne íuinqiio ni piincinio lo 
tuviésemos fresquiio, lus favorerió «lespties quedándose 1)( nuiciblo 
galeno,) aun calmoso, haciéndolos por consi^uienie triunfar, de- 
jando burlados nuestros esfuerzos, bien que con no poco sobresalto, 
pues que vieron mu}' de cerca fnuchcisde nuestras balas. 

Perdidas ya de un todo b^s esperanzas, abandonamos la empresa, 
poniendo en derrota áO. N. 0.5° N. en demanda del paso qué 
forman las islas Verde y Maricaban, ya! medio dia hallándonos en 
latitud de 13° 3'í.' y á dos millas de distancia de la primera nos de- 
mora sj punta M. O. al S. 77" O. : en esta posición y con el vien- 
to fresco del S. E. dirijimos nuestro rumbo al O. ercual nos condu- 
ela cá la punta S. y E. de F^íaricaban. Refeazado ereslremo oriental 
déla isla Verde, advertisnos que las aguas hablan adquirido una 
gran velocidad hacia el O., de modo que antes de la una nos bailá- 
bamos ya N. S. con su eslremo occidental y á la distancia de 1 1/2 
milla próximamente ; asi gobernamos al O. l/.Y S. O. cuya derrota 
nos conducía al transito formado por aquellas. 

Verificado aquel paso, hicimos derrota á la punta de Santiago 
ron proa del O. N. O. y visto el Islote Fortun gobernamos al N. O. 
l/.^s-N., con cuyo rumbo prolongamos la costa á distancia de tres á 
cuatro millas : á las ocho nos iiallabamos E. O. con aquel ; ala 
sazón distinguíamos bien el Corregidor y Pulo Caballo, á cuya vista 
pasamos la noche sobre las gavias, de uno y otro bo'-do. 

Al salir el so! marcamos el islote Fraile al N. 05 E., Pulo Caba- 
llo al N. k3 E., y la medianía de Forlun al S. 5° O.: á la sazón 
nos acompañaba un viento fresquito del E. N. E., con el cual y 
sobre bordos tratamos de ganar la entrada cu la bahía de Manila", 
por el tránsito que forman Pulo Caballo y el Fraile, y rebazado 
aquel para o! medio día, coniinuamos cíñendo el viento E. mura 
estribor, y rendidoel bordeen las inmediaciones de la Pampanga, 
viramos por delante, y hallándonos en sonda de nueve brazas fango, 
pairamos en la noche de una y otra vuelta. 

Dia 23. Amanecimos en caima y á regular distancia de la ciu- 
dad : á las diez entabiadoaunque bonancible el viento por el E. S. 
E. nos dirijimos al fondeadero de las inmediaciones del medio de 
la barra, en donde nos amarramos á poco rato N. O. S. E., en cuvo 
lugar nos demoraba la ciudad a! E. N. E., el Corregidor al S. 63» 
O., y Cavilé al S. 15° O., distancia déla tierra mas inmediata me- 
dia milla próximamente; después saludamos k la plaza con nueve 
tiros de cañón, y conlesiados por ella con el de cinco. 

I)ia 26. En las primeras horas de la mañana pasaron á tierra 
los Comandantes y oficiales de ambas corbetas á cumpüíuenlar al 
Capitán General : al dia siguiente se empezó á hacer la aguada, y 
concluida para el 1.° de Abril, dio lávela la Atrevida, haciendo 
derrota al puerto de Macáo, y el 2 lo verílicó la Descubierta, quien 



%i 



-»- 243 — 



ffe^^*:- 



esUivo de regreso paro el 13, después de haber Irnzado el pedazo de 
cosln comprendido entre los puntns de Maribeles y de Bolinao ; y 
la Atrevida lo verificó el 26, ambas tn el surgidero de Cavilé. 




w 



Estada en FJ;amIa. 

Se temaron dos casas en la población de Cavité, la una en el 
cenlro y la otra inmediato á la orilla del mar : en la primera se 
alojó la tropa, y en la segunda la marinería de las dos corbetas, eli- 
jiéiidoseen la última un lugar para todos los pellrecbos y un cuer- 
po de guardia para el üOcial destacado, á cuyo cargo estaba el or- 
den y policía de la tropa y marinería, la que se consideraba como 
acuartelada : establecido en este lugar el método que debia seguir- 
se, empezó la maestranza la recorrida da los dos buques, y la marine- 
ría la del aparejo : en el entretanto seguían en Manila las tareas as- 
tronómicas y las esperiencias de la gravedad los SS. Malaspina, 
Espinosa, Concha yZeballos; D. Felipe Biiuzá entendía en la ve- 
rificación del piano déla bahia, y ordenar los trabajos anteriores ; 
1). Alejandro Malaspina pasó después á la contra-costa de Luzon, 
estableció en ella la latitud de 14° 42' y longitud de 232 14 del 
puerto del Lampón : D. Antonio Tova estuvo en la costa que com- 
prende desde el Rio Paguilao hasta la punta de Santiago en las Pro- 
vincias de layabas y Batongas : D. Juan Maqueda pasó á la costa 
de Camarines y parle occidental de Catanduanes : los demás ofi- 
ciales se empleaban también en muchos otros objetos correspon- 
dieiUesá la espedicion : á mi cargo se puso la comisión de trazar y 
levantar el trozo de costa que abrazan el cabo Volinao y Vogeador, 
y todos sus píanos, cuyo diario es el que se sigue. 

Navegación be las Goiibetas desde Manila al Presi- 
dio DE San Büanga, y desde allí poíi el mar Pa- 
cifico, HASTA -las costas BE LA NüEVA BOLANDA. 

_ Noviembre 15. Las precauciones tomadas en la tarde ante- 
rior, para reunir de antemano abordo cuantos individuos correspon- 
dían á~ las corbetas, el tranquilo descanso de toda la noche, y la 
misma inquietud del navegante para abandonar aquellas orillas que 
formando poco bá el centro de sus recreos, no le presentan sino el 
espejo de su ruina, de sus achaques, y de las agenas acechanzas, 
debia acelerar todos nuestros pasos para la salida prefijada en la 
mañana del 15 ; y aunque el ejemplo de los días anteriores no de- 
bían lisongearnos que nos favoreciesen los vientos del E. hasta las 
primeras horas- de la tarde, fué un acaso bien feüz, que muy tem- 
prano y casi en el mismo momento de estar prontos, viésemos enta- 



il'^^ÍQ< 




.-_ 244 — 



b!ar aquellos vientos, con los cuales inmcdialamente levadas las an- 
clas dimos la vela navegando hacia el N., para franquearnos de las 
inmediaciones de la punta de San Gley antes que cesasen, como 
debíamos temerlo. 

No eran infundadas nuestras sospechas, pues que á las once ya 
no teníamos sino vientos flojos del N. O. y O., con los cuales no 
era fácil continuar la derrota, sin empeñarse con el bajo San Nico- 
lás ; preferimos por consiguiente la mura á babor, y asi nos mantu- 
vim'os basta las tres de la larde : á esta bora entablado nuevamente 
el viento fresquito del E. N. E. dirijimos nuestro rumbo á la boca 
de Maribeles con todo aparejo, y á las siete de la misma va fuera de 
labahia, marcamos el Islote de la Monja al N. O., distancia de 
«na milla próximamente. 

La derrota que á nuestro Comandante pareció preferente en este 
punto, fué la que nos conduela á pasar al N. do la Isla de Cabra ; 
pues ademasque la estación demasiado temprana, debia inclinar los 
vientos al N. y hacer muy calmosa y escasa la navegación entre las 
Islas de Ambil y Mindorro, era también un reconocimiento útil 
para la navegación, el que determinásemos con mayor seguridad las 
recaladas á Manila por medio de este- Archipiélago en la estación 
tempestuosa de los vendábales: dirijió pues nuestros pasos en la 
noche, la situación establecida á la Isla de Cabra por el Sr. Dalzrm- 
ple, y andada una distancia proporcionada pairamos sobre las ga- 
vias : con estas precauciones logramos á la primera iu/del dia le- 
ñera la vista las diferentes Islas que aqui se reúnen, ligando por 
consiguiente los Altos de Maribeles y Galabile, con las Islas princi- 
ales do Luzon y Mindoro, que nos demoraban á la sazón la de Ga- 
ra al E. S. E. distancia de tres á cuatro leguas, y lo mas alto de 
Luban al S. 81" E., el tiempo era brumoso, el viento fresco del 
N. E. y mar bastante picada del mismo; al medio (lia observam.os 
en latitud de 13 30 4-7 y longitud de 233° 37' 00": á aquella hora 
forzamos do vela con e! objeto de atracar la tierra do Mindoro, y_á 
las dos de la tarde dimos principio á nuestras tíroas a la distancia 
de una legua de la costa ; esta es mas bien montuosa desdo la pun- 
ta de Gababite, encadenándose unos con otros hasta cuatro órdenes 
do montes, de los cuales el mas occidental termina en la propia ori- 
lla poblada al principio con un bosque impenetrable, suavizándose 
después con lomas al parecer dispuestas á la agricultura : en iano- 
che no se advinieron ningunos de los muchos fuegos que sorpren- 
dieron al Capitán Ingles Meares, 

Las corrientes tuvieron en la noche un gran influjo en nuestra 
derrota, favoreciéndonos delal modo, que amanecimos distantes de 
las Islas do Vini y Manila, teniendo á la vista las de lllin, íórraino 
meridional de Bllndoro, lasque nos demoraban al S. 36«E.,al 



B 
^ 
^ 



243 — 



mismo tiempo se señoreaban dos Islas de las Calaraianes al S. O. 
ijh S., y al S.E., y losíslolillos del bajo de Apo, se marcaban 
desde el tope al S. Ó. í/h O., distancia de unas seis leguas. 

Bia 17. No es fácil pintar ni dar un bosquejo de! espectáculo 
agradable con que fué favorecida nuestra derrota : teníamos á la 
vista un trozo de costa, muclio mas llana y frondosa que la que ha- 
blamos establecido en la tarde anterior; presentaba aquella todos 
los alhagos de la vida social, para que bajo un gobierno apasible y 
juiciosamente multiplicasen en estas fértiles y apasibles orillas: al 
anochecer distábamos como una legua de la Isla mas occidental de 
Illin, y ala parle masS. y O. de ellas se estiendecomo á distancia 
de tres leguas un bajo de arena, reconocido diferentes veces por 
nuestros antiguos navegantes : siguen luego las Islas de Simirara, 
los Caravaos, y otra Islita no distante de la de Panay. 

El viento del N. E. que desde el principio se habia declarado 
bien fresco, fué luego adquiriendo tal incremento, que ya á las diez 
déla noche se hacia arriesgado de navegar con las gavias izadas : 
ala sazón nos demoraba al N. y al perder de vístala ísladellhn ; 
por consiguiente nos podiamos considerar libres de los peligros que 
le eran inmediatos : asi sóbrelas cuatro principales, las gavias so- 
bre dos rizos, navegamos al E. S. E. con el fin de atracar las Islas 
de Simirara si estuviesen bien situadas en la carta, 6 en nuestra es- 
tima no contríijesemos errores considerables : la falta de esta vista 
hasta las dos nos hizo recelar ó del uno, ó del otro inconveniente ; 
asi pareció lo mas prudente el dar un bordo corlo al N. O., de suer- 
te que al amanecer nos hallásemos algo mas al E. de lo que nos 
considerábamos en la actualidad, para poder examinar con mayor 
exactitud todos estos contornos. 

Diii 18. Apesar de la oscuridad con que amaneció, no se nos 
hablan podido ocultar las Islas de Simirara, de las cuales distába- 
mos ala sazón cuatro millas alS.; succesivamenle se fueron des- 
cubriendo las otras Islas, en cuyos meridianos procuramos obser- 
var longitudes, y al medio dia situados en latitud de 11" 22' y en 
longitud de 23i° W 00" costeábamos la tierra de Panay á una 
legua cíe distancia. 

Es difícil dar una idea cabal de la amenidad de estos lugares, 
tanto mas poblados y curiosamente cultivados, cuanto mas se apro- 
ximan al pueblo cabeza de Anlíque: este puede llamarse con bas- 
tante exactitud el granero de las Bisayas, y su fondeadero aunque 
desabrigado en la estación de los vendábales, presenta luego un 
parage cómodo para las otras terceras partes del año, en donde pue- 
den estraerse \qs muchos frutos preciosos, que ademas del arroz 
pueden producir estas felices orillas. 

Dia 20. No omitimos por consiguiente cuidado alguno para 
ijidividualizar con la mayor exactitud estos contornos, que tal ve^ 



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1S^3Á 




- 246 



podrán con el tiempo Homar hacia ?u seno una crecida navega- 
ción : admirábamos á cada paso la feliz pluma del Capitán Meares 
en la descripción de este trozo de costa, al que nos aproximamos 
realmente embelezados hacia los estremos de Panay, que al poner- 
se el sol nos demoraban al S. 7° E., distancia de cinco á seis leguas. 

Amanecimos á la vista de la Isla de Panay, E. O. con Punta de 
Nazo, esiremo meridional de eüa, y á poco ralo refrescó el viento 
del N. yN. N. E. con el cual después de conseguidas algunas mar- 
caciones importantes a aquella punta y á oíros puntos mas occiden- 
tales, navegamos con lodo aparejo en demanda de la Isla de Ne- 
gros, con proa S. E. 

Ya para el medio día no distábamos de la Isla sino unas tres le- 
guas, dirijiendonos á atracarla por la punta Sohoton, notable por 
una bahía bastantemente profunda que le sigue ai S. y por dos Islo- 
tes bien escarpados y frondosos que salen de ella á alguna distancia 
a! O.: nuestra posición era en latitud observada de 9 42 y longi- 
tud de 231° 27' 00": la declinación de In auja magnélica convenia 
exactamente con la observada, y fué de 1° ai N. O. 

Bia 21. Gobernamos en la lardeen demanda de !a punta Gor- 
da en la Isla deMindanao, y no nos quedó duda de la mucha in- 
mediación de aquella costa ai esiremo S. de la Isla de Negeos, como 
la indicaban las cartas inglesas mas modernas: todos ios altos ha- 
cia la punta de Silla se veían distantemente, demorándonos á la sa- 
zón la de Siaton ai E. S. E., distancia de cinco leguas próxi- 
mamente. 

En la noche dirijimos nuestro rumbo al S. el cual nos llevaba á 
las inmediaciones de la punta Gorda en la isla de Mindanao, y al 
amanecer vimos un gran trozo de costa que desde la punta Gorda 
se estendía al N. E. y E. N. E. hacia la Punta Silla, la que co- 
locamos sin omitir los Islotes Morciélagos : al medio día observa- 
mos en la latitud de 7° 52' 30" y en longitud de 231 39' 00" de- 
morándonos á la sazón punta Gorda al N. QQ'> E., distancia dos 
leguas. 

Dia 22. Con las solas ventolinas del primiSr qq.*^ pudimos 
amanecer á la vista de la pimía Galera, la cual nos demoraba al S. 
2° O., distancia de cuatro á cinco leguas, y al medio día solo distá- 
bamos de la costa de dos á tres millas, y entonces observamos la la- 
titud de 7° 5' ; á la misma hora no alcanzamos fondo con 70 brazas 
de sondaleza, viéndose que tendida del O. al E. una parte conside- 
rable de la Isla de Basilán, notable por sus montes amogotados, y 
particularmento por el que en las inmediaciones del E. se parece 
con mucha propiedad al Sombrero ó Gorro de un Mandarín de 
China. 

Una turbonada de tierra después de un pequeño intervalo de 
cálmanos dio algunas esperanzas de poder alcanzar en la tarde el 



247 -. 




Sf^gg^' 



fondeadero: en consecuencia aprovechamos los instantes favora- 
bles del vienlecito, y ya á media milla de la costa encontramos fon- 
do de 15 y 13 brazas cascajo, el cual no nos dejaba duda de la in- 
mediación del puerto y fuerte de la Caldera, aunque nos lo cubrie- 
sen algunas puntas salientes : en esta situación cambió la'raarea 
que hasta aqui habia sido favorable, y á poco rato quedó de un to- 
do calma el vienteeito, de suerte que ya eran inútiles todos los es- 
fuerzos para dirijirse al puerto de la Caldera ; asi dimos fondo en 
doce brazas de agua, manifestando á la sazón la marea unaveloci- 
díid de dos y media millas. 

A las siete, teniendo ya la marea favorable levamos el ancla, y 
con la ayuda de los remolques dirijimos nuestra proa al fondeadero, 
con las precauciones que nos habían indicado en Manila los Prácti- 
cos de esta navegación: estribaban particularmente en la necesidad 
d-e conservarse muy inmediatos á la costa, para no ser arrastrado 
por ¡a marea á un fondo excesivo, y de mala calidad, y en la aten- 
ción á no apartarse en el fondeadero á mas distancia que la de dos 
cables de la playa, para no encontrar la mucha piedra suelta que á 
una mayor distancia le hacen peligroso: entrambas precauciones 
pudieran sin embargo costar bien caras á la Descubierta, puos que 
conservándose á un cable de la playa por sondas dé quince brazas 
arena, en donde la marea era mas viva, se vio arrastrada por un re- 
molino sobre una puntita de piedra, en la cual no tuvo sino tres 
brazas de agua, y luego ya inmediata al fondeadero, no logrando 
sondar sino vemte y dos brazas, debió, en busca de mejor fon- 
do, aproximarse de tal modoá la playa del Presidio, que no pu- 
diendo disminuir la salida aumentada á la sazón con el viento fres- 
quito del S. O. tocó aunque levemente de proa, que con el alijo de 
las embarcaciones menores, y una espía afuera la pusieron en buen 
paraje, consiguiendo amarrarse para las cinco de la tarde, demo- 
rando la torre del Castillo al N. E. i/k N. distancia de la playa co- 
mo dos cables ; el ancla del O. en 12 brazas arena, y la del E. en 
18, conchuela : la Atrevida por nuestro occidente como á un tercio 
de cable. 

Estada en Samboaaga. 

El Capitán D. JoséFrancisco Armedo, Gobernador del Presidio de 
Samboanga, ya desde el medio día nos habia manifestado, por carta 
atenta á nuestro Comandante, sus deseos de esplayar una atención 
activa, no solo acia los objetos do la expedición, sino también acia 
todos los individuos que la componían : aun hallándonos á la vela 
le precedió el Mayor de la plaza á cumplimentar á entrambos Co- 
mandantes y oficialidad, y á poco rato llegó él mismo abordo con los 
pocos individuos caracterizados del Presidio, y en la tarde le visita- 




m^sam^- 



... 248 — 




N 



•6«í^ 




ron D.Alejandro Malaspina, y D. José Biistamante con eí mayor 
número de los oficiales de ambos burpies. 

La situación del Presidio es bastantemente feliz, su clim.a agrada- 
ble y sano, su campiña fértil, y su fond3adero seguro, no solo por 
el natural abrigo y la benignidad casi constante de la estación, sino 
también por la inmediación de dos puertos el uno de la Caldera,. 
y el otro al E., cayo plano levantado ahora hará su mayor elogio r 
rigen en esta latitud las mismas monzones que en Manila, antici- 
pándose noobstante (como es natural) la de! S. O. y retardándose 
ladelN. E.; y la casualidad de estar tendida de E. á O. la isla de 
Mindanao, hace que sus montes no den libre tránsito al viento N. 
al tiempo de mud^r las estaciones : con este motivo no alcanzan 
aqui los huracanes, privilegio á la verdad tan apreciable, como po- 
co, común en el archipiélago filipino;: de suerte que solo la deíi>a- 
siada inmediación álos Piratas» y sus constantes osadías, y ardides 
por lo común felices, para cautivar nuestras familias, son el único 
inconveniente píira la verdadera felicidad de estos arreedores. 

En la mañana del 2^- se transportaron los instrumentos á la casa 
del Gobernador, se empezaron las experiencias del péndulo sim-ple,.y 
por alturas correspondientes se dio principio á la averiguación del 
movimiento de n'ueslros relojes, resultando por ellos la longitud de 
este Presidio de 231" ^3' OQ" y la latitud por alturas meridianas de 
estrellas al N. y al S. del Z. de 6- 5V 30" 

Nú es fácil dar una idea cabal de lo agradable que debió scroo* 
la estada en este puerto, cuando á todas las circunstancias locales vi- 
mos agregada una atención tan fina como constante de parto del Sr . 
Gobernador : su mesa fué siempre abierta á todos los que se ha- 
llaban al medio dia en tierra, ó con objetos del servicio, ó de un 
recreo natural : estaban diariamente á nuestra disposición algunos 
caballos y soldados lanceros para los paseos : finalmente la menor 
insinuación de nuestra parte bastaba para que se juntasen aballar en 
su casa todas las personas del vecindario, cuyo carácter no les ex- 
cluyese desemejantes concurrencias, á que se agregaba luego la 
unanimidad de las medidas para el buen orden de nuestra gente en 
tierra ; asi muy luego se conocieron por una y otra parte tamañas 
ventajas: y el marinero y el soldado hallaron entre el vecindario 
el mismo acogimiento que nosotros en la casa del Gobernador. 

Salida d© Samboanga : Mavegaciosa hasta el 
extremo meridioEial de la Isla de llmíisiiao, 
y de allí á la de Morietai, pasando después 
el M,ar Pacífico. 

Diciembre 7: A la media noche favorable ya la marea, aper- 
cibiéndose algunas ventolinas del terral, y con la ayuda de los re- 



#1 






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- 249 -- 



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,>e«es^6E 



molques dimos la vela, y seguidos de la corbeta subalterna hicimos 
el pa'^o entre la í^la de Cocos, v la mas septentrional de las de Siba- 
yo con vienlodel N. alN. N. E.: á la sazón no podía desearse un 
tiempo mas lisonjero : teniamos á la vista ya la parte raertdional, 
toda la costa de Basilan, v la de Mindanao á la septentrional, cuyos 
puntos colocamos ventajosamente observando al medio día en lati- 
tud 6" 48' V en lonoitud de 23i 26 10. , , 

DiaS 'Procuramos atracar la costa de Mindanao, en donde 
los vientos de la Monzón confundidos con /os terrales, serian pro- 
babU'menle mas largos y constantes, /os cuales nos proporcionarían 
faí^ilraente la continuación de nuestras tareas, tanto mas uliles, 
cuanto que el viago del Capitán ingles Tomas Torrest, lleno de 
equivocaciones tan multiplicadas y culpables, podía envolver al na- 
vegante en muchos errores sumamente peligrosos: ""tiStra siüía- 
eion al medio dia fué en latitud de 6° 40' y en longitud de 230 
38 45 

Dicí 9. Toda la noche navegamos en demanda de la costa y á 
lasseis déla mañana nos demoraba la mas septentrional de ella al 
N ^2° E distancia de seis leguas, v la última punta a\ L. que pn- 
recia formar algunas Islas, al S. 57" E.: toda se pres entaba muu- 
,uosa y cubierta do bosque, no advirtiendose ensenada alguna no- 
nble entre las muchas puntas que le sobresalían : al medio día oí)= 
^gervamos en latitud de G' 24 40 y longitud de 229 51 10. 

Bia 10. Aunque el viento fuese á la sazón bonancible, propor- 
cionaba no obstante una navegación directa y favorecía la continua- 
ción de nuestros trabajos : á nquo! le siguió por la larde una vira» 
zon igualmente noja, laque inclinándose después hasta el h. nos 
obligó á ceñir al E.; con este motivo, al anochecer no distábamos 
de la cosía sino.de dos á tres ie-uas : la noche la P^^«'1'0«,«« ;*«'- 
ma, y al medio dia fué nuestra situación en laliíud de o" h-D y lon- 
gitud de 2294. , ,. . , . o„ 
Dia 11. Entabladas ol amanecer algunas ventolinas del í . y 
k "q ^«navegamos con tono aparejo proa E. S. E.; poco después 
ge dejó ver ei estremo meridional de Mindanao ylaslslas Siranga- 
ni- «e veían también los dos eslrernos do la ensenada dehuyudno- 
van, en cuyo fondo y á larga distancia se ven diferentes montes bien 
Tiotables, entre los cuales se señoreaba por su estrechura el deean- 
{a.lo volcan : al medio día^obsarvamos en latitud de ü" SH y longi- 
tud de 228 54, con cuvos dalos pudimos ratificar los errores de mas 
de un grado, en la latitud de! Capitán Torrest y eonyemr exacía- 
iijente eon la establecida por el Capitán Carleret a la !s!a Grande de 
Serangani. En la caria inglesa moderna de ^]^^*^plo^' «ff f " 
aeordoa con las nuestras, las diferencias en latitud y longitud onlre 
las mismas Islas y Sarabaanga ; pero no en la dirección y posic on 
de la costa, en la cual parada reprensible, pues qu9 prehno msno- 




C3 



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lirias á veces ageins y siempre mal combinadas del Capitán Torresí» 
á los reconocimientos prolijos y harto cüsIosüs del Capitán Carteret. 

Dia i2. Con los vientos galenos de S. y S. S, E. ceñimos al 
E: y al anochecer nos hallábamos de 2 i/2 leguas á 3 de la costa 
deliraveg y alj^o mas de 4 del estrecho que veiamos enteramente 
abierto ; e» coíisectiencia continuamos asi nuestra navegación hasta 
que hallándonos á 2 leguas de la costa ílrnae y siendo aun el viento 
escaso, tomamos el bordo del S O. con iodo aparejo, el que se- 
guimos por poco tiempo á catlsa de una gran calma, á la que le su- 
cedió el viento fresquilo del terral, con el cual lucimos inmediata- 
mente derrota á la Isla Grande de Sirangani, á cuya visla amane- 
cimos distancia de dos leguas próximamente del eslremooccidentíd 
que marcábamos al E< S< E., y la de Batulaki al N. 42° E., admi- 
rando á la sazón la exactitud del Capitán Carleret, en la prolija des- 
cripción de estos contornos. 

Con el dia fué cediendo mas y ma^ el viento, de modo que 
nuestros pasos eran mas bien el efecto de una corriente favorable 
Jiacia el estrecho, la cual apenas podíamos contrarrestar con rum- 
bos inmediatos a! S., siendo á la sazón el ánimo del Comandante 
pasar por la parte meridional de las Islas, para gozar asi vientos 
n ip largos y duraderos 5 pero haciéndose muy notables los efectos 
de h corriente y aflojando demasiado el viento, se decidió el pago 
por el estrecho, y á las diez de la mañana dirijimos nuestro rumbo 
al N^ E., dirección proí^imamente del Gana!, en el que nos mani- 
festaron las marcaciones repetidas una ventaja considerable; á la 
sazón se entabló el viento aunque bonancible de la virazón^ de mo- 
da que todo parecía aplaudid este ultimo partido, haciéndolo mas 
alhagueño los objetos que se nos [)resentaban de un crecido número 
de chozas y plantíos amenos^ desde las faldas hasta las cumbres ele- 
vadas de la isla Grande de Sirangani, y de un país no menos ame- 
no, frondoso y cultivado en la parte opuesta de Mindanao : en esta 
se nos hacian también notables los estreñios de las marcaciones del 
Capitán Carteret ; tampoco podian ocultársenos los estremos de la 
Isla mas baja y oriental, el canal que forma con la primera el Islo- 
tillo ílitan, que con los arrecifes inmediatos hacen menos fácil esta 
navegación ; últimamente teníamos á la vista las cumbres elevadas 
de los montes que terminan en el Cabo San Agustín, las cuales 
marcamos al medio dia alN. SO^E., próximamente en la misma 
dirección de los estremos a! E. del frontón inmediato de Mindanao; 
el del O. do la Isla Grande de Sirangani al S. 18° E., distancia i 
millas, el del E. al S. 85° 30* E. distancia O, y la punta Baiuloki 
al N. 5° O. á cuatro leguas; siendo entonces nuestra situación en 
latitud de 3° 28' y longitud de 228 30: el canal comprendido aun a 
Islolillo de Hilan, so presentaba abierto desde el N. E, al E. N. E 



•>»«e!§fifS;, 





2S1 — 



■»©ee^5S 



Dia 13. Hasta las tres de la tarde la marea y el viento pare* 
cían conspirar unánimes á nuestras atenciones, pues que adelantan- 
do considerablemente en el estrecho, nos habíamos aproximado á 
poco mas de una legua de la costa firme, con el doble objeto de 
examinar las señales del fondeadero de Carteret y de aprovechar 
cualesquiera salto repentino del viento de tierra ; pero á poco rato 
empezó el viento á perder mas y mas su fuerza y aun á variar de 
dirección, al mismo tiempo que la marea se nos decidla contraria 
como nos lo manifestaban las marcaciones i aqui se agregó una 
fuerte turbonada del E, S. E., la cual hizo desistir justamente á 
nuestro Comandante de aquella idea, respecto á que con la actual 
cerrazón, el viento fresco, con el cual no podíamos contrarrestar la 
marea, y la noche inmediata no nos ofrecían la menor ventaja : en 
consecuencia arribamos al S. 0. 1/4 O., no habiendo antes encon- 
trado fondeados millas de la costa con 80 brazas de sondaleza. 

A las ocho nos hallábamos á tres leguas de la costa firme, entre 
la Babia Grande y la punta de Batulaki, y en esta disposicioa he- 
cha la señal corresponaiente á la Atremda nos pusimos al pairo con 
la proa al S., y á las doce entablado el terral y puesta la señal de 
marear forzamos de vela hacia el eslremo O. de Sirangani, que al 
amanecer nos demoraba alN. E. distancia de dos leguas, y la cor- 
riente no menos favorable que en el estrecho coadyubaba á nues- 
tros adelantamientos de tal modo, que al medio dia situados en la- 
titud de 5° 15' y longitud de 228 14, nos demoraba aquel estre- 
mo al N. 

Dia íh. Las ventolinas calmosas por lo general poco favora- 
hles y la marea á la sazón contraria, nos hacían recelar harían inú- 
tiles lodos nuestros esfuerzos de conservarnos en las inmediaciones 
de la Isla de Sirangani : con efecto á las primeras claras del día nos 
manifestaron sus rápidos progresos, pues no distábamos menos de 
ocho leguas de aquellas Islas, lasque al salir el sol nos demoraban 
al N. E., y algunos altos de Mindanao contiguos á la bahia deSa- 
gudboyanalN. 22" E.: nuestra situación al medio dia fué en la- 
titud de 4° 43' y en longitud de 229 (*) 00, cuyas observaciones 
comparadas con la estima desde las seis de la tarde, nos manifesta- 
ron que en las 18 horas no habla sido menor de 60' el influjo de 
las corrientes, en la dirección del S. O. 1/4 O. 

Las corrientes y vientos calmosos del E. precisaron á este Co- 
mandante á tomar la mura á estribor en demanda de la costa de 
Mindanao, la cual una vezcojida, era su ánimo {como lo manifestó 
á la voz al Comandante de la Atrevida) navegar mas bien de nue- 
vo hacia Sambuanga, prefiriendo el paso de los estrechos de Son- 

O Poco después se dejó ver desde los topes una Isla como al S. S. E., la 
cual pareció ser la Hajeopíi.» 





- 252 — 




>**ís»^a5i 



da, que exponerse otra vez al arbitrio de las corrientes, las cuales 
podian inutilizar las campañas succesivas : sin embargo fueron 
muchas las tentativas para verificar nuestro primer plan, pero en 
la tarde del 18 una fuerte turbonada del E, y E. N. E. disipó de 
un todo aquella idea, dictando como mas prudente el partido de re- 
troceder hacia Samboanga ; y en consecuencia navegamos en la 
misma con proa al N. O,, y al amanecer no distcibamos de la costa 
de Mindanao mas de cinco leguas, pudiéndose marcar lodos sus 
puntos, inclusas las Islas de Sirangani, desde el S. 70° E., hasta 
el N. 40 O.: al medio día observamos en la latitud de 5° ki' y en 
longitud de 279° 30', 

No bien se habia emprendido la nueva derrota al O. cuando 
desde el principio déla tarde se nos declaró la virazón fresca del O, 
y O. S. O., la cual obstruía enteramente nuestro rumbo : creimos-» 
la al principio como de poca duración, asi ceñimos con todo aparejo 
mura babor, disponiéndonos á esperar sobre bordos el principio de 
la noch que la disipase y soslituyese un terral favorable : tenia- 
mos aun á la vjsía las Islas de Sirangani, que parecian insultar 
nuestra poca constancia, y el viento cada vez mas fresco, mas favo- 
rable, y con mejores apariencias, decidieron al Comandante á se-= 
guir de nuevo la mura estribor con todo aparejo, proa del E, S, E, 
y un andar de cinco á seis millas, 

Dia 20. Al amanecer mareamos la Isla de Sirangani al N, 21* 
O. distancia de cinco á seis leguas, el viento á la sazón era fresco 
y la mar habia ya engrosado mucho i las corrientes según las mar^ 
caciones á aquella Isla nos arrojaban con fuerza hacia olS,, pero 
conociaraossin embargo que no podian comprometernos, cuando 
velamos quedarse para el O, las Islas avistadas al S. kú° E, en la 
larde del 12, á las cuales no distábamos en la actualidad mas da 
tres leguas; con este motivo se examinaron prolijamente, no ocul- 
tándose el canal ni la restinga indicada ya por el Capitán Meares ; 
comprende su latitud septentrional desde los k" 4«8 hasta los k° 25'; 
las tres primeras que pueden considerarse como unidas son muy 
bajas, siguen después otras dos de mediana altura, distancia una da 
otra de cuatro á cinco leguas, las que con las anteriores corren ea 
la dirección del E. S. E. y sus alrededores segun se dejaban ver 
parecian libres de todo peligro 2 nuestra posición al medio día 
fué en latitud do V40' y en longitud de 227 55^ demorándonos á 
la sazón la Isla mas oriental al S. 23° O., distancia úq tres y me- 
dia á cuatro leguas. 

Día 21. Continuámosla navegación al E, aunque con muchos 
sacrificlcs al S., y como la posición de las Islas en este, mas eran 
bastantemente inciertas, seguimos nuestra derrota con tanto mayor 
cuidado, cuanto que los horizontes se habían cerrado con mucha 
celajería, ademas que la distancia da 30 millas navegadas hasta las 



m 




m 



— 2S3 




cinco de la tarde, ríos hacia creer que un error considerable en sus 
latitudes de ios que no? han precedido, pudieran alejarnos de las 
islas de Xakarcolong al N. y las de Salibabo al S.; pero á la hora 
de ocultarse el sol se dejaron ver desde los topes, y aun desde la 
cubierta dos montes bastantemente elevados que marcamos al 
E. S. E. 5° S. La noche mucho mas clara que el dia favorecía 
nuestros deseos de atracarlas, que verificamos á las ÍO de la misma 
costeándoos á la distancia de dos leguas próximamente ; su dirección 
del S. E. í/4 S., y la posición en latilud del extremo septentrional 

según A, de Eridano, fué de y su longitud por los horarios 

de 

Hasta la una de la noche continuamos el reconocimiento empren- 
dido sin que hallásemos fondo con 60 brazas de sondaleza; después 
ceñimos el viento dando resguardo á un bajo que el Piloto Tomp- 
son indicaba haber visto al S. de Kabruany, distancia de 5 á 6 
millas : amanecimos á la vista de las islas como de 4 á 5 leguas 
demorándonos el extremo meridional de Kabruany al N. 64°°0., 
su euremo septentrional al N. 53° O., el de! N. de Salibabo al Ñ'. 
51° O., el extremos. deTerralaba a! N. 41° O., y el extremo N. 
al N. SO^O., y luego que estuvo el sol sobre el horizonte se toma- 
ron horarios para la determinación de la longitud de este pequeño 
grupo, la que resultó de 226° 48' y en latitud septentrional de 
3° 48', cuya posición comparada con ía de la carta inglesa, resulta 
en esta un error de 6 leguas s! O., error á ia verdad de mucha 
consideración en un parage en donde se reúnen, según hemos espe- 
rimentado, los vientos escasos y flojos, las corrientes extraordina- 
riamente rápidas y contrarias, y los tiempos por lo común foscos 
y aturbonados. 

Al medio dia observamos en latitud de 3° 29 v longitud de 226 3, 
demorándonos á la sazón el cabo N. de la isla de Morintay al S. e! 
1/4 E., distancia 34 leguas ; el viento inclinándose en la larde aí 
N. favorecía nuestros pasos proporcionándonos nave-^ar al E, 
corregido. ° 

Los vientos continuaron calmosos en el l'»^'^. cuadrante y estu- 
vimos rodeados de chubascos hasta el 5 de Enero, que pasando al 
cuarto, aunque débiles, hicimos esfuerzos con rumbos dei E. i/í 
S. E. para aproximarnos al corle de la equinoccial, que verificamoá 
el 8 conservando después aquellos rumbos por mucho tiempo en 
las inmediaciones del Ecuador, y dirigiendo una nueva derrota 
paralela á la de Maurelle, Bougainville y Carteret, con la cual 
franqueábamos en cierto modo la navegación para ceñir al N. 
cuando se navegase á Acapulco contra Monzón. 

Dia 24. —Andadas en la dirección del E. unas 500 leguas se 
prefirieron los rumbos que nos condujesen con el menor sacrificio 
en la longitud á la latitud de 18 ó 20°, con el fin de que luego fuese 




m 



64 



- 2S4 — 



fácil en aquellas latitudes determinar nuestros pasos venideros; por 
consiguiente se adoptó el del E. S. E., con el cual pasábamos á 
mas de kO leguas de las Islas mas orientales de las nuevas ílebrides, 
ó tierra del Espirilu Santo. 

Febrero 5. — Fueron rauy lentos nuestros progresos en todos 
ios dias anteriores, en que esperimentamos una excesiva variedad 
de vientos, el cual por lo general se fijaba en el segundo ó primer 
cuadrante, interrumpido las mas veces con muchas horas de calma 
hasta el 7, que dospues de nuevas turbonadas, se entabló la brisa 
fresca del E. S. E, con la cual ceñimos mura babor para la con- 
tinuación de nuestra derrota que hasta aqui la habían favorecido 
mucho las rápidas corrientes esperimentadas al E. 

Bia 10. — Constantes ya los vientos y enrabiada la brisa del 
E. S. E. dirijimos nuestro rumbo al S., el cual nos conduela á la 
vista de las nuevas Hebrides, como en efecto conseguimos en la 
mañana del 11, en la que disipada ¡a niebla, se presentó la Isla de 
Erroman, de una corla extensión, y considerablemente alta ; está 
unida á la demás tierra por medio de una lengua á que se sigue 
después un morro bastantemente elevado, que pudimos disíinguir 
bien al medio dia, á cuya hoVa marcamos los estremos do Erro- 
man, al N. 09" E. y al N. 85" E., siendo entonces nuestra distancia 
á la tierra de 3 leguas próximamente y 1) latitud de 19" 32' 10" 
y longitud de 183 16 00 ; nuestros resultados convenían próxima- 
mente con ios del célebre Capitán Gook, no asi con la descripción 
deAnnaton, cuyos extremos advertimos mucho mas extendidos de 
Oriente á Occidente que lo que supone aquel inmortal navegante. 

En la noche nos manifestaban diferentes candeladas, que la isla 
estaba habitada, bien que en ia tarde ya hablamos advertido tam- 
bién algunos cocales plantados en la orilla, aunque sin ningún or- 
den : al mismo tiempo se hacian visibles algunas cascadas de agua, 
y no pocos lugares de desembarco ; de suerte que pudiera conside- 
rarse este fondeadero de mucha utilidad si los vientos fuesen cons- 
tantes del N. E. al S. E. y no hubiese inmediato un puerto tan abri- 
gado como el Fanna. 

Día 12. Después de una pequeña calma se entabló nuevamen- 
.te la brisa fresca del E. S. E. con la que continuamos nuestro rum- 
bo próximamente al S., el cual nos condujo para e!21 á la latitud 
de WOO' y ia longitud de Í87 18, en cu va posición nos demora- 
ban las inmediaciones del Dushi-Kay al S. distancia de cien leguas 
y elcabo Fervill en el canal déla Reyna Carlota al E. ciento sie- 
te, á cuyas tierras parecía querer recalar este Comandante con el 
objeto de hacer en ellas las experiencias de la gravedad. 

D¿cí2i. Ni aun en estas crecidas latitudes nos abandonaron 
vientos favorables del S. coíi los cuales conseguimos aproximar- 
ála costa, y aunque desde el medio dia nos hallásemos por la- 



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i^^m- 



- 255 — 



•>©e^2!Si 



titud de 44° 3V y longitud de 186 40 00, cuyos resultados nos co- 
locan auna distancia proporcionada de la tierra, que no vimos, sin 
embargo por la mucha calima hasta si amanecer dol dia siguiente 
que bajo un dia placentero se vio tendida del N. E. al S. S. E y 
á la distancia de cinco leguas próximamente. 

Seria difícil hacer una descripción mas cabal de ia aspereza y 
elevación de estas costas, de la que hizo el Capitán Gook, en su 
primer viage, ni menos del modo con que las caracteriza, pues ni 
un solo momento nos hizo titubear sobre todos los puntos que tema- 
rnos ala vista : en este concepto dirijimos nuestro rumbo ácia la 
Babia Dudosa, y rindiendo el bote cerca de los islotes de su boca, 
viramos en vuelta del O. 1/4 S.O. viento S. S.E. sin haber ha- 
llado fondo en cien brazas de agua ; á la sazón se puso la señal de 
prepararse á darfondo, y salió D.Felipe Bauza con el bote a su re- 
conocimiento : nos demoraba entonces la boca de la bahia como al 
K. S. E. distancia de dos á tres millas, y por latitud de 45° 13 
y longitud de Í87 49. 

Toda la tarde nos mantuvimos de uno y otro hordo, compensan- 
do de este medo la corriente que se dirijia ai S. y manteniéndonos 
siempre cerca de la boca para recibir el bote, cuya larga demora 
empezaba á inquietarnos con la triste memoria de las desgracias 
que en estos parages hablan tenido la mayor parte de los viageros : 
finalmente ya casi de noche lo vimos salir por laboca del N. ; á su 
llegada supimos no estaba habitado, que solo á la entrada ó parte 
exterior de la isla había encontrado fondo de veinte y veinticinco 
brazas cascajo, pero después en ambos canales no so hallaba con 
cincuenta ni en parte alguna al rededor de la isla, podia nueva- 
mente hallarlo á un cumplido de lancha do la tierra : se hallaban 
en uno y otro canal algunos pedruscos aun que no arriesgados para 
la navegación : abundaban interiormente el agua y leña, y la es- 
tructurado la costa algo mas llana, y arenisca en un seno mas in- 
terno al N. prometia un parage seguro y cómodo para fondear, 
pero un tiempo limitado no ie habla permitido examinar con el es- 
candallo : seguia luego al E. S.E. un canal de dos á tres cables 
formado en los mismos montes los cuales caían de! todo á pique, y 
últimamente el mismo canal m.ucho mas estrecho torcia mas al S. 
á encontrar tal vez los términos de los canales internos del Duski- 
Bay ; no se advertia uaa grande velocidad en la marea, y según 
las señales en la orilla parecía el principio de la vaciante al medio 
dia nróximamente. El Duerto tuvo el nombre de Péndulo Simple, 
la G'.la interior de Bnizá"; la isla esterior, la del Medio, y el canal 
interno el de canal Escarpado. r^ ^ /r 

{^„p,roq,íft miííimos ei bote mareamos con proa del b. O. i/ií' 
O " : ■; -1^. ^ .'ospue^ a! 3. S. O. con cuya proa 

,," ■: : , ■;u;ie da la noche, que entablado el 




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— 256 



_— , _™ — ^ _ — -_,gg^^.l 

\iento por el N. y N. N. O. dirijimos nuestro rumbo al S. y de- 
satracados de la costa unas cuatro leguas orzamos nuevamente con 
el fin de amanecer á proporcionada distancia de ella, y verificar 
nuestra entrada en Puski-Bay; pero ya á aquella hora el viento 
habia autnentado considerablemente, la tierra se había cerrado 
con mucha neblina, y todo amenazaba una alteración contraria en 
el tiempo y por consiguiente en nuestros pasos sucesivos. 

Luego que estuvo bien claro, notamos que la entrada septentrio- 
nal de la Babia Oscura, nos quedaba muy á barlovento; por consi- 
guiente tratamos de ganarla sobre bordos, con el objeto de anclar 
en alguna de sus calas, pues que la meridional se hacia inaccesible 
con el viento á ¡a sazón bastantemente fresco del N. que es también 
travesia hasta la cala, del abrigo ó abra de Pekergil, en cuya dis- 
tancia no se halla fondo hasta estar en tierra; no obstante estas 
circunstancias aguantamos para lograr de algún barlovento una 
fuerza excesiva de vela, sin embargo recalamos en las mismas mar- 
caciones de la mañanita ; en este concepto, en el de aumentar cada 
vez mas y mas el viento recio y tempestuoso del N. E. y en el que 
pudiera acarrearnos algunas pérdidas de la mayor consecuencia 
persistiendo en nuestro empeño, decidió prudentemente el Coman- 
dante tomar de nuevo la mura á estribor con las cuatro principales 
las gavias sobre dos rizos, y á las seis aumentándose la fuerza del 
viento, metimos el velacho, se aferró la mayor y quedamos con 
trinquete y gavia, esta sobre tres rizos : con la noche fué á mas 
el tiempo, creció considerablemente la mar, la que inundaba con 
frecuencia la corbeta, causando también algunas averias en el apa- 
rejo y velamen, teniendo á cada paso otras de mas consecuencia ; 
pero por fortuna empezó á cederá las doce, délo contrario hubie- 
ra podido considerarse como ei mayor femporal que hablamos ex- 
perimentado desde nuestra salida de Cádiz, pues que iodo el aguan- 
te de las corbetas parecía inútil para resistir el trinquete y la gavia 
arriada. 

])ia 27. _ Ya al amanecer habia cedido de un todo el tiempo, en 
consecuencia nevegábamos con todo aparejo largo, rumbos del 
cuarto-cuadrante los cuales en el temporal pasado nos habían ale- 
jado considerablemente de la costa, á los que según las observa- 
ciones se agregó una corriente bien fuerte al N. que coadyuvó á 
hacer mayor nuestra distancia de ia tierra, distando por nuestra 
posición del medio dia unas treinta leauas de la bahía de Duski- 
Bay. 

Maezo 1." Continuamos aquellos mismos rumbos, y los vien- 
tos d«l tercer cuadrante favorecían de tal modo nuestra derrota que 
a! mediodía nos hallábamos ya en latitud de 41° 33' y en longitud 
de lül HO; tn esta poficion quiso qW D. Alejandro Malaspina eí pa- 
recer del Comandante de la Átnvida, y oficialidad de ambas cor- 



^fS^^^- 



— 237 




betas ; en consecuencia llevó nuestro bote a la corbeta subalterna 
una consulta igual á la que habia tenido poco antes con la oficiali- 
dad de este buque, la cual tema por objeto lo siguiente: 1.° si 
convenia ganar Bahia-Botánica antes que otro algún punto, ha- 
ciendo todo esfuerzo para conseguirlo : 2.» si convenia en este caso 
seguir el bordo que se aproximase al O., mas bien que el que se 
acercase al N.; y 3.° si en la situación media en que nos hallábamos 
casi á igual distancia do aquella Babia y de la Reina Carlota en el 
estrecho del Capitán Cook, convendría por el pronto ó después de ^ 
algunas tentativas, adoptar este puerto con preferencia a aquel : 
al medio dia manifestó la Atrevida por la señal convenida de ante- 
mano, su parecer de hacer derrota á la Bahia-Botánica,quG con- 
viniendo con el de estos oficiales, se le contestó con la misma : en 
consecuencia dinjimos nuestra derrota, la cual fué alterada por la 
constante variación de los vientos ; sin embargo, para el medio 
dia del 9 nos hallábamos en latitud de 35° 45' y en longitud de 2° 
al E. de la Bahia-Botánica, y el 10 según nuestros relojes, su- 
puesta exacta la determinación del Capitán Cook en los estremos de 
Dusky-Bay, y admitida la longitud del mismo para Bahia-Botáni- 
ca, nos considerábamos próximos á la costa ; pero concluida la tar- 
de nos hizo sospechar un error en la longitud del puerto al que 
nos dinjiamos. . ,. • • i 

Dia iO. Amanecimos con la tierri a la vista, distinguiendo 
bien el trozo de costa que corre desde la punta Roja, hasta las in- 
mediaciones de la Babia Quebrada ; se hacian particularmente no- 
tables, el alto semejante á la copa de un sombrero y las quebradas 
ó mogotes de la costa, algo mas meridional que la entrada de la 
bahia°: acercándonos á la costa, pudimos á las 10 alcanzar fondo 
con 110 brazas arena fina, y al medio dia en latitud de 34" 18 y 
en lon^ntud de 20-2° 59' pudimos marcar la Copa de Sombrero al 
S. 64°"0., punta Roja al O., V la tierra mas stíptentrional al N. 
22 30 O.; distábamos á la sazón unas cuatro leguas de la costa 
del través. 

En las primeras horas de la larde quedó entablada la virazón 
aunque bonancible del E. N. E., con la ciwl y todo aparejo largo 
navegamos en demanda del puerto, siéndonos fácil a poco rato dis- 
tingiür ya su entrada por ambas puntas de Banks y Solanden ;_ por 
consi'ruiente creíamos alcanzarle antes de la noche, pero el viento 
escasS del N. E, y la marea á la sazón contraria, frustraron estas 
ideas, obligándonos á tomar la mura babor con proa del ^. h.; al 
mismo tiempo largamos nuestras insignias, y no tardamos en ver 
desplegada la bandera inglesa en un altito intermedio entre el 
puerto Jackson y la Bahia-Botánica : en el entretanto se aproxi- 
maba la hora en que debia acaecer el eclipse del sol, cuyo princi- 
pio fué muy dudoso por las muchas nubes, pero cuyo apulso de- 



C5 





... 25g -«* 



terminé yo Con íiii secioníeá 3.^ W 39" 30'" tiempo verdadero í 
I). Alejandro j^lal.-ippina y D.José Espinosra porilacion de la pnite 
que sé advirtió eclipsada en las primeras horas, le terminaron á 3 
5i 49. El íin aráeció por mi á 5.^54' 36" tiempo verdadero; 
por D, Alejandro Malaspina á 5 54 40 ; por 1). José Espinosa y 9 
54 41, y segnn las marcaciones nos colocan en este punto en la- 
titud de 34" 17' 45" y en longilud de 11' 80" al E. del puerto 
Jakson. 

Con la caída del sol el N'iento se inclinó al Ñ. y N. N. O. con 
el cual dirijinlos nuestro rumbo para entraren el parálelo del puerto, 
en el que ijueria conservarse el Comandante, atento á las corrientes 
que según el Cnpiían Cook y la esperiencia de la larde anterior, 
nos había manifestado su dirección constante al S., y á la virazón 
que debíamos esperar para el dia siguiente ; pero á las nueve déla 
noche senos declaró el viento fresco del S. O. con el cual navegá- 
banlos hacia el N. hasta lasdiez que viranrlosen vuelta del S. S. E., 
reviramos después á las doce y con las gavias á medio mastelero 
nos mantuvimos en demanda de la tierra, marcando siempre la 
candelada que desde el principio de la noche vimos en el mismo 
lugar de la bandera j entre el N. O. 1/4 O. y el N. O.: á las cuatro 
déla mañana cojidas 90 brazas arena fina, emprendimos con toda 
fuerza de vela el atracar la costa y dirijirnos al fondeadero. 

Día 11. Luego que amaneció tuvimos el gusto de ver nuestra 
ventajosa situación, iíiarcandola entrada déla Babia Botánica al S. 
87° O. y la del puerto de Jackson al N. 45° 0.^ distancia de la se- 
gunda tres leguas próximamente. 

Como el viento se mantiene constante por el S. O., la mar bas^ 
tanle gruesa, y las apariencias no ofrecían la menor alteración, hi- 
cieron abandonar á este Comandante la idea de fondear en la Babia- 
Botánica y preferir por consiguiente el puerto Jackson que teníamos 
a sotavento ♦ en consecuencia navegamos en su demanda con toda 
fuerza de vela, y á las ocho pudimos ya recibir un práctico ingles 
que salló á nuestro encuentro: nos aterramos después á la punta 
S. y piedras salientes de ella como á un tiro de fusil, y dando den- 
tro del puerto dos ó tres bordos dimos fondo, por no permitirnos ya 
ni el viento ni la marea internar hacia Sidney-Cove, distante de 
este lugar cinco millas : nuestra compañera que imitaba en un todo 
nuestro movimiento, fondeó por Ja popa de esta corbeta á dos ó tres 
cables de distancia. 

Estada en el puerto de «Fackson. 

Aun no hablan anclado las corbetas, cuando vimos que atracaba 
Un bote á la Atrevida con oficial do la plaza, el cual vino después á 



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2S9 



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íE^m^- 



■»es©^g5; 



este bordo, con el enonrgo ele cumplimentar á nuestro Comandante 
y Oficialidad de parle del actual Gobernador interino, el Mayor 
Grose, y ofrecer de su parle cuantos auxilios estuviesen á su alcan- 
ce; y debiendo regresar inmediatamente á la Colonia, se ofreció á 
conducir en e\ mismo bote al Alférez de fragata D. Jacobo Murfi, 
el cual como esperto en el idioma ingles debia corresponder al Sr. 
Gobernador en iguales términos, manifestándole los motivos de 
nuestra escala en este puerto» 

Dia 12.---En las últimas boras de la tarde regresó D. Jacobo 
Murfi, al cual le acompañaban en el mismo bote el Teniente 
Rowle, Ayudante mayor de la plaza, el capitán David, Collins, 
Juez togado y secretario de la Colonia, y el capitán Banbton con 
algunos oficiales del nayio ingles Shaur Eurmosca del comer- 
cio, quien últimamente habia llegado de Bengala con efectos para 
la colonia, logrando una navegación de siete semanas desde Cal- 
cuta hasta este puerto: estos Sres. con nuevas espresiones y ofre- 
cimientos sumamente atentos ratificaron las primeras ideas que 
habíamos podido formar por la maftana del buen acogimiento que 
recibimos : después que se regresaron aquellos Sres. nos dijo Murfi 
que el Gobernador le babia recibido con las mayores muestras de 
agradO) y que se escusó á recibir el saludo por el mal estado dé 
las cureñas que tenia, asegurando nuevamente en su nombre que 
gozaríamos de la mayor libertad y de todos los auxilios imaginables, 
cuvas agradables noticias nos hacian esperar con ansia la mañani- 
ta siguiente, en la que, y á las 6 de la mañana, dimos la vela sobre 
las gavias, juanetes y estáis, procurando sobre bordos cortos ganar 
el surgidero de Sidney-Cove. , 

No es fácil hacer una pintura adecuada de la hermosura de este 
puerto y de la admiración que debe causará todo navegante luego 
que se interna en él: la naturaleza ha ocurrido á cuanto podia 
hacerle igualmente cómodo y seguro, las mareas mismas no son 
bastante causa para estorbar la navegación inglesa á cualquiera 
hora del dia ó de la noche : muchas ensenaditas, la mayor parte 
con buen fondo para buques de cualquier porte, algunas islas pe- 
queñas y las orillas por lo común escarpadas por una y otra parte, 
hacen la escena aun mas agradable : finalmente, una distancia 
de cinco millas por diferentes direcciones, aunque no distante por 
lo común del O. conduce á Sidney-Cove, pequeña cala muy bien 
situada, y elegida por €l Comodoro Philipps para capital de estas 
colonias» 

Aunque fuera de la cala pudimos alcanzar el fondeadero á las 
iOde la mañana, quedando después amarrados con dos cables y 
en la dirección de la corriente distantes del muelle como media 
milla : á poco rato llegó el Capitán Jonhston de parte del Gober- 
nador á d^cir á nuestro Comandante le esperaban á comer la sopa, 




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^*et@@f&SS 



— 260 — 



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el cual pasó anlesá cumplimentarle con algunos oficiales, y después 
á disfrutar de su mesa: en el entretanto notamos que las guardias 
hacian al gefe de la expedición los misnaos honores que al Coman- 
dante General de la Pla/a. 

Se adoptó para observatorio una pequeña llanura en la punta E. 
de la cala distante de la corbeta uno y medio cable, y en su inmedia- 
ción se colocaron también las barracas de los toneleros y herreros: 
al dia siguiente se empezó la aguada y para el 25 se habia concluido 
esta, y la leña en una y otra corbeta : hechas can la mayor proli- 
jidad las experiencias del péndulo siii^plo, examinada la marcha de 
los relojes, y finalizados en el casco y aparejo todos los reparos 
necesarios, estaban aun bien informes las colecciones botánicas de 
losSres. Heeneke yNee, y nuestros conocimientos asi idrográficos 
como militares y políticos sobre la colonia se hallaban, digámoslo 
asi, en su niñez, ademas que las muchas atenciones que hablamos 
recibido y recibíamos diariamente de todos los individuos principales 
de ella, exigían de nuestra parte unas muestras nada equívocas de 
confianza y agradecimiento, asi pareció á nuestro Comandante que 
el sacrificio de pocos días á estos objetos no se mirarían como 
infructuosos, con tanta mayor satisfacción, cuanto mas favorables 
eran todas las circunstancias para cubrir con un velo decoroso nues- 
tra curiosidad nacional. 

El tiempo favoreció el primer convite á bordo de la Descubierta 
al que concurrió todo el vencindario mas distinguido de la Colonia, 
y en domlp se hicieron al mayor Grose todos los honores de un Te- 
niente General embarcado, acompañando ademas con salva los si- 
guientes tres brindis: primero, el Rey de la Gran Bretaña, el Rey de 
Éspafia y ambas reales familias : segundo, el Comodoro Filipps, el 
mayor Grose, y la prosperidad de la Colonia: tercero, las Señoras 
que nos favorecían con su presencia : como era natural repitieron 
lodos los convidados el brindis anteponiendo el Rey de España al 
Rey de Inglaterra, hicieron eco á estos sentimientos de cariño y de 
respeto ios vivas al Rey de la marinería, y la música del Regimiento 
tocando al mismo tiempo un aria, la cual dio á esta escena agrada- 
ble y tierna, todo el semblante magestuoso que merecía. 

El tiempo lluvioso, y con viento aigoarrafagado no permitió al 
dia siguiente que las Señoras concurriesen abordo de la Atrevida, 
pero no faltó otro alguno de los convidados : se hicieron al mayor 
Grose los mismos honores del dia anterior, se renovaron los mismos 
brindis, y finalmente para el anochecer se retiraron todos satisfechos 
al parecer de las atenciones, cenias cuales les habíamos corres- 
pondido. 

No fuimos nada felices en nuestras observaciones astronómicas, á 
lo menos por lo que toca á la deducción de la longitud se habían frus- 
trado por las nubes todas las inmersiones visibles del primer satéli- 



.-» 261 



i;S¡Sii^giS3<. 




teda Júpiter, y no acnecin ocuUnrion al-^unn de estrellas por la lu- 
n.i, de snerieque aproximíindüí^e y.-» el plnzo de Dueslra salida nos 
ceñimos pora la infei'eociá de aquella de !os dalos siguientes. 

Perol un de! eclipse de ?o!, acHCí^ido en la [arde del 11, 
olv^prvado abordo de I?) Descubierta v cnlcnlnáo 
pnrD. Jii.Mi de la Concha, y según las fórmulas de 
M/ C-ígnoü. 151° 2' 30" 

Por los relojes m;írinOs, adopl>ida la longitud de Dus- 

kv-Bav,'del Gcipilan Gook 150° 52' 30" 

Por la inmersión del peimer saléüte de Jñpiler acae- 
cida en la noche del,2i de Marzo 151° 10' 15" 

Por cuarenta series de distancia de luna á sol 151° 18' 15'' 

La ¡ai'iud del observaiofio por diferentes alturas meridianas al N. 
y al S. de! Z. 33° oi' 20", y la declioacion de la aoja 8° 45' N. E. 

Para adqnifir una idea diascabd del e-iado y suerte venidera de 
esias Colonias, nosfjueilüí.ia aun el piíso m:fs iníerpsanie, y era el de 
una escoryion á íose^iidjieíMniientos de Po>aaKilí) yTungabé, 

E! ComodoroFilippP no hallmdo en lo« fonioi-no': de Sidney-Co- 
ve, sino ü1^ leri-eno s(!in;!a)f'nieiii,a;»V(0 é iofcMindo püía ías siem- 
bras, debió decidirse en favo-' de ?<¡.%.ft!.:i'i aara o! centro de la 
agricií'in^'a, con Ixüu m;i« i\"!/,oo, í'iJ:inio q((e ademas de prometer 
Piís iifici'iis unas »'0:Pc(m« menos íní'ierii's y e.-r;<>as, se hacia la non- 
ducion délos fruios á Sidfiey-Gove sum.'íoenLe fácil y barata, con 
ehiir;iiio de lo? Ccinidps i-n "OO'^ : ei';» c^ia la úntca perspeciiva 
niM'MUO bieo di-lanir», p.irf qae U snb.-ipiencia de las Colonias no 
deiícníiiesecomoeo c! di,-, de'.! nn'e;:5a''!on líoinpficada de una mi- 
tad ó mas bieodiróde ludo olí^lobo, p,j*v<(piei.!nibici»aminor8seron el 
tiempo, los creridos ^r.-ioc que «-au-an á la nmñ¿ : asi no hubo 
parir- aií^'una dea<-;!vi(l,^d, de poü-'^a y d.; ó'-don, que el Comodoro 
y sussuhaliernos (iO(!o^;í^^4■;J•;e^ ci? .-L! fomoeu) : en breve tiempo 
los tíoki. ¡dos, tos colonos y loe convií'ios, ciitroo.de la nada una po- 
blación bien ordenada, con booaos cu;i ríeles y *buenos almacenes, 
precediéndoUvs al andar de bíso/di i= direrenins haciendas, ton mo- 
radas de los mi irnos colonos: el maiz, el irigoy la ceb.ula, dieron 
aunque mezquinos, sin proilucios seiluctores : mas abundan íe la 
popa, prometió desde lue.ío uaa snb.-isfencia menos dosiosa en lo 
veni/lero: los arboles f rubíes, la ho;iab:.ía, y sobre todo e! limón y 
la vid, dieron nuevos resmles á la aciividad y esperanzas comunes : 
finidmeníe las primeras cnas, aunque en e! número evcesivaraente 
corlo de ios p:;inados vmcuoos, cabaüar y ovojono, pudieron fomen- 
tar la agr;!d,d)!ee--:peí-anza de que no tardarían en reunirse, hallan- 
do en e.-^los miamos contornos un clima saludable, y unos pastos 
abundantes, las v^éáUajas de nuestra Andalucía. 



66 



•>fc€'^^H| 




262 - 



-^ • ->e®^Sí 

Después de esta breve pintura, no parezca pues estrafio, que 
fuese á lo menos igual al nuestro, el deseo de todos los individuos 
principales de la Colonia para que viésemos á Paramata, cuya es- 
eursion se emprendió en la mañana del 5 por el major número de 
la oficialidad en losbulesde ambas corbetas, á los cuales habia pre- 
cedido la lancha de la Atrevida con los criados, y con cuanto fuese 
necesario para una abundante comida ; tuvieron la bondad dtí acom- 
pañarnos los SS. Collins, While, Yoknslon y Prentice. 

El tiempo que al rayar el día nos amenazaba con frecuentes 
aguaceros, tomó luego un seijablante apasible y hermoso, el viento 
favoreció de tal modo nuestros pasos, que por las siete y media de la 
mañana estuvimos y^ en la casa del Gobernador, desde donde y des- 
pués de un almuerzo bien alegre, emprendimos un paseo á Tunga- 
Í)í y á la colma inmediata, para alcanzar la vista de toda la cordille- 
ra de las moniañas de Richmond v Caerraanlhen : vistos ya los 
seínbrailos, nos condujeron luego á ver los ganados, y á la una al- 
canzamos' de nuevo nuestro cu^artel general, en donde después de 
cinco horas de paseo, debió sernos igualmente alegre y sabrosa la 
comi'da, después de la cual y de nw pequeño reposo nos regresamos 
á Sidney-Cove, á donde llegamos á las siete de la noche. 

Fijada nuestra salida para la mañana del 11, nos despedimos to- 
dos unidos del Sr. Gobernador y demás SS. del establecimiento, y 
entablado al amanecer el terral dimos principio a nuestras faenas 
de anclas; dando después lávela pudimos alcanzar á la» nueve la 
boca del puerto, y entrada casi al raismo tiempo la virazón del S. S. 
E. ceñimos el viento, seguidos de nuestra compañera h Atrevida, 

Salida del puerto de JacksoQ y navegacioo 
sucesiva al E. hasta las Islas del Vavao. 

Abril 11. Navegamos con toda fuerza de vela para alejarnos 
de la costa, antes que la virazón calmase, ó rolase mas al E., y al 
ponerse el sol mareamos la tierra mas septentrional al N. 2°E., la 
vigía del Puerto al S. 62" O. y la punta N. de la Bahia Botánica 
al S. 35 O., distando á la sazón de la costa dtíl través de cinco á 
seis rniilíis próximamente. 

Bia 12. Con la noche cedieron las ventolinas y dieron lugar 
áque la marea nos aconchase algo mas sobre la tierra según nos 
indicaron las sondas de 53 y 61,brazas arena : á la media noche se 
empezaron á hacer sensibles los primeros soplos del terral, con los 
cuales y todo aparejo gobernamos al E. con el fin de separamos de 
la costa, de la caal distábamos cuando amaneció de siete á wíto le- 
guas, siendo nuestra situación al medio dia en latitud de 34 4 55 
y longitud de 201 27 30. , 



StSS^^ÍK' 



— >es!e^s; 



263 — 



«^H 



w 



Dia 13. Continuamos después al mediodía nuestra derrota al 
E. con vientos mas bien favorables del S. al S. E. á los que en la 
noche le sucedieron ventolinas sumamente flojas, variables y en- 
contradas del primero y segundo cuadrante las cuales finalmente en 
la mañana del ik cedieron á un viento del N. y N. N. O. 

Jüia 15. Como en los dos dias anteriores, carecimos de longi- 
tud observada, nos sorprendió en este el ver que les relojes marinos 
nos situaban en la de 195 i 30 la que comparada eon la eslima 
nos manifestaba una diferencia de 2' acia el E. de modo que ayuda- 
dos por aquellas nos hallábamos al medio dia del 16 en longitud de 
193" 2' 30" y en latitud de 34 54. 

Día 23. Al medio dia del 23 hablan sido tan lentos nuestros 
progresos que apenas desde el dia 16 podíamos considerar vencidos 
un grado y medio al E.; nos hallábamos á la sazón en latitud de 33° 
12' y en longitud de 191 35; en cuya posición, y cuando se pensa- 
ba cambiar de amura torcieron los vientos al N. N. E. y N. con los 
cuales pudimos ya contiauar nuestra derrota al E. aunque contra- 
riados por una corriente tan violenta al S. que llegó el caso de que 
en una sola singladura tuviese la estima un error de mas de 30 mi- 
nutos. 

Dia 27. La rauchedumhre de Procelarias, los herizontes su- 
mamente cargados, laa proximidades temibles del Plenilunio, y 
el viento mas recio y arrafragado noa anunciaban un temporal no 
distante, el cual si juzgásemos por las esperiencias del Capitán Cook 
en estos misiBos paralelos, podia muy bien ser excesivamente recio, 
apesar de la latitud lan baja, y de la estación aun benigna del Oto- 
ño, para nosotros la mas rigorosa, pues qae desde el principio de 
la noche navegábamos sjn juanetes, y al amanecer ya no podíamos 
aguantar las garlas izadas, y se habian echado abajo las vergas de 
juanetes. 

El tiempo fué aumentando cada vez mas y mas, y á la media no- 
che la mar y el viento habian acrecentado" extraordmariamente de 
modo que fuese mas bien demasiado aparejo el de trinquete y gavia 
arriada sobre dos rizos, la cual fué preciso aferraría á las seis de la 
mañana: entonces eran ya continuos los golpes de mar, que inun- 
daban la corbeta ; habla faltado una cadena de la mesa de guarni- 
ción mayor, no estaba enjuto parage alguno del buque, y carecia- 
mosá la sazón de la vista de la Atrevida por la suma cerrazón de 
los horizontes: finalmente al medio dia después de repetidas y ex- 
cesivas rachas venció por contraste el viento del E., el cual desfo- 
gando después con una lluvia abundantísima se quedó calma, de- 
jándonos entregados á las olas para su juguete, hasta que en las úl- 
timas horas de la tarde se entabló de nuevo el viento E. y E. N. E. 
muy frese©, de suerte que al principio de la mañana del 28 experi- 
mentábaraes un temporal igual al pasado, añadiéndose á esto una 




.. 264 — 



■ms^o*' 



'^•«^* ^M 



nvia inmení?9, y una variedad incómofl.i en la dircfoinn del viento 
que soexlendiadel N.'O. alN. E.: novo-obamo? » l,i p:);'on soiire 
hre las savias arfizfido?, reprironrlo r.'üe:-li-.i*iiverií'Sf!e oir.is do^ca- 
deiiüs deloísdosmesusmavoroí!, y dr.ndo Ing.irá la Atrevida ¡jara 
fjDceínhergHSie oíi'a mavoc en lo^pi' de la fjno h:d)ia 'ii'.'do en el 
liempoñnierederile: conlinii^moscn p^in di^po irion l);--hi el me- 
dio ília, que f o! indo el vienio ¡d N. y N. O. d'rljimoí! nuo^U'-o nim- 
bo al N, k. E. non las cüoiro pnnfip.d-'--, j.is g,uia- aní/adas. 
. Í)ia29. Al mediodiaslUiado'^L'n l;iiiüidd(,' 32'^ 3-j' y .■>!» lon- 
gitud de \W-t ÍÍ.3 30 di^L■d).uT)o? di?lcM!ei)io me;i<iiui('! de la Nne- 
va Zelandia unaí=0(i)pní..í lí'giii)";, el eu'il deaioiMÍ>?. u! E., por ron- 
signienie nos propoi'í'ionaócí nna navffp,:"ioí» libte v í.ivüiifi)le con 
los vientos nuevainenleeni.i!)!ado«; en con^ccíMicia hirbiK.i; rnoi- 
Los nf)ns bien inclinr^dos a! N. que al E. con el lio de alcanzar los 
paralelos de32''pa<'a eiiiraren la región do '.'i?, bii-'is, 

MA.YO 6. Los vipnH)s ya fre-(ju¡ios, vn l-nn.-iiiciblis dei S. S. E. 
al S. E. por ¡o eoraitn flpí^ppjados y con mif lian-» pa-ec:;'!! ((ue ace- 
leraban aun mas de lo que pení.ib.'nios fiiesi'-,' liegV'd.i á ins iílas 
de Vavao ;. pero en e4:"s siMKv-iciones esfíb.mns cttiiivo;- ■ihí-', co- 
mo nos lo man'ife-ló el tiempo á i;'.s cuati o de la D^de de! di i 9, el 
cual para añidir no nuevo adorno á su i.isi'í sembí.ni;^ ar.pfió 
con la oscuridad de la nof^be, oldigandoi'o-^á n-i.-iulo con nuestro 
acosinmbrado anarpjo del írmqueíe y gavia arii/ada. 

Al ainanecer carw'iümns de i 1 vista de h Áirevidn, la qne su- 
poníamos soíaveiil:,)da \)uí alguna avoria en su aparejo, ó porque 
nuestra mauiobray! p'inetpiode la nocbe de meier la 
remediar la falta de una pe) de nuestra boüna, !é biciesr' 
navegábamos sin ella en la re.-i:!nte noche, como en í-rr-cio nns lo 
confirmó seralgunsisde aquellas cau^.is, cuando se dejó ver á las 7 
de la m^nñana ; on consecuencia arribamos al S. rnmh;) á que nos 
demoraba, y uniíios capeamos con la gavia, conlralVik, y Víí'a de 
estáis mavop, mura babo'g viento N. N. O. y ya on ajuri-^ucas 
masapacibles; con 0:Ue mo;.ivo dimos el Irinqnele, y arribábamos 
al E. N. E. cuya maniobra imitó la Atrevida ; pero mov en bre- 
ve adveilimos que repenlmamenle púsola gavia en facha cíirgaudo 
al mismo tiempo el írimiuele, maniobra que en aquellas circu^l^lan^ 
cías no pedia equivocarse con otra, que la de liaiíC)' Cctido algún 
hombre al agua, á la sazón, llevaban las corbetas un aodar de seis 
millas, y las maros con exceso grue:-as no permiiian echar embar- 
cación menor ai agua, asi no nos dejó duda de la suma imposibili- 
dad de que pui'iose salvarse el infeliz á quien le hubiese caído 
suerte tan faslJinosa. 

Bia 11. Luego que amaneció cedido ya el ¡ienípo, largamos to- 
do a p;< rejo, y á poro rato supimos por la Alreiñila la des;;racia 
acaecida el dia anterior á un marinero filipino, el cual sin embargo 



avia píira 
creer que 



- 265 -- 




de coger !a guindola y de que nadase con superior habilidad, no 
pudo resistir el impela de las olas para ser traido abordo, siendo 
últimamente sumerjido en el seno del mar pacífico. 

Dia 16. Nuestra derrota se dirijia á alcanzar el paralelo de las 
Islas de Vavao, que conseguimos á este medio dia, situados á 1 1/2 
grados al E. del arcbipielago de Mayorga, visitado por el Coman- 
dante Maurel! en el año de 1782, y sin duda el mismo, del cual el 
Capitán Cook hizo memoria en su tercer viage, distinguiéndole se- 
gún noticias adquiridas en Annamoka y Tongatabu, consol nombre 
pe Vavao; el derecho usurpado últimamente sobre esta clase de 
descubrimientos por los navegantes europeos, parece exijian en la 
actualidad por nosotros un reconocimiento científico por los méto- 
dos adoptados en el dia, y una posesión pública que apoyase á los 
ojos de la Europa la seguridad del descubrimiento y el convenio de 
los naturales : triste ambición solapada con el semblante apasible de 
las ciencias y de la filosofía, que dictando unos pasos que al mismo 
tiempo de ser injustos y costosos á una nación alucinada, obligan á 
las demás á seguirla de cerca en sus conquistas imaginarias, no ad- 
quiridas por ventura con ríos de sangre y de dinero, sino con pocos 
instrumentos astronómicos, algunas bagatelas cambiadas con efectos 
de mucha mayor utilidad, y una ú otra descripción enterrada en 
parages señalados. 

Dia 19. Situados pues ventajosamente pusimos la proa al O. y 
al| medio dia hallándonos en latitud de 18" 52' y en longitud de 
166 kl se dejaron ver las Islas de Vavao, las que corrían á la sazón 
delN. O. ifk N. al O. i/f'í-N. O.; distábamos de ellas unas seis 
leguas y parecían sumamente bajas hacia el estremo meridional, 
elevándose después con suavidad hacia la parte septentrional. 

Por las noticias del diario de D. Francisco Maurell, sabíamos que 
de las Islas mas meridionales de este pequeño archipiélago se es- 
tendía en la misma dirección un arrecife ; él cubría luego por su 
parte occidental los muchos islotes, cuyos canales hacia el N. con- 
ducen al fondeadero de la fragata Princesa ; asi fué e! ánimo del 
Comandante reconocer de, cerca este arrecife, para dirijirse luego á 
aquel mismo fondeadero ; en cuyo concepto emprendimos inme- 
diatamenie los rumbos del O., alterándolos después al O. S. O. y 
S. O., á medida que nos Íbamos aproximando al crecido número de 
Islas que ciñen esta parte oriental del archipiélago : á las dos y 
media de la tade ya nos hallábamos N. S. corregidocon el esíremo 
septentrional, al cual se anteponían dos Islas medianas y losana- 
mente frondosas, ligadas luego por medio de arrecifes á oíros mu- 
elas islotes de inferior tamaño, las cuales finalmente se daban la 
mano con los arrecifes mas meridionales, cuyas rompientes eran 
invisibles desde la cubierta ; y á las tres y media demorándonos las 
Islas mas meridionales alO.N. O. y estando de los arrecifes unas 



67 




_- 266 — 



cuatro millas, descubrimos un bajo bastantemente crecido, el cual 
nos demoraba al S. S. O. 5° S., distancia de dos á tres leguas : la 
larde ya adelantada, el viento bien fresco y de travesia, sin sernos 
fácil el sondar, y la imposibilidad de retroceder si hallásemos nue- 
vos peligros, dictó á nuestro Comandante como el partido al parecer 
mas prudente, de seguir la mura estribor con proa del N. E. l/V 
N. y la posible fuerza de vela ; asi conseguimos aunque con algún 
riesgo marcar el estremo septentrional del archipiélago al O., dis- 
tancia de tres leguas próximamente; poco después lomamos un rizo 
á las gavias, la noche fué lóbrega con repetidos chubascos, viento 
fresco y arrafagados, y según las maniobras ejecutadas en ella, pa- 
rece eran las intenciones de nuestro Gefe conservarnos próxima- 
mente en la posición en que anochecimos : en efecto, á las cinco de 
la mañana avistamos la cos<ta á corta distancia, demorándonos el es- 
tremo N. al O. 5" S. unas cuatro leguas : inmediatamente arriba- 
mos sm pérdida de tiempo, después navesjamos á una milla escasa- 
mente de sus orillas sin hallar fondo, cediendo á la sazón la mar y 
el viento, y íomando nuestra situación un semblante al mismo tiem- 
po, üsongero y agradable. 

Esta parte de cosía no reconocida por Maurell, es bastantemente 
alta y cortada a pique ; no se advierte en ella sino una sola bahía 
con poca playa, en la cual se veían reposar á la sombra de las pal- 
mas diferentes naturales, de los cuales tuvimos á las nueve la sa- 
tisfacción de ver llegar abordo tres, á los que se regalaron varias 
bayetas : á la sazón se dejó ver el primer canal y en consecuencia 
ceñimos el viento para atracarle: poco después se me mandó á reco- 
?loeer el fondeadero, y según las instrucciones que llevaba del Co- 
mandante, ratifiqué el de Maurell en el puerto del Refugio, en el 
cual según las sondas que había seguido en el bote, dejó caer la 
Descubierta el ancla de tierra en 20 brazas arena, á no mayor dis- 
tancia de la costa de dos cumplidos de corbeta, precaución necesaria 
pora que la amarra de afuera no cávese en piedra y en crecido fon- 
do : poco después ancló la Atrevida, y á la caída de la tarde se ha- 
llaban amarradas entrambas corbetas : el ancla del N. O. de la 
Descubierta en 22 brazas arena y la del S. E. en 3,V arena y cas- 
cajo, bajo las marcaciones siguientes : la punta occidental del fon- 
deadero alN. 73" O. y la oriental al S. 73 E. 

Estada en el ArcMpiélago de Flayorga ó Islas 
de ¥avao. 

Entre las muchas canoas que se nos habían acercado mientras 
estábamos aun á la vela, se hacía particularmente notable una doble, 
de la cual vimos subir abordo un Eigui anciano y corpulento Ua- 



;!5Sg:S@9s'- 



m 



í 



... 267 — 



madoTubou : ofreció inmediatamente como regalo la macana que 
traía, una gallina y algunas raices, y con el reciproco contacto de 
las narices saludó á nuestro Comandante y le dio la bien venida ; 
inmediatamente fué recompensada esta atención con dos varas de 
bayeta, y después se le hizo asistir á nuestra mesa, en la cual se 
condujo con mucho decoro, admirando sí, todo cuanto le rodeaba ; 
á la sazón nos acompañaban ya otros muchos de quienes no puede 
darse una cabal idea de la buena fé ó mas bien del descuido, con el 
cual estos naturales se abandonan al recien venido, no trayendo por 
lo común arma alguna consigo, ó si la traen es la primera cosa que 
cambian con cualesquiera friolera, sin reparar siquiera en el méto- 
do precavido de nuestras centinelas armadas de un depósito de ar- 
mas que tenian á la vista, y de aquella vigilancia que no puede 
menos de anunciar un plan concertado, que estriba particularmente 
sobre la desconfianza. 

Emprendimos pues los cambios con cocos, plátanos y raices que 
habian conducido abordo en grande abundancia, y para la recíproca 
inteligencia con los naturales, hicimos mas bien uso de la pequeña 
colección de voces del piloto Vázquez de la fragata Princesa, que 
de la numerosa del Capitán Cook, cuya diferencia de pronuncia- 
ción nos espondria á cada paso á unas equivocaciones tan crasas 

como peligrosas. 

En la Atrevida era aun mayor que en la Descubierta la concur- 
rencia de los naturales : el Eigui Tumoala habia presentado á D. 
José Buslamante un puerco y una enorme cantidad de ralees, re- 
cibiendo en cambio una hacha : la plebe en general parecía igual- 
mente satisfecha, asi procurada para entrambas corbetas una regu- 
lar abundancia de comestibles, y aproxí.mándose la noche, exijimos 
que nadie quedase abordo ; precaución al parecer no solo necesa- 
ria para nuestro reposo, sino también para asegurarnos á lo menos 
en la nocire de los robos casi continuos de que nos veíamos amena- 
zados, tanto de la plebe, como de los Eiguis. 

No bastaron todos nuestros cuidados de haber recojido cuantas 
frioleras pudieran excitarles este antojo, de no permitirse nati^ral 
alguno que se introdujese bajo de cubiertas, que estuviesen siem- 
pre muchos atentos á evitar todo desorden de esta especie ; para que 
en la Atrevida se descubriese uno, que habia robado un pañuelo 
de faltriquera á D. José Robredo, y otro en la Descubierta, abrien- 
do con arte las ventanillas de los camarotes de estribor, de las que 
habia podido sacar algunos vestidos, que llevaba ya consigo; al 
de aquella corbeta se le castigó con algunos azotes sobre un cañón, 
enseñándole al mismo tiempo el fusil, y por medio de Tuvou pudo 
conseguirse en la í)escM6¿e?'¿a que se alcanzase con otras canoas al 
ladrón, y se adquirieron todas las cosas robadas. 

«, ^ . : ^w^^^m 





268 - 



•>*«««^B5: 



Para la mañana del 21 haLia determinado el Comandante pasar 
á reconocer el lugar de la aguada, á cuyo paseo debían desde lue- 
(To coadyubar mucho no solo el semblante hermoso del tiempo sino 
también la concurrencia de un número crecido de naturales, impe- 
lidos al mismo tiempo por la curiosidad, del interés, y ds la ociosi- 
dad en la cual viven : desde muy temprano vmieron á bordo para 
acompañar á D. Alejandro Malaspina á la aguada el Eigm Tuyou, 
y otros dos amigos suyos; traian consigo algunos frutos y raices, 
y era el objeto del primero ofrecer á nuestro gefe una especie de 
monopolio en les abastos venideros, los cuales prometía abundan- 
tes ; acompañaba estas propuestas con un sigilo misterioso y extra- 
ño, y sus ofrendas para el cambio eran sumamente mezquinas : 
sin embargo, contribuyó mucho á que se le creyese por una perso- 
nado mucha autoridad, no solo el convenir su nombre con el de 
otrosdos, que el Capitán Gook, y Maurell habían hallado en Ton- 
gatabu, y estas islas, sino también el ver desplegada en la tarde an- 
terior su autoridad con buen éxito ; pero la casualidad de haberse ^ 
transferido desde su morada á estos alrededores el Eigui Buna, di- 
sipó esta equivocación : apoco rato supimos se disponía á visitar- 
nos, y todos los naturales, que á la sazón se hallaban abordo, ensal- 
zaron su poderío y autoridad, estendiendola no solo á este archi- 
piélago, sino también alas islas no distantes de|Hapai, Aunarnuka, 
y Tongatabu : precedieron á su venida á bordo diferentes emisa- 
rios para hacer apartar de! costado todas las canoas, y luego que se 
dejó ver Buna, abrieron calle formando dos alas que salían de la 
popa y proa de la Descubierta, cerrándolas después en confusión 
y desorden, para ver la llegada de su Señor á la corbeta comandanta 
en donde se hallaban á la sazón varios gefes ó eiguís inferiores, 
quienes dieron pruebas nada equívocas de respeto acia Buna : el 
regalo queofrecióá nuestro Comandante de un puerco grande, mu- 
chos frutos, y raices, y algunas esteras del mayor tamaño y finura, 
debieron darnos desde luego una idea de su generosidad y gran- 
deza. El Eigui Tubou ya se bailaba á la sazón confundido con el 
cerco de los demás, los cuales sentados con mucho orden parecían 
prestar el debido homenaje á este nuevo gefe, cuyo porto grave 
y magestuoso no coadyubaba menos á confirmarnos la verdad de su 
clase soberana. 

No fueron mucbas como puede imaginarse nuestras conversacio- 
nes, las cuales se dirigieron al principio á estrechar cuanto fuese 
posible nuestra amistad, después aun convenio para que se contu- 
viesen los robos, y finalmente á que no tomase á mal le dejase 
nuestro Comandante para transferirse al sitio de la aguada al que le 
acompañaban los Sres, Heeneke, Bauza y el Eigui Tubou, con 
otros dos naturales, los cuales los guiaron acia los canales internos 
y á una playa distante de una legua de nuestro fondeadero, cuyo lu- 





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pr pnreciaal mismo tiempo róiTioíb, ñhijndsnío, y el ogun de buen 
s^bor^ cuyos fulifes aííi'iílen.ltís fon/ílox^roJí el <i!>jelo e^efirin! da 
oqiiellíi eiví'ijrsion j p^jro .\a para onloní'gs ?/? i);i!ii;)íi reiniiíju mu^ 
c^og. ;j.;t,íi)rnle¿í)R aqijel paio^fí, v ó in||iijosí|i3'|'ii!¡ii;ij Píjnrtjrrioron 
4 beilieiT .I;í raya vu ijii s;iíj,) ijinj-Mliiito, tiusiinínjo '¿cgyn *iifírJQ d 
!¿i-. r?, 4'.ejan(l."()| para fí;>la tísp.í;''iü<iií iiniofins | !(!> ¡loinliríjs y i.is 
ín;5uVM'.c5.s/3!í,siitf)f,gi} solifí! in^jv hiií.'iian íisttírasj y tui rir^iilr. ?eof!H 
p;i,!)aj; !()? priiuenis üm los |if<ípn,r.i^j\'()3 íjo auijiílj';) hahula, y lüá 
¡M'igürBá m g.qli.iíitar regalos t|'i ciialiísíiuitír.i fi-iulnra, ofrecieiulí} 
por sy paijtí ja lufli fácji pQii)pla.£owíia 9 ¡Q^ ai4<;jt)s i]<i aniíeüos 
gtíñores. 

AI metjío í|ia regríssíl iHjOSjFopnmaníiarjíffí v (h'Mo nf\m\ rcnmen^ 
¡o rji;n(|ó príihihiilíj !a p^iln|i>iun ahi^i'<!n ({efoJa ujií^nii', ¿.t3(|.¡!ij-ir'>fí 
íJeriij.H'üo tOílob líjíalii'iiiijícs (|hI i'iílnj, Ins íJ.-jMjhj.jí (lo los ¡¿omt^U- 

^iefojj lijs ¡l.'l'ccíds iijtíii cniííuiiüS í;ii íJí;i:isí)í.';!sij)¡f¿,Wj d.tí r|!};a<!¡iríí; l;j 
ílirirjneri/í sin rgpq fiigijna^ C)if|iíii)<|ol!i tuíja por !;j s;Uisfapíiíin (iü 
^11! íitUoJo ¡rfOnitíiUiinpo i pnra PSíb filLhíio ohjuto paperió é r¡i|0>!n) 
gi'fo fujnfuríiis por) |a,s jniyiícJOiiBS g.Bn.ef!>!ías díi S. ||, el rpi?. so sa^ 
pnfíí'astTi in-'S bisn por i.n> o ma d^! f?p;ino las friaU^MB einharr'adaa 
\p,nn iisl'\ &^múa da í;ai|]bj03 (proífiiiiíinfJQ por üunsiguieiUo l'^la 
pjri!ratí!Íiaíitíí5(J'jíJirirlíiSi f|ijfJíi( v-aran muy f^rti^ü díJiii!yt|í> nuesa 

|í8 Jnpylgüipp, 

En JSsi prinjOf'iS hni 13 n ^ la hrijo I is pornanijaníGC íjnidos s on i,-^ 

PiítMalüjad díi Hir.h'i:- riii'p.fis ],^,ir.f<r. jU-'íiJ'aj Bí<;.ií {'..jn,, » i-j 

1,-iiih/., V' !.) r.i.. . ijo; f^iiiM ií.ir,((|i,iio.< ii [¡nva no rtn«, ¡¡p.i.ii .-? 
, liíK .i o! di ^►'n.íu.frí. íJí, 1 , piu*'i,,'d"d de ! isrl.o^ite , ¡ístom^.^ 

^»! M io «(^ prf'jiní, ,'i, fsoi,i(ií, ur di \íí\v>^ -¡h b í>i t <í'ii iii-rt ¡^i^o ' la 

}<.l. f^ífí'üííí fKiritjqiía i,rw * (|.i|i)mí i<<'( b ''''•'^- jíO^rüM» al |,n^ r" 

d^£j d.i I ft|¿ 6(1 g>^j í,irv.i>n 'is.,v ,,({ ^liío, n >=nii !'i, l'i d d o 

ro* .^iMíbOs »! ¿uri 3ahí0>í!lt .i ^-^ ÍU¡ . «^ >»^". ¡^ d-.i-i^^ ^ - > 

t ,. i^(.)p^ Mr.íípitfjij^'. pi,) ,)jr') cs'di ,/ íijua, fi <i, .< :,« •^^.o/-^ j -. 

I'JO. ( irdjí] JHI.L I J' iii j'.i mM^Í.'i . !, 1 . -^ f.'M i, !0f-^(iÍ3 

í»!i~ s^s -( Q .1 uí,.u , .i.jvi -irvf''.» , ^ 1 !'«',!',■ « ■ i -I í if*.i 

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I»*? mtigt*r'i5 u! ibíjMCs líjiiiiiíjjv^íio^, ¿ d' d í( ", j i, u „uid', 



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el 






— 270 



en cuyo coreo ni nos fiió ilosngnrl.ihlo ni viólenlo el reunimos eom- 
hinanilü sí el resiielo v la oleneion con uno no extrnña inclinación 
iil bello sexo. Ya ce'rca la noche, y hechos no pocos progresos, 
tanlo en el conociinienlo del idioma como en el enlace mas amis- 
lopo con los naturales, nos regresamos á bordo por la misma senda 
que anlcriormenlese nos liabia conducido. 

Al amanecer del 22 salieron las lanchas al parage de la aguada 
bajo el cuidado del Capitán de Fragata I). Antonio de Tova : iba a 
sus órdenes en la de la Descubierta el Alférez de Fragata Murfi : 
llevaba un acopio regular de armas, tres soldados y un, artillero de 
brigaila en cada una de ella?, rafias frioleras para regslos, y com- 
pras de comeslibles. 

Nuestros nuevos amigos no se habían reanifestado perezosos : 
casi atilda la salida del ?id empezaron á acercarse muchas canoas á 
una y otra corbeta, v aunque las hiciese retirar por un corto inter- 
valo una orden circular, que los llamó á lodos inmediatamente á 
tierra, muy luego volvieron en mayor número, y emprendieron al 
mismo tiempo los cambios y los robos : procuramos á la sazón 
conservaren mucho valor los'ef.'Ctos que mas abundaban en nues- 
tros repuestos ocuU-jn.io las hachas y los adornos mugeriles para 
cuantío aquellos desmereciesen de valor : dos ó tres cuchillos me- 
dianos, ó bien una vara dt bayeta, eran la recompensa de un puer- 
co regular : iasnavajilas, los'hilos de avalorio y de coral suplían 
luego para cangear las gallinas, raices, plátanos y cocos, de los cua- 
les parecía casi increible la cantidad que se adtiuiria y consumía 
diariamente. . 

Entre todos los que hasta entonces habian concurrido abordo,, 
cautivaba particularmente nuestro amor Feílohúa, joven de unos 
ochúá diez años y Príncipe heredero de estas Islas, y Tufoa sobri- 
no de Buna, algo mayor d^ edad que aquel, y dotado de una viveza 
y comprensión poco comunes ; acompañaba constantemente al 
primero en clase do ayo, otro joven mas adulto llamado Lalu, cuyas 
ocupaciones so reducían mas bien á la conservación, (pie á la ense- 
ñanza del Príncipe : todos Ires fueron muy regalados, y con esme- 
ro se lo vistió elegantemente á Feilehua por entrambas corbetas: 
era pues natural con estos antecedentes, que fuese igual en unos y 
otros el deseo de estrechar esta amistad : por nuestra parte siem- 
pre que tuviésemos abordo ó á Buna ó á Feilehua, no solo lograría- 
mos un mejor orden y una mayor quietud, sino también estaríamos 
seguros de cualquiera restitución, si las prendas robatJas fuesen de 
alguna imporlancia ó para los objetos del servicio, ó para el respeto | 
de^'nuestras armas : Tufoa luego se destacííba inmediatamente a do ^ 
le enviábamos ó le llamásemos, y su activa autoridad sobre la plebe | 
unida i) una fácil inteligencia de nuestros deseos, disipaba una m- ^ 
unidad de peipicños altercados, en los cuales hubiera sido tan per- | 

«-, —^ ;— -eaUSSífeS'n^i 




271 — 



i% 



^ nicioso que la plebe triunfase con sus tretas, como el triunfar noso- 
^ Iros con la superioridad de nuestras armas y disciplina. 
S Todos estos jóvenes y aun el crecido número de naturales que te- 

^ nianiosá bordo nos anunciaronpara la lanle próxima unas diver- 
II siones bien ordenadas, siendo tal su propensión á esta clase de ocu- 
f paciones, que desde la mañana misma no era extraño el v-mIos á 
cada paso bailar y cantar á nuestro lado, como si ya la .Música, y 
el concurso alegre de lodos los avivase, y pusiese en movimiento to- 
das sus fibras : á la sazón se liabian a<zregado dos embarcaciones 
grandes procedentes de Apai y Anamuka cargadas mas de perso- 
nas de ambos sexos, que de comestibles : un crecido número de 
mugeres, la mayor parle jóvenes, insistian desde las canoas á que 
se les permitiese subir abordo, recordanilo ó los regalos prometidos 
en la tarde anterior, ó la articulación de los apellidos cambiados, ó 
finalmente, las esperanzas de que no fuesen sordos á las voces se- 
ductoras de la naturaleza ; no siendo menos eficaces los hombres 
inclusos Feilebua yTufoa, en persuadir á que no se retardase ya 
por mas tiempo la preferencia á favor de una ü otra de las que pa- 
recían llamar hacia si mismas una atención mas general: no seria 
fácil sin incurrir en la acusación bien frecuente de las naciones har- 
to abultadas de los viageros, el describir con exactitud el grado de 
amabilidad que en este clima feliz ha tocado en suerte á el bello se- 
xo, del cual todavía no podíamos formar sino una idea bien imper- 
fecta : pero bastaba sí para probar con un crisol bien fino, no tanto 
la virtu¡l de unos navegantes, cuanto el vigor de la disciplina, cuan- 
do la guia el ejemplo de los que deben mirarse como los deposita- 
rios del buen orden : la marinería y la tropa atentas á los trabajos 
que tenían entre manos, se consolaban en parte de esta privación, 
satisfaciendo sus apetitos con unas comidas del mejor sabor, abtin- 
daiicia y variedad ; tampoco faltaba para las clases mas sensibles 
un consuelo en este amargo contraste lie la razón con la naturaleza, 
y era el de ver á estas nuevas sacerdotizas del templo de Gnido tan 
contentas con recibir el regalo de un simple adorno, como debíamos 
imaginar según su eficacia que lo hubieran sido, viéndose ya prefe- 
ridas á las demás con la eleccioa ; este último arbitrio de los rega- 
los, pudo por consiguiente aminorar Itis instancias por una parte y 
los unpulsQsdel agradecimiento por la otra, á costa de algunos pa- 
ñuelos ú otras bagatelas,, y nuestro concepto en esta ocasión ganó 
en lo espléndido, lo que podía haber perdido en lo sensible y 
natural. 

Tuvimos una nueva visita de Buna, á quien le acompañaban la 
mayor parte de las mugeres jóvenes que habíamos visto en la tarde 
anterior,fy entre las mas ancianías, las cuales apenas llegaban á tres 
ó cuatro, se hacia particularmente notable una Tubou, hermanu 
deBuna y madrede Tufoa 



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ferenlss plebeyos le habian prestado pl homeníií^e noo^liimhrndo, 
sino que después animada de un tono igiiiilmenie lascivo y respe-? 
Uio^.'s' entono'pa y dirigía para el cnnlo el coro oniero<le las dem^í^ 
jóvenes:; sedió prineipio ^ esta mqsiRn pdiicíarrí Iue;?n(|ue osiii-j 
vieron senladas todas en torno, (lisliniii^ioníiose pon e' latín de lÍAum 
las dos Faía'fegis, conociilas ya p.ar s^s n;i|;jferas \ el panto ara pau^ 
sada y hasmuen-íGiite vario y íiCQfde | pero no era posible acertar 
í-pn eí o,l)]<'Ío de las jialaln'as \ nias si ju:mfa§Qmos por la ficilidad 
con lacuid todo el coro artioi|laha las misabas yoces.^ podiíiinos in^ 
ferir quesu copiposipion nuera niieya, asi poir^o dehiamoüctinvens 
ííernos por las diferentasi aderpaneg (pso la acampa iVjh.an, q!|e el 
placer era el mqyÚ único á principal ds pslíí {igraf|at^le n\f^ÍP'l'aí 
Yo na íicertará con interpí'elí^r en esta oeoaion el ípurpo do Uuna, 
Telativanaenle á todas las á<h\W^ jóveries que ¡raia pansigo | piie§ 
por loque toca á sqsdas ¡uimoreá manifes{á desde lijpgo decidi.ja- 
uiü(t|e<p|e!iQ las pndanaria qna mf|n;] fijígua | puro loque no atí^ 
pii.íia duda algqna, era tpio los regalos |?,5r,onsQÍnrian e,n|eranvinltí \ 
por consiguiente $á acjoptó este partido, x\(\ siendo fápil á Iay8rf]a(| 
ül car{?ervar en es|a ocasión lina recl;^ indiferencia parjí qye nq 
fuesen a.MIutamente preferidas la juvenlud, ¡a amajiilidíid y 1^ 
liern^osuras^ 8 las edades 'ma| q|]cién{ia y yíi despoj^4^i| ' d.^ fotiq 
atractivo, 

' 4 esios rfigHlos sif^uíó luego una popiida a||iuídí\n|ede pifies C|UQ 
liabla hecho disponer el ca|)all8ra ^lala'apinaj h Puai no de^ió de^ 
^agradíifieí por ej condiiiianlo i|e la íi§uci\r'qn(5 lea hiao agrpgiir \ 
^una pqr|icipfttííhundanteniepiüdt5 estos tníínjares, y pa era fs Ifi 
sa?Qn íácp djsiiuguip su alegría ppr las rpM.fhoi regalos Hechos 
Q i, ój íflfectí^qienío ó n su-i mugei-Bs^ á f^l píYon 'Í?ejlfíhUí«j ¡css ruai<;a. 
iodüs juntos íjehlan después rf!PQnoenl.r-í^>s0 ^n m fesoro \ r^^m-i 
paha ajeniapienle yq unas^ ya otras hagat^laa, usando <|e mil lírdj-s 
de¿ k veses para praservarhis, 4 Y^^P^S |í^?"?í nq enpargaf sq pog|odia. 
í! oíros I y HQ teniendo pof^ otra p^rto ocnpac|qn aigiioa que le Has 
piase á'liprra, á aada ¡iaso m f-ehaha rq^s y o^a&j en p.erqiapííoef 
^bordoj tranquilo eapeolador de nuestra genQr.Qs|da'd, 

Un f!'pp|d¿n|ía na píeonvido, Íq (lesparlásin emb.arpf, mqy Ww\ 
(le aqqeüa irí^pqulií^' ftP'mshlQtl i y^ r'6grss«'l^8. V^^- \mx'\\^-% m h 
pgqqt|á poa dígpanla,íís'-í3 á camera y paj'í'i iQgfap £|q up íqayp.p^Qi 
piegn gitPJN rmestPQ Qornaridan^a á Burí^í m FBt|po§or, á tierra la^ 
íPPgefeaygÍprecHQ tianier-a d§ los. pial^ayo,^ íitjBíleiíd^ la mañapR 
l]fihíijn PQnPUFfidQ f^ubre i^i únmf \ '^m m\^. W'Xm y rftaiimyííps 
dQsieásqbcirilQ íi AniarslQTavs, rapllíjíí n:ira clajar &q llefr-A laiin^ 
las fqiiReres q«§. pr«l§s|3bsn na mm mxm \ %m 'm m p-^rte 
dnlíi^'ifta ílni^nea pora qy»^ gü reili'gsíí Igtirdmí^rila la jVR^.ai f^m^a 4 
b!?n I'mbi§g8&nir8 psin alpn-a hssiaptPmepi^ agatla para siaahfídpg 
^i¿r¡Q, é par§eííí§§ la ííPiuai una Oiíailen opüsiuísa sí íiVi^ma ligul 



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— 273 




Gefe, para hacer alardea nuestros ojos de su autoridad ilimitada, 
pues en un solo momento, el tono mas tranquilo y pausado para co- 
municar sus órdenes, se convirtió en el mas cruel y turbulento : 
tres ó cuatro hombrelones ejecutores de su voluntad se abalanzaron 
con sus macanas sobre la plebe, y el mismo Buna, agarrando po- 
co después una lanza que alli tenia para cambio, se mezcló con los 
perseguidores con tanta crueldad, que hubiera muerto á un plebeyo 
escondido en la proa, si nosotros no lo hubiésemos oportunamente 
refrenado : faltó poco para que no zozobrase el bote en el que se 
hallaba D. Antonio Tova por el mucho.número de los que se hablan 
caido y salvado en él de las manos del tirano, y á nado pudieron 
verificarlo también otros muchos cogiendo después sus canoas : úl- 
timamente bien satisfecho ya Buna de las muestras dadas asi de 
su atención acia nosotros, como de su autoridad, volvió á tranquili- 
zarse y se acercó á nuestra mesa en la cual se hallaban también 
Feílehúa, el ayo Latu, y el hijo de olroEigui, quienes se resistie- 
ron al principio en comer por la etiqueta de la presencia de su señor, 
pero muy luego vencida esta dificultad, pudieron entregarse á sa- 
tisfacer sus apetitos sin el menor sobre salto: fueron en esta oca- 
sión dignos de reparo, no solo la facilidad con la cual ambos mu- 
chachos aprendieron á comer con el mayor aseo, usando del tene- 
dor y cuchillo, sino también la estremada atención de Buna, el 
cual pedia permiso para tocar cualquier cosa, y aun para escupir 
fuera déla mesa. _ - 

Se aproximaba en el entretanto el plazo prefijado para los bailes, 
y Buna hacia las tres de la tarde nos habia precedido para disponer 
todas las cosas necesarias al intento : asi cuando á las cuatro de la 
tarde nos acercamos con los botes á la playa, estaban ya listas mu- 
chas canoas para conducirnos al parage oportuno del desembarco, 
ya que el bajo esterior de coral y la resaca bastantemente fuerte 
imposibilitaba esta maniobra para los botes : para entonces estaban 
ya tomadas todas las precauciones de la retirada en el caso de ser 
hostilizados, las cuales jamas podian estar demás, con conceptea 
que la falta del idioma y de un recto conocimiento de las ideas so- 
ciales de cada uno, hace en estas ocasiones tan natural en los habi- 
tantes el deseo de inutilizar las ventajas de las armas y de la disci- 
plina á los recien llegados, como en estos el deseo de frustrar á 
los otros la del número, sucediendo comunmente en semejantes 
concurrencias, que la menor equivocación acarrea las concurren- 
cias mas serias, y entonces sin consultar mucho las circunstancias, 
se atiende solo á precaver los riesgos, con anticiparse al adversario. 
Reunidos todos en la playa nos dirijimos á saludar á Buna, quien 
como en la función anterior se hallaba rodeado de muchas mugeres, 
siguiendo después á la parte esterior del tingladillo el cerco grande 
de las clases inferiores, distinguiéndose entre estas las de los Eiguis 



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274 



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subalternos por su mayor inmediación al Soberano : la música no 
era diferente de la que ya conocíamos, pero si escedia el número 
de los cantores, y el del concurso no era ciertamente menor de 
1800 á 2000 personas. 

A los ofrecimientos de la cava, ala ratificación de nuestra amis- 
tad con Buna y losd©mas Eiguis, y á las instancias no desatendidas 
délas mugeres jóvenes para que nos sentásemos á su lado, se si- 
guieron inmediatamente los bailes prometidos ; los ejecutaban 
unos treinta hombres, la mayor parte de la clase de los Eiguis, 
quienes no menos dispuestos por su agilidad que por la gallardia 
de las personas contribuían á dar mayor realce á esta brillante es- 
cena : cantaban acompañando al mismo tiempo la música de las 
cañas: la cabeza, los brazos, y las piernasse movían con igual 
compás : una media risa, bien que varonil, las diferentes actitudes 
de los ojos, la misma respiración modulada/ concertada (digámos- 
lo asi) con la armonía general, manifestaban que no habia fibra al- 
guna en toda la máquina, que no participase del placer que á la sa- 
zón los ocupaba : á medida que e! calor, la agitación y hábito ha- 
dan mas fáciles y mas naturales los movimientos uniformes del 
baile, la músici penetrada también déla misma sensación, acelera- 
ba paulatinamente su compás, hast-s que finalmente llegada al ma- 
yor grado de celeridad, sin causar sm embargo el menor desorden, 
animaba cuasi con igual grado de sensibilidad y de alegría á todos 
los espectadores : variadas por dos veces las figuras del baile, y con 
eüas variada también la música, debieron estos atletas entregarse 
par algún ralo ai descanso, habiendo recibido por nuestra parte, y 
aun de los demás espectadores los mayores elogios y pal- 
moteos ^ 

Convencidos déla amabilidad del bello sexo, quisimos ver des- 
plegadas en un baile mugerii todas sus gracias y atractivos que 
anunciaban su trato familiar, á cuya súplica, y por agradarnos, 
condescendió inmediatamente Buna con nuestros deseos, mandan- 
do saliesen las mugeres al área ; pero en esta ocasión estaba desti- 
nada a él y á nosotros una mortificación en estremo sensible con la 
repugnancia de las mugeres en obedecer esta orden, impelidas tal 
vez, ó del reparo de no estar prevenidas de antemano, ó mas bien 
de aquella modestia natural del sexo privilegiado. 

Nada estrañadebia ser para nosotros aquella negativa, y conse- 
cuentemente nos disponíamos á regresar abordo; pero no fué asi 
para Buna, el cual en un momento, convertida de nuevo como en 
la mañana anterior toda su mansedumbre en otra tanta cólera y fie- 
reza, y correspondido por sus ayudantes, empezó á perseguir sin 
distinción hombres y mugeres, amenazándoles con fuertes golpes, 
SI no corriesen con la mayor diligencia. Dos Eiguis subalternos 
debieron en esta ocasión esforzarse á contener la cólera de Buna, 




... 275 — 



á cuya vista desapareció todo el concurso, y aunque muy luego se 
juntaron hasta una docena de mugeres para bailar, fué esto ejecu- 
tado con tal frialdad y sebresalto, que ya no debiamos desear otra 
cosa, sino el ver cesado ya el desorden y poder regresar á bordo coa 
el auxilio de las canoas que nos condujesen hasta los boles. 

Tuvimos una noche con exceso tranquila y placentera, y por la 
mañana temprano pasó nuestro Comandante aun risco muy inme- 
diato á las corbetas, en donde debia establecerse el observatorio : le 
acompañaban el joven Tufoa y el Eigui Tubou, quienes evitaron 
se introdujese natural alguno en aquellas inmediaciones: asi pudo al 
medio dia ver enteramente vencida esta parte interesantísima de 
nuestras tareas. 

Los cambios en el dia fueron bien escasos, aunque el concurso 
déla plebe fuese realmente excesivo : los cuchillos y navajas coa- 
servaron su valor regular : se despreciaban por lo común los cora- 
les y avalorios ; y af contrario las bayetas, toda especie de ropa, y 
particularmente ios granates habian adquirido un valor cuantioso. 
En este contraste de intereses salieron siempre ventajosos los natu- 
rales, por que era imposible el precaver todos sus ardides, y por 
que aun descubierto el delito apenas podíamos con la restitución de 
la prenda robada, no pudiendo mirar con indiferencia la pérdida 
de la vida del agresor, que Buna y los demás Eiguis nos ofrecían 
cori el mayor soriego : no tardó en llegar la ocasión en esta corbeta 
de que se explayasen con mayor evidencia estas verdades : ur;0 de 
la plebe fué cogido con un martillo robado á la maestranza, la eual 
trabajaba á la sazonen los guarda-mesas de las jarcias mayores; 
inmediatamente corrió la voz entre los naturales, y Buna, que se 
hallaba entonces á bordo, pronunció sin la menor alteracioa la 
sentencia de muerte, para cuyo fin fueron inmediatamente dos emi- 
sarios á ejecutarla en el castillo en donde se hallaba el deliocuente ; 
varios compañeros fuimos testigos, asi de la fiereza con la cua! alza- 
ron aquellos sus macanas para vibrar el fatal golpe, como de la hu- 
millación con la cual el delincuente se dispuso á recibirlo puesto 
de rodillas, y descansada su cabeza sóbrelas manos cruzadas, que 
tocaban humildemente el suelo; pero como era natural, se sus- 
pendió por nuestra mediación la ejecución de la sentencia. 

La comida de este dia, á la cual estaba convidado Buna, debia 
darnos lugar para que pudiésemos desenvolver una gran parte de 
los ritos y costumbres de estos pueblos : Suna, ya familiarizado 
con nosotros, pidió que le trajesen su comida á nuestra rnesa : se 
componía esta de una especie de pasta de raices, sobre la cual el 
sirviente echaba oportunamente una salza compuesta de al- 
gunos jugos, y del agua del coco, en cuyas ojas traían también un 
poco de pescado, aonquemal asado : en aquellas mismas le minis- 
raban luego, modificadas en diferentes modos, ya los platos, ya la 




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— 276 — 



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cuchara, ye) mismo sirviente dividida en partes proporcionadas la 
comida, tenia después á su cargo el conducirla bástala boca del 
indolente Buna, tomando todas las precauciones qae pudiese ocul- 
tarle el recelo de ensuciar los manteles, y cuanto le rodeaba : des- 
pedido este sirviente, habiendo de antemano recojido todos los resi- 
duos de la comida, fué llamada sin perder tiempo una muger, al pa- 
recer de la plebe, cuyo cuidado fué antes el satisfacer la sed del 
soberano con un coco lleno, y después de descortezar con sus 
dientes algunos trozos de caña dulce, que ya limpios y subdividi- 
dos pasaba á la boca de Buna : síilisfecho á la sazón este monarca 
del papel grandioso que creía esplayar á nuestra vista, y no omi- 
tiendo por consiguiente una seriedad, y una magostad que apenas 
lo permitían abrir la boca cuando veia próxima la cumida, debió sin 
embargo por estas mismas causas ceder muy luego á los impulsos 
del sueño, á los cuales procuramos coadyuvar por nuestra parle, 
ofreciéndole que se tendiese sobre los cogines : lo hizo asi sin que 
fuesen necesarias muchas súplicas, y entonces como aun no se hu- 
biese retirado la muger que le habia servido la última parte de la 
comida, le insinuamos que acabase de conciliar el sueño á su sobe- 
rano con el acostumbrado toqui toqui, operación suave y acelera- 
da de las manos cerradas, y con los puños dando porracilos en los 
lomosy muslos del durmiente : no eran precisas tantas precaucio- 
nes en" esta ocasión : los cuidados del alma no interrumpían la 
serie de las funciones animales ; y asi Buna cuasi en un mismo 
instante se acostó y quedó dormido, dejándonos en la restante co- 
mida con la sola compañía deTufoa, y Tubou, los cuales algo re- 
costados al principio sobre la precisa etiquetado no comer á la vista 
del monarca, hablan después insensiblemente adquirido una mayor 
confianza para ocuparse solamente del alimento. 

Los vasos y botellas de crista!, y los diferentes utensilios de loza 
eran sin embargo un incitativo demasiado fuerte, para que el sueño 
de Buna durase por largo tiempo: despertó efectivamente aun antes 
que nos sirviesen el café, y ya mucho menos aletargado, manifes- 
tó fijar particularmente su atención en algunas bagatelas de las 
que estaban sobre la mesa, esplayando en esta ocasión un respeto 
y una atención iguales al deseo que tenia de poseerlas: no omi- 
tió tampoco para este conseguimiento el arma que con justa razón 
debía creer la mas eficaz para nosotros, y era una nueva instancia 
para que usásemos de las mugeres, añadiéndoles ahora con un 
chiste y una eficacia realmente agradables que condescendería en 
hora buena, en que nuestro Comandante desechase agriamente sus 
propuestas, pero que no por esto debía dejar de que las admitiésemos 
los oficíales á quienes nos señalaba uno á uno recorriendo en torno 
los comensales, y excluyendo á cada vuelta á nuastroGefe do este 



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■- 277 -- 



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nuevo servicio que proponía, Ests rlionzíi que no pofli.i á menoí? 
de (iiverlír iniiv de veras á lodos, no (ií^j.d).'» sin enib;irgo ile refliiir 
hacia mieslro Comandante nn caiaclcr realniento ¡j,nioniitiioso, par- 
tieulannonte en un pais lmi donde todo convidaha al placer: en 
esla situíirion meditó un ardid, que no ilcjó de suministrar nueva 
materia á las ciianza>:, y (pie nos fué al mi<;mo tiempo útil en los 
dia>i siguiente';. 1). Juan llavcnetm una Aa aquellas lior.is en las 
cuales el espíritu oprimido del navep;ante y la idea siempre varia del 
pintor, scliabia ocupado en representar con mucha propiedad, una 
niu'iíor d(ttada do todas las «gracias personales que mis comunmente 
solomos admitir en nuestra Europa, v vesiiila luo^'o á imitación de 
las señoras panameñas y tendida desniidadamente sobre una amaca, 
formaba un compuesto do imá^'ones, en el cual admirábamos á 
veces la pródi(?a mano de la naturaleza y á las veces recordábamos la 
triste soledad del naven;anie : presentando pues este cuadro á í>una, 
lo dijo el caballero Malaspina era el retrato de su mu,i¡;er, y <|ue so- 
niejantes á esta eran las de los demás oficiales, que no nos seguian 
porque considerábamos los trabajos del mar demasiado sensibles 
para su ilelicadeza ; y que ahora nos disponíamos á navegar direc- 
tamente hacia el parage adonde las hablamos dejado, con el justo 
deseo de no separarnos otra vez de su amable compañia : la saludó 
inmediatamente Biina con el acostumbrado contacto de las narices, 
examinó después ijna por una sus facciones, sus trages v sus ador- 
nos, y á medida que las iba comprendiendo crecia su aiimiracion y 
el elogio que hncia de la persona allí representada ; pero no podían 
ser estos los límites de un hombre acostumbrado á una autoridad 
ilimitada y reducido á los solos goces que suministra la naturaleza : 
me propuso su deseo de conocerla, se siguió muv de cerca el de 
poseerla, anduvo inmediatamente próihgo con ofrecerme en su 
cambio cuantas mugeres quisiese de las S^las de Vavao ; finalmen- 
te reconvenido por nosotros de la imposibilidad do ¡levar á efecto 
estos contratos, propuso como una feliz ocurrencia, el (juo Feilehua 
viniese con nosotros para casarse en Europa v condujese á su res 
greso algunas mugeres, con las cuales é! también pudiese casarse- 
pareciendole ya despreciables y no adecuadas al Tálamo Rea!, la, 
mismas bijas del difunto Paulajo, que nosotros á la verdad prefe- 
ríamos con razón, a! objeto imaginario de la pintura : no fué esla 
tampoco la ultima combinación do Runa para el conseguimiento 
proyectado : nos manife=;lóque se decidiría é! mismo a acompanar- 
nos; por consiguiente fuá preei^io un nuevo ardid para disu.iilirlo, 
para lo cual usamos del arbitrio que no era permitido entre noso- 
tros sino una muger sola, aunque á veces habiluálmenlo enfermiza ó 
no constante en su^ primeras inclinaciones : esla noticia pareció 
moderar mucho sus deseos, ni debiamos sorprendernos que le p.'í- 
reciese muy cstrai'ia, cuando no estaban á su alcance los dulces 



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70 



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l.,zos dol inFtinlo Forifll.Ie f]uo hnsra en !:. nni-.n de InsíeNOc, no 
t'i.nlo un Iril.uK. poro .li.rnderr. á los <li. Inflo? del;) nnlnndoza, cii;...- 
10 la fetiridnd do los hijos > el lo.iluo .-.Üxi.. en los muchos males 
(iiK^rtTran norlodasnaiU'sá la vifhi Inimana. . 

Apruximárid..se en el enlrrtaMo Bnna l.al.ia podido el penniso de 
relií'.rse, v al eooirario se l.ahian de.idido á pasarlo abordólos 
tres Jóvenes Feilel.na, Tufoa v Lalu ; coad>Hvar..n es!os nu.rl.on 
one lasreslanl.'S horas liarla las onre, nos fuesen i}^n.dnienle en- 
mienidaséi.istrnclivas; pues oeupandose al principio en hacer 
v:uiashahilid;.descon el cuerpo, p.-.saron luego á nna sene bien 
entivlenida de conversaciones, en las cuales nos fucfací desenvol- 
ver una porción noindifercnlede sus coslun)bres, y de los acaeci- 
niienlos pas.-.dos desde la vista del Capitán Cook ; debimos si es- 
trañar en esla ocasión, rpie habiéndoles Iraido la cena de tierra ol 
i.vo Lalu, prestase el homena^íe acostumbrado á los pies de lui.)a, 
V fiue e>le joven lo exijiese también del niño Feílebua, el cual se^^run 
creyeron advertir algunos de nuestros compañeros fpiiso mas bien 
privarse de la cena, «jue prestar á in^'slra vi^la este liomenage ; pe- 
ro otros lo atribuyeron también al cñrócler burlesco de lufcja 

Los tiempos hasta a<iní se nos hablan manif-sl.do muy poro avo- 
inblespamlas tareas aslronómin.s, siendo por lo común nubUlos 
cuan lo reinaban afuera los vientos cuasi constantes del L. b- t>. al' 
EN E- la mañana síguieulc nos fué aun mas contraria por la mu- 
cha lluvia, pero nos detuvo sin embargo el que conl.nuason a a 
r.gua.la nuestras lanchas, ni retanló tampoco un solo, instan o .Q 
venida abordo de un gnu número de naturales, y a poco r,.to la 
.!el mismo Runa, á quien le acompañaba su hermano X^.li.-a, 
menor de edad, y de un aspecto y un carácter e^tremidamen.e 
apasible: fue muy oportuna esla venida, porque echada a me- 
nos una lanlea de la vitacora, casi en el mismo mslanle en que ha- 
bian entrado los naturales, se le pu lo reconvenir con algún otila- 
do v^un exigir que saliesen inmedialamenle de las corbetas, cura 
amenaza, como quiera que desconcertase en un momento lodo su 
plan de enriquecerse, no podia á monos de moverlo a darlasorde- 
nos mas estrechas para la reslilucion del robo y el casligo del de- 

'''sríooró inmedialamenle el primer objeto : aprendido el reo 
enlap-'avamme.liala, á penas pudieron alcanzar nuestras suplicas 
para evitar el castigo, el cual según nos manifestciban debía ser 
precisamente el de muerle, descrepando entre nosotros el parccT 
sobre *1 haberse ó no atendido nuestras instancias : a cada nio- 
menlo en estas oeaciones, Runa y todos los Eiguis inmediatos, nos 
incitaban con la mayor eficacia, á que no inviesemos escrúpulo 
alguno en malar á to.lo la,lron, con este motivo nos recordaban os 
co'sligos del Capitán Cook, en Anomuka, Hipai y longalabu,} nos 

— — -»eess^5;' 



279 — 



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■x*»*!^^'.: 



asogiintbnn que ?empjiinlGs medidas en nada iraslornarinn la paz, 
y (|uitítiid cstahlecidiis. líecorridas ?egun fosluinbre entrambas 
corbetas por Runa y Feilebua*, no sin nuevos tributos do nuestra 
parte al deseo do una concordia diiradtua, nos manifestó aquel Gefe, 
que no se agolarían tan luego sus ardides para el continuo incre- 
menlo del tesoro empezado, asi le vimos aparecer de nuevo á bordo 
de la Descubierta acompañado de unas doce jóvenes, la mayor 
parle reunidas á la familia lleal, y todas primorosameiite adornadas 
con íbjres frescas en forma de collar, y con el acostmnbrado aceite 
en la parte superior del cuerpo : les scguií.n a estas unas tres vie- 
jas, comprendiendo entre ellos, la Tubou bermana de Buna : lle- 
vuban todas consigo algunas frioleras pny regalo ; y precisadas a 
■sentarse unidas eii parnje visible, entonaron suavemente sus cantos, 
no descuidando medio alguno de bacerlos mas agradables con la ar- 
monía, y con los movimientos: siempre en estas ocasiones era la 
Tubou la que dirijia el coro, la que insisiia con mayor eficacia 
sóbrela continuación del canto, y la que manifestaba aunque an- 
ciana, la mayor sensibilidad, y ternura en lodos los movimientos: 
ni á la verdad era inútil semejante maestra, ó dire(tora, porque las 
jóvenes interriimpian á cada paso el canto, llamándonos con ¡os 
nombres que bnbiamos cambiado con cariños, con mil cbanzas 
agradables, v llenas de decoro : finalmente con todos aquellos sobre- 
saltos que dictan á cada paso entre los jóvenes de ambos sexos los 
celos, el enojo y el capricho; las flores, los peines, las flautas, y 
una ú otra estera do poco valor, se repartían luego priideiUemente y 
con todas las <• radas del capricho ; finalmente se hacia alguno sor- 
do á todos eslo^ atractivos, se dirijian á él particularmente las mira- 
Jas, las modulaciones y las palabras mas tiernas y espresivas del 
canto; asi puede imaginarse cuan poco mezquinos serian nuestros 
órdenes, de los cuales satisfechas de algún modo se retiraron á tier- 
ra, y nos dejaron comer tranquilamente con los jóvenes Feilebua y 
Tufoa, y en la Atrevida les acompañaba Buna. 

En aquella Corveta debían á la sazón considerarse mucho mas 
felices que nosotros, si se atendiese al progreso mas rápnloy mas 
claro de los conocimientos del País que visilamos en el .día : las 
conversaciones con Tufoa en la noche anterior, le_ habían dado md 
nociones importantes sobre los efectos de las visitas del Cri¡)il;m 
Cook en este archipiélago, y sobre los acaecimientos de la isla de 
Rao de la lanídia de Bounlhv, á las órdenes del Capitán Bligh. I). 
Ciríaco Zebalios con aquella escrupulosidad filosófica que es tan 
precisa en estos casos, habia ailquirido nociones imporlanlisimas 
sobre el idioma; v estrechaiia la amistad con el Gefe ó Arráez de una 
embarcación recién llegada á Tongatabu, iba desenvolviendo mu- 
chos puntos relativos ája historia, á las costumbres, y a la religión 




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280 — 



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doe?tos pueblos con una felicidad igual ai lino, y talentos con quo 
las emprendía. 

Con la noticia de que en la tarde- pasaria á tierra nuestra tropa 
á hacer algunas evoluciones militares con tros ó cuatro descargas 
de la fusilería, se alegraron mucho, tanto Runa, como lodos los 
n.'iturales, disponiéndose por su parte á correspondemos con unas 
diversiones mucho mejor ordenadas quo la do los primeros días : 
todo anunciaba la alegría, y unión recíproca que daba lugar á eslos 
públicos regocijos. 

Llegada la hora que dobia dar principio á las diversiones se envió 
de ante mano la tropa bajo dirección, con el fin de conservarla 
unida, y con buen orden ; vinieron después los Comandantes y 
oficiales acompañados do Buna, y do algunos otros Eiguis al paragQ 
destinado. 

Inadvertidamente nos habíamos armado casi todos á un tiempo, 
y á la vista dolos naturales, y esto aunque ni fuese oslraordinario, 
ni nuestras arnias so redujesen sino ñ pocas pistolas y s;ibles, com- 
binado sin embargo con las fuerzas ya respetables, que teníamos 
en tierra, esta novedad causó en Buna todo aquel sobresalto y des- 
confianza que en esla ocasión eran bien naturales : procuramos 
disiparlos luego que llegaron á nuestra comprensión, pero eran va- 
nos nuestros esfuerzos ; pues apenas este Gefe se consideraba segu- 
ro bajo la escolla de entrambos Comandantes. A esto mismo te- 
mor debimos atribuir poco después el nuevo obsequio que so nos 
hizo de desplegar una larga alfombra desde la orilla hasta la casa 
en donde beben la cava, en la cual del mismo modo qtie en los días 
anteriores estaban ya unidas las mugeres, entro quienes se seño- 
reaba la hija de Paulajo, mugor de Buna. 

Ya dispuestos todos los espectadores en el cerco consabido, em- 
pezó nuestra tropa el manejo del fusil ; eran generales los aplausos 
en cada movimiento uniforme : sobresalían aun mas en las vueltas 
á la derecha ó izquierda, en las marchas de frente, y en los diferen- 
tes modos de desplegar en batalla: la hermosura de h tarde, el 
brillo del sol sobre las armas, esta mezcla agradable á las veces de 
un total silencio, á las veces de unos clamores generaloí? y armo- 
niosos, el mismo sitio ameno en el cual nos hallábamos, daban á 
esta escena un no seque de grande y magestuoso : las tres desear- 
gas que hicieron después en diferentes modos alarmaron mucho, 
particularmente á las mugeres, apesar que las hubiésemos preveni- 
do siempre y de que la tropa diese el frente á la marón cada des- 
carga. 

Concluidas nuestras evoluciones y retirada la tropa abordo de los 
botes para mas sosiego de los que estaban inquietos, quedaron to- 
dos enteramente tranquilos, y mas confirmados en nuestras inten- 
ciones, y asi emprendieron sus espectácules. 




28i 




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La música fué la primera que se puso al lado del área, Xavea 
locaba el palo hueco acompañado de la caña rajada y los bombones, 
y con su compás cantaba armoniosamente un coro de 32 hombres : 
cedieron estos luego su lugar á otros 60 que, divididos en dos ban- 
dos, figuraban una batalla. Para no alarmarnos en modo alguno, 
Sustituyeron á las maeanas remos cortos ú otros palitos: no omitían 
en esta ocasión ni el canto ni el compás, pero precipitados poco á 
poco, á medida uno y otro de la mayor proximidad, los ademanes 
mas violentos y tal vez mas irritados: las mismas palabras del 
canto les enardecían con mas furor : finalmente se estrechaban, y 
sin abandonar las filas ni mezclarse los dos bandos, convertían su 
estudio en buscar una posición que les permitiese dar seguro el golpe 
y evitar el del enemigo. Todo el bando repetía las mismas voces 
que decia ó entonaba el que ios conduela. En procurar con violen- 
tos y ligeros movimientos de la cabeza encrespar los cabellos, el 
enlodarse la cara con la tierra amarilla que hallaban, y el variar á 
cada paso de posición, ya de fugitivos ó perseguidores ; se distin- 
guió por su rareza uno de estos caudillos, quien en un momento 
cambiaba todas las muestras del furor en ademanes propios de un 
bufón, causando continua risa, con continuas muecas que dirigía 
indistintamente á los espectadores. 

Concluido este choque salieron 40 hombres á hacer un baile 
que todos nos parecieron Eiguis: bailaron largo tiempo dando algu- 
nas vueltas alrededor de la música sin dejar de cantar como el día 
anterior. El contento, la agilidad, la unión, el obsequio, sobre- 
salían con emulación en estas funciones : doblaban el cuidado y 
habilidad al desfilar delante do nosotros : las ¡deas reunidas áe 
su gran robustez, buen personage, placer, y de la tranquilidad in- 
terna, nos recordaban á cada paso la viva imagen de la edad de oro. 
Estas ideas debieron ensanchar mas, y causarnos un grado de ad- 
miracion superior alo que habiamos visto, al salir 50 mugeres las 
mas jóvenes de la clase de los Eiguis, que se colocaron con la mayor 
gallardía dentro del circo, y principiaron á bailar, al paso que la 
modestia y el pudor las contenía algún tanto al principio, y que 
atentas á ¡a mayor compostura de sus tragos, no desmentían el que- 
rer agradar ; la música compuesta de mucho mayor número, y la 
alegría y aplauso general de todos, las esforzaba á no perder mo- 
mento de distinguirse cada una en llamarnos la atención con sus 
gracias : solo faltó salir al baile la Patafeji, hija de Paulajo y muger 
de Buna : sus hermanas y todas las principales que nos habian 
visitado á bordo se hallaban en el circo. LaBubou, hermana de 
Buna, parecía la directora. No se atrasaban las mas adultas en mez- 
clarse con las mas jóvenes, cuando fué preciso formar un segundo 
coro esterior para que pudiesen bailar con mayor comodidad. El 
compás, las mudanzas y el paso, eran easi como el de los hombros: 



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282 



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no difíiñan mucho en el aire y vigor, aunque sí en la sensibilidad 
de las mas, propiedades innatas en estos incautos pueblos, si aten- 
diamos á sus gracias, su dulzura, y particular sonrisa, que tan 
propia de las mugeres, descubre al mismo tiempo su voluntad. 
Trajimos á la memoria en estas ocasiones los templos de Gnido y 
Amalante, que el pobre asilo de unas naciones al parecer incultas 
y siempre infelices : tampoco faltaba entre unas y otras de las mas 
jóvenes aquellas preferentes miradas que mezcladas con el antojo 
deciden en nuestra Europa de la suerte del corazón de los hombres. 
Habia una mugar bastantemente anciana que fuera de las filas con 
mil ademanes burlescos las acompañaba. 

La continuación no interrumpida de estas diversiones habia ya 
ocupado casi toda la tarde, y no obstante, era tal la satisfacción 
general, que aunque cansadas, no cesaban de saltar por todas par- 
tes. Buna aun mas espresivo con nosotros, quiso viésemos bailar 
á una de sus nifias llamada Tita, de 9 años, su gracia, viveza, junto 
eon una mayor blancura que las demás, nos fué de la mayor com- 
placencia, manifestándolo con mil regalilos y abrazos que todos los 
masía dimos, particularmente los que estábamos al lado de su pa- 
dre. Demostramos después al Rey cuan gustosos y satisfechos 
íbamos de sus distinciones y obsequios, y nos dispusimos para re- 
gresar abordo acompañándonos Feilehua y Latu. 

El Rey insistía en que abandonásemos este fondeadero, en el 
cual él mismo estaba incoiííodado por la estrechez y distancia de la 
capital, y nos dirijiesemos á los interiores, en donde sus agasajos 
serian mas proporcionados. Después mandó se castigase de muerte 
á algunos naturales que hablan quitado unas frioleras á bordo de la 
Atrevida ; pero se pudo conseguir su perdón de muerte, haciendo 
que á bordo mismo §e les diesen algunos azotes por los mismos 
Eiguies emisarios del Rey, haciendo luego se ¡es rapase á navaja, 
según hizo el capitán Gook, como señal mas vergonzosa y siempre 
pública del castigo. - 

No pudiendo darle gusto en mudar el fondeadero, convino el 
comandante en quefueseel de h Atrevida y oíros oficiales de am- 
bos buques. No iba mas práctico que Buna á quien acompañaban 
cuatro de sus mugeres, inclusa la madre de Feüehua, y ¡a actual 
favorita Patafeji, número de personas con quien no contábamos, 
en alencion á la poca capacidad del boto, y hacia algo incómodo el 
viage á Leyafú ; ácuyo delicioso sitio llegaron á las dos horas de 
Eiavegacion, Un crecido número de naturales do iodos sexos sa- 
lieron á recibirlos á las frondosas orillas de aquella feliz morada, 
Saltaron en tierra, y vencida una pequeña elevación queform.a ¡a 
ribera, en donde desembarcaron, y andados como cien pasos, sa- 
lieron á un terreno llano, rodeado y cubierto de árboles frondosos 
y encadenados, á cuya sombra defendidos de. ¡os fuertes rayos del 




... 283 — 



sol, gozaron de una mansión deliciosa : á la derecha vieron luego 
el sepulcro de Paulajo, y á la izquierda dos casas, una grande y oíra 
chica. Buna los condujo á lo interior de la mas pequeña por cuya 
arquitectura y decencia les pareció digna de alojarle, y que fuese 
la en que habitase. 

Catorce columnas de madera elevadas en la figura de un ovalo 
perfecto sostenían el edificio : su techo bajaba en forma de tienda 
de campaña hasta una vara del suelo, acabando de cerrar este es- 
pacio por todas partes (ecepto el frente reservado para la entrada) 
una estera fina de palma, que fácil de mover en todos sentidos, se 
quitaba ó ponia según el grado de luz ó ventilación que se deseaba. 
La elevación de la casa por el centro pasaba de cinco varas, cuyo 
largo ó mayor diámetro constaba de 30 pies y de 15 su ancho. La 
parte inferior del techo se formaba de maderas fuertes y primorosa- 
mente unidas entre sí : estas maderas bien curvas ó labradas en la 
forma conveniente daban á la casa vista por dentro, una figura cón- 
cava, simétrica y regular : el pavimento cuidadosamente nivelado 
se elevaba como pié y medio, cubierto de dos esteras, la una que 
tocaba al suelo y otra mas fina que ella y sobre pijesta. Entre 
las varias vigas que corrían de columna á columna para trabar y 
unir el edificio, se cruzaban cuatro perpendiculares en el centro 
formando uu cuadro, qué sostenido por sus cuatro ángulos de igual 
número de pilares, servia á sostener cinco lanzas, tres mazas, y 
oíros instrumentos semejantes á los que asan en sus bailes, y cuasi 
de la misma forma y dimensiones que sus canaletes. Estas armas 
entalladas con un gusto y primor que no esperábamos del estado 
de las artes de estos pueblos, se hallaban carcomidas algunas de sus 
molduras y relieves, y el polvo que las cubría anunciaba su anti- 
güedad y poco uso. 

No comprendieron por lo que les dijo Buna de esta casa, los ob- 
jetos á que estaba dedicada ; sin embargo varios antecedentes les 
indujo á creerla como un paraje destinado ala práctica de alguna do 
sus instituciones religiosas. Los informes posteriores guiados por 
el nombre de Fa/e Otua, con que distinguió esta casa Buna, no 
les permitió dudar que aquella voz equivaliese á Casa de Dios. 
Buna desde el instante que entraron en esta casa se sentó, y procuró 
se mantuviesen en la propia actitud. El pueblo_ reunido y sentado 
en la forma respetuosa que acostumbran, advirtieron como á su 
Gefe, penetrados de aquella profunda veneración que inspira á los 
hombres todo lugar sagrado. 

Estaba construida esla casa en el centro do un pequeño recmto 
formado de cañas entretejidas con artificio y elevadas mas de 12 
pies. Cerraba la entrada una puerta cuadrilonga de madera, que 
girando sobre cuerdas en lugar de gonces, podia cerrarse dando 
vuelta á una torneja fija al marco con un clavo de madera. Todo 




>^^2!S3tíK' 




— 284 — 



- -^r^igs^ I 



el espacio cerrado era llano, cubierto de verde y menuda grama : 
los árboles que la rodeaban por fuera eran de una altura prodijiosa, 
cuyos frondosos ramos caían con magostad sobre este edificio rús- 
tico. Se pudo indagar con alguna certeza que los Dioses, según 
sus opiniones relijiosas, bajaban frecuentemente á las Islas de un 
modo invisible, transformados en pájaros, y mientras perm.anecen 
sobre la tierra están sujetos como los demás hombres á todas las ne- 
cesidades físicas déla vida. Los Eiguis en consecuencia de estos 
principios, ¡es preparan casa de la mayor magnificencia, según la 
devoción de cada uno. Después que el pintor Brambila concluyó 
el diseño de esta casa, pasaron á otra no distante mas capaz y cons- 
truida bajo la misma forma. 

Habitaba en ella la respetable Tubou, de quien varias veces nos 
babian hablado con veneración los Insulares. Todavia no sabia- 
mos con certeza el origen y sucesión da la corona de Buna, quien 
fuese esta Tubou, cual era ei carácter que representaba en el día, 
ni porque causas gozaba de los naturales y aun de! mismo Buna, 
una consideración que casi se confundía con la de su misma 
persona. 

Estas dudas se aclararon muy pronto, unas allí mismo y otras 
después abordo de h Atrevida. La Tubou era viuda de Paulajo 
y madre de Patafeji y de Taufa. Feilehua era hijo de la segunda : 
y no existiendo otro heredero que pudiese disputarle los derechos de 
ia sucesión, recalan en él todos los de la corona. No en vano estos 
dos hermanos eran el objeto de las ternuras de Buna, apesar de no 
vcíse también dotados como otros de la hermosura. 

La noble Tubou con semblante dulce y magesiuoso recibió á 
nuestros oficiales con tanto agrado, como dignidad. Su aspecto, 
compostura y hasta su color, la distinguían de los otros naturales. 
Admitió con una viva gratitud los presentes que ¡a hicieron, la cual 
significaba añadiendo á las señales del semblante la espresion y 
ceremonias que acostumbran (y es poner todo presente sobre la ca- 
beza, lo tienen asi un buen rato y acompañan luego la espresion 
fajafotaij, que significa muchas gracias.] Ninguna de nuestras 
bagatelas le causó el asombro que á los naturales, aunque mas ca- 
paces de cautivar el corazón de una muger, ni su dignidad le per- 
mitió jamas de prostituirse á pedir una ú otra cosa de las muchas 
que se le presentaban á sus ojos. El único antojo que la advir- 
tieron fué una botella y dos vasos de cristal, de que se servían nues- 
tros compañeros ; pero para ser consecuente en su conducta, pi- 
dió á Buna interpretase sus deseos á D. Jph. Bustamante, los que 
inmediatamente como era natural, dejó satisfechos, y cuyo solo 
presente la obligó tanto como todos los otros juntos. Cuando 
visitaron á esta Tubou la acompañaron sus dos hijas : todos los 
Eiguis que seguían á la oficialidad quedaron fuera á ecepcion de 



— 28S — 



aBíS^SS^ - 



Buna que lomó asienlo liácia la entrada ; sus inugeres ocupaban el 
lado opuesto ; Tubou la testera, y nosotros en el centro de anos y 
otros. Poco después lleííó un anciano llamado Taj^acala y se le 
colocó á la izquierda de Tubou, y tenia á su derecha la miiger de 
este, próxima panenla de Paulajo. En esta disposición nuestro 
amigo Bima, que no habia permitido comiesen en la casa de Otua, 
les insinuó que podian hacerlo en esta. Lo verificaron, pero con 
el sentimiento deque los cortos principios que teniaii del idio- 
ma les privase el gusto de la sociedad de una señora amable : sin 
embargo, fueron suficientes para procurar lisongearle con la me- 
moria de la viveza y gracias de su nieto Feilehua. 

Hasta el punto de la despedida no habian alcanzado aun toda la 
autoridad de la Tubou : Buna en este acto se quedó el último, y 
vieron (no con poca sorpresa) rendirle lodos los honores de la ma- 
gestad ó de vasallage que se usa en estos felices pueblos : Buna se 
dirijió á la Tubou, le tocó con la cabeza la planta del pié, después 
con la mano, y besó esta seguidamente. Tubou recibió el home- 
nage con la misma dignidad que presidia á todas sus acciones, pero 
también con aquella indiferencia de quien recibe un tributo quede 
justicia le pertenece. , 

Nuestros pareceres en este ceremonial fueron varios ; pero en 
lo que convenimos fué, que su ejecución la reservó Buna con estu- 
dio para cuando todos estuviesen fuera de casa; humillación que 
seguramente hubiera querido no presenciasen nuestros compañeros, 
y á toda costa hubiera omitido de poder hacerlo impunemente. 
iPero esto nada influye para poder dudar que este principe goza en 
el archipiélago Vavao de todo el poder, y de una autoridad sin 
límites. Saliendo de la casa de Tubou dá principio un llano oblon- 
go; en cuyo estremo opuesto se deja ver el sepulcro de Paulajo. 
Buna parecía poco dispuesto á conducir los oficiales báeía él, y 
fueron necesarias muchas insinuacrones para acercarse á distancia 
de examinarle. Un terraplén se eleva sobre el nivel del llano mas 
de tres pies, formando un cuadro perfecto, cuya área tenia kO pies 
próximamente: el bordo superior de este cuadro ^' 



cerraba con 
grandes piedras sillares negras puestas de canto y bien unidas entre 
sí : sobre el centro de esta superficie se veía una casa de la misma 
arquitectura que la descripta anteriormente y dentro de! suntuoso 
edificio yacían las cenizas del Principe: los dos lados colaterales 
del cuadro y el de la espalda, los rodeaban á 30 pies en forma 
de semi-círculo dos especies de árboles plantados con orden y sime- 
tría : estos árboles cuya aplicación usan los naturales para símbolo 
de la tristeza en esta especie de lugares, son conocidos por los natu- 
ralistas con el nombre de Gavarina el uno, y Elate el otro; el 
primero semejante al ciprés de Europa, y el segundo es una espe- 



72 



— 28S 





cié de palma, cuyas hojas son muy lustrosas y esiá siempre verde: 
y alrededor del mausoleo eslaba cubierto el suelo de praiitas. 

La multitud del pueblo se senió 40 pasos antes de llegar á aquel 
respetuoso sitio. Buna, Tagacala, y los nuestros alcauzsron hasta 
los pies del terraplén donde se les mandó sentar, indicándoles por 
señas no era permitido acercarse á lugares isn devotos. Sentados 
lodos creyeron esta la ocasión mas oportuna para hacer alguna 
pregunta sobre la religión ; pero en vano lo intentaron. Buna y 
Tagacala, empezaron luego á arrancar yerbas, cuya operación no- 
iiiierrunipieron mientras esluvioron allí, y deW tener alguna alu- 
sión misteriosa. Estos gefes con sus ojos fijos en el suelo cayeron 
desde el inslnnte en un letargo laU' profundo, que si respondían era 
con violenciia : sus semblantes representaban la imagen misma del' 
doler y tristeza, y sus frecuentes sollozos que parecían salir del" 
corazón, apenas les escusaba de partir con ellos sus penas y senti- 
mientos. La escena por otra parle no le ^ ofrecía á la^ vista sinoob- 
jotos lúgubres y tiernos, capaces de inspirar (Jolor al corazón menos 
sensible: la soledad del silio, e! siloíicio devoto de los naturales, 
y el ruido suave de los tristes árboles mecidos por el viento, todo 
debía conducirlos á sentimientos profundos, y á contemplaciones 
melancólicas. La presencia de estos lugares suspende naturalmente 
el espíritu humano para recordarles las hazañas y virtudes del héroe 
á quien consagran, El sepulcro de Paulajo hacia traerá la memo- 
ria la,suprema autoridad que había ejercido sobre todas las Islas de 
los Amigos, y los derofhnslan antiguos como legítimos con (píela 
corona existía en su linea por cerca de dos siglos, circunstancias 
todas que lastimaban mas la suerte de este Príncipe, y añadían 
horror á la infeliz catástrofe en que acabó su reinado y su existencia. 
Permanecieron en este lugar bien poco tiempo, y Buna sin ali- 
viarle aun la confusión que le ocupaba, les permitió dar una vuelta 
al mausoleo para verlo por todas partes, pero sin acampanarles : 
cuando creyó satisfecha la curiosidad do nuestros oficiales, les hizo 
pasar á una casa poco distante de la de Tobou, de su propia forma, 
bien que mas pequeña. Preparada aquila cava, mandó Buna ser- 
vir la primera copa á I). José de Bustamanle, después á losderaa^ 
oficiales, y luego á Tagacala y oíros Eiguies según el orden de su dis- 
tinción. Antes de distribuir este licor habían repartido á cada na- 
tural su plátano cocido, del cual comieron una parte, reservando 
cuidadosamente la otra. 

Servida la cava, entraron siete naturales cargados con otros tan- 
tos. racimos de cocos que Buna regaló á D. José de Bustamanle y 
demás oficíales : a estos presentes quiso añadir el de un cerdo, pero 
no habiendo en las inmediaciones tan grande como lo deseaba, dio 
sus órdenes para que se trajese de mas lejos. 






.^^^*»<- 



287 



La generosidad de este Príncipe estaba antes de ahora bien arre- 
dilada entre nosotros, pero en este dia rfuiso esforzarla á un eslre- 
mo que no conocianíios. Anadia á sus presentes un gradó ó urt 
esmero qiie casi reprebaba la dignidad de su carácter ; y el anhelo 
que á cada paso respiraba en complacer, era un buen indicio de 
los sinceros principios que le guiaban á practicar aquella virtud ho-^ 
ble y plausible; virtud cuyo ejercicio pafece reservado á lasgran- 
des almas, portjue también son las únicas capaces de sentir la dulce 
complacencia de esciiarla. 

Entre otras conversaciones que hubo, dijoD: Giriaco Zeballosá 
Buna, que de-sde España habia de volver á Vavao para vivir y mo- 
rir en su corapañia. Buna no supo como corresponder liias direc-- 
lamente á esta fineza, sino pidiendo á Zebaüos que apoyas'3 la ca- 
beza sobre su regazo^ y después le adoptó por hijo suyo en toda' 
forma: dijo después una arenga á todos los naturales, cuya sus- 
tancia no pudimos entender; pero á consecuencia Tagacalñ y otros 
Gefes, tributaron á aquel oficial los honores debidos á su Príncipe. 

Quisieron luego pasear y Buna los condujo por un camino llano 
que dividía hermosas y dilatadas plantaciones, erítrelas^ cuales es- 
taban esparcidas varias casas en un desorden agradable; algunas 
de ellas leniancomola de! Rey una fosa adonde acudían las pguas 
manantiales y se bañan los dueños; su forma era exactamente la 
de un cono invertido, cuya altura no pasaría de cuatro pies, ni de 
cinco su centro. 

En la estension del paseo encontraron con abundancia casi lodos 
los árboles frutales que se conocen en Vavao: al cultivo de los 
plátanos parece se dedican los naturales con mas esmero. Las 
plantaciones de este fruto están dispuestas lo mismo que nuestros 
olivares ó viñas, y cerradas todas para preservarlas de los cerdos, 
únicos animales que pueden aquí perjudicarles. Larima, el coco, 
el árbol de que sacan sus telas, etc. crecen mezclados entre sí, sin 
sujeción á ningún orden. En general todos alabaron la hermosu- 
ra de aquellos sitios en este pequeño paseo. 

El Rey sospechaba si llegaría en breve el nuevo presente antes 
de que se retirasen losoficiales, asi procuró entretenerlos acia estus 
lugares, llevándolos después á la casa de un Eigui que lindaba con 
el propio camino. En lodo se diferenciaba la estructura y forma 
de esta casa de lasque habian visto, aun que en su capacidad igua- 
laría á la de Tubon. Aprovechó Buna esta ocasión para hacer 
tributar áZtíbailos otras ceremonias que como principe (Jebia gozar 
en sus duniiiiios : cansado esle del camino manifestó al Rey que- 
ría entregarse por un rato al descanso, cuya prevención anticipó 
por sí en esta libertad faltaba á alguna de sus costumbres. Tan 
lejos estaba Bünade oponerse á ella, que dirijió una breve aren- 
ga al dueño dtí la casa, de cuyas resultas, vieron ir acia el oficial 




r^ssass»*- 




- 288 — 



una bella joven con el mayor agrado y gracia. Sentada á su lado 
principió á tocarle blandamente con los puños cerrados á lo largo 
del cuerpo. Esta costumbre que distinguen los naturales con la voz 
de toqui toqui, la practican con los Eiguis sus mismas mugeres, 
pero Buna la exigía indistintamente de entrambos sexos cuando lo 
necesitaba para conciliar el sueño. Este auxilio tan eficaz para 
estos moradores, no pareció lo era para Zeballos produciendo en él 
contrario efecto. No fué interrumpida no obstante esta operación 
basta asegurarse que, en el suspenderla no se desairaba á la ber- 
mosa joven : y concluida recibió un presente del nuevo principe. 

La estatura de la Tubou es mas que mediana, su color bastante 
claro, la fisonomía agradable, y su cuerpo airoso, de edad de cer- 
ca de cincuenta años. Ya muy adelantada la tarde, se despidieron 
de ella, emprendieron la vuelta, y favorecidos constantemente del 
viento, alcanzaron las corbetas á las cinco, dejando con sentimiento 
aquellos felices y amables moradores, quienes con sus acciones y 
palabras, querían dilatar su partida. 

En la mañana del 30, bajó D. Jacobo Murfi á ver á Buna de 
parte de ambos Comandantes, á presentarle dos bacbas, y algunos 
otros efectos que le habían prometido, y avisarle úllimamente que 
debía acelerarse los cambios respecto á que nuestra salida se veri- 
ficaría el 1* de Junio : cuya noticia le sorprendió, y á todas las 
personas de ambos sexos que le acompañaban á la sazón en su 
acostumbrada bebida déla cava. En el lugar del observatorio se 
enterró una botella, la cual encerraba el papel auténtico de nues- 
tra llegada á este puerto y de la posesión que de él, y de todo el ar- 
chipiélago inmediato habíamos tomado en nombre de S. M. G. 
con el consentimiento del mismo Buna, y para que este acto so- 
lemne tuviese la mayor autenticidad así á vista de los naturales, 
como para noticia délos que nos siguiesen, hizo nuestro Coman- 
dante que, enterrada la botella, se largasen las banderas, y saluda- 
sen entrambas corbetas con siete veces viva el Rey ! , y luego 
todos los naturales con el mismo Rey hicieron igual número de 
aclamaciones. La inscripción decía : — «Las Corbetas Descubier- 
ta y Atrevida de S. M. C. á las órdenes de los Capitanes de 
Navio D. Alejandro Malaspina, y D. Jph. Bustamanle y Guerra, 
estuvieron en este puerto en el mes de Mayo del año de 1793, y re- 
conocido todo el archipiélago inmediato de Vavao, lomaron posesión 
de él á nombre de S. M., desplegándola bandera en el parage del 
observatorio, y correspondiendo á este acto solemne con siete voces 
de viva el Rey, sí también los naturales presididos por su Eiguí Bu- 
na, los cuales repitieron otras tantas veces Vavao Toxa España^ 
estoes, Vavao hijo de España. 

Son tantas las causas que promueven la emigración de los pue- 
blos, qup verosímilmente no se hallaría sobre toda la ostensión del 



.- 289 — 



.»e®SÍKÍI 




globo una sola tribu ó nación, cuyo idioma sea rigorosamente nue- 
vo ab origine ó no tenga conexión con alguna otra. Ciertamente 
no lo es tampoco la de los pueblos del Archipiélago de los Amig-os, 
como lo demuestra su afinidad con el Malayo, el Bisaya, el de 
Sandwich, y con otros muchos dialectos conocidos al Sud y al Oc- 
cidente. Los idiomas lo mismo que las demás instituciones socia- 
les, siguen en su formación el mismo orden de las necesidades que 
las diciaron. Hay pues voces que corresponden al origen de los 
idiomas, otras á sus progresos, á su perfección ; y el que conozca 
bien la naturaleza humana y sea capaz de pesar y calcular las cir- 
cunstancias de lugar y tiempo, se equivocará pocas veces, determi- 
nando la antigüedad de las voces, el orden en que fueron compues- 
tas, y la mayor parte de las variaciones que han debido sufrir. 
Sigue de esta teoria, que si la identidad ó semejanza de varios 
dialectos prueba un origen común á todos los puelalos que los ha- 
blan, el examen particular de las voces idénticas ú homologas, pue- 
de también conducir á conjeturas bastante seguras sobre la anti- 
güedad de las colonias, y el orden en que se difundieron. Si se 
considera por otra parte que las voces no son otra cosa sino el signo 
de las ideas, se percibirá que las costumbres de los hombres deben 
leerse en sus propios idiomas : y si se anadea todo la utilidad que 
puede resultar á los navegantes futuros de conocer (aunque grose- 
ramente) el lenguage de un pueblo con quien la necesidad le obligue 
á comerciar, se convendrá en que la aplicación á esta clase de 
conocimientos, ni es el menos importante ni debe mirarse como el 
último objeto de un viagero ilustrado y filósofo. De estas conside- 
raciones ha nacido la diligencia con que en todos tiempos, y parti- 
cularmente en los modernos han procurado los navegantes adqui- 
rir la significación de algunas voces entre los pueblos que visitaron. 
Pero seria de desear que estos hombres tan justamente acreedores 
á nuestra gratitud, hubieran sacrificado á la precisión de las voces 
una parte de su número. Es preciso confesarlo ; en el sistema 
indispensable de nuestros viages, la copia y abundancia de un voca- 
bulario debe mirarse como la primera prueba de su inexactitud. 
Para percibir la seguridad de esta regla, considérese por un mo- 
mento el acceso de nuestros buques á estos pueblos desconocidos y 
remotos, con nociones aunque confusas de la mayor parte de nues- 
tras artes. ¿ Qué'asombro no debe causarles las ventajas de nues- 
tras obras á las suyas? Nuestras embarcaciones, armas, trages, 
y nuestras mismas bagatelas, ¡ cuantos motivos para excitar su 
admiración ! sus primeros sentimientos ceden al deseo de poseer 
las cosas admiradas ; uno pide, aquel cambia, el uno roba, y todos 
procuran adquirir lo que desean sin pararse en la legitimidad ni 
decencia de los medios. Hasta el respetable Cacique (siempre 
blasonando las prerogativas de su dignidad) se prostituye y con- 




Bfi^SS^as''" 



73 



290 



>^^^S! 




funde con nuestras últimas clases por la adquisición de una 
cuenta de vidrio. Si en medio de estos accesos tumultuosos de la 
codicia se llama á un natura! para saber el significado de una voz; ó 
no entiende lo que se le pregunta, ó no está con humor de respon- 
der. Pero supongamos que á espensas del tiempo y la paciencia, 
que á fuerza de gestos extravagantes y de contorciones energúme- 
nas lo pusimos en el camino de nuestras ideas ; el brillo de un 
botón, el ruido de una campanilla» cualquier cosa es suficiente para 
distraerlo del asunto, y aun para hacerle fastidiosa nuestra curiosi- 
dad, si insistimos en volver á recoger el hilo de la cuestión. No se 
puede ponderar la displicencia con que satisfacían á nuestras pre- 
guntas, por lo menos cuando pasaban de cierto número. Lalu 
dijo un (iia á Zeballos con mucha gracia que so habia de coser los 
labios para evitar la molestia de sus preguntase para no responder. 
La necesaria obscuridad de nuestras preguntas, lo ambiguo de 
sus respuestas, y la propia sed de saber, son otros nuevos estorbos 
para conseguirlo. No pudiendo alejar la idea del poco tiempo que 
podemos permanecer en el lugar de nuestras observaciones, las 
hacemos al mismo tiempo sobre cien objetos distintos, y como es 
natural concluiremos con saber poco de cada uno. 

De la combinación de todos estos obstáculos, y de la insuficiencia 
de los idiomas para copiar los sonidos de los otros, han nacido las 
enormes diferencias que se notan entre los vocabularios de un 
propio lenguage formados por distintos viageros : diferencias de 
que no están exentos los observadores mas hábiles y diligentes. 
El Sr. Cook dice que á la isla Koa la llaman los naturales de 
Aghao, y á la de Taman Hay-Bay. Mr. Forsler dá el nombre 
de NiPOARA al mismo gefe que llama Anderson Siboüla, etc. 
Pudiéramos escribir mil ejemplos de estas diferencias que han ser- 
vido para dispertar nuestra atención y para limitar nuestro diccio- 
nario de Vavao, á pocas mas de trescientas voces. El mayor nú- 
mero está á la verdad bien comprobado ; pero ¿quien podrá ase- 
gurar, sin embargo, que no hemos tomado algunas vece^ la voz 
figurada por la propia, la equivalente por la directa, etc.? 

Si es dificil formar en pocos dias un diccionario copioso, no lo 
es menos hacerse cargo de la propiedad, ostensión y modo de las 
voces asi como de la sintaxis del idioma. Cuando vemos que con 
unsL sola palabra, Majale, por ejemplo, dicen, ir, fui, fuiste, 
irse, etc., creemos que no distinguen los tiempos ni las personas: 
¿pero porqué no se pueden dar á las vocales de aquella palabra 
tantos sentidos como son precisos para hacer estas distinciones? 
Si nosotros no distinguimos los tiempos Variando las terminaciones, 
¿porqué otros no harán la misma distinción variando de acenlo?, 
particularmente cuando se sabe que los acentos hacen cuasi todo oí 
juego gramatical en los idiomas no escritos ? 




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291 — 



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Supon eramos la existencia de una lengua que tuviera los cinco 
tonos enteros de nuestro diapasón (por ejemplo;) pregúntese a un 
calculador ;de cuantos modos realmente distmtos podría pronun- 
ciarse en este idioma h palabra Manjalel y responderá que de 
1238G0 maneras diversas, sin pronunciar nunca mas de k silabas 
V k tonos V sin tardar mas tiempo en la pronunciación de la voz 
antera del que tardamos nosotros enáeár Manjale, según nuestro 
modo de pronunciar: quiere decir, que este idioma (tal vez poco 
mas entonado que el de Vavao,) no solo podría distinguirlos modos 
d<^ los verbos ó\ por medio de los acentos, sino dará una niisma voz 
mas de cien mil significaciones que nosotros no podríamos distinguir 
en la escritura. Tal vez parecería estravagante hacer una aplica- 
ción del binomio de Nev/ton, iiablando del mecamsmo del idioma, 
y convendremos en ello como se convenga en la exatitud del cal- 
culo Por lo demás no queremos decir que el dialecto de Vavao 
distingue precisamente cinco acentos, ni que pronuncie cuatro sila- 
bas de diez mil modos : nuestro objeto es solo indicar que constando 
su prosodia de mas acentos que la nuestra, y acentos verdaderamente 
musicales, no solo pued^ distinguir por ellos lo que nosotros con 
las terminaciones, sino también multiplicar inmediatamente las 
acepciones délas voces. Después de lo dicho, no entenaemos al Sr. 
Ander=;on, cuando dice que siendo el idioma de estos naturales 
bastante chico para enunciar todas sus ideas, sus talentos son 
poco numerosos, (i) Supongo que este sabio observador no habla 
de los elementos de la palabra, por que los miniares no solo pro- 
nuncian nuestras cinco vocales, y la mayor parte de las consonan- 
tes- pero usan de otras articulaciones que no pueden espresar las 
letras de nuestro alfabeto de cualquier modo que se combinen. 

El uso de sincoparla mayor parEe de las voces, y el de antepo- 
nerá todas las partes de la oración la palabra coe pueden mirarse 
como dos propiedades características del lenguage de estas Islas. 
No solo abrevian las dicciones suprimiendo las silabas del medio que 
es lo que constituye la verdadera sincopa, sino suprimiendo tam- 
bién el fin á lo cual llaman nuestros gramáticos apócope : he aquí 
una voz sincopada longa-jidu diez, en lugar áe toncomngo nUu : 
he aqui un apócope ma (grande m numero o cantidad), en lugar 
de suave. La mayor parte de las voces que incluye nuestro dic- 
cioriario están sincopadas. _ . • , „^ 

El intento del articulo en nuestras gramáticas es distinguir el go- 
riGío de los nombres ; pero como los naturales anteponen e\ coe 
150 solo á los nombres sino también a los verbos ^•. no se puede 

"'7""""" • „„.-->ív..!. fv^.-íií r-ÍT H8, déla ti-aduccisn fifincesa. 

p/^W?^!ífl^!Í'c^eí¿n^t;^ i^^^"¿^^í^ en cuanto su propio dic- 
dUíá al S Éi^rSÍi de^muGhos sinónimos; esto es, de muchos 

giíTaos de a&undaucia, ele. 





— 292 



decir queche, es un articulo, á lo menos un articulo como nosotros 
lo entendemos. 

La misma naturaleza indica el orden en que deben colocarse las 
palabras para formar las oraciones. Fatafegui, concibid á Fey- 
leguua, esta es una oración de régimen natural ; pero los insula- 
res dicen asi: Fanau, Feyleguua éFatafegi. Estas transposicio- 
nes son frecuentisimas entre ellos, y no pueden tener otro objeto que 
el de hacer mas armoniosa la conversación. Volvemos á repetirlo: 
la observación ha hecho conocer que en los idiomas no escritos, la 
cadencia ha dictado casi todas las reglas. El coe que por si solo 
no tiene significación alguna, h á, que tampoco la tiene, y suelen 
anteponer á muchas voces, pueden tal vez compararse á las parti- 
culas, cuyo úriico y primer destino fué aumentar la sonoridad de los 
periodos. 

En medio del poco tiempo que hemos permanecido en Vavao, 
nos atrevemos á decir que el idioma de los naturales es rico, prosó- 
dico y sonoro. Hacen tanto uso de las vocales, que entre todas 
las voces de nuestro diccionario, apenas se encuentran dos solas que 
terminen en consonante, distinguiendo mas acentos que nosotros, 
y supliendo tal vez con ellos la variedad de nuestras terminaciones: 
cuando hablan parece cantan ó recitan. Un idioma de esta natu- 
raleza nacido y conservado en climas tan felices, y donde apenases 
necesario el trabajo para gozar las comodidades de la vida, debe ser 
todo él hijo de las pasiones, alcontariode nuestras lenguas de Eu- 
ropa, exactas pero frias; copiosas, pero sin espresion: cuasi todas 
ellas son tristes como el Cielo bajo que han nacido: cuasi todas ellas 
tan duras como las nacesidades que las han formado. 

El dialecto del Archipiélago délos Amigos compuesto, figurado, 
músico y dictado por el sentimiento, debe por consecuencia pres- 
tarse mucho á la verdadera poesia ; pero nosotros solo podemos 
hablar de su parte mecánica, y aun de esto imperfectamente. 

Todas sus canciones están sujetas á una medida rigorosa y la ma- 
yor parte rimadas. En los bailes del 23 y 25 pudimos percibir dos 
clases de metros: los unos cuya cadencia cuasi corresponden á las de 
nuestros versos conocidos con el nombro de arte mayor, desterra- 
dos déla poesia moderna, y cuyo uso fué muy frecuente entre los 
antiguos romanceros. Tuisua, Tacaola y Feyleguua, que comieron 
abordo el 2^i- cantaron otros dos géneros de versos, cuya correspon- 
dencia á los nuestros no me atrevo á determinar. 

En todas estas composiciones rimas, pareando las consonantes, 
verosímilmente sabrán combinarlas de otros modos diversos, y 
verosimihnente tienen mas variedad en las composiciones de la que 
nosotros hemos notado. La poesia, este arte celestial tan antiguo 
como las sociedades y consagrada en todos tiempos y lugares á con- 
servar las primeras tradiciones de los pueblos, es tal vez, el mas 




lü^S 




■ m^. 



293 — 



2^:a»»t. 



perfeccionado en el Archipiélago de los Amigos: y ¿ quién sabe si la 
poesía de estos hombres podrá sostetier una comparación con la 
nuestra? Suplico á los que califi(|ueii de ridicula esla duda, que 
teng.in presente lo que eran los Griegos, cuando Homero empezó 
á recitar los cantos de la IlíADA : digo, ruando empezó á recitar, 
porijue según una opinión bastante probable, aunque poco común, 
el principio de la epopeya no alcanzó el tiempo de la escritura. 

Por lo que hace á las diferencias que se encuentran entre este 
pequeño diccionario y otros que tengan las mismas voces, nada, 
podemos alegar en nuestro abono. uNous croyons (dice Mr. de 
Bougainville) avoir bien entendu, et bien rendu les sons que plu- 
sieurs fois ont frappé nos oreilles ; les Anglois sont aussi dans la 
niéme persualion : se seroil au nalurel á nous suget.» 

Para suplir los defectos de nuestja escritura, y con el fin de apro- 
ximar en cnanto sea posible nuestra pronunciación de la de los na- 
turales, se han puesto algunas notas ai lado de las voces á quienes 
corresponden. 

Cuando se vea una g sucedida de algunas sílabas, quiere decir, 
que estas. sílabas deben pronunciarse guturales. 

Ásp h, quiere decir que la h se debe aspirar por asp h, quiere 
decir que la h se aspira poco. 

Una línea (— ) cubriendo una parte de la voz, quiere decir, quo 
la parte cubierta se prominoie con mucha celeridad. 

Una línea ( — ) dividiendo una dicción, quiero decir, que la'dic- 
cion se pronuncia en dos tiempos. 



Vavao. 



Que.,, 
YoLif. 
CuFa. 



• Español. 

a.. 

A. Preposición , , 

Abajo 

Abalorios. .... 

Abrazar Tonga-Tila, 

Aceite de coco Te-ete. 

Acostarse Toga-too . , 

Adelgazar, , Oíoi/, 

Actitud Umma (*) , 

Afeitarse , ., . Fafay. 

Agua, . /Mí/. 

Agua dulce. . , , , . , fíay-Utey. 

Agua salada Ba\j-tou!m , 

Aguja (jsl. 



NOTAS. 



g-to-go. 



asp-h< 



O LaaeU- 
tuU ({tío to- 
lisan en eicr- 
t;is soloínní- 
ílartosíoíi ple- 
beyos deSari- 
lo de I US tíO- 
íes, y quo 



Vi> 



^mi 




1»^ 



Español. 

Almoliada (de palo]. . . 
/ Primera clari- 
dad del día lias- 
Ama necer ta la salida del 
I sol. 

Amigo 

Amistatl 

Amislad (icrmino mas es- 

¡¡resivü). ....... 

Arco y flecha 

Anillo - 

Anoche. . 

Annular (dedo) 

Anzuelo 

Árbol ._ . 

Árbol (de los que lenia- 

mos á la visla 

Asentaderas 

Así es, bueno (como apro- 

biicion) 

Atravesar una cosa. . . . 

Ayer. 

Arriba. . . . 7 . . . . 
Afeitar 

B. 
Bailar 

Baile 

Barbac . , 

Barriga 

Basta 



— 294 



Yaya o. 

Cali . . . 



Ajo. 

Apihífan. 
Teli-Comi, 



Ufa. 

Tana. 

Mama. 

Anapó. 

Tegia, .... 

Paa. 

Acau. 

Manga. 
Semi. 

Coya , 

Joca tonga. 
Aneafi. 
Tavo. 
Amuch-abusa. 



Guiligiñíi. 

Poome. 
Cava. 

Fata . . . 
Mahna . . 



"*^^^^^^ JÍ8; 



NOTAS, 

g. ti. 



' 9- P- 



equivale á la 
última ex- 
presión de 
respeto. Esta 
actitud con- 
siste en sen- 
tarse con las 
piernas cru- 
zadas del 
mismo modo 
que las ma- 
nos, incli- 
nando la ca- 
beza cuasi 
liasta el sue- 
lo, y hacia el 
objeto de res- 
peto y vene- 
ración. 



Bien hecho (como apro- 
bando) Mahesi. 

Blanco Taya. 

Boca Vtu . . 

Bostezar. ' Mamao. 

Brazo Nimaa. 

Bueno (como aprobando) Coya^ 

Buscar una cosa Nono. 

G. 

Cabeza Uhi, 

Cabecera de palo, . . . Cals. 

Cables Taula. 

Caliente Güila. 



con los labios la f. 
pac. asp. li. 



g. n. 






^''^^fm^' 



->»«es^5i1^ 



w 



>iRm^— ^ ■ — »e8Bi^íS4^ 

Español. Vavao. NOTAS. 

Callar Laya. 

Camino Yeaa, 

Canalete. . . ..... Foge. 

Canastilla redonda. . . . Cato. 

Canastilla oblonga. . . . Cato- Cafa. 

Cambiar Facatau. 

Canoa Taja-haya .... poc. asp. h. 

Cantar V-pé . g.v. 

Casa. . . '. ...... Fale, 

Gasa sagrada Fale-tua . . La w cerrando los labios. 

Caña dulce 

Caracol Qmtitogue. 

Cejas Lau-mata. 

Cerdo Puaca ...... g. ca. 

Chico Chi. 

Ciego. Cui-na. 

Cimentero Tiatoga. 

Clavo Tau. 

Coco Neu. 

Comer Kay. 

Como se llama esto. . . Koe-kay-caca-kio., asp. h. 

Como te llamas Jau-natea. 

Concebir ó parir .... Fanau. 

Correr Fatuchi. 

Cortar Cochi. 

Cortar (en la madera).. . Gifi. 

Crudo Bota poc. asp. h. 

Cui»rir Puhou. 

Cuchillo, ó cosa parecida. Geele. 

Culebra Tuca-gali. 

Cuchillas Chigue. 

Calvo Cu ulu. 

D. 

Dame. Mahu poc. asp. h. 

Dar Mahi. ...... id. 

Dar gracias. ...... Áfetai. 

Dar un puntapié . . . . Áca. 

Desnudarse Veveti. 

Dedos Pechi pechi. 

Dia. --(Desde el salir hasta 

el ponerse el Sol). . . Po. 
Dibujo (el que se hace en la 

piel Ta. 



■^^ssñí^- 



w^m 




- 296 — 



i: 




*«e^H, 




EspAisoL. Vavao. notas. 

Dientes Nüo. 

Dios o,ua pire'"""'" 

])ormir Moge g. ge. 

Dame algo May-jamea. 

Dome de comer May-jamea kay. 

Descubrir a uno que eslá 

tapado Tatalauíu. 

Despertarse fía • ♦ . asp. á. 

Dar porrazos Chihnaga, 

£. 

Enterrar Tanu. 

El empeine Faali. 

Envolver, doblar .... Fatii-fatu. 

Embarazada Fey-tama. 

Embarcación Baca. 

Escopeta Mea fana. . . , , VQ!S compuesta. 

Espaldas Tua. 

Espejo Chiota ..,.., püc. la o. 

Espinillas Chipu-bay. 

Entender ó desenvolver . Folage g.ge. 

Estera Faale. 

Estofa (lo que visten) . . Bala ó Natu, 
Estrellas ........ Ofetu. 

Esconderse . lola. 

Embarcación chica . . . Baca-chi. 

T. 

Falto Cu. « 

Feo. , . Quino. 

Flauta Fangu-fangu. 

Flecha y arco. ..... Fana. 

„ , (mucho Loto, 

^'°"*^°"(poco Mamnjai. 

Fornicar Feichi, copi. ('} n.-^ ,\a pai-i^ra 

,^ ' í^ ^ '^ Mtchi viicht dan la 

Júrenle Lae. misma significaclan ,; 

Frió .... Moco-chio, pero esta voz Intro- 

TTiiAirn TTnn tlucida.aqu! por Jos 

*uegO , . iifl/í. equipagesaei Capitán 

(loolí, no úc.he mirar- 
^ s(! couio propia del 

ti idioma dft estas Islas, 

no obstante tío estar 
adoptada general- 
GalhnaoGallo. .... Moa. mentí", entre ellos, 

■ Ttw- ^ Se pronuncia poco 

Garganta. , Monga | j^^ ^^ y gutural. 




«^¡§83.- 



'«e^íBSJ 





EsÍ>AÑOL. VA.VAO. 

Gefe Eigui, 

Golpes (castigar). . . . . Patu. 

Gordo Fei-Tama, 

Gracias Faga-fetay {*) 

Grande Laji. 

H. 

Hablar Lea. 

Hace poco tiempo. . . . Fuo. 
Harto, repleto, satisfecho. Magünna. 

Hermano. Jona-eainha . 

Herida, ó enfermedad. . Mate. 

Hermoso LÜey. 

Hijo Toja. 

Hombre Tan'-hata. . . 

Hombros. .*.,... Huma 
Hoy, luego, esta tarde. . Ánay. 
Huirse, escaparse. . . . Gipuna 

Hacha Toqui. 

Hacer aire « . Alo-ato. 

Huevo de gallina. . . . Jo-moa. 
Hermano. Caigha 

I. 

Incisión [^Vp%S!^ }letefe. 

índice (el dedo) Falu. 

Injurioso Tuá. 

Vn } Fuca. 

^° ^■-[Au. 

Ir, iré, voime '. Majóle. 

iris Cel arco) Enmata . 

Isla • Motu. 

Islote Motu-€hi 

Iza , ( Feilatu. 

Respuesta . . . . . .(Oa. 

Inmediato. ....... Quene. 

Jaula Calay. 

Labios Lou-notu. 

Ladrón Chito. (*) 

Lanza Tau. 

Largo. . Cafu. . 

Levantarse. Tuque-atuma 




298 — 



Español. 

Lejos. . . . . , 

Lengua 

Llenar 

Llover. .... 

Llorar 

Loro. ..... 



Luego luego. . 
Luna. . . . . 
Luz, , . , , . 
JH. 
Madre. . . . 
Mamar, , , . 
Manos. , , , 

Mañana. , . , 



Mar 

Marejada, , ....,, 
Mas, .....,.., 

1 Composición de rl- 
Maza > ma y piáíaoos que 

3 comen. 
Matar, , . , ' . 
Matrimonio. , . 
Medio (el dedo del) 
Medio dia, , , , 
Mejillas , , . . 
Mellado , . , . 
Bíentira . , , , 
Meñique (el dedo) 
Miemoro viril, , 
Mío, ,,.,,. 
Morir, , . , , , 
Muchacho . . . 
Muclios, , . . . 
Muelas, . . . 
Muger, . . > 
Mucbaoha , . 
Muríos, , , . 
Mucho fondo. 

Nadar , , . . 
Nadie, nada. . 
Naranjas. , . 



Vavao. 

. Coe-tu. 

, Elelo 

, Cuo^pih. 
. V-ha. .... 
. Tangi, 

Cula. 

Anahi. 

Ynú 

Mügina- 

Ona. 
Jufu. 
Áfinimad, 

Pongui'pongui 

Peao, 
Peau, 
May, 

Moheya, 

Fana, 
Ojo ana . 
tujuUto. 
Tonumario, 

Mata-tuguL 
Nijo-cu, 
loge, 
Lougis, 
V'h, 

(}uhu. .... 
Mate. 

Tamochi . , » 
laU'Ole, 
Ahu .,*'■'■ 
Fe fine, 

Feflns iamoachi'i> 
Ten-ha > 
Loto. 



Ánu-anu. 
Cot-gi. 

Molí. ' 



NOTAS, 

respirando fuerte, 
a$p. h. 



i ordinariamente an. 
\ taponen la a. 



poc. la o. 
poc, asp. h. 



''"©©^^sSi 




209 — 



[^ 




Español. Vavao. 

Narices IT"- 

No Ykay, 

Negro ^^*- 

Noche Pouk. 

Nubes ffao. 

Nueces Ameguta. 

Número (un gran). , . . Fuá. 
Nuevo sin romperse. . . Amu. 

No vale nada Chin. 

No corta. P^gi*- 

O. 

Obscuridad. ...... Pouli, 

Ojos. . . ....... Mata. 

^, ( Bueno Kacula. 

"'^'' S Malo, ...... Namuga. 

Orinar Minis. 

Obrar - • Chico. 

Poco fondo Mamara. 

Pillo, insolente. ..... Angha-com-tua. . as;?. 

Pintar. ......... Ayíatro. 

Padre. ......... Tamay, 

Paia del remo ^oge. 

Palmada. . t'^*^*; 

Palmear Pachi, 

Paloma. .......' Gutum-gtítum' 

Panlorrillas, ..,..♦ Fay-bay, 
Parir ó concebir. .... Fanan. 

Paspados. ....... Fuíu-futu. 

Partes de la mujer. . . . 3^0^/; 

Partir, dividir, . .... Toji. ^ 

Pasado mañana. .... Ony-jaba . C) 

Pasear, andar. ..... Fog-guu 

Pecho. ......... Fata-fatü. 

Peine. , 5^- 

Pelo. . . '--''-' V^: ' '__L' • 
Pelo de barba. ..... Cmim-cumu. 

Pellejo. ........ Fogú 

Perro, ......... Culi. 

Pertenece, me pertenece, Golu, 

Pescado • Yca. 

Pescuezo. , Y-m . . • ^ . - - ^' 9- 



NOTAS, 




UJu 



[*] ia espresion eno y, 
se antepone siempre al 
dia que se quiere seña- 
lar. Por ejemplo, se 
quiere decir; para el día 
i),- se dirá: onoy nima. 
g, V. 



.*vs^ám 






.- 300 — 




Smsa^ 



Español. Vavao. 

Pestañas Quemo. 

Pié Tubay. 

Pfánta del pié. ..... Afi-bay\ 

Piedra Maca, 

Plátano Fuchi. 

Plebeyo. ........ Tua. 

Posillo (todo útil de barro) Ypoó. 

Prohibir Tabú. 

Puerco ó cerdo. Puaca. ... 

Pulgar (dedo). ..... Motua-Nima. 

Puñada , Tugui. 

Ponerse el sol. ..... Tonomarie. 

^- 

Quanto- Fia. 

Quanto tiempo hace ?- - Fia-magina. 
Querer ver alguna cosa- - Mamata. 

Que es esto ? : Coe-jae, 

Quítate Quitu. 

Quando el sol está en zenit Laa-to. 

E. 
Raices comestibles- - - - Uji. 

Regalo Átupemo-au, 

Relámpagos Áfaa. 

Remo Toge, 

\ Cuando uno 

/ llama a otro 
Responder > responde or- 

i üinariamen- 

; te así. . . . . Oa. 

Reír Hata, - - - - 

Rodillas - - - Tuy. 

Rojo (color)- HÚa 

Roncar- - - Taau-ulu. 

Romper -_--_. Matu. * 

P'Oto- -- - Mau-mau. 

Rima- - Mey, 

Rancheria - - - Fonua. 

Kisa- Cata. 

Regálame algo Omi-maago. 

Rompiente- ------ Coe-naalii. 

S. 
Sentado con las piernas 

cruzadas Fagatane. 

Sentarse - - - JS'ofo. 



NOTAS, 




§1. ca. 



asp. h. 
poc. asp. h. 





f}^ 



-.- 301 - 



i'^& 



íe^:»s»< 




Español. Yavao. NOTAS. 

Saludo- .. - ^ , ^ ^ - - VM, , , • , ^ , , (*) El salad» oraina- 

a ^ le , \ n ' FÍO outre los «atórales 

Sazonado (fruto) - ^ - - Pay. consiste eu tocar nariz 

San'Tre^:- - , ■» ^ - - - 'Foto, con nariz. Gu;<nao esto 

o; ° o;^ se haré (Je hombre á 

Bj- „,_ ^ ,>,.,, ^ /íjy. ^ hoMilífO le llaman Hu- 

Silvar- .,-»,---- Mapii. ma, y cuando de hom- 

s»'"i» d«=i s°' '^'»w"«- ru'a„^.Zfí„fS: 

Sonar-» ,,>„,,,, lalanoa. na de distinción estor- 

Sentimiento ó dolor- - - Ofa. i|m!a,ios<3ircunsíantes 

Bañar do enfer.Bedad. . ^ Mií.y • ^'''"' ^^'^"*"''* 

Sordo- - Tafanga, 

«ni / a <í- - -^ ^ - ' - ^^3 illtima a ge pro- 

pui*- ^«H--B-»»-«iíU.í ¡juncla gutural y como 

tóele H do al mismo 
tiempo. Esta voz os do 
muy Uíflcil pt'fiímnela 
clon. 



Sueño- «,-^«---.» (*)- « . - « 

Tónia «» ^,,^,„, Coe-na, 
Timonel-^ ^ , „ ^ ^ ^ , Toutcoy. 
Tirar algo^ , - ^ - ^ - » Lafu, 
Tela da arboU ^ ^ , , ^ iVaító. 
Toronja- ^, ,,-,«.» ilforí, 
Tapar-- ,^-^,,^^ Pulou. 
Tarta raudo- ^ ^ » ^ - - Ckiguiíea, 
Techo- ^■.,^^^^-, Fam-maíu, 
Tesiíotilos- » «. ^ , « « , J^aJQ. 
Tetas- «^-^.^-^^ /?^Im, 
Tierra- ^ ^^^^,-« Fwía. 
Tierra rica, buena- - ^ « Ynta-bu, 
Timon=« «„.„««,«- Lasifoque. 
Tobillos» « ^ ^ ^ ■» ■» ». Tonga-ihmj, 
Tocar, palpar- ^ ^ ■, = .. Teiau, 
Tocar ia ílauta*- - ^ - - ie/E. 
Toma- .^»-,.«^«» Ofitu^Na. 
Tortuga-» -.«w««,»^ Fonií. 
Trueno- ^««.«,^-- FatuUchi 
Tuerto- « « « ^ « « ^ » Cuí, 

Yen Gcáj ven nonmigo- ^ /«?^. 
Veto dsfihí- «-»--« .Fal0<^ 
Ytíiiir, ven, voy» - - - - FüguM'ñühy 
Veta- »»»««»«-» Faítí. 
Vaiadeembaroacion".» - Coñ-la, 
YitínlQ- « ^ >. « » -B » = r/í. 



?ü 



(*) Para eoncIllaF e! 
gueno á los Eiguies, sus 
mugeresles tocan sua- 
Yeniento con l«s manos 
á lo largo d«i cuerpo; 
oue á esto llaman ío- 
qiri toqui; yo?, cuyo so» 
jiido corresponde iilen 
á la «cciou que sigHÍ- 



|Esp«iioi, Yavao,. 
í ^ Taja. 
% =, Hua. 



"»feg^^g' 




SOá 




^^SSSs^' 



EsjpAÑór.. 



Va VA o. 

Vogar- ^ - ^ - ^ - - - .i/o.- 

A'íiínoiios- - Tau-vOi 

Yieja- ---^i.^.-- Fm^fm. 

Vostesür- ------* MariiñOi 

Veber-- -------- Ynu. 

Vestidos (los nue?lros)- *- Papaa-Ianguii 
Vellidos (los su\ os)- - * 6'o/ííi 
Vei-j querer ver- - - ^ Mamneta, 
VerdíiderOí cierto- - - - Moni. 

Viejo-- Papaiiga. 

Üñíis- --•------. Echiminihi 

Usado- -•^--^---- Modua. 



NOTAS* 

^Espafidl. Vavao,- 

6 -^ 0/io . 

7 -- Filo. 

8 — F aillo. 

9 — Guiba. 

4 — Tao congo falo 
20 — IKA//0. 
30 -^ Tacungo-fvla 
40 — Fangu-fulu. 
SO — ^ Nvna-no fulo 
()0 -^ Onongo fulo. 
70 -^ F i longo ful ti, 
80 — Balugo fulo.- 
90 — 6'túíi gofulu. 

100 — ■ rem*. 




^ilda áe Vavao p^ra las Isla* d@ los Aííilgosi^ 
a! poerlo del Salino de Lima. 

Año fíR 1793 — JüNíO 1," Precedida la •orrespondiente señft! 
ñ la cni'bela Atrevida y levada el ancia^ dialos la vela á las cinco dd 
lá íTKiñana sobre las gavias ayudados de los remolques de entrambos 
bolos y do (itin ventolina calmosa de! E. A las siete suspendida 
aquella forzamos de vola : á la sazón estábamos rodeados de mu- 
chas canoHSj y liiisía fuera de puntas nos acompañaron Feilebua^ 
Lalu, T oíros á quienes iiabiamos distinguido particularmente ; ¡os 
cuales con sus lágrimas, suscai'iaus \ afectos, nos dieron las últi- 
mas pruebas de la bofidad de su carácter, de la ternura de su cora^ 
zon, y de la sensibilidad d« su alma. Al darles los últimos adioses^ 
existia en nosotres real y verdaderamenle el desconsuelo de dejar 
para siempre á estos felices habitantes dotados por la Providencia 
de una porción de bellísimas cualid^des^ é hijos dichosos de un 
suelo fertilj á quienes la naturaleza ha colocado bajo un clima sere- 
no y apasible, y rodeado de umí infinidad de bienes efectivos para' 
su feliz subsistencia. 

A las 9 refrescó algún tanto dí viento llamando entonces a! pri- 
mer cuádrame^ Con él costeamos las Islas por su parle septen- 
trional, y concluida al medio dia su colocación, dirijimos nuestro 
rumbo á la isla de Lali, en cuyo centro, y con este mismo nombre,- 
se halla Situado un volcan, el cual so presenta bajo el aspecto de' 
un pan de azúcar^ guardando perfectamente la igualdad en todas 
sus caras, y conservando una proporcionada caida en tod'as ellaSj 
'ascuaicsse hallan habiladas. Es alto v corpulento : parece muy 
fértil, y está cubierlo de un verdor excesivamente vivo y agradable^ 




... 303 — 



¡Mb, 



»efi^:^íf!; 



^m 



Sí 



Su cima generalmenle cubierta) no nos dejó lugar de poder obser- 
var su cráter; por consiguiente no sabeníos si despide humo ó bos^ 
teza fuego. 

Al medio dia era nuestra situación de punto salido en latitud 
de 18° 51' 00" y en longitud de 167° o8'. En ella nos demoraba 
la islita .aza mas oriental N. 81^ E > mediania de In mesa del Puer- 
to N. 26° E.> punta y tierra mas septentrional de Vavao N. 8® E-, 
y el volrande Late distancia de 9 á 10 leguas al S-. 89° E.^ siendo 
en este lugar la declinación de la aguja de 9° 10' N. E. 

Día % A las S de la larde colocados ventajosamente y á la dis- 
tancia de 6 mdlas arribamos al N. O. y dimos principio á las bases» 
quedando en ella establecida \f\ cara S. E» de la Isla Late* En la 
noche proporcionada la distancia que debíamos navegar para ama- 
necer inmediatos á su punta septentrional, pairamos de vuelta y 
-«uelta sobre las gavias,, y á kis k, nos pusimos en derrota gobor-^ 
naudo al S. O. Al salir el sol dimos nuevamente principio á nues- 
tras tareaS', quedando colocados todos los puntos de la Isla Late, y 
la mediania del volcan en la latitud de 18° 48' y ea longitud de 
168° 25' 20". . , _ 

1). Francisco Maufelle, coloca dos islotes á la parle meridional 
de Late, y los arrumba en si, en la dirección N. Sí Esta situación 
parece no' ser cierta, pues que corriendo justamente aquel mismo 
rumbo y estando con una cuidadosa vigilancia erl los topes y en el 
a!ca?;ar, y con unos orizontes claros y despejados^ no alcanzamos á 
ver oiro que el que sitúa mas meridional, fcl cual, según el resultado 
de nuestras operaciones, corre con Late, en la dirección de S. 24° 
O. Y N. 24° E. distancia de 11 millas. Este error bastantemente 
sensible no puede atribuirse á otra causa queá la poca confianza 
que debia merecerle una estima falta en dos días de latitud obser- 
vada, 

Al medio día era nuestra situación en latitud de lO° 3' 20" y 
en longitud de 168° 25' 50" en la que nos den)oraba el •estrerao 
oriental de Laleal N. 1° E; el occidental al N. 9° O. v el IslotiUo 
de afuerOj distancia de 3 leguas prokimamente, al N. 59° O. 

Did h. A las cuatro de la tarde se dejaron ver las islas Kao y 
Tufoa á ellas referimos nuestras longitudes y hallamos exactamen-^ 
te iguales nuestros resultados y muy precisa la descripción con que 
las caracteriza el célebre Capitán Gook, cnwi memoria será siom-^ 
pre grata y respetable á todo marino particularmente á aquel (|ue 
sepa apreciar el verdadero mérito, y la intrepidez con que se con- 
dujo al camino de la gloria este inimitable navegante, cuyo nom- 
bre inmortal á la posteridad resonará haciendo época en los fastos 
déla historia de la marina. 

Al anochecer puesta la correspondiente señal á la Corveta iíre-^ 
vida, pairamos de una y otra mura con viento del primer cuadran^ 



u^««i^■B5;«^- 




— 304 - 




-^«^:^:^¿^M 



# 



te hasta las 3, que dirijimos nuestro rumbo al S. y á las h al S. S, 
O Al amanecer marcamos el eslremo septenlrional de K.ao, al 
N.' 08° E., el meridional deTufoa al S, 73" E, A poco ralo se de^ 
jaron ver otras muchas del Archipiélago de Apace, y varios arre^ 

Al medio dia estando en latitud de 19° 51' y en longitud de 168-^ 
40' iO" nos demora la pqnta S, E. de Tufoa al N, 29'' E. y eslre^ 
moN. de! ba]o mas occidental al S, 10"^ E, en cuya posición dqeli? 
naba la aguja 9« 30' N.E, 

En las piimeras horas de la tarde se dejó ver AnamoHa, y al po? 
nerse el sol se ruarcó su estremo septentrional al N. 66"" E. y el 
psinto alto (dudoso) de Tufoa al N. l^*» O. En la noche dirijimos 
nuestro rumbo ál'ongalaba con el objeto de amanecer á su vista, 
y tomar allí algunos refrescos : pero nos estaba reserviido un fuer- 
te chubasco de contraste por el S., el cual inutilizó nuestras pre-. 
tensiones, y lo recibimos con las gavias arriadas, quedando después 
entablado en el %,° cuadrante. Distábamos a la sazón de 3 '|/2 á 4 
lef^uas de Hoonga Tonga y de Hooiiga Apae. Así ceñimos el vieiir 
to^mura babor con las' 4 principales. Luego que amaneció mar- 
cariños el eslromo septentrional del primero al N. aO'í O., y el me-, 
ridionaldel %.° alN.'^O'^O. distancia de 8 á 9 millas, A las 91/^ 
se avistó Tonga Taba, y pMdimos aunque confusamente marcar lo 
mas meridional que alcanzamos á veral S. 39° E, Nuestra sitúa-, 
rion al medio dia fué en latitud de 20° 5.^' 1^*'' y en longitud de 
169° 27' 40" á cuya hora hahiamos ya perdida toda tierra da 
vista. 

Dia 9. Situados en la latitud de 25^ 38' 25" y en longidud de 
173° o' 10'' velamos con gusto desmayar por momentos las besas 
del S, E. constantes en estos paralelos, y esperábamos verlas destí 
truidas muy en breve, por los vientos del 4-.'' cuadrante si esperi-, 
mentábamos igual suerte que la que sufrió el célebre, el inmortal 
Cook, en su segundo viage, cuando después de sus intrépidas íen« 
tativas sobre el supuesto continente austral entre los 40 y 50 grados, 
limo derrota á las Islas de Otabiti, y de los Amigos á estas mismas. 

Con efecto en las primeras horas del dia 10, y después de una 
pequeña intermisión de calma v de algunas ventolinas variables, 
quedó entablado el viento por el N. y N, O. recio, proporcionando- 
nos un andar constante de7 á 8 millas, hasta el 14 que filando ai 
tercer cuadrante y situados en latitud de 29" 9' 50" y en longitud 
de 172" 1¿' 50" quedó fresco y vario en el mismo lugor, 

Dia22, A! medio dia haliandonos en latitud de 31'^ 44' y on 
longitud do 135^2' SO" nos demoraban las Islas deQuirós a! N, 
'^l'^'E, distancio defj5 leguas, Estas islas situadas como al S, E, 
de lag de Otahiti, y descubiertas al ailo de 1008 por aquel celebra 
navegante, paraca eslrailo no hayan movido la curiosidad dt) los vía- 



« 



mmm 



305 — 



f% 



geros europeos que han precedido al Capitán Cook, quien sin dudí\ 
carecia de esta noticia, pues es probable que cuando en su segun- 
do viage no pudo tomar las de Otahiti, hubiera con su amor á las 
ciencias, y con su caracteynvestigador, dirigido su derrota al re- 
conocimiento de aquellas, cuyas apreciables é interesantes noticias, 
no llamarian menos la atención de los sabios filósofos que las des- 
cubiertas hasta aqui en todo el espacioso mar pacífico. 

En las primeras horas de la mañana se puso á la Atrevidah se- 
ñal de pasar á la voz de esta corbeta, y verificado por ella, le or- 
denó D. Alejandro Malaspina que en caso de separación seria el 
puerto de reunión el del Callao de Lima. A la sazón favoreeian 
de un todo nuestra derrota los vientos frescachones del tercero y 
cuarto cuadrante, las mas veces interrumpidos con bastante agua, 
V proporcionándonos un andar constante de siete y ocho millas. 
Ños han acompañado casi todos los días varios pájaros bobos, car- 
neros, pardeles, y tableritos. 

Dia30. El Capitán eook, coloca por la latitud de 32" 00' y 
longitud de 121° ^9' unas islas que dice fueron descubiertas por 
los españoles el año de 17?3, cuya noticia adquirió de Mr. Crozet 
en el Cabo de Buena Esperanza, el cua! le aseguró haberla recogido 
en Lima. 

En el tiempo de nuestra morada en aquella capital, nada pudi- 
mos averiguar de este nuevo descubrimiento y aunque estuviése- 
mos plenamente satisfechos de la inverosimilitud de esta noticia, 
corrimos sin embargo su paralelo con la mayor precisión al Orien- 
te de su meridiano como unas 200 leguas, el que cortamos el dia 
27 sin hallar el menor rastro que nos indicase señal de tierra, n 
aun á 300 al occidente de su situación ; siendo la nuestra al medio 
dia en latitud de Si" 59' 50" y longitud de 113 20 33 en cuyo lu- 
gar declinaba la aguja 5° N. É. 

Julio 17. Los vientos continuaron con igual fuerza dentro de 
los límites dichos anteriormente; pero ya el 9 rolaron del N. O. 
al N. ventando recio y arrachado por aquella parte. Al siguiente 
dia, después de una pequeña calma pasó nuevamente al S. O., y 
dando la vuelta por el S. quedó entablado en el segundo cuadran- 
te, obligándonos en aquella posición á tomar los bordos del S. que 
seguimos pocas horas para llamarse nuevamente al tercer cuadran- 
te con los cuales conseguimos entrar nuevamente enderrota. A 
la sazón nos hallábamos en latitud de 26" 38' 50" y en longitud 
de 715 29 30, en cuya posición nos demoraban las islas grandes 
de San Félix al N. N. E. distancia 27 leguas. 

Dia 22. Al medio dia, situados en latiiud de 15 22 30 y en 
longitud de 70° 2' 00" nos demoraba el Morro de Nasea al N. 65" 
E., y la isla de San Gallan al N. 8" E. distancia de aquel ík 1/3 
leguas, y de aquella 32. A la sazón nos acompañaba la brisa muy 



7t 



- 306 — 




fresca con rachas bastantemente duras, las que nos habían obhga- 
do desde las diez de la noche á navegar con solo los principales, 
con cuyo aparejo no bajábamos de siete a ocho millas por hora. 

Las corrientes nos han arrastrado constantemente en la dirección 
del N. O. y con tanta mas violencia cuanto mayores eran las dife- 
rencias que contraíamos en latitud. Nuestra estima estaba ya por 
lo general atrasada de 16 á 20 millas acia el N, y casi igual canti- 
dad retardada al O. Estas diferencias causadas por el declive de 
las aguas acia el O. nada tienen de estrafio si se atiende á las felices 
combinaciones de Mr. BuíTon, Monpertui, y otros célebres físicos 
que tan justamente han sacrificado sus dias en beneficio del género 
humano. 

Día 23. Colocados en la nueva carta, y según los resultados de 
las observaciones referidas al medio dia de hoy, debíamos, á no estar 
tan cargados los horizontes, avistar la tierra, paro no lo consegui- 
mos basta las dos de la tarde, bien que confusamente y á las tres 
ya se presentó alta, montuosa, desigual y cargada de mucha cali- 
ma. A las cuatro, considerándonos á seis leguas próximamente de 
la tierra de través, y marcada ¡a mesa de D^ Mariaal N. 22" E., 
dirijimos nuestro rumbo al N. barajando con él la costa hasta las 
cinco y media que gobernamos al N. O. corriendo á un ángulo pa- 
ralelo áeila. Al ponerse el sol se marcó la mesa dicha enfilada 
con los Islotes Infiernillos a! N. 57" E. y la tierra mas saliente al 
N. O., N. 3^" O., á cuyas marcaciones comparamos el resultado 
de nuestros relojes, cuyo error fué despreciable en el número 11, 
nó así en e! cronómetro 71, el cual estaba afectado en un grado mas 
occidental de la verdadera longitud. 

A ¡as once de la noche, E. O. próximamente con las islas de San 
Gallan, dirijimos nuestro rumbo al N. N. O. del mundo : ála sa- 
zón nos acompañaba la brisa frescachona proporcionándonos un 
andar de ochoá nueve millas, el tiempo hermoso, despejado y la 
costa á la vista. 

Dia %h. Amaneció todo cubierto de calima, y nada podíamos 
alcanzar á ver de ía costa, que, según conceptuábamos, debiamos 
retenerla á regular distancia : en consecuencia gobernamos al N. ; 
pero á las nueve avisaron de los topes veian la reben tazón de la pla- 
ya, y suponiéndonos entonces á la distancia de tres á cuatro leguas, 
arribamos al N. O. \¡h N. A las once de ¡a mañana, habiendo 
despejado algún tanto los horizontes y no presentándose punto al- 
guno déla costa á la vista, dirijimos nuevamente nuestro rumbo 
al N. Muy cerca del medio dia se dejó ver aunque confusamente 
un trozo de tierra que muy breve voívió á ocultarse, pero que se- 
gún nuestra posición al medio dia, N. S. con la isla de San Loren- 
zo y en latitud de 12'' 31' no nos ofrecía el menor cuidado, sin em- 



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— 307 — 



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bargo con el objeto de asegurar mas y mas nuestros conceptos go- 
bernamos al N. E. 1/i. E. con el de dar vista á la tierra. 

Disipada algún tanto la calima, se dejó ver la isla de San Loren- 
zo que marcamos al N. 2° O. : consiguientemente hicimos derro- 
ta á su extremo occidental. A la sazón cedió el viento hasta que- 
darse bonancible, después costeamos los islotes inmediatos, y reba- 
sada aquella punta en las primeras horas de la noche ceñimos el 
viento, y á poco rato dejamos caer el ancla próximos á la fragata 
Liebre deS. M- 

Salida de! Callao de Lima para el Puerto de 

Talc-almiaiio. 

Día 16 de Octubre de 1793. Averiguada la marcha y movi- 
miento délos relojes, conducidos abordo todos los instrumentos as- 
tronómicos, y listas de un todo entrambas corbetas para dar la ve- 
la, lo verificamos seguidos de la Atrevida á las cuatro horas de la 
tarde del dia 16 con el favor de la brisa fresquita del S. E. : ma- 
reada toda vela, dirijimos nuestro rumbo á la punta N. O. de la 
isla de San Lorenzo : yá las cinco 'y media, estando tanto abante 
con ella, ceñimos el viento mura estribor. Para entonces las mar- 
caciones hechas al ponerse el sol, nos situaron en el nuevo plano 
en latitud áe 12" V 00" y en longitud occidental de Cádiz de TI 
06 15. 

Dia 31. Las brisas constantemente frescas del S. E. al E. S. 
E nos habian conducido para este dia á la latitud de 31° 3' 20" y 
á ia longitud de 85 28 12; por consiguiente nos hallábamos a la 
sazón iV al occidente del meridiano de Lima, cuya diferencia nos 
fué fácil recuperar, entablados ya los vientos frescos aunque varia- 
bles del S. al S. O. y O. N. O. con los cuales, hechos rumbos en 
el segundo cuadrante pudimos para el 6 observar en latitud de 36° 
59' 40" y en longitud de 76 08 00. 

Noviembre 8. Como los vientos se mantemian constantes y 
frescos en el tercer cuadrante, continuamos nuestra derrota al E. 
y conservamos aquel mismo paralelo, hasta que cumplida la lon- 
mmú, y estando en el meridiano de la isla de Sía. Mana, cem- 
mos el viento mura babor con el objeto de amanecer á la vistade 
tierra, como en efecto conseguimos á las tres y media de la maiia- 
na, á cuya hora y con toda fuerza de vela arribamos al E. ijk N. 
E, Lueí^o que amaneció se dejaron ver 1*5 Tetas de Biobio que 
marcamos á las cinco horas al E. 5» N. y el Morro de Talcah^uano 
al N. 60° E. : á la sazón nos acompañaba la brisa fresca del b. b. 
E, con la cual costeamos la tierra á muy corta distancia y rascando 
!a punta N. de la isla Quirriquina, pudimos rebasarla á las 8 de la 




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308 -. 




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mañana, consiguiendo después de machos bordos, dejar caer eí 
ancla en seis brazas arena y fango, quedando después amarrados 
N. S. un cable seneilío á esla parte, y el ajuste al N. en cuya po 
sicion nos demoraba lo mas E. de la Quirriquina al N. 16° E. el 
Castillo de Galvez al N.60O. y el pueblodeTalcahuanoal S. 40° 
O. rumbos de la aguja, distancia á la sazón de la cosía del través 
media milla escasa. 

Se hallaba fondeada desde la noche anterior nuestra compa- 
ñera h Atrevida, á quien en los primeros dias de nuestra salida 
se le previno hiciese derrota á este puerto sin atención á la con- 
serva. 

Al siguiente dia se condujo la tienda de campana al mismo lu- 
gar donde se colocó en nuestra estada anterior, dentro de ella se 
colocó el cuarto de circulo, y muy luego se dio principio á la averi- 
guación del movimiento de nuestros relojes, y experiencias de la 
gravedad. 

Salida de TaScahiaaeo para el 
Puerto de Egmoet. 

Forjada nuestra salida para el 27 nos dispusimos á dar la vela 
reinando á ¡a sazón el viento'aunque bonancible por el S. O.; pero 
no bien habiamos levado el ancla del S. y casi á pique de ¡a del N. 
coando empezó á drscomponerse el tiempo bajo muy malas apa- 
riencias: consiguientemente arriamos cable, y se tendió un anclote 
en ayuda del ancla. 

Precedió una lluvia abundantísima ai N. frescachón que duró 
muy pocas horas, y de resultas quedó el tiempo ya indeciso, varia- 
ble el viento, y los carices ya inocentes, y ya con malas apariencias 
hasta las diez horas de la mañana del dia 2 que variando de aspecto 
y favorecidos de un vientecito aunque débil del O. N. O. dimos la 
vela dírijiendo nuestro rumbo al N. E. í/k E. con el cual dába- 
mos resguardo al bojo de Marmao. Después con viento del O. 
S.O. rebasamos la Quirriquina, y fuera de puntas roló al S. el que 
ceñimos al O. mura babor. Situados en el nuevo plano nos colo- 
caron las marcaciones de las seis horas de la tarde en latitud de 36** 
19' y en longitud de 67 18 30. 

La ^¿rmíia quedó fondeada en el puerto, la cual muy breve 
debia dar la vela, y hacer derrota á las islas de Diego Ramírez, si- 
tuar dejpues la de la Aurora al S. E. de Malvinas, habiendo ya 
visitado el puerto de la Soledad (establecimiento español) y regresar 
al de Montevideo. 

Diciembre 10. Al medio dia situados en latitud 40" 18' v en 
longitud 72 30 se entablaron los vientos frescos del S.O. al O.Ñ 
acompañados generalmente déla garúa, y muchas veces con agua 



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— 309 



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hasta esla época los hablamos tenido bonancibles, pero ya en la no- 
che aumentó consideral)leinente el viento y los carices se empeora 
ron cada vez mas y mas ; en consecuencia navegamos en la misma 
con %\ trinquete y gavia sobre dos rizos. 

Dia 10. Los tiempos fueron siempre á peor de modo tal, que 
el 16 nos obligó la escesiva fuerza del viento v gruesa mar á capear 
con la gavia y contrafoque ; al medio dia del 17 cedió el tiempo, 
pero fueron siempre constantes los vientos del 3." y 4." cuadrante 
acompañados de lluvia, niebla, y mares considerablemente em- 
povadas. 

Dia 19. Nuestra derrota según el rumbo á que navegabamo.-; 
era por lo general paralelo á la costa meridional de Chiloé, y á 
distancia de ella de 30 cá kO leguas con el objeto de atracarla luego 
que el tiempo lo permitiese con el fin de reconocerla, según se pro- 
puso y determinó en la junta celebrada en Lima. Efectivamente, 
declarado el viento en el 2." cuadrante hicimos derrota en aque 
concepto, pero no habia aun anochecido cuando el cariz, el harórao- 
tro, el viento y los pamperps precursores de los vendábales, nos 
anunciaban una pronta revolución en el tiempo, que no tardó mucho 
en declararse en el 3."" cuadrante, obligándonos á navegar con el 
trinquete y la gavia arrizada. 

Dta 20. Mejoradas en la mañana las apariencias del tiempo 
forzamos de vela, y convencidos de la inutilidad de nuestros esfuer- 
zos desistió este Comandante de la empresa, después de ver malo- 
grada la campaña. En estas circunstancias trató de reconocer la 
tierra del fuego, y en consecuencia hicimos derrota al Cabo Negro, 
al que conseguimos dar vista á las primeras horasde la tarde del di;i 
21, y situados á cuatro leguas de la costa dirijimos nuestro rumbo 
paralelo á ella, midiendo después bases en las inmediaciones de la 
tierra comprendida entre los Cabos Glocestery Negro. 

Dia 21. Al medio día situados en latitud de 54° 48' 30" v en 
longitud de 66° 52' 50" nos demoraba el Cabo Negro al N. 2° O. y 
lo mas oriental de la Isla que lo forma al N. 7" E., distancia de cin- 
co á seis leguas. 

Continuamos nuestras operaciones en la inmediación de la costa 
hasta las nueve horasde la tarde que cerramos las bases, navegan- 
do después algunas horas al E. 1/4 S. E., y a las doce sondadas G8 
brazas piedra y coral, paireamos de la vuelta de fuera con viento 
fresquito del O. N. O. al N. O., el cual á proporción que aumenta- 
ba la fuerza, empeoraban los carices : consiguientemente nos obli- 
gó en la mañana á navegar con las cuatro principales, las gavias 
sobre dos rizos. AJ medio dia fuera ya de la vista de la tierra, 
observamos la latitud de 55° 37' 40" v longitud 65° 17' 50"; de- 
clinaba la auja en este lugar 22° 30' N. E. 



78 




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Ntie?tra deffoía después de [mfdidci la tierra de vísta^ tuvo por 
objelo el ponernos en e! paralelo de las Islas de Diego Raínire)?, 
descuítíertas por los Nodales í cufíiplida á las cuatro y íríedia una 
distancia proporcionada á aquel fm^ capeamos sobre ía gavia arri-^ 
zada y el C()nlrafo(|ue } á la sa/.on era el viento reeío y nuestra vista 
podía estenderse poco por la mucha cerrazón j por consiguiente nos 
mantuvimos de uno y otro bordo hasta las once horas del 2í^, que 
variadas de un todo las circunstancias del tiempo hicimos rumbo al 
E.: favorecía á la sazón nuestros pasos el viento ya fresco, ya bo- 
nancilde del O. Al medio dia nos colocaron nuestras observacio- 
nes en latitud de 56° M' 30'' y en longitud de 68° IV 50"? en 
consecuencia indinamos algún lanío naesíra derrota hacia el N* 
para entrar en el paralelo de 56" iO' en que coloca aquel célebre 
navegante las íslas dichas* 

La larga época de cuatro años y medio había causado en nosotros 
aquellos estragos que eran precisos y necesarios después de una di- 
latida campaña^ no tanto en el quebranflo de nuestra nmisma natu- 
raleza, cu;inio á nuestros espíritus que son los mas ruinosos. Sin 
en)bargo navegábamos gustosos en pos de los descubrimientos de 
los antiguos navegantes nacionales :' en sus M M. S S. es donde 
deben beberse las ideas exactas para formar «I verdarjero espíritu 
del viagero J- en ellos se deja ver el arrojo y la intrepidez con que 
su osadía los conducía al camino de la gloria ; pero por desgracia 
ha querido su suerte se sepulten entre el poko y la polilla los he- 
chos quo debían hacerlos inmortales á la posteridad. 

Día 2'í.. Navegamos con suma vigilancia con guardias en los 
topes y sobre cubieriaSj recorriendo cuidadosamente todo el hori- 
zonte: á las tres dieron parte aquellos de vista de tierra, y casi al 
mismo tiempo la pefcibfmos desde abajo como al I^. Ñ . O. distan-' 
cía de cuatro leguas. Situados ventajosamente dimos principio á 
nuestras opefaciones, de las que resultó la situación del estrenío 
meridional en latitud de 56*33' y en longitud de 62° 27' 00'* al 
cual en memoria del Exmo. Sr. B.' Secretario de Estado y de'l 
despacho universal de Marina, se le nominó Cabo ValdeZ, y á todo 
el grupo, Islas de Diego Ramírez. Coinpónese aquel de dos Islas 
de bastante elev.icion, con varios Islotes en sus estremos ; están se- 
paradas por un pequeño canal, y algo mas al N. una Isleta en la 
misma dirección del O. 20° N,: abracan la distancia de doce rai* 
lias si se eceptua la dicha Isla< 

Dia 25 Después con viento del S. S. O. y S. O. dfrí|ímos 
nuestro rumbo á las inmediaciones del Cabo de Hornos, quien se 
dejé ver á las dos y media horas de la mañana, y considerándonos 
á la distancia de cuatro á cinco leguas hicimos una derrota paralela 
á la tierra que teníamos á la vista y por medio de bases y longitu-' 
des observadas con oportunidadv colocamos todas las tierras é Islas 



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— 311 



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conticTuas al Cabo, pudlendo al medio dia observar la latitud de 55^ 
31' ° loivnlud de 60» 1' 10" en cuya posición nos demoraba la 
hh de Ewonto al S. 61» O. y lo mas septentrional de la Isla Nue- 
va al N. ^9° O. distancia de cinco leguas. 

En las primeras horas de la tarde marcamos el Cobo de Buen 
Suceso ol N. 11° E. y el estremo occidental déla Isla de los Estados 
al N» 38" E. distancia de aquel de 7 á 8 leguasj á la sazón fué ce- 
diendo el viento y después de varias ventolinas variables, y de al- 
gunas horas de calma, saltó el viento al N. E* afirmándose luego 
por el N«, el cual refrescando la siguiente mañana nos impidió ha- 
cer el paso del estrecho de Maire, en cuya posición seguimos ci- 
ñéndüledela vuelta de tierra, cuyo rumbo nos conducía á las in- 
mediaciones de la bahia de Valentín, Al medio día se marcó el 
Cabo de Buen Suceso al N. 61° E» distancia de cinco á seis leguas 
y el Cabo de San Antonio, extremo occidental de la Isla de los Es- 
tados al N. 12" E;, bajo cuvas enfilaciones observamos su latitud 
de 55° 4' 50" y longitud 58° 33* 40". 

A las tres horas de la larde nos hallábamos de tres a cuatro cables 
del frontón que forma el Cabo de Buen Suceso con la punta orien- 
tal de la bahia de Valentin, en la que apesar de lo recio del viento 
y de ser contrario para entrar en ella, internamos no obstante 
cuanto lo permitieron las circunstancias del tiempo. El ánimo de 
este Comandante era anclaren aquel lugar con el objeto de repetir 
en él las esperiencias de la gravedad ; pero no siendo posible su 
aborde, se conlentó con corfer de cerca la costa y determinar que 
en ningunas circunstancias puede ser ventajoso aquel surgidero 
por su absoluto desabrigo \ las sondas fueron de kO, 35 y 28 brazas 
arena, á media milla de la costa. , , i . • ,• 

Continuamos sobre bordos en las inmediaciones de la bahía di- 
cha hasta la una déla noche, que cediendo el viento ya Variable en 
el 4-.° cuadrante y tomando también á la sazón muy mal semblante 
por el 3.^ hicimos derrota al S. del eslremo meridional déla Isla 
de los Estados. Inmediatos á é! sufrimos un fuerte escaricen de 
aguas que sensiblemente nos aconchaba sobre la costa j en conse- 
cuencia forzamos de vela con el objeto do vencer aquel obstáculo 
que conseguimos felizmente. 

Bia 2T. En las primeras horas de la mañana volvió nueva- 
mente á refrescar bI viento por el O. N. O. y N. N. O., cerrándo- 
se todoal mismo tiempo de garúa. Al mediodía situados en lati- 
tud de 55° 00' 10" y en longitud de 57° W 50" nos hallábamos 
N. S. con la medianía de la Isla de los Estados, distancia de siete 
á ocho leguas; j i - u- 

Bia 29. En la tarde se quedé el viento de un todo calma e hizo 
su paso al S. O., lugar en que permaneció bien poco tiempo rolan- 
do nuevamente al 4.» cuadrante, cuyos vientos nos condujeron a la 



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— 312 — 



vista de la Isla de los Estados, en la que nos demoraba situados al 
medio dia en latitud de5i°25* y en longitud de 57'' 43' 30", Ca- 
bo de San Juan al S. 37° E. y el de San Antonio S. 28" O., distan- 
cia de siete leguas próxiraamenle. 

Enero 1.° de 17%. Nuestra derrota se dirijió principalmente 
á las Malvinas: en consecuencia seguimos aquel rumbo que nos 
aproximaba mas en aquel concepto. Entablado el viento para el 
31 del S. al O., pudimos para el l.°> de Enero dar v¡si;i en las 
primeras horas de la mañana á las Islas Salvages, y al medio dia 
distando de ellas de tres á cuatro leguas observamos la latitud de 
51° 4.' 30" y longitud de 57° 00' 00" en cuya posición nos demo- 
raban los estremos N. O. y S. E. del mas oriental al N. 62° E. 
y N. 73° E. 

Continuamos en las primeras horas de la tarde haciendo toda 
fuerza de vela con el fin de rebazar aquella última Isla : á la sazón 
era el viento fresco del S. O., aturbonados los horizontes del S. al 
O. y con frecuentes chubascos, que las mas veces nos hncian ca- 
recer de toda vista de tierra, si se eeeptuan de entre losSalvages 
los dos mayores. Montado el mas oriental lo costeamos de cerca 
para asi zafarnos de entre Islas, pero la mucha cerrazón nos oculta- 
ba algunos riesgos que por fortuna nos anunciaron desde los topes, 
y á poco rato avistamos dos Islotes rodeados de restingas, los cua- 
les con aquella Isla formaban un canal, por medio del cual hicimos 
el paso con toda fuerza de vela para poder vencer asi la violencia 
de las aguas que nos arrollaban hacia las corrientes do aquellos. 

Libres de todo peligro se tomaron dos rizos á las gavias, y con 
las cuatro principales ceñimos el viento de una y otra vuelta con el 
fin de mantenernos al N. de los salvages, y muy inmediato á ellas. 
A la una desarrizamos las gavias haciendo seguidamente toda fuer- 
za de vela, dirijiendo nuestra derrota al puerto Egmont ; favorecía 
nuestros pasos el viento fresquito del S. O. el cual nos condujo 
para las tres y media á las inmediaciones de las Islas mas occiden- 
tales, en cuyo lugar arribamos al E. S. E. costeándolas de cerca 
por su parte septentrional; para entonces hahia cedido mucho el 
viento y aturbonándose los horizontes del 3 *"■ cuadrante : en con- 
secuencia navegamos con aparejo proporcionado á aquellas aparien- 
cias, lasque muy en breve dieron de sí un fuerte chubasco con 
bastante viento y granizo, el que disipado á poco ralo, y ya ma- 
nejable el viento dimos de nuevo todo aparejo dirijiendo al mismo 
tiempo nuestro rumbo á la punta Bluff, la cual se presenta bajo el 
aspecto de una pequeña Isla. 

Dia 2. Se repitieron nuevamente los chubascos : consiguiente- 
mente navegamos con solo las gavias y el trinquete, y á las 10 ho- 
ras nos hallábamos tanto avante con aquella punta, distancia de una 
milla escasa. En esta posición hicimos derrota á la Vigia, cuya 



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corpulenta montaña está situada en la Isla que forma la punta orien- 
al del puerto. A las once horas hallándonos en las inmediaciones 
del puerto de Navidad, estremo occidental de la entrada del surgi- 
dero, ceñimos el viento S. O. costeando al Gachiyuyo saliente de 
ambas puntas y costas^ y después de varios bordos pudimos anclar 
en el mismo lugar en que lo verificamos en nuestro viage anterior. 
Se hallaban fondeados dos bergantines americanos de la pesca de 
la ballena. 

. Hecha nuestra leña y aguada, averiguado el movimiento de los 
relojes y ratificadas las esperiencias de la gravedad en el péndulo 
simple, nos dispusimos á dar la vela. 

Salida del puerto de Egmoní para el de 
Santa Elena. 

Enero 20, Entablado el viento por el E. N. É. y levadas 
anclas verificamos nuestra salida sobre bordos, y fuera ya de puntas 
dirijiraos nuestra derrota al N. O. í/k N. con el objeto de pasar en- 
tre las Piedras Blancas y Hermanas, cuyo, paso conseguimos hacer 
felizmente para las cuatro horas de la tarde. A esta hora nos si- 
tuaron las marcaciones hechas en latitud de 51° 4' 00" y en longi- 
tud de 54° 2' 20" deide cuyo lugar proporcionamos nuestros rum- 
bos á las inmediaciones de 'Cabo Blanco con el fin de ratificar sü 
verdadera posición, que resultó dudosa en los trabajos del año de 
ÍT90. Debiamos después hacer derrota al puerto de Santa Elena 
en la costa Patagónica y repetir en aquella latitud las esperiencias 
de la gravedad. 

D¿a 21. Favorecían de tal modo nuestros pasos los vientos del 
2° y 3° cuadrante que al medio dia pudimos observar latitud de 49° 
38' 30" y longitud de 55° 29' 10" y para el 25 pudimos dar vista 
a la una hora de la tarde al frontón de Cabo Blanco, estremo me- 
ridional del golfo de San Jorge. Situados á las cuatro horas á dos 
millas próximamente de tierra y demorándonos entonces el Cabo 
dicho al N. 38° O. arribamos al N. N. E., rumbo con el cual na- 
vegábamos en !a dirección de la costa : á la sazón estaba el tiem- 
po hermoso y nos acompañaba un viento fresquito del S. S. E., 
cuyas favorables circunstancias coadyuvaban á nuestro objeto, que 
conseguimos á toda satisfacción, asegurando mas y mas la exactitud 
de nuestras operaciones anteriores eii la posición del Cabo Blanco, 
el cual lo forma una lengua de tierra baja y muy inmediato tiene 
una íslita que lo carateriza y hace fácil su reconocimiento. 

Dia 27, Concluidas nuestras operaciones perdimos muy breve 
la tierra de vista, y aunque solicitamos volver después á acercarnos 
á la costa inmediata al puerto de San Gregorio, no nos lo permi- 
tieron los vientos reinantes del 3," cuadrante, siéndonos por con- 




79 



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314 -"" 



siguiente preciso buscarla enloaces por latitud de kk° 59' y longi- 
tud de 58° 38' posición de la corbeta al medio dia. En efecto á la 
una hora de la tarde so dejó ver la costa, la cual se estendia desde 
el O. al O. N. O. y era igual, y de terreno bajo, si se esceptua la 
punta meridional de la ensenada en que se halla el pequeño puerto 
de Santa Elena, en cuyo fondo S. O. se notan también unas lomitas 
bien remarcables, Al ponerse el sol distábamos tres leguas esca- 
sas del Cerrito de San Joseph, el que nos demorada al O. 5° N. 
presentándos este amogotado y como un Islote, el Cabo Razo al N. 
51° O. y punta Roja al O. 17° S. 

En la noche con vientos del S, S. E. y S.S.O, conservamos el 
fondo de 20 brazas, y sobre bordos procuramos mantenernos en un 
mismo lugar hasta la mañana, en la que después de algunas horas 
de calma y entablado el viento fresquito por el N. E. nos dirijimos 
al Puerto para cuyo fin nos acercamos á la punta S. O. de la isli' 
ta, y Bajo Florido, á la sazón visible, consiguiendo ya próximos al 
medio dia anclar ala boca de la cala interior de la cosía Occiden» 
tal. 

El viento continuó muy fresco y nuestra situación no era cierta- 
mente la mas ventajosa, pero por fortuna cedió e! viento en las pri- 
meras horas de la noche, y luego nos amarramos conGados de la 
sonda que se manifestaba en un plano recojido de nuestros nave» 
gantes á esta costa, cuya confianza nos hizo ver muy luego no era 
la mas prudente. Tratándose de levantar el plano dei Puerto se 
procedió inmediatamente á ver sü fondo y calidad, e! cual hallamos 
en nuestras inmediaciones arena, cascajo, piedra, y mucho cachis 
yuyo, no obstante permanecimos en él por estar resguardados de 
los vientos de afuera, y deber ser muy corta nuestra estada en este 
lugar, el cual por su situación, por su esterilidad, y falta de agua, 
Jamás deberá ser ni aun un recurso inmediato para el necesitado 
navegante, 

SalMt del puerto de Santa Elena para el de 
Moot^video. 

Febsmo 1." Concluidas las esperiencias de la gravedad nos 
dispusimos a dar la vela, cuyas maniobras emprendimos en las pri- 
meras horas de la tarde, y franqueados del amarradero quedamos 
gobre un ancla hasta la mañana del 2 que levada aquella, mareamos 
toda vela, y perdida la tierra de vista al siguiente dia navegamos al 
E; i/^ N. E, por un fondo de 45 á 68 brazas arena fina negra, cu- 
ya desigualdad en aquel mismo era bien una prueba de la mayor ó 
msnor distancia de la costa, disminuíamos el braceage con los rum- 
bos que se inclinaban al N. y lo aumentábamos con los que se in~ 
cunaban al E.: nuestra posición al medio dia del 3 fué en latitud de 



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315 — 




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4,4,0 12' y en longitud de 58« 21' 4-0" en cuyo ¡ugar los viémos cons- 
tantes en el 1." cuadrante no permitieron otro rumbo que el del 

E. al S. los cuales nos alejaban bastante de la costa. 
Dia 4-. Entablados en la mañana del 4- los del 3." cuadrante 

inclinamos nuestra derrota hacia el N. la cual nos condujo para el 
medio dia del 5 á la latitud de 4.1'» 46' 10" y longitud de 54o 22' 
en cuya posición nos demoraba Punta de Tres Cruces, la mas orien- 
tal de la península de San Joseph al S. 68° E., punta de la Barraca 
al N. 67" O. y la cabeza saliente de los bajos del Rio Colorado al N. 
35° O., distancia de 35 leguas. 

Dia 8. Desde la medía noche empezó ya á disminuir el fondo 
paulatinamente y ya para las cuatro hallándonos en 27 brazas A. 

F. P, facheamos sobre las gavias, esperando asi la primera luz 
del dia para marear de nuevo, como en efecto ío verificamos, con- 
siguiendo á las siete y media dar vista á la tierra . Disipada después 
la calima que oscurecía los horizontes de aquella parte, se dejó ver 
un trozo de costa que abrazaba todo el 4.° cuadrante y mucha par- 
te del 1.", era baja amogotada, forrada de muchos méganos de 
arena y alguno que otro monlecito de la misma calidad, únicos 
puntos perceptibles, 

A las nueve horas situados ventajosamente arribamos al N. y 
después al N. E. 1/4. E. con cuyo rumbo prolongamos la costa con- 
servando próximamente la distancia de cuatro á cinco leguas de 
ella, por fondo de 26 á 27 brazas A. F. A la sazón favorecía nues- 
tros pasos el viento aunque bonancible del S,, de modo que ya 
para el medio dia habíamos corrido un pequeño troxo de la tierra 
avistada, y era nuestra posición en latitud de 38" 49' 30" y longi- 
tud de 53° 11' 10"; marcábamos entonces los estremosN. y S. al 
N. 18° E. y N. 69° S., distancia de la costa mas inmediata de cua- 
tro á cinco leguas. 

Dia 10. El viento roló al 1.° y k.° cuadrante por consiguiente 
no pudimos conservar la costa á la vista, y sobre bordos se pensó 
hacer su reconocimiento. A las diez de la mañana se dejó ver 
nuevamente la tierra del mismo carácter que el del dia anterior, 
haciéndose solo notable en ella por lo saliente al mar el Cabo de 
San Andrés. Navegamos en demanda de la eosta hasta las pri- 
meras horas de la tarde que el viento fresquito del N. E. nos obligó 
á tomar la vuelta de afuera, sin dejarnos otro recurso, ya por lo 
contrario del viento como por las malas apariencias que no des- 
mintieron, obligándonos todo el día 11 á navegar con el trinquete 
y la gavia arrizada. 

Dia 12. En la mañana del 12 mejoraron de un todo las circuns- 
tancias del tiempo y sus apariencias nos hicieron confiar para el 13 
en una mejor suerte que fué frustrada muy en breve . Empeoraron 
de nuevo los carices, y el viento haciendo su paso al S. y S. E. ventó 





— 316 




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eon mucha fuerza, creció el mar y nuestro aparejo se redujo á fas 
principales, las gavias arrizadas. En estas circunstancias se dirijió 
la derrota alE. con cuyo rumbo conservarnos el paralelo de 38° 50' 
las sondas de 31 y 34 A. y C 

Dia ík-. Con la caida del sol fué cediendo el viento y en las 
primeras horas de la mañana hizo su crisis, quedando manejabley 
la mar menos agitada y buenos los carices, por consiguiente á aque- 
lla misma hora forzamos de vela y á las 12 de !a misma arribamos 
alN. N. O. y luego al N. O. prefiriendo ya esta posición el hacer 
el paso por el tránsito que forman el Banco inglés, y la Isla de Flo- 
res. Al-medio dia observamos !a latitud de 35" 16' 30" y longitud 
de IS°^2V 20" hallándonos a la sazón por fondo de 13, 15 y 18 
brazas A. F". y después ík- lama aigo dura. 

Continuamos aquel mismo rumbo hasta ia una hora en que hi- 
cimos derrota ai O. 5" S. navegando por fondo dé 16, Í9, y 20 
brazas -A principio A.^ F.'''P. y después C°. y fango duro, consi- 
guiendo por este último braceaje dar vista á la \ierra á las tres 
y media horas de la tarde, !a cual nos demoraba como alO.N.O. 
y para las cuatro horas las islas de Lobos que marcamos al ponerse 
el sol a! N. 73° O. distancia de k-íl^ á 5 leguas y las sierras de Mal- 
donado ai N. 60° O. 

A las nueve horas nos hallábamos por el meridiano de aquella 
Isla, y á dos leguas de su parte meridional desde cuyo lugar favore- 
cidos de los vientosN. E., E. y S. E. navegamos ai O. ^5® S. pro- 
curando al mismo tiempo conservar un andar de 3 1/2 á k- millas 
con el objeto de amanecer á la vista de la Isla de'Elores. 

A las tres horas déla mañana nos manifestaron las sondas ha- 
biamoscaido mucho para el S. por consiguiente orzamos al O. y 
luego al O.N.O. con viento fresquito del Ñ. con cuyes rumbos pu- 
dimos á la salida del sol marear el Pan de Azúcar a! N. 27° E. y el 
Cerro délas Animas al N. 15° E. distancia de 5 á 6 leguas próxi- 
mamente. 

Alas siete horas se dejo verla isla de Flores O.N.O. 5° O. en 
cuyo arrumbamiento se presentó esta como dos pequeñas islas ane- 
gadas en sa medianía ; y al medio dia r]os demoraba el Cerro de 
Montevideo al N. 60° O. la punta Brava al N. 50° O. y aquella 
IslaalN. 44°E.delaauia. 

En las primeras horas de la tarde tuvimos algunas ventolinas 
calmosas, pero ya para las cuatro horas se entabló el viento fres- 
quito pore! E.S.E. y con él pudimos vencerla corriente que nos 
ler.ia inutilizado el gobierno, no obstante haber adquirido la Cor- 
beta un andar de 3 miilas ; por consiguiente contrarestados aque- 
llos obstáculos conseguimos á las seis horas de la tarde alcanzar el 
fondeadero amarrándonos en k, dos cables en la dirección del N. 
O. al S.E., con dos calabrotes por rejera. Se hallaban en este 



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317 



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puerto las fragatas de S.M. Santa Rufina al mando del Brigadier 
D. Antonio de Córdova, y la Rosalía, al ,del Teniente de Navio D. 
José Aldana, la primera de armadilla, y la segunda debia relevar 
al paquebot Sta, Eulalia, destinado en el Presidio de la Soledad 
en las islas Malvinas, de cuyo establecimiento era gefe el Capitán 
de fragata D. Pedro Sanguineto. Ademas estaban surtas hasta 
cuarenta embarcaciones del comercio, cuyo excesivo número ma- 
nifiesta bien el progreso y valor que han adquirido los frutos de 
este ameno y fértilísimo país, ' 

A las 10 de la misma noche ancló la corbeta i íreu ida. Reco- 
noció las islas de Diego Ramírez, cuya situación convino exacta- 
mente con la establecida en la Descubierta : desde estas hizo rum- 
bo á las Malvinas y en ellas visitó el puerto de la Soledad. Des- 
pués dirijiósu derrota á las islas de Aurora, á las cuales dio vista 
el 21 : colocaron su mediania en latitud de 53" 9' 15" y lonjitud 
de 41 46 50 y la isla nueva en latitud de 52° 35' 30" y longitud 
de 41 56. Dejadas aquellas islas, y desde la latitud de 49" 30' 
hasta la de 52° estuvieron rodeados de infinitas bancas de nieves 
que sortearon felizmente dirifiendo después su derrota á este 
puerto. 




80 





- 3ig — 



Estado donde se manifiesta la relación de graveda- Ws 

des entre diversos lugares del mundo, según las ■ ^ 

experiencias hechas por las dos Corbetas de S. 1 

M. C. DesciiMerts y atrevida, i 



EMISFEFJO SEPTENTRIONAL. 



Lugai'es de Latitudes, 

observación; 

Miilgrave—- — - 59" 33' 10' 

Nuika — 49 33 13 

MoiUtí-rey— ^ 36 36 10 

Acapiilco— ----- -- 16 50 32 

islas Marianas— - ík 36 00 

Manila ^- 13 18 00 

Marao— -^~ 22 12 00 

Samboanga— 6 53 00 



Longitudes. 

133° W 42* 

120 33 04 

115 50 20 

93 50 13 

239 03 00 

209 17 33 

246 23 00 

231 44 33 



Experiencias dé 
la gravedad^ 

1004629, 2. 
1003014, 2. 
1001503, 9. 
1000532, 9. 

1000027, 7. 

1000000, Ú. 



ÉMISFÉRIO MERIÍ)IO]>^L. 



Lugares dé Latitudes; 

observación. 

Puerto Et^raond--- 51° 21' 08" 

Santa Elena 44 29 55 

Talcahur.no—-— 38 42 18 

Montevideo — 34 55 08 

Bahía Botánica 33 31 28 

Vavao 18 38 45 

Magdalena de Lima 12 04 38 



Longitudes. 

63« 54' 30'' 

59 25 30 

67 02 53 

50 00 45 

202 27 30 

167 49 18 

70 52 30 



Experiencias de 
,,Ja gravedad. 

1003219, 7. 
1002882, 6. 
1001893, 2. 
1001889, 4. 
1001789, 3. 
1000623, 3. 
1000119, 2. 



Las lonf^itudes están contadas al occidente del Real Observato- 
Fio (le Cádiz. 




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Nada hay mas común que atribuir á los cuerpos físicos figuras 
que solo tienen existencia en nuestra imaginación. La tierra es 
cofive^a (dijeron los antiguos) ; luego la tierra es una esfera; 
y sin dudar jamas de esta figura solo trataron de averiguar sus di- 
mensiones. 

Las experiencias sobre la gravedad, los principios de ídrostnlica, 
y fuerzas centrales, debidos ó los últimos siglos, y sobre todo las 
medidas prácticas hicieron abandonar la opinión de la esferidad de 
la tierra. Se averiguó que los cuerpos pesaban mas, cuanto mas 
inmediatos á los ÍPolos, y que los grados disminuían de ostensión 
cuanto mas se acercaban al Ecuador. La tierra dejó de ser una 
esfera para convertirse en una elipse lata ; esto es, en un cuerpo 
como lo engendraría la revolución elíptica sobre su eje menor, pero 
esta nueva hipótesis es tan arbitraria como la primera. No hay 
duda en que si la tierra fue generalmente fluida y redonda desde 
su principio en virtud de su relación, y de la gravitación mutua 
de sus partes, debió lomar la forma que le asigna Hugohems y 
Newton ; pero la tierra pudo no ser fluida en su principio, y la 
eterogeneidad de las materias que la componen induce á creer- 
lo así. 

Si se supone á un cuerpo rotando sobre uño de sus eges, la fi- 
gura dé este cuerpo puede variar de infinitos modos, sin que estas 
variaciones embarazen su rotación. Sigúese de aquí que los me- 
ridianos de la tierra pueden ser desígnales, el uno emisferio mayor 
ó menor que el otro, y la tierra enteramente irregular, sin que 
ninguna de estas suposiciones se opongan á las leyes Idrostaticas. 
Las experiencias hasta aqui practicadas no están rigorosamente de 
acuerdo con la figura supuesta, y el único medio para salir de dudas 
de esta cuestión, que su importancia y la clase de hombres que ío-^ 
marón parte en ella han hecho tan célebre, seria medir muchos 
grados á iguales latitudes, y en ambos emisferios para ver si ¡as 
medidas convenían siempre con la figura adoptada dentro del límite 
de los errores de observación. A estas medidas pueden suplir las 
experiencias sobre la gravedad, y este ha sido el objeto de la nues- 
tra, dejando apart3 el útil proyecto de establecer una medida co- 
mún constante, verificable, y tan eterna como las leyes de la natu- 
raleza i 

La incerlidumbre en queestailios relativamente á la longitud del 
péndulo de observación embaraza la reducción de los resultados 
absolutos, asi coyno la comparación de nuestras esperiencias, con 
las hechas por otros filósofos de diversos lugares del mundd ; pero 
cualquiera quesea aquella longitud, como estas corbetas han re- 
petido sus observaciones en amhos emisferios, pueden determinarse 
las relaciones de la gravedad entre todos los puntos de observación. 
Tal es el objeto de la tabla anterior, cuya forma hemos tomado de 




.- 320 -- 




Mr. Mauperluy en el estado general que hizo de todas las esperien 
cias del péndulo hechas hasta su tiempo. Este geómetra omite las 
formulas que le condujeron á sus resultados, y que ha suplido D 
Ciríaco Zeballos con sus sublimes conocimientos y privilegiados 
talentos. 

Se sabe que un cuerpo sumergido en un fluido pierde de sn peso, 
el peso del fluido que desplaza. Según este principio, la lenteja 
del péndulo, en virtud de cuyo peso se hacen las oscilaciones, debe 
perder una parte de este peso, igual al peso del aire que ocupa. 
Si el aire fuese un fluido igualmente denso en todas las regiones de 
la tierra, no habría necesidad de ninguna corrección porque pro- 
duciendo entonces disminuciones iguales, no habria causa que alte- 
rase la relación entre las gravedades ; pero como los pesos del airo 
son distintos en diversos lugares, y para un mismo lugar en distin^ 
tas circunstancias, de aquí nace una corrección sin la cual se con- 
fundirían muchas veces las disminuciones reales de la gravedad con 
las causas que solo son un estorbo de ejercerse. Nuestras espera 
riendas están todas reducidas á las 29 1/3 pulgadas del barómetro. 

Según Newton, la gravedad se ejerce en razón inversa de los 
cuadrados de la distancia al centro, pero no ha sido necesario valer- 
se de este principio para reducirlas á una propia altura, porque to- 
das se han hecho al nivel del mar con diferencia de Quatro á seis 
toezas Qantidad absolutamente despreciable. 




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O.S.O.frosqnito, misma mar 

O.N.O. bonancibic, id. • 

N.N.O. bonancible, mar picada del viento 

N. 1/4 N.O. y galeno, mar llana 

N.O. id 

N, 1/4 N.E. frcsquíto, marejada del N.O 

N.N.E. galeno, marejada de! N.N.O 

Id 

N.E. fresco, mar picada de! viento 

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N.E. fí-esco, misma mar 

N.N.E. fresco, misma mar • , 

N.E. fresquito, niar dei N 

Id. gaíeno 

N. marejada del viento 

Ventvoünas de ¡a misma parte 

Ventolinas del N. y del S 

S.S.O. bonancible, marejada del S.O. . . . • ... 
N.N.E. fresíjuito, misma mar 

Id. . . . . 

N.E. fresquito, mar del N 


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